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domingo, 12 de abril de 2015

La nueva casta quiere suceder a la vieja casta con sus votos



"Cambiemos algo para que todo siga igual" Príncipe de Salina (El Gatopardo) Tomaso di Lampedusa

Mientras la casta tradicional formada por los partidos de poder que han masacrado la democracia española durante los últimos 40 años: PP, PSOE, IU, PNV, CIU, CC, UPyD, Foro, UPN, ERC, BNG, AMAIUR  se sigue desmoronando al ritmo previsto tras las corrupciones, fraudes e ilegalidades que han cometido y piensan seguir ocultando, como si los responsables de las mismas fueran algunos de sus miembros y no todos sus miembros cómplices, surge una nueva congregación de partidos a los que bien se puede denominar neocasta.

Algunos creyentes, con algunos intereses ocultos, muy prolijos en las redes sociales, entonarán el himno del momento: “hay que darles una oportunidad”,  ¿para qué?, ¿para qué sigan haciendo lo mismo y sustituyan a los anteriores en el trinque, el despilfarro, la memez y el estropicio?

Es asombro prodigioso contemplar como algunos españoles, que hacen de la fe dogma, piensan que por cambiar el discurso, los mensajes, la propaganda, el color de las siglas, las caras y los culos, de los personajes, las cosas de la política pueden cambiar algún día en este país, cuando las estructuras de reclutamiento de los genocidas sociales, enemigos de la libertad y la democracia,  sigue siendo la misma que ha permitido a los anteriores cometer sus delitos, sin cambiar un ápice, ni una mota en su impostura representativa.

Si alguien piensa que Ciudadanos o Podemos van a suponer alguna novedad en la forma de expolio se engañan, en primer lugar porque ni Podemos, ni Ciudadanos podrán gobernar en ningún lugar y juntos no creo que vayan ni a por alfalfa, así que siempre tendrán que ensamblarse con la casta vieja para poder extraer beneficios propios y crear estropicios ajenos. La neocasta sigue el mismo patrón que la paleocasta en el reclutamiento y aprobación de sus representantes políticos, eso sí, con propaganda 2.0 inyectada en vena, gracias a los medios de comunicación que han encontrado un filón en el entretenimiento del personal, mientras este país se sigue yendo a la mierda.

Albert Rivera y Pablo Iglesias son tan déspotas como Mariano Rajoy o Pedro Sánchez, tan burdos como Artur Mas, el octavo hijo de Pujol, o Rosa Díez, la divina progresista. Son políticos y eso lo dice todo de ellos, la única diferencia de los líderes de la neocasta con respecto a los de la paleocasta es que son jóvenes y están mejor formados, al menos saben inglés, pero ambos ocultan su oscuro pasado, con el mismo desparpajo. Pablo Iglesias que es un comunista avalado por regímenes tiranos como Irán o Venezuela, que ha sido formado en la inquina de la izquierda totalitaria, que nunca ha hecho nada para defender a los ciudadanos, sino alzarse sobre ellos para imponer su voluntad de tiranía discreta y sus ideologías trasnochadas.

De Albert Rivera, se podría hacer una enciclopedia sobre su ambición, sus alianzas ocultas con grupos de presión organizados, las numerosas traiciones que ha cometido con sus seguidores, casi tantas como las de Rosa Díez, los cambios de programa, de ideología, de propuestas, pero sobretodo el gran papel que ha jugado para que en Cataluña haya sido posible la fraudulenta representación teatral del secesionismo, creando una oposición menor que ha permitido –junto con la ausencia del PP- el triunfo del nacionalismo independentista.

Albert Rivera es un trepa profesional desde que llegó a la política, es capaz de vender a cualquiera con tal de medrar, ni siquiera Pablo Iglesias, que es un auténtico iluminado, es tan mezquino en sus intereses. ¿Y se creen ustedes de verdad que el triunfo de estos ilustrados majaderos va a cambiar la realidad política de este país?

Lo único que buscan es la cuota de poder necesaria para renovar la paleocasta con la neocasta, cambiar los viejos perros con jóvenes cachorros, que nos sigan devorando la libertad, la democracia, los recursos públicos y la justicia en esta pantomima que se representan y que pagamos todos. 

Que sean felices con lo que les dejen estos petrimetres en su lucha por vivir a su costa. El engaño está servido, procuren consumirlo en las próximas elecciones, no sean ustedes fachas, carcas, o acomplejados, es hora de cambiar el voto, para que permanezca la tiranía y no se les ocurra apagar la televisión que les educa para seguir siendo buenos demócratas en los programas para descerebrados.


Enrique Suárez

jueves, 26 de marzo de 2015

Ciudadanos por el Progreso





Tal vez ningún blog de este país pueda hacer el relato de lo acontecido con los partidos de la izquierda no nacionalista heredera de los renegados del PSOE andaluz-catalán-vasco, como este humilde dazibao de la denuncia que están ustedes leyendo, con la excepción de la maestría de aquella zanahoria que representaba a Ciudadano Ubú (el lado oscuro de Ciudadanos) y la gallardía de aquella berenjena que representaba a Eli Jo (la memoria olvidada de UPyD), ambos buenos amigos de esta casa común de la denuncia de la casta y de los aspirantes a sustituirla . Quienes han tenido la paciencia de ser seguidores de Ciudadanos en la Red durante los últimos nueve años, lo pueden atestiguar.

Ciudadanos, a pesar de lo que puedan relatarles las huestes de Albert Rivera no es más que un partido no nacionalista español (no así, catalán), creado para ocupar y detentar la reacción de los españoles avasallados en Cataluña, posiblemente una creación del nacionalismo y el socialismo catalanes para ahormar el rival necesario que hiciera fracasar cualquier intento de resistencia de la libertad en Cataluña. Quizás mucha gente no sepa que para que Albert Rivera pudiera triunfar en el Congreso de las Hespérides, a última hora cambió su ideario, por mor del primo de Narcis Serra, factotum castil de la cosa nostra catalana, convirtiendo al partido naranja en una formación que estatutariamente es de izquierda no nacionalista.

UPyD, en realidad es una escisión del PSOE, a la que la idea de España le importa una higa (como dijo Fernando Savater), pilotado por una socialista redentorista que no soportando en su vanidad el triunfo de Rodríguez Zapatero en aquel congreso socialista que lo ascendió a los altares de la Secretaría General, se reunió con otros socialistas para crear en la extinción de Basta Ya -se habían quedado sin dinero, y en Ciudadanos en la Red hicimos una campaña para ayudarles-  (y las postrimerías de ETA), un confortable lugar en el que pudieran residir algunos de sus líderes (el triunvirato Díez Gorriarán Fabo) hasta la jubilación, en un engendro federalista de intensidad media. En Ciudadanos en la Red, entrevistamos por primera vez  al primer y único adversario que ha tenido Rosa Díez para dirigir el partido magenta, Valia Merino, al que, siguiendo la tradición estalinista  se le expedientó posteriormente. De las purgas de UPyD y el califato de Rosa Díez se puede hablar en todas las comunidades autónomas de este país, con voz propia.

En realidad, ambas formaciones políticas no son otra cosa que escisiones del PSOE, no nacionalismos a los que les resquema la idea de España,  a las que se han ido agregando trepas provenientes de todos los partidos, formadas por aquellos que no aceptaron la deriva nacionalista que este partido había adoptado en Cataluña y Galicia, la vía comprensiva con el terrorismo de ETA en el País Vasco y la enjundia de un PSOE trilero que lo mismo defiende lo español cuando le conviene en Andalucía, que el Estatut de Cataluña, cuando le conviene, en la nación de Jordi Pujol.

Tras las elecciones andaluzas se ha visto que no hay maná para todos y todas, demasiada colusión de liderazgos en la izquierda no nacionalista (las marcas blancas de Ciudadanos y UPyD)  y la marca oficial del PSOE andaluz, sabiamente gestionado electoralmente desde la corrupción y el caciquismo, así que la crisis de UPyD, en realidad es una operación triunfo para que Ciudadanos no se quede con  todo el pastel que pensaban heredar los seguidores  de Rosa Díez. Es una cuestión de emergencia nacional, salvar la poltrona, las fundaciones y los sueldos, con lo que ha costado despejar UPyD de críticos auténticos. Por cierto no se preocupen ustedes por la investidura de Susana Díaz, entre el PSOE andaluz y Ciudadanos hay una convergencia de intereses y propósitos, ambos defienden prácticamente lo mismo, aunque en Ciudadanos procurarán no manifestarse al respecto.

A poco que Mariano Rajoy se duerma en los laureles, como es su costumbre, mientras repite lo de nosotros ya estamos en el futuro, se le van a quedar con la gaviota los aspirantes, a la que tunearán adecuadamente, con un rojo desvaído en cabeza y tronco con visos azul cielo iridiscentes, un ala derecha naranja y un ala izquierda magenta;  pero tampoco pasará nada, porque a la sombra que deambula por La Moncloa, también le importa una higa España, y siempre se podrá llegar a un acuerdo con las civilizadas huestes socialistas de este país –ante el peligro inminente del comunismo de Pablo Iglesias- para hacer algún apaño y quedarse con las patitas para poder rascar algo del erario público, en la grossen koalitionen que se avecina.

¿Quién no apoyaría un partido que reuniera el talante de Zapatero con Carme Chacón como candidata con la magnífica gestión económica del PP de Mariano Rajoy, que ha logrado que la renta per cápita de los españoles haya descendido un 20 % desde que gobernó Aznar, creando un millón de parados más que sus predecesores y subiendo los impuestos hasta la rapiña para ocultar los pufos de las Cajas de Ahorros, la Gürtell y los EREs?

Se ha visto en Andalucía que los españoles quieren continuidad, porque cualquier opción desconocida puede ser aún peor, y si quieren novedades que nadie se preocupe, ahí tenemos a UPyD y Ciudadanos, para engañar a los que no hayan sido engañados por el PSOE y el PP.

Pablo Iglesias, en cierta ocasión te dije que no sabías, con todas tus teorías de patio escuela y tu ideología estalinista-trotskista-bolivariana, a quien te ibas a enfrentar en el futuro: sencillamente a los que han arruinado este país y deben seguir ocupando el poder para que nadie se dé cuenta de sus delitos y crímenes (la casta). También te dije que si al menos se lograse meter en la cárcel a Zapatero (pero vas tú y lo apoyas y felicitas), sería mucho más fácil continuar con Rajoy, Pujol y todos los demás, pero como eres un pelín impertinente y un pelón adanista, ni te has enterado de que Podemos no llega a las elecciones generales de fin de año y menos con la memez de imponer un Comité Central para impedir la democracia incipiente en los círculos. 

Y ten cuidado con Albert Rivera, que es tan trepa como tú y con intenciones igual de oscuras, sólo que en su caso, posiblemente, se alquile a los lobbys que más pujen y en lo que conozco su trayectoria política, si tuviera ocasión de vender España al Califato de Levante, que nadie dude que lo pensaría y negociaría con  los talibanes, al igual que lo hizo con Libertas, una opción libertaria siendo de centro izquierda, con los restos del PSOE implantados en Ciudadanos; siempre salvaguardando la  excepción de Cataluña (no saben los andaluces a que intereses han votaodo), y va a por ti, monín, al cuerpo a cuerpo, con sus retóricas y erísticas; porque cuanto más se enfrente contigo más votos obtendrá, liderando un nuevo partido,  Ciudadanos por el Progreso, o como algunos tertulianos del adoctrinamiento de la izquierda (la banda de los escolares, Prisa, los digitales) y ls derecha (Libertad Digital, El Mundo) han comenzado a denominar , "la derecha civilizada" (que en realidad es una izquierda disfrazada de derecha, en la que no existen liberales porque se largaron todos y no vuelven a pasear con esta patulea ni con una jartá de grifa), que resultará de la fusión de la formación naranja y la magenta

Cuando concluya la escenificación que se está representando, y esa Gloria Swanson de la política española que es Rosa Díez se abrace con Albert Rivera, el Cary Grant  de los tiempos, en una inolvidable join venture política, por algún Sunset Boulevard, este país podrá respirar tranquilo, la sucesión estará asegurada en el cambio generacional, de casta vieja a casta nueva.

Si es que va a tener razón Juan Carlos Monedero, en aquello de que todo en la política española es una representación cinematográfica, una suerte de simulacro, en mi criterio; por supuesto, también la suya y la tuya, Pablo Iglesias. Que bien montada teneis lo de la farsa democrática. Que haya salud.


Enrique Suárez

miércoles, 25 de febrero de 2015

Fanáticos, partidarios y demócratas

El espectáculo político que nos brindan esos actores secundarios que se han hecho con el protagonismo histórico de los tiempos actuales, a fuerza de subvencionar los medios de comunicación, hacer burradas con el dinero público y contar barbaridades cada vez que pillan micrófono, ha convertido la política de este país en una auténtica vergüenza, en la que se pueden distinguir tres grupos de ciudadanos. Evidentemente, esto es una aproximación o tendencia, como se dice ahora

Fanáticos: un 10 %, a la izquierda y la derecha, también en los nacionalismos, feminismos, animalismos, altermundismos, posibilismos, totalitarios, yijadismos y burrismos de todos los tipos y categorías. Todos ellos dispuestos a obligarnos a creer que no hay más verdad que la suya, y dispuestos a degollarnos verbalmente a la vuelta de cualquier esquina. ¡Qué pena de gente!, con lo bien que estarían yéndose todos ellos a la mierda

Partidarios: un 25 %, que junto con los anteriores forma el cuerpo electoral que acude a las urnas a votar por cualquiera que salga bonito en la tele y les prometa vivir sin pegar palo al agua. No es que vendan su voto al mejor postor, es que como no les prometan algo para poder corromperse como sus representantes no dan un paso. Aquí tenemos desde servidores públicos, hasta familiares, amigos y pelotas de los de la casta y los de la anticasta, aventureros y cochambre,  junto a un buen porcentaje de panolis que piensan que cambiar un perro por otro va a evitar la mordedura en la próxima legislatura. Ser partidario en este país, en estos momentos, poco o nada tiene que ver con los intereses generales de la democracia, sino precisamente con su aniquilación.

Demócratas: por último están los demócratas, que afortunadamente son mayoría en este país. En las últimas europeas un 58 % no votaron por ninguno de los anteriores, aunque su opinión está absolutamente censurada en televisión y otros medios de comunicación. Los no representados es la mayoría política de este país, vetada absolutamente por los dos anteriores, fanáticos y partidarios. Los fanáticos yendo a por todo aquel que los señala y los partidarios negando que otra opción que la que defienden pueda arreglar el mundo y por supuesto, sus vidas; los partidarios siempre creando enemigos con mentiras de que las opciones contrarias son lo peor de lo peor, como buenos parásitos, como si eso llegara a decir algo en favor de las suyas y no al contrario. Hay demócratas que no sólo no se consideran no representados, sino que han terminado apostatando de esta miseria en que han convertido la política los dos primeros grupos y están dispuestos a llegar a los tribunales, que amparan al poder en su mayoría, para exigir una restitución de sus derechos y libertades.

Menos mal que lo que se vota, no es lo que se dice en España; sería bueno que por una vez la gente votara para echar a toda esta calaña de impresentables y crápulas que pretenden volver a hacerse con el poder, los de hala seguimos y los de hala podemos, indistintamente, para perpetuar este régimen de impostura y usurpación. Todavía estamos a tiempo.

Enrique Suárez



sábado, 7 de febrero de 2015

Necesitamos una izquierda que defienda la libertad y no sus privilegios






Cada vez que escucho a algún comunista arcaico hablar del “neoliberalismo” me pregunto de que siglo proviene, si del XIX o del XX, porque los hay de ambos.  El "neoliberalismo" que algunos pregonan es un espantapájaros que han inventado interesadamente los propagandistas de la izquierda, un muñeco de paja, que a modo de chivo expiatorio pueda acoger todos los males de este mundo, todo para ocultar en una finta psicoanalítica el fracaso económico de todas las políticas planificadas de los quinquenios de la URSS,  la incapacidad de los colectivismos de crear riqueza (al tiempo que mantienen a la gente en la pobreza) y su deriva segura hacia la erradicación de la libertad en los lugares en los que ha logrado triunfar, como Cuba, Venezuela o Corea del Norte. Se puede comprobar fácilmente el fracaso del comunismo en los países que fueron comunistas en el Telón de Acero y luego se abrieron al capitalismo, han crecido más en los últimos diez años que en los cien años anteriores y las condiciones de vida de sus habitantes han mejorado considerablemente.


Por alguna rara especie de algunos descerebrados, la izquierda se ha convertido en los últimos años en enemiga acérrima de la libertad, el capitalismo y la economía de mercado. Los profetas de la cosa consideran que la crisis económica que atraviesan los países occidentales se debe al fracaso del “neoliberalismo”, sin tener en cuenta otros fenómenos mucho más relevantes: la llegada de las nuevas tecnologías, la entrada en los mercados globales de 3.000 millones de nuevos productores dispuestos a trabajar por la décima parte de lo que lo hace un occidental y muchas más horas y la globalización. Evidentemente, para algunos todo esto es una consecuencia del “neoliberalismo” y los movimientos económicos promovidos por las élites financieras mundiales, que al fin y al cabo, vendrían a ser idiotas de libro, porque precisamente son las que más dinero han perdido con la crisis.


Su fanatismo les impide ver que el mundo ha cambiado, por eso tratan de imponer su visión deformada de la realidad a cualquier precio, porque son incapaces de adaptarse, como hacen los demás, al mundo que actualmente existe. 

Si nos detenemos en nuestro país, alguien tendría que explicarnos como en la época de Zapatero se crearon un 25 % más de empleos públicos (ojo, no funcionarios, que estamos los cuartos por la cola en Europa), mientras se perdían un 25 % en todos los demás sectores económicos.

¿Cómo pudo crecer en España el empleo público más que en ningún país de Europa desde el año 2004 al 2011 es uno de los enigmas más insólitos, digno de formar parte del programa Cuarto Milenio, cuando al mismo tiempo este país era en el que se reducía más el empleo, en todos los demás sectores?, eso en una época en que las nuevas tecnologías en información y comunicaciones han reducido el número de trabajadores en todas las empresas privadas, en España ha ocurrido lo contrario en todas las públicas, algo que no ha ocurrido en otros países europeos, sino más bien al contrario. Esto es un anatema para todos los que defienden la izquierda en España, que son los que prefieren echar la culpa al “neoliberalismo” de nuestros males.


Vamos a dejarnos de entelequias, alguien tendría que descubrir alguna vez lo que pasa a los españoles, la causa de la crisis económica que vivimos en España se debe a la sobredimensión de las instituciones políticas, la duplicación y triplicación de instancias administrativas y la escasa productividad, cualificación y eficacia de los empleados públicos españoles que han sido colocados, especialmente los que están en los cargos directivos de entidades públicas, que son lo más nefasto de Europa y que han accedido a su vida plácida por la bendición de un dedo que ha señalado su carnet en la boca. Y esto no es una cuestión que distinga partidos, porque todos los que están en el poder han hecho lo mismo. Y si les resulta increible, pregunten ustedes a cualquier funcionario por oposición de su confianza, como funciona el entramado político como pesebre en las institciones públicas


Los españoles desconocen que cada 100.000 empleados públicos que no necesitamos, nos cuestan alrededor de 6.000 millones de euros al año,  si contamos empleados públicos y empleados de empresas públicas o que viven mayoritariamente de lo público, en este país sobran más de un millón de empleados innecesarios, lo que supone al año 60.000 millones de euros, que es un poco menos de la cifra en lo que crece la deuda pública española.  Pero además, un ejército innecesario crea más problemas que soluciones, así tenemos que para hacerse imprescindibles cada día cargan más la vida de los ciudadanos con toda suerte de iniciativas dispuesta a deteriorar su bienestar y calidad de vida. Cuando alguien tiene que trabajar de verdad y al servicio de los ciudadanos, se deja de averiguar porque el impreso 324 no tiene validez para el asunto 428, ni apabulla al ciudadano con su cetro imperial inmerecido cuando le hace una pregunta.


La enormidad del despropósito creado por el PSOE de Zapatero es indecente, pero la han puesto en práctica todos los partidos con poder, el PP por supuesto y los nacionalistas no digamos, y sus barbaridades se pueden contemplar hoy en las autonomías que llevan gobernadas por el PSOE durante los últimos 30 años. Ayer, en este blog, se dejó un artículo en el que se demostraba que cualquier trabajador de este país recibe al final menos dinero del que produce para el Estado en forma de impuestos.  La proporción viene a ser de 10 para el trabajador, por 17 que recibe el Estado de su trabajo, eso sin incluir los impuestos que extrae de su producción en bienes o servicios.


Si en el gobierno del PP hubiera gente inteligente, se podría resolver la crisis de una forma muy sencilla, limitando el número de cargos directivos en todas las empresas relacionadas con lo público por decreto. No se puede permitir, porque es indecente, en un país con 4,5 millones de parados en el que hay un millón de licenciados jóvenes bloqueados por un millón de colocados con carnet, que en los últimos veinte años se hayan multiplicado por veinte los puestos de mando en las administraciones públicas. Donde hace veinte años había 3 cargos directivos, hoy hay 30 directivos, por supuesto afines al partido político que detente el poder en la autonomía correspondiente, difundiendo las responsabilidades de tal forma que al final no hay nadie responsable de los despropósitos que acontecen. Esa administración parasitaria que ha creado una burocracia innecesaria de cargos políticos designados debe desaparecer si queremos abandonar algún día la crisis.


Definitivamente este país necesita una izquierda que defienda la libertad y no que trate de crear enemigos de la libertad porque les puede joder el pesebre a los colocados, es hora de que la gente sepa lo que está ocurriendo en lo público, bajo la bandera de lo social, que para eso lo paga con su pérdida de bienestar.

Que unos cuantos miles de sinvergüenzas cobren todos los meses por hacer brindis al sol a costa de que 4,5 millones de parados estén en la calle porque no pueden acceder en las mismas condiciones que los enchufados por los partidos, sindicatos y empresas de pesebre a un puesto de trabajo, no es de recibo. Mientras haya unos indeseables que se encargan de crear problemas, pero nunca soluciones, para hacerse necesarios y seguir cobrando su sueldo, a pesar de que sea a costa de crear la mayor desigualdad que se ha visto en este país, la que distingue a los privilegiados que tienen padrino de los desheredados que no tienen enchufe para alcanzar un trabajo en lo público. Este tercermundismo debe desaparecer si queremos ser un país normal algún día.


Así que la crisis económica que vivimos en España no se debe al “neoliberalismo” se debe al expolio de aquellos que braman contra el capitalismo, pero viven magníficamente de explotar a sus semejantes en nombre de la igualdad. No se debe a la crisis de los bancos, sino al expolio de 200.000 millones de euros cometido en las Cajas de Ahorros por los miembros de los partidos, sindicatos y empresarios que estuvieron sentados en sus consejos de administración. Y no, no se debe a la voracidad de los desalmados que dejan a los niños sin comida en los comedores escolares, a los pensionistas sin pensión y a los jóvenes sin trabajo por defender la economía de mercado, sino a los que utilizan todas estos mantras para mantener sus privilegios en nombre de la igualdad, la defensa de lo social y lo público, con más avaricia que cualquier capitalista, que al fin y al cabo defiende que la gente viva de lo que produce y no a costa de los demás. Va siendo hora de cambiar la propaganda interesada, por información correcta sobre la realidad. 

La justicia social no consiste en que los socios de un club se hagan con todos los privilegios a costa de crear perjuicios en todos los demás, porque son más listos o están mejor organizados como secta en el arte de trincar para si mismos, mientras representan que luchan por los demás y en realidad, les están machacando. Lamentablemente si la izquierda abandona la humildad y la autocrítica, como ha ocurrido en este país, se convierte en otra derecha, es decir, en casta.


Enrique Suárez.


lunes, 2 de febrero de 2015

La casta sigue triunfando; seguimos sin soluciones

El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer” Jonathan Swift

Los ciudadanos de este país llamado España, también conocidos como españoles en tiempos pasados, han vuelto a equivocarse, como ha venido ocurriendo a lo largo de la democracia, eligiendo gobiernos y oposiciones, porque cuando unos y otros forman parte de un sistema corrupto y disputan por el poder dentro de ese sistema, cualquiera de los resultados posibles es intrascendente. No puede surgir democracia, de un lugar donde no existe.

Sé que por lanzar hipótesis tan arriesgada me voy a condenar en el cielo del poder de la casta y  en el infierno de los radicales que aspiran a ocupar el cielo poderoso, ni tic tac, ni asalto, ni na de na, pero a estas alturas de mi vida y después de todas las aberraciones impunes que he presenciado en aquellos que decían representarnos políticamente, me da absolutamente igual. Un renegado no tiene fe en los impostores y usurpadores que le han llevado a renegar de una farsa en la que se deciden las vidas, obras y paros de sus compatriotas

La troupe de Pablo Iglesias ha desaprovechado una magnífica ocasión para desplazar del poder a tanto mendrugo con marchamo representativo y escarapelas diversas que pueblan los pesebres del Estado. Era de esperar.

La función del partido Podemos fue bendecida por la casta, pues proporciona tres opciones que la favorecen: devolver votantes de la abstención al redil de las urnas que al fin y al cabo es la única legitimación que tienen que hoy ya es minoritaria (42 % todos los partidos, 58 % ningún partido en las últimas elecciones europeas; pacificar las calles brindando a los descamisados y pesebristas una oportunidad de protesta y por supuesto establecer un interlocutor variable con las tres caras de la hidra de la izquierda (PSOE, Podemos, IU) que amenazan al partido del hombre que ha convertido España en un convento económico a mayor gloria de Bruselas. Podemos va a traer más jóvenes a las urnas que ningún partido anterior, para que aprendan el camino del adoctrinamiento en esta democracia menor que en realidad es un despotismo muy poco ilustrado.

El partido de Pablo Iglesias, sin embargo, ha hecho algo por este país impagable, a pesar de haberlo hecho desde los medios y no desde la calle, donde se ha comprobado que sus apoyos eran menos de los que esperaban hace unos días: mostrar que todos los títeres de la casta no tienen media hostia intelectual, que viven en un simulacro de servicio público cuando en realidad son los más aprovechado del país, que se han corrompido sin descanso a lo largo de los últimos treinta años de régimen. Pero nada más, bueno hacer que crezcan los ingresos de los medios de comunicación haciendo titulares de bravuconadas y provocaciones y poco más. Las iglesias de Pablo, con anagrama circular y aroma de oclocracia, tienen escasas posibilidades de mutar las cosas de la política en este país y a partir de ahora, con su hermana Syriza en Grecia, tendrán muchas menos.

Y de nuevo, una vez más, como ha ocurrido a lo largo de los casi cuarenta años que llevamos de democracia los españoles estamos abocados a escoger entre aquello que nos ofrecen, unos u otros, engaño participativo que no tiene ninguna posibilidad de cambiar las cosas de la política en este país, como se ha visto recientemente en Grecia, que a pesar de haber llevado el radicalismo a su gobierno, este gobierno está formado en su mayoría por personajes que han estado asociados a la casta griega a lo largo de su vida, que precisamente han sido los que han hundido el país.

Los no representados, que en las últimas elecciones europeas fuimos el 58 % de los que tenían derecho a votar (abtención, voto en blanco, voto nulo), se sumarán en las próximas elecciones a los no representados por todos los partidos perdedores, así, como ocurre actualmente en Grecia, un 20 % decidirá por el 80 % que no ha apoyado a Syriza durante cuatro largos años.

Por mucho que lo intento, día tras día, todavía somos demasiado pocos los que en este país sabemos que tales engendros nada tienen que ver con la democracia y si con los engaños de los de la casta en el poder y aspirantes a sustituirlos para volver a engañar a los ciudadanos de este país una vez más. ¿Se creen ustedes que los líderes de Podemos que son profesionales de la política no saben que lo que están haciendo es sostener a la casta diciendo que van contra ella en un engendro despótico que nada tiene que ver con la democracia?

 Lo dicho, sin solución, hasta que los ciudadanos de este país dejen de apoyar majaderías y juzguen con su voto la conducta de aquellos que aspiran a representarles, no votando por nadie que no les ofrezca garantías en los hechos, más allá de las creencias, de que no va a defraudarles. El timo de las urnas está servido, este año se harán varios procesos electorales, no vaya a ser que los ciudadanos se den cuenta del engaño y las urnas se queden vacías, la casta se da prisa por perpetuarse en el poder, porque esa es su condición natural, hasta que un día cambien las cosas.


Enrique Suárez

sábado, 31 de enero de 2015

¿No es casta Syriza?





Decía el Príncipe de Salina en El Gatopardo, ante los acontecimientos que se desarrollaban en la revolucionaria Italia que quería hacerse nación independiente: cambiemos algo para que todo siga igual. La casta siempre cambia de disfraz, para continuar en el poder

El partido dirigido por Alexis Tsipras que se ha anunciado antes de las elecciones como el gran muñidor de un cambio definitivo en Grecia, ha formado gobierno. ¿Quienes son los ministros del gobierno de Syriza en Grecia? ¿Han tenido alguna relación con gobiernos anteriores de su país?

¿Se puede decir que los ministros griegos no son casta cuando todos han ocupado cargos políticos asociados a gobiernos anteriores, que fueron los que precisamente hundieron a Grecia en el abismo en el que se encuentra?

Yannis Dragasakis, viceprimer ministro económico
 
El diputado y economista Yannis Dragasakis tendrá un papel central en el nuevo Ejecutivo de Syriza como viceprimer ministro económico y coordinador de todas las carteras con carácter económico y financiero. Pertenecía al Partido Comunista griego hasta 1991, cuando se unió a Synaspismos, formación que luego desembocó en Syriza, y llegó a ser viceministro en el Gobierno de transición de Xenofón Zolotas. Será uno de los encargados de tratar con la troika de acreedores (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) para renegociar los acuerdos alcanzados hasta ahora por el anterior Gobierno griego, como ha prometido Syriza.

Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas.

El ministerio de Finanzas, otro importante interlocutor de la troika, lo ocupa el economista Yannis Varufakis, de nacionalidad griega y australiana. El titular de Finanzas fue desde 2004 a 2006 asesor económico en el Gobierno de Yorgos Papandreu (Pasok), con cuyas políticas fue después muy crítico después. Varufakis es un famoso analista económico, conocido por ser autor de varios libros sobre teoría económica y por colaborar como experto en varios medios de comunicación.

 Yorgos Stathakis | Ministro de Economía, Infraestructura, Marina y Turismo

Otro gran pilar de la coalición es Yorgos Stathakis, quien dirige a partir de ahora uno de los cuatro superministerios creado por este Gobierno. Su cartera se llama de Economía, Infraestructura, Marina y Turismo, y abarca Fomento, Competitividad, Marina y Egeo, Turismo, Infraestructura, Transporte y Redes. Stathakis tiene una larga experiencia como profesor universitario y director de varios centros de investigación estatales y junto a Stathakis y otros expertos es uno de los responsable del programa económico del partido izquierdista.

Panos Kamenos, ministro de Defensa

El nuevo ministro de Defensa y líder del partido conservador Griegos independientes, Panos Kamenos, es la cara visible del nacionalismo euroescéptico en Grecia. Kamenos, líder del partido socio del nuevo gobierno liderado por la formación izquierdista Syriza, se ocupará de una de las carteras clave en el país heleno. El Ministerio de Defensa en Grecia tiene un papel crucial por las delicadas relaciones que el país mantiene con Turquía, la cuestión chipriota y la explotación del mar Egeo.

Nikos Kotzias, ministro de Exteriores

Kotzias fue en la década de los 90 alto cargo del partido comunista y posterior consejero de Papandreu, del que también se distanció tras la firma del primer rescate en 2010.  Nikos Kotziás, ministro de Asuntos Exteriores, adherido desde su juventud al partido comunista griego KKE, del que formó parte de su comité central. Desde 2005 fue embajador de su país, actualmente era profesor en la Universidad del Pireo. En ambientes diplomáticos se asocia a su influencia por el ideólogo ruso Alexander Dugin

Nikos Vutsis | Ministro de Interior

Nació en 1951 y estudió Ingeniería Civil. Su ministerio abarca Interior, Reforma Administrativa, Gobierno Electrónico, Orden Público y Protección Ciudadana, y Macedonia y Tracia. Será el cuarto superministerio, que también incluye por primera vez bajo la rúbrica de Interior las competencias de Inmigración, de las que se ocupará una mujer.

Panagiotis Kurublis | Ministro de Sanidad y Asuntos Sociales

Nació el 2 de octubre de 1951. Viene de familia de refugiados y es doctor en Ciencias Sociales. Además es abogado y fue elegido tres veces diputado del Pasok (Movimiento Socialista Panhelénico).

Nikos Paraskevópulos | Ministro de Justicia

Es profesor de Derecho Penal de la Universidad Aristóteles de Tesalónica desde 1980 y ha sido director del Departamento de Derecho de la misma. Fue además Decano de la Facultad de Derecho, Economía y Ciencias Políticas AUTH.

Panagiotis Lafazanis | Ministro de Reconstrucción Productiva, Medio Ambiente y Energía

Nació en 1951 en Eleusis (Grecia). Estudió Matemáticas en la Universidad de Atenas. Participó en el movimiento estudiantil contra la dictadura y fue perseguido por su activismo. Su ministerio engloba Medio Ambiente, Energía y Cambio Climático, Desarrollo Rural y Alimentación.

Aristidis Baltás | Ministro de Cultura y Deporte, Educación y Asuntos Religiosos

Nació en 1943 en Corfú. Estudió Ingeniería Eléctrica en la Universidad Técnica Nacional, donde logró ser Profesor Emérito. Consiguió el postgrado y doctorado en Física Teórica en la Universidad de París. Es presidente del Instituto Nikos Poulantzas y miembro del Comité Central de Syriza, de hecho, fue uno de los firmantes de la declaración fundacional de creación del partido. En 2010 recibió el Premio a la Excelencia en la Enseñanza Académica.

Panos Skurletis | Ministro de Trabajo

Es un economista, graduado en 1986 en la Universidad Industrial de El Pireo. Ha ejercido como portavoz de Syriza en los últimos tres años como miembro de la Comisión Política Central de la Coalición. Panos Skurletis es de los miembros más antiguos del partido y cercano colaborador del exmiembro del Parlamento griego y el Parlamento Europeo Alekos Alavanos.

Hay otros cuatro ministros sin cartera, uno de estos últimos, el de Estado, que ocupará Nikos Papás, la mano derecha de Tsipras desde hace años, coordinará todas las acciones de Gobierno, que estarán basadas en el denominado “programa de Salónica”. 

Ministros de Estado (sin cartera)

Nikos Pappás (Syriza), en la Jefatura de Gobierno
Alekos Flaburaris (Syriza), coordinación del Gobierno
Panayiotis Nikoludis (independiente), lucha contra la corrupción 
Gabriil Sakelaridis, portavoz del gobierno

Fuentes:


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