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jueves, 5 de marzo de 2015

La realidad y sus depredadores




Cuando se analizan los hechos, aunque sean simplemente datos o referentes estadísticos, se descubre que España, en términos generales, está mucho mejor que Grecia, pero también mucho peor que Noruega. Evidentemente, Grecia está extraordinariamente mejor que países tercermundistas como Bolivia o Venezuela.

En cuestiones macroeconómicas España, parece que está saliendo de la crisis, la prima de riesgo está en 98, el IBEX en sus máximos desde hace tiempo, parece que el déficit público está controlado. Sin embargo en cuestiones microeconómicas, la cuestión es más difícil de valorar, el paro en enero de 2015 estaba en 23,6 %, pero la deuda de las familias está actualmente a niveles de 2006 y descendiendo. El paro es una consecuencia de las condiciones económicas, cuando el PIB sube del 3 %, se crea habitualmente empleo, y España está a punto de superar esa cifra en lo que se refiere a periodos interanuales.

Sin embargo hay algunas cosas en las que España está muy bien, en comparación con sus vecinos inmediatos, porque en este país el 83 % de los ciudadanos residen en una vivienda propia. Nuestro país es también el que tiene la primera Esperanza de Vida de Europa que ahora supera los 82 años. En la Encuesta sobre Calidad de Vida de 2011-2012 de Eurostat, los españoles son menos felices que los nórdicos, pero sin embargo lo son más que otros países que le superan en Renta Per Cápita como Alemania, Italia, Francia o Reino Unido.

En España hay dos problemas que destacan más que en otros países, el paro y la corrupción, al menos eso es lo que se refiere en la última encuesta del CIS. En ningún otro país se ha organizado una campaña de propaganda por parte de la izquierda política y mediática para hacer una crítica exhaustiva de las condiciones reales en las que se desarrolla la vida en nuestro país, con tal de minar la moral y la confianza de los españoles y llevar los votos al origen de sus pesebres. En ningún otro país el gobierno ha hecho mayor anuencia de sus logros, más que nada porque en el clima en el que se desenvuelven los acontecimientos, cualquier presentación que no comulgue con el fatalismo está condenada a la hoguera pública por la oclocracia que se apresta a imponer un orden que nos conduce directamente al tercermundismo.

Tal vez ese sea el escenario necesario que algunos desean para hacer valer sus intereses y hacerse con el poder, pero desde luego nada tiene que ver con el escenario de la realidad de este país. Evidentemente hay muchas cosas en las que debemos mejorar, entre otras hacer un sistema público que realmente sea eficiente y eficaz, y salir del anacronismo de los puestos fantasma y la depredación de recursos, porque no puede seguir permitiéndose que en España se requieran dos empleados públicos para hacer lo mismo que en Alemania hace uno solo, algo a lo que no se ha atrevido el gobierno de este país, esperando que le voten los que le critican cada día, por dejarles en el puesto de trabajo innecesario que ocupan, y por supuesto para no incrementar aún más el paro y que no se vean cifras como las de Andalucía en toda España.

Es hora de recordar que mientras el paro alcanzó el 25 % de la población activa durante la crisis, sólo hubo un ámbito en el que creció el empleo, el sector público autonómico hasta en un 25 % de media, y en algunos lugares aún más, eso en una época en que la crisis las nuevas tecnologías y la globalización hacían cisco el empleo en las actividades económicas privadas, que al fin y al cabo son las que generan ingresos y no sólo gastos. Es necesario recordar que la mayoría de estos nuevos empleos eran de contratados circunstanciales de la era digital, porque España ocupa el cuarto lugar por la cola en número de funcionarios. Al tiempo que decenas de miles de pequeños empresarios y autónomos eran desvalijados por los gobiernos de todos los partidos, hasta llevarlos a la quiebra.

Como conclusión se puede decir algo que está relacionado con los hechos, España está económicamente mejor que estaba con los gobiernos de Zapatero, socialmente no está mucho peor, prueba de ello es que las situacionesde pobreza real han comenzado a disminuir en los últimos años, al igual que la desigualdad, al tiempo que se han incrementado las rentas de inserción que nunca han recibido más porcentaje en los Presupuestos Generales del Estado.

Ante un vaso de bienestar, la izquierda siempre dirá que está medio vacío, y la derecha que está medio lleno, pero ni la izquierda, ni la derecha nos dirán porque está mediado y no más lleno gracias a sus errores, mezquindades, corrupciones y depredaciones. Al fin y al cabo, todo lo que se dice desde los partidos políticos sólo tiene un interés, ocupar el poder para beneficiarse de sus prójimos; desgraciadamente la profesión política se ha convertido en el cuarto problema para los españoles, nadie cree ya que ningún político sacrifique sus propios intereses por el servicio a los demás. A mí me da igual que me roben con la izquierda o con la derecha, lo que no acepto es que me roben ni con la izquierda, ni con la derecha.

De lo que estoy seguro, es que a la inmensa mayoría de los españoles, les encantaría haber progresado durante este tiempo aunque fuera tan solo la mitad de lo que lo han hecho la media de los políticos españoles de todos los partidos, especialmente aquellos que ocuparon algún puesto en los consejos de administración de las Cajas de Ahorros de los que algunos truhanes han desfalcado o desviado más de 200.000 millones de euros durante la última década y de los que nadie parece saber nada.

Enrique Suárez


sábado, 19 de julio de 2014

Un fantoche llamado Žižek




No sé quien estaría más arrepentido del hijo putativo que les ha salido, si el filósofo social Karl Marx o el psicoanalista Jacques Lacán, este personaje que recuerda a un Rasputín en Estrasburgo, que vive de agredir la cultura occidental, la democracia y la libertad, representando la degeneración del marxismo psicodinámico que tantas dialécticas interesantes nos legó, con personajes honestos intelectualmente como Erich Fromm o Herbert Marcuse; me refiero, por supuesto, al padre ideológico y mentor de Pablo Iglesias y el clan de los erostratistas, el esloveno Slavoj Žižek, máximo exponente del pontificado esperpéntico del postestructuralismo, que a fuerza de simulaciones y simulacros tanto se va aproximando al surrealismo.

Cuando en este país quedamos hartos de la Z, no podía acontecernos algo peor que la mesiánica pretensión del ZZ, a modo de pesticida de todas las ideas que no sean loas suyas, con una arrogancia que recuerda a la de Palamedes en el Gorgias, culpando a los demás de su provocadora osadía, pues considera algo así como que si la realidad de los demás no es “su” realidad, la realidad se equivoca, pero él, sin embargo, no.

Los problemas de comprensión son siempre de los demás y si algunos no le entienden es que son tontos, arcaicos o psicópatas. Las interpretaciones erróneas nunca son las suyas. El relativismo zafio en su máximo esplendor, emerge de este pope de la postmodernidad, que desde una filfa insustancial trata de convertirse en paladín del progreso:  si llueve no es por que haya nubes, es porque alguien ha ocultado sol, seguramente con algún interés político o económico. Sería capaz de vender, intelectualmente hablando, helados en el polo y arena en el desierto, insultando a los que no le comprenden por su ignorancia y a los que no le compraran la mercancía por su egosimo, sólo así podría resolver su profunda amargura. Sin embargo, lo más fascinante es que su pensamiento sucedáneo de la filosofía,  donde más éxito alcanza es entre aquellos que en su vida han abierto un libro de ensayo ni por supuesto le entienden, mientras acogen sus enseñanzas y las de sus discípulos, con fe insultante, como si se tratara de "la verdad suprema" revelada a Moisés por Dios en la península del Sinaí, cuando guiaba a su pueblo en busca de la Tierra Prometida, después de abrir las aguas para cruzar el Mar Rojo, todo porque realmente odian las de los demás.

Este pensamiento a medio camino entre el animismo y el milenarismo, con aureola de paradigma, se pasea ufano por los antros del conocimiento que ayer fueron academias, gracias al poder de los medios de comunicación, siempre al servicio del último papanatas que proponga una crítica furibunda contra lo existente, por que le da la gana, simplemente, porque está en su libertad destrozar lo que otros han tardado años o siglos en crear y no conviene a sus intereses y ambiciones que prevalezca otra verdad que la suya en el inconsciente colectivo: la criminalización de lo ajeno, la exaltación de lo propio.

De tanto luchar contra el absolutismo, ha terminado contagiado de totalitarismo, fanatismo y dogmatismo, convertido en un talibán de todo a un euro. Luchando denodadamente contra la representación de los demás, para imponer la suya, como un mazdeista obligado a mostrar al mundo el bien que el defiende, exclusivamente y el mal, que es obra de los demás, exclusivamente.

Posiblemente sea el último sofista del relativismo con cierto éxito entre los frikis, que se enreda en laberintos silogísticos para ocultar su intransigencia y petulancia, tras una presencia impertinente, desabrida y acomplejada. Magnífico survival de la estupidez irredenta es este personaje, que lo mismo alaba a las repúblicas bolivarianas, que pide censura como una propuesta de libertad, llama psicópatas a los poderosos o exalta la soberanía de los pueblos oprimidos, a costa de aniquilar la soberanía de aquellos que los forman. Este seudo-todo, es una apariencia antropomorfa que prefiere la virtualidad a la realidad, la anarquía a cualquier orden, la procacidad a la reflexión, la violación en sí a la paciencia de lo negativo. ¿Apóstol de la violencia?, si es necesaria... la agitación, la propaganda, la censura, por supuesto, y la venganza, un motivo legítimo.
 Búsquedas de Žižek en google desde el comienzo de la crisis económica

Tanta parafernalia para no presentarse como lo que es: un enemigo de la libertad, un intolerante, un desaprensivo intelectual y en su condición ulterior, un adanista admirador inconfesable de Spengler en busca de un hombre nuevo, porque lo que existe en la actualidad no le agrada: la humanidad es idiota porque desconoce a Žižek y su desquiciada gnoseología que no alcanza el grado de epistemología y debe pagar por ello.

Me fascina la mentalidad de estos pervertidos intelectuales, que disfrutan jodiendo a la sociedad realmente existente en su torturado hedonismo, exorcizando a los demás, posiblemente para librarse de sus propios fantasmas de impotencia. Estos parásitos de la democracia y el conocimiento que nos ha traído la riada de la crisis han venido para quedarse. Sin duda, su condición de logocidas iconófilos les hace peligrosos cuando tienen un micrófono y una cámara delante, se han especializado en la retórica del simulacro, las artes escénicas y la coerción dramática. Una imagen vende más que mil palabras, no hay significado, sólo significante. Son los nuevos profetas del desatino y pueden convencer a los más ilusos de que el suicidio es una alternativa ante la próxima invasión de los extaterretres. 

Quizás lo más extravagante es que este autor, adepto del comunismo, partido al que perteneció hasta 1988, se presentara a las elecciones presidenciales de su país en 1990 por el Partido Liberal Demócrata (LDS, no LSD, no confundir), quedando en quinto lugar, y desde entonces ha regresado a su condición original, tal vez por no haber soportado la fractura narcisista de no haber sido elegido presidente de su país por sus compatriotas,  para arremeter contra conservadores, liberales, y nacionalistas, y todo aquel que no le dé la razón, arguyendo su incomodidad, desde posiciones que van desde el radicalismo de izquierdas hasta el hooliganismo.Su pensamiento se puede seguir en los libros que ha publicado y en el diario británico The Guardian, del que es colaborador.

La raiz cuadrada de menos uno y dos huevos duros, en un escenario de paranoia inducida en la criminalización de lo ajeno, contribuyen a crear un excelso pensamiento para las barricadas del siglo XXI. 

Enrique Suárez

viernes, 14 de febrero de 2014

La revolución que viene: el declive de lo social



Todo progreso social, provoca ineludiblemente, regresión humana y pérdida de libertad en los seres humanos. Lo social extermina individuos, identidades, diversidades y diferencias, para homologarlos en una condición exclusiva: seres sociales. La propaganda de los defensores de lo social, habitualmente doctrinarios, considera que Aristóteles les da la razón en sus argumentos al definir al ser humano como zoon politikon, un animal social. 

La ignorancia o la malevolencia guía a los tarugos que hacen tal cosa, porque o no han leído en su vida a Aristóteles o lo han interpretado extravagantemente mal, Aristóteles, definió al ser humano como zoon logikon, animal racional, el único animal que tiene la capacidad de pensar, razonar y reflexionar, que una vez que se reune con otros se transforma en zoon politikon (animal social), pero sin dejar de ser zoon logikon cada uno de ellos; considerar que los seres humanos son exclusivamente animales sociales (olvidándose de su inherente condición racional) es convertir, por arte de magia, a los seres humanos en hormigas, abejas u ovejas, que es lo que realmente desean aquellos que pueden ser considerados como enemigos de la libertad del ser humano, habitualmente con el objetivo de tomar el poder para ejercer e implantar su dictadura moral y mental sobre los demás.

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domingo, 29 de diciembre de 2013

Cuestionario Estamos saliendo de la Crisis 2013



Cada V (Verdadero) se cuenta como un punto, cada F (Falso) se cuenta como cero puntos

VALORACIÓN

0 puntos: Rajoy dice la verdad
1-3 puntos: Rajoy hace lo que puede
4-6 puntos: Rajoy no hace lo que puede
7-9 puntos: Rajoy salva su culo y el de los suyos
10 puntos: Rajoy miente más que habla


lunes, 16 de diciembre de 2013

España no busca a LA CASTA en Google y así nos va



Entradas en Google
"CASTA POLÍTICA DE ESPAÑA" = 2.560.000 entradas
"CASTA POLÍTICA DE ITALIA" = 4.630.000 entradas
"POLITIQUE DE CASTE DANS FRANCE" = 3.760.000 entradas
"CASTE POLITICS UNITED KINGDOM" = 19.000.000 entradas
"KASTE DER POLITIK IN DEUSCHLAND" = 27.700.000 entradas
"CASTE POLÍTICA IN THE  UNITED STATES" = 68.500.000  entradas


España ha sido el país en el que más ha crecido la percepción de la corrupción política del mundo durante el pasado año en el ranking de Transparency International, a excepción de Siria, que está en guerra. Al mismo tiempo, hemos descubierto que es de los cinco grandes países europeos más Estados Unidos, en el que menos entradas se encuentran en google referidas a LA CASTA POLÍTICA por millón de habitantes; parece ser, por tanto, que aquellos países en que sus ciudadanos se ocupan más de hablar de LA CASTA POLÍTICA, son precisamente en los que menos percepción de corrupción política existe. El compromiso en hablar de LA CASTA POLÍTICA, parece que reduce la percepción de la corrupción, siendo independiente de la corrupción que exista.

Enrique Suárez

domingo, 13 de octubre de 2013

La lógica confusa de la política difusa


Han transcurrido varios años desde que en este blog comenzamos a analizar las cosas del poder y la política desde abajo, desde la servidumbre que nos concede la impostura demagógica a la que estamos sometidos por los representantes políticos que han usurpado los últimos vestigios de democracia que existían en nuestro país.

En una agresión sin precedentes al sentido común de los españoles, en un inusual alarde de despotismo, los ciudadanos de este país contemplamos al elenco representativo en un espectáculo bochornoso, sin posibilidad de esconderse ya entre titulares y nuevas noticias, sin poderle echar la culpa a los contrarios de los dislates y las corrupciones que han cometido.

Pocos españoles quedan que no se hayan dado cuenta del embaucamiento a que nos ha sometido, nos somete, y nos someterá, si no lo impedimos, una casta rastrojera que se ha empoderado del poder, contra leyes, constituciones, principios y finales, en una apoteosis de desmesura y oprobio que, sin duda alguna, terminará formando parte de la crónica de latrocinio e impostura occidentales. Medios de comunicación alemanes, británicos y norteamericanos, recientemente se ha ocupado de este tema y no se explican cómo los españoles podemos soportar tan estólida memez a nuestros representantes políticos sin emprender una reacción cívica para darle la puntilla a la farsa y el fraude que cada día cometen con aquellos que les eligieron para representarles bajo el imperio de la Ley, ocasión que han aprovechado para imponer su propia normativa ajena a cualquier principio democrático, legítimo o legal.

No han sido escasas las advertencias que algunos pensadores nos han legado para protegernos de la depravación de los poderosos, desde Lord Acton a Voltaire, desde Pascal a Quevedo, desde Camus a Revel, desde Chomsky a Milosz, desde Tocqueville a Hayek, desde Proudhon a Marx,  nos han prevenido contra los desmanes del poder y los poderosos, hay muchos más pero ésta es una sucinta relación de algunos intelectuales que se han enfrentado a la memez del poder, que sin embargo, no han llegado en sus advertencias al grueso de la opinión pública española, que desde hace siglos ha sido adoctrinada en la sumisión al poder y a los poderosos.

Desde que Goethe advirtió a Hegel sobre la miseria de los historicismos, hasta que la postmodernidad nos ha imbuido de relativismos insustanciales, ha pasado mucho tiempo, en el que una casta de impresentables se han dedicado a representar a sus electores en nombre de la democracia y a su pesar, en una pretensión de servicio que se ha convertido en expolio y explotación. Los políticos parece que tienen bula para mentir sin piedad a los feligreses que les escuchan y apoyan. En España es costumbre, ver que un político como Rajoy triunfa en las elecciones diciendo que va a bajar los impuestos para no dejar de incrementarlos desde que promete su cargo, o que un prodigio de incoherencias como Rubalcaba, exige al gobierno del PP precisamente lo que jamás  hizo cuando estaba en el gobierno del PSOE, o que el Presidente de Gobierno que más daño ha causado a este país, el señor Zapatero, haya desaparecido por completo de la escena pública como si fuera un prófugo de la justicia, todos ellos han ocultado en la crisis su propia incapacidad para resolver los problemas que interesan a los españoles, que no son otros que el paro, la corrupción política de todos los partidos, los desfalcos de las Cajas de Ahorros, el nepotismo que ha colocado medio millón de enchufados de inútil valor en los cargos intermedios de las administraciones públicas para afianzarse en el poder, al precio que sea, que siempre pagaremos los españoles.

No obstante, cada día estoy más esperanzado con la evolución de las cosas, porque si el pueblo español ha adquirido por adherencia toda la doctrina que le han insuflado, está acostumbrado a mirar con detalle a sus representantes políticos, pero a partir de ahora, tras el engaño, lo que ayer se contemplaba con fe e inocencia, hoy se hace con desconfianza e ira. La casta política española ha cruzado la línea roja de su deslegitimación definitivamente, no hay ninguna posibilidad de que vuelvan a convencer a los españoles de que velan por su bien, porque hemos comprobado que exclusivamente lo hacen en su interés, por sus privilegios y beneficios, en contra de cualquier mandato democrático, vulnerando la ley y aproximándose más a la delincuencia cada día que pasa. Los medios de comunicación, al servicio de La Casta, no nos han informado a los españoles, de cómo han cambiado las constantes sociales de este país en la última encuesta del CIS.

Si bien el paro sigue siendo la mayor preocupación social de los españoles, la segunda ya no es la economía, sino la corrupción y el fraude, mientras que la tercera es la economía, inmediatamente seguida de los partidos políticos. Sin duda estos cambios anuncian una reacción cívica o no, contra la impostura y la detentación a que nos somete La Casta política española desde el despotismo en el que se han acantonado. Sólo nos queda esperar para ver cómo se materializa la reacción de los españoles ante la tiranía a que les ha sometido La Casta representativa de este país, en nombre de la democracia y la ley, y a su pesar.

Civilizar al poder político es una cuestión de emergencia para este país y sus gentes, que ya saben de primera mano que no pueden esperar de ninguna forma que quienes les representan muestren ningún arrepentimiento por sus desmanes. Sólo es cuestión de tiempo el desenlace, tras los actos de farsa, fraude y embaucamiento.

Lo saben los de La Casta, pero también lo sabemos la inmensa mayoría de los españoles, que un 1 % de españoles por mucho poder que detenten, no pueden imponerle su voluntad delictiva al 99 % restante, ni en nombre de Dios, ni del Rey, ni de España, ni de la Constitución, ni del socialismo, ni de las veleidades de los inefables inventores de la inconsecuencia, la incoherencia, la incongruencia y el atentado permanente contra el sentido común, porque el sentido común, sigue siendo común, y ellos ya forman sección aparte, no de ningún sentido común; han pasado de ser valedores de los principios que sostienen a nuestra sociedad, a ser principales enemigos de nuestro bienestar, convivencia y prosperidad. No podemos permitirnos esta Casta en el poder si no queremos condenarnos a vivir en la miseria y el despojo, y tan idiotas, creo que no somos.


Enrique Suárez

martes, 4 de diciembre de 2012

La construcción de la perversión política



Este artículo fue publicado por primera vez en este blog, hace cinco años, el 17 de marzo de 2007, en él se puede observar con claridad lo que ha ocurrido en España, es un ensayo sociológico que nos descubre que la responsabilidad sobre lo acontecido no ha estado exclusivamente en la maldad, impostura e ineptitud de los políticos, sino también en la indiferencia de los ciudadanos españoles ante esa maldad, impostura e ineptitud. Se confirma por tanto la hipótesis establecida: ¿qué ocurre si se produce indiferencia de los ciudadanos hacia la política?, pues sencillamente, el abuso de poder que hemos vivido y estamos viviendo

"Nadie se hizo perverso súbitamente" Juvenal

En tiempos de globalización, el análisis exhaustivo es imprescindible. Los cambios que han experimentado, durante las últimas décadas, las sociedades reconocidas como más avanzadas, han sido extraordinariamente positivos, pero han arrastrado algunas cuestiones que se deberían erradicar por acuerdo de todos.

La democracia no se renueva espontáneamente, la libertad no se mantiene por sí misma, los derechos humanos no se sostienen por estar escritos; la justicia, la igualdad, la solidaridad, no se producen si no se siembran y se cultivan con esmero. La ausencia de atención a todas estas cuestiones conduce a una colección de distorsiones que pasamos a describir.

La sociedad realiza intercambios con sus representaciones, pero es incapaz de regularlas de forma racional, ocurriendo singulares mecanismos de refuerzo a posiciones que precisamente la perjudican. El conductismo debería analizarse con más detalle en el ámbito de la política


PERVERSIONES POLITICAS

En los momentos de amenaza, conflicto o peligro, la sociedad y sus representantes políticos, al igual que ocurre con los militares, establecen un proceso de convergencia de intereses comunes, que conduce a un estado de cohesión de sus propuestas. No hay diferencia entre las propuestas políticas y los deseos de la sociedad.

Sin embargo, en tiempos de paz y tranquilidad, la sociedad cuestiona sus representantes, promoviendo cambios que conciernen a las leyes y a la forma de gobernar. Sociedad y política solo alcanzan un auténtico proceso simbiótico en tiempos de guerra.

Al igual ocurre con otras semióticas; las expresiones simbólicas como la bandera, el himno, las instituciones, o los valores nacionales, cobran especial sentido para la sociedad en tiempos difíciles, y sin embargo, son desdeñadas, cuestionadas, o desposeídas en tiempo de paz.

Los políticos están condicionados por la sociedad que representan para recibir amor cuando hay problemas y críticas cuando no los hay. Numerosos conflictos son creados entre los políticos, que antes de resolver los problemas que ocurren en la sociedad que los elige, disfrutan de la conflictividad que generan al no resolverlos, lo que termina justificando su presencia hasta hacerlos imprescindibles. Es como si al único fabricante de ataúdes de una comunidad se le permitiera decidir sobre la necesidad de implantar la pena de muerte en su ámbito.

Pero este problema no afecta solo al ámbito de la política; en menor escala ocurre en todas las instituciones y estamentos del Estado: justicia, militares, religiosas, orden público, educación, sanidad, obras públicas, o medio ambiente, entre otras.

En cada decisión política, ocurra en el ámbito que ocurra, siempre se producen dos consecuencias; la primera es la que concierne propio asunto que la suscita, y la segunda, la que incide en la carrera personal del personaje político que ha de tomar las decisiones. Es imposible separar una de la otra, por lo que siempre habrá que pensar que influencia incidió más en su decisión, si el asunto común o el privado.

PERVERSIONES EN LOS MEDIOS DE COMINICACION

Con los medios de comunicación ocurre lo mismo de una forma aún más flagrante, habitualmente subvencionados por la política en forma de publicidad o subvenciones, se ven obligados a no dejar de emitir información política de forma regular, si quieren subsistir.

Los medios de comunicación viven de la información que comunican, por lo que además de su utilidad como instrumentos de divulgación de las cosas que ocurren, también fomentan que ocurran cosas, por que así tendrán mayor información que transmitir.

Es una pescadilla que se muerde la cola, y que tiene mucho que ver con la sociología del rumor, que va cobrando más importancia a medida que se aleja de la realidad y se aproxima a los temores compartidos de los receptores.

Cuanto más partidista es un medio de comunicación, más necesidad tiene de sobrevivir a costa de beneficiar a su mecenas, y menos de una forma independiente; por lo que cada día se va haciendo menos importante la defensa de la verdad y más importante la propaganda.

Lamentablemente, España es un ejemplo interesante del pesebrismo de los medios de comunicación sesgados políticamente, con periódicos de derechas e izquierdas, pero no independientes. También ocurre lo mismo con emisoras de radio y cadenas de televisión.

La magnificación de una noticia o su olvido absoluto no depende nunca del azar, sino del interés de alguien que desea implantar sus posiciones en la sociedad.

PERVERSIONES EN LA SOCIEDAD

Los ciudadanos también somos responsables de que las cosas permanezcan igual, pues con quejarnos de lo que ocurre no es suficiente; así aceptamos como bueno lo que hay, sea lo que sea, con tal de no hacer la reflexión y el esfuerzo de intentar cambiar las cosas. “Todo vale” en principio, aunque luego se comprueba que esta actitud es errónea, por que permite que se transforme en el “vale todo”.

Nuestra sociedad no es una organización bien estructurada, más bien es una acumulación de gente. La sociedad no puede organizarse por si misma, mientras la política se ocupe de dirigir sus pasos.

La sociedad debe emanciparse de la política, hemos entrado en una dinámica extravagante, en la que resulta extraordinario observar como la sociedad depende de las decisiones de los políticos, y no la política de las decisiones de los ciudadanos.

PROXIMOS ESCENARIOS

Critica de la democracia occidental: el caso español

Tras la alianza puntual de la segunda guerra mundial para derrotar al común enemigo fascista, el mundo occidental recupera su dicotomía en dos facciones opuestas y complementarias, que fueron determinados con acierto como bloques: la OTAN y el Pacto de Varsovia.

En los años sesenta se construye el muro de Berlín en Alemania, que representa el acmé de la segregación en bandos a ambos lados de la frontera (el telón de acero en Europa), pero también de la escalada armamentística de la “guerra fría” y la disminución de intercambios entre el bloque comunista y el capitalista.

Años de maniqueísmo, que permiten a los poderes fácticos de ambas agrupaciones utilizar los recursos económicos y sociales en la construcción de sus respectivas fortalezas políticas. La sociedad evoluciona en este ambiente como buenamente puede. Pero es en Occidente, por su diferente valoración de la libertad, donde mejor se aprecia la reacción social de grupos minoritarios que están llamados a defender otros valores alternativos a los oficiales.

Es la época de la oposición permanente, de la crítica sistemática de lo existente, del “antismo”, de la negación permanente de lo que hay. Brotan movimientos antinucleares, antibelicistas, anticapitalistas, antiautoritarios, antiracistas, antireligiosos, anticivilización, antimercado, etc.

Durante este tiempo era más importante decir que se estaba en contra de algo, que definirse directamente, pudiendo aceptarse que la gente se hace por lo que no es, más que por lo que realmente es. Un ecologista no defiende la naturaleza, está contra la civilización. Un pacifista no defiende la paz, está contra la guerra. Un comunista no defiende el socialismo, está contra el capitalismo.

Cuando el líder socialista, Felipe González, gana las primeras elecciones en España en 1982, se sabe que sus seguidores y compañeros de partido están más por la labor de destruir lo que se encuentran que por crear algo nuevo. El pueblo aplaude la intervención en Rumasa, por ejemplo, más tarde la persecución de Mario Conde, se anticipa el reparto de las fincas de la Duquesa de Alba en Andalucía.

Desaparecen los iconos del franquismo y reaparecen otros. La administración se socializa, y se aprovecha la politización del sistema funcionarial para colocar a los partidarios en los puestos de gestión y gobierno de las instituciones, pero no solo en los nivele superiores del escalafón, el nepotismo alcanza al personal de limpieza o a los proveedores. Se crea una mafia política, económica y social.

Las masas siempre han aprobado el ir contra lo que hay. El acertado lema del PSOE es por el cambio, tras varias décadas de inmutabilidad. Brotan por todas partes expresiones culturales nuevas: la movida, el reconocimiento de los perseguidos, las legislaciones más igualitarias y por supuesto la entrada en Europa en 1986, que define el comienzo de una nueva etapa. Ya no importa tanto ser antifranquista, sino lo que realmente hay que ser es europeo en plenitud de hechos y derechos.

España se alinea con el resto de países de su órbita política y económica. Acompasa su marcha a la de los otros, con sus peculiaridades. Se producen las grandes luchas políticas entre los partidos de izquierdas y derechas, hasta que su confrontación termina aburriendo a la ciudadanía. A la gente le importa más el paro o el terrorismo que las elecciones, lo que quiere decir que nuestro país ha superado la etapa infantil en política, comenzando la juvenil.

Nuestro país se parece cada día más a cualquier otro de Europa. Surgen las inversiones extranjeras y la cultura del pelotazo, y los grandes negocios de la corrupción. Con Aznar, la ciudadanía descubre que los políticos son un mal necesario, más que aquellos anhelados salvadores que se esperaban durante el franquismo.

Con la internacionalización de España, nuestro país alcanza la madurez política, y se descuenta de una vez por todas la deuda de la nación con los ciudadanos de izquierdas perseguidos durante el franquismo. Aquí concluye la etapa anti, en los últimos años del pasado siglo.

La indiferencia, como tránsito hacia la nada

Ahora los políticos importan menos que la subida del petróleo o los combates del Barça y el Madrid. España, recupera su pulso tranquilo después de la taquicardia que padecida tras la muerte del dictador.

Los políticos sin embargo siguen peleándose por que consideran que la lucha está en su sueldo, sin haberse adaptado a las circunstancias actuales. Así tenemos un ambiente trasnochado en el Parlamento, por que estos señores no se dan cuenta de que las cosas ya han cambiado, y los únicos que no cambian son ellos.

En el pensamiento filosófico o la ciencia ocurre lo mismo, se está viviendo el periodo adaptativo tras la revolución tecnologíca, mediática y comunicativa, a la que hemos asistido en las tres últimas décadas. Es un periodo de reflexión discreta, de digestión histórica, de metabolismo de lo adquirido. Pero también de preparación del futuro.

Cuando hoy se pregunta a los más jóvenes sobre la política y los políticos, o no saben nada o dicen que no les importa. Esto es un grave problema, porque nuestros jóvenes se están acostumbrando a vivir en su propio mundo tribal de piercing, movil y msn, sin percatarse que ese letargo les conduce poco a poco a la incapacitación civil para asumir responsabilidades propias o sociales.

La indiferencia, es el peor enemigo de la libertad, no hay nadie más atrapado que aquel que no se pregunta nada. La indiferencia, es el caldo de cultivo para que los mismos aprovechados de siempre se beneficien de la baja resistencia a sus propósitos de culminar su obra personal. La indiferencia de los ciudadanos hacia la política y los políticos, es el preámbulo de la dictadura política de los arribistas y la próxima asfixia económica de los más poderosos.

Cada día que pasa nos cuesta más vivir de la misma forma, o peor; parece que no somos capaces de zafarnos socialmente de la servidumbre y la dependencia. Esclavos en Grecia y Roma, siervos en la Edad media, y adictos al consumo de lo que nos ofrecen en el siglo XXI.

Hoy nadie quiere cambiar, pero sin embargo todo el mundo se queja de que nada cambie; nos da miedo perder lo conseguido, y nos da miedo conseguir lo que necesitamos. Nos han llevado entre todos los políticos al río revuelto de sus intereses, y ahora se disponen a divertirse con la pesca.

La libertad es elección, pero no se puede elegir entre blanco y blanco, no hay elección en el más de lo mismo. Solo queda aceptar lo que hay, o dedicarse a la miseria de criticar lo que existe para soportar el paso del tiempo, la impotencia absoluta de los individuos considerados libres, y el naufragio social en el océano que separa la duda de la nada.

Los jóvenes, en esta ocasión, más que dueños de su destino, van a ser esclavos de su impotencia, inermes de valores, dependientes económicos, apáticos en la política y absolutamente conformistas, porque el precio de su libertad les resulta demasiado alto, mejor continuar en la estela de los viejos, aunque sea sometidos.

Y si la juventud acepta lo que hay, hemos alcanzado por fin, la zona cero de la democracia y la libertad, a partir de ahora, la política se convierte en un solar, preparado para el negocio de cualquier oscuro constructor.

Biante de Priena

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