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domingo, 19 de abril de 2015

De la rosa marchita a la gaviota sin alas



Razón lleva Federico Jiménez Losantos en lo de la degeneración de la derecha en brazos de Mariano Rajoy, sólo comparable en su despropósito a la izquierda en brazos de Rodríguez Zapatero. Entre ambos presidentes del Gobierno podrían cantar aquella canción de Alex Ubago y Bustamante, "dos hombres y un destino", el del olvido, la animadversión y  el desprecio de sus gobernados. La crisis económica que ha vivido el mundo, ha sido un nuevo 98 para España y los españoles, gracias a tener los peores presidentes de la democracia de forma sucesiva. Difícil sería saber cuál de los dos ha sido peor.

Hubo un tiempo en que la derecha de este país era digna e incomprendida, en la que un Manuel Fraga en unión de seis magníficos había abrazado la democracia sin tutelas, ni tutías. Siempre he admirado a D. Manuel, que quieren que les diga, nobleza obliga, aunque disto mucho de sus planteamientos ideológicos conservadores, le tenía aprecio porque escribía libros sobre una España que nunca existió más que en su cabeza idealista (libros en los que terminaba una relación de liberales con Hayek, Von Mises, Popper y un etc, y se quedaba tan fresco). Fraga murió más pobre que ninguno de los que hoy está en el Parlamento español, a pesar de haber estado toda su vida en la política con Franco y sin Franco, en un piso de 80 metros cuadrados en Madrid.

Eran tiempos de honor y decencia, en los que valía más la palabra de un paisano, que todo el código civil. Francisco Alvarez Cascos, sin ir más lejos, algo que siempre reconocieron en el PNV, era un hombre de principios, respetado por sus adversarios coherentes. Fue el único caso que conozco capaz de escribir una biografía del Cardenal Inguanzo para demostrar que la derecha en España podía ser conservadora pero no servil. Eran otros tiempos, sin duda, de eso ya no queda nada en la derecha, ahora dejan escribir a Lasalle, el secretario de Cultura, cosas sobre los liberales, que se parecen al socialismo e inventan conceptos como el de “nación de ciudadanos”.

Aznar fue una figura controvertida, pero también escribía sus opiniones en libros, incluso hacía interesantes prólogos, como el de La Batalla de Arthur Brooks. Con Aznar, España pudo salir de la influencia francesa definitivamente, para abrazar la norteamericana y británica, pero eso no podía ser permitido por la izquierda que buscaba un Estado hegemónico, que se inventó un pásalo y se alió de facto con los terroristas del 11-M para convencer a los españoles de que Aznar había sido el autor directo de los crímenes de la guerra de Irak, cuando allí sólo murieron unos agentes del CNI en una emboscada y en la guerra de Afganistán (rebautizada como misión de paz por Zapatero), perdieron la vida más de cien militares españoles y todavía seguimos en ella.

Lo dije hace muchos años, si Zapatero se cargó el PSOE y el país, Rajoy se cargará el PP y acabará de rematarlo. Es lo que tienen los pucherazos organizados por los aparatos dentro de los partidos, que se lo pregunten a Rosa Díez y Esperanza Aguirre, que lo vivieron en su propia historia.

Y para concluir, recordar con nostalgia a los dos presidentes del gobierno de este país que casi salen más pobres que entraron al poder, ambos centristas: Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, cuando la honestidad en el poder era ejemplar, y los que trataban de llevarse la pasta por la puerta de atrás eran llamados al despacho del correspondiente titular y destituidos de forma inmediata. Cuando hoy se habla de la transición, nadie recuerda que en este país hubo dos etapas, una hasta el 23-F y otra después.

Con Tejero concluyó la política normal en este país y conocimos que la política es un negocio para los políticos a costa de los ciudadanos, aunque tuviera que incluir los crímenes de Estado o las traiciones a la patria y a todos los españoles, que precisamente era lo que denunciaba aquel Golpe de Estado, que los militares se habían civilizado definitivamente, para que los políticos se convirtieran en unos salvajes depredadores, que desde entonces han asolado este país llenándolo de inmundicia, mezquindad y miseria, y cargándose la democracia representativa para lo que queda de siglo, sembrando la desconfianza y el desasosiego en los españoles, sabedores de que tienen unos ladrones desalmados destruyendo su pasado, presente y futuro en lo más alto de las instituciones del poder político, económico y judicial. 


Enrique Suárez

miércoles, 7 de enero de 2015

Epitafio de la derecha en España



"Rajoy es el Nerón de la derecha española, ha preferido quemar España y a los españoles que acometer su propia terapia" ES

Si con anterioridad escribí el Epílogo de las izquierdas, hoy voy a proseguir con el Epitafio de la derecha; porque las izquierdas acaban un capítulo de su historia en nuestro país, pero siempre volverán para vendernos nuevos mejunjes ideológicos y salvadores; pero la derecha, está a punto de pasar a la historia y quizás, al olvido, por unas razones muy simples: no ha sabido adaptarse a la realidad, ni abandonar el armario con alcanfor del franquismo y al mismo tiempo ha claudicado en sus señas de identidad, para hacerse sucedáneo y tratar de pasar desapercibida con sus notorios complejos, inmoralidades y vergüenzas.

Rajoy es el Nerón de la derecha española, ha preferido quemar España y a los españoles que acometer su propia terapia, y para su desgracia y nuestra fortuna, este pueblo no perdona a los cobardes, mezquinos y garrulos que ponen sus intereses, los de su casta o su partido, por encima de los generales, porque en este país los generales y los intereses generales siempre han correlacionado de una forma extravagante, desde que Riego se alzó contra el felón Borbón aquel que quería ser adoptado por Napoleón mientras vendía España, la Corona y sus derechos sucesivos y sucesorios, por tierras de Bayona.

Ortega y Gasset lo dejó claro, aunque pocos se enteraron, pero la izquierda y la derecha son dos formas de hemiplejia moral, por eso este país lleva ochenta años que no camina, detenido en la corrupción, el fraude y la mezquindad, siempre irredentos. Altar y Trono, y leña al mono, así ha funcionado la derecha en España con Franco y después. La doctrina por delante de las personas, como las izquierdas, la otra gran doctrina; las instituciones plagadas de enchufados, el caciquismo por doquier, por el orden se llega a Dios y el orden no es otra cosa que los herederos deben estar por encima de los desheredados, por la gracia de alguien. 

La derecha española siempre se ha resignado al papel que le ha concedido la izquierda en los cuarenta años que llevamos de demagogia, con apariencia de democracia. Es una derecha de mantilla, temblor y carraca, dispuesta al sacrificio y la penitencia, y acaso, la inmolación.

Si este país está hecho una mierda, es fundamentalmente por la izquierda que lo ha destrozado, pero también por la derecha que lo ha consentido y lo consiente,  tanto actualmente en el gobierno, como durante los ocho años de la égida de la ceja en la oposición cuando Don Mariano leía El Marca, porque Pedro Arriola le recomendaba prudencia que estos se caen solos, y al final tenía razón, nos hemos caído todos, los de la izquierda, los de la derecha y los demás. 

Había que hacerle un monumento sin tardanza a Pedro Arriola junto a Leire Pajín y  Pablo Iglesias, porque este país no hubiera sido nunca lo que es sin la intervención de los sociólogos que han diseñado el esperpento, que para eso son profesionales de la cosa, es decir, tienen título, aunque no tengan ni puta idea del daño que hacen por sus experimentos de ingeniería social con los panolis de mis compatriotas.

De las cosas que jamás le perdonarán a Mariano los españoles se pueden destacar lo de la independencia de Cataluña; lo de la amnistía para los de la ETA; lo de no perseguir la corrupción de sus antecesores porque estaban igual que ellos de mierda; lo de no defender España y por supuesto, a los españoles, de los vientos internos y los huracanes externos, y todas las inclemencias; de no saber estar, ni dar la cara, ni comunicarse con normalidad; de subir los impuestos sin descanso después de ganar las elecciones diciendo que ibas a bajarlos;  de mantener en el paro a cinco millones de personas por salvar a la prima de Riesgo y a las Cajas de Ahorros que habíaan desfalcado los de la casta; de engañar a todo el mundo con promesas de recuperación falsas, año tras año; de la austeridad para los que pagan y el despilfarro para los que viven de lo público; de no haber sabido hacer ni oposición, ni gobierno; de ser un fiasco que ha vivido alejado de la gente, encerrado en La Moncloa como un Conde de Montecristo sin dar talla ni para Lazarillo de Tormes. 

España, sus vivos y sus muertos, claman justicia contra Mariano, el adalid de la derecha carpetovetónica, por todas sus traiciones y felonías, un godoy de tres al cuarto, que ni para comparsa sirviera, sino hubiera sido por el pucherazo de Valencia-Bulgaria. La gente le tiene manía, mucha manía, y por primera vez en la historia de este país, le tienen más manía los que le han votado que los demás, algo insólito. Realmente es, sin lugar a dudas, el presidente más antipático que ha tenido este país.

Y por mi parte, abjuro de la derecha española, como liberal, como lo harían Adolfo Suárez o Joaquín Garrigues Walker, los últimos liberales que pasaron por el poder en este país; abjuro como lo haría Pedro Calderón de la Barca en sus ensoñaciones: “pues yo, por librar de muertes y sediciones mi patria, vine a entregarla a los mismos, de quien pretendí librarla”; abjuro como lo hacen cada día Losantos, Pérez-Reverte, Pedro J. Ramírez o García-Trevijano; abjuro como lo hubiera hecho Don Manuel, el último mohicano de la derecha española que se atrevió a ser liberal-conservador con Franco, por mucho que lo hayan llenado de mierda los de la izquierda, tras su paso por la pérfida Albión, que eso de viajar a las islas británicas imprime carácter, como le aconteció a otro Don de esta patria, Don Agustín Argüelles, el padre de nuestra nación soberana; abjuro, porque soy liberal y los liberales nacieron en España para el mundo, contra todas las felonías del poder, la miseria y la avaricia de los poderosos, las estridencias de los tiranos, la propaganda de los infames y el anhelo de justicia.e igualdad ante la ley.

La derecha en España está muerta y lista para enterrar en el cenotafio del olvido, se ha acabado su tiempo, ha cometido el mayor de los pecados, no ser nada (ni está, ni se la espera) y dejar que la definan los demás. No la salva ni la cerrilidad hilarante de los líderes de Podemos que han hecho de la procacidad, el estropicio y la vesania un programa para conducirnos al tercermundismo, porque el progreso, ahora, desde el fracaso de Zapatero, es retroceder, no vaya a ser que se les acabe el chollo a los que venden humo.

Si la incultura no se sentara en La Moncloa alguno de los que hoy son ministros habría leído a Gustavo Bueno, cosa insólita para mequetrefes como los que tenemos gobernando en este país, y sabrían que las izquierdas siempre están siendo y se lo pueden permitir, para eso son cultivo social vivo que se reforma y transforma continuamente, pero la derecha no puede no ser, porque no tiene, ni tendrá jamás la autopoiesis de la izquierda, si no ejerce su autoridad, degenera en despropósito. Mariano Rajoy es el principal émulo de Franco pero se ha equivocado de tiempo y país, porque no meterse en política, no le hará permanecer en el poder, sino todo lo contrario.

Arcaica, trasnochada, ambigua en cuestiones fundamentales, relativista y dexcontextualizada, acomplejada, cobarde, miserable, ladina, inmisericorde, decepcionante, fría, calculadora, tontona, vengativa, saducea, absolutista, ilegítima, zafia y  ruin, es la corte de los milagros de la derecha española, racimo de garrulos inoperantes e incompetentes. No queda otra, esta cosa que es el PP va a estallar en si misma por implosión, como cualquier sistema cerrado que se repleta de entropía y lo va a hacer, como era de esperar, en confrontación contra gigantes de papel couché con coleta, que en realidad son molinos de neuronas libres, por no saber estar en su sitio, no ser coherente, ni congruente, y olvidarse de que el futuro hay que construirlo mirando al futuro y no al pasado, ni con una mayoría absoluta, ni con todo el poder en sus manos, logrará salvar el escollo que se avecina en las próximas confrontaciones electorales, a no ser que los de enfrente se pasen de revoluciones, que también podría acontecer. 

Mariano réquiem in pace, la idea de España que tú y tu gente tenéis en la cabeza ya no existe hace muchas décadas, sois el mayor anacronismo de este país; sin poder no sois nada, ni jamás volveréis a serlo y este año se os acaba el chollo para siempre, así que Good Riddance y después gloria.


Enrique Suárez

jueves, 24 de octubre de 2013

El Partido Pandereta



Quizás para los votantes despistados, el partido que hoy gobierna en España siga siendo, en su ingenua imaginación, un partido de derechas, o de centro-derecha, que aglutina a conservadores, liberales, centristas, respetuoso con las leyes y el orden, y que tiene entre sus máximos objetivos defender la unidad nacional, reducir el intervencionismo económico estatal, público, y social sobre el mercado español, y buscar la eficacia y la eficiencia de recursos, tanto materiales como humanos, en el avance hacia la salida de la crisis total que sufrimos en este país.

Nada más lejos de la realidad, el partido popular se ha convertido a la socialdemocracia en la estela del predecesor gubernamental de Mariano Rajoy. Ni es conservadora la política que realiza, ni es liberal la economía que patrocina, ni es unitario su criterio institucional. El PP ya no es lo que era, ha degenerado en una agregación de jóvenes castores, dispuestos a crear una presa-corralito en este país, que segregue a aquellos que viven de rentas de aquellos que viven de su trabajo.

Desafortunadamente, el PP que fundó Manuel Fraga, hoy defiende el Estado igual que lo hace el PSOE, frente a los españoles. El poder contra la libertad. La desigualdad creciente entre los españoles tanto por motivos económicos, políticos o territoriales será uno de sus legados. El PP de Mariano Rajoy no gobierna desde la razón o la coherencia histórica, sino desde el relativismo insustancial de sus predecesores.

La idea de España que tienen los actuales dirigentes del PP, nada tiene que ver con la idea de España que tienen sus votantes. La economía española está más intervenida y tutelada por el Estado que en la época de Zapatero, el café para todos autonómico de Alfonso Guerra, ahora es con azúcar y gratis. Ante la organizada redención política de ETA promovida desde instancias internacionales con el dinero de los españoles que han administrado los partidos secesionistas, incluido el PSOE, ha mostrado una rendición insólita. El PP no ha tratado de desparasitar la justicia española de elementos perniciosos y sectarios, ni de su partido, ni de los demás, al contrario ha enterrado a Montesquieu definitivamente. 

Con el PP estamos asistiendo a la segunda entrega de la política desquiciada de los que no tienen criterio alguno de los horizontes de su destino. Sin duda, sigue manteniendo las políticas más perjudiciales para los ciudadanos españoles, para no reducir el paro, para no sanear la economía doméstica que es el motor del país, pero se ha tomado muchas molestias para ocultar el desfalco de las Cajas de Ahorros y seguir manteniendo al millón de empleados públicos, en su mayoría colocados por su carnet o afinidad política, que nos sobran en este país, en igualdad de ratio con otros países europeos. No se puede comprender como para realizar la misma tarea en Alemania se necesita un empleado público y en España se necesitan dos.

El PP no apuesta por la juventud española, por eso en este país hay un millón de licenciados que están haciendo las maletas, para pagar las pensiones de aquellos países que les den trabajo; sigue aceptando los códigos socialistas en educación, sanidad, justicia y bienestar. Con el PP, la Constitución Española de 1978 se ha convertido en papel aún más mojado que con el PSOE, prevaleciendo como una doctrina la Ley de la Casta, que privilegia a los que mandan sobre los condenados a obedecer. 

Con el PP nos hemos seguido endeudando públicamente todavía más deprisa que con el PSOE, el déficit público va a superar el 9 o 10 % a final de año, cuando se había acordado el 6,5 % con la Unión Europea, y en esta ocasión sin tener en cuenta el 3,4 % del déficit que el año pasado nos colaron con los bancos-cajas de ahorros, de los que todos los de la casta trincaron. Con el PP, hemos descubierto miles de casos de corrupción cometidos por todos los partidos, pero en la cárcel sólo está Bárcenas, por haberse enfrentado al PP.

La tasa de paro ha descendido en un 0,15 % durante el último año, las trabas para las empresas son mayores aún que con los socialistas y los “agentes ensuciados”, los sindicatos y las organizaciones empresariales siguen dictando sus chorradas y siendo escuchadas por el Gobierno, sabiendo que estas organizaciones, las más sectarias de este país, tienen por único objetivo que nada funcione, porque de eso viven. 

Pero quizás el detalle que nos demuestra que el PP es un sucesor natural del progresismo del PSOE, es que apenas se ha hecho nada por mostrar a los españoles el descalabro que organizó el Forrest Gump que se iba a dedicar a contar nubes. En otro país, que fuera normal, y con un Gobierno que fuera decente, el señor Zapatero habría sido convocado al Parlamento para dar explicaciones a los españoles de todo lo que aconteció durante su mandato, del dinero público que desapareció, de la corrupción que se organizó, de las patadas a la Constitución que metió y de todos los delitos que se cometieron en este país en nombre del socialismo; pero como va a hacer tal cosa el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, si dentro de poco podrá ser reconocido como el mejor socialista de la democracia española por su defensa del Estado frente a los esquilmados ciudadanos españoles. Seguramente, si se presenta a las primarias del PSOE, obtiene más votos que Rubalcaba. La cuestión es seguir viviendo del cuento, ese es el único objetivo de La Casta de este país, de los socialistas de todos los partidos como tan acertadamente definió en su día Friedrich A. Hayek.


Enrique Suárez

lunes, 16 de enero de 2012

Adios... Don Manuel

Manuel Fraga: "¡Dios, a ver si te fijas,... que con el tres-cuatro me cierras...!"

Otro día escribiré su obituario, hoy no, vamos a respetar su silencio...

jueves, 23 de junio de 2011

La derecha castrada


Estamos atrapados en el tiempo, en un viaje a ninguna parte, porque desde el PSOE se han empeñado en ganar la guerra civil que perdieron y desde La Moncloa nos llevan de nuevo a 1936, sin prisa, pero sin pausa. La historia de este país parece un videojuego. Pero todo esto ocurre porque frente al peor gobierno de la historia de este país tenemos la peor oposición y los nacionalismos más infames y rampantes de Europa, que presumen de liberales y son los más fascistas y totalitarios del continente. La kakistocracia está consumada, busquen el término los que no conozcan su significado, medios tienen a su disposición para hacerlo.

España se hunde, no se puede soportar un endeudamiento de un millón de euros cada seis minutos, diez millones de euros por hora, 240 millones de euros al día, 7.200 millones de euros al mes, 86.400 millones de euros al año. No se puede seguir asistiendo a la irracionalidad administrativa mientras Rubalcaba se ríe de los españoles y prepara su campaña electoral, Zapatero se desvanece en el olvido y Rajoy se atusa la barba, pensando que están al caer. Esto ni es democracia, ni es nada, es una pantomima de unos desalmados que se han acantonado en el poder contra el pueblo español, usurpando su soberanía, imponiendo su yugo y su behetría, exclusivamente para afianzar en el erario público a una legión de parásitos, que viven magníficamente embaucando al pueblo, contra los intereses generales.

Los indignados tienen razón, tenemos una casta política infame representándonos, una legión de ineptos sobrealzados por las cúpulas de sus formaciones políticas que se han convertido en enemigos del bienestar común. Su objetivo fue denunciado por Bastiat, hace muchos años, son cristaleros que por las noches rompen los cristales que al día siguiente les encargan para su reposición. La representación política en España está, en su inmensa mayoría, fuera de la ley, ni se cumple la Ley de Partidos, ni la Constitución.

El Tercer Estado de Sieyès ha sido apartado del poder, el pueblo no está representado en el parlamento español, porque están representados los partidos políticos, y los partidos políticos representan sus intereses, no los del pueblo. La política del actual gobierno está clara desde hace tiempo, cuanto peor mejor, tierra quemada, porque en la estrategia electoral de Alfredo cuantos más parados hay, cuantos más desahuciados, cuantos más indignados, mejor para su partido que al final les venderá el paraiso socialista como el bálsamo de todos los males, en una revolución social en la calle ahora que ha perdido la mayor parte del poder en las instituciones, para la estrategia electoral de Rajoy, que sin hacer nada contra los que están destrozando España, espera heredar el poder gracias a los errores de los demás y no de sus aciertos. Par los nacionalistas, que en su egoismo traidor, piensan que cuanto peor le vaya a España, mejor les irá a ellos.

¿Pero acaso los españoles no se dan cuenta de que los autores del descalabro en el que estamos viviendo en España son los políticos que nos representan, tanto en el gobierno como en la oposición?. Tras cada español que hay en el paro hay una decisión política, con cada euro en que nos endeudamos un error de alguien con poder, tras cada caso de corrupción hay responsables y en última instancia las siglas que les han concedido representación y oportunidad para la esquilmación de los bienes públicos.

¿Quién ha pedido disculpas a los españoles por lo acontecido? ¿Quién ha reconocido sus errores? Los parados, el empobrecimiento y el endeudamiento, la subida de impuestos, la pérdida de calidad de vida y bienestar, son consecuencia de un polinomio: PSOE, PP, nacionalistas, otros partidos, medios de comunicación apesebrados, justicia inoperante, ciudadanos acomplejados y serviles, propaganda, intoxicación, y mucha ignorancia, demasiada, bien cultivada desde el poder.

Sólo hay dos salidas para nuestra situación, la revolucionaria y la política. La revolucionaria se está cociendo a fuego lento, gracias a la leña que le proporcionan desde la izquierda, los nacionalismos y la ineptitud enorme de la derecha. La política se va diluyendo con cada día que pasa, viendo como una oposición inútil es incapaz de sacar la gente a la calle, a reclamar la restitución de todo lo que se ha robado y a reclamar sus derechos, porque en su ambición espúrea quiere alcanzar el poder de cualquier forma, aunque lo que vaya a encontrarse sea un Estado en quiebra, con una justicia adocenada y unos medios de comunicación que intoxican a la opinión pública sin descanso, piensan que sólo al descuido, por los errores del prójimo, la gente le dará su apoyo, como ha ocurrido en las autonómicas y municipales.

Rajoy no tiene agallas para tomar la decisión que este país necesita desde hace dos años, abandonar el Parlamento español y ponerse a la cabeza de la manifestación contra la infamia que los gobiernos de Rodríguez Zapatero han cometido con España y los españoles. Tiempo le va a faltar a Alfredo para hacerlo al día siguiente de perder las elecciones. Una derecha que no es capaz de echarse a la calle en una situación como la que estamos viviendo, tras haber alcanzado el triunfo electoral del 22-M no se merece gobernar este país, y el Tancredo de Pontevedra, tampoco.

El socialismo ha castrado a la derecha en España, le ha tomado las medidas del ataud, le ha puesto un burka y ahora la prostituye a su antojo y en su interés, y la derecha, que ya no tiene alma ni identidad propia y que recuerda a una socialdemocracia neófita, se deja hacer, siempre que no sea demasiado maltratada, creyendo que con esperar a que Zapatero se vaya, cuando le dé la gana a Alfredo, es suficiente.

Pero la pregunta crucial es al siguiente: ¿cuántos intereses comparten el PSOE y el PP para que no haya reacción del último ante los desmadres del primero? La derecha no hace oposición desde hace años, sino deposición, está rendida y se limita a esperar, lo que le deje el PSOE de legado. Hay que ser muy idiota para pensar que lo que ha estropeado el PSOE, lo va a arreglar el PP, porque si el PSOE lo ha estropeado, el PP se lo ha permitido, esperando que le toque el turno de mandar, sin hacer nada, aunque el país se haya ido a la mierda, que a nadie se le olvide. Vienen tiempos difíciles, por no decir insoportables. No se vayan de vacaciones, emigren, si pueden.

Enrique Suárez

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