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Los ciudadanos oprimidos de Cataluña tenemos unas necesidades reales, y luchamos esencialmente pensando en nuestros niños.
Los ciudadanos oprimidos de Cataluña somos personas extremadamente críticas. Por lo tanto, no somos ningunos idiotas que le seguimos el juego a ningún Zp aspirante a estrella mediática, que antepone su imagen y su figura al sufrimiento que supone vivir bajo la opresión nacionalista.
Los ciudadanos oprimidos de Cataluña no dimos nuestra confianza en el año 2006 a un rostro bonito, pues la victoria de Ciudadanos en aquella ocasión fue la de una suma de esfuerzos de personas luchadoras. Y los votantes no votaron a un cuerpo, sino a una idea de Libertad, y de ciudadanos libres e iguales. Trabajamos y luchamos por nuestros hijos, y no para elevar a ningún desconocido al star system de nada.
Señor Albert Rivera:
Los ciudadanos oprimidos de Cataluña estamos absolutamente hartos de usted, de su verborrea fácil, y de su falsa sonrisa. Dimita, señor Rivera. Lárguese y dedíquese al cine, que es lo suyo.
Ah, y cámbienle el nombre a su partido, pues no representa a las personas oprimidas que en Cataluña realmente luchan contra el nacionalismo. Váyanse al registro y llámenlo simplemente el Partido de Albert Rivera.
Adiós Ciutadans, Partido de la Ciudadanía. Aprovechen los dos años que les quedan, seguro que todavía pueden ser muy lucrativos.