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martes, 17 de junio de 2014

¡VIVA EL REY!



“España fue devuelta a los españoles hacia 1976 (...) Nos hemos encontrado con que el pueblo español estaba vivo, activo, en disponibilidad: ni enfermo ni envilecido ni lleno de odio. Esto ha sido posible porque no ha faltado la levadura o, si se prefiere otra imagen, la sal de la tierra, que ha evitado la corrupción. Y esta sal histórica es una combinación de verdad y libertad.” Julián Marías

Majestad:

Me gusta ir contra corriente, soy particular, lo reconozco, pero me siento bien en España, porque en ningún país del mundo se ha reunido más particularidades a comienzos del siglo XXI, cada uno en la república de su casa, en una cohesión que parece imposible.

Tanta modernidad con talante nos ha creado un estropicio en las buenas costumbres, y ahora, lo que destaca son las malas costumbres, la de robar, la de fingir, la de engañar, la de señalar con el dedo al otro, la de difamar, la de mandar y no gobernar. Menos mal que todo lo que se ve es un magnífico espectáculo, en el que todo el mundo quiere ser actor principal, nada de comparsa, sirva o no para la cosa, eso es lo de menos.

Felipe de Borbón y Grecia sé que nunca leerás esta carta, ni falta que te hará, pero aunque voy a hablar de ti, más bien a quien me dirijo es a los españoles, en especial a los más jóvenes, que han sido cultivados con esmero en la LOGSE o en la inmersión correspondiente, para que griten en la calle reclamando lo que les han dicho que es bueno, sin contarles lo malo que trae con ello. Eso de distinguir el mundo en lo bueno y lo malo, es un atavismo del cristianismo, que han heredado los colectivistas de todos los partidos, todos ellos enemigos de la libertad.

Querido Rey,  (¿por qué no ibas a serlo?), te he visto crecer, desde tus primeras palabras en los Premios Príncipe de Asturias, cuando tendrías que estar jugando a la pelota en el Parque San Francisco de Oviedo, ya tenías atribuidas funciones institucionales;  en todos los años que llevas siendo Príncipe de Asturias jamás ha dado algún cante digno de reseña, salvo algún escarceo amoroso, como todo el mundo, y por supuesto, muchos menos que tus antepasados o tus familiares.


Tu comportamiento ha sido intachable, te has casado con una plebeya, Letizia, por cierto asturiana, y has tenido hijas que a partir de ahora serán de Borbón, Grecia (y Asturias). La próxima Princesa de Asturias se llama Leonor, como Leonor de Guzmán, la madre de Enrique II de Trastamara, el de las Mercedes, que tuvo diez hijos bastardos con Alfonso XI y que en realidad era tataranieta de Alfonso IX de León, lo que evitó conflictos entre leoneses y castellanos a partir del reinado de su hijo. Si me lo permites, te recomiendo que vuelvas a leer su biografía, sobretodo cuando huyó a Asturias, con un destierro como el de El Cid, y al final logró librarnos de su hermano, Pedro I "el cruel" y el reinado de terror que había creado en Castilla. Así que la Princesa Leonor, traerá sangre de todos los reinos de Europa y será reconocida como Princesa en Asturias, la comunidad más rebelde de España cuando hay imposturas y la más noble, cuando es necesario controlar las desmesuras. En Girona, ya sabes que los del ayuntamiento han dicho que tu principado no les representa, como si unos cuantos advenedizos pudieran truncar la historia que proviene desde el siglo XIV.

Sin duda tu reinado, que comienza hoy, no estará libre de conflictos, entre otras cosas porque la casta que ha acompañado a tu padre en su andadura ha degenerado en apoteosis de estupidez en los últimos tiempos, como alguien dijo, se ha producido una selección inversa, elevando a los más memos a las más altas dignidades, conformando la casta que nos desconsuela cada día, que ha dejado España y a los españoles como un erial, sólo por ambición, vanidad y soberbia, y mucha, muchísima memez. Los partidos políticos españoles tienen tanto que ver con la democracia como las cofradías de la Semana Santa con el culto a Osiris. Y Felipe, esos son los que deciden firmar tu proclamación, líbrate de ellos cuanto antes, que te hunden el reino y a tus compatriotas , que no tus súbditos, contigo y con él.

Providencial ha sido la llegada de ese emperador mediático y asiático con coleta que al grito de podemos que  trata de subvertir cualquier ley y orden en prodigio de adanismo y simulacro, menos las de cobrar como cualquier representante público. Se sospecha que tiene un apoyo importante detrás, como conjeturaba ayer, posiblemente del marido de Carme Chacón en reunión de los grupos mediáticos creados al albur de Zapatero, están dispuestos a cambiar de régimen para exterminar lo que quede de España, como exterminaron buena parte de las Cajas de Ahorros.  Estos venden España por un plato de lentejas como tu antepasado Fernando VII y nos crean una República Bolivariana de los Pueblos de Hispania, con Ministerio de la Felicidad Social Suprema a poco que los dejes.

Lo de la bronca en las redes y en todas partes, se explica rápido, amor al puesto de trabajo de todos los colocaos por la casta durante los últimos años, de sus hijos y familiares, a comer del pesebre público, porque no puede ser que en los últimos 30 años en España hayan crecido hasta el 250 % los empleados públicos (cuando en número de funcionarios somos el cuarto país de Europa por la cola), mientras que la tasa de actividad española sólo lo haya hecho en el 150 %. No puede ser que mientras el paro haya crecido en un 25 % durante los últimos diez años, los empleos en el sector público hayan crecido también en un 25 % (en su mayoría no funcionarios, adheridos a las administraciones autonómicas y municipales). No tiene sentido que en este país todos los sectores pierdan puestos de trabajo y el sector público los incremente, con lacitos, quieren acabar con todo y los sindicatos de los EREs de procesión. En este país hay mucho mangante y mucho aristócrata laboral en el sector público, colocado por algún pariente, amigo o sinvergüenza de turno. Eso explica mejor que cualquier otro factor el ambiente de gresca en este país, el podemos seguir trincando, porque el Gobierno no se atreve a echarnos a la puta calle, aunque ya se lo han dicho en Bruselas, el Gobernador del Banco de España, la mayoría de economistas de prestigio de este país y hasta Felipe González.

Lo curioso es que esos son los que reclaman la República, desprecian la Constitución y la democracia, y a los españoles que les hemos adoptado como nueva aristocracia que nos jode cada día, porque como no tienen trabajo se dedican a crear problemas para que se vea que su puesto de trabajo es necesario y broncas en el tiempo libre, para caldear el ambiente y simular que si en este país se toca lo público, es decir, a ellos, se arma la de Troya. Son ellos, precisamente, los que más embisten por negar tus derechos dinásticos constitucionales, cuando gobierno tras gobierno se van pasando los puestos de trabajo de padres a hijos y de hijos a nietos, colándolos por la puerta de atrás, como se hacía en el franquismo. Son los que exclaman que no puede haber seis millones de parados, cuando un 58 % de parados jóvenes, explican, a la luz de los hechos que hay un tapón de lameculos en este país, viviendo del pesebre público, que ni en el Antiguo Régimen. En este país hay mucho sinvergüenza, que juega a redentor, cuando en realidad es verdugo.



Sobre lo de Cataluña y el País Vasco, no añadir nada más que lo que ya dije en otras ocasiones, ni catalanes ni vascos tienen ningún problema con los demás españoles, nunca ha ocurrido tal cosa, por mucho que a las castas feudales de estos territorios se les haya ocurrido esta especie. Todos los nacionalismos, incluido el español tienen mucho más que ver con la mitología que con la realidad, y los conflictos entre Euskadi y Catalunya con España no son más que los restos de las aventuras de tus antepasados, luchando por el poder entre unos y otros.

Soy liberal, de los liberales que crearon la nación en este país, la soberanía nacional que reside en el pueblo español y legitima las constituciones, y que decidieron en su día, hacia 1812, crear una Constitución para hacer libre al pueblo y soberano, ante el absolutismo de tu antecesor Fernando VII y la invasión de España por Napoleón. Y todo ello en una Cádiz libre, amparada por los ingleses desde Gibraltar que fueron nuestros aliados para expulsar al francés, si D. Agustín Argüelles hubiera decidido crear una República, hoy, posiblemente en España hablaríamos francés. Los liberales que fueron exterminados por Fernando VII, y que sin embargo apoyaron a Isabel II, su hija para mantener este país unido, los que gobernaron como se pudo la decadencia de finales del siglo XIX, los que se enfrentaron a las dictaduras de Primo de Rivera y Franco, los que se agruparon tras la espalda de Adolfo Suárez mientras todos los que le acompañaban servían a otros amos y los que han desaparecido de la escena política hasta hoy, otra vez exterminados, en esta ocasión, por la casta, heredera de Fernando VII, y de Franco.

De los liberales que algún día, cuando corresponda, reclamarán que el pueblo español pueda decidir por primera vez en su historia su forma de gobierno entre Monarquía y República, de forma legítima y legal, pero también de los que dicen ¡Viva el Rey! cuando hay que decirlo, porque consideramos que es lo mejor para España, aunque nuestros sentimientos y emociones estén puestos en el horizonte de una República Liberal, porque a fuer de liberal también soy humanista, como Erasmo de Rotterdam, el que escribió el Elogio de la Locura para poner al Vaticano de vuelta y media, al que no le complacía España y era hombre aparte, es decir, sin partido, pero que no escuchó los cantos de sirena de Lutero, porque sabía que había que distinguir las instituciones de sus degenerados ocupantes.

Contigo se abre una nueva era en España, los españoles estamos hartos de todas las representaciones del poder que han destrozado la convivencia en este país pos sus miserables intereses partidarios, creando un desfalco en el Estado que vamos a tardar veinte años en salir de él, sin que reconozcan su responsabilidad en el asunto. Cuídate de las dos Españas, porque ninguna es buena y ama a los españoles, para que ellos también te amen, tienes una gran oportunidad histórica en uno de los momentos más difíciles que atraviesa la nación para explicar a los que educaron contra la monarquía para que sirve un Rey.

Te deseo lo mejor y mucha suerte, Felipe VI, ahora tienes ocasión de mostrar que eres uno de los nuestros: un español más;  cuenta con la gente de bien, que en este país es la inmensa mayoría. Cuídate de todos los que te van a rodear, no permitas que te asedien, ni te conviertan en su títere, ni te amordacen, y reflexiona siempre antes de volver a reflexionar y expresar lo que realmente quieres decirnos.

Como empecé, concluyo: ¡VIVA EL REY!  


Enrique Suárez

jueves, 13 de diciembre de 2012

Catalanes y vascos: legitimidad histórica de su patriotismo español




"Es que la verdad no se puede exagerar. En la verdad no puede haber matices. En la semi-verdad o en la mentira, muchos" Pío Baroja.

Lo confieso, he esperado desde hace años que algún intelectual o político español,  nos ofreciera luz sobre el origen de las disputas que catalanes y vascos han mantenido con el poder en España, que alguien se dignara desde el análisis histórico riguroso a mostrarnos la legitimidad o ilegitimidad de las pretensiones nacionalistas de las comunidades históricas. No ha ocurrido así, por lo que voy a intentar en este artículo aclarar un poco las cosas para las próximas generaciones de españoles, incluidos los catalanes y vascos, sin duda los más bizarros y aguerridos en la lucha por la legitimidad del poder en este país, tras los liberales que promovieron la fundación de la nación española en el Cádiz asediado de 1.812, y sin embargo, enfrentados entre ellos. 

Nadie se ha dignado en este país tras la presencia de miles de parlamentarios en las Cortes, cientos de pesebristas en el Consejo de Estado, innumerables catedráticos y profesores de historia, de establecer el escenario que da origen a todo lo que está aconteciendo en el País Vasco y Cataluña, consecuentemente, en España. Nadie nos ha dicho que catalanes y vascos nunca han tenido problema alguno con España a lo largo de la historia, pero sí todos los problemas con el poder en España, fundamentalmente con las cuestiones dinásticas relacionadas con los Borbones. En realidad, el problema de los nacionalismos catalán y vasco es una cuestión sobrevenida por su afán legitimista, por no comulgar con las ruedas de molino que se impusieron a lo largo de los siglos tanto a los vascos y catalanes como a los demás españoles. Quiere esto decir que los vascos y catalanes tienen originalmente razón en sus propuestas, al no aceptar las imposiciones monárquicas de un rey francés: Luis XIV y el mayor felón de los reyes españoles: Fernando VII. 

Para resolver los problemas que existen en España con catalanes y vascos, en primer lugar hay que reconocer que han tenido razón en sus propuestas históricas, tanto cuando los catalanes en 1714 se levantaron contra Felipe V, nieto de Luis XIV, el “rey sol” francés, como cuando lo hicieron contra Fernando VII al imponer la pragmática sanción que vulneraba la ley sálica española y entregaba a su hija Isabel II, la corona de España.  Todos los problemas que han existido y existen en España entre catalanes y vascos y los demás españoles, son en realidad una falacia inventada por los políticos a partir de estos hechos. Los nacionalistas han llevado hasta el extremo la deslegitimación del poder monárquico en este país, mientras los serviles que han apoyado la legitimad monárquica vigente en España, han hecho mutis por el foro desviando la cuestión a otros problemas que nada tienen que ver con la monarquía, auténtico origen del problema, y en los últimos tiempos, la sucesión impuesta por Franco, que en vez de hacer regresar este país a la legitimidad, imponía de nuevo un nuevo golpe a la legitimación dinástica. 

En realidad, en España tenemos problemas con los nacionalistas catalanes y vascos porque la monarquía ha sido ocupada por el heredero de los principales enemigos del pueblo español: Fernando VII e Isabel II.  No es difícil comprender la deriva que se produjo posteriormente, dada la intransigencia natural de los españoles para sentarse en una mesa y establecer acuerdos desde posiciones confrontadas. Hace dos siglos era exactamente igual que ahora, fundamentalmente por la intención de todos los partidarios de la casta política en sacar tajada de su victoria sobre los demás.  Desde que hemos vuelto a vivir en democracia, si el régimen que sufrimos en España puede denominarse así, nadie ha tenido voluntad de arreglar las cosas, porque a todos les interesaba el “mantenella e no enmendalla”, tan tradicional por estos lares. No tiene sentido alguno que no se rediman las hostilidades no resueltas del pasado en un nuevo Abrazo de Vergara y estemos condenados a seguir siempre enfrentados, por unas confrontaciones sin resolver que provienen de siglos atrás. 

La guerra de sucesión (1700-1714)

En Cataluña en 1714 el pueblo catalán no se levanta contra España, sino contra la imposición de Felipe V de Borbón como Rey de España por el rey francés Luis XIV, porque al morir Carlos II sin descendencia, las principales potencias europeas se repartieron –a espaldas de España- los reinos del decadente imperio español. El primer heredero del imperio español era José de Baviera, pero al fallecer antes de asumir la Corona y ser reconocido, aunque habiendo dejado testamento en favor del archiduqe Carlos, a quien también apoyaba el Reino Unido, fraccionando las dependencias europeas del imperio español, Luis XIV aprovechó la ocasión, convenciendo a Carlos II de que dejara como heredero a su nieto Felipe de Anjou, que también era sobrino-nieto del monarca español. A la muerte de Carlos II, Luis XIV hizo llamar a su nieto Felipe de 17 años y le manifestó su ancilaje eterno con Francia de la siguiente forma: 

«Señores, he aquí el Rey de España». Entonces le dijo a su nieto: «Pórtate bien en España, que es tu primer deber ahora, pero recuerda que naciste en Francia, para mantener la unión entre nuestras dos naciones es la manera de hacerlos felices y preservar la paz de Europa»

De 1700 a 1714 se produjo la Guerra de Sucesión en España, un conflicto internacional entre las potencias europeas pero también una guerra civil en España, la corona de Navarra y la de Castilla apoyaron a Felipe V, mientras que la mayor parte de la Corona de Aragón apoyó al archiduque Carlos. Tras la victoria de Almansa (1707) Aragón y Valencia cayeron bajo el control de Felipe V. Pero en 1713, el aspirante a la Corona española, el archiduque Carlos fue elegido emperador e Alemania, y las potencias europeas retiraron sus tropas de España dado el poder de los Habsburgo, firmando el Tratado de Utrech, por la que España perdía sus posesiones en Europa y Gibraltar y Menorca en favor de Reino Unido, aunque conservaba sus posesiones de ultramar. El archiduque Carlos, emperador de Alemania, siguió reclamando el trono español

Las instituciones catalanas primero juraron fidelidad a Felipe de Anjou (Cortes de 14 de enero de 1702, en Barcelona), pero después una flota anglo-holandesa a favor de Carlos desembarcó en el río Besós (el 25 de agosto de 1705) y conquistó Barcelona ante la indiferencia de la población. El 16 de octubre las instituciones catalanas reconocieron a Carlos como rey de España.

Finalmente, la guerra acabó con la renuncia de Carlos al trono (pues había sido elegido Emperador del Sacro Imperio) y Felipe V no tuvo oposición en Cataluña: amnistió a los dirigentes de la revuelta “austracista”, pero abolió las instituciones catalanas, creando un estado centralista a imitación de la Francia de aquel momento.

Cada 11 de septiembre se conmemora que aquel día de 1714 Barcelona y los seguidores del Archiduque Carlos se rindieron ante las tropas de Felipe V en la Guerra de Sucesión española. Cada 11 de septiembre se realiza una ofrenda floral ante el monumento a Casanova en la calle Girona de Barcelona, porque la tarde del 11 de septiembre de 1714 un patriota español llamado Rafael Casanova, consejero en jefe de Barcelona, emitía su famoso bando que repartió por las calles de la ciudad condal, y que decía textualmente:
«Se hace saber a todos generalmente, de parte de los tres Excelentísimos Comunes, considerando el parecer de los Señores de la Junta de Gobierno, personas asociadas, nobles, ciudadanos y oficiales de guerra, que separadamente están impidiendo que los enemigos se internen en la ciudad; atendiendo que la deplorable infelicidad de esta ciudad, en la que hoy reside la libertad de todo el Principado y de toda España, está expuesta al último extremo de someterse a una entera esclavitud. Notifican, amonestan y exhortan, representando así a los padres de la Patria que se afligen de la desgracia irreparable que amenaza el favor e injusto encono de las armas franco-hispanas, haciendo seria reflexión del estado en que los enemigos del Rey N.S., de nuestra libertad y Patria, están apostados ocupando todas las brechas, cortaduras, baluartes del Portal Nou, Sta. Clara, Llevant y Sta. Eulalia.

Se hace también saber, que siendo la esclavitud cierta y forzosa, en obligación de sus cargos, explican, declaran y protestan los presentes, y dan testimonio a las generaciones venideras, de que han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, quejándose de todos los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida Patria, y extermine todos los honores y privilegios, quedando esclavos con los demás españoles engañados y todos en esclavitud del dominio francés; pero así y todo se confía, que todos como verdaderos hijos de la Patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por su Rey, por su honor, por la Patria y por la libertad de toda España»
Rafael de Casanovas fue herido en el sitio de Barcelona pero concluyó apaciblemente sus días como abogado, perdonado y pensionado por el Borbón, a los 83 años en Sant Boi de Llobregat, según nos cuentan magníficamente en el blog la historia sin historietas.
Los catalanes nunca se enfrentaron a los españoles como tales por ninguna cuestión territorial, sino a los borbones por una cuestión dinástica.

Las guerras carlistas

Felipe V, tras no ser admitida la ley sálica, que impedía el acceso a la corona a las mujeres, impuso la Ley de Sucesión Fundamental, que solo permitía gobernar a las mujeres si no había herederos varones de primer grado, abriendo el conflicto que daría lugar a las guerras carlistas del siglo XIX, al imponer Fernando VII la pragmática sanción que dejaba como sucesora a su hija Isabel II y no a su legítimo heredero, su hermano Carlos María de Isidro,  y el enfrentamiento entre españoles en una nueva guerra civil, en la que vascos, navarros, aragoneses, catalanes y valencianos se enfrentaron con los demás españoles bajo el cetro del felón Fernando VII.

Las guerras carlistas suponen el periodo de guerra civil más prolongado de la historia de España, hubo tres guerras carlistas: 1833-1840, 1846-1849, 1872-1876, la primera fue la más violenta y dejó 200.000 muertos, concluyó con el Abrazo de Vergara, entre Maroto y Espartero, aunque Cabrera resistió un año más en el Levante.

El carlismo es el origen del fenómeno nacionalista en el País Vasco, que fue el único lugar en el que, junto con Navarra, y algunos focos aislados en Barcelona y otras provincias españolas, se mantuvo la reivindicación por la legitimidad dinástica hasta fechas recientes. En 1893, Vázquez de Mella es el principal ideólogo del carlismo teniendo gran influencia en el pensamiento tradicional español. En 1895, Sabino Arana y su hermano abandonan el carlismo y fundan el PNV. Durante el franquismo un sector del carlismo se unió al franquismo y otro se opuso a él, pero ambos rechazaron la presencia de Juan Carlos I de Borbón. En el congreso federal de 1972, el Partido Carlista se definió como un partido de masas, de clase, democrático, socialista y monárquico federal. El nuevo Partido Carlista se incorporó a la Junta Democrática de España y después de abandonarla a la Plataforma de Convergencia Democrática.

Conclusiones, siempre provisionales

1)  Nunca en la historia de España existió una confrontación territorial de origen nacionalista, ni una búsqueda de independencia de España, ni en el País Vasco, ni en Cataluña
2)    Los conflictos existentes entre vascos, catalanes, junto a los de otras comunidades contra los españoles que no se levantaron contra el yugo de los borbones no fueron por cuestiones políticas, territoriales o culturales, sino por problemas exclusivamente dinásticos. Los vascos y los catalanes, junto con navarros, aragoneses y valencianos… fueron más patriotas españoles, si cabe que los que se conformaron con la imposición de Felipe V por Luis XIV, o las sucesivas felonías de Fernando VII para imponer a su hija Isabel II contra la legitimidad dinástica vigente en España.
3)  Las reivindicaciones iniciales de los movimientos que se levantaron contra la ilegitimidad de las imposiciones borbónicas, fundamentalmente protagonizadas por catalanes y vascos, deberían ser reconocidas por todos los españoles y en nuestra Constitución, por ser una quiebra de la legitimidad histórica, fundamentalmente cuando hoy la monarquía ha quedado reducida a un papel testimonial, querer extraer de un conflicto dinástico la oposición entre españoles es una impostura a la historia de España, de la que vascos y catalanes forman, no me duele decirlo, lo más granado del patriotismo español que se levantó ante la impostura de los Borbones para acceder ilegítimamente a la Corona Española.
4)  Nunca hubo en la historia de España hasta el siglo XX un nacionalismo vasco o catalán, sino un nacionalismo español, de origen liberal, que se enfrentó a las imposiciones de la monarquía española representada por los Borbones y por las potencias extranjeras que implantaron en España sus pretensiones dinásticas. La nación hizo soberano al pueblo español, pero los monarcas siempre trataron de  condenarlo a ser súbdito.
5)   Es hora de que se reconozca que los catalanes y vascos que se levantaron contra las imposiciones de los Borbones, sean reconocidos como pilar inolvidable de los patriotas españoles que siempre fueron, es de justicia histórica.
6)  El himno carlista, el Oriamendi, es el vínculo que mejor expresa el sentimiento histórico de catalanes y vascos hacia su patria española, que siempre defendieron como el que más. 
   
Viva Dios queridísmo
tengámoslo todos por dueño.
Vivan España y el País Vasco
y el rey legítimo.
Amamos al País Vasco,
amamos sus viejos Fueros,
a esta idea están orientadas
siempre las fuerzas carlistas.
¡¡Viva Dios inmortal!!
¡¡Viva el vasco,
que tiene bien
el mismo rey de España!!


No sobra España, ni catalanes, vascos o españoles; lo que sobran son las imposturas de los Borbones y todos los serviles de la casta política que se han adueñado de nuestra patria, tras imponer una Constitución a los españoles urdida en la ilegitimidad del legado de la dictadura franquista.

Enrique Suárez

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