Cuando se analiza la renta per cápita de los españoles en dólares
Entre Aznar y Rajoy (2004-2015), los españoles hemos perdido el 10,8 % de nuestro poder adquisitivo
Entre Zapaetero y Rajoy (2011-2015), hemos perdido el 19,5 % de nuestro poder adquisitivo
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martes, 17 de marzo de 2015
¿De qué está orgulloso Mariano Rajoy
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domingo, 1 de marzo de 2015
No está todo perdido, nos queda rezar en arameo
"¿No es vergonzoso que los fanáticos muestren demasiado interés y los sensatos no?" Voltaire
Al contrario de lo que pudiera parecer, la tan celebrada
sociedad de la información no está contribuyendo a despejar las incógnitas
existentes en la realidad por medio de la razón, sino contribuyendo a crear
nuevos simulacros y creencias erróneas en mucha gente, por supuesto en algún
nefando interés de los que pretenden seguir tirando de los hilos que rigen
nuestras vidas títeres desde el poder, para acumular más beneficios y
privilegios.
Vivimos en un sistema totalitario en el que se exterminan los
pensamientos independientes, como nunca antes había ocurrido en la historia. La
atención que se concede a una reflexión sosegada, concienzuda y elaborada con
esfuerzo y trabajo, es incluso menor que la que se otorga a un chisme, del gilipollas de turno que sale en la tele
gracias a su tronadura. El Almodóvar de moda que cocina el engendro debe estar satisfecho de representar el mundo a su
imagen y semejanza.
Ortega y Gasset nos había ofrecido en La Rebelión de las
Masas, allá por 1930, un retrato del enfangado territorio en el que se iba a
introducir la humanidad, y apenas existían medios de comunicación acríticos, al
servicio del poder, por entonces. La condición humana, desde la perspectiva
social, es tenebrosa, prueba de ello son las barbaridades que acontecieron desde
la creación de los totalitarismos del siglo pasado, pero no menos abrasivos que
los totalitarismos del presente. Lo social es el vaciamiento de lo humano, por mucho que se empeñen en convencernos de lo contrario los que viven de ello.
Y ocupándonos de nuestro país, que al fin y al cabo es en el
que vivimos, sólo hay que visitar algún grupo de Facebook para comprobar lo
lejos que estamos de alcanzar algún tipo de sentido común compartido. Mientras
unos defienden desde el apoyo al gobierno que vivimos en el mejor mundo de los
posibles, que en España no hay problemas importantes y que estamos saliendo de
la crisis económica, otros dicen tonterías del calibre de dedicar el 150 % del
PIB, por supuesto extraído de más deuda pública, a resolver el problema del
paro creando trabajos públicos, como si de ellos se derivara riqueza y no
consumo de la riqueza que proviene, precisamente de las actividades privadas.
Lo público siempre es un gasto, no un ingreso. La mejor forma de apagar un
fuego todo el mundo sabe que es con gasolina.
¿Y cuántos dicen que ambas posiciones, la de la casta y la de
podemos son una farsa que trata de retratar una realidad inexistente?, pues una
escasa minoría, seguramente habrá más gente que lo piensa, pero los que lo
decimos somos muy pocos y además estamos condenados a soportar las
impertinencias de algunos imbéciles que piensan que en este mundo sólo que
ellos piensan, sienten y conocen es la única verdad posible, como si fueran del
Estado Islámico.
La pregunta que surge es de donde han salido estas
generaciones atrofiadas que han estado expuestas al sistema educativo que se ha
llevado más recursos en la historia de este país, que han tenido a su
disposición más oportunidades que ninguna generación anterior de españoles y
que están condenados a vivir la vida más miserable gracias a las creencias
erróneas en las que los han introducido los vendedores del milagro de que si
creen en ellos todo en su vida se resolverá. Decía Herbert Spencer, un
personaje que ha sido demolido por los pensamientos doctrinarios de las
izquierdas y las derechas desde hace décadas, que una verdadera educación debe
enseñar a la gente a gobernarse a sí misma y no a ser gobernada por otros. Algo
tan sencillo de entender es un anatema en estos tiempos.
En España las directrices de la educación están sometidas al
poder de turno, los directores de los colegios e institutos son nombrados por
el poder político vigente en sus territorios, más por el carnet que portan, que
por la adecuación que se desearía. Lo mismo ocurre en todos los ámbitos
públicos, la sanidad, las obras públicas, la justicia, las administraciones
públicas, las dependencias municipales, todo está contaminado del poder de
turno, ahora uno, luego otro, y eso se paga muy caro.
Menos mal que ahora está la alternativa de Podemos, para
reforzar lo hecho con anterioridad por la casta, y en la estela de personajes
como los Castro, Chávez, Maduro o Ahmadineyad, convertir a la fe paulista a
todos los desesperados por el despojo al que han sido sometidos por el poder. Progresar hacia el tercermundismo, fue la profecía que han hecho posible entre Zapatero, Rajoy y Pablo Iglesias, no hay otra alternativa posible con esta gente que irnos a la mierda como país.
Con estas soluciones, creo que vamos a tener problemas para
largo y que los que viven de que los tengamos, están blindados contra cualquier
vicisitud miserable que acontezca en los ciudadanos de a pie. La nueva
aristocracia está dispuesta para seguir ejerciendo el poder desde la misma
configuración que la vieja aristocracia. Las castas y sus intereses pueden
seguir tranquilos, porque para resolver los problemas que han creado a los
ciudadanos, ahora tenemos una opción que está dispuesta a hacerlos buenos
creando muchos más problemas.
Como los creyentes no se hagan demócratas y espabilen, creo
que tenemos asegurado para las próximas décadas un país que cada día se va a
deteriorar progresivamente. ¿Acaso no fue lo que quiso Zapatero con sus
ocurrencias? Ni Franco se atrevió a hacernos vivir en el ámbito de la barbaridad
y el esperpento como el contador de nubes, del que Pablo Iglesias es su sucesor
más aventajado, porque Pedro Sánchez es simplemente un aprendiz. Rajoy es su sosias, el alter ego de la catástrofe mental que conlleva la acefalia y el despotismo. Estos personajes de sainete y farsa son los que deciden nuestro destino, gracias a los que se creen demócratas votando por ellos.
Que baja ha caído la política en España, tanto que si
desapareciera y fueran exterminadas sus estupideces, creo que viviríamos
felices. Votar por imbéciles, no resuelve el despotismo de un sistema político con apariencia democrática, al contrario, lo perpetúa.
Enrique Suárez
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sábado, 7 de febrero de 2015
Necesitamos una izquierda que defienda la libertad y no sus privilegios
Cada vez que escucho a algún
comunista arcaico hablar del “neoliberalismo” me pregunto de que siglo
proviene, si del XIX o del XX, porque los hay de ambos. El "neoliberalismo" que algunos pregonan es un
espantapájaros que han inventado interesadamente los propagandistas de la
izquierda, un muñeco de paja, que a modo de chivo expiatorio pueda acoger todos
los males de este mundo, todo para ocultar en una finta psicoanalítica el
fracaso económico de todas las políticas planificadas de los quinquenios de la
URSS, la incapacidad de los
colectivismos de crear riqueza (al tiempo que mantienen a la gente en la
pobreza) y su deriva segura hacia la erradicación de la libertad en los lugares
en los que ha logrado triunfar, como Cuba, Venezuela o Corea del Norte. Se puede
comprobar fácilmente el fracaso del comunismo en los países que fueron
comunistas en el Telón de Acero y luego se abrieron al capitalismo, han crecido
más en los últimos diez años que en los cien años anteriores y las condiciones
de vida de sus habitantes han mejorado considerablemente.
Por alguna rara especie de
algunos descerebrados, la izquierda se ha convertido en los últimos años en
enemiga acérrima de la libertad, el capitalismo y la economía de mercado. Los
profetas de la cosa consideran que la crisis económica que atraviesan los
países occidentales se debe al fracaso del “neoliberalismo”, sin tener en
cuenta otros fenómenos mucho más relevantes: la llegada de las nuevas
tecnologías, la entrada en los mercados globales de 3.000 millones de nuevos
productores dispuestos a trabajar por la décima parte de lo que lo hace un
occidental y muchas más horas y la globalización. Evidentemente, para algunos
todo esto es una consecuencia del “neoliberalismo” y los movimientos económicos
promovidos por las élites financieras mundiales, que al fin y al cabo, vendrían
a ser idiotas de libro, porque precisamente son las que más dinero han perdido
con la crisis.
Su fanatismo les impide ver que
el mundo ha cambiado, por eso tratan de imponer su visión deformada de la
realidad a cualquier precio, porque son incapaces de adaptarse, como hacen los demás, al
mundo que actualmente existe.
Si nos detenemos en nuestro país, alguien tendría que explicarnos como en la época de Zapatero se crearon un 25 % más de empleos públicos (ojo, no funcionarios, que estamos los cuartos por la cola en Europa), mientras se perdían un 25 % en todos los demás sectores económicos.
Si nos detenemos en nuestro país, alguien tendría que explicarnos como en la época de Zapatero se crearon un 25 % más de empleos públicos (ojo, no funcionarios, que estamos los cuartos por la cola en Europa), mientras se perdían un 25 % en todos los demás sectores económicos.
¿Cómo pudo
crecer en España el empleo público más que en ningún país de Europa desde el
año 2004 al 2011 es uno de los enigmas más insólitos, digno de formar parte del programa Cuarto
Milenio, cuando al mismo tiempo este país era en el que se reducía más el empleo, en todos los demás sectores?, eso en una época en que las nuevas tecnologías en información y
comunicaciones han reducido el número de trabajadores en todas las empresas
privadas, en España ha ocurrido lo contrario en todas las públicas, algo que no ha ocurrido en otros países europeos, sino más bien al contrario. Esto es un anatema para todos los que defienden la izquierda en
España, que son los que prefieren echar la culpa al “neoliberalismo” de
nuestros males.
Vamos a dejarnos de entelequias,
alguien tendría que descubrir alguna vez lo que pasa a los españoles, la causa
de la crisis económica que vivimos en España se debe a la sobredimensión de las
instituciones políticas, la duplicación y triplicación de instancias
administrativas y la escasa productividad, cualificación y eficacia de los
empleados públicos españoles que han sido colocados, especialmente los que están en los cargos
directivos de entidades públicas, que son lo más nefasto de Europa y que han
accedido a su vida plácida por la bendición de un dedo que ha señalado su
carnet en la boca. Y esto no es una cuestión que distinga partidos, porque
todos los que están en el poder han hecho lo mismo. Y si les resulta increible, pregunten ustedes a cualquier funcionario por oposición de su confianza, como funciona el entramado político como pesebre en las institciones públicas
Los españoles desconocen que cada
100.000 empleados públicos que no necesitamos, nos cuestan alrededor de 6.000
millones de euros al año, si contamos
empleados públicos y empleados de empresas públicas o que viven
mayoritariamente de lo público, en este país sobran más de un millón de
empleados innecesarios, lo que supone al año 60.000 millones de euros, que es
un poco menos de la cifra en lo que crece la deuda pública española. Pero además, un ejército innecesario crea más
problemas que soluciones, así tenemos que para hacerse imprescindibles cada día
cargan más la vida de los ciudadanos con toda suerte de iniciativas dispuesta a
deteriorar su bienestar y calidad de vida. Cuando alguien tiene que trabajar de verdad y al servicio de los ciudadanos, se
deja de averiguar porque el impreso 324 no tiene validez para el asunto 428, ni apabulla al ciudadano con su cetro imperial inmerecido cuando le hace una pregunta.
La enormidad del despropósito
creado por el PSOE de Zapatero es indecente, pero la han puesto en práctica
todos los partidos con poder, el PP por supuesto y los nacionalistas no digamos,
y sus barbaridades se pueden contemplar hoy en las autonomías que llevan
gobernadas por el PSOE durante los últimos 30 años. Ayer, en este blog, se dejó
un artículo en el que se demostraba que cualquier trabajador de este país
recibe al final menos dinero del que produce para el Estado en forma de
impuestos. La proporción viene a ser de
10 para el trabajador, por 17 que recibe el Estado de su trabajo, eso sin
incluir los impuestos que extrae de su producción en bienes o servicios.
Si en el gobierno del PP hubiera
gente inteligente, se podría resolver la crisis de una forma muy sencilla,
limitando el número de cargos directivos en todas las empresas relacionadas con
lo público por decreto. No se puede permitir, porque es indecente, en un país
con 4,5 millones de parados en el que hay un millón de licenciados jóvenes bloqueados
por un millón de colocados con carnet, que en los últimos veinte años se hayan
multiplicado por veinte los puestos de mando en las administraciones públicas.
Donde hace veinte años había 3 cargos directivos, hoy hay 30 directivos, por supuesto
afines al partido político que detente el poder en la autonomía
correspondiente, difundiendo las responsabilidades de tal forma que al final no
hay nadie responsable de los despropósitos que acontecen. Esa administración
parasitaria que ha creado una burocracia innecesaria de cargos políticos designados debe desaparecer si queremos abandonar algún día la crisis.
Definitivamente este país
necesita una izquierda que defienda la libertad y no que trate de crear enemigos
de la libertad porque les puede joder el pesebre a los colocados, es hora de que la gente sepa lo que está
ocurriendo en lo público, bajo la bandera de lo social, que para eso lo paga con su pérdida de bienestar.
Que unos cuantos miles de sinvergüenzas cobren todos los meses por hacer brindis al sol a costa de que 4,5 millones de parados estén en la calle porque no pueden acceder en las mismas condiciones que los enchufados por los partidos, sindicatos y empresas de pesebre a un puesto de trabajo, no es de recibo. Mientras haya unos indeseables que se encargan de crear problemas, pero nunca soluciones, para hacerse necesarios y seguir cobrando su sueldo, a pesar de que sea a costa de crear la mayor desigualdad que se ha visto en este país, la que distingue a los privilegiados que tienen padrino de los desheredados que no tienen enchufe para alcanzar un trabajo en lo público. Este tercermundismo debe desaparecer si queremos ser un país normal algún día.
Que unos cuantos miles de sinvergüenzas cobren todos los meses por hacer brindis al sol a costa de que 4,5 millones de parados estén en la calle porque no pueden acceder en las mismas condiciones que los enchufados por los partidos, sindicatos y empresas de pesebre a un puesto de trabajo, no es de recibo. Mientras haya unos indeseables que se encargan de crear problemas, pero nunca soluciones, para hacerse necesarios y seguir cobrando su sueldo, a pesar de que sea a costa de crear la mayor desigualdad que se ha visto en este país, la que distingue a los privilegiados que tienen padrino de los desheredados que no tienen enchufe para alcanzar un trabajo en lo público. Este tercermundismo debe desaparecer si queremos ser un país normal algún día.
Así que la crisis económica que
vivimos en España no se debe al “neoliberalismo” se debe al expolio de aquellos
que braman contra el capitalismo, pero viven magníficamente de explotar a sus
semejantes en nombre de la igualdad. No se debe a la crisis de los bancos, sino
al expolio de 200.000 millones de euros cometido en las Cajas de Ahorros por
los miembros de los partidos, sindicatos y empresarios que estuvieron sentados
en sus consejos de administración. Y no, no se debe a la voracidad de los desalmados
que dejan a los niños sin comida en los comedores escolares, a los pensionistas
sin pensión y a los jóvenes sin trabajo por defender la economía de mercado,
sino a los que utilizan todas estos mantras para mantener sus privilegios en
nombre de la igualdad, la defensa de lo social y lo público, con más avaricia
que cualquier capitalista, que al fin y al cabo defiende que la gente viva de
lo que produce y no a costa de los demás. Va siendo hora de cambiar la
propaganda interesada, por información correcta sobre la realidad.
La justicia social no consiste en que los socios de un club se hagan con todos los privilegios a costa de crear perjuicios en todos los demás, porque son más listos o están mejor organizados como secta en el arte de trincar para si mismos, mientras representan que luchan por los demás y en realidad, les están machacando. Lamentablemente si la izquierda abandona la humildad y la autocrítica, como ha ocurrido en este país, se convierte en otra derecha, es decir, en casta.
La justicia social no consiste en que los socios de un club se hagan con todos los privilegios a costa de crear perjuicios en todos los demás, porque son más listos o están mejor organizados como secta en el arte de trincar para si mismos, mientras representan que luchan por los demás y en realidad, les están machacando. Lamentablemente si la izquierda abandona la humildad y la autocrítica, como ha ocurrido en este país, se convierte en otra derecha, es decir, en casta.
Enrique Suárez.
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lunes, 26 de enero de 2015
Syriza o el epitafio griego
En Grecia se han celebrado hoy
elecciones generales, según los resultados de los recuentos al 60 % parece que
Syriza ha obtenido una magnífica victoria, quedando a cuatro escaños de la
mayoría absoluta.
Sin embargo, ahora se abre una
pregunta muy interesante, los griegos han decidido apoyar a un partido de
izquierda radical, que por primera vez alcanza el poder, la mayoría han
confiado su destino al que ha hecho el discurso más celebrado, pero ¿realmente
tiene algún margen de maniobra Alexis Txipras el líder de la formación
triunfadora de resolver los problemas económicos, políticos y sociales que
tiene Grecia con su programa delirante?
Voy a echar un jarro de agua
fría sobre la moral de los ilusionados que creen en iluminados, como Alexis
Txipras, el líder de Syriza, no tiene absolutamente ninguna o menos. El porvenir de su ilusión concluye mañana. En Grecia
asistimos a un fenómeno extendido por la mayoría de las democracias europeas,
fundamentalmente las del sur y conocido desde hace 25 años en Japón que se
mantiene en la recesión, la insuficiencia de la política para resolver los
problemas de los ciudadanos, una vez que la economía ha sometido a estos países
a su yugo.
La economía global puede ser
muy injusta, pero no es arbitraria, sino ecuánime, quien cumple con sus deberes
va bien y quien no los cumple va mal, es la regla que impera. Los países en los
que se hacen las cosas bien, van habitualmente bien y en los que se hacen mal,
van habitualmente mal. Y es una regla general que todos aquellos países que
confían en iluminados, se acaban estrellando contra la realidad, ejemplos los
tenemos en Venezuela, Argentina o ahora en Grecia.
Si Grecia no paga su deuda, y
es cierto que no puede pagarla, saldrá del euro, si sale del euro entonces
podrá pagarla aún menos y además se expondrá en el futuro a acreedores chinos,
musulmanes, rusos, bolivarianos y fondos buitre, que todavía agravarán aún más
las condiciones. Grecia está atrapada en una espiral muy peligrosa en la que la
reducción del Estado a su más mínima existencia, es decir del gasto público, es
su única posibilidad de salir adelante dentro de una década, sin embargo, el
líder de Syriza se ha propuesto crear 200.000 nuevos trabajos públicos, cuando
en realidad no puede sostener ni la tercera parte de los empleados públicos que
actualmente tiene.
Es decir, a la quiebra económica en la que está se sumará la
quiebra del Estado y las instituciones públicas, ningún inversor internacional
arriesgará su dinero en Grecia, salvo los especuladores que impondrán unas
condiciones leoninas, que chocarán con la soberbia del pordiosero en la que se
ha instalado el pueblo griego, yo no necesito limosna, sino justicia, pues con
sus deseos van a terminar en la miseria, la degradación de su bienestar hasta
cotas inimaginables y posiblemente la mayoría de los jóvenes griegos vuelvan a
emigrar como hicieron sus abuelos.
Crecerá la inseguridad en
todos los planos, los servicios públicos se deteriorán sin fin, los ingresos
turísticos se reducirán porque Grecia se convertirá en un destino peligroso y caro, sus exportaciones se reducirán al igual que sus importaciones, habrá escasez de productos, cerrarán aún más empresas y habrá más paro, también habrá más crímenes, más muertes y más problemas. Dentro de pocos meses veremos
a la gente en las calles al borde de la revolución protestando contra el
gobierno de Syriza, posiblemente esto provoque graves conflictos y tal como
están las cosas de enconadas, graves enfrentamientos entre los griegos que
pueden tensar la cuerda hasta una guerra civil. El problema al que se enfrentan los griegos es que la cuestión no es tener buenas intenciones, sino inteligencia y fondos para poder pagarlas, porque los demás europeos no lo van a hacer. Así que los programas humanitarios están muy bien, pero sin fondos para hacerlos posible, se quedarán en un brindis al sol
Lo que nadie les contará a los griegos es la abstención, voto en blanco y nulo que se han producido en estas elecciones, aproximadamente del 41,9 %. Lo que quiere decir que sobre el censo electoral el auténtico triunfador ha sido ninguno, pues el partido que ha triunfado sólo ha sido apoyado por 1 de cada 5 griegos convocados a urnas, es decir, 1 de cada 5 griegos decidirá por los 4 restantes, los no representados por Syriza, gracias al sistema electoral de la casta griega, del que Syriza no se quejará a partir de ahora.
Lo que nadie les contará a los griegos es la abstención, voto en blanco y nulo que se han producido en estas elecciones, aproximadamente del 41,9 %. Lo que quiere decir que sobre el censo electoral el auténtico triunfador ha sido ninguno, pues el partido que ha triunfado sólo ha sido apoyado por 1 de cada 5 griegos convocados a urnas, es decir, 1 de cada 5 griegos decidirá por los 4 restantes, los no representados por Syriza, gracias al sistema electoral de la casta griega, del que Syriza no se quejará a partir de ahora.
Y Europa tiene que decidir si
arroja al cubo de basura de la historia a Grecia y a los griegos, algo que no
podrá evitar, porque en caso de condonar la deuda pública a los griegos,
parcial o totalmente, tendría que hacer lo mismo con otros países del sur de
Europa y esto no puede ocurrir, porque el bienestar de los europeos del norte
depende de que los europeos del sur paguen su deuda.
Así que Grecia terminará saliendo del euro, posiblemente pasen a ser una colonia china, islámica o rusa, o de algún fondo buitre, que no sólo impondrá sus condiciones económicas más allá de la austeridad, sino sus condiciones políticas, así Grecia perderá además de su soberanía económica, también su soberanía política.
Realmente, no sé qué
pueden celebrar hoy los griegos en la plaza de Omonia de Atenas, no hay nada
que celebrar, salvo su final como un país europeo y civilizado. Grecia hoy pertenece ya al tercer mundo, ha comenzado su camino hacia el Tártaro y Syriza es su epitafio como nación independiente.
Enrique Suárez
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viernes, 16 de enero de 2015
Consecuencias de la deflación para los ciudadanos
Los precios en España se han
reducido en un 1 % en diciembre de 2014 con respecto al año anterior. Según el FMI, dos trimestres consecutivos con bajada de
precios, deben considerarse como deflación. Pero ¿qué es la deflación?, ¿cómo afecta a
nuestras vidas?
Trataré de exponer a continuación,
algunas de las consecuencias que pueden producirse en nuestras vidas
relacionadas con este pernicioso fenómeno que, por ejemplo, ha mantenido a
Japón en una crisis prologada de 25 años.
La deflación es en realidad una
consecuencia de la reducción de la demanda agregada, por decirlo en cierta
forma es un retroceso en el consumo de bienes y servicios que se va reduciendo progresivamente, en
una espiral, algo que se va manifestando en la reducción de precios.
España ha entrado en
deflación por la bajada de los productos del petróleo, pero hay que tener en cuenta
que tras Grecia, es el segundo país del mundo que más deflación ha tenido el
año pasado. No solo la bajada de los carburantes explica la deflación en
España, el elevado paro, la escasa liquidez y las deudas acumuladas, tienen
algo que ver también en el fenómeno, y por supuesto, las nefastas políticas de falsa austeridad que ha promovido el gobierno, siendo austeridad para los ciudadanos, pero no para los que detentan el poder, que todavía han incrementado más el gasto público.
Si la gente no consume, los precios
disminuyen, pero las empresas productoras sólo pueden abaratar sus precios
hasta un límite, porque a partir de ahí se producirán pérdidas. Antes de eso
las empresas abaratan costes y entre ellos los laborales son los primeros, por
lo que la deflación es una presión que incrementa el desempleo. En un país como España con cotas de desempleo
del 24 % esto puede tener unas consecuencias funestas, porque cuanto más se
reduce el empleo y los salarios, más se sigue reduciendo el consumo. El valor 100 de diciembre de 2014 es hoy 99, es decir, el valor se ha devaluado, pero sigue costando prácticamente lo mismo.
Por otra parte, al saber que los
precios tienden a la baja, se difiere el consumo, si alguien tiene que
comprarse una vivienda o un vehículo, espera, pues sabe que los precios
seguirán bajando, esto también reduce la demanda de viviendas y vehículos, que
actualmente se encuentran ya subvencionados en su compra, y también contribuye
a reducir los trabajadores en los sectores afectados. Lo mismo se puede decir
de electrodomésticos, o bienes de cierto valor, pero también de los de valor
mínimo, por ejemplo la alimentación, se reduce la demanda de productos de más
valor y se incrementa la de los de menos valor, por lo que los productos de
alto valor no resultan rentables y empiezan a desaparecer del mercado
produciéndose escasez.
Al mismo tiempo se incrementa el
valor de las deudas, la reducción de los salarios que es una consecuencia de la
deflación, termina haciendo que las deudas cada día requieran más horas de
trabajo para pagarlas. Quien tiene una hipoteca de 100.000 euros y ve que su
salario se reduce un 10 %, en realidad es como si su deuda se hubiera
incrementado a una deuda de 110.000 euros. Como la gente tiene que pagar sus
deudas de forma prioritaria, el dinero libre del que disponen cada día es menor
y eso reduce aún más el consumo.
Cuando los precios caen, el dinero se vuelve más valioso
porque la misma cantidad de euros compra más, es decir, aumenta el poder
adquisitivo de los consumidores. Por eso los que tienen unos ingresos fijos
como los pensionistas o muchos funcionarios, salen, a la larga, beneficiados,
porque aumenta el poder adquisitivo de sus ingresos, mientras que todos los
demás sectores de la población se ven perjudicados. El que tiene dinero, tendrá
más dinero, y el que no lo tiene, tendrá más deudas. La deflación beneficia a
los ricos y perjudica a los pobres.
En circunstancias sin crisis
económica, los gobiernos podrían cambiar el sentido del índice de precios con
inversiones públicas, pero con la elevada deuda pública que hay en España y con
el elevado déficit público, esto resulta imposible. La deflación es una presión
sobre el gasto público que debe reducirse, pues el Estado recauda menos al
contraerse la economía y existir menos consumo. La deflación repercutirá de
forma negativa sobre las inversiones públicas y los empleados públicos que
tenderán a reducirse. En cuanto a las medidas monetarias, al ser España un país
miembro de la unidad monetaria no depende de sí misma para aplicarlas y como
otros países como Alemania o Francia, luchan por no entrar en deflación,
tratarán de aplicar políticas de rescisión de grandes inversiones en Europa.
Independientemente del
crecimiento que se supone que España tendrá en 2015, próximo al 2,5 % según los
más optimistas, la bajada de precios contrarrestará los efectos positivos del
crecimiento. Solo una reducción del gasto público podría permitir realizar
inversiones públicas para incrementar los precios, el empleo y la demanda de
los consumidores, pero eso no debe
entrar en los planes de los numerosos gobiernos que hay en España, que siguen
exigiendo austeridad a los españoles, con una carga impositiva cada vez mayor,
mientras que se despilfarra en gasto público suntuario e innecesario buena
parte de las oportunidades que nos quedan de no entrar en una recesión para
varias décadas.
Enrique Suárez
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viernes, 26 de diciembre de 2014
¿Qué españoles han perdido más renta por cápita por comunidades autónomas (2008-2013)?
La media en España ha sido de - 6,69 % en el periodo comprendido entre 2008 y 2013. ¿Y no hay nadie responsable de este caos tan bien organizado para qué se beneficien los crápulas?
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En 2013, la Renta Per Cápita de Asturias se desploma dos veces más que cualquier otra comunidad autónoma
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viernes, 15 de agosto de 2014
España en deflación: el país del mundo en el que más bajan los precios
Según información de Datos Macro, que ofrece los IPC de los
países con las economías más relevantes (65), España es el país en el que más han
bajado los precios a lo largo de 2014, con – 1,2, el siguiente es Grecia con
-1,1 que lleva todo el año en deflación.
Los precios tienen dos componentes, el costo real y los
impuestos, desde hace dos años en España no han dejado de subir los impuestos y
al mismo tiempo tampoco han dejado de bajar los precios. Cierto es que en el
último mes España ha crecido un 0,6 %, pero con una carga impositiva muy
superior a la que existían cuando el gobierno de Mariano Rajoy llegó a La
Moncloa.
Crecer bajando los precios, en realidad no es crecer, es
devaluar el precio de los productos y servicios, a pesar de que los impuestos
se han elevado. En realidad, el crecimiento de España es una gran operación de
maquillaje, un crecimiento espúreo, que no proviene del crecimiento de la
demanda externa sobre nuestros productos, que también ha disminuido en los
últimos meses, ni tampoco del crecimiento del consumo o demanda interna que no
deja de menguar.
Vender más a menor precio reduce los ingresos que reciben los
productores de bienes y servicios, pero también los impuestos que reciben las
entidades gubernamentales.
España camina directamente hacia la deflación y el gobierno
sigue de vacaciones, menos mal que la oposición hace lo mismo y los medios de
comunicación también. En septiembre nos enteraremos de que este país ha entrado
en deflación, eso con un poco de suerte
Enrique Suárez
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viernes, 8 de agosto de 2014
La decadencia de Occidente
Cuando Oswald Spengler publicó su obra magna entre los años
1918 y 1923, sobre la evolución de las culturas y civilizaciones a lo largo de la historia, estableció como conclusión
que el final de la cultura occidental, tal como se la conocía, estaba próximo.
La Primera Guerra Mundial había concluido y en Rusia se había cambiado de
régimen un año antes, tras la Revolución de Octubre Posteriormente aconteció la
Segunda Guerra Mundial y como
consecuencia la política de bloques, el bloque occidental y el bloque soviético
dividieron Europa. En 1989, con la caída del Muro de Berlín, también sucumbió
el Telón de Acero y algunos países de la Europa del Este, que habían
pertenecido al imperio ruso, cambiaron de bando, uniéndose a la Unión Europea.
Los países que formaban Yugoeslavia están en proceso de integración y Ucrania
está en guerra desde hace unos meses por querer su integración en la zona
occidental del país, aunque no así en la oriental. También ha pedido su
integración Turquía.
Si desde los aspectos, político, territorial, tecnológico se
puede decir que Occidente se encuentra en franca expansión, hay que decir
también que desde los aspectos económicos, sociales y culturales está en franca
recesión y decadencia.
Cómo se muestra en el mapa de Datos Macro que se ofrece al
inicio del artículo y que muestra el elevado endeudamiento de las naciones del
llamado primer mundo, pues más del 90 % de la deuda pública mundial se origina
en los países occidentales –incluyendo Japón-, mientras que los países acreedores
posiblemente sean Rusia, China y algunos países musulmanes, que son los que menos
deuda pública acumulan, junto con algunas grandes corporaciones internacionales
más difíciles de identificar.
Hace algunos años se denunció que la globalización no era un buen negocio para Occidente, abrir el mercado mundial a 3.000 millones de
personas que producen mucho más de lo que consumen, para que otros consuman
mucho más de lo que producen, nos lleva con el paso del tiempo al
endeudamiento, que ahora se trata de sofocar la austeridad y las restricciones
crediticias. Pero también nos ha llevado a la deslocalización de la mayoría de
grandes multinacionales occidentales que hoy producen en lejanos países a
precios competitivos, pero habiendo creado en muchos países occidentales
elevadas bolsas de paro, déficit, deuda, una parsimoniosa decadencia y a una reducción de consumo que se está
observando con la deflación rampante que eleva su sombra sobre las economías
occidentales. En algunos países del sur de Europa está ocasionando un auténtico
estrago social y económico.
La salida liberal de la crisis
España, sirva de ejemplo, ha devaluado las condiciones
vitales de sus ciudadanos de forma extravagante, no sólo con una de las tasas
de paro más elevada del mundo, sino con un estrangulamiento paulatino de
aquellos que tienen la fortuna de conservar su trabajo, que hoy trabajan mucho
más para cobrar menos de lo que cobraban hace siete años en relación a lo que
cobran en otros países. Grecia, Portugal, Italia e Irlanda, junto con otros
países del extinto Telón de Acero, también están pagando los platos rotos de la
globalización.
Los recientes acuerdos económicos establecidos entre China y Rusia, con la adhesión de Kazajistan o Bielorusia van camino de crear una comunidad económica,
que competirá sin duda con los países occidentales. La respuesta de Rusia ante
las sanciones de la UE por su apoyo a las milicias del Este ucraniano no se ha
hecho esperar. Sin ser una cifra importante, 600 millones de euros, es una
advertencia de que los intercambios comerciales entre Rusia y la UE pueden reducirse. El choque de civilizaciones anunciado por Samuel Huntington, se ha convertido en realidad en un choque de intereses.
Los países occidentales están obligados a dar un salto cualitativo
y evolutivo en sus estructuras sociales, económicas y políticas, pero también
en sus condiciones tecnológicas y culturales. Si Occidente dispone todavía de
una ventaja comparativa con respecto al resto del mundo, es sin duda el capital
humano, las ventajas materiales se han ido reduciendo y los diferenciales en rentas
también, pero las estructuras políticas, habitualmente conservadoras, están
impidiendo el desarrollo occidental.
La mentalidad de los europeos se ha ido transformando durante
los últimos años, desde la iniciativa y liderazgo en la creación de riqueza,
hasta el mantenimiento del estatus alcanzado, lo que posiblemente traiga en los
próximos años una regresión y una pérdida de bienestar, gracias a que los
Estados que conforman los países occidentales han ido adquiriendo más deuda de
la que pueden asimilar. El ejemplo de Japón que presenta la segunda deuda más
elevada del mundo y lleva 25 años de recesión y deflación debería hacernos
reflexionar. Occidente sólo tiene una oportunidad para salir de la decadencia a
la que está abocada y no es otra más que la de poner en acción el capital
humano con el que cuenta en un ámbito económico atractivo y políticamente poco
intervenido, con una reducción de los gastos públicos considerable.
El problema de Occidente actualmente ya no es de índole
económica, pues los créditos están asequibles, sino de crisis de creatividad
para hacer lo que siempre hizo, superar los estados anteriores. El mayor
problema al que se enfrentan los países que viven en el ámbito occidental es
precisamente el capitalismo por su condición deudora con las grandes economías
no occidentales, y los problemas del capitalismo se resuelven con más capitalismo,
no reduciendo las oportunidades y creando dificultades para que los ciudadanos
de los países occidentales hagan lo que siempre han hecho y les ha ido
suficientemente bien a lo largo de la historia, para tener la mayor población
del planeta que disfruta de las mejores condiciones vitales, cualquier veleidad
providencial acometida por las naciones occidentales terminará siendo un pesado
lastre que no se podrá asumir.
Occidente sólo tiene una salida para superar su crisis, que
no es otra que recurrir a las iniciativas liberales que relancen la economía,
la creatividad y la competencia. El camino de servidumbre de Hayek sólo nos
puede conducir al infierno, y los adversarios de la primacía occidental están
dispuestos a ayudarnos a que lo consigamos cuanto antes.
Enrique Suárez
Categorías:
Capitalismo,
Crisis Económica,
Deuda Pública,
Globalización,
Gobiernos,
Liberalismo
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