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lunes, 19 de julio de 2010

España soy yo


Estamos abducidos por la estupidez, no queda otra. Muchos dirán que igual que el resto de los europeos o que otros ciudadanos del mundo, pero no es así como trataré de demostrar a continuación.

A esta reflexión he llegado tras contemplar el Debate del Estado de la Nación más estúpido de la historia, cuando atravesamos una de las peores épocas de nuestra existencia como nación, al imbécil que está en el Gobierno solo le ha faltado decir: “España soy yo” y al imbécil que está en la oposición aplaudirle con las orejas. Los nacionalistas mirando a ver quienes le pueden dar más o quitar menos, como siempre.

Una parte de los españoles, la inmensa mayoría espero, piensa por sí misma, mientras que otra parte de los españoles solo cree en lo que le dicen. Hay también una zona de transición, en la que la gente piensa y cree indistintamente y posiblemente haya una parte que ni piensa, ni cree, y se limita a existir.

La España que cree está abducida por la oclocracia, como en el pasado lo estuvo por el franquismo. Los fieles no se cuestionan lo que ocurre, simplemente apoyan a unos u otros, según “las verdades reveladas” que les proporcionan. Los creyentes piensan que la política sirve para resolver sus problemas (más que para complicarles la vida) y los hay en todo el espectro político, fundamentalmente en el PSOE y los nacionalismos, pero también en el PP.

En el PSOE están los que habiendo escuchado a Rodríguez Zapatero ofrecerles pleno empleo no dicen nada ante los cinco millones de parados que ha conseguido, habiéndole visto negar la existencia de la crisis se callan ante la debacle, habiéndole contemplado decir que los derechos sociales no se recortan, ahora comprenden que se destrocen, sin decir ni esta boca es mía.

En los nacionalistas están los que juran que son una nación, porque así lo han decidido y así se lo han colocado, a pesar de sentencias del Tribunal Constitucional que lo desmientan. Como si ser una nación formara parte exclusivamente del mundo de los deseos y no de los delirios. Por la misma razón cualquier español podría decir que es extraterrestre y si no se le da la razón, denunciar al Estado ante el Tribunal Internacional de los Derechos Humanos.

En los del PP también hay muchos creyentes, que piensan que lo que existe en realidad no puede ser negado, que España regresará algún día al recto camino que es el suyo, y que con pastorear la opinión pública hasta la realidad será suficiente para que Rajoy se convierta en el próximo presidente de España. También creen que son los mejores, la élite social, y los únicos que pueden salvar España.

Hay otros muchos que no creemos desde el agnosticismo político y el escepticismo, pero somos minoría. Somos los que alcanzamos a ver que la política es un negocio, que solo sirve para que unos aprovechados sin formación, sin responsabilidad, sin capacidad, logren vivir mucho mejor de lo que les corresponde a nuestra costa, que convergemos en una idea compartida, la de limitar el poder de los políticos, la de controlar exhaustivamente sus andanzas, la de fiscalizar sus acciones, la de ciscarnos en sus muertos si intentan estafarnos, la de mandarlos a la mierda cada vez que se lo merezcan.

Pero desgraciadamente, la inmensa mayoría de los españoles sigue creyendo en los políticos porque son demócratas, vamos, siguen creyendo en lo que les han adoctrinado, somo si ser demócrata fuera magia que se obtiene a lo Harry Potter con depositar un voto en una urna por aquellos que pensemos que no nos van a estafar, sin saber que todos van a estafarnos, porque la corrupción política en este país es inmanente, lo alcanza todo, todo está politizado, y la primera ley de los políticos de todos los partidos es salvaguardar el sistema de sus detractores. Cada vez que un español acude a las urnas para votar por partidos políticos que hace tiempo que dejaron de ser demócraticos se está cargando la democracia, ojo al dato, votar por lo que no es democrático, es mantener en el poder la tiranía, no caben enmiendas.

Otra tontería a la que asistimos de forma cotidiana es comprobar como hay gente empeñada en vencer convenciendo, cuando les han impuesto un cordón oclocrático para silenciar su discurso, interferirlo e intoxicarlo hasta que llegue deformado a la opinión pública, y además lo han hecho con el dinero de los españoles. ¿Qué más da tener razón si no sirve de nada a efectos de cambiar la opinión pública?.

En el PSOE son muy listos, se han unido a los nacionalistas en el control de los medios de comunicación, de los mensajes, de lo que se puede y no se puede decir, en imponer un burka mediático a los españoles diciendo precisamente que están contra los burkas. Los socialistas mienten tanto como los nacionalistas. Prueba de ello es que nos han mentido con el pleno empleo de los cinco millones de parados, con la crisis que nunca iba a existir, con el respeto a las normas constitucionales que no respeta y siguen tan frescos.

La opinión pública española está secuestrada en una fortaleza inexpugnable que se vigila sin descanso por los guardianes del régimen. La cuestión no es tener o no tener razón, porque en el ámbito de la razón los socialistas han perdido la batalla al venirse abajo el socialismo real, al salir de todos los gobiernos de Europa importantes (los europeos llevan años siendo democráticos y saben elegir, no como nosotros que todavía estamos en la etapa de tránsito entre la fe política en las buenas intenciones y la razón política fundamentada en los hechos).

Hoy en Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Grecia, Polonia y Holanda no gobiernan los socialistas, en Estados Unidos ni se les conoce, ni se les espera. ¿Pueden equivocarse tantos occidentales en relación al socialismo?.

Y como los socialistas y los nacionalistas saben, los únicos que no lo saben son los del PP, que la única forma que tienen de seguir en el poder es tirando la casa por la ventana, pues no les importa ni ser inconstitucionales, ni proponernos que nos van a poner un piso a todos los españoles, ni estafarnos diciéndonos que vamos a salir de la crisis con sus medidas ridículas, ni vendernos la moto de que viene la derecha, ni nada, ni nadie, lo único que les importa es seguir aferrados al poder, porque en la vida privada pasarían a la condición de no privilegio del resto de los ciudadanos; de chofer, casa y gran sueldo, a vivir con muchas necesidades, como los demás, porque realmente en la vida real (que no el mundo virtual en el que viven y pagamos todos) no serían nada relevante, lo que hacen , como todos, es situarse en la posición en la que reciben más por hacer menos. Esta camada de impresentables que nos representan, sólo con la política pueden destacar, lo saben y harán lo posible para que nosotros sigamos sin saberlo, pero nos matarán a disgustos con tal de seguir aferrados al poder.

Para los bien intencionados que vendrán a decir que este es un alegato de defensa del PP, de la derecha y de los clanes oligárquicos, decirles que para nada, el PP hace mucho tiempo que ha perdido su rumbo y se encuentra desnortado, el capitán Rajoy ha demostrado ser un auténtico inútil en compañía de su equipo de mediocres sobrealzados, incapaz de impedir que unos sinvergüenzas le apartaran de sus legítimas funciones representativas, además también tiene mucha mierda que ocultar. Ni siquiera con alguien tan nefasto y básico como el presidente Zapatero son capaces de triunfar en las urnas con holgura, ¿se puede ser más ridículos?.

Lo que he dicho vale para todos los políticos, socialistas, conservadores y nacionalistas. Son una casta infame que se ha enseñorado del poder para utilizarlo en señorío convirtiendo a ciudadanos de una supuesta democracia en vasallos de sus delirios, jodiéndonos la vida a nosotros y a las próximas generaciones, y en este país castrado ya no quedan agallas para enfrentarse a los opresores que solo están en el poder para vivir en el privilegio mientras cada día condenan a más españoles a la miseria. Esta es la realidad.


Biante de Priena

4 comentarios:

fractalio dijo...

Pues sí, esta es la realidad.

Pero... en las próximas elecciones, volveremos a ver colas delante de las urnas, y luego, postrados ante el televisor, a todo el país presenciando el sórdido festival del recuento de votos, con su espectáculo de horquillas oscilantes y conexiones con las sedes de los partidos, hasta ver cómo todos ganan y ninguno pierde, e irnos a la cama tan satisfechos, como cuando vemos el no menos sórdido espectáculo de los Goya o los Óscar, con su "and de winner is..."

¡Lo que merecemos! Por gilipollas, por crédulos, por dejarnos anestesiar y estafar por los medios de comunicación, ese conjunto de entes en perfecta simbiosis con los políticos, y ambos al servicio fiel de sus amos comunes, por no exigir la aplicación de la ley, con la que estarían todos entre rejas, por habernos convertido en forofos pro y anti "progres" y "fachas", por permitir que nos lo den todo pensado (por decir algo, claro), por asumir el coste tan brutal de mantener a una banda de sinvergüenzas analfabetos robándonos la cartera en nuestra jeta y encima sonreírles mientras se reparten el botín en sus guaridas de gobierno, oposición, comunidades y ayuntamientos, por dejarnos comer el coco con "la roja", y el bochornoso y “edificante” espectáculo del día después, o con los "artistas", que en época previa a elecciones salen de sus madrigueras y llenan las páginas y las horas de los “mass medianestesia”, para cumplir su parte del contrato y poder seguir cobrando subvenciones, que les deben otorgar a tanto el millar de asistentes a manifas por ellos anunciadas.

Ya sé que la primera pregunta es: ¿y qué podemos hacer? Pues un montón de cosas, bien repartidas, a cada cual que abra los ojos y piense por sí mismo se le ocurrirán un montón, pero todas han de pasar por algo en común: NO VOTAR. Mientras esto no suceda, seguirán riéndose de todos nosotros a mandíbula batiente, adjudicándose cada candidato sus votos cautivos, más los votos en blanco y los nulos.

Todos los políticos tienen dos cosas en común:

-Ser unos miserables (por acción o por omisión)

-Temer la abstención más que a un nublado.

Por algo será. Y sólo con ésta estaríamos en disposición de comenzar el camino hacia la regeneración social que necesita la humanidad más que el comer para evacuar a esos miserables de sus guaridas. Sólo así entenderían el mensaje: señores, abandonen sus asientos inmediatamente, para que los ocupen personas honestas, que las hay por millones.

Por favor, ya está bien de que se nos llene la boca con la palabra “democracia”, construyámosla desde cero, porque lo que hay no se le parece ni por el forro.

Anónimo dijo...

compro votos
pagABA bien

profesor jubilado dijo...

Biante, suscribo todo lo que has escrito sobre nuestros políticos, solo una objeción: en la mayoría de los países occidentales europeos a los que haces referencias han ido alternando gobiernos de todas las tendencias, tanto a nivel nacional como en elecciones de menor nivel (ayuntamientos, Lander, comarcales, provinciales, etc.) y la verdad que los actos de "vandalismo" y "choriceo" por parte de sus políticos dejan mucho que desear, por ponerte un ejemplo ahí tienes a políticos británicos que hasta incluían los preservativos en la cuenta farmacéutica de gastos reservados o las atenciones de veterinarios a sus perros como gastos no suntuosos y todo a cuenta del Estado y "paganinis" los de siempre, los "tontitos" del pueblo.
No Biante, el problema no consiste en el "color" de los que gobiernan sino en la condición humana, hemos convertido socialmente lo importante en superfluo y viceversa y además la mayoría pretende ser rico rápidamente con el menor esfuerzo posible, esa es nuestra triste realidad y esta tendencia la han asumido los jóvenes con rapidez, con lo cual el futuro de esta sociedad seguirá siendo incluso mas deteriorado.
Recuerda Biante,te lo repito una vez mas, vete saboreando los caramelos que te quedan en tu cesto tal como hago yo y hazlo alrededor de esas personas que aún conservan la dignidad como el elemento guía de su actividad, para el resto: TRES PEDOS.

Saludos. Antonio J. Barco Gil

Ciudadano en la Red dijo...

Profe tienes razón, es más, en lo de que España no es el único lugar en el que hay corrupción, pero hablo de España porque es lo que mejor conozco, o creo conocer.....

Acabo de leerme el teorema de Arrow de la democracia en el que se dice que la democracia perfecta no puede existir, que es un invento que utilizan los demagogos para forrarse. Así que mal lo tenemos, entre los que están en el poder que siguen con mentalidad feudal y que lo de la democracia no lleva remedio, nos espera un magnífico espectáculo en el que a nosotros nos van a sacar los ojos y a nuestros hijos el tuétano.

Saludos

Biante

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