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jueves, 5 de marzo de 2015

La realidad y sus depredadores




Cuando se analizan los hechos, aunque sean simplemente datos o referentes estadísticos, se descubre que España, en términos generales, está mucho mejor que Grecia, pero también mucho peor que Noruega. Evidentemente, Grecia está extraordinariamente mejor que países tercermundistas como Bolivia o Venezuela.

En cuestiones macroeconómicas España, parece que está saliendo de la crisis, la prima de riesgo está en 98, el IBEX en sus máximos desde hace tiempo, parece que el déficit público está controlado. Sin embargo en cuestiones microeconómicas, la cuestión es más difícil de valorar, el paro en enero de 2015 estaba en 23,6 %, pero la deuda de las familias está actualmente a niveles de 2006 y descendiendo. El paro es una consecuencia de las condiciones económicas, cuando el PIB sube del 3 %, se crea habitualmente empleo, y España está a punto de superar esa cifra en lo que se refiere a periodos interanuales.

Sin embargo hay algunas cosas en las que España está muy bien, en comparación con sus vecinos inmediatos, porque en este país el 83 % de los ciudadanos residen en una vivienda propia. Nuestro país es también el que tiene la primera Esperanza de Vida de Europa que ahora supera los 82 años. En la Encuesta sobre Calidad de Vida de 2011-2012 de Eurostat, los españoles son menos felices que los nórdicos, pero sin embargo lo son más que otros países que le superan en Renta Per Cápita como Alemania, Italia, Francia o Reino Unido.

En España hay dos problemas que destacan más que en otros países, el paro y la corrupción, al menos eso es lo que se refiere en la última encuesta del CIS. En ningún otro país se ha organizado una campaña de propaganda por parte de la izquierda política y mediática para hacer una crítica exhaustiva de las condiciones reales en las que se desarrolla la vida en nuestro país, con tal de minar la moral y la confianza de los españoles y llevar los votos al origen de sus pesebres. En ningún otro país el gobierno ha hecho mayor anuencia de sus logros, más que nada porque en el clima en el que se desenvuelven los acontecimientos, cualquier presentación que no comulgue con el fatalismo está condenada a la hoguera pública por la oclocracia que se apresta a imponer un orden que nos conduce directamente al tercermundismo.

Tal vez ese sea el escenario necesario que algunos desean para hacer valer sus intereses y hacerse con el poder, pero desde luego nada tiene que ver con el escenario de la realidad de este país. Evidentemente hay muchas cosas en las que debemos mejorar, entre otras hacer un sistema público que realmente sea eficiente y eficaz, y salir del anacronismo de los puestos fantasma y la depredación de recursos, porque no puede seguir permitiéndose que en España se requieran dos empleados públicos para hacer lo mismo que en Alemania hace uno solo, algo a lo que no se ha atrevido el gobierno de este país, esperando que le voten los que le critican cada día, por dejarles en el puesto de trabajo innecesario que ocupan, y por supuesto para no incrementar aún más el paro y que no se vean cifras como las de Andalucía en toda España.

Es hora de recordar que mientras el paro alcanzó el 25 % de la población activa durante la crisis, sólo hubo un ámbito en el que creció el empleo, el sector público autonómico hasta en un 25 % de media, y en algunos lugares aún más, eso en una época en que la crisis las nuevas tecnologías y la globalización hacían cisco el empleo en las actividades económicas privadas, que al fin y al cabo son las que generan ingresos y no sólo gastos. Es necesario recordar que la mayoría de estos nuevos empleos eran de contratados circunstanciales de la era digital, porque España ocupa el cuarto lugar por la cola en número de funcionarios. Al tiempo que decenas de miles de pequeños empresarios y autónomos eran desvalijados por los gobiernos de todos los partidos, hasta llevarlos a la quiebra.

Como conclusión se puede decir algo que está relacionado con los hechos, España está económicamente mejor que estaba con los gobiernos de Zapatero, socialmente no está mucho peor, prueba de ello es que las situacionesde pobreza real han comenzado a disminuir en los últimos años, al igual que la desigualdad, al tiempo que se han incrementado las rentas de inserción que nunca han recibido más porcentaje en los Presupuestos Generales del Estado.

Ante un vaso de bienestar, la izquierda siempre dirá que está medio vacío, y la derecha que está medio lleno, pero ni la izquierda, ni la derecha nos dirán porque está mediado y no más lleno gracias a sus errores, mezquindades, corrupciones y depredaciones. Al fin y al cabo, todo lo que se dice desde los partidos políticos sólo tiene un interés, ocupar el poder para beneficiarse de sus prójimos; desgraciadamente la profesión política se ha convertido en el cuarto problema para los españoles, nadie cree ya que ningún político sacrifique sus propios intereses por el servicio a los demás. A mí me da igual que me roben con la izquierda o con la derecha, lo que no acepto es que me roben ni con la izquierda, ni con la derecha.

De lo que estoy seguro, es que a la inmensa mayoría de los españoles, les encantaría haber progresado durante este tiempo aunque fuera tan solo la mitad de lo que lo han hecho la media de los políticos españoles de todos los partidos, especialmente aquellos que ocuparon algún puesto en los consejos de administración de las Cajas de Ahorros de los que algunos truhanes han desfalcado o desviado más de 200.000 millones de euros durante la última década y de los que nadie parece saber nada.

Enrique Suárez


lunes, 23 de febrero de 2015

Información alternativa para un mundo cambiante



A continuación os dejo unos cuantos enlaces de medios de información y comunicación, alternativos e independientes de diversos países,  donde las versiones oficiales o políticamente correctas no suelen ser las habituales, ni en el planteamiento de las noticias, ni en los artículos de opinión. Los temas de los que se ocupan son política, economía, internacional, cultura y problemas diversos. Se procurará ir añadiendo otros hallazgos.



Si conocéis algún otro medio independiente y alternativo que deba estar en esta lista, podéis dejar el enlace en comentarios. Gracias






miércoles, 21 de enero de 2015

Las fuerzas del mal




No voy a parodiar al Presidente George Bush, pero voy a utilizar este concepto que acuñó durante la invasión de Irak para definir un grupo de propagandistas que ejercen su trola de forma permanente en las redes sociales, sin recato alguno. Las fuerzas del mal, son precisamente las que no ven nada bien de lo que hagan los contrarios y, sin embargo, ven todo bien en los propios, aunque se demuestre que esté mal, sea inútil, o sea un engaño. 

Decía Noam Chomsky que quien en una democracia distribuye propaganda viene a ser un totalitario que en un régimen  que estableciera repartiría coerción, y va a tener razón. En estos tiempos hay enemigos de la información veraz en una proporción inusual. Nunca medraron más fantasmas imponiendo sus mentiras que en los tiempos actuales. Y lo curioso es que no se cortan un pelo, y como te atrevas a decirles que lo que publican no es correcto, lo mínimo que te espetan es que eres un fascista.

No está bien que en una democracia haya individuos que vayan de lobos solitarios intoxicando a la gente, pero todavía está mucho peor que se organicen en sectas para hacerlo. Estos enemigos de toda libertad de expresión que no sea la suya deberían ser excluidos por los demócratas, perseguidos y condenados al ostracismo público. Sin duda sus actos de terrorismo menor, con la finalidad de lograr su propósito, le hace un flaco favor a la democracia y también a la libertad de expresión, y por supuesto a la comunicación normal entre la gente.

¿Por qué hay gente que trata de hacer lo posible por llenar de mierda los escenarios donde otros están charlando tranquilamente sobre lo que les dé la gana? ¿Qué derecho tienen a hacerlo? ¿Hasta cuándo los que no lo hacemos lo vamos a consentir?

Cierto es que hay orientaciones políticas interesadas en ofrecer una realidad diseñada por sus deteriorados cerebros, que elevan a categorías universales casos particulares y que deducen que la única vedad en este mundo es la que ellos pregonan como si fueran súbditos del califato de Levante. No tiene mucho sentido, en un mundo en el que la gente puede acceder a diferentes fuentes de información y constatar que una noticia es verdadera o falsa, de poco sirve dedicarse a la innoble tarea de intoxicar a los demás.

Como se decía ayer con las falsas banderas, es tan fácil descubrir a los propagandistas que nos intoxican cada día, que sólo pensando que consideran que la gente es idiota, es decir, más idiotas que ellos, pueden seguir con su cruzada para implantar sus mentiras.

Les dejaré un instrumento para desmontar a los impostores, que usurpan cada día nuestro derecho a estar informados con noticias reales y no  con opiniones totalitarias a la carta de los intereses de los propagandistas y los amos/clientes que patrocinan. 

Si ustedes ven que alguien publica una noticia que inclina a su falsedad, sólo tienen que seguir durante un tiempo la conducta del sospechoso, cuando vean que no comenta, que sólo entra un muro de Facebook o un foro a dejar su cagadita, que no responde a las respuestas que se le dan, que siempre está con el mismo tema o contra los mismos enemigos, y que por último, se enfada si alguien le acusa de ser un troll, ni lo duden un momento, es mucho más valioso para su salud contar las líneas de corte del papel higiénico en el futuro, que leer lo que ponen estos cenutrios, parásitos de nuestra atención y libertad

Enrique Suárez

jueves, 28 de agosto de 2014

La era de los simulacros


"Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no es la verdad" Marco Aurelio

Ciertamente todo ha ido demasiado deprisa en los últimos 20 años, en el año 1995 adquirí mi primer PC, tenía un disco duro de 40 Mb, era de los buenos; hoy los ordenadores similares tienen discos duros de 1 Tb de serie, es decir 25 millones de veces más capacidad. Con internet ha ocurrido algo similar, las primeras conexiones de acceso público  provienen también del mismo año, los servicios eran limitados, lentos y restringidos. En el año 2000 no había más de un millón de usuarios en España, en 15 años, prácticamente todos los hogares españoles tienen varias formas de acceso a internet. Durante los últimos tres años se ha transferido la "internetización"  a los móviles, de tal forma que hoy en día, pasamos buena parte de nuestro tiempo de trabajo y ocio conectados a la red.

La generación que será mayor de edad en el próximo año ya no sabría vivir sin ordenador, móvil e internet, de esta forma el ideal del humanismo como conocimiento completo del ser humano ha concluido, nadie podría conocer hoy lo que concierne al ser humano en una sola vida, pero conocerá muchas cosas desconocidas que ampliarán su "humanidad" dependiente. 

Durante este tiempo el hardware como el software han experimentado un avance exponencial. Hay millones de aplicaciones, juegos, películas, textos, y usuarios de blogs, foros, redes sociales. Todo esto ha transformado la configuración de nuestra existencia, es difícil distinguir si la vida asociada a internet es vida real o no lo es,  transformando incluso nuestro concepto de realidad que se ha ampliado con un anexo inexistente hace veinte años que va camino de ser más importante que la propia realidad: la realidad virtual o hiperrealidad.

El abrazo de la sociedad global

El fenómeno de la globalización también ha transformado nuestra existencia creando una expansión mundial desconocida hace unas décadas. Las empresas se han deslocalizado, los trabajadores han perdido su trabajo, la producción se ha fragmentado y el consumo se ha internacionalizado. Hoy podemos consumir productos creados a miles de kilómetros por una empresa que tiene su sede en un país situado también a miles de kilómetros y que no está ubicado en el mismo lugar de la producción. La división del trabajo ha superado la especialización para introducirse en la fragmentación de la producción, lo que ha traído como consecuencia también la fragmentación del consumo y su sublimación, a veces esperpéntica.

Hoy la leche ya no es de vaca, cabra u oveja, puede ser de avellanas o almendras, soja, y otras alternativas. Dentro de poco tendremos quesos de soja y almendras, con sabor de arándanos y frambuesas, y disolución de chocolate en la base, y en unos pocos años más llegaremos al queso personalizado, posiblemente según un perfil de alergias establecido científicamente. Decía Aldoux Huxley con ironía que la medicina había avanzado tanto en su tiempo que ya nadie podía considerar que no estuviera enfermo, algo así ocurre con el mercado, ha avanzado tanto en sus ofertas como en sus productos que ya no hay nadie en este mundo que pueda prescindir de lo que le ofrece.

Creando la caverna

El avance de los soportes para la información, así como los distintos canales de comunicación que ha supuesto internet de forma  instantánea, prácticamente gratuita y universal, también contiene su lado oscuro, un paquete pernicioso con las viejas fórmulas de la manipulación, persuasión y demagogia que, con un nuevo disfraz apto para la hipocresía, sirve al enmascaramiento de la realidad que pretenden aquellos que viven de embaucarnos. La información se ha masificado de tal forma que cada día resulta más difícil encontrar datos rigurosos, consistentes, fundamentados en hechos o pruebas fehacientes. La comunicación se ha transformado en algo parecido a un espectáculo, donde ya no importa tanto lo que dice la gente, sino lo que representa o escenifica, la forma prevalece sobre el contenido, el significante sobre el significado.

Asistimos a  un procesamiento singular de la información por el que la simulación sustituye y desplaza a la realidad, en un propósito que remeda la confección de hamburguesas con carne picada, las chuletas tienden a la desaparición; al igual que los medios de comunicación tradicionales, masivos y compartidos; esto trae como consecuencia una nueva forma de limitación, porque sin duda el futuro está en las comunicaciones personalizadas, cada uno tendrá la información que desee, se comunicará con quien quiera y vivirá en el mundo que mejor le parezca, a la carta, desapreciando todo aquello que no le interesa, incluidos los seres humanos que tiene por vecinos. Será más fácil establecer una comunidad de jugadores de petanca virtual, que una nación de contribuyentes.

A fecha actual, la comunicación más  frecuente y posiblemente fundamental no es con las personas más próximas, sino con aquellas con las que se tiene mayor afinidad, independientemente del lugar del mundo en que se encuentren. Esto está creando graves problemas de comunicación entre las personas y sus relaciones, en las parejas, pero también en las familias, en los hijos con los padres, entre los hermanos y en las comunidades más próximas, los vecinos, los compañeros, los compatriotas

De esta forma, lo que ayer se consideraba más auténtico se vuelve cada día más inaccesible, por eso estamos abocados a vivir una era de los simulacros, la representación de la realidad que exactamente no es la realidad, en nuestros “reality shows” particulares, donde se mezcla lo virtual y lo genuino. Este mundo exige que nos representemos públicamente, no que seamos como somos, ni que pensemos, sintamos o hagamos como corresponde a nuestra condición, lo importante en la era de los simulacros es sin duda la representación: la imagen pública.

Y cuando ya no somos quienes somos sino nuestras representaciones públicas en el escenario mundo en el que todos se representan, nuestra identidad se confunde, se hace más anómica y anónima; trascendemos la realidad para habitar en una forma de ficción, que se entremezcla con las ficciones de todos los demás, con sus diversas representaciones.

Si la realidad pasa a ser hiperrealidad, es lógico que esta requiera que el ser humano pase a un ser  hiperhumano, que contenga lo humano más sus circunstancias, pero el grave problema es que esas circunstancias no están bajo su control, sino de otros. Paradoja sorprendente, en el momento en el que el ser humano alcanza su mayor grado de liberación en la historia, surge el ser hiperhumano que es el más dependiente de la técnica que jamás ha existido.

La verdad como epifenómeno de la realidad

En ese proceso similar a la fragmentación de los alimentos o de los seres humanos, la verdad que contiene la realidad también se va transformando hasta el punto de que lo que se dice puede contener más o menos porcentaje de verdad, pero en algunas ocasiones nada tiene que ver con la realidad, pues de tanta sustracción de su contenido y tantos aditivos que se añaden, una noticia puede ser una intoxicación muy bien elaborada que nada tiene que ver con la que realmente ha ocurrido y que ha sido creada para beneficiar de alguna forma el interés del procesador de la información y la comunicación que amablemente nos la regala. Avanzamos de esta forma hacia alguna forma de ceguera magníficamente urdida por aquellos que tratan de imponer un velo sobre nuestra propia conciencia y la de todos. Y al mismo tiempo a un nuevo mapeado de las relaciones que si por un lado se hacen universales, es al precio de hacerse controladas.

Volvemos de esta forma a la búsqueda de la verdad, haciendo válido el aforismo cristiano de la verdad nos hará libres, pero ¿cómo alcanzarla?. Estas cuestiones relativas a la información y la comunicación no son nada nuevo, provienen de la Grecia Antigua como tantas cosas, cuando los sofistas se propusieron demostrar que podrían, mediante artificios retóricos, demostrar una cosa y la contraria, algo que sin duda coincide con los comienzos del relativismo por parte de los escépticos, origen de la duda y la incertidumbre, pero también de la desinformación, la propaganda y las intoxicaciones y por supuesto, de la publicidad. La manipulación de la realidad por medio del verbo es algo muy antiguo sobre lo que nos advirtieron ilustres personajes como Aristóteles, Maquiavelo, Voltaire Schopenhauer,  Milosz o Chomsky.

Sin duda la hegemonía visual a la que nos enfrentamos, que ha desplazado los argumentos racionales por los memes ópticos, tiene algo que ver en este proceso. Algo que fue descrito en su día por Giovanni Sartori con su “homo videns” el ser humano como espectador que ve la realidad pero no reflexiona sobre ella, con sus puntos de coincidencia con el “homo sentiens” de Franco Ferrarotti,  sedicentes reproductores de aquello que no han comprendido pero de lo que consideran que entienden  porque lo han visto. No se alejan estos personajes de los “hombrecillos” descritos por Whilhem Reich, el hombre masa de Ortega y Gasset, o los “estúpidos” de Carlo María Cipolla. 

Si no se hace algo para evitarlo, pronto nos quedaremos sin realidad, sin autenticidad, y sin verdad. Y todo lo que llegará a nosotros será una maraña de datos imposible de procesar, un auténtico fiasco, una reproducción interesada del simulacro de la realidad, que sólo contiene de realidad lo que le interesa que contenga al mensajero.  El procedimiento es sencillo, cada día lo disfrutamos en la televisión con los “reality shows”, concepto no traducido al castellano, porque perdería su glamour, pero en realidad no son otra cosa que simulacros, pero también en las redes sociales, en cualquier escenario de comunicación, incluso en los que ayer eran reales. El problema es que la inmensa mayoría de la gente se cree que simulacros y realidad coinciden, de esa forma resultan dependientes de las intenciones del cocinero, se alimentarán con lo que le interese y cuando son estafados, antes de reconocer su ingenuidad, posiblemente recurran a la desconfianza, la neurosis y la paranoia.

El secuestro de la opinión pública 

El sociólogo Jean Baudrillard nos advirtió de que la hiperrealidad había envuelto a la realidad, que las representaciones al igual que los mapas habían desplazado a los territorios, que la información y la comunicación cada día se abrazaban más al simulacro de la realidad, a su representación, de aquí en adelante, decía el pensador francés, los simulacros precederán a cualquier acontecimiento, o más exactamente  a cualquier suceso que ocurra en la realidad. 

Michel Foucault nos advirtió antes de la llegada de internet que para alcanzar los conocimientos de la realidad sería necesario realizar algo parecido a la arqueología, rebuscando en el montón de escombros que la hiperrealidad, la realidad virtual creada y construida con intereses, hubiera dejado sobre ella.  El modelo que nos sirve para comprender el pasado desde la historiografía, también nos debe servir para comprender el futuro desde la hipocresía, al fin y al cabo, desde sus representaciones ficticias, que tanto recuerdan a la caverna de Platón.

Algo ha debido hacer bien el poder para lograr que tras un periplo de 2500 años hayamos regresado al mismo punto de partida, ver sombras proyectadas que sólo recuerdan a la realidad, pero que no coinciden con ella. Volveremos a depender de aquellos que encienden y apagan las luces según su conveniencia, como ha ocurrido siempre, pero algo hemos avanzado, antes lo hacíamos en una caverna creada por el poder y hoy podemos hacerlo relajadamente desde nuestras casas, sintiéndonos poderosos por ver todo aquello que otros han decidido mostrarnos y no acceder a todo aquello que han decidido ocultarnos. 

El problema se producirá cuando regresemos a la fase anterior como creo que acontecerá en los próximos años, abandonando el ámbito de la creación, la reflexión y el raciocinio que ha caracterizado a la civilización occidental, para abrazar la mitología de las creencias tan grata a otras civilizaciones y a algunas opciones dentro de la nuestra. Sin duda, creeremos aquello que les interese que creamos a los detentadores del poder que administran el curso de nuestras vidas. 

Los dioses que guiarán nuestra existencia ya no se denominarán Zeus, Minerva o Venus, sino Prima de Riesgo, Déficit Público e Indice de Precios al Consumo y sus sacerdotes formarán gobiernos, hata que algún émulo de Tales, en la puerta de algún mercado, vuelva a repetir aquello de "todo está lleno de dioses" y comencemos una nueva era de la razón, que haya abjurado para siempre de las trampas dialécticas del relativismo y de todos los simulacros que conlleva. Sólo entonces, volveremos a ser dueños de nuestra realidad, el homo mensura de Protágoras.

Enrique Suárez

jueves, 10 de julio de 2014

El asalto al poder de las hordas posibilistas

"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo el más sagrado e indispensable de los deberes" Maximilien Robespierre


Han llegado, como estaba previsto. Fueron incubadas como “el huevo de la serpiente” por los muñidores de la deconstrucción interesada de este país “discutido y discutible”, algunos dicen que fue política de tierra quemada con la intención de perpetuarse en el poder y mantener en el pesebre a sus amados hijos y nietos, sin embargo, otros consideran que sólo fue una cuestión de inepcia gubernamental y opositora, en un momento económico complicado.

Al contrario de lo que algunos desconocen, la casta no es un hallazgo del fruto de la inteligencia de una cabeza con cola de caballo, sino una conceptualización del poder acaparado por unas élites cenutrias, definida en Italia durante el año 2007 por Rizzo y Estella, de la que a los pocos meses se dio cuenta en este blog. Por mucho que he buscado no he visto ningún artículo político hablando de la casta escrito por alguno de los líderes de Podemos, de lo que se deduce que para ellos es una especie de “muñeco de paja” para orientar a las multitudes hacia los que detentan el poder.

En el año 2010, advertimos a nuestros lectores de que en España se caminaba hacia la oclocracia, esa degeneración de la democracia descrita por Polibio que consiste en las muchedumbres usurpadoras de la voluntad del pueblo guiadas por un líder mesiánico ahíto de populismo, porque la oclocracia subvierte el orden democrático, las reglas del juego, la muchedumbre no es el pueblo, es una parte del pueblo que se considera a sí misma legitimada de soberanía y representación del poder popular y que trata de someter a su criterio a todas las instituciones que ejercen el poder legítimamente.

Podemos se encuentra en la clasificación política de los partidos acaparadores  (catch-all-party) que renuncian a los principios para alcanzar el poder. La ideología no es importante a pesar de lo que parezca, al igual que la democracia, es un instrumento útil al propósito de alcanzar el poder prometiendo lo imposible, normalmente sólo se habla de la ideología de los demás, que ha conducido al fracaso y la miseria. Es importante para ello instalar la idea de miseria en la gente, siempre originada en la mezquindad o la ineptitud de los adversarios.

Es necesario un buen lema, da igual que ya haya sido utilizado, pero ha tenido que demostrar su éxito, el “yes we can” (Podemos) de Obama podía servir, también un líder que resulte conocido y quien mejor que Pablo Iglesias, sosias del fundador del PSOE, para crear más contradicciones y atracciones. Pero sin duda el elemento fundamental para el triunfo de un partido acaparador como Podemos es el simulacro, descrito por el sociólogo Baudrillard, un simulacro de revolución, de democracia asamblearia, de apocalipsis, de lo que sea necesario, y por supuesto propaganda, la más zafia de las posibles que consiste en soflamas gratas a los oidos de los despojados más ignorantes, los demás son malos, nosotros buenos, el que nos critica es un miserable fascista y el que nos halaga una buena persona. Todos nos han robado desde el poder, pero nosotros somos el brazo del pueblo vengador que viene a cobrarse lo que le adeudan: un piso, un trabajo, un subsidio, una vida parásita gratis por haber nacido. Hay que exterminar a los ricos y si es necesario, cualquier residuo de riqueza, más vale morir sentado en un plató de televisión que vivir de rodillas.

Podemos es el hijo putativo más querido de José Luis Rodríguez Zapatero en la transición o traición que hizo a sus propios compañeros de partido a su mayor gloria, disculpando los asesinatos de ETA, dándole alas al independentismo catalán, creando una  sociedad de beneficencia a costa de incrementar el paro hasta los seis millones, la deuda pública en medio billón de euros y el déficit público hasta el 11,5 %, colocando a más de medio millón de personas en el pesebre público, sometiendo a los medios de comunicación con licencias y subvenciones que le favorecieran, convirtiendo en títeres a los jueces y fiscales al servicio del poder, creando una ética de la impostura y una moral saducea al servicio de sus intereses. Depauperando a la sociedad española, despojándola de derechos y recursos, e incluso de identidad y principios de cohesión, para poder implantar su modelo existencial desde el totalitarismo más impertinente e insidioso. Aunque todo apoyado desde la complicidad y la negligencia de un señor que se pasó leyendo El Marca durante años, ejerciendo de don Tancredo, mientras arrasaban el país en nombre de la igualdad, creando desigualdad entre territorios, ciudadanos, trabajadores, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Nada en la política española ocurre por casualidad.

Ahora las hordas paulistas agrupadas en una formación política que lo mismo brinda por Hugo Chávez que persigue a los periodistas que no le gustan, están dispuestas a asaltar el poder, sin importarles las leyes ni las costumbres, en una impunidad que remeda los procesos revolucionarios;  su objetivo es desalojar a la casta para crear una nueva nomenklatura en la que aquellos que opinen de forma diferente sean exterminados políticamente desde la coacción, la coerción y el matonismo. 

Marx les resulta ajeno, Lenin anacrónico, quizás reserven alguna simpatía por Stalin, pero realmente quien es su profeta es Trosky, el que decía que había que caminar separados para golpear juntos, al que no le importaba nada más que el poder y para ello consideraba lícito cualquier medio incluida la agitación de las masas y la violencia. Lo extraño es que todavía oculten su condición totalitaria a los españoles y que los españoles contemplen un engendro que recuerda a un híbrido entre el nazismo y el estalinismo como si fuera una alternativa para resolver los problemas de este país; creo que entre los atribulados seguidores del partido de Pablo Iglesias, a los que Marx incluiría sin duda en el lumpen-proletariado inútil y ambicioso,  resulta extraordinario encontrar un demócrata auténtico que considere que el imperio de la ley prevalece sobre la decisión de los votos.

Sólo hay que recordar las palabras que dedicaba su mentor suizo, el filósofo postmoderno Zizek, sobre la libertad de expresión (promoviendo la censura) para predecir el mundo que nos esperaría si alguna vez esta patulea de impresentables totalitarios, que consideran sus ocurrencias un dogma y se sienten imbuidos de un protagonismo histórico,  alcanzaran, por casualidad, el poder. Antonio Elorza, recientemente, ha definido con claridad con quien nos estamos jugando los españoles la democracia, la libertad y el futuro, en esta ocasión creo que se ha quedado corto, más que una posible solucion a los problemas que presenta nuestra maltrecha democracia, es sencillamente una amenaza dispuesta a su exterminio.

Enrique Suárez

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