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jueves, 7 de noviembre de 2013

Radiografía de una estafa pública




En la última encuesta del CIS se ha preguntado a una muestra representativa de españoles su opinión sobre lo que pagan y lo que reciben del Estado, estos han sido los resultados más o menos agrupados para comprensión de aquellos no habituados al manejo de tablas, gráficas y estadísticas.

A pesar de lo que nos han expuesto hasta la saciedad tanto desde el Gobierno actual como desde los anteriores los españoles no estamos satisfechos con los servicios públicos, más bien ocurre lo contrario, pensamos que pagamos demasiados impuestos para los servicios públicos que recibimos.

Por hacer un breve resumen en orden decreciente, de los entrevistados han considerado que se encuentran poco o nada satisfechos los siguientes porcentajes: justicia (78 %), dependencia (76,5 %), enseñanza (61 %), sanidad (58,8 %), servicios sociales (58 %), pensiones (57,5 %), obras públicas (51 %), seguridad ciudadana (48 %) y Transporte público (34,8 %).  En resumen, el 69,2 % de los españoles están poco o nada satisfechos en relación a los servicios públicos que reciben en proporción a los impuestos que pagan, mientras que un 66,2 % dicen recibir menos de lo que pagan al Estado, por tanto se supone que tienen la impresión de que están siendo estafados por el Estado, consecuentemente la mayoría de los encuestados consideran que el Estado dedica muy pocos recursos a los servicios públicos en relación a los impuestos que recibe. Hubiera estado bien que se hubiera preguntado a qué creen que se dedica el excedente de impuestos que recibe el Estado en proporción a los servicios que proporciona,  pero los entrevistadores del CIS, parece que no se atrevieron.

En cuanto a los impuestos sólo un 2,7 % de encuestados consideran que se pagan pocos impuestos, el 88 % considera que se cobran de forma injusta, el 91 % que hay mucho fraude fiscal, y algo sorprendente, en vez de a las grandes fortunas, se considera que el fraude proviene en mayor cantidad de la escasez de trabajo que obliga a aceptar cualquier condición y de los sueldos excesivamente bajos.

En conclusión se puede decir lo siguiente, la gente considera que los servicios públicos que recibe no le satisfacen, que les resultan demasiado caros porque pagan demasiados impuestos para lo que reciben y por lo tanto que están siendo estafados por el Estado, que se gasta en otras cosas el dinero de sus impuestos y no en proporcionar los mejores servicios públicos. Reconocen los encuestados que hay demasiado fraude fiscal, que los impuestos no se cobran con justicia y que el origen del fraude está en las pésimas condiciones laborales que padecen los españoles.

Lo que no queda claro en la encuesta es que si los encuestados consideran que los representantes del Estado son unos estafadores que están cobrando más de lo que reportan en bienestar público, como no han iniciado todavía una reacción contra la corrupción, depredación y expolio que los políticos de la casta, formada por todos los partidos, están cometiendo con ellos. A ver si el CIS se anima y lo pregunta para la próxima, si todavía queda tiempo.


Enrique Suárez

lunes, 4 de noviembre de 2013

La casta representa sus intereses con nuestros votos



"La diferencia entre una democracia y una dictadura es que en una democracia primero votas y luego obedeces, mientras que en una dictadura no tienes que perder el tiempo votando." Charles Bukowski



La democracia no admite usurpaciones, cuando un ciudadano concede un voto a una formación política, se supone –no se puede suponer en política- que esa opción política defenderá los intereses de ese ciudadano y en otro caso habrá cometido un fraude democrático, consecuencia de la farsa representativa.


No creo que llegue al 1 % de los españoles que acudieron a las urnas en las últimas elecciones, los que hoy estén satisfechos de lo que acontece en el escenario parlamentario y consideren que sus votos están siendo correctamente representados en su interés. Más bien creo que el 99 % de los que acudieron a las urnas, a votar por cualquier partido político hoy abjuran de haberlo hecho, al constatar el engaño a que han sido sometidos.


¿De qué deducen los votantes del PSOE o del PP, de los nacionalistas o de los otros que la confianza depositada en las urnas va a redundar en su beneficio, o al menos, no va a hacerlo en su perjuicio? 


José Luis Rodríguez Zapatero llegó al poder prometiendo pleno empleo y se fue dejando casi seis millones de parados, Mariano Rajoy llegó al poder prometiendo que bajaría los impuestos y lo primero que hizo fue subirlos. Los catalanistas han conducido en pocos años a la comunidad puntera de España a una situación de quiebra, que tratan de redimir con propuestas secesionistas.


En este país hace tiempo que somos muchos los que sospechamos que los políticos mienten más que hablan, porque hasta su silencio es una mentira, no obstante creo que algo está cambiando en el electorado español, aunque muy despacio, más porque a la fuerza ahorcan, que por un proceso reflexivo y meditado, llegando a una conclusión: la casta política que tenemos en este país no vale ni la centésima parte de lo que cobra, menudos fichajes, incapaces de resolver nuestros problemas, robándonos todo lo que pueden, usurpando la democracia, ciscándose en la ley y encima insultando la inteligencia de los españoles, diciendo que no pasa nada y que esto es lo que hay y se llama democracia. Vaya panda de impresentables.


Pero lamentablemente, este país todavía está inmaduro para darle un corte de manga a la casta en nombre de la democracia, de la libertad y de la justicia, así que seguiremos quejándonos de que esto no puede seguir así, mientras ellos se echan los trastos a la cabeza, unos contra otros para demostrarnos que el rival es más perjudicial que el adversario. 

Todo para no reconocer que el chollo de representar a sus partidos y sus propios intereses con nuestros votos se les ha acabado, porque los ciudadanos de este país antes de acudir a las urnas para votar por los mismos tarugos o por otros tarugos que aspiran a sustituirlos, en esta ocasión, se lo van a pensar con calma; ya están conociendo en sus propias carnes, en sus sueldos, en sus impuestos y en sus cuentas lo que supone tener un elenco de sociópatas representándoles en nombre de la democracia, y a su pesar.


Enrique Suárez

miércoles, 30 de octubre de 2013

El Estado contra la Nación


La mayoría del Parlamento español ratifica la soberanía constitucional de los españoles sobre España

Disculpen, pero no he entendido bien la propuesta de UPyD, el partido de Rosa Díez, resulta que tras 35 años de haber sido aprobada la Constitución actual por los españoles, el Parlamento español somete a la voluntad de los diputados si los españoles estamos en nuestro derecho de decidir sobre el porvenir de la nación española como únicos representantes posibles de su soberanía.

Lo que sí hemos comprobado con esta propuesta, insisto, sin demasiado sentido, más que el de retratar cuantos diputados cobran sus sueldos todos los meses por ir contra la Constitución española vigente, que en este país se puede representar en el Congreso de Diputados a los españoles, sin estar de acuerdo con la Constitución española, lo que posiblemente en cualquier otro país sería motivo de asombro, en España no lleva ni dos líneas de los diarios, estamos tan acostumbrados a la ilegitimidad y al impunidad, que ya no nos sorprende absolutamente nada, pero es curioso saber que todos los analfabetos que han votado en contra de la propuesta de Rosa Díez, para ser diputados han tenido que prometer que respetarían y harían respetar la Constitución. Fundamentalmente porque si no lo hacen no pueden ser diputados y cobrar todos los meses.

Es cierto que en este país la incultura política es intensa e inmensa, por ejemplo ayer mismo el periodista Iñaki Gabilondo decía que había que apartar a las víctimas de su influencia en la aplicación de las leyes en nombre de la “justicia democrática”. Lo que viene al caso para explicarle a este señor que la democracia existe precisamente porque hay justicia, por eso los diputados nacionales están obligados a prometer la Constitución antes de poder ejercer como tales, pues aunque recibiera alguno 46 millones de votos, como no prometiera respetar y hacer respetar la Constitución, aunque fuera por imperativo legal, como hacían los de Herri Batasuna, no pueden ejercer como diputados.

Lo que sorprende en este país de despropósitos es que haya habido 60 diputados inconstitucionales en la votación que hoy se ha realizado, algo que han ocultado los principales diarios nacionales, y que gracias a Cantabria 24 horas.com, he logrado enterarme, ¿y quienes han sido?, pues el elenco nacionalista que tenemos instalado en el Congreso por los votos de los españoles, pero contra la Constitución española: CIU, PSC, Izquierda Plural, PNV, Amaiur, ERC, Coalición Canaria y Compromis, no es baladí la cuestión, pues un 17,15 % de los representantes en el Congreso deberían devolver de inmediato su acta de diputado, que están ocupando ilegítimamente, pero seguramente los 275 que ha votado a favor de que el derecho a decidir sobre España es de los españoles (PSOE sin PSC, PP, UPyD y Foro), un 78,5 % de los diputados, no les pedirán tal cosa. Como no ha habido abstenciones, parece que los 15 diputados que han faltado a la votación estarían de vacaciones.

Sin embargo, como español y soberano, me gustaría realizar unas pequeñas precisiones. ¿Quiénes son los diputados españoles para evaluar si mi derecho a decidir y el de todos mis compatriotas sigue estando vigente o no? ¿Ahora estamos en la República Francesa donde los diputados de la Asamblea tienen soberanía compartida con el pueblo francés? ¿Puede el Congreso de los Diputados español votar sobre la condición soberana de los españoles sobre la nación española?, evidentemente sí, por lo que se ha visto, pero además sin mencionar a la nación española, sino reduciendo su evaluación al derecho a decidir. Es decir, hoy, gracias al Congreso de Diputados y la propuesta de Rosa Díez los españoles tenemos ratificado por el Congreso de Diputados nuestro derecho a decidir, eso sí, gracias a los votos de los  que así lo han decidido y no gracias a la Constitución que hemos aprobado.

Conociendo el percal de La Casta, me parece que nos acaban de colar una nueva filigrana legal, por la puerta de atrás, porque de nuestro derecho soberano a decidir sobre el destino de la nación española indelegable e irrepresentable, hemos pasado a tener una concesión ratificada por el Congreso de Diputados, que es una representación de los poderes del Estado, junto al Gobierno y el Poder Judicial.

Quiero recordar, por último, a los 350 garrulos que nos representan en el Congreso de Diputados, incluidos o a los ausentes el artículo 1.2 de la Constitución española de 1978 que dice textualmente: 

     1.2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

Pues a partir de hoy este artículo queda derogado de nuestra Constitución gracias a la propuesta de Rosa Díez, que nos ha birlado la soberanía al descuido a todos los españoles sobre la nación española, por no saber leer, exactamente igual que el resto de sus 349 compañeros en el Congreso, tanto los que han votado como los que no,  porque resulta que después de la votación de hoy ha quedado exactamente al revés, más o menos así.

“Los poderes del Estado deciden sobre la soberanía nacional, que hasta el 29 de octubre de 2013 y la propuesta de Rosa Díez, dirimida por 350 diputados tarugos,  residía en el pueblo español”.

Pero lo más fascinante de todo es que de los 350 diputados que hoy representan a los ciudadanos españoles, porque la soberanía nacional sigue siendo representada por cada uno de nosotros como únicos soberanos, no se le ha ocurrido que esa cuestión, la del derecho a decidir, no compete al Congreso de los Diputados, sino a la nación española, es decir a todos los españoles en referendum.

La próxima vez que haya elecciones, además de exigirles el compromiso expreso de cumplir y hacer cumplir la Constitución, deberían hacerles un examen de lectura, porque es inconcebible que tengamos 350 analfabetos representándonos en el Congreso de Diputados, así nos va.

Con lo fácil que es distinguir Nación como representación del pueblo español, de Estado como representación del poder de la Casta, representado por 350 tarugos que vulneran la misma ley que les permite representarnos, y se quedan tan frescos.

Enrique Suárez

domingo, 27 de octubre de 2013

Ciudadano Ubú da la bienvenida al Movimiento Ciudadano de Albert Rivera


Nuestro amigo Ciudadano Ubú, al que tanto se echa de menos en la escenografía política española, nos ha remitido un breve comunicado con el que quiere dar la bienvenida al Movimiento Ciudadano de Albert Rivera, que ahora, al fin, ha decidido presentarse en Madrit.

No es la primera vez que esto ocurre pues el 27 de marzo de 2007, ya ocurrió algo similar, cuando en la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, se presentó la Asociación Ciutadans de Catalunya, antes de que la formación de Albert Rivera y el profesor Fraçesc de Carreras, convirtieran a Ciutadans en un partido de "izquierda no nacionalista" algo que consta, o constaba en su día, en sus estatutos. En aquella ocasión asistieron al cónclave Juan José Areta, coordinador de Madrid, Juan Francisco de la Torre, coordinador de resto de España, Fernando Savater y Rosa Díez, fundadores de UPyD, y Albert Boadella, promotor de Ciutadans en su día y traidor nacional de Catalunya. 

Sorprenden, por tanto, las palabras de Albert Rivera en la presentación del Movimiento Ciudadano, cuando ahora se lanza a la glorificación de la nación española, habiendo abjurado de su defensa en tantas ocasiones desde su izquierdismo no nacionalista, manifiesto y declarado estatutariamente, aunque posteriormente derivó su partido hacia aquella asociación con Libertas, aquel partido acaparador. sin ideología y euroescéptico, que presentó a Miguel Durán en las elecciones europeas de 2009.

Verán ustedes, nos ha dicho Ciudadano Ubú, que de estas cosas sabe algo, que esta operación, al igual que la de UPyD de Rosa Díez, a quien que no le gusta que le recuerden que en los estatutos de su partido se promueve el federalismo, como hace el PSC, son secuelas de la deriva del PSOE hacia sus veleidades nacionalistas y del PP, hacia sus aspavientos socialdemócratas. La UPyD quiere desplazar al PSOE, y Ciutadans al PP, para seguir haciendo lo mismo que hicieron el PSOE y el PP, eso sí, nuevamente en nombre de la democracia, la libertad y la justicia universal de sus ombligos. Sin duda una aspiración legítima, pero enturbiada por las cosas que no les cuentan de sus partidos a sus potenciales electorados: que UPyD es un partido que aspira al federalismo de mediana intensidad y que Ciutadans, es una formación política de izquierda no nacionalista, en deriva hacia el eurotimo existencial. 

Ante la deriva errática y travestida de los dos grandes partidos nacionales y la insana escalada secesionista de los nacionalismos catalán y vasco, parece que los miembros novicios de La Casta se han puesto de acuerdo para celebrar al Príncipe de Salina de El Gatopardo de Lampedusa, cambiando algo para que todo siga igual, en una nueva entrega del más de lo mismo, eso sí, con los aires de renovación y novedad regeneradora que este país anhela.

Nada nuevo bajo el sol, Ciudadano Ubú y los estoicos combatientes por la democracia y la libertad de Ciudadanos en la Red, seguimos en la trinchera del sentido común, dispuestos para este penúltimo asalto de la impostura. Defender España de sus depredadores políticos, sigue siendo una tarea ardua y penosa, pero sumamente divertida, seguramente que el maestro Albert Boadella, ahora que se ha hecho creyente, se reiría una vez más con nosotros, de lo que inventan las mentes ambiciosas para seguir viviendo a costa de los demás, en nombre del nacionalismo, de España, o del coño de la Bernarda.

Ciudadanos en la Red

jueves, 24 de octubre de 2013

El Partido Pandereta



Quizás para los votantes despistados, el partido que hoy gobierna en España siga siendo, en su ingenua imaginación, un partido de derechas, o de centro-derecha, que aglutina a conservadores, liberales, centristas, respetuoso con las leyes y el orden, y que tiene entre sus máximos objetivos defender la unidad nacional, reducir el intervencionismo económico estatal, público, y social sobre el mercado español, y buscar la eficacia y la eficiencia de recursos, tanto materiales como humanos, en el avance hacia la salida de la crisis total que sufrimos en este país.

Nada más lejos de la realidad, el partido popular se ha convertido a la socialdemocracia en la estela del predecesor gubernamental de Mariano Rajoy. Ni es conservadora la política que realiza, ni es liberal la economía que patrocina, ni es unitario su criterio institucional. El PP ya no es lo que era, ha degenerado en una agregación de jóvenes castores, dispuestos a crear una presa-corralito en este país, que segregue a aquellos que viven de rentas de aquellos que viven de su trabajo.

Desafortunadamente, el PP que fundó Manuel Fraga, hoy defiende el Estado igual que lo hace el PSOE, frente a los españoles. El poder contra la libertad. La desigualdad creciente entre los españoles tanto por motivos económicos, políticos o territoriales será uno de sus legados. El PP de Mariano Rajoy no gobierna desde la razón o la coherencia histórica, sino desde el relativismo insustancial de sus predecesores.

La idea de España que tienen los actuales dirigentes del PP, nada tiene que ver con la idea de España que tienen sus votantes. La economía española está más intervenida y tutelada por el Estado que en la época de Zapatero, el café para todos autonómico de Alfonso Guerra, ahora es con azúcar y gratis. Ante la organizada redención política de ETA promovida desde instancias internacionales con el dinero de los españoles que han administrado los partidos secesionistas, incluido el PSOE, ha mostrado una rendición insólita. El PP no ha tratado de desparasitar la justicia española de elementos perniciosos y sectarios, ni de su partido, ni de los demás, al contrario ha enterrado a Montesquieu definitivamente. 

Con el PP estamos asistiendo a la segunda entrega de la política desquiciada de los que no tienen criterio alguno de los horizontes de su destino. Sin duda, sigue manteniendo las políticas más perjudiciales para los ciudadanos españoles, para no reducir el paro, para no sanear la economía doméstica que es el motor del país, pero se ha tomado muchas molestias para ocultar el desfalco de las Cajas de Ahorros y seguir manteniendo al millón de empleados públicos, en su mayoría colocados por su carnet o afinidad política, que nos sobran en este país, en igualdad de ratio con otros países europeos. No se puede comprender como para realizar la misma tarea en Alemania se necesita un empleado público y en España se necesitan dos.

El PP no apuesta por la juventud española, por eso en este país hay un millón de licenciados que están haciendo las maletas, para pagar las pensiones de aquellos países que les den trabajo; sigue aceptando los códigos socialistas en educación, sanidad, justicia y bienestar. Con el PP, la Constitución Española de 1978 se ha convertido en papel aún más mojado que con el PSOE, prevaleciendo como una doctrina la Ley de la Casta, que privilegia a los que mandan sobre los condenados a obedecer. 

Con el PP nos hemos seguido endeudando públicamente todavía más deprisa que con el PSOE, el déficit público va a superar el 9 o 10 % a final de año, cuando se había acordado el 6,5 % con la Unión Europea, y en esta ocasión sin tener en cuenta el 3,4 % del déficit que el año pasado nos colaron con los bancos-cajas de ahorros, de los que todos los de la casta trincaron. Con el PP, hemos descubierto miles de casos de corrupción cometidos por todos los partidos, pero en la cárcel sólo está Bárcenas, por haberse enfrentado al PP.

La tasa de paro ha descendido en un 0,15 % durante el último año, las trabas para las empresas son mayores aún que con los socialistas y los “agentes ensuciados”, los sindicatos y las organizaciones empresariales siguen dictando sus chorradas y siendo escuchadas por el Gobierno, sabiendo que estas organizaciones, las más sectarias de este país, tienen por único objetivo que nada funcione, porque de eso viven. 

Pero quizás el detalle que nos demuestra que el PP es un sucesor natural del progresismo del PSOE, es que apenas se ha hecho nada por mostrar a los españoles el descalabro que organizó el Forrest Gump que se iba a dedicar a contar nubes. En otro país, que fuera normal, y con un Gobierno que fuera decente, el señor Zapatero habría sido convocado al Parlamento para dar explicaciones a los españoles de todo lo que aconteció durante su mandato, del dinero público que desapareció, de la corrupción que se organizó, de las patadas a la Constitución que metió y de todos los delitos que se cometieron en este país en nombre del socialismo; pero como va a hacer tal cosa el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, si dentro de poco podrá ser reconocido como el mejor socialista de la democracia española por su defensa del Estado frente a los esquilmados ciudadanos españoles. Seguramente, si se presenta a las primarias del PSOE, obtiene más votos que Rubalcaba. La cuestión es seguir viviendo del cuento, ese es el único objetivo de La Casta de este país, de los socialistas de todos los partidos como tan acertadamente definió en su día Friedrich A. Hayek.


Enrique Suárez

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