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viernes, 20 de febrero de 2015

El final de los días y el comienzo de la realidad





Algunos hablan interesadamente de apocalipsis, de un final de los días próximo, pero creo que el tiempo se acaba para los milenaristas que proponen mesiánicas soluciones y nos invitan al Armagedón diseñado para confundirnos: salir del euro, una prensa pública, abandono de la OTAN, no pagar la deuda y una futura alianza con países como Venezuela, Rusia o Irán para enfrentarse al sionismo de los yankes.

Al otro lado tenemos otro apocalipsis, el de aquellos que en su cobardía son capaces de ceder espacio a los milenaristas con tal de que se queden tranquilos, mientras ofrecen el mejor de los mundos posibles con impuestos de Dinamarca y servicios públicos que cada día serán más parecidos a los africanos.

En la encrucijada también se encuentran separatistas catalanes, partidos de pa ayudar, un PSOE que ha perdido toda orientación y los mismos puntos cardinales, los nacionalistas vascos que esperan a resolver la crisis para convertirse en separatistas y los nacionalistas canarios que lloran por el petróleo que les iban a robar los godos. 

Realmente creo que los que se enfrentan al apocalipsis son todos ellos, los doctrinarios, los separatistas, los que quieren seguir aprovechándose de los que engañen con promesas que serán incumplidas con seguridad, como siempre acontece tras las campañas electorales. No se dan cuenta de que los españoles han avanzado y no están dispuestos a regresar al pasado, ni para abrazar el tercermundismo, ni para ensalzar el caciquismo, ni para hacer la ola con las gilipolleces que dicen los que salen en la televisión. Este país está harto de mangantes de todos los partidos.

No es difícil llegar a la conclusión de que todo lo que no es solución, será problema, y los españoles ya no quieren más problemas creados de forma artificiosa por los que viven magníficamente de representarnos, a costa de que los demás tengamos que vivir cada día peor, para cumplir con sus programas, proyectos y delirios.

La reacción está en marcha, no dejaré de insistir que toda esta colección de mequetrefes que representan a los partidos políticos son menos de un 1 % de los españoles, y reunidos con todos los que les apoyan a todos ellos apenas alcanzaron el 42 % en las pasadas elecciones europeas, con el circo que se han montado no creo que logren llevar más gente a las urnas, aunque se maten en el sarao, sino al contrario, van a despejarlas de todos aquellos que tengan un mínimo respeto por sí mismos y conserven un atisbo de dignidad.

¿Cómo se puede acudir a las urnas para votar por gente que nos ha mentido, robado, expoliado y despojado, sin reconocer siquiera que son los autores, cómplices o negligentes que han creado el estropicio? ¿Pero cómo pueden ser tan indulgentes con sus delitos y esperar que los electores les perdonen la afrenta que están cometiendo con la democracia, la justicia, la equidad  y la libertad que deberían defender?

Creo que tienen razón, el apocalipsis se aproxima, pero para todos ellos con sus bonitas siglas, lemas y eslóganes, con su parafernalia televisiva, con sus cuentos de la lechera y sus actos execrables. No creo que los españoles sean tan idiotas para volver a depositar su confianza en esta banda de impresentables que se afinca en los partidos políticos, en todos y cada uno de los partidos políticos, que participan en la estafa democrática que se está cometiendo con los ciudadanos de este país, con los mismos engaños que utilizaron con sus bisabuelos. Esta casta impresentable es un anacronismo que debe ser erradicado como la Santa Inquisición, porque si los españoles no son capaces de decir no ahora a todos ellos, tendrán que decir sí a lo que vendrá, que por supuesto será mucho peor que lo que hoy existe.

Creo que es hora de realizar una independencia de España y de los españoles de los partidos políticos, que son los invasores de nuestras vidas desde el poder a los que nos enfrentamos, estos no son nuestros compatriotas, son los cien mil hijos de San Luis que han vuelto para que los españoles no podamos vivir en una democracia, con libertad y justicia. 

Son nuestros enemigos, y los enemigos de las próximas generaciones de españoles. Enfrentarse a todos ellos y derrotarlos es un deber patriótico y un acto de inteligencia y sentido común. Hasta que no seamos capaces de reunirnos para hacerlo, seguiremos viviendo alejados de la realidad, en la jaula  de despropósitos que han construido para contenernos como ganado al que ordeñan votos cuando les conviene, mientras ejercen su lavado de cerebro desde los medios de comunicación.

Enrique Suárez

jueves, 15 de enero de 2015

Los reaccionarios atacan de nuevo



El mundo ha avanzado considerablemente en las últimas décadas, sin duda las nuevas tecnologías de la comunicación y la información parece que lo han hecho posible, hoy somos seres más sociales y disponemos de un acceso a la cultura y a los demás que no hubieran soñado nuestros padres. Sin embargo, en algunas cuestiones el mundo no deja de retroceder, no deja de hacerlo por la misma amenaza que ha logrado los mayores retrasos de personas y países a lo largo de la historia.


¿Pero qué elementos son los que contribuyen a ese retraso?, sin duda podemos distinguir dos aspectos importantes en esta cuestión, uno los relacionados con el poder y otro los relacionados con la comunicación.


En cuanto al poder, vive en los países occidentales y especialmente en los del Sur de Europa, sus mayores cotas de deslegitimación. En unos años las cosas cambiarán definitivamente porque la presión de los ciudadanos para tener una representación política decente no va a ceder. No se puede tolerar el abuso de poder, la demagogia, la corrupción, el fraude, la manipulación y las mentiras reiteradas, como elementos sobre los que se puede sostener un poder en una democracia del siglo XXI. Si estuviéramos a comienzos del siglo XIX esto sería una cuestión discutible, pero a comienzos del siglo XXI esto es un auténtico anacronismo y un improperio.


Al retraso también contribuyen las veleidades de las comunidades religiosas o políticas dispuestas en un acto de intolerancia a imponer su adoctrinamiento. Entre las comunidades religiosas tenemos a los islamistas radicales que están dispuestos a condenar a los infieles en su yijad particular, hasta que todo el orbe comparta la fe de El Corán y la Sharia como legislación universal. Sin duda quieren que Occidente regrese al siglo XVI que es al que ellos han llegado en su máximo desarrollo mental, algunos serían felices si regresáramos a Las Cruzadas.


Por otra parte, dentro de las comunidades política tenemos algunas que ofrecen como progreso social el regreso al tercermundismo, como en el que actualmente se vive en comunidades como Venezuela o Bolivia, Bielorrusia o Corea del Norte. Los totalitarios disfrazados de demócratas nos aseguran las mayores cotas de democracia, mientras son incapaces de vivir tal cosa ni en sus propias formaciones. Ocultar el comunismo que algunos defienden, es una opción que se ha venido haciendo desde la caída del muro de Berlín. Ya no hay en España algo parecido a un partido comunista, hay izquierdas plurales, verdes, podemos y grupos dispersos que si alcanzaran el poder, juntos o separados, impondrían una dictadura. Sin duda, tan sólo es cuestión de tiempo, que surjan movimientos de signo contrario, que quieran una dictadura opuesta a la que estos grupos promueven, eso sí, sin decirlo abiertamente.


También tenemos en España grupos nacionalistas, que no se sabe muy bien si como religión o política o algo mixto entre ambas opciones, promueven acabar con nuestra Constitución para imponer en sus feudos su visión de la realidad excluyente y mezquina. No les importa ser minoría, piensan que haciendo de España el origen de todos los males convencerán a los electores de sus comunidades, que otro mundo es posible, un mundo en el que ellos tengan todo el poder y los que no piensen como ellos queden apartados. Estos se parecen a los nazis por muchas razones.


A toda esta patulea de impresentables que viven la democracia como un coto particular de caza de desinformados, se suman en España los demás partidos políticos, incapaces de hacer una defensa de la libertad y la democracia, porque tal cosa dejó de existir en sus organizaciones hace muchos años. En España no hay ningún partido democrático, ninguno que ame la libertad y ninguno que promueva una justicia independiente, de lo que no es difícil deducir, que no hay nadie con representación política que defienda los valores occidentales que nos han traído hasta aquí. Quien no defiende sus particularidades, defiende sus puntos de vista, y quien no sus mezquinos intereses, como los únicos posibles bajo la luz del sol.


El sociólogo liberal Ralf Dahrendorf, fallecido en 2009, nos dejó como legado que Occidente se enfrentaría  a numerosas formas de totalitarismo denunciadas en su día por Karl Popper, Isaiah Berlín y Raymon Aron, pero fundamentalmente por Hannah Arendt. Ahora nos encontramos en ese escenario en el que los enemigos de la libertad y los parásitos de la democracia pretenden hacer su agosto. Si bien desde el poder se trata de recortar libertades en nombre de la seguridad, desde los totalitarismos rampantes se ofrece como única seguridad la que proviene de sus doctrinas. 

El materialismo o el mesianismo están dispuestos a triunfar, una vez más, sobre el humanismo y la racionalidad; en nombre de lo social, de los dioses, o de los hechos diferenciales se han cometido las mayores barbaridades en este planeta, no es extraño, que el sociólogo alemán, considerara que Occidente se enfrenta a la contrailustración más peligrosa de su historia, porque todos los totalitarios han considerado que lo que existe no les gusta y deben imponer su mundo a los que lo aplauden y también a los que no pensamos como ellos.


Habrá que recordar a Leónidas en el paso de Las Termópilas, sólo que en esta ocasión los persas no están enfrente, sino entre nosotros convenciéndonos de que su visión del mundo es la única correcta. A peores amenazas se ha enfrentado la libertad a lo largo del tiempo y los que creemos en ella como única bandera contra el poder de los déspotas, para dejarlas en el olvido, que es el único destino posible para los anacronismos reaccionarios que promueven el retroceso cívico que conviene a los retrasadores, en un tiempo en el que no se pueden asumir más derroches de intolerancia y mendacidad.


Enrique Suárez
  

lunes, 1 de diciembre de 2014

Libertad para los españoles


Hace 40 años la gente estaba en las calles pidiendo libertad, para este país y para sus ciudadanos, la libertad por entonces tenía como destino acudir a las urnas  en democracia y poder elegir entre las distintas opciones que se presentaban para representarnos políticamente.

Hace 40 años un pueblo daba su salto definitivo a la democracia, después de 40 años de dictadura tras una guerra civil, había ilusión y esperanza en la gente, confianza en la política y en los políticos, y una magnífica agregación colectiva para construir nuestros sueños.

¿Qué hemos hecho? ¿Qué han hecho aquellos a los que les hemos concedido nuestra representación para encontrarnos actualmente políticamente devastados, cívicamente desmoralizados, perdidos y desvalidos? ¿Qué se ha hecho mal?

Estas preguntas merecen una reflexión, el próximo 6 de diciembre se cumplirán 36 años de la Constitución vigente, que es el nexo común entre todos los españoles, mejor dicho, entre casi todos, porque algunos españoles no quieren saber nada de ella, mientras el Gobierno del Estado se equivoca al permitir los juegos malabares que algunos se conceden impunemente, en Cataluña, Andalucía o Madrid.

Sin duda todo esto tiene una explicación, aunque sea compleja, por mi parte daré referencia de los tres elementos que constituyen el origen de la catástrofe: 

El primero sin duda alguna fue el Golpe de Estado dado por José Luis Rodríguez Zapatero al votar en el Parlamento Español un Estatut de Cataluña que luego resultó inconstitucional en sus aspectos fundamentales, sin que nadie exigiera el regreso a la legalidad en tierras catalanas. ¿Por qué Zapatero cometió prevaricación que nadie se atreverá a reclamarle?. Por mi parte lo tengo claro, para ocultar la tierra quemada que iba a dejar como legado a los españoles tras su penoso discurrir por la historia de este país como Presidente del Gobierno

El segundo la desmesurada corrupción existente en este país, que interesa a todas las formaciones políticas, en mayor o menor medida, incluido el Gobierno nacional y la casi totalidad de los Gobiernos autonómicos. Vivimos en un Fallo de Estado y un fracaso institucional, que incluye a la justicia y todos los órganos de control, incluida la prensa al servicio del poder político, para ocultar la impune conducta de los políticos de este país que han desvalijado instituciones y recursos públicos a su voluntad, sin recibir la sanción correspondiente y las inhabilitaciones oportunas. Que nadie se olvide que si dentro de los partidos políticos hay autores materiales de los delitos cometidos, todos los demás que les han acompañado en las siglas son cómplices o en su defecto unos negligentes que lo han permitido.

En tercer y último lugar, la soberana incapacidad de los españoles de poner orden en el caos existente, ejerciendo sus libertades y derechos cívicos hasta acorralar a los depredadores de su bienestar, por el contrario, la mayoría de los españoles esperan soluciones milagrosas o mesías que les salven del destino seguro de quiebra democrática que les espera, además de la continuidad en el despojo que se cometerá desde la política sobre ellos. Absortos en la ceremonia de la confusión que se ha organizado desde el poder para ocultar sus crímenes, mientras nos cuentan cuentos y no rinden cuentas.
Sólo hay una forma de resolver nuestros problemas con la forma de gobernarnos y pasa ineludiblemente por desalojar del poder a todos los crápulas que lo ocupan e impedir que otros similares, disfrazados de diferentes, puedan ocuparlo. Si queremos que cambien las cosas, no queda otra, es hora de que cambiemos nuestras actitudes hacia el poder, mientras la calaña que nos representa nos siga considerando sus siervos y no sus soberanos, nada cambiará en este país.

Enrique Suárez

lunes, 28 de julio de 2014

Anarquía civilizada y liberalismo responsable contra la casta expoliadora

El eje de poder está cambiando en España a marchas forzadas, las distintas representaciones políticas de los partidos atraviesan sus horas más bajas, en las pasadas elecciones europeas, tan solo un 42 % de los españoles con derecho a voto apoyaron alguna de ellas, el PSOE y el PP, perdieron más de cinco millones de votos entre ambas formaciones, algo más de un millón se fue a Podemos, el partido político novedad que ha atraído la atención de la opinión pública durante las últimas semanas.

Los cambios se han ido sucediendo como los tiempos en una partitura, primero la abdicación del Rey, más tarde la dimisión de Rubalcaba y el ascenso de Pedro Sánchez, y por último el reconocimiento de Jordi Pujol de que ha sido un estafador público, que evadió sus fondos a otros países. La corrupción ha seguido mostrándose en su esplendor durante este tiempo, afectado a las formaciones políticas que han acaparado más poder.

Sin embargo ninguna de las opciones que se ofrecen parecen recibir especial apoyo de la opinión pública española, cuando el 83 % de los españoles consideran que los partidos políticos son fuente de problemas más que de soluciones y los consideran el cuarto problema de este país.

La casa no se está enterando de que se ha acabado la prórroga, ni las buenas noticias económicas ofrecidas por el Gobierno, ni la renovación del principal partido de la oposición, ni el reconocimiento de los pecados económicos del nacionalismo catalán y los políticos del nacionalismo vasco, va a traer tranquilidad y devolver la confianza a los electores. Tampoco la opción de Podemos, con un 3,41 % de apoyos electorales y una gran campaña permanente en las redes sociales y los medios de comunicación va a cambiar el extremo desafecto que los ciudadanos de este país tienen por sus representantes políticos.

Creo que las opciones que más van a beneficiarse de lo que está aconteciendo en este país desde el despotismo democrático que ejercen los distintos partidos políticos sobre sus representados van a ser precisamente dos, que todavía no se han mostrado a la opinión pública española: el anarquismo y el liberalismo, ambas autóctonas de este país.

La confrontación que se avecina no será es entre las distintas opciones que se disputan el poder, sino entre las que defienden la libertad contra la opresión del poder representado en la casta. Las opciones abiertas que defienden al ser humano como prioridad, ante las opciones cerradas que defienden una doctrina y sus dogmas como prioridad. Las opciones que abogan por disminuir el poder del Estado, contra aquellas que tratan de mantener el poder del Estado en manos de los partidos políticos. Las opciones que obligan a la obediencia a los ciudadanos que consideran súbditos, contra aquellas que buscan la independencia y soberanía individual y colectiva del pueblo ante el poder.

El nuevo escenario que se presenta en la política española no es ya el de distribución transversal del poder de izquierda a derecha pasando por los nacionalismos, sino el de distribución sagital que intenta limitar la concentración de poder en pocas manos como un instrumento de opresión.

Este país necesita avanzar en su libertad, superando los lastres y las cadenas que se han impuesto desde los partidos políticos en los últimos 35 años de democracia de partidos, que no de democracia real. Una vez que la forma de oprimir, robar y corromperse de la izquierda, la derecha y los nacionalismos no se distinguen, es necesario que aparezca en el escenario político español alguna alternativa que se enfrente al momio feliz en el que viven los representantes políticos.

En mi opinión el próximo eje de atención para los ciudadanos de este país será el de la libertad y posiblemente el del sentido común en sus dos interpretaciones, como expresión racional básica y como objetivos compartidos por los ciudadanos. La democracia de masas y doctrinas antagónicas cerradas tiene alternativas. La gente está harta de maniqueismos y requiere soluciones, no impostaciones mesiánicas e histerias épicas. Estamos condenados a recobrar el pragmatismo y la defensa normalizada de la democracia, porque todo lo acontecido en este país es obra del despotismo, el oprobio y la desmesura de unos parásitos de la democracia que son los partidos políticos convencionales.

Sin duda en este escenario, tanto el anarquismo que defiende la búsqueda de una libertad igualitaria, como el liberalismo que defiende la búsqueda de una libertad diversa y natural, están llamadas a presentar batalla. La democracia, a pesar de que los que ejercen el dominio sobre nuestras vidas desde el poder hayan conseguido que lo olvidemos, no es otra cosa que una limitación de la acumulación de poder y una restricción de sus posibilidades de perpetuarse en el más de lo mismo.

Para que ambas opciones, anarquismo y liberalismo, puedan entrar en la escena política española sólo tienen que producirse dos fenómenos que acabarán aconteciendo en los próximos tiempos, por una parte la adaptación de las tesis anarquistas al siglo XXI en una opción civilizada y por otra la materialización del liberalismo en una opción política concreta, que representa la ética cívica y el respeto por la democracia. Se engañan aquellos que piensan que la solución a los problemas que tiene este país con su sistema político se resuelven desde dentro del poder, el poder ha sobrepasado todos los límites de la desmesura y no puede ofrecer más que problemas para tapar los problemas que ha creado. Las soluciones deben provenir de fuera del poder, de la libertad de los ciudadanos que han decidido representarse a sí mismos.

Cuando los que detentan el poder en las instituciones españolas han mostrado su incapacidad para resolver los problemas de los ciudadanos de este país, desde el parasitismo de las mismas en función de sus intereses, no es necesario acabar con las instituciones, sino con los usurpadores que las han ocupado y ocupan. El poder político no puede ser de ninguna forma  un agujero negro de la libertad.

Está claro, sin libertad no hay futuro, pero tampoco podemos permitir que haya futuro sin libertad. Los españoles somos un pueblo que puede dejarse gobernar 40 años por Franco y otros 40 años por los antifranquistas siempre que no sea demasiado perjudicado por las decisiones del poder, pero cuando realmente es sometido y doblegado de forma injusta e impune en nombre de la democracia y a su pesar, sin duda elegirá el camino que más le interese y beneficie, el de exigir responsabilidades y desde luego, derrocar esta casta del abuso de poder y si es posible, para que ninguna otra vuelva a implantarse sobre sus cabezas.

Enrique Suárez

martes, 10 de junio de 2014

La fractura generacional en España



 La muerte de Sócrates - Jacques Louis David

"Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros." Sócrates

He estado reflexionando sobre lo que ocurre en este país entre los más  jóvenes y los mayores, para llegar a la conclusión de que los jóvenes, divino tesoro, están protestando con  razón contra un mundo de apalancados en el poder que les ha desalojado de su destino, por seguir manteniendo en las posiciones de privilegio a una cohorte de encastados políticos que se afianzan a su sueldo, fundamentalmente en el ámbito público, como las garrapatas a sus huéspedes, indistintamente del poder que les haya colocado.

No es de extrañar que en este país mientras el paro ha crecido en un 25 %, (en los jóvenes ha llegado hasta el 58 %) al mismo tiempo el empleo público lo ha hecho también en un 25 %, fundamentalmente en las autonomías, y todavía no entiendo para que necesitamos más Estado, si tenemos más tecnologías y comunicaciones, salvo que sea para que los parientes, amigos y compañeros de los colocadores, tengan una buena forma de vivir en tiempos de crisis. Esto viene a ser el enchufe de toda la vida, porque además, al mismo tiempo que tenemos más empleados públicos que ningún país de Europa por número de funcionarios, el número de funcionarios nos hace retroceder al cuarto lugar por la cola entre los países europeos.  

Los jóvenes están contra la casta porque se ha convertido en un obstáculo injusto a su futuro, y asistimos a la hipocresía de todos los partidos para no resolver esta cuestión, así teniendo más de un millón de licenciados en el paro, estos sólo ven como alternativa la emigración. Bien podían emigrar los inútiles que nos sobran y se encuentran aferrados al poder, es hora de descostrar las instituciones de todos aquellos que ocupan un puesto de trabajo que no les corresponde, gracias a los sindicatos o los partidos políticos.

Hay otra fractura inédita, urdida con interés también por los políticos de todos los partidos y es la inmersión en el mundo irreal que proclaman: aquí se han inventado y se inventan cada día naciones que no existen, arcadias felices, enemigos que no son, miedos que despistan, intoxicaciones por doquier y sospechosos que, en realidad, son críticos con la molicie de la casta, de la costra y de la mugre que se acantona en el poder en este país, y en el privilegio y beneficios que concede lo público. Y evidentemente, también lo privado, parasitado por lo público, que ha llegado a participar en más del 50 % de la riqueza del país.

Es importante esta cuestión, porque esto coincide con las generaciones de españoles mejor formadas de nuestra historia, las que tienen más acceso al conocimiento –y al mismo tiempo las que han sido desposeídas de criterios críticos fraguados en la reflexión sosegada, más que en el ímpetu emocional, ahornadas en el lavado de cerebro que siempre se organiza desde el poder-. Sí, tenemos las generaciones jóvenes mejor formadas de la historia de este país, las que más han viajado y las que tienen más acceso al conocimiento, pero al mismo tiempo las más manipulables de nuestra historia, las más impresionables, las que necesitan creer en algo diferente a lo que existe, porque lo que existe en el poder es una estafa organizada por mafias que en vez de servir a la sociedad se sirven de ella, estamos, sin duda, ante un grave problema.

Lo digo con sinceridad, me gustaría que ese fuera el mensaje de las nuevas alternativas políticas rupturistas que se han presentado en las últimas elecciones y han triunfado, porque les puedo confirmar desde mi experiencia vivida que el panorama es desolador, cuando ves que en el poder de este país hay una “kakistocracia” en la fortaleza de los órganos rectores del Estado y unos Gobiernos que prefieren expulsar a los hijos de los demás al mundo, que retirarles a los suyos las prebendas.

Saturno se nos ha hecho partidario y eso tiene mal pronóstico. No pidamos a los más jóvenes que cesen en su lucha justa por hacerse un camino, unámonos a ellos para desalojar del poder a todos los sinvergüenzas que se benefician de nuestra inocencia en su indecencia y corrupción. No hay que abjurar del aire nuevo y revolucionario, pero sin modelos impuestos, ni bolivarianos, ni altermundistas, ni secesionistas, ni inventos de diseño. Como se decía en mis tiempos, no es bueno quitar un perro para poner un lobo a defender los rebaños.

A Sócrates le condenaron a muerte, a suicidarse, por hacer pensar a los jóvenes por si mismos, el crimen se conocía como asebeia (la profanación de los mitos) y junto con la hibris, que es la desmesura de los poderosos, eran dos de los delitos más importantes de la Grecia Antigua. "Critón, le debemos un gallo a Esculapio", fueron sus últimas y enigmáticas palabras, el último mensaje antes de expirar, tal vez para decir que había que seguir creyendo hasta la misma muerte en que había alguna solución a las cerrilidades del poder y luchar, desde el conocimiento, por la esperanza de cambiar las cosas.

El único camino que nos puede sacar de esta encrucijada histórica pasa inexcusablemente por la libertad y se aleja del papanatismo adanista, presentista y desmoralista de querer cambiar el mundo a la medida de sus intereses, aprovechando la ocasión del ocaso de los ídolos de ayer, para instalar los de mañana. Nos sobra esta casta parásita, al igual que todas las que aspiran a sustituirla; hay que civilizar a los políticos de una vez, no politizar a los ciudadanos, y hay que desalojar del poder a todos los que no deben estar en él de forma injusta e impuesta.

Enrique Suárez


viernes, 30 de mayo de 2014

Carta de un liberal a Pablo Iglesias



"La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen a nosotros, sino de aquellos que lo hacen en silencio junto a nosotros." Thomas Paine

Pues ya ves cómo están las cosas, no han pasado tres días desde que le partiste la cara a la casta con la izquierda y cinco puñetazos europeos y ya te has convertido en el chivo expiatorio de todos los problemas de este país. Sabrás, Pablo, que el poder en España es un coto cerrado de la casta desde hace siglos, que en este país todos los intentos de derrocar el régimen que se ríe de los ciudadanos desde el poder han resultado baldíos, fundamentalmente desde 1812 cuando unos cuantos liberales se empeñaron en crear una nación soberana que desplazara para siempre el poder absoluto del monarca. Algo que aquel felón que era Fernando VII no aceptó amablemente, a pesar de haber vendido su alma a Napoleón, rogándole que lo adoptara, traicionando a los españoles, mientras los españoles se dejaban las vidas por defender a su patria y su orden, ante los invasores. Desde Felipe V hasta Juan Carlos I, con la excepción de Carlos III, no ha habido un Borbón del que los españoles nos podamos sentir orgullosos.

Para que tuviéramos una Constitución legítima pasaron ocho años todavía, hasta que en 1820, otro liberal, el General Riego decidió lanzar su proclama desde Cabezas de San Juan, negándose a partir con sus tropas para defender las tierras hispanas de América, lo que trajo como consecuencia que el Rey sancionara “La Pepa” y los españoles fuéramos definitivamente súbditos de nosotros mismos y al mismo tiempo, que las colonias americanas se rebelaran y declararan independientes, muchas de ellas gracias a los liberales que habitaban aquellas tierras. No duró mucho la alegría, porque en 1823, el pueblo que aclamó a Riego por imponer  Fernando VII la Constitución de 1812, venía a ser el mismo que aclamaba a Fernando VII por ahorcar a Riego en la Plaza de la Cebada de Madrid el 7 de noviembre de 1823. Luego vino un nuevo ejército invasor, formado por las potencias europeas, los cien mil hijos de San Luis, y le devolvieron al Rey el poder absoluto, para que se pasara la década ominosa cargándose a los liberales que habían hecho posible nuestra primera Constitución.

Desde entonces ocurrieron muchas cosas, pero siempre han sido una réplica de aquella década ominosa, las formas de suplantar la voluntad popular han sido numerosas, no hay nación en el mundo que haya tenido más de un golpe de Estado por año de media durante los dos últimos siglos, que haya visto pactos entre las facciones que detentan el poder, desde los Pactos del Pardo y el turnismo, hasta los actuales intentos de congregación que buscan grandes coaliciones entre los partidos que han gobernado este país durante los últimos 30 años; no hay país que haya tenido dos repúblicas, para regresar a la monarquía; que haya importado reyes  y que haya establecido dictaduras apoyadas por los partidos "democráticos" que detentaban el poder, la de Primo de Rivera por el PSOE y la de Franco con la Falange. Guerras numerosas, siempre dinásticas; los problemas del nacionalismo provienen de los conflictos de los Borbones por aferrarse al poder, contra la ley y no de las diferencias entre los españoles. Esto es algo que nunca nos contarán los nacionalistas, lo de Cataluña fue una lucha entre los Borbones y los Austrias, lo del País Vasco, entre los propios Borbones, la guerra civil una consecuencia de la dictadura de Primo de Rivera, que trajo como consecuencia la segunda república y que a su vez fue la razón que provocó la dictadura de Franco, hasta que Juan Carlos I, nuestro actual monarca se convirtió en su legítimo heredero y sucesor. Si te das cuenta los graves conflictos que han asolado a este pueblo siempre se han urdido desde el poder, por alguna facción que decidía perpetuarse contra la ley.

Te recuerdo la historia de este país, a grandes trazos, para que te des cuenta donde te has metido y lo difícil que es enfrentarse al poder en España, pues siempre ha estado en pocas manos, que han utilizado la democracia para imponer su voluntad cuando alcanzan el poder, para obligarnos a vivir en un conflicto irresoluble, porque la casta de este país vive magníficamente de crear problemas, no de buscar soluciones, de hacer lo contrario de lo que aconsejaría el sentido común y de oprimir y expoliar a los españoles sin interrupción, además de enfrentarnos de forma permanente. En realidad, la mayoría de los problemas que tenemos en este país provienen de los errores y las insidias de los que se acantonan en el poder con vocación de perpetuidad. Fíjate en la edad de los principales mandatarios de los partidos políticos españoles y los escasos jóvenes que tienen presencia en la política española. Por eso tu caso alcanza rango de extraordinaria proeza.

Aunque no comparto para nada tus propuestas bolivarianas para resolver los problemas de este país, que sólo los complicarían aún más, puedo decirte que tampoco comparto las acciones gubernamentales que los principales partidos corruptos de este país nos ofrecen desde los sucesivos gobiernos, interpretando la democracia desde el despotismo, es decir, la voluntad autoritaria de los usurpadores de la democracia. Creo que la libertad de los españoles corre tanto peligro con las cosas que se hacen desde el poder como desde las alternativas que se ofrecen desde los extremos radicales. Aunque no comparto el acoso que se está ejerciendo desde los medios y el poder sobre ti, para convertirte en el chivo expiatorio con efigie de diablo con coleta que viene a destrozar el mundo feliz que vivimos en este país, más que nada porque los ciudadanos de este país estamos hartos de los que mandan, por eso los principales partidos políticos se han dejado más de 5 millones de votos en estas elecciones en relación a las del 2009. Creo que algunos te están devolviendo la jugada, llegaste trepando por los medios y los medios te harán pagar el peaje que en su día te regalaron, porque esperaban que provocaras, no que obtuvieras cinco diputados europeos. Les ha salido mal la jugada y ahora se cobran los réditos. 

Quizás no te parezca bien a ti y a tus seguidores lo que voy a decir, pero tu aparición en escena, se debe más al descrédito de los que detentan el poder que a la atracción o afinidad por tus propuestas políticas. Sin los 18 millones de españoles que no hemos acudido a las urnas, tu presencia en el Parlamento Europeo, así como la de otras formaciones minoritarias, habría sido imposible, y a esos 18 millones de españoles no les convencieron ni las propuestas de los partidos que conforman la casta, ni las tuyas, porque no acudieron a votar. Cuando hay abstención, las opciones radicales tienen oportunidad de aparecer en escena, pero eso no quiere decir que la  mayoría de los españoles se hayan radicalizado, porque la mayoría silenciada y silenciosa de la abstención, precisamente ha abandonado su derecho a votar, dejando que todos los partidos políticos de este país sólo representen en realidad a un 42 % de los españoles que votaron por alguna opción política de las que se presentaban, es bueno recordar que el 58 % decidieron no votar por ninguna, porque posiblemente, ninguna les representa.

Lo que está claro es que con tu partido de diseño, acaparador, mediático, internáutico y espontáneo, le habéis dado un buen sustos a la casta y la habéis llevado al siglo XXI, y cambiado para siempre la forma de hacer campañas electorales en este país. Que el PSOE y el PP hayan perdido un 40 % de sus apoyos, 2,5 millones de votos cada uno, quedándose con una representatividad de poco más del 21 % del electorado entre ambos da para reflexionar ante próximas convocatorias electorales, en el PSOE ha dimitido su Secretario General, abriendo un conflicto en su partido de proporciones desconocidas y en el PP se ha comenzado a cuestionar la política de Arriola por primera vez en 30 años. 

Si me admites un consejo, tal como está la fortaleza del poder de destrozada tras estas elecciones sería buen momento para lanzar unos cuantos cañonazos de aviso en el asedio, y por supuesto aparcar los presupuestos ideológicos por el momento, buscando la unidad popular antes que la unidad de la izquierda, pero no restringida a las propuestas bolivarianas de tu programa, al fin y al cabo cuentas tan solo con 1,3 millones de seguidores luchando contra la casta, que debería ser el principal objetivo a derrocar, pero si abandonas provisionalmente tus propuestas más extremas y radicales, que no convencen a la mayoría de los españoles y levantas la bandera de la indignación cívica contra la política despótica, te aseguro que tendrías a millones de españoles detrás de ti para acabar con la casta corrupta que dice representarnos. 

No seas Quijote, no trates de derribar a los gigantes que nos muelen cada día, denuncia el sistema corrupto sin descanso desde la democracia y la libertad contra el despotismo que nos gobierna, que ya se verá después quien deciden los ciudadanos que debe asumir las riendas del poder en las urnas, hazle un guiño a los desencantados, sigue defendiendo aquello que crees, pero no utilices tus creencias para derribar a la casta, porque precisamente les estás haciendo un favor, al presentarte o dejar que te presenten como alternativa con un programa bolivariano, con esos sólo podrás llegar a representar a la izquierda si te sale bien, pero no servirá de nada, porque toda la izquierda se agregará contra ti para defender sus cotas de poder y la derecha te utilizará como el malvado totalitario que trata de someter a los españoles a un régimen similar al cubano, al venezolano o al norcoreano. No es el capitalismo el enemigo prioritario a derribar (algo que no vas a conseguir por mucho que te empeñes), sino la corrupción y el despotismo de la casta que gobierna en este país y nos representa, aprovechando la democracia, para imponer sus decisiones, que ofenden al sentido común en numerosas ocasiones.

La fortuna sonríe a los valientes,  pero sólo cuando se enfrentan a sus demonios particulares y los superan; no le des la espalda a la razón, la libertad y la democracia, porque la razón, la libertad y la democracia y aquellos que creemos en ellas, y que somos la inmensa mayoría, te daremos la espalda a ti. La historia de España no se escribe en la tapa de un yogur caducado, es bueno recordarlo y no olvidar que antes que tú, hubo muchos españoles que se dejaron su vida por traer la libertad a este país y nadie está dispuesto a renunciar a ella, tal vez esa sea la esencia auténtica de ser español: la voluntad de rebelarnos contra aquellos que tratan de imponernos sus creencias.

 Enrique Suárez

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