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sábado, 7 de enero de 2012

La nación indignada



"Las revoluciones se producen en los callejones sin salida" Bertolt Brecht

España es un país de indignados diversos, que recorre en su diversidad el amplio espectro de la indignación. La indignación en este país es transversal y homogénea. En todos los lugares, situaciones y condiciones hay indignados, desde campistas urbanos hasta impositores de cajas desfalcadas, desde amas de casa que miran como sube el pan sin subir los salarios, hasta conductores que se preguntan por que la gasolina sube más que el petróleo. Los hay que se manifiestan públicamente en el bar, en las redes sociales, en sus casas; los hay que callan, acumulan inquina y se preparan para lo que pueda acontecer.

No creo que los políticos puedan resolver la indignación de este país por los medios habituales, fundamentalmente porque son su principal causa, pero también por la impunidad en la que viven su historia particular a costa del esquilmado pueblo que les mantiene, con la inmunidad que caracteriza su causa y obra. Parece que estamos a punto de que alguien se asome al balcón de cualquier casa para gritar aquello de la película “Network, un mundo implacable” (1976): "Estoy más que harto, y no pienso seguir soportándolo”.

Mientras tanto seguimos esperando que la chispa más inesperada encienda la mecha de la rebelión cívica que se anticipa, porque cuando un país acumula tanta desazón en sus habitantes, a pesar de la ingente obra de los medios de comunicación por apartar la atención de lo que está ocurriendo y los destellos justicieros de abrir causa penal contra algunos personajes célebres, el grado de malestar no disminuye en los españoles, al contrario, se acrecienta cada día cuando se contempla a un Presidente del Gobierno entrante mintiendo tanto como el saliente, cuando se ve a un PSOE tapando al PP sus errores para, que a su vez, el PP tape los suyos del pasado. En el mismo duerno comen todos.

Estamos como hace doscientos años, invadidos por los de fuera (los mercados) y aplastados por los de dentro (el Estado), y es bueno recordar que en esas penosas circunstancias, ocurrió precisamente el milagro de la fundación de la nación política española, con la primera constitución que se proclamó el 19 de marzo de 1812, aunque no estuvo en vigencia hasta que el General Riego, obligó a que Fernando VII la sancionara en 1820. Dicen que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, parece que a muchos se les ha olvidado que en condiciones más extremas que las actuales, el pueblo español fue capaz de constituirse políticamente en una nación.

Los políticos que representan a los españoles no se están dando cuenta de las auténticas dimensiones del problema en el que estamos que es mucho más humano que material y tiene mucho más que ver con el estado de ánimo que con la pobreza creciente, el desempleo y la estafa pública a que nos someten los que deciden los problemas y las no soluciones. Realmente estamos sobre un polvorín jugando con fuego. Un pueblo sólo soporta lo que puede, no más, antes de levantarse contra los opresores, y en ese momento, de nada servirán las buenas palabras, las falsas promesas o la Alianza de Civilizaciones. Hay razones suficientes para que se arme gorda, como no se decida cambiar de rumbo y se haga deprisa.

Las lamentaciones serán el día después, no obstante, quizás sea mejor que los políticos sigan equivocándose, no estamos a más de seis meses de saltar a la calle, creo que ya no hay margen para descontar un error más. El siguiente paso será el mismo de siempre, alguien será sometido a una injusticia por el Estado, alguien con el que buena parte de los españoles nos identificaremos, su historia será propagada por las redes sociales, los ciudadanos tomaremos partido por su causa y entonces exigiremos responsabilidades por todos los agravios que nos han causado, que ya forman una larga lista; pediremos reparación por el daño infligido y cambio del sistema con un control riguroso del poder político, una justicia independiente y unos medios de comunicación decentes, y ahí sabremos si ceden o se mantienen, y si no ceden, entonces sí que se puede armár muy gorda; porque 46 millones de personas no pueden estar equivocadas, para que cincuenta mil afortunados sigan teniendo razón y viviendo de los cuentos que nos cuentan. Eso no se corresponde con el siglo XXI. Esto no lo arregla ni el fútbol gratis por la televisión.

Biante de Priena

viernes, 10 de junio de 2011

Abajo los opresores...los políticos infames y los indignados sectarios



En Estados Unidos, los indignados, pueden ser multimillonarios y dar conferencias a los graduados en las universidades, como el caso del vídeo, Steve Jobs, fundador de Apple; pero en España, los indignados, se reunen en las plazas, convertidas en cárceles sectarias y mentales, donde son adoctrinados por las verdades reveladas de los que les utilizan, como si estuvieran en la Camboya del kmer rojo. ¡Cuánto nos falta para ser libres!

A pesar de haber concedido una tregua a las protestas de los indignados, porque un buen amigo en estas lides me recomendó paciencia, creo que va siendo hora de mostrar mi repulsa por el supuesto remedio, tanto como por la enfermedad que lo causa.

Si no les falta razón a los indignados en reclamar más higiene pública a los políticos que nos representan en el poder, tampoco les sobra cuando reclaman un cambio adanista de la realidad porque la quiebra electoral del PSOE les ha iluminado de repente. El patrimonio de la protesta pública que han ejercido las izquierdas en este país durante los últimos años, no les permite, en ningún caso, vulnerar la ley, por muy digna que sea su causa o venerables sus motivaciones.


Desalojo de Indignados de la Plaza Cataluña - Barcelona

En la jornada electoral del pasado 22 de mayo, se publicó en este blog un artículo titulado “La revelación de los indignados”, que concluía de la siguiente forma:
“Si los jóvenes españoles quieren hacer una revolución que prescindan de las manipulaciones a que les están sometiendo y que se atrevan con una revolución de verdad, organizada desde el Liberalismo Revolucionario, por qué no hay otra, (además es de tradición española) pero eso exige respetar las reglas y no vulnerarlas, eso requiere diferenciar y discriminar entre los criminales a los que se condena y las víctimas, eso es una revolución civil desde la libertad y no una revolución social de masas, pastoreadas por los que ni saben gobernar, ni saben respetar la ley, ni saben respetar la libertad, ni saben lo que es perder, democráticamente, unas elecciones. Si no se corta de raíz el engaño, lo que hoy son manifestaciones pacíficas con el PSOE en los gobiernos autonómicos y municipales, mañana serán violentas cuando el PSOE haya perdido el poder.”
Una vez más, no nos hemos equivocado, la violencia ha surgido de lo que ayer eran concentraciones pacíficas, lo que demuestra que su organización está urdida por la izquierda de este país en sus estertores finales, posiblemente buscando la víctima sacrificial que necesitan, el muerto tan necesario en una confrontación con la policía, para darle alas a su movimiento reivindicativo. Esa forma de actuar, tan desgraciada, es la que ha mantenido la izquierda a lo largo de su historia, tanto en España como en otros lugares del planeta. Recientemente, se ha visto que los movimientos musulmanes del norte de África, que comparten métodos sectarios con las izquierdas, han triunfado cuando han puesto sobre la mesa los muertos necesarios para que el pueblo se levantara contra los instalados en el poder.

Ciertamente Zapatero ha sido un desastre, entre otras cosas, gracias al tancredismo expectante de Mariano Rajoy y todos los comparsas que acompañan a ambos en el Parlamento español, pero si realmente este movimiento no estuviera organizado por la izquierda, de forma eficaz y artera, lo primero que exigirían los indignados es la cabeza del Presidente del Gobierno que ha llevado este país a la situación en la que nos encontramos, y deberían estar rodeando La Moncloa y no los parlamentos autonómicos españoles. Los parlamentos, al fin y al cabo, son elegidos por el pueblo y acosar a los representantes políticos es lo mismo que tratar de secuestrar la voluntad expresada en las urnas por el pueblo.

En agosto de 2010, escribí un artículo en este blog titulado: “Liberalismo Revolucionario: una propuesta para la juventud española”, en el que reclamaba una acción a los jóvenes españoles despojados de todo futuro que no fuera la servidumbre y la esclavitud, a que le condenaban los políticos. Tal vez, alguno de los que hoy están acampados, lo haya leído...lo que en cierta forma me induce a pensar que puedo tener alguna responsabilidad en la agitación de las masas en el propósito de rebelarse ante la podredumbre de la política española. En aquella ocasión manifesté lo que hoy sigue vigente, que la libertad se conquista, pero para ello hay que tomar conciencia de que cada ciudadano es una entidad independiente, que piensa en libertad, no una fracción de una masa que sólo tiene fuerza cuando se expresa de forma incivilizada, algo muy propio de las revoluciones sociales violentas.


Incidentes con Indignados en la Pza. de las Cortes - Valencia

Si queréis una revolución, que sea civil, abrir vuestro corazón a la sociedad que no representáis y ejercer una presión compartida sobre el poder, pero no permitáis que os coman el tarro, los que precisamente han creado con su estupidez el mundo que tratáis de derribar, porque en realidad, el chivo expiatorio de su estrategia de poder sois precisamente vosotros, servís a su propósito de imponer una tiranía social que asfixie a todo el mundo, vulnerando la democracia, sin respetar la ley, exclusivamente para mantenerse ellos en lo más alto de la jerarquía, contra la voluntad del pueblo.

Cierto que los responsables de la crisis que atravesamos en España son los políticos del PP, del PSOE y nacionalistas, pero no los parlamentos autonómicos, ni los ayuntamientos, ni siquiera Las Cortes, porque eso son los órganos de poder del pueblo español, y atentar contra ellos es atentar contra todos los españoles, contra vosotros mismos incluso, eso es suicida. Es como si se culpara a un cuchillo de una muerte y se condenara al cuchillo, y no al asesino, por haberla causado; que no os tomen el pelo, porque quien os está dirigiendo contra las instituciones españolas, os está condenando al desprecio y el rechazo de todos los españoles, para salvar a los políticos que les han adoctrinado en el propósito de las revueltas, no os fieis de nadie que os induzca a hacer algo irracional o violento; sin razón, exclusivamente con la fuerza, nunca triunfaréis y además formaréis parte del olvido antes de que os deis cuenta.

En agosto lo dije y lo mantengo, sólo una revolución civil y civilizada es posible en España, los movimientos de masas son, precisamente, la mejor representación del aborregamiento interesado urdido desde el poder; si vuestra causa es realmente justa, nada de hacer las cosas en masa, todos reunidos, hay que ir de uno en uno, o varios juntos, a las colas del paro, a los cines, a los campos de fútbol, a los actos públicos, a mezclarse con la gente y establecer puentes y contacto con todo el mundo, a recoger firmas, a presentar protestas, a denunciar a los ladrones, a mostrarles vuestro repudio, pero no se os ocurra reuniros en muchedumbre y acosar las instituciones que representan la libertad y la democracia de los españoles, aunque estén cercenadad, porque no os enfrentaréis a la policía, sino al pueblo y ahí se acabó vuestra proeza. Os dejo lo que escribí por entonces y mucha suerte, pero para avanzar hacia el futuro, no para retroceder hacia el pasado.
“Cuando hoy se le llena la boca al Presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero sobre los derechos humanos, siempre se le olvida rendir tributo a aquellos liberales que los trajeron a la civilización occidental, mostrando la miseria de su propaganda, parece que antes de la llegada del socialismo a España nadie había hecho nada por el pueblo, cuando el socialismo siempre ha gobernado contra el pueblo, formando pesebres para sus sectas que fundamentan en el victimismo, que solo se debe a su propia mediocridad e incapacidad para el esfuerzo, los males que atenazan a los que en un mundo de libertad solo pueden triunfar haciendo trampas, ocultando la realidad, intoxicando la opinión pública, mintiendo sin recato, aborreciendo a todo aquel que destaca si no es de su apestosa secta.

Rindo homenaje a Thomas Paine, un hombre extraordinariamente generoso que jamás veréis reflejado en ningún texto socialista o conservador, a pesar de haber publicado textos que superan todo lo aportado por el socialismo a lo largo de su mezquina historia y por los conservadores a lo largo de su impertinente devenir, porque realmente defendía a los ciudadanos (a cada uno de ellos, fueran de su idea o de otra diferente) y no el acotamiento de poder para dominarlos y obtener privilegios a su costa.

No es cierto que no haya salida, es una de las muchas mentiras con las que los políticos del ahora pretenden atraparnos en su red de opresión y privilegio. La salida es, como ha sido siempre la lucha por la libertad de cada uno, cada uno debe luchar por su libertad y contra la opresión a que intentan someterle los poderosos. No hay otra forma de romper las cadenas que destrozando la cárceles mentales en las que nos han depositado los actuales representantes políticos en España.

La única salida es libertad, igualdad y justicia, hoy como en 1812, y por supuesto cultura, sin cultura es imposible escapar a la miseria que nos tienen preparada, así que mis queridos jóvenes españoles, conoced lo que realmente sois por vosotros mismos, para que nadie os pueda condenar a su miseria. Nadie puede hacerlo por vosotros, sólo así seremos capaces de enfrentarnos a esta purria política que pretende que nos creamos que representa los intereses de todos y no los suyos personales. Seguid las enseñanzas de Thomas Paine, los liberales revolucionarios y los padres de la nación española y os aseguro que encontraréis vuestro camino en el horizonte, a la luz de la libertad.”
¡VIVA LA LIBERTAD Y ABAJO LOS OPRESORES, LOS POLÍTICOS INFAMES...Y LOS INDIGNADOS SECTARIOS!

Enrique Suárez

domingo, 29 de mayo de 2011

Los acampados en el poder son los que sobran


"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno raras veces vence, pero alguna vez vence”. Harper Lee, 1960 (frase recordada por Francisco Álvarez Cascos el 2-01-2011)

A una semana de la debacle electoral del PSOE, y el triunfo consecuente del PP, más por los errores de su adversario que por sus propios méritos, las cosas siguen igual. En el PSOE, se siguen disputando quien hace las listas electorales, porque ahora se avecinan tiempos difíciles y su poder va a resultar muy mermado. No hay suficientes puestos en la política, o derivados de la política, para todos y ese es su principal problema. Nada que ver con la democracia. Nombrar a Rubalcaba a dedo, desde la cúpula socialista, algo que ya se conocía al día siguiente del adiós de Zapatero, más que una novedad, es una ratificación demagógica del más de lo mismo.

En el PSOE no se están dando cuenta de que muchos de los que están acampados en las plazas de España ayer fueron sus votantes y se sienten defraudados, además de indignados. No les falta razón, aunque tampoco les sobra en su deriva cínica a lo Diógenes de Sínope, al reivindicar cambios radicales en la política española. Todavía no se sabe en qué parará la revolución ciudadana de las acampadas, porque en estos momentos se fragua quien la representará.

Si se hace desde la libertad, puede salir adelante, si se hace contra la libertad, no tiene ningún futuro. Desde la libertad solo puede condensarse en una alternativa política radical que se enfrente a lo existente, lo habíamos anunciado el año pasado en este blog: la creación de un antipartido político, una facción política que se enfrente a todas las existentes, con un programa breve pero intenso. La alternativa de masas, social, que pretende imponer su visión del mundo por decreto oclocrático no tiene ningún futuro, si el socialismo ha fracasado en el experimento desde el poder, peor aún se podría organizar desde la calle.

Rajoy sigue sin enterarse de lo que está ocurriendo y en estos momentos es tan peligroso para recobrar la salud política de este país como el Presidente que no se acaba de ir. El PP ha triunfado a pesar de Rajoy, al igual que el PSOE ha fracasado gracias a Zapatero. Ambos partidos sufren una impresionante crisis de liderazgo, sin precedentes. Zapatero se va, dice, pero Rajoy, piensa que se queda, cuando ni se está dando cuenta de que Zapatero le arrastrará con él, porque si el Presidente del Gobierno ha sido el responsable fundamental de la crisis total que estamos viviendo en España, Rajoy es el responsable de no haberle detenido, de no haber corregido sus excesos, siendo el Jefe de la Oposición. Nadie le va a perdonar que desde su tancredismo expectante, haya permitido que España haya sido asolada por el progresismo de Zapatero y sus huestes, que nos han traído la mayor crisis institucional de nuestra historia democrática.

España necesita un cambio en su relación entre políticos y ciudadanos, esa es la revolución que compartimos la mayoría de los españoles, unos tomando las plazas y otros las urnas, ese es el mensaje que ha emitido el pueblo con claridad. La gente está harta de que en nombre de unas siglas haya unos ciudadanos que, por dedicarse a la política, se conviertan en una nueva aristocracia que recibe todos los privilegios, mientras el pueblo que les ha alzado a la representación pública recibe todos los perjuicios. No se enteran de que la época de la representación censitaria, con listas organizadas desde las cúpulas de los partidos y no desde sus bases se ha acabado. La democracia no puede ser un instrumento para que unos aprovechados exploten y expolien al pueblo. No se trata de cambiar las formas en los representantes políticos, sino los contenidos, y lo terminarán haciendo, a la fuerza, si no son capaces de hacerlo de forma inteligente y voluntaria.

En Asturias se ha producido un fenómeno insólito, un indignado con la política española, proveniente de su mismo seno, viendo el desastre que se avecina ha establecido una nueva relación (en realidad, una relación auténtica y real) con los ciudadanos asturianos, más allá de las etiquetas ideológicas y los códigos trasnochados. Ni el PSOE, ni el PP se han enterado de lo acontecido, y Francisco Álvarez Cascos ha triunfado en las elecciones autonómicas, contra ambos, gracias a su portentoso esfuerzo y la confianza de sus paisanos. La relación que Francisco Álvarez Cascos ha establecido con sus electores, rompe con la indignante representación política a que están siendo sometidos por el PSOE, el PP y los demás partidos políticos.

Con un singular discurso de regeneración política, haciendo alarde de que la representación política está al servicio del pueblo y no para servirse del pueblo, ha triunfado en las elecciones, volviendo a los cimientos de la democracia española. Álvarez Cascos es un obrero de la política, un auténtico trabajador serrano, que ha recorrido Asturias varias veces, llevando su mensaje, como un buhonero, a los lugares más recónditos de Asturias. En tan solo cinco meses, con un puñado de ilusionados seguidores, ha logrado obtener más diputados autonómicos que el PSOE o el PP, 158 ediles y representación en 60 de los 78 concejos que conforman Asturias, con posibilidades de gobernar en Gijón y de decidir quién gobierna en Oviedo.

La FSA no ha encajado su derrota y trata de enmascararla atribuyendo a Foro Asturias la representación de la extrema derecha en España (y a los 175.000 asturianos que lo han hecho posible) o echando la culpa a los trabajadores de correos de su derrota. No reconocen sus errores. Ni una dimisión. En el PP asturiano, que fue el responsable junto a la cúpula de Génova de que Cascos se saliera del partido en el que había militado 34 años, tampoco han encajado la derrota. No reconocen sus errores. Ni una dimisión.

No reconocen sus errores por una sencilla razón, en la que los seguidores de Foro Asturias compartimos criterio de protesta con los indignados acampados por las plazas de España: su representación política es ficticia, no es real. Los partidos políticos convencionales han degenerado por completo hacia una alegoría del antiguo régimen, mientras sean las cúpulas las que elijan a los representantes políticos y no las bases de los partidos, todo será un engaño a la democracia. Ni Rajoy, ni Zapatero, ni Rubalcaba, ni Cascos siquiera, pueden decidir mejor que todos aquellos que trabajan por una idea. Sin democracia, los partidos políticos se convierten en empresas políticas que se dedican al negocio de conceder privilegios a aquellos que posiblemente menos se lo merezcan. Esa es la lección de los acampados y la de Álvarez Cascos, con dos discursos extraordinariamente convergentes, uno desde la política de Foro Asturias y otro desde las plazas públicas convertidas en foros, que sin respeto, sin rigor, sin honestidad, sin justicia, sin libertad, sin igualdad de oportunidades y sin democracia todo lo demás cae.

Rajoy se está pensando si concede su apoyo a Cascos en Asturias, en Foro Asturias nos estamos pensando si expandimos la idea de la nueva forma de hacer política a toda España, porque es el momento más adecuado de la historia para que cambien realmente las cosas. Seguiremos pensando, a ver que nos depara el destino. Mientras tanto, regresamos al comienzo de nuestra epopeya: ¡a verlas venir!.

Enrique Suárez

jueves, 26 de mayo de 2011

El cultivo de la indignación


España está indignada, se siente en las plazas, en las urnas, en el PSOE, en las colas del INEM, en Sol, en los empresarios, en los funcionarios, en los pensionistas, en Telefónica. ¿Quién no está indignado en España?, habría que preguntarse. Una vez que sabemos que el país, en general, está indignado sería interesante averiguar con quien está indignado en particular.

Quizás el candidato con más posibilidades para recoger la mayor cuota de indignación nacional, sea el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a la vista de los resultados que ha obtenido su partido, el PSOE, en las elecciones del 22 de mayo. En realidad, menos el 15 % de los españoles que le apoyan a ultranza en las encuestas del CIS, todos los demás estamos indignados con el ente que habita en La Moncloa, hasta ayer mismo todos menos el PSOE, pero tras el batacazo electoral se han unido a la indignación y lo han hecho con vehemencia con un enfrentamiento entre gobierno y partido que no se recuerda en su historia desde lo del GAL y Felipe González.

Hace tres años, en un artículo titulado El Síndrome de China se preveía que algo así iba a ocurrir en España, cuando José Luis Rodríguez Zapatero triunfó en las elecciones generales, porque el día que la realidad alcanzara a los que engañaron a los españoles para triunfar en unas elecciones negando la crisis, ofreciendo lo imposible y creando un poquito de tensión, se iba a armar gorda. El resultado de la política experimental, consentida por el PSOE, mal opositada por el PP, parasitada por los nacionalismos, ha conducido al final a lo que se esperaba, a la debacle nacional, con cinco millones de parados, un endeudamiento galopante, la gente en las calles y el vuelco en las urnas.

Durante siete años hemos vivido en España bajo la hipnosis urdida por las huestes socialistas, empeñadas en demostrar la cuadratura del círculo, cuando trataban de demostrar que el bienestar social dependía de los deseos y no de las posibilidades, de la voluntad y no de la inteligencia, del “tira pal ante” y no del rigor en la gestión, la austeridad en el gasto y el esfuerzo en alcanzar los objetivos. Siempre he pensado que si en vez del PSOE estuviera gobernando el PP y hubiera ocurrido lo mismo, La Moncloa ya hubiera desaparecido, pero como la izquierda de este país tiene patente de iluminación democrática, pues ahí tenemos a los socialistas tratando de convencernos de que la crisis no es para tanto y que los cinco millones de parados es una consecuencia de la presión del capitalismo sobre nuestra sólida economía, es decir, el mismo mantra que llevan repitiendo años.

El PSOE posiblemente desaparezca, gracias a Zapatero (también lo advertimos en su día), porque ha tratado de abrir tanto las fauces para acapararlo todo que se ha quedado con la mandíbula bloqueada en un trismus y la foto le sale con apariencia de tiburón ballena hambriento. En realidad al PSOE de socialismo le queda el recuerdo, y se ha convertido en los últimos años en una agencia de intereses y expoliación pública, un peligro para la convivencia pacífica entre los ciudadanos españoles. Tanta violencia como ha ejercido sobre este país en nombre del progresismo no podía quedar impune, al final la gente se ha dado cuenta de que tanto progresismo sólo incrementaba su poder en provecho del socialismo y que no se podía seguir más allá, dando pasos hacia el abismo de abandonar la condición de españoles para acogerse a la proclama moral de la última república soviética de Europa. En fin, parece que la gente, al final, se ha dado cuenta del engaño.

Pero eliminar a Zapatero y el PSOE de nuestra realidad no va a resolver nuestros problemas, aunque por lo menos vamos a lograr que no sigan creciendo sin fin. El legado que nos va a dejar el PSOE es terrorífico, se han cargado la estructura económica, política, social, cultural e institucional que teníamos en España. El buenismo nos ha resultado pésimo. Hoy tenemos más problemas económicos, políticos, sociales, laborales, institucionales, personales y colectivos, que en los últimos 35 años de democracia. Todo lo acontecido no puede ser casual, sino causal, es decir, promovido con intención y voluntad. No es fruto de la negligencia sino de la imprudencia temeraria y la ambición extrema de una caterva de ineptos que han pretendido demostrar que el mundo se equivoca resolviendo los problemas, mientras ellos tienen razón creándolos, porque las políticas de valor añadido del malestar, la tensión y la crispación, han sobrepasado los límites de la asfixia ciudadana.

Que nadie se equivoque, el PSOE ha cultivado la indignación en España con celo y excelencia, porque en su objetivo estaba sembrar el caos, si no podían resolver los problemas que se presentaban. Soberbia, egoísmo, mezquindad, ignorancia, prepotencia, chulería e indiferencia por el destino al que nos remitían han sido los fertilizantes con los que el PSOE ha cultivado de forma perseverante la indignación en España. Evidentemente ayudados por la inepcia de la oposición y la anuencia de los ciudadanos, que le han dejado hacer las mayores barbaridades pensando que algún día ocurriría un milagro que resolviera el desastre.

A pesar de que el ocupante de La Moncloa no reciba mi simpatía, de nada sirve ahora lamentarse de lo acontecido, ni condenarlo a la hoguera del linchamiento de la opinión pública como chivo expiatorio, a lo que él siempre estaría dispuesto, para redimirnos de nuestros pecados con su espíritu de sacrificio magnánimo. Ya darán buena cuenta de él sus compañeros ahora que van a tener que volver a trabajar a pie de obra y abandonar las prebendas del poder. Apartados Zapatero y el PSOE del poder, seguiremos teniendo los mismos problemas al día siguiente. Así, que en este caso, con acabar con la causa de nuestros problemas no los resolvemos, porque al final tendremos otros con los que vengan.

Sin embargo si tenemos que agradecerle a Zapatero algo antes de que se vaya, y es que nunca tantos españoles se han dado cuenta de que la política no proporciona soluciones a nuestros problemas, sino que los incrementa, sobre todo cuando la representación está fundamentada en los motivos para creer y no en las condiciones de la realidad. Quizás esta experiencia haya servido a los españoles para aprender la lección de que no se puede votar con el corazón, ni creyendo lo que nos dicen los políticos desde la propaganda interesada, porque al final los errores de los ineptos los acabamos pagando todos.

A los indignados que hoy se reúnen en las plazas de España, reclamando pan a los chorizos que les han representado en la política, querría enviarles ánimo y decirles como Punset que no paren, pero eso sería volver a repetir los mismos errores, porque la mayoría ya están parados y lo que deben hacer es parar de estar en el paro, es decir, trabajar. Que despierten del largo sueño hipnótico en el que les han cultivado desde la política es el mejor consejo que puede dárseles. Si el problema es la política, que formen un partido político y triunfen en las elecciones para demostrarnos a todos que sus razones son mejor que las de los demás, los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, decía Lord Acton, están perdiendo el tiempo, las elecciones generales serán pronto, que se olviden de que los demás les resuelvan sus problemas, que creen un partido político con todos los objetivos que se proponen y que se presenten a las elecciones, pero claro, como han sido cultivados en el aborregamiento del Estado Providencia no harán nada para sacarse las castañas del fuego y esperarán a que sean los demás los que les den trabajo, una vivienda, seguridad social gratuita y una pensión vitalicia por haber nacido en el país de los milagros.

Si no les gusta lo existente que se enfrenten a ello, pero claro en un país en que la gente confunde la libertad con los derechos eso es pedir mucho. El nombre del partido ya lo tienen, se pueden llamar INDIGNADOS y elegir entre los suyos a los que mejor les representen, una vez que obtengan la mayoría parlamentaria, pueden promover un cambio Constitucional y convertir España en lo que bien les parezca. Eso de hacer una insurrección cívica para que sean otros los que les resuelvan sus problemas, pudiendo hacerlo ellos mismos, es el colmo de la dependencia y el ancilaje. Mi pregunta es la siguiente, ¿cómo van a conseguir lo que se proponen sin cambiar el sistema? ¿Cómo van a conseguirlo en una democracia sin triunfar en unas elecciones?, ¿cómo van a conseguir cambiar la realidad que no les gusta si permiten que otros sean los que representan sus intereses? ¿Cómo van a dar lecciones a los demás de lo que debe hacerse cuando ellos no están dispuestos a mostrarnos el camino con su ejemplo y esfuerzo?. Yo también les animo, que no paren hasta tomar el Parlamento, pero en las urnas, como los demás, no con la coacción y la coerción de que su verdad es mayor que la de los demás, porque eso hay que demostrarlo en las urnas y no en las calles protestando contra lo que sale de las urnas y no les agrada. Mientras sigan plantados en las plazas, pocos frutos van a lograr, de los que han cultivado su indignación, en esas condiciones, más que indignados podrían denominarse cultivados por los políticos españoles.

Así que menos quejarse de los que les han defraudado y a trabajar y esforzarse por lo que quieren conseguir, a ver si los demás tenemos que renunciar a esta cochambrosa democracia que tenemos, para que ellos puedan dormir a pierna suelta imponiéndonos su versión de la vida y el mundo, como unos dictadores del tres al cuarto. Hace seis meses proponíamos desde este blog una hoja de ruta para la insurrección cívica, sigue vigente, con una buena campaña pueden triunfar en las elecciones, como cualquiera que se presente a ellas, no vamos a cambiar ahora las reglas para que puedan jugar los que no se sienten cómodos con ellas, eso ya lo hicieron los socialistas durante los últimos siete años, desde el poder, y la experiencia ha sido espantosa, como para repetirla ahora desde la calle.

Aunque tengo la sospecha de que no lo harán, de que no formarán un partido político que se llame INDIGNADOS o como les dé la gana, a buena hora se lo iban a permitir desde el PSOE e IU.... y desde el PP y los nacionalistas.

Biante de Priena

domingo, 22 de mayo de 2011

La revelación de los indignados


Quizás haya que elevar el nível, es lo que ha hecho Manuel I. Cabezas en un comentario de otro artículo de este blog cuando dice que las concentraciones en la Plaza de Cataluña de Barcelona se parecen más a un zoco árabe que a un ágora griega y se pregunta: ¿quién puede debatir en estas condiciones?. También lo ha hecho Federico Jiménez Losantos al responderle a su hijo, David Jiménez Torres sobre su discreto apoyo a los asentamientos, a la toma del centro urbano de las principales ciudadades españolas como si se tratara de nuevas bastillas. Por mi parte he tratado de hablar con mi hija de 22 años sobre la cuestión, sin llegar a un acuerdo. ¿Estamos, entonces, ante un choque generacional?. Ojalá fuera así, pero no lo es.

La incomunicación ha crecido últimamente demasiado entra padres e hijos en España, por varias razones: hay menos tiempo para dialogar, las nuevas tecnologías nos han atrapado, y desde el Gobierno se ha fomentado la segregación familiar entre padres e hijos, en un divide y vencerás propio de los modelos de coerción estalinistas. En fin, ya queda menos para soportar tanta inmundicia.

La gran diferencia entra los jóvenes y los mayores siempre es la misma, el mundo que los jóvenes se encuentran ha sido construido por sus padres, los jóvenes hayan más defectos que virtudes en su percepción utópica e idealista de la realidad y los mayores, se conforman con lo existente porque cuando ellos eran jóvenes, todavía estaba peor y ha costado mucho esfuerzo construir lo que realmente existe, con sus defectos y sus virtudes. Las sociedades evolucionan precisamente por eso, porque la ambición, la fuerza, el entusiasmo de las generaciones más jóvenes, se va perdiendo en las pretéritas, por eso se decía que los rebeldes a los 20 años terminan siendo conservadores a los 40 años. Será verdad. Siempre ha sido penosa la labor de los hijos que se empeñan en convencer a sus padres de cómo se hacen los hijos. Envejecer es hacerse tolerante, ecuánime y pragmático.

Pero ciertamente, algo de razón no les falta a los reunidos, pero evidentemente, no tienen toda la razón, al menos desde mi criterio: tienen razón en que el sistema político español es un auténtico desastre, pero no tienen razón en pensar que eso es un problema de la democracia o del sistema, sino de las personas que lo han ocupado. Los coches no cometen infracciones, son los conductores los que las cometene. También tienen razón en decir que no se pude soportar un país con un 50 % de parados jóvens y cinco millones de parados en total, pero no la tienen cuando el 50 % de los jóvenes que sí trabajan, posiblemente se estén moliendo hasta la explotación, mientras ellos están ejerciendo de revolucionarios. ¿Qué dirá un joven que curra como un desgraciado, paga sus impuestos y tiene miedo a perder su trabajo por la crisis, de aquellos que se va a reunir con sus amigos a la acampada, para protestar y otras cosas?. Sin duda tienen razón en protestar, pero no la tienen en hacerlo en la jornada de reflexión, vulnerando una orden, de la Junta Electoral Central, máxima autoridad en periodo electoral en los países democráticos, con la anuencia del Gobierno. Así que vayamos por partes, hay muchas cosas en las que tienen razón, pero hay otras muchas en las que no la tienen. La democracia consiste precisamente en eso, en que todas las razones se puedan manifestar en libertad, pero siempre que se respete la ley. Incluso también pueden tener razón cuando dicen que si los políticos no respetan la ley por qué razón deberían hacerlo ellos. Ciertamente es así, pero en ese caso que denuncien a los políticos, con nombre y apellidos y no al sistema o la democracia.

Nada como regresar a los clásicos para saber lo que está ocurriendo, y por qué no decirlo, cuando desde este blog llevamos diciendo desde hace cinco años que una rebelión contra la aristocracia política de este país es imprescindible, no vamos a retractarnos ahora. Como le he dicho a Epi, otro de nuestros contertulios habituales: no seamos quijotes, viendo gigantes revolucionarios que deseamos donde sólo hay molinos partidarios en campaña electoral. No confundamos nuestras ilusiones con la realidad, porque eso nos llevaría, sin duda, al delirio.

Lo que está ocurriendo en las movilizaciones sociales que recorren España tiene mucho más que ver con los procedimientos habituales de una oclocracia, que con una rebelión democrática, con una revolución civil. Aristóteles nos dijo hace 2300 años que había tres degeneraciones de la democracia: la oclocracia, o gobierno de las muchedumbres, la oligarquía, gobierno de los privilegiados, la tiranía, gobierno del autócrata. En España, desgraciadamente, tenemos las tres en estos momentos, pero la que requiere nuestro interés en relación al tema es la oclocracia, una muchedumbre que trata de coartar, coaccionar, y ejercer coerción sobre el pueblo, bien de forma pacífica o violenta, para alcanzar un propósito determinado en las urnas, ante unas elecciones. Algo similar a lo que ocurrió tras el atentado del 11-M, que nos trajo los siete años en Pandora que hemos vivido, gracias a los que han gobernado y hecho oposición.

Varios artículos se escribieron en este blog, a lo largo del año pasado (1, 2, 3, 4) sobre el peligro que teníamos en España de entrar en una oclocracia, ante la deriva adanista y mesiánica del iluminado de La Moncloa. La opresión ejercida por el Gobierno español sobre los ciudadanos, su violencia moral, su insustancialidad estúpida, acompañado de una oposición que le ha hecho la ola, conduciría inexorablemente a una explosión social como la que estamos viviendo. No puedo pensar que si desde un humilde blog, se pudo predecir lo que iba a acontecer, desde el Gobierno del PSOE y la oposición del PP más nacionalistas, no se pudo hacer lo mismo. No me lo creo, soy escéptico, más bien pienso que desde el Gobierno se ha llegado a asfixiar la sociedad hasta que han logrado el propósito que pretendían: el estallido social, prueba de ello es que no han hecho nada por evitarlo, reducirlo o encauzarlo, sino que más bien parecen encantados y poco les falta para aplaudir.

En fin, no dudo de la buena voluntad de muchos de los que se han reunido en las plazas españolas, pero tampoco de quien está pilotando la revuelta de forma coactiva y discreta: el Gobierno, el PSOE, IU, los sindicatos, los colectivos apesebrados y los grupos de poder social de la izquierda española. En política las cosas no ocurren nunca por casualidad y todo lo que no tiene explicación tiene intención. ¿Cómo se puede hacer una protesta contra lo que ocurre sin denunciar a los que lo han provocado?. ¿Cómo es posible que cuando el gobierno del PSOE ha llevado a este país a una situación de quiebra por sus desmanes, los responsables sean los políticos en general y no los del PSOE en particular?. ¿Cómo se puede pedir pan a los chorizos, sin reclamar una Auditoría General del Estado para saber quienes han sido los chorizos?. ¿Cómo se puede consentir que el Gobierno que ha enviado al paro a tantos jóvenes salga indemne del desastre que ha organizado?. ¿Por qué la acampada es en Sol y no en La Moncloa?, ¿por qué no se hace en ambos lugares al mismo tiempo?.

Soy incrédulo con los movimientos sociales de masas, no así con los movimientos cívicos que defienden la libertad, a los que respeto, apoyo y promuevo, pero desconfío de las muchedumbres, de la masa amorfa sin capitalización ni organización, sin fundamento en una alternativa clara, que de forma genérica exigen a los demás que hagan algo para resolver sus problemas. No se puede hacer una revolución sin hablar de la libertad, porque toda revolución denuncia una opresión y unos opresores, no se pide que se aflojen las cinchas que esclavizan al pueblo, van directamente contra los que las han impuesto. Sin embargo, esta revolución respeta al Gobierno socialista que ha destrozado este país y trata de que pase el tiempo hasta que abandone el poder, para congregar todas sus fuerzas contra los gobiernos que surjan del PP.

Es tan fácil de comprender, mientras miramos las concentraciones, se nos olvida quien está en el poder y su legado; si además, mañana se vota, mejor que mejor para el Gobierno, todavía habrá algunos que, por miedo o ingenuidad, termine votando por sus secuestradores: se denomina síndrome de Estocolmo a la conducta de comprender al que nos hace daño y defenderlo, porque como les han apoyado en su indignación...se olvidarán de que han sido, ellos, precisamente los que les han indignado. Dejá vu.

Si se quiere saber el Qui Prodest? (¿a quién beneficia?) de "las revoluciones" es muy sencillo: a los que pierden las elecciones. Nadie se ha parado a pensar que donde el PP está gobernando repite en todas las encuestas, mientras que donde el PSOE ha gobernado, perderá las elecciones según indican las encuestas. ¿A qué tiene miedo el PSOE? ¿Tal vez a qué se descubra todo lo que han robado durante los últimos siete años? ¿Para eso urden, una vez más, una campaña de enmascaramiento?.

Si los jóvenes españoles quieren hacer una revolución que prescindan de las manipulaciones a que les están sometiendo y que se atrevan con una revolución de verdad, organizada desde el Liberalismo Revolucionario, por qué no hay otra, (además es de tradición española) pero eso exige respetar las reglas y no vulnerarlas, eso requiere diferenciar y discriminar entre los criminales a los que se condena y las víctimas, eso es una revolución civil desde la libertad y no una revolución social de masas, pastoreadas por los que ni saben gobernar, ni saben respetar la ley, ni saben respetar la libertad, ni saben lo que es perder, democráticamente, unas elecciones. Si no se corta de raíz el engaño, lo que hoy son manifestaciones pacíficas con el PSOE en los gobiernos autonómicos y municipales, mañana serán violentas cuando el PSOE haya perdido el poder.

Enrique Suárez

viernes, 20 de mayo de 2011

¡Que suban los impuestos!, exigen los que no los pagan


Una de las primeras medidas que han “exigido” los congregados en la Puerta del Sol es la subida de impuestos, entre todos los que están reunidos haciendo campaña ilegítima contra las elecciones del domingo, es decir, promoviéndose como escudos humanos contra la democracia, posiblemente no generen impuestos ni para pagar la limpieza de la acampada que han organizado, que terminarán pagando los madrileños que si producen impuestos, es decir, los que trabajan cada día y tienen que prescindir de cruzar por el nudo central de comunicaciones de Madrid.

A mí me resulta fascinante que estos demócratas asamblearios que reivindican una democracia real, en realidad funcionen como dictadores organizados que tratan de imponer al prójimo su sagrada voluntad. En Estados Unidos duraban lo que tarda un hambriento en comerse un bocadillo. Sin embargo, en Europa, y fundamentalmente en España, se consideran con el derecho fundamental de exigir a los demás que resuelvan sus problemas y si no que les paguen por mirar los amaneceres desde el kilómetro cero, mientras juegan a revolucionarios.

Si en este país existen cinco millones de parados es precisamente porque una legión de ineptos en el Gobierno, más otros tantos en la oposición, han permitido que la estructura productiva española se haya ido al carajo. Las políticas sociales del PSOE son el origen del 50 % de paro juvenil que existe en nuestro país. Si no se hubieran gastado más de lo que ingresaban ahora no tendríamos una deuda galopante que van a terminar pagando nuestros nietos.

Si las cosas no han funcionado, es porque el nivel de incompetencia e ineptitud de los que han tomado las decisiones ha rayado con los delirios mesiánicos de un iluminado, que pretendía convertir España en un país de funcionarios y pensionistas desde el mismo nacimiento. Las barbaridades que se han cometido en los últimos siete años, las vamos a pagar en los próximo veinte años, y todo para que el iluminado de Rodríguez Zapatero pudiera sentirse feliz creando una Arcadia de paz y amor para sus súbditos.

España tiene menos credibilidad económica que los países subsaharianos, los capitales invertidos provenientes de extranjero han salido huyendo ante la política económica sostenible del Gobierno y sus boutades internacionalistas. Posiblemente son mayoría, los españoles que han pensado en alguna ocasión si Rodríguez Zapatero reune las condiciones necesarias para ser Presidente del Gobierno, y no pocos, en las filas de su propio partido.

Da mucha pena ver a una juventud manipulada hasta el paroxismo haciendo una revolución “espontánea” a tres días de las elecciones que va a perder el PSOE, recuerdan a los sindicatos que en la última huelga general se enfrentaban a los empresarios, pero no al Gobierno; evidentemente porque después de lo que hemos sabido que habían hecho en Andalucía y otros lugares, no iban a enfrentarse contra los socios de sus negocios con dinero público, que proviene de los impuestos que producimos todos los españoles y que ellos se han repartido de forma inícua y delincuente.

La barbaridad está servida, el PSOE en el Gobierno genera la mayor crisis económica de la historia reciente de nuestra democracia, por su absoluta incompetencia e ineptitud, y ahora, casualmente, cuando va a perder las elecciones según todas las encuestas, surge un movimiento social que toma las calles y las plazas para reivindicar que se resuelvan los destrozos, que han creado el gran capital, la derecha y el Vaticano; y todavía terminaremos viendo a algunos dirigentes del PSOE llevando la pancarta de las manifestaciones contra la crisis que ellos mismos han creado. Mientras en países de nuestro entorno europeo se crece al 3 %, y se genera empleo, en España lo hacemos al 0,2 %, con una inflación galopante que se aproxima al 4 %, bajan los sueldos y las pensiones y suben los precios y los impuestos, de lo que se deduce que nos estamos empobreciendo, aproximadamente a un ritmo del 10 % anual. El Estado está en quiebra técnica y sin embargo sigue comportándose como un Estado Providencia, aunque sea al precio de empufarnos por veinte años.

Todavía no he escuchado a los jóvenes reunidos en las plazas de España reivindicar trabajo, sólo hablan de derechos, pero a ninguno se le ha escuchado hablar de deberes, porque los deberes son siempre de los demás, en un prodigio de irresponsabilidad apoteósica; posiblemente lo harán a partir del día 23 de mayo cuando el PSOE abandone el poder en la mayoría de las instituciones del país. Tampoco se ha visto que digan nada contra Zapatero, o contra el Gobierno, el PSOE parece inmune a las críticas de los acampados, algunos si han dicho que la crisis la ha organizado la derecha y el gran capital de los bancos. Y por supuesto, en todos sus comunicados se les ha olvidado pronunciar la palabra libertad, pero si se han encargado de reproducir toda la retahíla terminológica del progresimo más pajiniano y voraz.

Todas estas cosas y algunas más, invitan a desconfiar del movimiento social 15-M. Mal han comenzado, pidiendo subida de impuestos y no una Auditoría General del Estado en los tres niveles institucionales, para saber a que se han dedicado los impuestos que posiblemente ellos no han pagado, eso no interesa, todo se da por bien invertido, desde la suvención a los indígenas del Orinoco, hasta el patrocinio de la Alianza de Civilizaciones, la propaganda de autoperpetución del PSOE, las inversiones en igualdad en el Oriente Medio o lo que ha pasado con los ERE de Andalucía. Ni una palabra sobre la corrupción socialista.

Mañana, los revolucionarios acampados, harán una asamblea y posiblemente exijan gratuidad existencial, es decir, que el Estado les mantenga sin dar golpe, porque ellos trabajan ya como manifestantes al servicio del progreso de la humanidad. Si apuran a Zapatero, seguro que les incluye en la Seguridad Social como “activistas del progreso” y 400 euros no caerán que está la cosa chunga, pero 380 los asegura Blanco en dos mítines y además, de forma vitalicia.

Lo peor que nos va a legar el PSOE no es la crisis económica, ni el descalabro institucional, ni siquiera la debacle política que han urdido; lo peor es, sin duda, la conciencia parasitaria en la que han imbuido una generación que pide pan a los chorizos y no se atreve a pedir las cabezas de los que han organizado el desaguisado y la restitución de todo lo que han malgastado y robado. Más que una revolución, parece un enmascaramiento de los desastres del PSOE, a ver si alguien se olvida de la que han organizado y les votan para que no venga la derecha y se le ocurra crear trabajo, o al menos, intentarlo. Para exigir, primero hay que producir, algo más que molestias a los que producen y pagan los gastos ocasionados por su primavera revolucionaria. Con pólvora ajena disparamos todos.

Esperanza Aguirre debería salir al kilómetro cero el día 23 de mayo, cuando haya ganado las elecciones, con contratos de trabajos penosos en la mano, seguro que se disolvía la concentración en un santiamén. Prefiero compadecerme de los barrenderos y recogedores de basura, los cuerpos de seguridad que tienen que pasarse la noche de vigilancia, los madrileños que no pueden cruzar por Sol para ir a su trabajo y pierden un par de horas más cada día gracias a los acampad@s; no es hora de apiadarse de los que generan problemas gratuitamente, con todos los que ya tenemos, para tapar el desastre que ha organizado el partido, al que posiblemente, han votado.

Biante de Priena

jueves, 19 de mayo de 2011

A tres días de las elecciones... no brotan los champiñones: El Movimiento Social 15-M y sus acampadas


Sigo indagando sobre la auténtica espontaneidad del movimiento cívico “Democracia Real Ya”, sin dudar, porque me consta que es así, sobre personas no relacionadas con la política que se hayan unido al mismo. No todos los que están acampados participan del mismo objetivo, pero está claro que es una estrategia política que utiliza a los acampados como escudos humanos contra la democracia, contra el normal desarrollo de una convocatoria electoral. No ha sido casualidad que los acontecimientos se hayan desencadenado a cuatro días de las elecciones, tiempo suficiente para que el movimiento resista e interrumpa el curso normal de la democracia, además de preparar un ambiente social proclive al PSOE e IU en las urnas y calentar motores para una posible revuelta social a partir del día 23 de mayo, si como se prevé, la izquierda política española sufre el mayor descalabro de su historia en los últimos treinta años.

En primer lugar, el movimiento está formado por numerosas plataformas reunidas en una convocatoria común y compartida para realizar una manifestación el pasado 15 de mayo, a la que asistieron varios miles de personas en las principales ciudades españolas. Según uno de sus portavoces, Pablo Gallego, en la plataforma Democracia Real Ya se reunen más de 500 grupos, desde asociaciones de vecinos, hasta ONGs, pasando por grupos de la red como “nolesvotes”, asociaciones de parados como ADESORG (con más de 9000 miembros), o la Asociación de afectados por las hipotecas y posiblemente mucha gente a título individual que ha acudido espontáneamente a la convocatoria.

En segundo lugar, la información que se encuentra en google en relación con la plataforma Democracia Real Ya, previa al mes de mayo, proviene en su mayoría de la página web Kaosenlared, una página de izquierda radical. La web oficial de la página fue abierta al público el 6 de marzo pasado, con un manifiesto de corte ideológico socialista que bien podría suscribir Rodríguez Zapatero, en el que se dice entre otras cosas: “Las prioridades de toda sociedad avanzada han de ser la igualdad, el progreso, la solidaridad, el libre acceso a la cultura, la sostenibilidad ecológica y el desarrollo, el bienestar y la felicidad de las personas.”. Evidentemente, las personas se ponen en último lugar, en relación a todos los objetivos sociales que deben obtenerse previamente y como se puede comprobar la libertad brilla por su ausencia en todo el manifiesto.

En tercer lugar, según nos refieren España Liberal y la plataforma Masby, el movimiento cívico ha sido organizado por el PSOE a comienzos de año en Jerez de la Frontera con una estrategia urdida con la finalidad de conculcar la maltrecha democracia española y la próxima convocatoria elecoral. El responsable del sistema logístico en Internet es Manuel Jesús Román Estrade con raices socialistas. Se le encomienda montar una web y toda la infraestructura sin límite de presupuesto. Estamos hablando de un portal con todas las lenguas de España incluido el Bable. Todo esto no es producto de la improvisación y mucho menos, de un movimiento sin fines políticos. El 1 de marzo se registra el dominio en internet, y se incorporan, de forma aparentemente espontánea, varios abogados socialistas, posiblemente subvencionados, que dan cobertura legal a las próximas acciones de la plataforma.

En cuarto lugar, el grupo se adhiere al manifiesto “indignados” (fíjense en la dirección del link) subrepticiamente (Por todo lo anterior, estoy indignado...) del nonagenario francés Stéphane Hessel, héroe de la resistencia francesa y redactor de la Carta de Derechos Humanos de la ONU, que promueve una insurrección pacífica, y que fue presentado en España el 28 de marzo pasado, tras haber vendido en Francia 1,7 millones de ejemplares y haber sido publicado en 20 países. Su prólogo ha sido redactado en España por el escritor José Luis Sampedro, que no se caracteriza precisamente por su ecuanimidad ideológica.

En quinto lugar, la página de convocatoria a la manifestación al 15-M, apareció, aunque posteriormente fue retirada, en la web oficial del PSOE, como han denunciado La Gaceta y Libertad Digital. Ayer mismo, el Presidente Zapatero ha lanzado un guiño a los acampados para que voten a su partido, precisamente por su crítica y su indignación. Este movimiento social recuerda de forma extraordinaria a los hechos acontecidos entre los días 11 de marzo y 14 de marzo del año 2004, organizados por las plataformas "No a la Guerra" que llevaron al PSOE al poder y a José Luis Rodríguez Zapatero a La Moncloa.

La democracia en un país con una Constitución vigente no se defiende en las calles, sino en las urnas. La usurpación de la libertad del pueblo, con su manipulación fundamentada en la propaganda, para coaccionar su decisión ante una convocatoria electoral es impropio de un régimen político democrático y una coerción inadmisible propia de las oclocracias, formadas por muchedumbres que pretenden sustituir al pueblo, en apoyo de tiranías que se soportan sobre ellas.

Esta estrategia ha surgido con el único interés de coaccionar y amedrentar a la población española ante una convocatoria electoral, en la que se prevé un fracaso estrepitoso del PSOE en las elecciones autonómicas y municipales, con la intención de ofrecerse como única alternativa política para resolver las reivindicaciones de los acampados (convertidos en portavoces "espontáneos" del malestar). Siempre me ha fascinado la habilidad del socialismo español para destrozar el país por sus errores, desviar la atención a otros responsables y posteriormente, ponerse a la cabeza de la manifestación contra los destrozos, que ellos mismos han creado.

Ciudadano español, en nombre de la libertad, no permitas que te vuelvan a tomar el pelo los de siempre. Vota por quien te parezca, o no votes si te parece, porque será la mejor forma de acabar con esta desvirtuación de la democracia a la que se nos ha sometido a los españoles durante los últimos siete años, aquellos que han detentado el poder para convertir la democracia española, en una democracia social, o dicho de forma inversa, en una socialdemocracia, utilizando todas las trampas y artimañas que les ha dado la gana. Exige respeto Ciudadano. Juntos podemos derribar esta pantomima, acudiendo a votar libremente por quien nos parezca el próximo domingo o quedándonos en casa, pero sin ser influidos por las campañas de agitación y propaganda de los que tratan de usurpar, una vez más, nuestra soberanía.

Biante de Priena

miércoles, 18 de mayo de 2011

La izquierda entra en histeria


En más de 60 ciudades del Estado...así comienza el comunicado que nos brinda una plataforma organizada “de forma espontánea” cuyo nombre es “Democracia Real Ya”, precisamente a tres días de las elecciones. Se autocalifica como apartidista y asindical y considera que reunirá a 130.000 personas en distintas ciudades de España para hacer manifestaciónes de desobediencia civil con carácter pacífico.

Los “indignados” no saben muy bien todavía quien es el autor intelectual de su indignación, sospechan que algo han tenido que ver los políticos, preservando al Gobierno del PSOE de cualquier crítica, y por supuesto los banqueros, y supongo que a la larga todo el mundo menos el Presidente Rodríguez Zapatero. Su campaña de rebelión se dirige a motivar a la gente para que no vote, es decir, para que no voten otra cosa que no sea PSOE o IU que es lo único que pueden votar en este país “los demócratas”, por eso el PSOE ha decidido anunciar en la web oficial de su partido el movimiento.

Volvemos a las andadas, las manifestaciones espontáneas del pásalo del 11-M de 2004 que abogaban por el No a la Guerra de Irak (pero que nada dijeron de la Misión de Paz de Afganistán que produjo cerca de 100 muertos hasta el momento –la de Irak ninguno-), ni tampoco salieron a la calle contra la guerra de Libia que nos ha dejado Rodríguez Zapatero sobre la mesa.

Lamentablemente, la oclocracia vuelve a campar por las plazas de España, con el beneplácito del PSOE e IU, los antisistema y toda la parafernalia correspondiente, para educarnos colectivamente a los españoles, para que aceptemos que la única democracia que puede existir en este país sólo puede ser socil, es decir, socialdemocracia. La oclocracia es una perversión de la democracia que se conforma con muchedumbres cultivadas con subvenciones y prebendas, sobre las que se apoyan los gobiernos tiranos. En realidad es una coalición entre un sector del pueblo mimado por el poder, que apoya la perpetuación de aquellos que lo detentan. Una usurpación de la democracia, que es el gobierno del pueblo y no la simulación organizada entre muchedumbres partidarias que apoyan gobiernos tirano.

Lo advertimos hace unos meses, como Rajoy no se espabilara, el Partido Popular sería responsable de la crisis política, económica, cultural, institucional y social que nos ha legado el PSOE de Rodríguez Zapatero, y si es necesario, de la muerte de Manolete. Un simulacro de revolución a la magrebí, perfectamente urdido por los líderes de masas que ha patrocinado el PSOE durante los últimos años. Resulta fascinante comprobar, que cuando las encuestas vaticinan una hecatombe del PSOE, los aguerridos jóvenes que acampan por las principales ciudades del país en estos momentos se hayan puesto de acuerdo en la insoportabilidad de los cinco millones de parados que ha coleccionado el PSOE, precisamente a tres días de las elecciones autonómicas y municipales que anuncian el mayor descalabro del PSOE en los últimos treinta años.

Qui Prodest?, evidentemente no al partido que las encuestas dan como vencedor en prácticamente todas las capitales de provincia y las autonomías españolas, y menos con un argumentario que recuerda a la más rancia izquierda, sus obsesiones y delirios. Evidentemente su finalidad, además de distorsionar el curso de la democracia en este país, es la de calentar motores para el “agit-prop” del PSOE, IU, sindicatos y colectivos para el día despuúes del triunfo electoral del PP. No tengo la menor duda de que muchos de los participantes en el “pásalo” de 2011, debido a la situación desesperada –50 % de paro juvenil, cinco millones de parados- que atraviesan se hayan podido sumar al asunto, pero los autores intelectuales de las movilizaciones se sientan en despachos que pagamos todos los españoles con absoluta seguridad.

Se veía venir hace tiempo, el PSOE no solo ha tratado de corregir los graves problemas existentes en España, sino que ha tratado de incrementarlos desde el Gobierno, buscando que la gente saltase a las calles, bien pastoreados por los líderes de masas jóvenes que tienen a sueldo. Esta situación no ocurre por casualidad, de forma espontánea, sino perfectamente organizada y puesta en práctica por aquellos que saben que van a perder las elecciones.

Prueba de ello es que las manifestaciones en Madrid se hacen ante el Gobierno Autónomo y el Ayuntamiento gobernados por el PP, pero a nadie se le ha ocurrido entra tanta gente acercarse a La Moncloa para cantarle a Zapatero el bonito himno de la defensa de la alegría que entonaron los artistas de la ceja. Esperemos que estos experimentos espontáneos acaben sin muertos, era lo que nos faltaba, tener que suspender las elecciones para ir de funerales.

Mejor enterramos el PSOE para siempre en la fosa del olvido, y mandamos a los revolucionarios de apoyo a paseo, a ver si este país puede recobrar así el camino de la democracia, que no admite golpes de Estado, ni de los militares, ni de los milicianos a sueldo, que pastorean a las masas. Creo que los españoles de las 60 ciudades del Estado y el resto del país nos merecemos más respeto, de la infame clase política que ha gobernado este país hasta arruinarlo por completo, durante los últimos siete años.

¿Cuántas cosas tendrán que ocultar los que se van de los gobiernos de autonomías y municipios para haber montado esta parafernalia espontánea?

Biante de Priena

martes, 17 de mayo de 2011

El Contrato Social ha caducado en España


Hace tres años anunciaba el agotamiento del viejo modelo de representación política de Rousseau en un artículo titulado “Hacia un nuevo Contrato Social”, dónde me preguntaba que tenía que ver con la sociedad actual, la que conoció el ginebrino y en la que construyó su modelo de relación entre ciudadanos y sus representantes políticos. España no es Suiza y estamos en el siglo XXI.

La democracia en España ha alcanzado su mayor grado de deterioro con los gobiernos de Rodríguez Zapatero y su ausencia de respeto por las condiciones naturales y culturales propias del país que ha gobernado. Su despotismo social, le ha llevado a prescindir del respeto a los elementos fundamentales que fundamentan una democracia, además de los votos. Ha impuesto las leyes que le han venido en gana, en muchas ocasiones en una soberbia de poder insoportable, con la intención de enmascarar sus enormes errores económicos.

Pero nadie debe olvidarse de que lo ha hecho con la ausencia de oposición parlamentaria, tanto porque el PP de Mariano Rajoy se ha dedicado al tancredismo expectante, como porque el resto de los grupos parlamentarios nacionalistas, han aprovechado para expoliar el Estado en su interés particular, tanto a nivel político, como económico. Los Gobiernos de Rodríguez Zapatero han tratado de socavar la soberanía nacional por todos los medios, convirtiendo a los españoles en ciudadanos socializados a sus propósitos inefables de perpetuación en el poder.

Su política ha sido una auténtica montaña rusa, en la que lo mismo se decía desde el PSOE que el Estatuto de Cataluña era su estatuto (Leire Pajín), hasta que el Tribunal Constitucional decidió que no era compatible con nuestra Carta Magna, no obstante, el Gobierno de Cataluña, en una ilegítima rebeldía no ha permitido que se corrijan los artículos que llevan vigentes varios años. En el caso del País Vasco ha ocurrido algo similar con la legalización de Bildu, convirtiendo al Tribunal Constitucional de nuevo, en árbitro de los excesos y deseos gubernamentales , contraviniendo la sentencia del Tribunal Supremo previa, creando un subyugación insoportable de la justicia independiente a la política justiciera. Sin olvidarse del secuestro del Parlamento a las decisiones del Gobierno, en lo relativo a todos los intentos de negociación con la banda terrorista ETA.

La sociedad del siglo XXI nada tiene que ver con la sociedad en la que vivieron todos los teóricos del contrato social. Una sociedad en la que es posible la comunicación inmediata, el acceso pleno a la información, con unas tecnologías que pueden permitir la la democracia directa en la mayoría de los problemas que se presentan en nuestras vidas, y con una población conformada por ciudadanos con un nivel cultural y un criterio suficiente, no puede seguir siendo representada con criterios de hace más de dos siglos, porque a los políticos, que son los principales beneficiados, les convenga.

Las alternativas para el cambio del régimen demagógico en el que vivimos pasan por cuatro vías, que posiblemente se desarrollarán de forma conjunta e imbrincada:

Reforma desde la política: el primer caso de regreso a la política que respete a los ciudadanos se está produciendo en Asturias con el partido Foro Asturias, que tiene por presidente a Francisco Álvarez Cascos. Es la voz más clara de este país que denuncia con claridad la connivencia del PSOE y el PP en el reparto del poder, de una forma que recuerda a los gobiernos alternantes de Cánovas y Sagasta (Pacto del Pardo, 1885), a finales del siglo XIX, realizados a espaldas de la ciudadanía. La regeneración de la política requiere fundamentalmente que los políticos abandonen sus tentaciones de convertirse en la nueva aristocracia de un antiguo régimen camuflado de democracia. De cualquier forma, el ejercicio despótico del poder a que nos tienen acostumbrados los partidos convencionales toca a su fin. El establishment político-económico-mediático hace tiempo que ha entrado en agonía.

Reforma desde la ciudadanía: los movimientos organizados alrededor de las redes sociales están en auge, no solo en España, sino en todo el mundo. Buena prueba han sido las recientes revoluciones de los países musulmanes de Egipto, Túnez, Libia, Siria, o Yemen. En España cada vez se van perfilando más opciones que tenderán a concentrar sus objetivos en el futuro. La presión en un país con cinco millones de parados es inmensa. El problema al que se enfrentan estos movimientos es a la tradicional manipulación que la izquierda hace de la calle en su propio interés. Resulta fascinante comprobar que cuando el PSOE está a punto de abandonar el poder, surgen movimientos de reivindicación contra los políticos en general y no contra el PSOE en particular que es el que ha organizado el desastre. (La plataforma Democracia Real Ya!, se reunen en La Puerta del Sol y no en La Moncloa. La izquierda siempre ha tendido a difundir sus propias responsabilidades cuando las cosas van mal, y la derecha, desde su tradicional acomplejamiento, se lo ha permitido, confundiendo el respeto a la democracia con el respeto a la demagogia). Qui prodest?, evidentemente, en estas fechas, al PSOE, ahora no se manifiestan contra la guerra como el 11-M, para llevar al PSOE al poder; ahora lo hacen por la que ha armado el PSOE en el Gobierno, para que no abandone el poder el 22-M, como está previsto según las encuestas y siga llevándonos al desastre. Casualidades tiene la historia.

Reforma Constitucional: España camina sin prisa, pero sin pausa, hacia una nueva Constitución. No se puede aceptar un sistema político que se organiza sobre la expoliación del pueblo y en interés de las clientelas mercantiles y electorales de los partidos políticos. El sistema autonómico no puede sostenerse en las actuales dimensiones, sobre un incremento de la deuda que pagarán nuestros nietos para crear una casta de privilegiados en la política. Los nacionalismos no pueden crear sus naciones a expensas de la ruptura de la nación de todos. El único interés de los nacionalismos es posicionarse con ventaja para obtener privilegios políticos y económicos con respecto a los demás españoles, creando una desigualdad inconstitucional e ilegítima. Los españoles, un pueblo soberano, nos hemos convertido en súbditos de los políticos, los nacionalismos, las ideologías, la corrupción, la mala gestión y las legislaciones sectarias.

Reforma Económica: queramos o no, nuestra economía forma parte de la Unión Europea, que cada día va cogiendo más atribuciones. La quiebra de Grecia, Irlanda y Portugal, determina un nuevo estilo de gestión económica y política determinado por las reglas compartidas establecidas por la Europa de los 27, lo que se ha denominado como Gobernanza. Los países de la Unión Europea, en especial los que formamos parte de la moneda única, tenemos un marco de actuación que viene determinado por la totalidad. Hemos entregado parte de nuestra soberanía en un nuevo Contrato Económico, Político y Social, y si queremos seguir perteneciendo al club europeo estamos obligados a cumplirlo.

Lo único que nos queda saber a fecha actual en España, es los tiempos de ejecución y las pautas de organización a seguir, para crear un nuevo contrato social, si los políticos depondrán su actitud por si solos, o habrá que sugerírselo de forma más contundente, en las urnas, en la calle, o en la red. Pero lo que está claro es que ya no hay marcha atrás, el modelo ha caducado, o se regenera por si mismo, aunque no queda mucho tiempo, o se regenera por imposición de los ciudadanos. La democracia es el Gobierno al servicio del pueblo, no el pueblo al servicio del Gobierno.

Biante de Priena

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