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domingo, 19 de abril de 2015

Albert Rivera, un flautista sin coleta



Hacía tiempo que no me acordaba de ti, Albert, poco a poco fui olvidando aquella ignominia que protagonizaste en el II Congreso de Ciudadanos celebrado en el Hotel Hesperia de Hospitalet, en la primera semana de julio del año 2007, precisamente aquel en el que entramos con un ideario transversal y salimos con uno de “centro izquierda no nacionalista”, gracias a tu mentor, el profesor De Carreras, que además de Catedrático de Derecho Constitucional, y reconocido promotor de un referéndum quebequés "consultivo" (efectivo sería ilegal) para la secesión de Cataluña, también resulta que era primo de Narcis Serra, ex ministro de defensa del PSOE y autor de ese desfalco de 12.000 millones de euros en Caixa Cataluña. Al final, resultó que aquel “pucherazo” que salió en el recuento de los votos con los que ganaste aquel Congreso y que fue denunciado por el presidente y secretario de la candidatura que se te opuso, resultó sencillamente que había sido un mal recuento, en fin.

Sólo recordarte que tras aquel golpe de partido, urdido precisamente por quien había extraviado las actas del primer congreso fundacional, los liberales nos fuimos de Ciudadanos para siempre, que ahora me vengas diciendo que tu partido defiende la transversalidad, entre liberalismo y socialdemocracia me parece una afrenta a toda aquella gente que se exterminó, políticamente hablando, desde la sede en la que dirigías el partido, por la curiosa condición de llamarte Albert y ser de los propuestos el primero de la lista por orden alfabético en el I Congreso de Bellaterra, otra boutade de algún ocurrente. Albert Boadella, uno de sus progenitores, mostró su insatisfacción tras la asonada

Pero he vuelto a acordarme de ti, con motivo de ese panegírico que has escrito en El País, pletórico de buenas intenciones y deseos; verás Albert Rivera, hubo una época que la simple denominación de España os producía ampollas y sarpullidos a los tres diputados que representábais a Ciutadans en el Parlament, Antonio Robles, José Domingo y tú, eran los tiempos que se abogaba por el “no nacionalismo” que siempre entendí que era la fórmula necesaria para que el secesionismo catalanista triunfara, al rebufo de la deriva nacionalista del PSC, algún artículo escribí sobre la cuestión. Fue precisamente el tiempo en el que se bloqueó la expansión de Ciudadanos al resto de España que un día denunció el coordinador de C´s en Madrid y otro el coordinador de C´s en Andalucía, porque el partido no estaba suficientemente controlado, por no decir, militarizados sus miembros.

¿Recuerdas el espíritu del Tívoli?, tal vez ya lo hayas olvidado, fue un tiempo en que un pequeño partido promovido por una plataforma diversa de intelectuales con el apoyo de la gente que estaba harta en Cataluña de la deriva nacionalista, acompañada de la secesión socialista, porque hay que recordar que para que lo de la secesión de Cataluña fuera posible, primero había que segregar el PSC del PSOE, como así ocurrió, y la farsa representada por el PP, que decía una cosa en Madrid para los españoles y hacía otra en Cataluña para los catalanes. Aquel tiempo en que Albert Boadella era declarado    “sotto voce” traidor nacional de Cataluña desde los estercoleros de la Generalitat, antes de su exilio en Madrid. Fueron buenos tiempos, buenas intenciones, y buenos deseos, que tú, el Profesor de Carreras, Felix Ovejero, Antonio Robles, José Domingo y alguna sombrío personaje entre bambalinas os cargasteis para siempre, lástima de ocasión y tiempo perdidos.

Ahora que Cataluña se dirime entre su harakiri y su implosión, sales a España, como un Pi y Margall de los tiempos (lamento decirte que no estamos para experimentos), para decirle al resto de los españoles (resto, restos), lo que deben hacer para salvar a este país de sí mismo, de ellos mismos y la verdad que me da mucha pena, ver que muchos españoles del resto España, todavía están dispuestos a confiar en un flautista de Montjuic sin coleta que se ofrece para neutralizar a las hordas del momento por unos emolumentos no definidos y salvar a esta país de los malditos roedores, y también para poner a la casta para siempre en su sitio, por el mismo precio.

Conociéndote como te conozco, Albert Rivera, vayamos al grano, que la pela es la pela, ¿cuánto nos va a costar a los españoles tus retóricos servicios?, espero que lo manifiestes con antelación antes de la operación “salvífica”, porque darte un “cheque electoral en blanco” a ti y tus huestes del agregado arribista, sería como ofrecerle un quirófano a Jack el destripador, para que le hiciera un lifting a la Bella Durmiente.

No sufras por este artículo, Albert, espero dedicarte muchos más en los próximos meses, ya sabes que Ciudadanos en la Red siempre ha sido, desde hace ocho años (¡cómo pasa el tiempo!) un ángel guardián de tus malas intenciones. Que pases un buen día.

Enrique Suárez


domingo, 12 de abril de 2015

La nueva casta quiere suceder a la vieja casta con sus votos



"Cambiemos algo para que todo siga igual" Príncipe de Salina (El Gatopardo) Tomaso di Lampedusa

Mientras la casta tradicional formada por los partidos de poder que han masacrado la democracia española durante los últimos 40 años: PP, PSOE, IU, PNV, CIU, CC, UPyD, Foro, UPN, ERC, BNG, AMAIUR  se sigue desmoronando al ritmo previsto tras las corrupciones, fraudes e ilegalidades que han cometido y piensan seguir ocultando, como si los responsables de las mismas fueran algunos de sus miembros y no todos sus miembros cómplices, surge una nueva congregación de partidos a los que bien se puede denominar neocasta.

Algunos creyentes, con algunos intereses ocultos, muy prolijos en las redes sociales, entonarán el himno del momento: “hay que darles una oportunidad”,  ¿para qué?, ¿para qué sigan haciendo lo mismo y sustituyan a los anteriores en el trinque, el despilfarro, la memez y el estropicio?

Es asombro prodigioso contemplar como algunos españoles, que hacen de la fe dogma, piensan que por cambiar el discurso, los mensajes, la propaganda, el color de las siglas, las caras y los culos, de los personajes, las cosas de la política pueden cambiar algún día en este país, cuando las estructuras de reclutamiento de los genocidas sociales, enemigos de la libertad y la democracia,  sigue siendo la misma que ha permitido a los anteriores cometer sus delitos, sin cambiar un ápice, ni una mota en su impostura representativa.

Si alguien piensa que Ciudadanos o Podemos van a suponer alguna novedad en la forma de expolio se engañan, en primer lugar porque ni Podemos, ni Ciudadanos podrán gobernar en ningún lugar y juntos no creo que vayan ni a por alfalfa, así que siempre tendrán que ensamblarse con la casta vieja para poder extraer beneficios propios y crear estropicios ajenos. La neocasta sigue el mismo patrón que la paleocasta en el reclutamiento y aprobación de sus representantes políticos, eso sí, con propaganda 2.0 inyectada en vena, gracias a los medios de comunicación que han encontrado un filón en el entretenimiento del personal, mientras este país se sigue yendo a la mierda.

Albert Rivera y Pablo Iglesias son tan déspotas como Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, tan burdos como Artur Mas, el octavo hijo de Pujol, o Rosa Díez, la divina progresista. Son políticos y eso lo dice todo de ellos, la única diferencia de los líderes de la neocasta con respecto a los de la paleocasta es que son jóvenes y están mejor formados, al menos saben inglés, pero ambos ocultan su oscuro pasado, con el mismo desparpajo. Pablo Iglesias que es un comunista avalado por regímenes tiranos como Irán o Venezuela, que ha sido formado en la inquina de la izquierda totalitaria, que nunca ha hecho nada para defender a los ciudadanos, sino alzarse sobre ellos para imponer su voluntad de tiranía discreta y sus ideologías trasnochadas.

De Albert Rivera, se podría hacer una enciclopedia sobre su ambición, sus alianzas ocultas con grupos de presión organizados, las numerosas traiciones que ha cometido con sus seguidores, casi tantas como las de Rosa Díez, los cambios de programa, de ideología, de propuestas, pero sobretodo el gran papel que ha jugado para que en Cataluña haya sido posible la fraudulenta representación teatral del secesionismo, creando una oposición menor que ha permitido –junto con la ausencia del PP- el triunfo del nacionalismo independentista.

Albert Rivera es un trepa profesional desde que llegó a la política, es capaz de vender a cualquiera con tal de medrar, ni siquiera Pablo Iglesias, que es un auténtico iluminado, es tan mezquino en sus intereses. ¿Y se creen ustedes de verdad que el triunfo de estos ilustrados majaderos va a cambiar la realidad política de este país?

Lo único que buscan es la cuota de poder necesaria para renovar la paleocasta con la neocasta, cambiar los viejos perros con jóvenes cachorros, que nos sigan devorando la libertad, la democracia, los recursos públicos y la justicia en esta pantomima que se representan y que pagamos todos. 

Que sean felices con lo que les dejen estos petrimetres en su lucha por vivir a su costa. El engaño está servido, procuren consumirlo en las próximas elecciones, no sean ustedes fachas, carcas, o acomplejados, es hora de cambiar el voto, para que permanezca la tiranía y no se les ocurra apagar la televisión que les educa para seguir siendo buenos demócratas en los programas para descerebrados.


Enrique Suárez

jueves, 2 de abril de 2015

Albert Rivera y Pablo Iglesias, sosias de Rinconete y Cortadillo



"Muchos son limpios de manos porque se lavan, no porque no roban" Francisco de Quevedo y Villegas

La actividad política debería ser reconocida profesionalmente en el epígrafe de espectáculos y diversiones. Algunos de los personajes que deambulan por el gran escenario de los telediarios y las tertulias de todo a un euro, son tan entrañables como lo fueron El Lazarillo de Tormes o Rinconete y Cortadillo. Nunca antes las instituciones políticas españolas habían recordado tanto al Patio de Monipodio.

Cierto que el público traga de todo, con cualquier propuesta y a veces hasta sin ninguna, resultan atractivos personajes de la farándula política como Albert Rivera y Pablo Iglesias, los relumbrones del momento. Mientras los medios de comunicación de masas revolucionadas y quebradas, apuesten por los partidos políticos y no por la democracia, seguiremos viendo boutades, chascarrillos y jaculatorias, en lugar de propuestas con un mínimo sentido común. ¿A quién le interesa el sentido común en estos días con lo simpáticas que son las chorradas que vierten los políticos sobre sus huestes y sus hordas?

Nunca seré votante de Podemos, ni de Ciudadanos, tampoco creo que lo vaya a ser de ningún otro partido, me he vuelto apóstata de las mentiras que nos cuentan todos estos feligreses ambiciosos para vivir sin pegar palo al agua el resto de sus días. A mí, personalmente, la mayoría de los políticos siempre me han parecido unos jetas y unos mangantes, y en cada ocasión que me he aproximado para refutarlo he descubierto que pensando mal de ellos me quedé demasiado corto.

Albert Rivera ha dado más bandazos ideológicos que una pluma en un huracán, ha dejado más gente en la cuneta de sus seguidores que ningún otro político de este país, incluyendo a Rosa Díez y Francisco Alvarez Cascos, que no le van a la zaga. Nadie ha tenido tanta cara en la política española desde Godoy para acá. Del PP a un Ciutadans transversal que convirtió en izquierda no nacionalista (española no, catalana sí) para seguir en el poder, para después apuntarse a una operación libertaria con Libertas, un partido que en España se presentó como un partido de izquierdas con Miguel Durán a la cabeza y que en el resto de Europa representaba posiciones más próximas al radicalismo de Le Pen.

Si tuviera que comparar a Albert Rivera con un personaje de la historia, sin duda elegiría a Fouché, el duque de Otranto, aquel genio tenebroso del que nos habló con maestría Stefan Zweig. Talleyrand era una novicia comparado con el personaje.

Pablo Iglesias es el alter ego del momento de Albert Rivera, este el problema que tiene es que no ha tenido un bandazo ideológico en su vida, es leninista y chavista, pero por su forma de mostrarse públicamente un trotskista, aunque parece que de puertas a dentro Stalin y Mao son sus referencias. El único problema de su proyecto es que necesita que el Aurora vuelva a pegar cañonazos en San Petesburgo. Como su mentor, Rodríguez Zapatero, está empeñado en que regresemos al pasado para que la lucha de clases en la que se quedó el marxismo pueda ser posible algún día. Su problema es la realidad, porque convencer a los españoles de que la mejor forma de progresar es retroceder y convertirnos en la Venezuela de Europa y el Irán de Occidente creo que le va a llevar un ratito.

Si tuviera que comparar a Pablo Iglesias con un personaje de la historia, sin duda elegiría a Rasputín, alguien que llegó a la corte de los zares para convencerlos de que lo mejor sería entregarle todo el poder con su verborrea de oráculo, su hipnótica mirada y su desparpajo en condenar al resto del mundo menos a sí mismo, que los dioses del Olimpo y los faraones circulares no admiten juicio de mortales. Es decir, sin ápice de esa autocrítica tan grata a la izquierda de otros tiempos.

Lo que no les contarán a ustedes, es que tanto Ciudadanos como Podemos son dos engendros partidarios que pueden incluirse en la categoría de Catch-All-Party, que vienen a se partidos acaparadores que van cambiando su ideología y principios según demanden las circunstancias, partidos aptos para el consumo de los que tragan la propaganda que emiten sin espíritu crítico alguno, como si fueran magdalenas a mitad de precio. Dudo mucho que los partidos de la casta, es decir los que han detentado el poder hasta ahora como son el PP, el PSOE y los nacionalistas vayan a hacer algo por los españoles que no sea joderles la vida, pero con Ciudadanos y Podemos les puedo asegurar a fecha actual que les joderán la vida con toda seguridad. Así que miren a ver a quien votan, que luego lo acabaremos pagando todos los demás.

Que manía tienen algunos con votar, como si por ello se hiciera una democracia ¿cómo se va a hacer una democracia con partidos políticos que reúnen a lo peor de este país tomando decisiones?. Demócrata es el que vota en una democracia, el que lo hace en un espectáculo demagógico y corrupto como el que se vive en España con cada proceso electoral, donde las corrupciones se enjugan en un baño de urnas y masas, mientras los partidos políticos se redimen comprando votantes y conciencias, pero no en los tribunales independientes del poder político, es más bien gilipollas.

A ver si vamos espabilando en este país; en las recientes elecciones departamentales francesas, han sido menos los que han votado por todos los partidos que los que no han votado por ninguno y en el país vecino ya se están planteando si es legítimo que una minoría obediente a los partidos decida por una mayoría que está harta de los partidos y ya no acude a las urnas para crear más filibusteros con sueldo de ministro.

Enrique Suárez

domingo, 22 de febrero de 2015

¿Por qué dimitió el Coordinador de Madrid de Ciudadanos en el año 2007?





Carta de dimisión del coordinador de Ciudadanos de Madrid, Juan José Areta, publicada en febrero de 2007

Estimados compañeros:

Os envío este correo para anunciar que dimito en todos mis cargos dentro del Partido. Dimito como miembro del Consejo General, como delegado en la Federación resto de España y como Coordinador de la Agrupación de Madrid.

Había pensado decir que lo hago porque mi actividad profesional y mis obligaciones familiares me impedían seguir desempeñando de manera responsable las funciones que llevan aparejadas cada uno de esos cargos. Pero no me gusta mentir contando medias verdades. Es verdad que mi negocio se ha resentido y es verdad que casi no veo a mi mujer y a mis hijas. Pero el problema de verdad surge cuando mi hija mayor me pregunta por qué ya no juego al ajedrez con ella o la ayudo con sus deberes. Antes sabía que contestarle, porque tenía ilusión. Ahora ya no.

Así que os voy a contar los verdaderos motivos, y puesto que mi decisión es irrevocable, una vez os los exponga, podéis hacer con ellos lo que deseéis. Allá van.

Ayer estuvimos en una manifestación en Madrid. A esa manifestación asistimos muchos afiliados del Partido, y entre ellos estaban Pepe Domingo y Antonio Robles. Antonio Robles por la mañana había tenido una conversación con algunos miembros de la Federación resto de España y luego habían ido, junto con otros afiliados a comer a un restaurante cercano al lugar dónde iba a comenzar la manifestación. Yo llegué después de la comida, a los postres. Saludé a Pepe Domingo y luego me acerqué a saludar a Antonio Robles.

Lo primero que me dijo fue que me tenía que comunicar que la Ejecutiva había decidido por unanimidad que no nos teníamos que presentar a las elecciones municipales. Y comenzó a decirme por qué. Me habló de que Madrid es un símbolo y que si Madrid triunfa lo hace el Partido a escala nacional y si no, fracasa el proyecto y puede llegar a perjudicar al Partido en Cataluña. Me habló de que en unas municipales se podía colar gente indeseable que quisiera ser alcalde de tal o cual pueblo. Y me dijo que no teníamos una infraestructura suficientemente sólida para poder hacer frente a unas elecciones. Y que otra cosa serían las generales, en las que habría un solo discurso.

Al mencionar el asunto que tanto le preocupa, ese de que se introduzcan indeseables en el partido, yo le interrumpí y le dije que sólo estábamos contemplando la presentación en Madrid capital. En ese momento me dijo Antonio que si quería me daba las razones de la Ejecutiva y, si no, dejaba de hablar. Le pedí que continuara y siguió insistiendo en el hecho de que podían colarse personas que no creyeran en el ideal de ciudadanos. Esa afirmación me hizo pensar que o bien Antonio no escucha nada de lo que le dices o bien para él los indeseables que no creemos en el ideal del Partido somos los que ocupamos los cargos en Madrid. En resumen me dijo claramente que no se nos ocurriera contradecir a la Ejecutiva en este punto y que si insistíamos en presentarnos provocaríamos una fractura en el seno del partido.

Le recordé que, como ya hemos dicho en varios Consejos, existe un compromiso del Consejo de Agrupación de Madrid de someter la cuestión de presentarnos o no a las elecciones municipales y a las autonómicas a la asamblea. Antonio insistió en que esa decisión de proponer, o no, corresponde al Consejo de Agrupación y que somos nosotros los que hemos creado un problema al decidir someter esto a la asamblea, y que ya me recordaría esa apelación a la asamblea cuando surgieran otras cuestiones. Le dije que no apelábamos a la asamblea para todo y que esto lo habíamos decidido en noviembre y que fue una decisión formal en el seno del Consejo de Agrupación. Asimismo le comuniqué que, por decisión del Consejo, íbamos a dirigir una petición al Comité Ejecutivo porque muchos afiliados consideraban que hay que presentarse a las elecciones autonómicas y como estatutariamente esa proposición corresponde al Comité Ejecutivo queríamos saber si le iban a dar curso o no, caso de existir una votación afirmativa en la asamblea. Tratábamos de evitar el trabajo inútil de incluir esta opción en la asamblea y empezar a preparar un programa autonómico para Madrid y sobre todo la decepción de los afiliados que podían ver como los afiliados de Madrid proponían una presentación a elecciones que el Comité Ejecutivo ni siquiera consideraba. Antonio me dijo que el problema lo habíamos creado nosotros y que no pretendiéramos que ahora el Comité Ejecutivo nos lo resolviese. El problema, como estáis viendo, es querer someter esta cuestión a la asamblea. Por cierto, ayer le confirmé a Antonio que yo personalmente, aunque con dudas, era partidario de no presentarnos a ninguna elección, pero que lo que quería era que una decisión tan importante se tomase entre todos. ¡Ah! le dije que de esto habíamos hablado durante unas diez horas justo la víspera entre unas quince personas (miembros del Consejo, consejeros generales, y coordinadores de grupo). No tenía el más mínimo interés en saber de qué habíamos hablado.

Ese es, en síntesis, el contenido de la conversación.

Posteriormente me enteré de que, en la conversación de la mañana, Antonio Robles manifestó que de la creación de nuevas agrupaciones fuera de Cataluña se iba a ocupar Miguel Salmerón y que la federación no tenía nada que decir, y además manifestó que habíamos obrado con grave irresponsabilidad y que no actuásemos contra él porque la gente luego iba a su despacho y se lo contaba todo. Y cuándo le preguntaron a qué se refería aclaró que por ejemplo al famoso asunto de la cuenta de las Agrupaciones.

En resumen, ¿para qué servimos?: para nada. Ni siquiera, por mera cortesía, se nos pregunta qué pensamos, qué fuerza o qué ganas tenemos. La ejecutiva ni siquiera se plantea preguntarnos nuestra opinión sobre las elecciones autonómicas en Madrid (supongo que no tienen ni idea de la situación de las elecciones autonómicas, pero que más da, puesto que la decisión es suya). Y si nos comunica su decisión en cuanto a las municipales es porque sabe que existe esa cláusula estatutaria que permite a las agrupaciones la iniciativa. Esa es la cuestión. Cuando en el último Consejo general afeé a Albert Rivera, en su condición de presidente, que el Comité Ejecutivo hubiese, sin consultar a las Agrupaciones, decidido no presentarse a las elecciones fuera de Cataluña, y le recordé lo que dicen los Estatutos, me comunicó que si una Agrupación decidía presentarse y una Federación lo apoyaba, pues se presentaría. Y cuando le dije si eso implicaba que no tendría el apoyo del Partido, me dijo que por supuesto que no, que no implicaba eso. Bueno, pues ayer Antonio Robles me dijo que sí, que sí lo implicaba y que seríamos los responsables de colocar al Partido en esa situación. Y hoy recibo ese protocolo enviado por Miguel Salmerón, la gota que colma el vaso.

Este asunto es, para mí, la culminación de un estilo de dirigir el Partido. Los que ejercemos un cargo somos, para nuestro Secretario General, una simple correa de transmisión de las decisiones que toma. Nuestra opinión no le interesa. Cuando discrepas o le criticas te coloca en la línea del adversario.

A primeros de enero se convocó, por una serie de consejeros descontentos, un Consejo General que contenía una serie de críticas graves a la Ejecutiva. Para evitar esa convocatoria se hizo otra en la que se nos iban a presentar las cuentas, los presupuestos de este año, los currícula de una serie de personas que ya están cobrando del partido y sobre los que circulan las más variopintas versiones. Pues bien, el 20 de enero se nos presentaron unos documentos lamentables, absolutamente insuficientes, preparados a la carrera y entregados el mismo día de la reunión. Era evidente que esa segunda convocatoria era una artimaña para torpedear la primera, pero eso no parece preocuparle a nadie. Porque resulta que esos documentos siguen sin estar disponibles. Supongo que ya ha pasado la urgencia y ya no es necesario desviar la atención. Además, ahora comenzará el trabajo de las elecciones, tan oportuno, y todos nos olvidaremos de fiscalizar las decisiones ya tomadas. Política de hechos consumados.

Unos días después nos enteramos que la Comisión de garantías, de oficio, ha iniciado un expediente que implica la nulidad del nombramiento de ciertos Consejeros. Cuando protestamos unos cuantos por el contenido disparatado de la reunión, la Comisión rectifica y se disculpa. Pero si yo le pido a Albert Roig que le pregunte a la Comisión de Garantías quién les comunicó el jueves día 18 los datos para que iniciasen ese expediente “de oficio” y quien le dio los datos de los resultados de las elecciones, recibo la callada por respuesta. Y no dejo de pensar en por qué la Comisión de Garantías que sabe lo que se va a tratar el día 20 en el Consejo, decide no comunicar que es posible que ese Consejo sea nulo por los nombramientos de Antonio Piqué, Joan García y Vicente Carmona, y sin embargo, no tiene problema en que se lea, al comienzo del mismo una declaración de corte político, con expresiones inadmisibles en una resolución técnica, y que suponen en la práctica una censura a algunos de los consejeros “díscolos”.

Ayer, en la manifestación, estaba con Pepe Domingo y se acercó un militante de Ciudadanos, no sé cómo se llama, pero que dijo estar en la Federación de Barcelona. En un momento determinado dijo: “Pepe ¿les vamos a dejar que se presenten?”. Y comprendí que ese militante daba con la clave. Somos números y cuentas corrientes.

Nunca antes he militado en un partido político. Me afilié a Ciudadanos por los manifiestos y porque quería ayudar a mis compatriotas catalanes a salir de ese limbo psicopatológico en que quiere colocarles el nacionalismo. He trabajado desde el principio para que la idea de partido hecho de abajo-arriba fuera cierta. Para que todo el mundo pudiera participar en la toma de decisiones. Ese es el modelo de la Agrupación de Madrid. Sin embargo, en la dirección se ha instalado el mal de un modelo unipersonal, una visión patrimonial del partido, en la que se intenta controlar todo, en la que se sancionan las iniciativas que vienen desde la base. Un modelo en el que se impide la creación de agrupaciones y en el que se pretenden introducir delegados designados desde la secretaría general para controlar a las federaciones. Un modelo en el que está prohibido pensar. En el que lo que importa es el “partido”, olvidando que el partido son las agrupaciones y no la voluntad omnímoda de unas pocas personas.

Yo para un viaje así no estoy dispuesto.

Termino con una anécdota. Allá por noviembre en una reunión de unas veinte personas, recibo una llamada de Antonio Robles. Me dice “Oye, ¿qué ha pasado?”.
Le contesto: “No sé de qué me hablas”.
“Sí, me han dicho que nos hemos quitado la corbata” (eso creí entender).
Yo, asombrado, le digo “Antonio, perdona, estoy en una reunión en Madrid y no se de qué me hablas”.
En ese momento, y sin mediar palabra, colgó.
Luego, más tarde supe que Teresa Giménez Barbat acababa de dimitir y comprendí que lo que se habían quitado era a “la Barbat”. Antonio, claro está, se había equivocado de teléfono.

Bueno, pues ya os habéis quitado al Areta.

Un saludo a todos.

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Gracias Epi, eres como El Cid  :)


domingo, 27 de octubre de 2013

Ciudadano Ubú da la bienvenida al Movimiento Ciudadano de Albert Rivera


Nuestro amigo Ciudadano Ubú, al que tanto se echa de menos en la escenografía política española, nos ha remitido un breve comunicado con el que quiere dar la bienvenida al Movimiento Ciudadano de Albert Rivera, que ahora, al fin, ha decidido presentarse en Madrit.

No es la primera vez que esto ocurre pues el 27 de marzo de 2007, ya ocurrió algo similar, cuando en la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, se presentó la Asociación Ciutadans de Catalunya, antes de que la formación de Albert Rivera y el profesor Fraçesc de Carreras, convirtieran a Ciutadans en un partido de "izquierda no nacionalista" algo que consta, o constaba en su día, en sus estatutos. En aquella ocasión asistieron al cónclave Juan José Areta, coordinador de Madrid, Juan Francisco de la Torre, coordinador de resto de España, Fernando Savater y Rosa Díez, fundadores de UPyD, y Albert Boadella, promotor de Ciutadans en su día y traidor nacional de Catalunya

Sorprenden, por tanto, las palabras de Albert Rivera en la presentación del Movimiento Ciudadano, cuando ahora se lanza a la glorificación de la nación española, habiendo abjurado de su defensa en tantas ocasiones desde su izquierdismo no nacionalista, manifiesto y declarado estatutariamente, aunque posteriormente derivó su partido hacia aquella asociación con Libertas, aquel partido acaparador. sin ideología y euroescéptico, que presentó a Miguel Durán en las elecciones europeas de 2009.

Verán ustedes, nos ha dicho Ciudadano Ubú, que de estas cosas sabe algo, que esta operación, al igual que la de UPyD de Rosa Díez, a quien que no le gusta que le recuerden que en los estatutos de su partido se promueve el federalismo, como hace el PSC, son secuelas de la deriva del PSOE hacia sus veleidades nacionalistas y del PP, hacia sus aspavientos socialdemócratas. La UPyD quiere desplazar al PSOE, y Ciutadans al PP, para seguir haciendo lo mismo que hicieron el PSOE y el PP, eso sí, nuevamente en nombre de la democracia, la libertad y la justicia universal de sus ombligos. Sin duda una aspiración legítima, pero enturbiada por las cosas que no les cuentan de sus partidos a sus potenciales electorados: que UPyD es un partido que aspira al federalismo de mediana intensidad y que Ciutadans, es una formación política de izquierda no nacionalista, en deriva hacia el eurotimo existencial. 

Ante la deriva errática y travestida de los dos grandes partidos nacionales y la insana escalada secesionista de los nacionalismos catalán y vasco, parece que los miembros novicios de La Casta se han puesto de acuerdo para celebrar al Príncipe de Salina de El Gatopardo de Lampedusa, cambiando algo para que todo siga igual, en una nueva entrega del más de lo mismo, eso sí, con los aires de renovación y novedad regeneradora que este país anhela.

Nada nuevo bajo el sol, Ciudadano Ubú y los estoicos combatientes por la democracia y la libertad de Ciudadanos en la Red, seguimos en la trinchera del sentido común, dispuestos para este penúltimo asalto de la impostura. Defender España de sus depredadores políticos, sigue siendo una tarea ardua y penosa, pero sumamente divertida, seguramente que el maestro Albert Boadella, ahora que se ha hecho creyente, se reiría una vez más con nosotros, de lo que inventan las mentes ambiciosas para seguir viviendo a costa de los demás, en nombre del nacionalismo, de España, o del coño de la Bernarda.

Ciudadanos en la Red

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