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miércoles, 15 de abril de 2015

Sin Partidos





Cada día son más numerosos los ciudadanos que se preguntan cómo superar la situación de degeneración política que se vive en  este país y que ha sido organizada por la delincuencia o la negligencia de los diversos partidos políticos que se arrogan la representación de los españoles, cuando en realidad sólo representan a aquellos ciudadanos que les han votado, que en las últimas elecciones europeas, por ejemplo, fueron minoría, en relación a los que no acudieron a las urnas, votaron en blanco o nulo.

En cualquier democracia, un sistema político representativo debería quedar deslegitimado en el momento en que fueran más los ciudadanos que no lo apoyaran, que aquellos que confían en las diversas siglas. Pero no ocurre así, derogando de facto el principio representativo de los partidos políticos que ya no pueden considerarse el gobierno del pueblo en una democracia, sino el gobierno de aquella minoría que representan entre todos. La mayoría de los ciudadanos no están representados por ninguno, pero son anulados como si no pagaran impuestos o no fueran ciudadanos, por no querer apoyar obligatoriamente aquello que detestan y abominan.

Sin embargo es difícil cambiar la realidad representativa de un país, en el que se han creado numerosas barreras electorales para encauzar la democracia hacia los intereses de los partidos, alejándolos de los intereses y la voluntad de los ciudadanos que deciden no apoyarles, y que como se está viendo, si no son mayoría, algún día próximo lo serán.

Durante años he seguido la política de este país a través de diversos partidos políticos, llegando a la conclusión de que no existe en España actualmente ningún partido que se pueda considerar democrático, cuando las listas electorales son establecidas por las cúpulas de los partidos y no democráticamente por los militantes. Quedando a los ciudadanos reducido el derecho a elegir a sus representantes políticos de forma restringida en  la elección de siglas, es decir, entre partidos. ¿Se imagina alguien que se pudiera hacer una lista abierta con los candidatos que se presentaran en distintos partidos políticos? ¿no ayudaría, esa forma de elección, a reducir los intereses partidarios y hacer prevalecer los intereses generales? Hay países más democráticos que el nuestro, en los que se eligen representantes políticos en formas mucho más democráticas que en España.

No obstante, como dudo que desde los partidos políticos surja en alguna ocasión alguna fórmula que abogue realmente por la democracia, en contra de sus intereses sectarios, voy a proponer una forma de llevar este país a la democracia sin partidos políticos, para hacerlo posible sólo se requiere el compromiso de ciudadanos independientes, hartos de seguir manteniendo un sistema que abusa de su poder en nombre de la democracia.

El modelo que propongo está fundamentado en un movimiento que surgió en España en el siglo XIX y que se conoció como Juntismo, en aquella ocasión, ante la invasión napoleónica se crearon juntas locales en este país en la mayoría de los ayuntamientos, que a su vez se agregaron para elegir representantes provinciales posteriormente.

Esta propuesta es democrática y ataja de raíz el problema de la representación política en la impostura de los partidos políticos.  La expongo con brevedad a continuación.


1)      Reunión de ciudadanos dispuestos a cambiar las cosas, que serán agrupados en una lista cada uno con un número asignado según su inscripción.
2)      Creación de agrupación electoral, que se presentará a las elecciones correspondientes, municipales, autonómicas o generales
3)      Para evitar elecciones arbitrarias, la lista de la agrupación electoral estará formada por sorteo entre todos los ciudadanos que se hayan inscrito en el proceso, desde el primero al último de sus miembros.
4)      Con el fin de evitar la adscripción a los órganos representativos, a los dos años los electos abandonarán sus cargos representativos y darán paso al mismo número de aquellos que les suceden en las listas. De esta forma, los elegidos al comienzo de la legislatura, no serán los mismos que la concluyan.
5)      Para control y seguimiento del proceso, promoción y desarrollo de este modelo, y evaluación de propuestas se creará una Junta local de la misma forma y procedimiento que se ha explicado anteriormente, que tendrá entre sus funciones las que decidan en asamblea los miembros de esta opción política en relación a sus diversos representantes. La asamblea de inscritos será convocada cada seis meses para que determine el funcionamiento operativo de representantes políticos y representantes electorales.



Evidentemente no es la única fórmula que se puede establecer para eludir la representación política partidaria en este país, pero es una de las posibles que pueden ser viables, efectivas y eficaces.

Se ha creado un grupo en facebook para aquellos que estén interesados en esta propuesta 


Enrique Suárez

viernes, 20 de febrero de 2015

El final de los días y el comienzo de la realidad





Algunos hablan interesadamente de apocalipsis, de un final de los días próximo, pero creo que el tiempo se acaba para los milenaristas que proponen mesiánicas soluciones y nos invitan al Armagedón diseñado para confundirnos: salir del euro, una prensa pública, abandono de la OTAN, no pagar la deuda y una futura alianza con países como Venezuela, Rusia o Irán para enfrentarse al sionismo de los yankes.

Al otro lado tenemos otro apocalipsis, el de aquellos que en su cobardía son capaces de ceder espacio a los milenaristas con tal de que se queden tranquilos, mientras ofrecen el mejor de los mundos posibles con impuestos de Dinamarca y servicios públicos que cada día serán más parecidos a los africanos.

En la encrucijada también se encuentran separatistas catalanes, partidos de pa ayudar, un PSOE que ha perdido toda orientación y los mismos puntos cardinales, los nacionalistas vascos que esperan a resolver la crisis para convertirse en separatistas y los nacionalistas canarios que lloran por el petróleo que les iban a robar los godos. 

Realmente creo que los que se enfrentan al apocalipsis son todos ellos, los doctrinarios, los separatistas, los que quieren seguir aprovechándose de los que engañen con promesas que serán incumplidas con seguridad, como siempre acontece tras las campañas electorales. No se dan cuenta de que los españoles han avanzado y no están dispuestos a regresar al pasado, ni para abrazar el tercermundismo, ni para ensalzar el caciquismo, ni para hacer la ola con las gilipolleces que dicen los que salen en la televisión. Este país está harto de mangantes de todos los partidos.

No es difícil llegar a la conclusión de que todo lo que no es solución, será problema, y los españoles ya no quieren más problemas creados de forma artificiosa por los que viven magníficamente de representarnos, a costa de que los demás tengamos que vivir cada día peor, para cumplir con sus programas, proyectos y delirios.

La reacción está en marcha, no dejaré de insistir que toda esta colección de mequetrefes que representan a los partidos políticos son menos de un 1 % de los españoles, y reunidos con todos los que les apoyan a todos ellos apenas alcanzaron el 42 % en las pasadas elecciones europeas, con el circo que se han montado no creo que logren llevar más gente a las urnas, aunque se maten en el sarao, sino al contrario, van a despejarlas de todos aquellos que tengan un mínimo respeto por sí mismos y conserven un atisbo de dignidad.

¿Cómo se puede acudir a las urnas para votar por gente que nos ha mentido, robado, expoliado y despojado, sin reconocer siquiera que son los autores, cómplices o negligentes que han creado el estropicio? ¿Pero cómo pueden ser tan indulgentes con sus delitos y esperar que los electores les perdonen la afrenta que están cometiendo con la democracia, la justicia, la equidad  y la libertad que deberían defender?

Creo que tienen razón, el apocalipsis se aproxima, pero para todos ellos con sus bonitas siglas, lemas y eslóganes, con su parafernalia televisiva, con sus cuentos de la lechera y sus actos execrables. No creo que los españoles sean tan idiotas para volver a depositar su confianza en esta banda de impresentables que se afinca en los partidos políticos, en todos y cada uno de los partidos políticos, que participan en la estafa democrática que se está cometiendo con los ciudadanos de este país, con los mismos engaños que utilizaron con sus bisabuelos. Esta casta impresentable es un anacronismo que debe ser erradicado como la Santa Inquisición, porque si los españoles no son capaces de decir no ahora a todos ellos, tendrán que decir sí a lo que vendrá, que por supuesto será mucho peor que lo que hoy existe.

Creo que es hora de realizar una independencia de España y de los españoles de los partidos políticos, que son los invasores de nuestras vidas desde el poder a los que nos enfrentamos, estos no son nuestros compatriotas, son los cien mil hijos de San Luis que han vuelto para que los españoles no podamos vivir en una democracia, con libertad y justicia. 

Son nuestros enemigos, y los enemigos de las próximas generaciones de españoles. Enfrentarse a todos ellos y derrotarlos es un deber patriótico y un acto de inteligencia y sentido común. Hasta que no seamos capaces de reunirnos para hacerlo, seguiremos viviendo alejados de la realidad, en la jaula  de despropósitos que han construido para contenernos como ganado al que ordeñan votos cuando les conviene, mientras ejercen su lavado de cerebro desde los medios de comunicación.

Enrique Suárez

viernes, 6 de febrero de 2015

Siervos del Estado






¿Cuál es el precio que pagamos los españoles por vivir en este país?, es una pregunta que muy pocos se han hecho, a continuación les mostraré uno de los mayores misterios que el poder político oculta a los ojos de los ciudadanos: el Estado, en todas sus dimensiones, recibe más plusvalías de cada trabajador que el propio trabajador sobre su trabajo, es decir, que todos los trabajadores españoles, posiblemente también los europeos, son esquilmados de forma depredadora por sus impuestos.

¿Qué porcentaje creen ustedes que se lleva el Estado de sus salarios? ¿20, 30, 40, 60 %? Bien, dependerá de los ingresos, pero posiblemente se lleve más del 100 %, es decir, el Estado recauda más dinero del que percibe cada trabajador por su trabajo.

El salario medio de los españoles era de 2169 euros en 2013, por doce pagas, lo que supone 26.027 euros al año. Ahora comenzaremos a restar dinero, de 2169 euros (1859 euros por 14 pagas) brutos, comenzaremos a quitar:

Partimos de un sueldo de 2169 euros por doce pagas, del que habrá que quitar

6,35 % de la seguridad social = 138 euros
18 % de IRPF = 390 euros
1,65 % desempleo y FP = 36 euros

El trabajador percibiría por tanto 1.605 euros en su nómina, el Estado ha percibido hasta aquí 564 euros.

Pero por un sueldo bruto de 2169 euros, el empresario tiene que cotizar un 30 % más, es decir 650 euros más, eso es lo que paga el empresario por ese trabajador cada mes.

Además el Estado también se lleva un porcentaje de los beneficios que no es menor del 25 %, supongamos que el trabajador trabaja para une empresa y produce  10.000 euros de beneficios, pues el estado se lleva 2.500 euros.

Es decir, hasta ahora el trabajador percibe 1.605 euros, y el Estado se ha llevado 2500 euros de su producción, 564 de sus retenciones sobre su sueldo y 650  de las cotizaciones pagadas por su empresa por él, lo que suma en total 3714 euros.

Pero no acaba aquí la cuestión, de los 1605 euros el trabajador supongamos que ahorra 300 euros cada mes, algo prácticamente imposible, y dedica a mantenerse 1305 euros, sobre ese dinero habitualmente utilizado en consumo se retira un porcentaje variable que va desde el 80 % en el tabaco, el 60 % en los combustibles y energías, un porcentaje variable de tasas municipales y por supuesto un 21 % de IVA, esto quiere decir que no menos del 30 % de esos 1305 euros se va en impuestos, lo que añade 391 euros más al expolio. 

Sobre los 300 euros de ahorro se retirarán dependiendo de las sumas no menos del 10 % al año por diversos capítulos, lo que sumado a lo anterior supone otros 30 euros más 391 en total será 421 euros, que hay que retirar de los 1605 que percibe, así que le han quedado al final 1184 euros. A lo que habrá que añadir posiblemente 100 euros más en la declaración por mes en la declaración de la renta, así que al final el trabajador percibe realmente poco más de 1000 euros (1084 euros), mientras que el Estado ha percibido por su trabajo  4235 euros cada mes, en las condiciones que se han expuesto.

Sí, han leído ustedes bien, por cada 1084 euros libres que percibe un trabajador en España, el Estado ha extraído de él una plusvalía de 4235 euros. Si eliminamos el factor variable de producción (los 2500 euros, es una cifra aproximada) del modelo expuesto, la plusvalía que extrae el Estado del trabajo de cada productor, nos quedan entonces 1084 euros para el trabajador y  1735 euros para el Estado, con lo que se demuestra que el Estado percibe más que cualquier trabajador del trabajo de este. 

Por dios, que no se entere nadie, que se puede armar muy gorda, no se os ocurra comentarlo ni divulgarlo, que se estropea el negocio que se tienen montado a costa de todos los españoles trabajadores y parados, porque los parados es una consecuencia de este modelo de latrocinio establecido por políticos, sindicatos y empresarios organizados al alimón. Y todo lo anterior hablando de los trabajadores por cuenta ajena, que si nos ocupamos de los autónomos todavía sería mayor la estafa.

Todos los españoles somos siervos del Estado y nuestro trabajo es su coartada para esquilmarnos.

Enrique Suárez

domingo, 11 de enero de 2015

Amenazas a la libertad de expresión y la democracia





Millón y medio de europeos se han reunido hoy en París para protestar contra los crímenes cometidos por terroristas islámicos en la capital francesa, contra doce periodistas, cinco judíos (uno era periodista) y dos policías. Además, hay varios heridos de pronóstico diverso. Los países occidentales se han levantado para defender la libertad de expresión ante la acción de estos seguidores del Estado Islámico o Al Qaeda.

Parece que todo comenzó cuando los periodistas de Charlie Hebdó decidieron publicar viñetas con la efigie de Mahoma, algo inaceptable para un musulmán y digno de fatwa por parte de los más radicales. Ese es el origen que se atribuye al atentado, pero en realidad también puede tener relación con los bombardeos contra las fuerzas del califato islámico en Siria, o la ocupación de países como Afganistán o Irak por fuerzas occidentales.

En Occidente ha habido opiniones para todos los gustos en cuanto a la reacción que se merecía esta ofensa a los valores occidentales, reunidos en la libertad de expresión de unos periodistas a publicar lo que bien les venga en gana, mientras que los musulmanes más radicales, según los valores que defienden, consideran que esto es inadmisible y una afrenta tan enorme a su fe que merece la ejecución. Valores contra valores no es la cuestión a dirimir, sino más bien el derecho a decidir que algunos se atribuyen a eliminar a otros que no piensan como ellos

La cuestión no viene de ahora, esta acción contra la libertad comenzó públicamente –antes se hacía de forma velada- cuando los seguidores del ISIS comenzaron a filmar como degollaban a periodistas y otros ciudadanos occidentales, y hacerlo público en las televisiones. En aquella ocasión no había ofensas a Alá, simplemente que los sacrificados estaban allí y fueron ejecutados para mostrar a Occidente de lo que es capaz un talibán con una faca cuando tiene un ciudadano occidental arrodillado y maniatado ante una cámara, para escarmentar en los cuellos de las víctimas a todos los occidentales que se atrevan a cuestionar la fe musulmana.

Hace dos años escribí un artículo defendiendo el derecho a la libertad de expresión de los periodistas de Charlie Hebdó,  al mismo tiempo, que acusaba a Ban Ki-Mon, Secretario General de la ONU de no cumplir con la defensa y proclamación de la Carta de los Derechos Humanos de la organización que dirige, y cuestionando su invitación a la autocensura y a no abusar de la libertad de expresión.

En realidad estamos hablando de categorías diferentes, no es lo mismo mofarse de una creencia, que acabar con la vida de quien lo hace. Occidente viene superando desde hace siglos el axioma clásico de que las doctrinas están por encima de las vidas humanas. Nos costó muchos siglos lograrlo, para retroceder ahora, porque otros ciudadanos de este mundo prefieran vivir en cotas de civilización más propias del siglo XVI, que del siglo XXI.

En Occidente, sin embargo, al contrario de lo que parece que ocurre en los países musulmanes donde nadie se enfrenta a los matones extremistas y radicales, tenemos una legión de parásitos de la democracia, afincados en el totalitarismo, tanto por la izquierda como por la derecha, como por opciones nacionalistas, altermundistas, o ecologistas que comparten con los talibanes musulmanes que el progreso consiste en retroceder, eliminar el capitalismo, acabar con el Estado, romper con el Estado de Derecho, crear una justicia popular e imponer sus consignas y morales a todo bicho viviente. Lo más alarmante, es que estos enemigos de otra libertad de expresión que no sea la suya hoy se sientan en parlamentos y representan a numerosos ciudadanos.

Todas estas opciones políticas que nos invitan a abrazar el tercermundismo y abjurar de la libertad de expresión para aceptar como únicas verdades las que ellos nos ofrecen, no son menos talibanes que los del Estado Islámico o Al Qaeda, porque estarían dispuestos a exterminar cualquier opción que no fuera la suya con tal de alcanzar el poder e imponer a los que no piensen como ellos su sacrosanta voluntad, es decir, su creencia y su forma particular de ver las cosas, en este grupo tenemos desde opciones como Podemos o Syriza, hasta otras como ERC o Bildu.

Por otra parte, tenemos en España unos representantes políticos que han abusado de su poder durante los cuarenta años que lo han detentado en nombre de la democracia y a su pesar, auténticas tiranías partidarias y electorales, intransigentes, excluyentes y aberrantes, que han convertido el caciquismo, el nepotismo, el expolio de los recursos generales en interés particular, la falta de respeto a la democracia en su hábito y han colonizado las administraciones públicas con una casta indecente de empleados públicos a su servicio, formados por familiares, amigos,  vecinos y gente de sus respectivas sectas.

En este grupo de privilegiados, al que se ha bautizado hace años como Casta, se encuentran todos los que han vivido a costa del poder y la representación pública en la democracia española, unas veces gobernando y otras en la oposición, desde el PP al PSOE, desde CIU al PNV, con IU, C´s, UPyD y otros partidos, para hacer de comparsa, cobrando lo mismo. Su forma de tratar a los ciudadanos como idiotas, estableciendo un sufragio censitario encubierto en el que sólo pueden ser representantes públicos aquellos que imponen las cúpulas de los partidos para que la gente decida entre los que otros han elegido, también es una invitación al tercermundismo, a la farsa democrática y a la más deleznable de las imposturas. Con esta gente no se puede avanzar, porque siempre nos mantendrán en el espacio demagógico que les conviene a ellos, en la libertad de expresión que nos concedan, en el mundo que les benericie, apoyados por los medios de comunicación que patrocinan y por la justicia que organizan a su servicio, que junto con los dos millones de colocados en administraciones públicas y empresas públicas, forman una singular casta de poder, que trata a los ciudadanos como si fuéramos auténticos parias.

Los españoles nos enfrentaremos en las próximas convocatorias electorales a toda esta gente empeñada en mantenernos en la oscuridad democrática y llevarnos al tercermundismo, por la vía rápida de los primeros, o por la sutil de los segundos. La pregunta que cabe hacerse es quien está atentando contra la libertad de expresión realmente en los países occidentales, y en particular en España, ¿unos talibanes que amenazan a todos por no compartir sus creencias y asesinan a algunos para hacerse notar, u otros talibanes, que amenazan a todos por no compartir las suyas, intoxicándonos sin cesar y expoliándonos sin interrupción, tanto desde el gobierno, como desde la calle, como desde los medios, como desde las redes sociales? 

Decía mi admirado Tom Paine, que: La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen a nosotros, sino de aquellos que lo hacen en silencio junto a nosotros”, y estoy de acuerdo con él, la democracia no está más amenazada por los que un día asesinan a unos periodistas para demostrar su capacidad de atentar contra ella, sino por  aquellos que utilizan las instituciones públicas, los medios de comunicación y todos los recursos que pagamos los ciudadanos, para imponernos su extorsión democrática, su impunidad inadmisible y su abuso de poder. 

Los talibanes del Islam atentan un día contra nuestra libertad de expresión, en realidad, fortalecen nuestra democracia tras su agresión, porque todos nos unimos contra la barbaria; mientras que los que nos representan o aspiran a hacerlo, conculcando nuestros derechos y libertades para imponernos su creencia falsa de que el sistema en el que vivimos es una democracia, lo hacen todos los días, sin interrupción y además nos dividen para que no podamos enfrentarnos a todos ellos.

Si realmente ésto fuera una democracia,  ellos no podrían seguir en la representación pública, ni en el poder, después de lo que han hecho. Cuando las cosas son un simulacro, termina pagándolo siempre el más débil, con los talibanes islámicos, los ciudadanos que deciden expresarse libremente; con los talibanes hispánicos, todos los españoles, menos ellos, los que utilizan el poder para abusar de los demás.



Enrique Suárez

domingo, 28 de diciembre de 2014

La mafia laboral asociada a lo público

¿Por qué España es el país de Europa con más gente viviendo de lo público?

En España, un 25 % del gasto público se dedica a salarios. A pesar de las quejas organizadas,  la propaganda sindical, y las intoxicaciones informativas; los 2,8 millones de empleados públicos (en realidad, la cifra podría superar los 5 o 6 millones, si contamos los asalariados que trabajan la mayor parte de su tiempo para organismos públicos, prácticamente el doble de lo que nos informan), convierten a los españoles en los ciudadanos europeos que más dinero dedicanos a pagar los asalariados que se contratan con criterios políticos, ajenos a la realidad de nuestras necesidades, desde entidades públicas.

España dedica un 25 % a pagar salarios de sus empleados, mientras que Alemania la cifra es del 17%, Italia 21%, Francia 23% y Reino Unido 22 %. Sin embargo, con la crisis económica se ha hecho una operación de camuflaje perfectamente urdida desde el poder, fundamentalmente en las comunidades autónomas y ayuntamientos, creando empresas, muchas de ellas parásitas, que viven a expensas de lo público, en las que se han colocado muchos de los empleados desalojados del sector público. Estas empresas vienen realizando una competencia desleal promovida, consentida y permitida por las administraciones públicas y las autoridades políticas, pues se llevan el grueso del trabajo por criterios de amiguismo y corrupción, muchas veces a precios más elevados que los de mercado. Aquí hay una bolsa de corrupción que supera a todas las demás y que no ha sido ni mencionada por los medios de comunicación al servicio del poder.

La externalización, que es como se llama la cosa, también  se paga con dinero público. Si bien los empleados públicos en España (14 %), no son más que en otros lugares, según Eurostat la población activa de asalariados públicos es muy similar al de nuestros vecinos: Alemania 13%, Italia 12%, Francia 16% y Reino Unido 16%, sin embargo, síi lo son los empleados que viven de lo público (indirectos y contratados), cifra que podría elevarse hasta un 30-35 % de la población activa, que sin duda es la cifra más elevada de Europa. Esto funciona como un auténtico pesebre electoral para los partidos políticos, que conculca cualquier atisvo de democracia en nuestro país.

España ocupa uno de los primeros lugares por empleados públicos directos e indirectos, ciertamente es uno de los países de Europa en que hay menos funcionarios profesionales, el cuarto por la cola en 2013, lo que sirve de estrategia para decir que faltan funcionarios, cuando en realidad lo que sobran son empleados públicos que ocupan los puestos de trabajo que corresponderían a los jóvenes mejor cualificados para esos puestos y a los parados que han sido desplazados por no disfrutar de padrino en el poder. 

Funcionarios en España hay 1.625.128, hasta 2,8 millones es personal contratado por el dedo correspondiente, con criterios de necesidad o bien criterios políticos, en la inmensa mayoría de los casos. Esta desmesura soberbia en un país que tiene cinco millones de personas sin trabajo no puede transigirse y debe erradicarse de inmediato.

La crisis ha impactado en menor medida sober el empleo público que sobre el sector privado, disminuyendo el primero en una proporción mucho menor que el segundo, al contrario de lo que ha ocurrido en la Unión Europea. Incluso en España, el empleo público ha seguido creciendo hasta 2010 en numerosos sectores.

Colocar enchufados por el poder, privando a aquellos que se merecen el trabajo del que otros enchufados les desplazan

En España, las tasas de restitución de funcionarios se han reducido al 10 % con la sana intención de colocar enchufados por el poder, bien de forma directa, o indirecta, desde empresas afines al poder, a expensas de la población joven mejor formada y con más paro de la OCDE y de los parados de larga duración que son desplazados por estas prácticas caciquiles, a la precariedad más absoluta. El fenómeno no es reciente, en este país han entrado en la administración pública personajes que llevan más 35 años afincados en el pesebre público, porque un día tuvieron la fortuna de que alguien con poder les reclamara. Algunos ya están próximos a la jubilación y llevan toda su vida viviendo de decirle a los demás lo que debían hacer, con una cualificación o inteligencia que en un país normal les dejaría en las listas del paro por muchos años. ¿Cómo va a funcionar este país bien si tiene un auténtico cáncer en el expolio público con sus correspondientes metástasis?. Está en estado terminal, que es lo que le corresponde.



La provisionalidad, el caciquismo, el nepotismo y el amiguismo nunca han sido denunciados por los defensores de lo público, es decir, por aquellos que ocupan puestos de trabajo que no les corresponden, posiblemente innecesarios, desplazando a jóvenes mejor formados  y más aptos, parados de larga duración y sectores más devastados. En ciertas ocasiones, estas empresas contratadas, subcontratan el trabajo, multiplicando por dos o tres su coste real. Estos parásitos son los que organizan habitualmente las huelgas y las mareas de todos los colores. Los que viven cobrando aproximadamente el doble que los empleados de empresas privadas por hacer más o menos la mitad.

Realmente se puede decir que hay una mafia laboral en España asociada a lo público, tanto por la contratación de enchufados desde el poder, como por la creación de empresas que trabajan exclusivamente para lo público y viven de lo público donde se han ido colocando los 400.000 desalojados del empleo público directo.  

El empleo asociado a lo público es uno de los mayores nichos de corrupción existente en este país, amparado por las autoridades políticas de todos los partidos, donde colocan a afines, parientes y amigos, con saber hacer la o con un canuto, para luego complicar aún más la vida de los ciudadanos, con normas y reglas sin otro sentido que hacer necesario lo innecesario y así, hacerse imprescindibles, y mantener su pesebre, los enchufados, su trabajo y su salario y los políticos, sus votos.

Pero además hay un agravante, esta legión de colocados por el poder cobra aproximadamente el doble que los empleados de empresas privadas, por la fortuna de haber sido incluidos en nóminas públicas o que provienen de lo público, pero además con una cualificación deficiente y una incapacidad extraordinaria para ocupar los puestos de trabajo que detentan. Prueba de ello es el deterioro paulatino que se comienza a observar en la inmensa mayoría de los organismos públicos.

El mayor crimen que comete este gobierno contra sus ciudadanos, al igual que todos los organismos de poder en este país, es que los españoles tengamos que endeudarnos en 55.000 millones de euros el próximo año, para pagar los empleados públicos y afines que nos sobran, que no son necesarios y que han sido colocados por el poder en todas sus formas, impidiendo el acceso a un puesto de trabajo a los jóvenes con mayor paro de Europa y a los cinco millones de parados que existen en este país. El tapón de corrupción laboral en lo público es el principal vínculo que nos encadena al tercermundismo, donde lugares como  Andalucía, Asturias o Extremadura son el paraiso, pero en menor escala este fenómeno ocurre en todas las demás comunidades autónomas. 

El mayor fraude de este país y nadie habla de él

Cada 100.000 colocados innecesarios este país tiene que pagar 5.000 millones de euros, así que si redujéramos en un 1.100.000 los empleados públicos y dependientes  de lo público, y dejáramos que esos puestos de trabajo fueran ocupados  de forma natural por jóvenes cualificados que se hicieran funcionarios (hay un millón de licenciados en el paro y otro millón de jóvenes trabajando en condiciones deplorables y muchos más en el paro condenados a un salario social el resto de sus días), dejaríamos de tener incremento de deuda pública cada año, y no habríamos alcanzado el billón de euros que ahora tenemos.

Hace unos años denuncié que mientras este país perdía un 25 % de su masa laboral general, inexplicablemente, en la época de Zapatero, la masa laboral pública se incrementaba en un 25 %, hasta los 3,2 millones de asalariados, todos los sectores perdían empleo menos el público, con la única finalidad de colocar a los afines, y los votantes agradecidos del futuro en unión de sus familias. El modelo andaluz, que ha permitido gobernar al PSOE durante 40 años en Andalucía, con sus EREs y sus cacicatos, para seguir siendo la comunidad con más lento desarrollo del país. Que sin embargo ha utilizado el PP en comunidades como Valencia y Murcia, con la misma finalidad. Pero además, cobrando salarios aproximadamente del doble que se cobra por la misma tarea en el sector privado, especialmente los más elevados.

Es hora de que este país madure y exponga a la luz el entramado de corrupción laboral asociado a lo público, si algún día queremos recobrar la normalidad. Es hora de que estas prácticas corruptas sean denunciadas por los ciudadanos, los enchufados desalojados del salario social que se les ha concedido y los corruptos que han inventado y amparado este sistema de depredación vayan a la cárcel. Es hora de acabar con el caciquismo político en España, que hace exclamar a los inversores extranjeros que este país está organizado para beneficiar a la casta política y a las élites acomodadas: "Ha sido horrible tratar de hacer negocio en esta región, ya nos habían dicho que era coto vedado para ésto; es un sitio exclusivo para los políticos y la élite acomodada"

Un país con cinco millones de parados, de ellos un millón de licenciados, la mayor cifra del mundo, no se puede permitir que unos chulos con carnet político o sindical decidan su futuro. No es una cuestión de igualdad, es una cuestión de justicia. Si el PSOE ha sido el creador de este sistema de expolio y degradación de lo público, a expensas de los cinco millones de parados españoles, en su mayoría jóvenes; el PP de Mariano Rajoy es el mayor responsable del paro existente en este país y del amparo a las mafias laborales que en el existen, asociadas a lo público. Podemos ha propuesto como solución incrementar aún más el pesebre público. Lo llevamos claro con esta calaña de impresentables y crápulas

Enrique Suárez



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