desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Revolución 2012. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revolución 2012. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de octubre de 2012

Es la hora de los no representados




"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo el más sagrado e indispensable de los deberes"  Maximilien Robespierre

No vivimos en un Estado de Derecho, ni Democrático, ni Social, vivimos en un Estado de Impunidad, donde los que mandan se han inventado una tiranía para vivir a costa de los que han condenado a obedecerles, en nombre de una Constitución que han mancillado para someterles, de una nación que les repudia y a la que no representan, y de una impostura inefable, fruto de su usurpación corrupta de la que piensan salir indemnes. Detentar el poder es la norma de los déspotas en estos tiempos, aquellos que no conocerán otro destino que la venganza de su pueblo por todos los crímenes que han cometido. No solo van a pagar lo que han destrozado, lo que han derrochado, lo que han robado,  también pagarán el tiempo de nuestras vidas que nos han hecho perder por su codicia y miseria. Es hora de derrocarles, los hijos por los padres, los padres por los hijos, los hermanos por los hermanos, los amigos por los amigos.

La aristocracia que conforma la casta política en España ha vulnerado todos los límites admisibles en una democracia para imponer su opresión, su molicie, su devastación. Lo han hecho arteramente, con el sigilo de los defraudadores, con la sevicia de los depravados, con la vesania de los caciques. Se han servido de una justicia ahormada a sus intereses y privilegios, nos han impuesto la censura y la intoxicación desde unos medios de comunicación domeñados y serviles. Han vulnerado todas las reglas éticas y morales, sin tener piedad por aquellos que han ido dejando como cadáveres sociales en las cunetas de la historia, sin pensar en sus hijos que pagarán las deudas de sus orgías de poder junto con los de todos. No hay contrato que pueda contener tanta inmundicia y mezquindad, tanta presunción y soberbia, tanta mendacidad e ineptitud, tanta desmesura.

No hay justicia que ampare sus actos, no hay legitimación alguna para sus decisiones, porque la democracia no puede conceder el poder a los tiranos, ni la coartada a su tiranía. No hay libertad cuando sus decisiones nos convierten en esclavos. No hay legitimidad alguna para imponer el hambre a un pueblo, ni en nombre de credos, ni en nombre de ideas, ni en nombre de nada. No hay equidad cuando ellos disfrutan de lo que otros pagamos. No hay nada que sostenga un régimen que se ha corrompido y destila putrefacción por todas partes. Es necesario amputar la gangrena de la política infame en la que nos hacen vivir, antes de que nos acabe matando.

¿Pero cómo hacerlo?, ¿cómo derrocar a los impostores?, ¿cómo acabar con tanta basura humana que jura representarnos y solo vela por sus propios intereses y prebendas? Es sencillo, convirtiéndoles a todos ellos en un único partido, una organización delincuente con distintas formas, que ha tomado la calle y el Parlamento, los medios y los fines, las instituciones y el poder, porque en realidad, lo que han hecho no es otra cosa que dar un Golpe de Estado democrático, como el de Fidel Castro o Hugo Chávez, valiéndose de las multitudes anuladas por sus limosnas, calladas en la servidumbre, atemorizadas y acobardadas por el miedo que imponen a su pueblo, en un terrorismo de Estado sin precedentes, que les hace parecer la única solución a nuestros problemas, cuando son el problema al que nos enfrentamos y cualquier solución pasa por aniquilar su tenaza maniquea. 

Todos ellos son un único partido político, el partido del poder, y los ciudadanos somos otro diferente, el partido de la democracia. Cuando el poder tirano se enfrenta a la democracia, siempre acaba derrotado, sólo es cuestión de tiempo.

Es hora de enfrentarnos a la casta, a la aristocracia oligárquica de los señores de esta democracia que nos han convertido en súbditos de su arrogancia, vasallos de su estupidez, esclavos de su avaricia. No hay banco malo, ni bueno, hay banco en los tribunales para juzgarlos a todos y cárceles para que se pudran. No es una cuestión de justicia solamente, sino de dignidad, si no les bajamos del pedestal, nos acabarán pisando la nuca en nombre de la democracia, a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros nietos.

Sin duda, es hora de rebelarse, de plantarles cara, de trabarse ante su impunidad. Es hora de conquistar la opinión pública y aunar fuerzas para derribarlos, que nadie diga que no puede hacerse, porque quien diga tal cosa es un siervo del poder y los españoles todavía somos libres y soberanos, para someter a los usurpadores a la Ley que incumplen. Que nadie diga que no se puede antes de intentarlo. Es la hora de los no representados, tu hora y la mía, la nuestra, porque todos los que mandan en impunidad forman ya parte del pasado, aunque nunca del olvido, debemos obligarles a que rindan cuentas y que se dejen de cuentos. 

Si nosotros pagamos sus errores, es justo que ellos paguen los perjuicios que nos han impuesto. Los bandos están establecidos, ciudadanos demócratas: el partido de la democracia, contra tiranos de todos los partidos políticos, sindicatos de casta, y organizaciones mafiosas afincadas en los privilegios: el partido del poder, la casta. Es hora, ya es hora.

Enrique Suárez

sábado, 7 de enero de 2012

La nación indignada



"Las revoluciones se producen en los callejones sin salida" Bertolt Brecht

España es un país de indignados diversos, que recorre en su diversidad el amplio espectro de la indignación. La indignación en este país es transversal y homogénea. En todos los lugares, situaciones y condiciones hay indignados, desde campistas urbanos hasta impositores de cajas desfalcadas, desde amas de casa que miran como sube el pan sin subir los salarios, hasta conductores que se preguntan por que la gasolina sube más que el petróleo. Los hay que se manifiestan públicamente en el bar, en las redes sociales, en sus casas; los hay que callan, acumulan inquina y se preparan para lo que pueda acontecer.

No creo que los políticos puedan resolver la indignación de este país por los medios habituales, fundamentalmente porque son su principal causa, pero también por la impunidad en la que viven su historia particular a costa del esquilmado pueblo que les mantiene, con la inmunidad que caracteriza su causa y obra. Parece que estamos a punto de que alguien se asome al balcón de cualquier casa para gritar aquello de la película “Network, un mundo implacable” (1976): "Estoy más que harto, y no pienso seguir soportándolo”.

Mientras tanto seguimos esperando que la chispa más inesperada encienda la mecha de la rebelión cívica que se anticipa, porque cuando un país acumula tanta desazón en sus habitantes, a pesar de la ingente obra de los medios de comunicación por apartar la atención de lo que está ocurriendo y los destellos justicieros de abrir causa penal contra algunos personajes célebres, el grado de malestar no disminuye en los españoles, al contrario, se acrecienta cada día cuando se contempla a un Presidente del Gobierno entrante mintiendo tanto como el saliente, cuando se ve a un PSOE tapando al PP sus errores para, que a su vez, el PP tape los suyos del pasado. En el mismo duerno comen todos.

Estamos como hace doscientos años, invadidos por los de fuera (los mercados) y aplastados por los de dentro (el Estado), y es bueno recordar que en esas penosas circunstancias, ocurrió precisamente el milagro de la fundación de la nación política española, con la primera constitución que se proclamó el 19 de marzo de 1812, aunque no estuvo en vigencia hasta que el General Riego, obligó a que Fernando VII la sancionara en 1820. Dicen que quien no conoce su historia está condenado a repetirla, parece que a muchos se les ha olvidado que en condiciones más extremas que las actuales, el pueblo español fue capaz de constituirse políticamente en una nación.

Los políticos que representan a los españoles no se están dando cuenta de las auténticas dimensiones del problema en el que estamos que es mucho más humano que material y tiene mucho más que ver con el estado de ánimo que con la pobreza creciente, el desempleo y la estafa pública a que nos someten los que deciden los problemas y las no soluciones. Realmente estamos sobre un polvorín jugando con fuego. Un pueblo sólo soporta lo que puede, no más, antes de levantarse contra los opresores, y en ese momento, de nada servirán las buenas palabras, las falsas promesas o la Alianza de Civilizaciones. Hay razones suficientes para que se arme gorda, como no se decida cambiar de rumbo y se haga deprisa.

Las lamentaciones serán el día después, no obstante, quizás sea mejor que los políticos sigan equivocándose, no estamos a más de seis meses de saltar a la calle, creo que ya no hay margen para descontar un error más. El siguiente paso será el mismo de siempre, alguien será sometido a una injusticia por el Estado, alguien con el que buena parte de los españoles nos identificaremos, su historia será propagada por las redes sociales, los ciudadanos tomaremos partido por su causa y entonces exigiremos responsabilidades por todos los agravios que nos han causado, que ya forman una larga lista; pediremos reparación por el daño infligido y cambio del sistema con un control riguroso del poder político, una justicia independiente y unos medios de comunicación decentes, y ahí sabremos si ceden o se mantienen, y si no ceden, entonces sí que se puede armár muy gorda; porque 46 millones de personas no pueden estar equivocadas, para que cincuenta mil afortunados sigan teniendo razón y viviendo de los cuentos que nos cuentan. Eso no se corresponde con el siglo XXI. Esto no lo arregla ni el fútbol gratis por la televisión.

Biante de Priena

miércoles, 11 de agosto de 2010

Liberalismo Revolucionario: una propuesta para la juventud española

"Para que una nación ame la libertad basta con que la conozca, y para que sea libre basta con que lo desee." Lafayette

"¿Qué es el gobierno sino la conducción de los asuntos de una Nación?. No es, y no puedo serlo por su naturaleza, la propiedad de cualquier hombre o familia particulares, sino la propiedad del conjunto de la comunidad, a cuyas expensas es sostenido; y aunque mediante la fuerza o el ingenio ha sido convertido en patrimonio privado, esta usurpación no puede alterar la naturaleza de las cosas. La soberanía, como un asunto de derecho, pertenece solamente a la Nación y no a un individuo cualquiera; y una Nación tiene en todo momento un derecho inherente e irrenunciable a abolir cualquier forma de gobierno que encuentre inconveniente y a establecer la que esté de acuerdo con su interés, disposición y felicidad. La romántica y bárbara distinción de los hombres en reyes y súbditos puede convenir a los cortesanos pero no a los ciudadanos; y resulta desmentida por el principio en el que los Gobiernos ahora se fundan. Cada ciudadano es un miembro de la Soberanía y, como tal, no reconoce sujeción personal y sólo obedece a las leyes" (p. 165). Los Derechos del Hombre. Thomas Paine. 1791

Hace unos años se publicó en este blog una breve biografía comentada de Thomas Paine, si lo desean pueden ustedes leerla en este enlace, pero si lo prefieren pueden conocer al personaje que hoy abordamos en este otro, o también en éste. Un personaje como Tom Paine no pasa desapercibido para nadie que considere la política como el arte de administrar el poder sin hacer daño y la libertad como una conquista irrenunciable del ser humano.

Hoy, al mismo tiempo que vivimos en el marasmo de la mediocridad gubernamental que nos conduce, sin duda, al declive económico y el desamparo social, es buen momento para recordar a una de las figuras más notorias de la historia del pensamiento político, posiblementa la figura más relevante del liberalismo revolucionario, hecho a sí mismo, mezcla de ideas claras y precisas sobre la condición social de los seres humanos y de acción permanente en la búsqueda del bienestar comunitario, tanto privado como colectivo. Al liberalismo revolucionario debemos las mejores páginas de la historia de la lucha contra el poder en todas sus formas, religiosas, políticas, culturales, económicas y sociales.

Hoy en día, que hasta un inepto como José Blanco se permite disertar sobre filosofía, mientras un paradigma de la estulticia como es Celestino Corbacho, opina sin criterio alguno sobre la realidad social, es momento para recordar a las nuevas generaciones que no siempre la decadencia y la basura mental ocupó las riendas del poder. Los jóvenes españoles, más que cualquier otra juventud europea, necesitan comprender la realidad más allá de la propaganda que les brindan desde La Moncloa, como ayer se hacía desde el franquismo, convenciéndoles de que el socialismo es la panacea universal a todos los problemas humanos, la epítome de la democracia y otras chorradas semejantes destiladas por José Luis, en el páramo en el que se ha convertido el espacio político en nuestro país gracias a la inestimable ayuda de ese fantasma del Licenciado Vidriera que es Mariano Rajoy y la corte de los milagros que le acompaña en la deriva tediosa de lo sobrevenido.

Mis queridos compatriotas más jóvenes abandonad la miseria en la que os han adoctrinado, porque es el yugo que los infames quieren ceñir sobre vuestras cabezas, para convertiros en esclavos. El socialismo jamás ha liberado a nadie de nada, es la más inane de las ideologías y solo puede brillar en la miseria, la opresión y la depresión. Es hora, queridos jóvenes españoles, de que sepais que vuestra nación no es un accidente, ni una aberración, sino al contrario, un paradigma de la libertad, la igualdad y la justicia que no acaban de cultivarse de forma adecuada en esta democracia asfixiada por los partidos políticos.

Cuando en los Estados Unidos de América se promulgó la Declaración de Independencia en el año 1776 (previamente habían establecido la Declaración de Derechos en 1774), todavía faltaban trece años para que estallara en el país vecino la Revolución Francesa en el año 1789 y la proclamación de la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano.

España no se quedó atrás, porque en el periodo comprendido entre 1808-1812 vivió ambas revoluciones al mismo tiempo, la primera contra los ejércitos invasores de Napoleón, y la segunda con la promulgación de la primera Constitución Española, en la que se declaraba que el pueblo español era el único soberano de la nación española, se establecía el sufragio universal, la separación de poderes y se sometía al Rey Fernando VII a la Ley del Pueblo.

Los socialistas y conservadores os ocultarán esa realidad, porque ni existían por entonces y sus ancestros apoyaban a los serviles o a los traidores. Aquella magnífica obra política fue promovida por los liberales, a ellos se debe la mayoría de las libertades y derechos que hoy disfrutamos en nuestro país, muchos de aquellos liberales se dejaron la vida por traer a España un gobierno con mayor presencia del pueblo, que con el tiempo derivaría en lo que hoy conocemos como democracia liberal. Desde entonces hemos retrocedido, porque la democracia ya no es el poder del pueblo, sino de sus intermediarios: los partidos políticos.


Cuando hoy se le llena la boca al Presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero sobre los derechos humanos, siempre se le olvida rendir tributo a aquellos liberales que los trajeron a la civilización occidental, mostrando la miseria de su propaganda, parece que antes de la llegada del socialismo a España nadie había hecho nada por el pueblo, cuando el socialismo siempre ha gobernado contra el pueblo, formando pesebres para sus sectas que fundamentan en el victimismo, que solo se debe a su propia mediocridad e incapacidad para el esfuerzo, los males que atenazan a los que en un mundo de libertad solo pueden triunfar haciendo trampas, ocultando la realidad, intoxicando la opinión pública, mintiendo sin recato, aborreciendo a todo aquel que destaca si no es de su apestosa secta.

Rindo homenaje a Thomas Paine, un hombre extraordinariamente generoso que jamás veréis reflejado en ningún texto socialista o conservador, a pesar de haber publicado textos que superan todo lo aportado por el socialismo a lo largo de su mezquina historia y por los conservadores a lo largo de su impertinente devenir, porque realmente defendía a los ciudadanos (a cada uno de ellos, fueran de su idea o de otra diferente) y no el acotamiento de poder para dominarlos y obtener privilegios a su costa.

No es cierto que no haya salida, es una de las muchas mentiras con las que los políticos del ahora pretenden atraparnos en su red de opresión y privilegio. La salida es, como ha sido siempre la lucha por la libertad de cada uno, cada uno debe luchar por su libertad y contra la opresión a que intentan someterle los poderosos. No hay otra forma de romper las cadenas que destrozando la cárceles mentales en las que nos han depositado los actuales representantes políticos en España.

La única salida es libertad, igualdad y justicia, hoy como en 1812, y por supuesto cultura, sin cultura es imposible escapar a la miseria que nos tienen preparada, así que mis queridos jóvenes españoles, conoced lo que realmente sois por vosotros mismos, para que nadie os pueda condenar a su miseria. Nadie puede hacerlo por vosotros, sólo así seremos capaces de enfrentarnos a esta purria política que pretende que nos creamos que representa los intereses de todos y no los suyos personales. Seguid las enseñanzas de Thomas Paine, los liberales revolucionarios y los padres de la nación española y os aseguro que encontraréis vuestro camino en el horizonte a la luz de la libertad.

* No dejéis de visitar Mundo Libre Digital, La República Constitucional, el estimado rincón de Antonio Escohotado que se anuncia así: «La humanidad no posee regla mejor de conducta que el conocimiento del pasado.» Polibio, o si queréis pasar a la acción Movimiento Democrático, el Movimiento Ciudadanos por la República Constitucional, será un buen comienzo para la conquista de vuestra libertad y la de todos.

Biante de Priena


martes, 8 de junio de 2010

¿Quién quiere a Mariano Rajoy?


Está claro que la inmensa mayoría de los españoles queremos pasar página y deshacernos de José Luis Rodríguez Zapatero, pero no sabemos cómo y él, con los suyos, están incrustados al poder como garrapatas, , pero tras su marcha que será próxima, cabe hacerse una nueva pregunta: ¿quién quiere a Mariano Rajoy?. Está claro que los del PP, aunque no todos y de sus votantes, la inmensa mayoría votará por Mariano, porque no tiene alternativa, que si la tuviera no lo haría.

La orfandad política de los españoles es extraordinaria en estos momentos, nunca hemos estado más desamparados en nuestra posible representación política desde hace décadas. No se puede aceptar que para quitar a José Luis, que ha sido un auténtico desastre en su tiranía estúpida, tengamos a cambio que aceptar a Mariano Rajoy como alternativa, cuando este ha sido el elemento imprescindible para que José Luis haya armado la que ha armado. De lo ocurrido en España tan culpable es José Luis, como cómplice Mariano Rajoy. Si el PSOE se ha pasado el orden constitucional por el arco del triunfo, el PP se lo ha consentido y no ha sabido enfrentarse a su oclocracia.

Creo que los españoles, como ya avancé en las elecciones europeas, deberíamos retirar nuestro apoyo al PP y al PSOE, pero las alternativas que nos quedan son para meter miedo: por una parte los ecofascistas de Izquierda Unida, por otra los estalinistas de Rosa Díez, por otra los nacionalistas delto pa mí”. Ninguna de ellas cumple con los criterios mínimos de respeto a la democracia, la igualdad y la libertad, y por supuesto de acatamiento de la justicia y aceptación de la pluralidad. Más bien son sus más encarnizados enemigos.

En estas condiciones solo nos queda a los españoles inventar algo, romper las cadenas una vez más y extraer de los escombros y la ruina en que han convertido España, una opción que sea capaz de cambiar la realidad de abajo arriba, de forma horizontal, sabiendo que no se pueden volver a repetir los mismos errores. Y la tarea es árdua, pero van surgiendo alternativas poco a poco.

Se ha publicado recientemente un manifiesto ciudadano por los agrupados en la página de la Sociedad Civil que busca comenzar de nuevo, también se ha formado una asociación política hace unos meses que pretende hacer las cosas de forma diferente en política, me refiero a Movimiento Democrático, que al menos, por ahora, apunta buenas maneras. En internet se está produciendo una auténtica revolución en el sentido de buscar algo mejor que José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey para el futuro de España.

Es hora de estar atentos a lo que surja, porque en los próximos meses las cosas de la política en España creo que van a cambiar por completo. Ante ese objetivo, los españoles debemos unirnos bajo la bandera de la libertad para apartar del poder a todos los detentadores y aprovechados.

Ha llegado la hora de ser ciudadanos en el más amplio sentido de la palabra, porque lo que no seamos capaces de lograr por nosotros mismos se convertirá en una nueva carga que caerá sobre nuestros hombros y los de nuestros hijos.

Los ciudadanos españoles necesitamos creer en nosotros mismos y nada más. Todo lo demás vendrá por si mismo, de forma natural.

Biante de Priena

viernes, 9 de abril de 2010

Poder Maniqueo


El maniqueísmo fue una religión surgida en Babilonia en el siglo III después de Cristo, su inspirador era Manes, un sabio persa. Su influencia se extendió en la antigüedad por el Imperio Romano y el Imperio Parto, y en la Edad Media por China, Asia Central y el mundo actualmente musulmán. En China, se mantuvo vigente hasta el siglo XVII, e incluso, algunos estudiosos, consideran que hasta comienzos del siglo XX pudo haber comunidades aisladas que practicaban esta religión en remotos lugares de Asia.

La doctrina de Manes se fundamenta en el dualismo, considerando que hay una lucha eterna entre dos principios opuestos sin solución, el Bien y el Mal, que eran asociados a la luz (Zurván) y las tinieblas (Ahrimán). Dentro de los seguidores del maniqueísmo, creyentes en la reencarnación, había dos categorías jerárquicas bien definidas: los elegidos y los oyentes, los primeros, próximos al ascetismo, vegetarianos y célibes, tras su muerte alcanzaban el Reino de la Luz, mientras que los oyentes, tenían que servir a los primeros, podían casarse, y practicaban eventualmente ayuno. A su muerte, si habían cumplido correctamente con los preceptos, podrían reencarnarse en elegidos. El pensamiento maniqueo transmitió su influencia histórica al cristianismo y la religión musulmana.

El pensamiento occidental con Hegel resolvió el dilema establecido entre el conflicto del bien y el mal con la dialéctica de contrarios, entre tesis y antítesis se puede establecer una síntesis, algo que no se observa en los pensamientos orientales que no establecen síntesis y mantienen la huella de los contrarios en un escenario eterno, despreciando la reducción occidental.

De la dialéctica surgieron las principales ideologías de la izquierda fundamentadas en la Teoría del Conflicto, la Teoría Crítica y el pensamiento dialéctico de las teorías marxistas. La confrontación entre los dioses pasó a los hombres, el infierno se transformó en proletariado y el cielo en élites burguesas, en pugna eterna en un régimen de capitalismo opresor. Sin embargo, el capitalismo resolvió la situación enriqueciendo al proletariado, hasta convertirlo en sociedad de consumo y clases medias, alejando la mirada de la producción y el control de los medios de producción, siempre bajo el dominio de las élites. El trabajo se transformó en una mercancía más, la vida en un negocio, los trabajadores siguieron su proceso de alienación y las élites mantuvieron su dominio.

A finales del siglo XX, la postmodernidad irrumpió en el escenario de la mano del relativismo y el despojamiento de todos los dogmas del absolutismo, que se transformaron en construcciones de dominación. El poder se convierte entonces en el único motor del mundo y de la vida, y la lucha por el poder nos hace regresar de nuevo al maniqueísmo de confrontación previo a la dialéctica, ahora reconvertido en bueno o malo según la mirada del perceptor. Un trabajador está condenado a ver la realidad desde abajo y un empresario desde arriba, aunque haya muchos trabajadores (v.g funcionarios) que objetivamente disfrutan de una calidad de vida superior a muchos empresarios (v.g. autónomos) en el decadente e infame sistema capitalista, que tras la globalización se ha expandido por el mundo, transformándose incluso en capitalismo de Estado en China o la antigua Unión Soviética, más abierta políticamente.

El conflicto social y la perpetuación en el poder

La izquierda necesita del maniqueísmo como los seres humanos del oxígeno, sin confrontación social no es posible su supervivencia, por eso busca permanentemente la delación de los conflictos, que si no existen se inventan, porque de su existencia dependen mucho puestos de trabajo de las élites dirigentes del socialismo, que es el interés prioritario de los defensores de la ideología.

En España estamos asistiendo al apogeo de la estrategia de la izquierda, contemplando como cualquier posible solución a nuestros problemas resulta inviable e imposible, mientras que la propaganda –un arma que siempre han manejado magníficamente todos los políticos de izquierdas- nos orienta a que la imposibilidad de acuerdos siempre es responsabilidad de los demás.

Evidentemente, si desde la izquierda se propone el suicidio colectivo como alternativa, el acuerdo resultará imposible para aquellos que no quieran sacrificarse por el socialismo, que serán inmediatamente acusados de insolidarios y egoístas. Esta estrategia es beneficiosa para el socialismo, que antes de pretender resolver nuestros problemas, desea siempre incrementarlos, pues sabe que mientras sea capaz de dividir a la sociedad en buenos y malos, podrá seguir manteniéndose en el poder, que perdería si se alcanzara algún acuerdo. El socialismo busca la intermediación en todas las posibles áreas de confrontación, que la política se apropie de todos los espacios y por supuesto que determine la libertad políticamente correcta.

Así, los trabajadores, siempre explotados, no pueden llegar a acuerdos con los empresarios, siempre explotadores, si no es a través de los sindicatos, que impiden esos acuerdos. Las feministas dividen a la sociedad en pobre mujeres y malvados hombres, cuando en realidad todos sabemos que habrá hombres y mujeres buenos y hombres y mujeres malvados, pero esto desde el pensamiento políticamente correcto es inadmisible. Las izquierdas mantienen cautivas a sus masas de electores en la demonización de la derecha, mientras que la derecha mantiene secuestrados a los suyos en la demonización de las izquierdas. Las izquierdas aplican permanentemente el divide y vencerás a la sociedad, sabe que cuanto más dividida esté la sociedad más votos recibirán en las urnas. Esto podría llegar a alcanzar una predicción matemática.

Tu eliges: suicidio u homicidio


La liberación para los ciudadanos del cautiverio ideológico a que nos someten los políticos tiene una fácil solución, cuando los votantes de izquierdas y los de derechas se pongan de acuerdo en que los partidos políticos son un problema, mucho antes que una solución. En estos momentos, estamos comprobando como mucha gente ha dejado de creer que las soluciones a los problemas sociales que tenemos los españoles provenga en alguna ocasión de los políticos, mientras que todavía hay millones que confían en que son los únicos que pueden resolver nuestros problemas, bien aderezados cada día por la propaganda permanente desde los medios de comunicación.

Los socialistas dicen que todos nuestros problemas provienen de los conservadores, los conservadores dicen que son los socialistas los que los han creado y los crean sin interrupción. Realmente de esta confrontación maniquea sólo nos puede salvar la dialéctica de Hegel, estableciendo una síntesis inapelable. Definitivamente son los socialistas y los conservadores (ambos a la vez), los que crean nuestros problemas y evitan las soluciones.

El día que descubramos que el desacuerdo entre ambos les mantiene a ambos en el poder, podremos comprender que realmente nunca resolverán nuestros problemas, sino que al contrario, seguirán creando más, porque si realmente resolvieran nuestros problemas dejarían de ser necesarios. ¿Para qué necesitamos representantes si en la era de la tecnología que vivimos nos podemos representar a nosotros mismos?.

La ideología es el opio del pueblo, si actuáramos racionalmente, o al menos con sentido común, nos daríamos cuenta de que acudir a votar es darle vida a nuestros principales enemigos. La democracia sólo sirve para que los representantes políticos cada día vivan mejor, explotándonos a todos. La nueva dialéctica de dominación ha cambiado, hoy los proletarios somos todos los ciudadanos y las élites burguesas son todos los políticos que dominan los medios de control social, por eso tanto desde la teoría de la izquierda como desde los principios liberales, llegaremos a la misma conclusión. Marx tiene razón, los proletarios debemos imponer la dictadura de los ciudadanos, para erradicar a los explotadores; al igual que ocurre desde el liberalismo, que considera que los detentadores del poder siempre son opresores que deben ser controlados.

Tanto desde el liberalismo como desde el marxismo se puede llegar a la misma conclusión: los políticos son unos explotadores de los ciudadanos que deben ser erradicados.
Con ideología o sin ella, estos políticos, esta política, debe ser erradicada.

No está en las urnas la solución a nuestros problemas (no hay democracia), no sirve con votar, hay que poder elegir, no solo escoger entre lo que nos ofrecen; sino en los tribunales (mientras no hayan acabado con la justicia) y en la calle hoy sustituida por internet- (mientras no hayan acabado con la libertad).

Biante de Priena

jueves, 8 de abril de 2010

El Retrete Nacional


Caballero Pérez-Reverte

Mi querido amigo:

En estos tiempos de bajamar de las ideas y estancamiento de la razón, es un placer leer sus magníficas disertaciones sobre el acontecer liviano de los tiempos, en los que el olvido se hace instantáneo, que no es, cómo dijera Fukuyama que la historia se haya acabado, sino que no hay nada para recordar. Falta fineza y nobleza. Cuando los historiadores recuerden la época que hemos vivido, resumirán en breve lo ocurrido: hablarán del 11-M, dirán algo de un tal Zapatero y poco más. La historia no perdona a los imbéciles, salvo que su imbecilidad cambie de rumbo la realidad, y no ha lugar, porque la realidad se está tragando a la corte de la ceja, con trovadores y comendadores de la SGAE incluidos.

Dice usted, en algún lugar lo he leído, que le dejen en paz con las cosas de la política. ¿Política, dice?. Esperpento de sainete en corrala de barrio húmedo, Don Arturo, ¿pero qué tendrá que ver lo que hacen en Las Cortes esos descamisados del improperio con la política?. Que no, Don Arturo, que se equivoca usted, que no es política, es latrocinio enmascarado, estafa pública y fiasco al fisco. ¿Política dice usted?, ¿política es lo qué se hace en La Noria los fines de semana y luego se reproduce en el Parlamento?.

Verá usted, Don Arturo, para hacer política hay que saber las cuatro reglas y escribir sin mirar el diccionario como hace Montilla; ¿pero qué vamos a esperar de unos indigentes intelectuales sobrealzados por el desatino?. ¿Conoce usted a algún espécimen del elenco qué haya destacado en algo no relacionado con la especie?. La Corte de los Milagros era un sanedrín envidiable comparado con la caterva de hediondos mamporreros del poder que nos hemos brindado.

Cuatro años, cuatro siglos. ¿Pero cómo vamos a resistir dos años más con un Gobierno de molineros y una oposición de amasadores?. Dice usted, con razón sabia, porque está estudiado y ha vivido que España es el único país en el que a los políticos no se les requiere ni el bachiller, que no hay un político leído en esta legislatura. Legión de la torpeza irredimible, que destaca en la infracción permanente a la razón, cuando alcanza el escalón previo del sentido común, cosa que no ocurre siempre.

Son la representación del estreñimiento nacional, Don Arturo, un pegote deshidratado de heces que se nos ha atascado en el intestino de la patria y que no lo podemos evacuar ni con enemas. A este paso sólo nos va a quedar operarnos de la obstrucción o ilio, porque no hay laxante que expedite el camino de la cloaca, ni taza que lo soporte. La escatología, y no precisamente la que estudia los santos, es la única materia de la que se examinan los depravados cuando juran servir a España y se quedan con la vuelta de propina.

Si por mi fuera al Parlamento le ponía, en letras descomunales y solemnes, un rótulo fluorescente de RETRETE NACIONAL a la entrada, en el frontispicio, justo encima de los leones. Economía sostenible dice el de las cejas, el muy estreñido, cuando el país ya no tiene ni Economía, después de que la ha destrozado para siempre, ni paciencia para soportar ni otra bombilla de bajo consumo. Estamos al borde del sálvese quien pueda y a punto de dar un paso al frente.

Un saludo liberal, Don Arturo, nos vemos en Cádiz en 2012.

Biante de Priena

lunes, 22 de marzo de 2010

El Caudillo José Luis


A muchos españoles nos gustaría que José Luis no hubiera existido jamás, que no hubiera sido elegido presidente del gobierno tras aquel juego de asesinos, víctimas y encubrimientos en que ha derivado el 11-M; a muchos españoles nos gustaría vivir en una democracia, donde la libertad fuera posible y la justicia honorable por su rigor y no temible por sus incongruencias; por supuesto que también nos gustaría que De Juana Chaos y Luis Roldán siguieran en la cárcel, pero no ha podido ser, porque desde que José Luis está en el Gobierno las cosas han cambiado demasiado: ahora los asesinos, los ladrones, los corruptos son tan respetables como aquellos pobres mortales que en su vida han cometido una falta contra los demás. El nuevo contrato social de José Luis, otorga privilegio a los desalmados y descrédito a sus víctimas.

Cuando se reflexiona sobre la aventura política de José Luis, es fácil comprender lo que ha ocurrido, porque este personaje es la antítesis de Prometeo, aquel héroe griego que arrebató el fuego (poder) a los dioses para entregárselo a los mortales, José Luis es el anti-Prometeo que quiere regresar el fuego al Olimpo; lo contrario de Teseo que fue capaz de enfrentarse con el Minotauro (la crisis, el paro, ETA, los nacionalismos) en el laberinto de la disgregación, es el anti-Teseo que se va de copas con los enemigos sociales de España; nada que ver con Ulises y su regreso a Ítaca, por supuesto, José Luis es el anti-Ulises que sigue su viaje a ninguna parte, a costa de quedarse sin argonautas, sin naves, sin memoria. José Luis es lo contrario de un héroe como Aquiles o Leónidas, capaz de enfrentarse con los suyos con tal de defender a su pueblo, porque defiende a los suyos por encima del pueblo que le ha elegido para guiarles, por eso es un tirano.

José Luis es la representación sublime del “pequeño hombrecito” descrito por Wilhem Reich, es un felón que compite en insania con Fernando VII, en mezquindad con Fouché y en depravación con el Marqués de Sade. Un don nadie sobrealzado por el destino y los votos del odio, la envidia, la ignorancia, la soberbia y la mezquindad. José Luis es un pobre hombre, un rey desnudo, al que nadie se atreve a recordarle su desnudez. Es un personaje de sainete, de ópera bufa y de crónica de ciego. Un Sancho Panza ladino, dispuesto a denostar las hazañas de su señor Don Quijote, porque jamás podría emularlas. Es un loco que no se toma las pastillas, mientras alguien sigue volando sobre el nido del cuco. Pero también es un pobre hombre, utilizado por su partido y sus sectas, para colocar a gente sin criterio, ni formación, ni inteligencia, ni responsabilidad en los pedestales sociales, en los cargos más vistosos del Estado, en las instituciones que pagamos todos. Eso es lo que mantiene a José Luis en el poder, pero cuando se acabe el chollo, va a durar lo que una pompa de jabón en un ventilador.

José Luis es un inane sin paliativos, que obtiene apoyos repartiendo el dinero entre los que le votan, dinero que detrae de los servicios públicos de los españoles que gestiona el Estado, de la usura masiva del gobierno por la incompetencia suprema de sus decisiones sin sentido, ni razón. José Luis es un actor dramático que sufre estoicamente ante las cámaras de televisión mientras incita a que la fiesta sin fin continúe, en una comedia sin precedentes, para que los que le apoyan lo sigan haciendo, ya pagará el siguiente, que se encontrará un país con la tierra quemada, para que no podamos levantar cabeza y el próximo presidente del gobierno, que no será socialista, terminará siendo el responsable de todo lo ocurrido, incapaz de resolver nuestros problemas, que entonces los seguidores de José Luis no dejarán de recordar. Paradójicamente, este paladín de la bondad remeda a un malvado psicópata social por haber alcanzado la excelencia en el despropósito de su desgobierno.

José Luis ha roto el cántaro de la democracia, se ha cargado la ecuanimidad de la justicia y camina hacia la opresión de los discrepantes. José Luis es un déspota, que vive feliz en su despotismo, mientras la mayoría de los españoles se despeña por la ruina, la miseria y el sin sentido. Pero a él no le importa lo más mínimo, como a Fidel Castro o Hugo Chávez les importa una mierda lo que pase con sus respectivos pueblos, porque la revolución está siempre por delante de las personas, aunque sea a costa de ellas, aunque sea contra ellas. El discurso del dictador siempre debe prevalecer sobre el sufrimiento baldío de sus súbditos; ¿qué son los demás comparado con la gloria del iluminado?.

Pero el mayor problema que tenemos los españoles ya no es José Luis, sino las consecuencias de lo que ha hecho José Luis, la depravación normalizada en la que ha instalado este país, con este personaje hemos retrocedido los españoles cincuenta años en cohesión social e identidad compartida. Gracias a José Luis, hemos vuelto a vivir los peores momentos entre los españoles tras la guerra civil, nunca ha habido tanta confrontación, ni siquiera en la dictadura franquista. A este hombre deberían abrirle una capilla en El Valle de los Caidos para que los sindicalistas, los de la ceja, los de los colectivos subvencionados y los de su partido, que se han forrado durante estos años, pudieran rendirle calurosos homenajes. Que le encarguen un himno laudatorio a Victor Manuel que ya tiene experiencia.

José Luis ya no representa un gobierno a sustituir en unas elecciones democráticas, sino un régimen a derribar y enterrar para siempre, es el Nuevo Caudillo, la única diferencia es que Franco era caudillo por la Gracia de Dios y José Luis es caudillo por la Gracia de Alá.

Biante de Priena

Si te ha gustado el artículo puedes votarlo aquí

domingo, 28 de febrero de 2010

Civilizar el poder político en España III


El necesario cambio de sistema

Por supuesto, todas estas “molestias” que podamos causarles a nuestros representantes públicos tienen que ser compensadas de alguna forma, y con lo que les gusta el dinero a todos ellos, propongo que nuestros representantes públicos cobren en este nuevo sistema exactamente el doble que la media de los funcionarios del mayor grado de la escala administrativa pública, si son representantes autonómicos el doble que la media del segundo grado de la administración pública y si son representantes municipales el doble de la media de los funcionario del tercer grado máximo de la administración pública.

En cuanto a los políticos que estén en labores gubernamentales, cobrarán de la misma forma que nuestros representantes públicos, pero en esta ocasión no el doble si no el triple. Es justo que quien se dedique a velar por el bienestar de los ciudadanos reciba un sueldo elevado, siempre que lo haga bien, pero nada más que eso, todo lo demás que reciban será considerado corrupción y obligará a abandonar el cargo que ocupen de forma inmediata por ley.

Les aseguro que nos ahorraremos miles de millones de euros con este sistema y este país se convertirá en una de las primeras potencias mundiales.

Tengan bien seguro que hoy hemos alcanzado en España un rango suficiente para que los ciudadanos podamos resolver nuestros problemas con los políticos, otra cosa es que los políticos nos lo permitan, pero de una vez por todas debemos dar un paso adelante y convertirnos en una democracia civilizada, o estaremos condenados para siempre al más estrepitoso de los fracasos.

Estoy harto de escuchar que nuestros problemas no se pueden resolver, evidentemente que pueden resolverse, pero para ello hay que realizar una Revolución Cívica que convierta a los políticos en servidores públicos y dejen de comportarse como si fueran nuestros amos en un régimen feudal.

Cuando se den cuenta la mayoría de los españoles de que esta -u otra similar- es la única salida definitiva para nuestros problemas con los políticos y la política, las cosas comenzarán a cambiar definitivamente.

Como les había advertido previamente, la solución de nuestros problemas pasa inexcusablemente por un cambio del paradigma que rija la vida pública, en el que los ciudadanos recobren el poder que les han arrebatado de forma arpía los políticos, y unos mecanismos de control y prevención de riesgos bien establecidos, organizados y eficaces. La alternativa ya la conocen ustedes que Zapatero le diga a Rajoy que no colabora y Rajoy le responda a Zapatero que no gobierna, y así hasta el juicio final por la tarde. Ustedes eligen si quieren más de lo mismo, o prefieren que las cosas cambien definitivamente de una puñetera vez.

Revolución 2012

Por supuesto, aunque parezca increíble, todo esto de lo que les he hablado también es política, y no tiene nada que ver con el yo digo y el tu dijiste, ni con el pacto, el consenso o el acuerdo, ni con la crispación, la tensión o la confrontación. Es otra forma de hacer las cosas.

¿A qué parece mentira?, pues no lo es, sencillamente es ciudadanía responsable. Por cierto, si alguien se atreve con el proyecto, que se ponga en contacto con nosotros

esrevolución2012@gmail.com

cuando recibamos el compromiso de cinco mil de ciudadanos responsables y serios (es decir, aproximadamente 1 de cada 10.000 españoles) que se ofrezcan para trabajar de forma altruista una hora o dos a la semana por cambiar las cosas en este país, empezamos con la organización del asunto. Se crea un grupo de Facebook con el nombre Revolución 2012 para que todo el mundo que quiera participar pueda hacerlo.

Si comenzamos en un par de meses -que dedicaremos al debate de cómo poner en marcha el proyecto, ante los ojos de todo el mundo-, estoy seguro que para el 2012 podremos presentar candidaturas en todas las comunidades españolas y obtener representación parlamentaria. El objetivo del proyecto no es crear un nuevo partido político, sino una organización política contra todos los partidos políticos y su forma de hacer política, que exija de forma permanente e inexcusable su regeneración democrática, y que esté compuesta exclusivamente por ciudadanos.

Lo llamaremos Revolución 2012, nace ahora mismo, todo está por hacer, así que quien se anime ahora participará en su fundación, no nos conocemos de nada, así que lo único que puede prevalecer es el proyecto. Nadie tendrá otra autoridad que la que le concedan y le reconozcan los demás, todo será transparente todo el tiempo, para ello los que lo pongan o pongamos en marcha nos comprometeremos a quedar descartados de antemano de cualquier proceso electoral, cargo político o público en el futuro, sencillamente colaboraremos con el proyecto y nada más.

Eso nos distinguirá de todas las demás organizaciones con finalidad política, porque sus creadores o fundadores no podrán ser representantes de los demás, ni ocupar cargos en el partido o públicos, sin embargo serán miembros por un periodo de cuatro años renovables del consejo de garantías -el órgano jurídico interno de la organización- que velará por el cumplimiento normativo que se establezca en sus estatutos. Quienes formen la organización inicial no participarán en su representación.

Ahora tenemos que elegir a los creadores, así que todo el que quiera ser miembro fundador que vaya presentando su candidatura en los foros del grupo de facebook. Los creadores o fundadores - entre 25 y 100 ciudadanos- serán elegidos entre los que se presenten y sean aceptados por todos los demás, para que no haya ninguna ventaja inicial para nadie. La elección del grupo fundador se hará por los cinco mil primeros ciudadanos que se inscriban de forma absolutamente democrática y transparente, no se aceptará la formación de facciones, ni listas, ni nada que distraiga la elección directa de cada uno de los fundadores, que ya se verá cuantos son.

Por favor, que se abstengan de acudir a la convocatoria todos aquellos que hayan tenido algún cargo político o público a lo largo de su vida, porque su colaboración será rechazada. La renovación de la vida política en España, lamentablemente, ya no se puede hacer con políticos, para eso tienen ustedes todas las formaciones políticas actuales a las que pueden pertenecer y apoyar. Políticos no, gracias.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

Civilizar el poder político en España II


Ayer lo habíamos dejado en lo del cambio de paradigma político en España y los mecanismos de control y previsión de imponderables que siempre acaban ocurriendo. Los previsibles imponderables siempre tienen que ver algo con el dinero público y su desvío de los propósitos anunciados en los carteles electorales y cacareados programas. La caridad con el prójimo en la política es como la castidad en la iglesia católica, habitualmente la mayoría de los que reparten nuestro dinero como bien les parece, no se quedan con nada más que con los privilegios que les concede repartir dinero, que no son pocos, pero hay una minoría que consienten que nos roba. Con la castidad de los clérigos ocurre lo mismo, son pocos los pecadores, pero resultan notorios y notables los pecados que se descubren. Bien, no pasa nada, errar es humano, aunque perseverar es diabólico. ¿Qué levante el dedo un justo?.

A lo que vamos, con la cuestión de la honestidad estamos equivocados los españoles por la educación que hemos recibido, más bien fundamentada en la propaganda que en la razón, el conocimiento y la experiencia. A los políticos no se les puede aplicar la presunción de inocencia, si no la de culpabilidad, claro. Verán ustedes, un político no es honesto hasta que se demuestra lo contrario, lo que vale para los ciudadanos no vale para los políticos. ¿Por qué razón debe hacerse esta desvirtuación de la equidad?, pues muy sencillo, un ciudadano si es deshonesto lo hace con su dinero, pero un político lo hace con el dinero de todos los ciudadanos, no con el suyo, eso exige un rigor diferente a la hora de establecer su presunción.

El sistema de redistribución en el que vivimos es injusto, porque recauda con avaricia y de forma exhaustiva lo que luego derrocha sin sentido y con frivolidad. Si supiéramos en realidad como se han dilapidado los recursos de los españoles desde que Rodríguez Zapatero está en el Gobierno, posiblemente la mayoría emigráramos a un país más serio.

La auténtica violencia de género en este país es la que ejercen los políticos -que más que un género son una especie- sobre los ciudadanos, eso si que son malos tratos y no los que se anuncian en el teletexto, porque además de dejarnos molidos y explotados, encima se regodean de que lo hacen por nuestro bien. Un Instituto del Ciudadano Maltratado es lo que más necesita este país, si queremos ser coherentes.

La cuestión del dinero

Aquí les dejo otra aportación para cambiar realmente las cosas, Hacienda debe fiscalizar el gasto público (no sólo los ingresos), pero de forma diferente a como lo hace, por ejemplo, si un Gobierno es de un color, Hacienda debe estar dirigida y gobernada por la Oposición y una comisión paritaria independiente de ciudadanos elegidos al azar entre todos los españoles, con sueldo de consejero y liberación de sus funciones habituales, renovados cada seis meses, con pleno acceso a todas las cuentas del Estado, acompañados de una legión de asesores igualmente renovados semestralmente elegidos entre los expertos del país, a poder ser del mundo de la Universidad, aunque también de entidades privadas o de otros países. Ya verían como se acababan los problemas de corrupción en este país en menos que canta un gallo.

Por otra parte, como sabemos que los políticos tienen esa afición por nuestro dinero que tan bien les caracteriza, a partir de una determinada fecha tendrán sus cuentas públicas y privadas fiscalizadas permanentemente y también las de sus afines y familiares, y no podrán tocar dinero público más que por medio de una tarjeta de crédito absolutamente controlada, que sirva lo mismo para pagar un puente que un refresco. Evidentemente, las cuentas públicas serán permanentemente transparentes y cada seis meses serán publicadas -una página web es sencilla de hacer- , para que todos los ciudadanos sepamos como se gastan nuestro dinero.

Es imprescindible una justicia independiente

Verán ustedes, mientras en este país no haya una justicia despolitizada no podremos considerarnos civilizados. Pero mientras pensamos como lo hacemos para que sea más justo el sistema de elección, podemos evitar problemas mayores, de forma provisional, haciendo que el Fiscal General del Estado será elegido directamente por los parlamentarios de la Oposición, sin participación de los que hayan apoyado al Gobierno. El Consejo General del Poder Judicial también será elegido por la Oposición, con participación minoritaria del Gobierno en su composición.

Los jueces y magistrados de este país tendrán un nuevo reglamento más estricto y riguroso, por el que la más mínima falta será prioritariamente juzgada por la Audiencia de forma urgente, juicios rápidos para la justicia, y si se observan irregularidades relevantes en los procedimientos judiciales los jueces serán apartados provisionalmente de la carrera judicial, primero durante un mes, si reinciden durante seis meses y si vuelven a hacerlo durante dos años, pero si lo hacen por cuarta vez serán apartados de la carrera judicial, porque habrán demostrado que no están capacitados para la función que pretenden ejercer. Un sistema parecido al carné por puntos para ejercer la carrera jurídica, posiblemente fuera de gran ayuda.

Trascender la ideología

La ideología es el opio del pueblo, un auténtico anacronismo que se fundamenta en el mundo de las creencias y no en el de la realidad, que determina el curso vital de las personas renunciando a los hechos. En numerosas ocasiones me he preguntado por qué discutimos tanto por la ideología, cuando lo que realmente importa es que se hace con el dinero público.

Creo que a estas alturas de la historia hay una ideología compartida por los demócratas responsables, siempre he considerado una estupidez polarizar de forma maniquea la realidad, porque eso es un engaño y una artimaña deshonesta. Quien promueve la igualdad también quiere libertad, y viceversa. No me imagino un mundo sin igualdad pero con libertad, ni un mundo sin libertad pero con igualdad. Porque la inmensa mayoría queremos un mundo con libertad e igualdad, las dos alternativas me parecen importantes y no excluyentes. Y también quiero un mundo justo, en el que la ley esté por encima de todo y de todos, siendo creada, respetada y compartida por todos.

En España vivimos en confrontación ideológica permanente, con el único objetivo de que lo que se dice en política y lo que se hace en política no tengan nada que ver. No es progresista quien cambia lo que está bien, no es conservador quien mantiene lo que está mal. Hay cosas que es necesario cambiar, pero hay cosas que es necesario mantener, y la mayoría seguro que estamos de acuerdo en que cosas debemos mantener y que cosas debemos cambiar, si la democracia funcionara normalmente todos compartiríamos llevar a la práctica ese objetivo compartido, porque lo que nos une es mucho más de lo que nos separa, lo que nos hace semejantes mucho más de lo que nos diferencia. Los partidos políticos que conocemos en España se comportan de forma maniquea y excluyente en sus acciones políticas, mientras no cambiemos esa forma de hacer las cosas, no lograremos convertirnos en un país civilizado, políticamente hablando.

Una ideología transversal y dinámica, fundamentalmente honesta y transparente, que se establezca sobre la razón, el conocimiento y la experiencia y un exquisito respeto de nuestra Constitución, determina un criterio ideológico que puede ser compartido por la inmensa mayoría de los ciudadanos superando los modelos anacrónicos que nos ofrecen los partidos políticos actuales. Evidentemente, las minorías racionales deben ser respetadas, pero no pueden esperar ser más respetadas que las mayorías, no estaría bien, ni sería justo, ni tampoco democrático.

Menor representación indirecta

Gracias a las nuevas tecnologías y a la formación creciente de la cultura de los españoles -como no se haga algo pronto será decreciente- resulta anacrónico que la participación de los ciudadanos en la política se reduzca a acudir a las urnas cada cuatro años para votar por un candidato que ha elegido el señor que dirige un partido político, los únicos ciudadanos que eligen directamente a los candidatos, porque el resto lo que hacemos es decir que sí o que no a quien ellos han elegido, o no decir nada. Si se dan cuenta esto nada tiene que ver con la democracia -y sí mucho con la demagogia- pues es una perversión de la elección de representantes públicos de forma directa por los ciudadanos, que garantiza nuestra Constitución. Es necesario añadir una cláusula o enmienda a nuestra Constitución para corregir este artificio de forma inmediata.

Por otra parte va siendo imprescindible que los ciudadanos sean consultados periódicamente sobre las políticas desarrolladas por el Gobierno, en lo que se refiere a los grandes temas que afectan a nuestra vida privada. Por ejemplo, leyes que afecten a los derechos fundamentales como la de Género, la del Aborto, o las que favorecen a determinados organismos como la SGAE , las relacionadas con la justicia, la educación, la sanidad y el bienestar social, o con decisiones que afecten a nuestra participación en conflictos bélicos o en foros internacionales, deben ser consultadas directamente a los ciudadanos por vía de referendum, al igual que la creación de instituciones nuevas, y toda la política de subvenciones debe pasar por la criba pública de todos los españoles reunidos en referendum.

Hacer un referendum, que no tiene que ser en un mismo día, sino por ejemplo durante un mes, para informarse en profundidad del tema tratado, mientras se observa quienes están a favor o en contra, debe ser tan fácil como obtener dinero en un cajero automático si lo tienes en la cuenta. Durante una legislatura se pueden hacer 20 o 30 referenda, o los que sean precisos, a sugerencia de un millón de españoles o bien de 1/3 de diputados.

Por otra parte, y esta es una de las ideas que más les sorprenderán es imprescindible para el futuro que se regule el derecho de veto por parte de los ciudadanos. Se acabó lo de entregar un cheque en blanco cada cuatro años a los políticos que elegimos. ¡Quía!, viendo lo que hemos visto es demasiada confianza, no se la merecen, porque nos han defraudado a la inmensa mayoría. Así que cuando acudamos a votar, nos quedaremos con el resguardo de nuestro voto al candidato que hayamos elegido -en forma de código de barras- y durante los cuatro años que dura una legislatura, podremos revocarle nuestra confianza en cualquier momento acudiendo al oportuno “cajero automático” que estará instalado en todos los ayuntamientos de más de 50.000 habitantes.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

viernes, 1 de enero de 2010

La revolución ha comenzado: unión y libertad


Es hora de plantarse, queridos lectores, con el comienzo del año 2010 hay que fortalecer el criterio para presentar batalla contra el acoso y derribo que todas las formas de poder quieren ejercer sobre los seres humanos, aprovechando la coyuntura magnífica que les brindan las nuevas tecnologías de la comunicación.

El primer objetivo es disponer de una información veraz sobre la realidad, algo que cada día resulta más difícil debido a la profusión de datos, la diversidad de fuentes, y las intenciones de los emisores. Los seres humanos estamos siendo sometidos a un bombardeo constante por parte de los comunicadores profesionales, que bien utilizando la publicidad o la propaganda, nos convierten de forma desapercibida a la creencia que patrocinan. Los seres humanos no hemos sido educados para resistir, porque nos invitan a conocer la realidad por nosotros mismos, pero nadie nos ha dicho como debemos hacerlo, por tanto no sabemos conocer, no es que no queramos conocer. "Ahí tienes los conocimientos a tu disposición, eres un ser libre, decide con los que te quedas, consúmela a tu gusto", parecen decirnos.

Nunca en la historia previa, la humanidad había sido sometida a una presión semejante por parte del poder para someterla a sus designios e intereses. La batalla que se anticipa es por la credibilidad, porque al abrirse la Caja de Pandora de la información por medio de internet, también se ha abierto la veda para cazar confianzas y voluntades. ¿Qué se puede hacer para mantener la integridad individual en un mundo en que las facciones políticas, las grandes corporaciones comerciales y las sectas organizadas se disputan la alienación del ser humano?

En primer lugar, como se ha dicho, tener una información real, no realizada, no interpretada, no representada, es decir, preparada para comunicarse por los emisores de la misma con un objetivo desconocido, para ello es imprescindible disponer de un criterio independiente ¿y cómo se obtiene eso?.

Un criterio independiente proviene de la cultura atesorada por cada uno, de los conocimientos propios, del acervo acumulado, pero también de la experiencia de exposición. Quien nunca ha visto la realidad por sí mismo está condenado a verla según los intereses y objetivos de los demás, por lo que les cuentan de ella. Es importante tener un juicio propio para desgranar la verdad en los datos que nos ofrecen. Con un juicio propio y tomando ciertas medidas de prevención contra el engaño de la información comunicada, se está en disposición de alcanzar un criterio independiente, que es el segundo elemento necesario para no ser manipulados, instruidos y adoctrinados.

La comunicación actual funciona como un doble embudo, siempre en interés de defender un determinado criterio. Los medios de comunicación han perdido la ecuanimidad y todos arriman el ascua a su sartén para conseguir el propósito de su negocio, que nada tiene nada que ver con que la población esté informada, sino más bien con que se produzcan beneficios para su empresa. El periodismo se ha despoblado de héroes y de leyendas.

Pero quiero explicarles mi teoría del doble embudo, imagínense ustedes dos embudos unidos en horizontal por sus orificios más pequeños. La realidad que se filtra con el colador correspondiente por el orificio más grande, abierto hacia la izquierda, para convertirse en noticia manipulada, a continuación atraviesa la estrechez que une ambos embudos para difundirse posteriormente de forma masiva, mientras el primer embudo hace de filtro el segundo hace de altavoz. La información que nos llega tiene poco que ver con la realidad, como un filete en un supermercado tiene poco que ver con la ternera de la que ha salido y sus circunstancias, se ha producido un envoltorio de la mercancía para facilitar su consumo (Fetichismo de la mercancía). Sin embargo, asistimos cándidamente al espectáculo al que nos van llenando cada día, sobre lo que queremos y lo que no queremos, que al final es lo que quieren, para lo que se precisa desde todas las representaciones del poder, económico, político, social o cultural.

La forma de manipular la información sigue habitualmente un patrón establecido que consiste, al menos, en cuatro actividades concurrentes, la primera es la apropiación del campo semántico, es decir de la visibilidad, porque sólo lo que se ve existe; la segunda es la búsqueda de cohesión entre los creyentes, que reafirman su posición por disonancia cognitiva; la tercera es la criminalización de los críticos, que son considerados como adversarios de la verdad construida; la cuarta es la ocultación de la realidad, manteniendo en un velo de ignorancia a los seres humanos sobre la realidad, imprescindible para que las formas de poder administren la realidad a su antojo. Quien trata de refutar los engaños, las falacias, las mentiras urdidas con la finalidad de cegar a los receptores ante la auténtica realidad, es condenado al ostracismo, la infamia, y el descrédito.

Es evidente que quien se informa de forma independiente, según su criterio, no puede alcanzar el mismo pensamiento final que los creyentes, que no se cuestionan nada sobre su existencia y que poco a poco van cayendo en la desesperación al ver como sus vidas se van complicando cada día más, mientras que las de los que manejan los hilos de la realidad se van sobrealzando en su destino. La masa adoctrinada pierde la esperanza para encontrar una solución a su existencia, cada día más problematica, por lo que, alienada de su propia identidad y criterio, primero se hace sierva del poder -por el tráfico de emociones , fundamentalmente-, para paulatinamente convertirse en esclava de la realidad que le proporcionan, en un mundo que se convierte en una gran prisión, en el que todos estamos perfectamente colocados, catalogados e indexados, en correspondencia al criterio final de los que controlan y rigen nuestra existencia.

Pero quien no es creyente, está asimismo condenado a tener un criterio propio, a mantenerse en guardia permanente contra el engaño, a decidir por sí mismo sobre su juicio de la realidad y a afrontar la existencia en soledad, porque el rebaño no puede admitirlo, dentro del cordón sanitario o fortaleza que se ha establecido desde el poder. Es cierto que se pueden encontrar otros en el camino, en circunstancias similares, pero siempre surge algo que impide su cohesión en grupo, a veces de origen interno, y en otras externo.

El pensamiento incorrecto, la crítica, es la principal amenaza contra el orden establecido. Los políticos, los sindicalistas, los colectivos, los grandes empresarios, los poderes económicos, los representantes religiosos, la intelectualidad apesebrada que controla los medios de comunicación, todos los que administran el poder, se convierten en una élite que defiende su posición ante cualquier agresión y lo hace de forma activa, con propaganda y publicidad, los grandes elementos de persuasión que manejan a su antojo, fundamentalmente, porque cuentan con el dinero y los recursos para hacerlo, de los que se han apropiado injustamente.

Si la dialéctica marxista se pudiera aplicar a nuestros días, el proletariado estaría formado por la legión de creyentes desinformados e intoxicados, tratados como ganado por el poder. Desde una perspectiva de libertad se llega a la misma conclusión, porque los ciudadanos aborregados, acomodados en la miseria concedida por los poderosos que les explotan, no mueven siquiera un dedo por cambiar su situación, aceptando la condena de reclusión en la mentira urdida, con tal de que les concedan pan y toros. Esa población dependiente del Estado Providencia es la que votará siempre (les han dicho que otra cosa es no ser demócratas y tienen miedo, por su ignorancia, a ser condenados como extraños a la mayoría, a significarse como díscolos o diletantes), por unos o por otros, por los que manden y los políticos saben que mientras sigan existiendo tienen asegurado su futuro.

Por eso el pensamiento incorrecto es imprescindible para cambiar la realidad, lástima que estas palabras sólo vayan a llegar a los que ya saben lo que está ocurriendo (de eso nos advirtió Ortega y Gasset), porque para aquellos que no lo saben, creo que muy pocos llegarán a leerlas, pero por si lo hacen, que descubran que la revolución ha comenzado, porque las revoluciones siempre comienzan en el interior de cada uno, sin necesidad de reunirse con otros para que sean posibles, eso ocurre más tarde, pero las únicas revoluciones que han triunfado siempre comienzan en la conciencias antes que en la calles (porque estas últimas, lamentablemente, también suelen estar manipuladas); que hay camino por andar hasta que los seres humanos hagamos lo que hemos hecho siempre en la historia –que se oculta cada día más- y que no es otra cosa que deponer a los poderosos que se han excedido en su desmesura.

Tenemos dos años por delante que van a cambiar la Historia de España, estaría bien celebrar el bicentenario de la liberación de los españoles de los poderes absolutos que les someten, con una reedición de aquella revolución, pero nunca en el sentido que procurarán los poderosos por medio de sus secuaces mediáticos, sino en el de liberación plena de los políticos que dicen representarnos y que se comportan como nuestros amos, ejerciendo el poder sobre nosotros como si fuéramos sus súbditos y no el pueblo soberano al que deben respetar y servir.


Queridos amigos, la Revolución ha comenzado. La consigna será Unión y Libertad. Bajo los adoquines -que nos gobiernan- está la playa.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...