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jueves, 15 de agosto de 2013

La democracia no es una doctrina




Siguen empeñados los miembros de la casta en convencer a los españoles  de que sin ellos estaríamos expuestos al abismo de todos los males, cuando en realidad protegen sus propios intereses, mientras al otro lado de la puerta que guardan con sus vidas y obras se halla el paraíso terrenal en el que ellos viven, cuando sus representados nos hemos quedado en súbditos del infierno que han creado en este país. Ser miembro de la casta política permite una vida cómoda, fetén, feliz, con poco trabajo y buenos sueldos, privilegios y prebendas, inmunidades e impunidades, con las únicas molestias que puedan causar los damnificados, que siempre son más escasas de lo que debieran.


Hace mucho tiempo que se viene denunciando desde este medio y otros, que los miembros de los partidos políticos representados en las distintas instituciones de este país y sus votantes no son demócratas, más bien  auténticos enemigos de la democracia. Ser votante de una formación política que no es democrática, ni cumple la ley, ni lucha contra la corrupción sino que la cultiva, ni es responsable de sus crímenes y delitos, no concede condición democrática ni al elegido, ni  al elector, sino de crápula al sobrealzado, y de  idiota, al impulsor.  En España hay muchos crápulas e idiotas que devienen demócratas por el milagro de las urnas.


Un demócrata no vota por la fe en las hermosas palabras que les cuentan los candidatos a representarles, ni por la creencia en que son mejores candidatos que sus opuestos, porque ser demócrata no es una virtud que se concede por la gracia de Dios, ni siquiera de la Televisión Española que dice aquello de que se ha vivido la fiesta de la democracia cuando las urnas se llenan de votos. Ser demócrata no se regala con el carnet de identidad, sino con el criterio de exigir a los representantes políticos cuenta de sus obras, que se dejen de cuentos y rindan cuentas, pero también en no aceptar una farsa representativa.


La democracia no es una doctrina, sino un mecanismo que permite gobernar a unos con el permiso de sus gobernados, nada más. La democracia no incluye para nada las trampas en las que vive nuestro sistema representativo para impedir que alguien que no pertenezca a la casta pueda representar a sus compatriotas, esas trampas  las han incluido los herederos de Franco, que dejó atado y bien atado todo, para que el poder siguiera en las mismas manos, en la casta. La derecha es la casta por naturaleza, y la izquierda la casta por adscripción, ambas doctrinas viven de impartir la doctrina de que el sistema representativo español es una democracia, cuando es una auténtica mierda que permite que jueces prevaricadores se pasen por las más altas instancias de la justicia española, que los medios de comunicación mientan a los españoles sin descanso al servicio exclusivamente de sus intereses, o que los políticos salgan impunes de todos sus crímenes y delitos, contra las leyes que ellos mismos han propuesto, independientemente de que sea mintiendo  miserablemente, usurpando las instituciones o transfiriendo el dinero público a sus cuentas corrientes en paraísos fiscales, sean Suiza (PP) o Gibraltar (PSOE);  nada distingue a los depredadores políticos más que el cuento que nos cuentan para embaucarnos, la depredación es similar en todas las formaciones políticas.


Una democracia sin libertad, en la que no se puede elegir libremente a los representantes políticos, que siempre son seleccionados previamente por aquellos guardianes de la casta que conforman las cúpulas de los partidos políticos, no es una democracia. Una democracia en la que no se puede ser elegible, sino te apoya alguien con poder, tienes dinero para vencer todas las trabas legales y paciencia para eludir todas las zancadillas, no es una democracia. Una democracia en la que los partidos políticos nombran a los jueces que han de juzgarles en última instancia y a  la Junta Electoral Central que dirime las discordias y los fraudes electorales, es un cuento de terror político.


La democracia no es una doctrina, porque los demócratas no votan por sus creencias particulares, sino por los hechos realizados, pasando factura cuando las promesas no coinciden con los hechos. La democracia no es una fe, sino un instrumento para controlar el poder político desde que los griegos lo inventaron, precisamente para cumplir esa función e impedir que los poderosos se hicieran aún más poderosos, más ricos o más crápulas y tiranos.


En España, los demócratas de la experiencia somos minoría con respecto a los demócratas de la creencia, que consideran que ser demócrata es hacer lo que les manden desde los partidos políticos y los medios de comunicación.  En esta país siempre ha habido gente con alma de siervo, dispuesto a buscarse un señor que no le haga pensar demasiado, así se explican las felonías de Fernando VII, los golpes de Estado, la guerra civil, la dictadura de Franco y esta cochambrosa democracia que nos han regalado los que detentan el poder en la casta, como enmascaramiento de una dictadura.


Es difícil que las cosas cambien en la política española, porque todo está atado y bien atado por la casta desde 1812 hasta ahora,  por eso es preciso crear y mantener una farsa democrática para que la gente se crea que vive en una democracia y acudan felices a las urnas a ratificar la desmesura y opresión de sus depredadores, por la Gracia de Dios, o por la gracia de Zapatero o Rajoy.


Ya lo decía Carlo María Cipolla en “Allegro ma non troppo” la peor soberbia es la de la ignorancia,  que convierte a los estúpidos en supuestos demócratas, para que los malvados puedan seguir viviendo a costa de todos, mientras los demócratas auténticos no salimos de nuestro asombro.
Para ser demócrata hay que dejar de creer en la farsa política que se representa en España y exigir responsabilidades por los delitos cometidos por la casta política, no seguir acudiendo a las urnas como borregos para elevar a los miserables a la condición de amos.


Enrique Suárez


jueves, 13 de diciembre de 2012

Catalanes y vascos: legitimidad histórica de su patriotismo español




"Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi-verdad o en la mentira, muchos" Pío Baroja.

Lo confieso, he esperado desde hace años que algún intelectual o político español,  nos ofreciera luz sobre el origen de las disputas que catalanes y vascos han mantenido con el poder en España, que alguien se dignara desde el análisis histórico riguroso a mostrarnos la legitimidad o ilegitimidad de las pretensiones nacionalistas de las comunidades históricas. No ha ocurrido así, por lo que voy a intentar en este artículo aclarar un poco las cosas para las próximas generaciones de españoles, incluidos los catalanes y vascos, sin duda los más bizarros y aguerridos en la lucha por la legitimidad del poder en este país, tras los liberales que promovieron la fundación de la nación española en el Cádiz asediado de 1.812, y sin embargo, enfrentados entre ellos. 

Nadie se ha dignado en este país tras la presencia de miles de parlamentarios en las Cortes, cientos de pesebristas en el Consejo de Estado, innumerables catedráticos y profesores de historia, de establecer el escenario que da origen a todo lo que está aconteciendo en el País Vasco y Cataluña, consecuentemente, en España. Nadie nos ha dicho que catalanes y vascos nunca han tenido problema alguno con España a lo largo de la historia, pero sí todos los problemas con el poder en España, fundamentalmente con las cuestiones dinásticas relacionadas con los Borbones. En realidad, el problema de los nacionalismos catalán y vasco es una cuestión sobrevenida por su afán legitimista, por no comulgar con las ruedas de molino que se impusieron a lo largo de los siglos tanto a los vascos y catalanes como a los demás españoles. Quiere esto decir que los vascos y catalanes tienen originalmente razón en sus propuestas, al no aceptar las imposiciones monárquicas de un rey francés: Luis XIV y el mayor felón de los reyes españoles: Fernando VII. 

Para resolver los problemas que existen en España con catalanes y vascos, en primer lugar hay que reconocer que han tenido razón en sus propuestas históricas, tanto cuando los catalanes en 1714 se levantaron contra Felipe V, nieto de Luis XIV, el “rey sol” francés, como cuando lo hicieron contra Fernando VII al imponer la pragmática sanción que vulneraba la ley sálica española y entregaba a su hija Isabel II, la corona de España.  Todos los problemas que han existido y existen en España entre catalanes y vascos y los demás españoles, son en realidad una falacia inventada por los políticos a partir de estos hechos. Los nacionalistas han llevado hasta el extremo la deslegitimación del poder monárquico en este país, mientras los serviles que han apoyado la legitimad monárquica vigente en España, han hecho mutis por el foro desviando la cuestión a otros problemas que nada tienen que ver con la monarquía, auténtico origen del problema, y en los últimos tiempos, la sucesión impuesta por Franco, que en vez de hacer regresar este país a la legitimidad, imponía de nuevo un nuevo golpe a la legitimación dinástica. 

En realidad, en España tenemos problemas con los nacionalistas catalanes y vascos porque la monarquía ha sido ocupada por el heredero de los principales enemigos del pueblo español: Fernando VII e Isabel II.  No es difícil comprender la deriva que se produjo posteriormente, dada la intransigencia natural de los españoles para sentarse en una mesa y establecer acuerdos desde posiciones confrontadas. Hace dos siglos era exactamente igual que ahora, fundamentalmente por la intención de todos los partidarios de la casta política en sacar tajada de su victoria sobre los demás.  Desde que hemos vuelto a vivir en democracia, si el régimen que sufrimos en España puede denominarse así, nadie ha tenido voluntad de arreglar las cosas, porque a todos les interesaba el “mantenella e no enmendalla”, tan tradicional por estos lares. No tiene sentido alguno que no se rediman las hostilidades no resueltas del pasado en un nuevo Abrazo de Vergara y estemos condenados a seguir siempre enfrentados, por unas confrontaciones sin resolver que provienen de siglos atrás. 

La guerra de sucesión (1700-1714)

En Cataluña en 1714 el pueblo catalán no se levanta contra España, sino contra la imposición de Felipe V de Borbón como Rey de España por el rey francés Luis XIV, porque al morir Carlos II sin descendencia, las principales potencias europeas se repartieron –a espaldas de España- los reinos del decadente imperio español. El primer heredero del imperio español era José de Baviera, pero al fallecer antes de asumir la Corona y ser reconocido, aunque habiendo dejado testamento en favor del archiduqe Carlos, a quien también apoyaba el Reino Unido, fraccionando las dependencias europeas del imperio español, Luis XIV aprovechó la ocasión, convenciendo a Carlos II de que dejara como heredero a su nieto Felipe de Anjou, que también era sobrino-nieto del monarca español. A la muerte de Carlos II, Luis XIV hizo llamar a su nieto Felipe de 17 años y le manifestó su ancilaje eterno con Francia de la siguiente forma: 

«Señores, he aquí el Rey de España». Entonces le dijo a su nieto: «Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa»

De 1700 a 1714 se produjo la Guerra de Sucesión en España, un conflicto internacional entre las potencias europeas pero también una guerra civil en España, la corona de Navarra y la de Castilla apoyaron a Felipe V, mientras que la mayor parte de la Corona de Aragón apoyó al archiduque Carlos. Tras la victoria de Almansa (1707) Aragón y Valencia cayeron bajo el control de Felipe V. Pero en 1713, el aspirante a la Corona española, el archiduque Carlos fue elegido emperador e Alemania, y las potencias europeas retiraron sus tropas de España dado el poder de los Habsburgo, firmando el Tratado de Utrech, por la que España perdía sus posesiones en Europa y Gibraltar y Menorca en favor de Reino Unido, aunque conservaba sus posesiones de ultramar. El archiduque Carlos, emperador de Alemania, siguió reclamando el trono español

Las instituciones catalanas primero juraron fidelidad a Felipe de Anjou (Cortes de 14 de enero de 1702, en Barcelona), pero después una flota anglo-holandesa a favor de Carlos desembarcó en el río Besós (el 25 de agosto de 1705) y conquistó Barcelona ante la indiferencia de la población. El 16 de octubre las instituciones catalanas reconocieron a Carlos como rey de España.

Finalmente, la guerra acabó con la renuncia de Carlos al trono (pues había sido elegido Emperador del Sacro Imperio) y Felipe V no tuvo oposición en Cataluña: amnistió a los dirigentes de la revuelta “austracista”, pero abolió las instituciones catalanas, creando un estado centralista a imitación de la Francia de aquel momento.

Cada 11 de septiembre se conmemora que aquel día de 1714 Barcelona y los seguidores del Archiduque Carlos se rindieron ante las tropas de Felipe V en la Guerra de Sucesión española. Cada 11 de septiembre se realiza una ofrenda floral ante el monumento a Casanova en la calle Girona de Barcelona, porque la tarde del 11 de septiembre de 1714 un patriota español llamado Rafael Casanova, consejero en jefe de Barcelona, emitía su famoso bando que repartió por las calles de la ciudad condal, y que decía textualmente:
«Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-hispanas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia.

Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España»
Rafael de Casanovas fue herido en el sitio de Barcelona pero concluyó apaciblemente sus días como abogado, perdonado y pensionado por el Borbón, a los 83 años en Sant Boi de Llobregat, según nos cuentan magníficamente en el blog la historia sin historietas.
Los catalanes nunca se enfrentaron a los españoles como tales por ninguna cuestión territorial, sino a los borbones por una cuestión dinástica.

Las guerras carlistas

Felipe V, tras no ser admitida la ley sálica, que impedía el acceso a la corona a las mujeres, impuso la Ley de Sucesión Fundamental, que solo permitía gobernar a las mujeres si no había herederos varones de primer grado, abriendo el conflicto que daría lugar a las guerras carlistas del siglo XIX, al imponer Fernando VII la pragmática sanción que dejaba como sucesora a su hija Isabel II y no a su legítimo heredero, su hermano Carlos María de Isidro,  y el enfrentamiento entre españoles en una nueva guerra civil, en la que vascos, navarros, aragoneses, catalanes y valencianos se enfrentaron con los demás españoles bajo el cetro del felón Fernando VII.

Las guerras carlistas suponen el periodo de guerra civil más prolongado de la historia de España, hubo tres guerras carlistas: 1833-1840, 1846-1849, 1872-1876, la primera fue la más violenta y dejó 200.000 muertos, concluyó con el Abrazo de Vergara, entre Maroto y Espartero, aunque Cabrera resistió un año más en el Levante.

El carlismo es el origen del fenómeno nacionalista en el País Vasco, que fue el único lugar en el que, junto con Navarra, y algunos focos aislados en Barcelona y otras provincias españolas, se mantuvo la reivindicación por la legitimidad dinástica hasta fechas recientes. En 1893, Vázquez de Mella es el principal ideólogo del carlismo teniendo gran influencia en el pensamiento tradicional español. En 1895, Sabino Arana y su hermano abandonan el carlismo y fundan el PNV. Durante el franquismo un sector del carlismo se unió al franquismo y otro se opuso a él, pero ambos rechazaron la presencia de Juan Carlos I de Borbón. En el congreso federal de 1972, el Partido Carlista se definió como un partido de masas, de clase, democrático, socialista y monárquico federal. El nuevo Partido Carlista se incorporó a la Junta Democrática de España y después de abandonarla a la Plataforma de Convergencia Democrática.

Conclusiones, siempre provisionales

1)  Nunca en la historia de España existió una confrontación territorial de origen nacionalista, ni una búsqueda de independencia de España, ni en el País Vasco, ni en Cataluña
2)    Los conflictos existentes entre vascos, catalanes, junto a los de otras comunidades contra los españoles que no se levantaron contra el yugo de los borbones no fueron por cuestiones políticas, territoriales o culturales, sino por problemas exclusivamente dinásticos. Los vascos y los catalanes, junto con navarros, aragoneses y valencianos… fueron más patriotas españoles, si cabe que los que se conformaron con la imposición de Felipe V por Luis XIV, o las sucesivas felonías de Fernando VII para imponer a su hija Isabel II contra la legitimidad dinástica vigente en España.
3)  Las reivindicaciones iniciales de los movimientos que se levantaron contra la ilegitimidad de las imposiciones borbónicas, fundamentalmente protagonizadas por catalanes y vascos, deberían ser reconocidas por todos los españoles y en nuestra Constitución, por ser una quiebra de la legitimidad histórica, fundamentalmente cuando hoy la monarquía ha quedado reducida a un papel testimonial, querer extraer de un conflicto dinástico la oposición entre españoles es una impostura a la historia de España, de la que vascos y catalanes forman, no me duele decirlo, lo más granado del patriotismo español que se levantó ante la impostura de los Borbones para acceder ilegítimamente a la Corona Española.
4)  Nunca hubo en la historia de España hasta el siglo XX un nacionalismo vasco o catalán, sino un nacionalismo español, de origen liberal, que se enfrentó a las imposiciones de la monarquía española representada por los Borbones y por las potencias extranjeras que implantaron en España sus pretensiones dinásticas. La nación hizo soberano al pueblo español, pero los monarcas siempre trataron de  condenarlo a ser súbdito.
5)   Es hora de que se reconozca que los catalanes y vascos que se levantaron contra las imposiciones de los Borbones, sean reconocidos como pilar inolvidable de los patriotas españoles que siempre fueron, es de justicia histórica.
6)  El himno carlista, el Oriamendi, es el vínculo que mejor expresa el sentimiento histórico de catalanes y vascos hacia su patria española, que siempre defendieron como el que más. 
   
Viva Dios queridísmo
tengámoslo todos por dueño.
Vivan España y el País Vasco
y el rey legítimo.
Amamos al País Vasco,
amamos sus viejos Fueros,
a esta idea están orientadas
siempre las fuerzas carlistas.
¡¡Viva Dios inmortal!!
¡¡Viva el vasco,
que tiene bien
el mismo rey de España!!


No sobra España, ni catalanes, vascos o españoles; lo que sobran son las imposturas de los Borbones y todos los serviles de la casta política que se han adueñado de nuestra patria, tras imponer una Constitución a los españoles urdida en la ilegitimidad del legado de la dictadura franquista.

Enrique Suárez

lunes, 26 de noviembre de 2012

Ni independencia, ni federalismo, ni unidad nacional, ni políticos de La Casta



 
"El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra" Proverbio alemán.

 Las elecciones catalanas nos han mostrado muchas cosas, sólo hay que saber interpretarlas correctamente para entender lo que ha ocurrido tras la proclama independentista de Artur Mas. Aquí les dejo algunas de las cosas que más me han llamado la atención:

EXCELENTE PARTICIPACIÓN: en estas elecciones ha sido la mayor en unas elecciones autonómicas en Cataluña en lo que llevamos de democracia. Se ha movilizado el electorado que participa habitualmente en las elecciones generales y no lo hace en las autonómicas al estar enfocadas en clave nacional.

FRACASO DE LA PROCLAMA SOBERANISTA DE ARTUR MAS: ha sido rechazada, o mejor dicho, matizada; tal vez fuera posible, pero no de una forma mesiánica como ha sido planteada por el President del Govern. Otra cosa sería a  la moda del tripartit. Algo que nunca se aprobaría desde CIU, y aquí tenemos la gran contradicción de este proceso. Los votantes de CIU apoyan una independencia tutelada por CIU, pero nunca compartida en su protagonismo por ERC, ICV o CUP. En realidad, quienes han rechazado la propuesta de Artur Mas han sido los barceloneses, que le han quitado 9 de los 12 diputados que tenía en 2010, en Tarragona ha perdido 2, en Lleida ha perdido 1, y en Girona ha mejorado sus resultados aunque se ha quedado con los mismos. Mientras ERC dobla sus resultados de 2010 prácticamente en todas las circunscripciones.

FRACASO DE LA PROPUESTA FEDERALISTA DEL PSC: El partido que ha obtenido su peor resultado histórico en estas elecciones ha sido el PSC, peor que el de 1980 cuando obtuvo 600.000 votos, en esta ocasión apenas ha superado los 520.000. De las elecciones que llevaron a Montilla a la presidencia del Govern hasta ahora, ha perdido la mitad de sus votos (de un millón a medio millón de apoyos electorales). De las elecciones de 2010 a las de 2012 ha perdido 8 diputados, tenía 28 y ahora se queda con 20. El PP ha obtenido pro primera vez en su historia mejores resultados en Tarragona y Lleida, en Gerona está a menos de 1000 votos del PP. En Barcelona, de 150.000 votos que les separaban del PP en 2010, han pasado a 50.000 votos. No hay mal que por bien no venga, pensará Rubalcaba, que ahora tiene un balón de oxígeno para refundar su maltrecho PSOE.

FRACASO DE LA CASTA: los partidos que han estado en el poder en las últimas legislaturas, PSC y CIU, han cosechado un soberano varapalo de los electores catalanes, si en el año 2010 tenían entre ambos 90 diputados, en el 2012 suman tan solo 70 diputados, por primera vez en la historia del Parlament, el PSC más CIU, apenas alcanzan la mayoría absoluta.

TRIUNFO DEL RADICALISMO DE IZQUIERDAS Y DESPEGUE DE LAS PROPUESTAS NOVEDOSAS: del apartado anterior se deriva una consecuencia, los modelos clásicos dejan paso a nuevas alternativas, entra las que se encuentran modelos radicales de izquierdas como ERC, ICV y CUP y al mismo tiempo el despegue de C´s como propuesta novedosa. ERC ha duplicado sus resultados desde 2010, gracias a que Artur Mas le ha hecho su mejor campaña, ICV sigue avanzando, mejorando sus mejores resultados históricos, y el CUP desplaza a la SI de Laporta y entra en el Parlament. Por su parte, C´s ha triplicado sus mejores resultados, fundamentalmente en Barcelona, mostrando en cierta forma el agotamiento de las propuestas del PP, con su alternativa no nacionalista, que trata de sincronizar los intereses de Cataluña y el resto de España, de forma armónica. El CUP irrumpe en el Parlament con tres diputados también por Barcelona.

FRACASO DE LA PROPUESTA DEL PP DE UNIDAD NACIONAL: a pesar de haber obtenido el mejor resultado de su historia, la propuesta de Alicia Sánchez Camacho ha fracasado, fundamentalmente por el triunfo de C´s, que es la opción no nacionalista que más ha crecido. El PP ha tocado techo en Cataluña hace muchos años y no puede romper la hegemonía de las opciones que en su conjunto defienden alguna forma de asimetría diferencial con el resto de comunidades españolas. Siempre he pensado que el fracaso proviene de no hacer una clara propuesta española, fundamentada en la unidad simbiótica, pero hasta ahora el PP nunca ha sabido jugar en territorios nacionalistas, ni en Cataluña, ni en Euskadi. Sin duda se ha visto salpicado por su connivencia con CIU en la pasada legislatura.

TRIUNFO DE LA DIVERSIDAD NATURAL DE CATALUÑA: quizás sea el hallazgo más importante de estas elecciones: la inexistencia de un concepto común y compartido entre todas las opciones que abogan por algún tipo de ruptura con España, eso no quiere decir que haya triunfado la agregación sin más, pero lo que ha fracasado es la segregación con Mas. Los catalanes se reservan para más adelante el derecho a decidir, le dan un fuerte varapalo a los dos principales partidos que les han dejado a los pies de los caballos y elevan su confianza por las opciones menos contemplativas con el poder, es decir, las que forman claramente parte de La Casta (aunque Casta son todos).

No me equivoqué, por mucho que se empeñe Peter Pan, en llevar a los catalanes al País de Nunca Jamás, no va a conseguir nada más que un solemne fracaso, cuando Artur Mas ha propuesto una opción soberanista, los catalanes le han retirado en primera instancia un 20 % de su apoyo, si se propone insistir en la cuestión, posiblemente le retiren aún más. Cataluña sigue siendo una cloaca política y económica, con un 20 % de la deuda nacional que asfixia cualquier proceso de independencia. Artur Mas está quemado, no dimitirá por ahora, para no reconocer que se ha equivocado, pero tampoco concluirá la legislatura como President. Tampoco creo que me equivoque al decir que para esta legislatura se han acabado los boletos de propuestas soberanistas, lo peor que le podría ocurrir a CIU, tras el fracaso presente, es que convocara un referendum y concediera a la izquierda radical (más el PSC que se apunta a todo) el pilotaje de la misma. Que nadie se engañe, las opciones que defienden la independencia no son homogéneas y actualmente, el bloque de izquierdas nacionalista (ERC 21, ICV 13, CUP 3 suma 37 diputados), con los del PSC serían 57 diputados, por 50 que tiene CIU, así que vayamos olvidándonos de propuestas soberanistas, durante esta legislatura desaparecerán por completo.

A CIU le queda ahora gobernar, posiblemente tratará de emular al PNV en sus acuerdos multibanda, otra cosa es que los demás se lo permitan. Pero sin duda, en CIU han aprendido una magnífica lección, quien juega con fuego se puede acabar quemando. Cataluña no será España, pero tampoco se puede considerar que sea un proyecto de nación, sino la misma noción que está en la cabeza de los que conforman La Casta que se sigue llevando el 3 % o algo más, a Suiza. Cataluña podría ser una nueva nación, el problema es que la capital, a este paso, se tendría que llevar a Zürich y la Generalitat, debería afincarse en Ginebra.

Por último, no quisiera concluir este artículo sin dar la enhorabuena a todas las agencias que han realizado encuestas previas a estas elecciones, realmente se han lucido o bien han querido manipular los resultados electorales ejerciendo presión sobre los votantes. Nunca tantos se equivocaron tanto y han querido equivocarnos tanto.

Enrique Suárez

miércoles, 31 de octubre de 2012

La doble moral del Grupo Editorial Prensa Ibérica



El diario El Mundo desveló el pasado domingo en un detallado reportaje titulado “Godó, el grande de España que quiere romperla” que su periódico La Vanguardia “es el colaborador necesario para que suceda todo lo que está pasando en Cataluña, donde de repente los independentistas brotan por doquier, como setas”. Pero no hay que ir tan lejos para descubrir la felonía de la doble moral de quienes ponen una vela a España y otra al independentismo catalán que quiere romperla. En Asturias tenemos delante el ejemplo de La Nueva España, propiedad del grupo EPI (Editorial Prensa Ibérica).

El pasado 30 de setiembre, el panfleto catalán de EPI editado en Oviedo publicó una de sus homilías dominicales con el título “Asturias, ante el desafío independentista” en la que se pudo leer que “la secesión es un negocio ruinoso y presentarla como solución a los males económicos, una falacia; el desarrollo no llega del reparto de fondos sino de la capacidad de promover prosperidad”. Sucede que el panfleto ovetense es hermano del Diari de Girona cuyo 100 % es también propiedad de EPI, como La Nueva España. Quien se tome la molestia de indagar lo que publica el Diari de Girona comprobará que allí no escriben tales cosas sobre “el desafío independentista” sino todo lo contrario, porque están a lo que dicten las subvenciones de la Generalitat de Cataluña, exactamente igual que La Vanguardia.

Se puede afirmar con la misma rotundidad que el grupo EPI, dirigido por José Manuel Vaquero y propiedad de Javier Moll, también “es el colaborador necesario para que suceda todo lo que está pasando en Cataluña, donde de repente los independentistas brotan por doquier, como setas”, con un agravante. La Vanguardia no está financiada por los asturianos, pero el Diari de Girona, sí. Los resultados de explotación del Diari de Girona en 2009 fueron negativos en 52.505 euros, y los resultados del ejercicio arrojaron unas pérdidas de 29.050 euros. Es decir, la supervivencia del Diari de Girona la garantizan los beneficios de su panfleto hermano La Nueva España, procedentes de los ingresos por ventas en quiosco y por la publicidad que recauda el grupo EPI en Asturias.
Para La Nueva España, el “secesionismo es un negocio ruinoso” en Asturias, pero la frase solo es un señuelo para seguir recaudando el dinero de los asturianos con destino a sufragar el independentismo de Cataluña. Ya lo saben los compradores en el quiosco y los anunciantes de La Nueva España. También en Asturias hay quien se envuelve en el nombre de España, al mismo tiempo que quiere romperla en Cataluña.

Pin de la Braña
un asturiano harto de los mangoneos del duerno


martes, 23 de octubre de 2012

"Ahí va el vicio del brazo del crimen" Napoleón


Cuando un día, Napoleón, vio como abandonaban su palacio Tayllerand y Fouché, mutuamente apoyados en sus brazos, pronunció una inolvidable frase que hoy ha regresado a mi memoria contemplando esta foto: "Ahí va el vicio del brazo del crimen". No es para menos ver a un padre de la Constitución Española de 1978 cogido hoy mismo del brazo de President de la Generalitat que amenaza a los españoles con una secesión inconstitucional de Cataluña. ¿Cuánta inmoralidad tiene cabida en un delirio? De los dos personajes de la foto ¿quién es más traidor a España y a los españoles?.

Enrique Suárez

viernes, 19 de octubre de 2012

Preludio de una guerra civil en España



"Una sola cosa nos explica bien la historia y es en qué consisten los malos gobiernos" Thomas Jefferson

¿A qué mola el titular?, pues no se pierdan lo que viene después.

Bajo ese lema que se va a poner de moda, se agrupan los sectarios de la todas las izquierdas españolas, con carritos y con cejas, los que se llenan la boca hablando de la igualdad cuando han creado la mayor desigualdad  entre los españoles en la historia de la democracia. También se adhieren los nacionalistas de las desigualdades diferenciales, que velan exclusivamente por los intereses particulares de sus territorios, y al resto que le den. Por supuesto, una legión de advenedizos, corruptos diversos, miles de colocados por el poder fuera de concurso-oposición, aquellos que viven magníficamente del pesebre nacional, los desfalcadores de bancos públicos, los sindicalistas de clase, los que protestan sin fin contra el Gobierno de España y contra la realidad penosa que nos legaron los que hoy se parapetan tras una pancarta, todos unidos por ese sentido patrimonial de lo público y lo social, los que se intitulan defensores de la sociedad de masas.  A mí me gusta denominarlos en su conjunto: “la corte de los milagros”, porque argumentos coherentes con la realidad no tienen costumbre de ofrecernos, pero deseos y buenas intenciones como para exportar. 

Me pregunto que haría toda esta gente callada mientras el PSOE arruinaba este país durante los siete años de la plaga de despropósitos a que nos sometieron los chicos de la ceja, donde estaban los luchadores, cuando Zapatero se gastaba 100.000 millones de euros al año más de lo que ingresaba el Estado para tapar su nefasta, inepta e inolvidable defensa de la alegría.  Me parece que tanta algarabía como tienen montada sólo tiene como objetivo ocultar el 10 % de déficit público que dejaron, las arcas vacías, las corrupciones múltiples, la deuda pública de medio billón de euros que legaron los del PSOE a este país, los tres millones y medio de parados más, los tres millones de pobres más, el millón de empresas que han cerrado y los despilfarros acometidos en nombre de las más extraordinarias ocurrencias, sin olvidarnos de los 600.000 empleados públicos más que no teníamos en 2004 y ahora tenemos.  Ni una palabra de la Corte de los Milagros contra los autores del descalabro de España, pero no pasa el día que organizan una manifestación con el único objetivo de seguir viviendo del pesebre público como han hecho hasta ahora, es decir, a costa de los demás españoles. 

No sé a ustedes, pero a mí me parece repugnante la propuesta de salvación que nos ofrecen los estafadores de los EREs que organizan huelgas generales, los que no se cortaron para abrir las puertas de este país a siete millones de inmigrantes entre 2008-2009 sin prever el impacto que eso ocasionaría en nuestra economía y vidas, los que están empeñados en convencernos que la democracia sólo puede construirse desde el socialismo o el nacionalismo, y los que están obstinados en mostrarnos que los únicos que tienen intereses altruistas en este país son ellos, aunque España haya descendido 15 puestos en Transparency International, esa agencia que mide la corrupción de los países tras la pasada por el socialismo, y no sé cuantos en las que miden la credibilidad de los españoles en sus compromisos con la deuda pública.

Y dirán ustedes: este debe ser del PP; pues se equivocan, la gestión del Gobierno de Mariano Rajoy lleva camino de superar todas las barbaridades de Rodríguez Zapatero, algo que parecía imposible. No se puede confiar en un gobierno que ha mentido a los españoles para ganar las elecciones, que no ha logrado detener la sangría de la deuda pública, que no ha cambiado las estructuras de poder cuando están absolutamente sobredimensionadas, tanto a nivel  estatal, como autonómico o municipal, un Gobierno que ha sido incapaz de obtener siquiera una foto finish de la realidad española a fecha actual, que no ha hecho auditorías públicas – porque sospecho que los del PSOE y los nacionalistas no son los únicos que han estafado a los españoles-, un gobierno que deja que vaya pasando el tiempo a ver si cambian las cosas, mientras se siguen acumulando parados, pobres y miseria en este país. No, para nada apoyo al PP, creo que las cosas se podían hacer de otra forma pero para eso le faltan agallas a Mariano Rajoy, que no ha sido capaz ni de dirigirse a los españoles para explicarles con detalle, pelos y señales, lo que está ocurriendo y lo que piensa hacer para que algún día podamos mejorar.

Definitivamente, me parece que a este país y a sus sufridos ciudadanos los ha estafado el PSOE, los nacionalistas y el PP, junto con los demás partidos políticos y la legión de vividores que soportan en sus inmediaciones, eso que algunos venimos llamando la casta, esa aristocracia política que se ha pasado la Constitución Española de 1978 por el forro, devolviéndonos al Antiguo Régimen, al de Franco no, al absolutista de Fernando VII. 

Los españoles tenemos un grave problema con todos ellos, estamos condenados a permanecer atrapados en el síndrome de Casandra, que consiste en poder contemplar el futuro, pero no poder hacer nada para evitar los males que nos acontecerán. También está claro que cada día más españoles se dan cuenta del “raterismo político”  de los que se ufanan de representarnos, un 27% de compatriotas ya consideran a la casta política el tercer problema de este país, tras el paro y la crisis económica. Sólo es cuestión de tiempo que descubran que el paro y la crisis económica son consecuencias de las decisiones erróneas de la casta política y entonces si que vamos a tener conflictos. 

Pero no se preocupen ustedes, nada de guerras civiles, ¡que más quisieran algunos para seguir viviendo de los demás!, lo que posiblemente se produzca es alguna suerte de venganza, de este sufrido pueblo contra tanto mangante que ha usurpado el poder que se le ha concedido en nombre de la democracia, para incrementar sus patrimonios personales, aunque haya sido a costa de joder a todos los demás. Ya falta menos para que vayan rindiendo cuentas y se dejen de cuentos.

La próxima vez que vean una manifestación de esas que dicen que quieren acabar con todo, pregúntenles a los que llevan la pancarta que cuanto se han llevado para casa, ya verán con que amabilidad les responden, los “demócratas” que dicen defender sus derechos constitucionales, porque todos estos defensores de su pecunio (izquierdas, derechas y nacionalistas) piensan que la "democracia" en España es su puta, y los españoles los mamporreros,  y que nadie trate de chulearla, que para eso están ellos, nuestros ilustres representantes políticos, sindicales y sociales.

Enrique Suárez

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