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lunes, 1 de diciembre de 2014

Hablando claro: ni casta, ni podemos


Si la casta es la representación inícua y desquiciada del poder, en su plena magnitud y su voraz profundidad, que ha secuestrado las instituciones españolas, hasta ser responsable de toda la corrupción, fraude y menosprecio cívico que nos concede, la derecha de la casta formada por todos los partidos con poder y representación, por dejarlo claro; Podemos es la izquierda de la casta, que sin cambiar instituciones, ni hábitos, ni perseguir delitos cometidos pretende imponernos como alternativa un programa comunista estrafalario, absolutamente incompatible con la idiosincrasia española, los problemas que tenemos y nuestra condición europea. 

Si la casta de derechas en la que se reúnen todos los partidos con representación y poder está formada por ilusionistas, la de izquierdas, que aspira a desplazarlos del poder, está formada por iluminados. Es hora de que dejemos de jugarnos nuestro porvenir entre ilusionistas e iluminados y alcancemos definitivamente la realidad

La inmensa mayoría de los españoles sabemos que tenemos un grave problema con la representación política afincada de forma sectaria en los partidos políticos de todos los colores, como se ha podido comprobar en las pasadas elecciones europeas, en la que los apoyos a todos los partidos –incluido Podemos- recibieron un 42 % de apoyo electoral, porque el 58 % de los españoles con derecho a voto no avaló a ninguno. Más recientemente en el simulacro independentista de Cataluña, sólo un tercio de los catalanes acudió a la convocatoria de todos los partidos que gobiernan la comunidad en simulacro de secesionismo ininterrumpido.

La representación política española tiene un grave problema de legitimidad, que la casta trata de resolver con un simulacro de regeneración desde el poder y un simulacro de amenaza a la coherencia representado por Podemos. Pero en este país ya no estamos para simulacros, porque como no se inicie el camino sustancial de devolver este país a la democracia real, tras el secuestro desde el poder que se ha venido cometiendo durante las últimas décadas,  cualquier día nos despertaremos con un simulacro de revolución y violencia, que vamos a terminar pagando todos.

Es hora de dejar atrás todos los simulacros que sólo sirven para ocultar todas las mentiras y corrupciones del poder y dan alas a las hordas de coletaris y posiblemente, en breve, a las de los nazis sin cuartel que esperan una oportunidad para romper con cualquier recuerdo de orden,  normalidad y tranquilidad. Es hora de devolver al congelador de la historia el huevo de la serpiente, porque de otra forma el precio del descalabro cometido desde el poder no lo van a pagar exclusivamente los criminales que lo han cometido, sino todos los españoles. 

Es hora de que rindan cuentas y se dejen de cuentos, este país no soporta más el burka que tratan de imponerle, los de la casta y los de Podemos. Ni Ormuz, ni Ahriman, el maniqueísmo es tan arcaico como la soberbia, desmesura, osadía y miseria de los representantes del poder a lo largo de la historia, contra hibrys, no queda otra que Némesis, cuando Até, la diosa de la fatalidad anda suelta. 

La hora de la verdad se aproxima y va a dejar en pelotas a todos lo que representan el simulacro de democracia en que han convertido nuestra existencia, tras habernos dejado despojados, devastados y demolidos a quienes un día, crédulos, ingénuos e inocentes,  les alzamos al poder. La nación española tiene un poder supremo y soberano, el pueblo español, todos los demás, rey, partidos, instituciones y poderes fácticos son prescindibles. El pueblo español hablará y decidirá cuando le salga de las narices, no cuando se lo permitan y consientan los tiranos, para ser lo que se es, no hace falta permiso, ni concesiones.

Enrique Suárez

Libertad para los españoles


Hace 40 años la gente estaba en las calles pidiendo libertad, para este país y para sus ciudadanos, la libertad por entonces tenía como destino acudir a las urnas  en democracia y poder elegir entre las distintas opciones que se presentaban para representarnos políticamente.

Hace 40 años un pueblo daba su salto definitivo a la democracia, después de 40 años de dictadura tras una guerra civil, había ilusión y esperanza en la gente, confianza en la política y en los políticos, y una magnífica agregación colectiva para construir nuestros sueños.

¿Qué hemos hecho? ¿Qué han hecho aquellos a los que les hemos concedido nuestra representación para encontrarnos actualmente políticamente devastados, cívicamente desmoralizados, perdidos y desvalidos? ¿Qué se ha hecho mal?

Estas preguntas merecen una reflexión, el próximo 6 de diciembre se cumplirán 36 años de la Constitución vigente, que es el nexo común entre todos los españoles, mejor dicho, entre casi todos, porque algunos españoles no quieren saber nada de ella, mientras el Gobierno del Estado se equivoca al permitir los juegos malabares que algunos se conceden impunemente, en Cataluña, Andalucía o Madrid.

Sin duda todo esto tiene una explicación, aunque sea compleja, por mi parte daré referencia de los tres elementos que constituyen el origen de la catástrofe: 

El primero sin duda alguna fue el Golpe de Estado dado por José Luis Rodríguez Zapatero al votar en el Parlamento Español un Estatut de Cataluña que luego resultó inconstitucional en sus aspectos fundamentales, sin que nadie exigiera el regreso a la legalidad en tierras catalanas. ¿Por qué Zapatero cometió prevaricación que nadie se atreverá a reclamarle?. Por mi parte lo tengo claro, para ocultar la tierra quemada que iba a dejar como legado a los españoles tras su penoso discurrir por la historia de este país como Presidente del Gobierno

El segundo la desmesurada corrupción existente en este país, que interesa a todas las formaciones políticas, en mayor o menor medida, incluido el Gobierno nacional y la casi totalidad de los Gobiernos autonómicos. Vivimos en un Fallo de Estado y un fracaso institucional, que incluye a la justicia y todos los órganos de control, incluida la prensa al servicio del poder político, para ocultar la impune conducta de los políticos de este país que han desvalijado instituciones y recursos públicos a su voluntad, sin recibir la sanción correspondiente y las inhabilitaciones oportunas. Que nadie se olvide que si dentro de los partidos políticos hay autores materiales de los delitos cometidos, todos los demás que les han acompañado en las siglas son cómplices o en su defecto unos negligentes que lo han permitido.

En tercer y último lugar, la soberana incapacidad de los españoles de poner orden en el caos existente, ejerciendo sus libertades y derechos cívicos hasta acorralar a los depredadores de su bienestar, por el contrario, la mayoría de los españoles esperan soluciones milagrosas o mesías que les salven del destino seguro de quiebra democrática que les espera, además de la continuidad en el despojo que se cometerá desde la política sobre ellos. Absortos en la ceremonia de la confusión que se ha organizado desde el poder para ocultar sus crímenes, mientras nos cuentan cuentos y no rinden cuentas.
Sólo hay una forma de resolver nuestros problemas con la forma de gobernarnos y pasa ineludiblemente por desalojar del poder a todos los crápulas que lo ocupan e impedir que otros similares, disfrazados de diferentes, puedan ocuparlo. Si queremos que cambien las cosas, no queda otra, es hora de que cambiemos nuestras actitudes hacia el poder, mientras la calaña que nos representa nos siga considerando sus siervos y no sus soberanos, nada cambiará en este país.

Enrique Suárez

martes, 17 de junio de 2014

¡VIVA EL REY!



“España fue devuelta a los españoles hacia 1976 (...) Nos hemos encontrado con que el pueblo español estaba vivo, activo, en disponibilidad: ni enfermo ni envilecido ni lleno de odio. Esto ha sido posible porque no ha faltado la levadura o, si se prefiere otra imagen, la sal de la tierra, que ha evitado la corrupción. Y esta sal histórica es una combinación de verdad y libertad.Julián Marías

Majestad:

Me gusta ir contra corriente, soy particular, lo reconozco, pero me siento bien en España, porque en ningún país del mundo se ha reunido más particularidades a comienzos del siglo XXI, cada uno en la república de su casa, en una cohesión que parece imposible.

Tanta modernidad con talante nos ha creado un estropicio en las buenas costumbres, y ahora, lo que destaca son las malas costumbres, la de robar, la de fingir, la de engañar, la de señalar con el dedo al otro, la de difamar, la de mandar y no gobernar. Menos mal que todo lo que se ve es un magnífico espectáculo, en el que todo el mundo quiere ser actor principal, nada de comparsa, sirva o no para la cosa, eso es lo de menos.

Felipe de Borbón y Grecia sé que nunca leerás esta carta, ni falta que te hará, pero aunque voy a hablar de ti, más bien a quien me dirijo es a los españoles, en especial a los más jóvenes, que han sido cultivados con esmero en la LOGSE o en la inmersión correspondiente, para que griten en la calle reclamando lo que les han dicho que es bueno, sin contarles lo malo que trae con ello. Eso de distinguir el mundo en lo bueno y lo malo, es un atavismo del cristianismo, que han heredado los colectivistas de todos los partidos, todos ellos enemigos de la libertad.

Querido Rey,  (¿por qué no ibas a serlo?), te he visto crecer, desde tus primeras palabras en los Premios Príncipe de Asturias, cuando tendrías que estar jugando a la pelota en el Parque San Francisco de Oviedo, ya tenías atribuidas funciones institucionales;  en todos los años que llevas siendo Príncipe de Asturias jamás ha dado algún cante digno de reseña, salvo algún escarceo amoroso, como todo el mundo, y por supuesto, muchos menos que tus antepasados o tus familiares.


Tu comportamiento ha sido intachable, te has casado con una plebeya, Letizia, por cierto asturiana, y has tenido hijas que a partir de ahora serán de Borbón, Grecia (y Asturias). La próxima Princesa de Asturias se llama Leonor, como Leonor de Guzmán, la madre de Enrique II de Trastamara, el de las Mercedes, que tuvo diez hijos bastardos con Alfonso XI y que en realidad era tataranieta de Alfonso IX de León, lo que evitó conflictos entre leoneses y castellanos a partir del reinado de su hijo. Si me lo permites, te recomiendo que vuelvas a leer su biografía, sobretodo cuando huyó a Asturias, con un destierro como el de El Cid, y al final logró librarnos de su hermano, Pedro I "el cruel" y el reinado de terror que había creado en Castilla. Así que la Princesa Leonor, traerá sangre de todos los reinos de Europa y será reconocida como Princesa en Asturias, la comunidad más rebelde de España cuando hay imposturas y la más noble, cuando es necesario controlar las desmesuras. En Girona, ya sabes que los del ayuntamiento han dicho que tu principado no les representa, como si unos cuantos advenedizos pudieran truncar la historia que proviene desde el siglo XIV.

Sin duda tu reinado, que comienza hoy, no estará libre de conflictos, entre otras cosas porque la casta que ha acompañado a tu padre en su andadura ha degenerado en apoteosis de estupidez en los últimos tiempos, como alguien dijo, se ha producido una selección inversa, elevando a los más memos a las más altas dignidades, conformando la casta que nos desconsuela cada día, que ha dejado España y a los españoles como un erial, sólo por ambición, vanidad y soberbia, y mucha, muchísima memez. Los partidos políticos españoles tienen tanto que ver con la democracia como las cofradías de la Semana Santa con el culto a Osiris. Y Felipe, esos son los que deciden firmar tu proclamación, líbrate de ellos cuanto antes, que te hunden el reino y a tus compatriotas , que no tus súbditos, contigo y con él.

Providencial ha sido la llegada de ese emperador mediático y asiático con coleta que al grito de podemos que  trata de subvertir cualquier ley y orden en prodigio de adanismo y simulacro, menos las de cobrar como cualquier representante público. Se sospecha que tiene un apoyo importante detrás, como conjeturaba ayer, posiblemente del marido de Carme Chacón en reunión de los grupos mediáticos creados al albur de Zapatero, están dispuestos a cambiar de régimen para exterminar lo que quede de España, como exterminaron buena parte de las Cajas de Ahorros.  Estos venden España por un plato de lentejas como tu antepasado Fernando VII y nos crean una República Bolivariana de los Pueblos de Hispania, con Ministerio de la Felicidad Social Suprema a poco que los dejes.

Lo de la bronca en las redes y en todas partes, se explica rápido, amor al puesto de trabajo de todos los colocaos por la casta durante los últimos años, de sus hijos y familiares, a comer del pesebre público, porque no puede ser que en los últimos 30 años en España hayan crecido hasta el 250 % los empleados públicos (cuando en número de funcionarios somos el cuarto país de Europa por la cola), mientras que la tasa de actividad española sólo lo haya hecho en el 150 %. No puede ser que mientras el paro haya crecido en un 25 % durante los últimos diez años, los empleos en el sector público hayan crecido también en un 25 % (en su mayoría no funcionarios, adheridos a las administraciones autonómicas y municipales). No tiene sentido que en este país todos los sectores pierdan puestos de trabajo y el sector público los incremente, con lacitos, quieren acabar con todo y los sindicatos de los EREs de procesión. En este país hay mucho mangante y mucho aristócrata laboral en el sector público, colocado por algún pariente, amigo o sinvergüenza de turno. Eso explica mejor que cualquier otro factor el ambiente de gresca en este país, el podemos seguir trincando, porque el Gobierno no se atreve a echarnos a la puta calle, aunque ya se lo han dicho en Bruselas, el Gobernador del Banco de España, la mayoría de economistas de prestigio de este país y hasta Felipe González.

Lo curioso es que esos son los que reclaman la República, desprecian la Constitución y la democracia, y a los españoles que les hemos adoptado como nueva aristocracia que nos jode cada día, porque como no tienen trabajo se dedican a crear problemas para que se vea que su puesto de trabajo es necesario y broncas en el tiempo libre, para caldear el ambiente y simular que si en este país se toca lo público, es decir, a ellos, se arma la de Troya. Son ellos, precisamente, los que más embisten por negar tus derechos dinásticos constitucionales, cuando gobierno tras gobierno se van pasando los puestos de trabajo de padres a hijos y de hijos a nietos, colándolos por la puerta de atrás, como se hacía en el franquismo. Son los que exclaman que no puede haber seis millones de parados, cuando un 58 % de parados jóvenes, explican, a la luz de los hechos que hay un tapón de lameculos en este país, viviendo del pesebre público, que ni en el Antiguo Régimen. En este país hay mucho sinvergüenza, que juega a redentor, cuando en realidad es verdugo.



Sobre lo de Cataluña y el País Vasco, no añadir nada más que lo que ya dije en otras ocasiones, ni catalanes ni vascos tienen ningún problema con los demás españoles, nunca ha ocurrido tal cosa, por mucho que a las castas feudales de estos territorios se les haya ocurrido esta especie. Todos los nacionalismos, incluido el español tienen mucho más que ver con la mitología que con la realidad, y los conflictos entre Euskadi y Catalunya con España no son más que los restos de las aventuras de tus antepasados, luchando por el poder entre unos y otros.

Soy liberal, de los liberales que crearon la nación en este país, la soberanía nacional que reside en el pueblo español y legitima las constituciones, y que decidieron en su día, hacia 1812, crear una Constitución para hacer libre al pueblo y soberano, ante el absolutismo de tu antecesor Fernando VII y la invasión de España por Napoleón. Y todo ello en una Cádiz libre, amparada por los ingleses desde Gibraltar que fueron nuestros aliados para expulsar al francés, si D. Agustín Argüelles hubiera decidido crear una República, hoy, posiblemente en España hablaríamos francés. Los liberales que fueron exterminados por Fernando VII, y que sin embargo apoyaron a Isabel II, su hija para mantener este país unido, los que gobernaron como se pudo la decadencia de finales del siglo XIX, los que se enfrentaron a las dictaduras de Primo de Rivera y Franco, los que se agruparon tras la espalda de Adolfo Suárez mientras todos los que le acompañaban servían a otros amos y los que han desaparecido de la escena política hasta hoy, otra vez exterminados, en esta ocasión, por la casta, heredera de Fernando VII, y de Franco.

De los liberales que algún día, cuando corresponda, reclamarán que el pueblo español pueda decidir por primera vez en su historia su forma de gobierno entre Monarquía y República, de forma legítima y legal, pero también de los que dicen ¡Viva el Rey! cuando hay que decirlo, porque consideramos que es lo mejor para España, aunque nuestros sentimientos y emociones estén puestos en el horizonte de una República Liberal, porque a fuer de liberal también soy humanista, como Erasmo de Rotterdam, el que escribió el Elogio de la Locura para poner al Vaticano de vuelta y media, al que no le complacía España y era hombre aparte, es decir, sin partido, pero que no escuchó los cantos de sirena de Lutero, porque sabía que había que distinguir las instituciones de sus degenerados ocupantes.

Contigo se abre una nueva era en España, los españoles estamos hartos de todas las representaciones del poder que han destrozado la convivencia en este país pos sus miserables intereses partidarios, creando un desfalco en el Estado que vamos a tardar veinte años en salir de él, sin que reconozcan su responsabilidad en el asunto. Cuídate de las dos Españas, porque ninguna es buena y ama a los españoles, para que ellos también te amen, tienes una gran oportunidad histórica en uno de los momentos más difíciles que atraviesa la nación para explicar a los que educaron contra la monarquía para que sirve un Rey.

Te deseo lo mejor y mucha suerte, Felipe VI, ahora tienes ocasión de mostrar que eres uno de los nuestros: un español más;  cuenta con la gente de bien, que en este país es la inmensa mayoría. Cuídate de todos los que te van a rodear, no permitas que te asedien, ni te conviertan en su títere, ni te amordacen, y reflexiona siempre antes de volver a reflexionar y expresar lo que realmente quieres decirnos.

Como empecé, concluyo: ¡VIVA EL REY!  


Enrique Suárez

viernes, 30 de mayo de 2014

Carta de un liberal a Pablo Iglesias



"La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen a nosotros, sino de aquellos que lo hacen en silencio junto a nosotros." Thomas Paine

Pues ya ves cómo están las cosas, no han pasado tres días desde que le partiste la cara a la casta con la izquierda y cinco puñetazos europeos y ya te has convertido en el chivo expiatorio de todos los problemas de este país. Sabrás, Pablo, que el poder en España es un coto cerrado de la casta desde hace siglos, que en este país todos los intentos de derrocar el régimen que se ríe de los ciudadanos desde el poder han resultado baldíos, fundamentalmente desde 1812 cuando unos cuantos liberales se empeñaron en crear una nación soberana que desplazara para siempre el poder absoluto del monarca. Algo que aquel felón que era Fernando VII no aceptó amablemente, a pesar de haber vendido su alma a Napoleón, rogándole que lo adoptara, traicionando a los españoles, mientras los españoles se dejaban las vidas por defender a su patria y su orden, ante los invasores. Desde Felipe V hasta Juan Carlos I, con la excepción de Carlos III, no ha habido un Borbón del que los españoles nos podamos sentir orgullosos.

Para que tuviéramos una Constitución legítima pasaron ocho años todavía, hasta que en 1820, otro liberal, el General Riego decidió lanzar su proclama desde Cabezas de San Juan, negándose a partir con sus tropas para defender las tierras hispanas de América, lo que trajo como consecuencia que el Rey sancionara “La Pepa” y los españoles fuéramos definitivamente súbditos de nosotros mismos y al mismo tiempo, que las colonias americanas se rebelaran y declararan independientes, muchas de ellas gracias a los liberales que habitaban aquellas tierras. No duró mucho la alegría, porque en 1823, el pueblo que aclamó a Riego por imponer  Fernando VII la Constitución de 1812, venía a ser el mismo que aclamaba a Fernando VII por ahorcar a Riego en la Plaza de la Cebada de Madrid el 7 de noviembre de 1823. Luego vino un nuevo ejército invasor, formado por las potencias europeas, los cien mil hijos de San Luis, y le devolvieron al Rey el poder absoluto, para que se pasara la década ominosa cargándose a los liberales que habían hecho posible nuestra primera Constitución.

Desde entonces ocurrieron muchas cosas, pero siempre han sido una réplica de aquella década ominosa, las formas de suplantar la voluntad popular han sido numerosas, no hay nación en el mundo que haya tenido más de un golpe de Estado por año de media durante los dos últimos siglos, que haya visto pactos entre las facciones que detentan el poder, desde los Pactos del Pardo y el turnismo, hasta los actuales intentos de congregación que buscan grandes coaliciones entre los partidos que han gobernado este país durante los últimos 30 años; no hay país que haya tenido dos repúblicas, para regresar a la monarquía; que haya importado reyes  y que haya establecido dictaduras apoyadas por los partidos "democráticos" que detentaban el poder, la de Primo de Rivera por el PSOE y la de Franco con la Falange. Guerras numerosas, siempre dinásticas; los problemas del nacionalismo provienen de los conflictos de los Borbones por aferrarse al poder, contra la ley y no de las diferencias entre los españoles. Esto es algo que nunca nos contarán los nacionalistas, lo de Cataluña fue una lucha entre los Borbones y los Austrias, lo del País Vasco, entre los propios Borbones, la guerra civil una consecuencia de la dictadura de Primo de Rivera, que trajo como consecuencia la segunda república y que a su vez fue la razón que provocó la dictadura de Franco, hasta que Juan Carlos I, nuestro actual monarca se convirtió en su legítimo heredero y sucesor. Si te das cuenta los graves conflictos que han asolado a este pueblo siempre se han urdido desde el poder, por alguna facción que decidía perpetuarse contra la ley.

Te recuerdo la historia de este país, a grandes trazos, para que te des cuenta donde te has metido y lo difícil que es enfrentarse al poder en España, pues siempre ha estado en pocas manos, que han utilizado la democracia para imponer su voluntad cuando alcanzan el poder, para obligarnos a vivir en un conflicto irresoluble, porque la casta de este país vive magníficamente de crear problemas, no de buscar soluciones, de hacer lo contrario de lo que aconsejaría el sentido común y de oprimir y expoliar a los españoles sin interrupción, además de enfrentarnos de forma permanente. En realidad, la mayoría de los problemas que tenemos en este país provienen de los errores y las insidias de los que se acantonan en el poder con vocación de perpetuidad. Fíjate en la edad de los principales mandatarios de los partidos políticos españoles y los escasos jóvenes que tienen presencia en la política española. Por eso tu caso alcanza rango de extraordinaria proeza.

Aunque no comparto para nada tus propuestas bolivarianas para resolver los problemas de este país, que sólo los complicarían aún más, puedo decirte que tampoco comparto las acciones gubernamentales que los principales partidos corruptos de este país nos ofrecen desde los sucesivos gobiernos, interpretando la democracia desde el despotismo, es decir, la voluntad autoritaria de los usurpadores de la democracia. Creo que la libertad de los españoles corre tanto peligro con las cosas que se hacen desde el poder como desde las alternativas que se ofrecen desde los extremos radicales. Aunque no comparto el acoso que se está ejerciendo desde los medios y el poder sobre ti, para convertirte en el chivo expiatorio con efigie de diablo con coleta que viene a destrozar el mundo feliz que vivimos en este país, más que nada porque los ciudadanos de este país estamos hartos de los que mandan, por eso los principales partidos políticos se han dejado más de 5 millones de votos en estas elecciones en relación a las del 2009. Creo que algunos te están devolviendo la jugada, llegaste trepando por los medios y los medios te harán pagar el peaje que en su día te regalaron, porque esperaban que provocaras, no que obtuvieras cinco diputados europeos. Les ha salido mal la jugada y ahora se cobran los réditos. 

Quizás no te parezca bien a ti y a tus seguidores lo que voy a decir, pero tu aparición en escena, se debe más al descrédito de los que detentan el poder que a la atracción o afinidad por tus propuestas políticas. Sin los 18 millones de españoles que no hemos acudido a las urnas, tu presencia en el Parlamento Europeo, así como la de otras formaciones minoritarias, habría sido imposible, y a esos 18 millones de españoles no les convencieron ni las propuestas de los partidos que conforman la casta, ni las tuyas, porque no acudieron a votar. Cuando hay abstención, las opciones radicales tienen oportunidad de aparecer en escena, pero eso no quiere decir que la  mayoría de los españoles se hayan radicalizado, porque la mayoría silenciada y silenciosa de la abstención, precisamente ha abandonado su derecho a votar, dejando que todos los partidos políticos de este país sólo representen en realidad a un 42 % de los españoles que votaron por alguna opción política de las que se presentaban, es bueno recordar que el 58 % decidieron no votar por ninguna, porque posiblemente, ninguna les representa.

Lo que está claro es que con tu partido de diseño, acaparador, mediático, internáutico y espontáneo, le habéis dado un buen sustos a la casta y la habéis llevado al siglo XXI, y cambiado para siempre la forma de hacer campañas electorales en este país. Que el PSOE y el PP hayan perdido un 40 % de sus apoyos, 2,5 millones de votos cada uno, quedándose con una representatividad de poco más del 21 % del electorado entre ambos da para reflexionar ante próximas convocatorias electorales, en el PSOE ha dimitido su Secretario General, abriendo un conflicto en su partido de proporciones desconocidas y en el PP se ha comenzado a cuestionar la política de Arriola por primera vez en 30 años. 

Si me admites un consejo, tal como está la fortaleza del poder de destrozada tras estas elecciones sería buen momento para lanzar unos cuantos cañonazos de aviso en el asedio, y por supuesto aparcar los presupuestos ideológicos por el momento, buscando la unidad popular antes que la unidad de la izquierda, pero no restringida a las propuestas bolivarianas de tu programa, al fin y al cabo cuentas tan solo con 1,3 millones de seguidores luchando contra la casta, que debería ser el principal objetivo a derrocar, pero si abandonas provisionalmente tus propuestas más extremas y radicales, que no convencen a la mayoría de los españoles y levantas la bandera de la indignación cívica contra la política despótica, te aseguro que tendrías a millones de españoles detrás de ti para acabar con la casta corrupta que dice representarnos. 

No seas Quijote, no trates de derribar a los gigantes que nos muelen cada día, denuncia el sistema corrupto sin descanso desde la democracia y la libertad contra el despotismo que nos gobierna, que ya se verá después quien deciden los ciudadanos que debe asumir las riendas del poder en las urnas, hazle un guiño a los desencantados, sigue defendiendo aquello que crees, pero no utilices tus creencias para derribar a la casta, porque precisamente les estás haciendo un favor, al presentarte o dejar que te presenten como alternativa con un programa bolivariano, con esos sólo podrás llegar a representar a la izquierda si te sale bien, pero no servirá de nada, porque toda la izquierda se agregará contra ti para defender sus cotas de poder y la derecha te utilizará como el malvado totalitario que trata de someter a los españoles a un régimen similar al cubano, al venezolano o al norcoreano. No es el capitalismo el enemigo prioritario a derribar (algo que no vas a conseguir por mucho que te empeñes), sino la corrupción y el despotismo de la casta que gobierna en este país y nos representa, aprovechando la democracia, para imponer sus decisiones, que ofenden al sentido común en numerosas ocasiones.

La fortuna sonríe a los valientes,  pero sólo cuando se enfrentan a sus demonios particulares y los superan; no le des la espalda a la razón, la libertad y la democracia, porque la razón, la libertad y la democracia y aquellos que creemos en ellas, y que somos la inmensa mayoría, te daremos la espalda a ti. La historia de España no se escribe en la tapa de un yogur caducado, es bueno recordarlo y no olvidar que antes que tú, hubo muchos españoles que se dejaron su vida por traer la libertad a este país y nadie está dispuesto a renunciar a ella, tal vez esa sea la esencia auténtica de ser español: la voluntad de rebelarnos contra aquellos que tratan de imponernos sus creencias.

 Enrique Suárez

lunes, 27 de mayo de 2013

La construcción de una España para la casta

Hace unos días, escuché a uno de los “padres” de nuestra Constitución vigente, disertando en un programa de Radio Nacional de España sobre su último libro: “Cádiz a contrapelo 1812-1978: dos constituciones en entredicho”, advirtiendo de antemano que su formación no era la de un historiador, sino la de un jurista riguroso.


Se destacan entre sus conclusiones el afán desmitificador de “La Pepa”, la negación de su origen liberal que él muta en emulación de la Revolución Francesa y de la “Constitución” de Bayona (en realidad un Estatuto Real que no alcanza la categoría de  Constitución); la negación de España como nación unitaria, debido a su afán centralista fundamentado en un supuesto “imperialismo” castellano; y la negación y olvido de las cuestiones circunstanciales (España invadida por Napoleón, la nación levantada en armas antes de ser constituida, y la presencia de la Corte más oprobiosa, egoísta y traidora a los intereses comunes de este país, por prevalecer en sus privilegios).

Parece mentira que al señor Herrero y Rodríguez de Miñón le haya servido de tan poco ser residente temporal en Asturias en estiajes y solaces. Y resulta imperdonable que no se haya imbuido, estando en esta tierra, del espíritu liberal y social, y sin embargo nacional, que todo lo invade sin perder, por ello, su idiosincrasia particular.

No se podría comprender la Constitución Española promulgada un 19 de marzo de 1812 sin conocer que, una vez más, notables asturianos se pusieron a la cabeza de España para que los españoles alcanzáramos la soberanía nacional y no popular, más propia de una República, como todas las que derivan de la Revolución Francesa, a excepción de la norteamericana. En España, la nación es soberana desde 1812 y la nación, no es otra cosa que todo el pueblo reunido en un momento dado, representando al pueblo reunido a lo largo de su historia. La condición de cada individuo como sujeto nacional, proviene del nacimiento o la adquisición de compromiso, no de la nada, ni de las invenciones en las que algunos se sienten cómodos, para poder encajar la historia en su pensamiento. El señor Herrero de Miñón parece haber leído más a Sieyes y Mancini, que a Tom Paine y los liberales españoles.

El espíritu nacional existía en España antes de la invasión napoleónica, prueba de ello son las palabras pronunciadas por el diputado asturiano García del Busto en la Junta General del Principado el nueve de mayo de 1808:

"Si nos declaramos contra el opresor de la humanidad, nuestra voz sera de alarma en toda la peninsula, el Leon dormido despertara, su rugido llegara a Londres, Viena y San Petersrburgo, saldra la Europa de su letargo y conseguiremos ver derrotado al coloso... pero no basta librarnos del yugo de la Francia: preciso es reformar nuestras instituciones, poner coto al poder, hacer que prosperen las ciencias, las artes, la industria, el cornercio y la agricultura, sacandolas de la ayecci6n en que se encuentran; y finalmente cuanto conduzca al bien de la Nacion"

Asturiano era el ilustrado Jovellanos, que propuso una soberanía compartida entre Rey y Nación, para evitar las derivas revolucionarias del país vecino, pero sus tesis, representadas en Cádiz por el candamín Alonso Cañedo y Vigil, fueron derrotadas. También era asturiano el llanisco Cardenal Inguanzo, líder del bando conservador en las primeras constituyentes y el riosellano Agustín Argüelles, líder de los liberales, y auténtico padre de la nación española y de la Constitución de Cádiz,  al igual que el Conde de Toreno, que se dirigió a Londres en comisión tras la breve independencia de Asturias de la España ocupada por Napoleón para reclamar ayuda a los británicos contra el invasor francés, siendo recibidos y aplaudidos en el Parlamento de Westminster  Asturiano también fue el General Riego, liberal que obligó a Fernando VII a sancionar la Constitución, por lo que fue ahorcado por su orden tres años después en la madrileña Plaza de la Cebada.

Realmente es desolador ver a un padre de la Constitución Española de 1978, inventor de nacionalidades y promotor de la creación de una “nación de naciones”, tratando de cambiar la historia de este país para que pueda encajar en sus propuestas, gratas a los “liberales” del PNV y CDC. Como también da coraje ver al PP de Mariano Rajoy ir asumiendo poco a poco el concepto jacobino de “nación de ciudadanos” importado por el profesor Françesc de Carreras, que convirtió en su día el partido Ciutadans en una formación literal “de izquierda no nacionalista”, todo para encajar con la España discutible y discutida de  ese farsante que fueJosé Luis Rodríguez Zapatero, que impone Estado sobre Nación, que es lo mismo que imponer casta sobre pueblo,  a la que cada día se va incorporando, sin prisa pero sin pausa, el Partido Popular de Mariano Rajoy, aceptando la idea de “nación de ciudadanos”, sin saber siquiera el auténtico significado del concepto de nación española, tras su deriva doctrinaria y antiliberal.

Ante tanta impostura, fraude e inmoralidad, este liberal no sometido a las argucias de los impresentables, hace suyas las palabras del Marqués de Santa Cruz del Marcenado pronunciadas el mismo día que García del Busto hablaba en la Junta General del Principado de que España debía ser una nación:

"La tierra que pisamos quisiera yo se abriese en este instante y nos tragase a todos para que sepultase en sus entrañas tanta pusilanimidad y cobardía. Quédense en su abyección y en su egoismo los que se resignen a ofrecer sus cuellos a las argollas que les remachará el usurpador pero yo marcharé solo a encontrar sus legiones en el confín de Pajares con un fusíl, cuya bayoneta clavare en el primero que intente poner en el su planta. Me matarán y pasarán sobre mi cadaver, si no lo hiciesen pedazos, más la posteridad sabrá que hubo un astur leal y bizarro que murió resistiendo solo en la invasion de este noble suelo" 

Y se confirma una vieja teoría que he expuesto con anterioridad en numerosas ocasiones, este país no está como está por las acertadas y permanentes agresiones de sus enemigos, sino por la negligencia, traición de los adanistas de la casta que se promovían como sus defensores, para no hacer defensa alguna más que la de sus propios intereses.

España está asediada por todos los miembros que conforman la casta partidaria en este país, que han ocupado las instituciones, arrasado con la historia auténtica e impuesto un lavado de cerebro a las próximas generaciones para posibilitar sus más abyectos intereses. Hoy los invasores de nuestra condición soberana no vienen de otros países, sino del nuestro, han ocupado el poder y se proponen acabar con lo que hemos sido durante los últimos doscientos años, porque ya no les permite seguir imponiendo su impostura.

Españoles, nuestra nación, está en peligro y con ello, también nuestra soberanía, libertad, equidad, en el ámbito de la justicia, para imponernos e implantarnos un diseño pergeñado por la casta política que detenta el poder en este país. La España para la casta inventada por Herrero y Rodríguez de Miñón, Zapatero y Rajoy. Compatriotas, nosotros tendremos la última palabra, que nadie se quede callado porque de hacerlo, ya no volverá a tener voz de soberano en su vida ni en la de sus hijos, quedando reducidos a ciudadanos de un Estado en el que la soberanía pasará a la casta política que actualmente detenta el poder.

Enrique Suárez Retuerta


martes, 9 de abril de 2013

Democrápulas



Los de la casta político-financiera española no se han enterado todavía: en una democracia no puede haber ni amos, ni siervos, ni esclavos.

¡Abajo el franquismo!

Este era el grito mudo que los españoles contenían cuando el 20 de noviembre de 1975, Francisco Franco, se murió en la cama de un hospital madrileño tras cuarenta años de dictadura. El Presidente Arias Navarro,  entre lágrimas, compungido, con la voz quebrada por la emoción, comunicaba a los españoles el funesto suceso y el fatal desenlace en una comparecencia televisiva, aunque la tele, por entonces, era en blanco y negro, recuerda a lo que hoy hace Mariano Rajoy, al dar ruedas de prensa desde La Moncloa, sin embargo, en esta ocasión, la pantalla es de plasma en alta definición y a todo color, alguna ventaja tenía que ofrecernos el progreso y 35 años de supuesta democracia. 

Sin saber muy bien como ocurrió el milagro, el 21 de noviembre España se inundó de supuestos demócratas de toda la vida que el día anterior cantaban, frenéticos y obedientes, el Cara al Sol alzando el brazo ante la imagen del caudillo. Los supuestos demócratas, siempre aleccionados desde el poder franquista, decidieron convocar un comité de notables, elegidos por el poder a espaldas de un pueblo políticamente analfabeto, para elaborar una Constitución. Lo del pueblo políticamente analfabeto no es licencia literaria, tan formado para la democracia como los afganos, en este país la gente consideraba que con acudir a las urnas ya se era demócrata, independientemente de lo que se votara. Se presentó una Constitución aliñada y demagógica, para satisfacer las veleidades de los partidarios de la tiranía política de todos los partidos, ante el gran festín que sabían que se avecinaba. 

La patria de ayer se quedó en el Estado de hoy. La nación, se desvaneció en fragmentos autonómicos y hechos diferenciales. La soberanía, se usurpó al pueblo español, que como borregos – que  el desconocer también se instruye- acudieron a las urnas, exultantes, creyendo que con sus votos convertirían en democracia una vulgar demagogia al servicio de un franquismo sin Franco.

Un pueblo aturdido, anestesiado y embaucado, asumió de esa forma, que el régimen sobrevenido con un Rey impuesto por Franco, con unos partidos dispuestos a hacer su bicoca, con unos delincuentes  con corbata de Hermés y trajes de Armani y unas “delincuentas” vestidas de Prada y Louis Vutton, a cargo del erario público, se repartieron el solar patrio en suculentas fracciones territoriales, sociales y espirituales.

En 1978 se hizo un referendum y nos comunicaron, otra vez desde la tele, que la voluntad del pueblo se había manifestado, así que de la noche a la mañana, quedamos convertidos por esa liturgia que concede la creencia en la magia de los votos, en demócratas, eso sí, por decreto de los detentadores del poder que habían impuesto una Constitución que les permitiera la corrupción y el latrocinio sin fin. Fuimos demócratas sobrevenidos, una concesión del poder, que a partir de entonces nos denominaría ciudadanos, sociedad, pueblo, cuando en realidad, seguíamos siendo sus siervos y vasallos, igual que lo fuimos de Fernando VII. Pero los españoles aceptamos pulpo depredador como el mejor mundo político de los posibles y dejamos que las cosas siguieran adelante sin prestar demasiada atención al contubernio que se estaban montando los herederos del dictador.

Demagogia sostenible

A partir de entonces se crearon problemas inexistentes para justificar la presencia del entramado corrupto que se estaba adueñando del poder: la desigualdad social, los cantos a la libertad, la lucha de los trabajadores, los hechos diferenciales, la resistencia a los poderes fácticos, convergiendo todas las aspiraciones de los depredadores en el fallido Golpe de Estado del 23- F, que fue la consolidación del engaño. 

Nos dijeron, otra vez desde la tele y los medios de comunicación al servicio del poder, que a partir de entonces había que salvar a la democracia del fascismo, ese fue el lema compartido por todos los “demócratas”, lo que se podía traducir como conceder a los fascistas sectarios de izquierdas la confianza que nunca se habían merecido y saber perdonar a los fascistas de derechas su pasado inefable. Estábamos a punto de conocer a lo más granado de la representación pública, los “democrápulas”,  los crápulas de la casta que viven del pueblo como si fueran sus proxenetas

Sigo pensando que algo debió tener que ver el PSOE en el asunto del 23-F, como también tuvo que ver en la dictadura de Primo de Rivera, la semana trágica, la revolución de octubre o el preludio de la guerra civil.  Los golpes de Estado nunca ocurren por casualidad, con el tiempo hemos comprobado que los socialistas son auténticos expertos en armar trifulcas y crear quimeras, para más tarde echarle la culpa a los demás,  hacerse necesarios, ocultando de esa forma sus crímenes. A partir del 23-F, el PSOE  se hizo definitivamente fascista bajo el lema del cambio, decidió unirse a los fascistas de los demás partidos existentes e integrarse en la facción que detentaría el poder: la casta, los “democrápulas”, que impondrían su siniestra dictadura a los españoles de forma desapercibida y contundente. 

Todavía nos queda a los españoles saber que ocurrió exactamente el 11-M, que nos trajo un horripilante  bodrio como el que nos brindó Zapatero gracias a la yihad y las legiones de subvencionados entonando el pásalo, y también, quien fue el Mister X que protagonizó el terrorismo de Estado desde el poder en el asunto de los GAL. ¡Nos quedan tantas cosas por conocer a los españoles de lo que han hecho los políticos en este país!

Ahora se ven las cosas con más claridad, en el esperpento de la indigencia  humana y desvergüenza natural de los mandatarios y representantes públicos de este país; ahora, los españoles estamos viendo el esplendor del franquismo sin Franco, el nudo gordiano del “atado y bien atado” ha tardado 35 años en comenzar a “desfacerse”. La crisis económica ha actuado como una espada alejandrina, abriendo a la realidad el armario en el que habíamos sido introducidos los españoles por los reaccionarios fascistas, usurpadores de la democracia, detentadores del poder, que conforman la casta política y financiera que ejerce la tiranía en este país. No quito ni una coma, ni siquiera un espacio.

No obstante, afortunadamente para España, la dictadura partidaria ha entrado en su fase terminal, porque una democracia no es más que un método para que algunos accedan al poder en representación de otros gracias a su apoyo en urnas, pero única y exclusivamente para cumplir la ley; si los que acceden al poder incumplen la ley, como han hecho todos los partidarios que nos representan, no hay democracia que pueda sostener tal engendro demagógico. Y sencillamente es la situación a la que estamos asistiendo atónitos, al apocalipsis de un régimen fraudulento que organizó una farsa para estafar a los españoles en nombre de la democracia y a su pesar.

Desde el Rey hasta el último concejal de este país viven en la impostura más demagógica, sirviendo a sus propios intereses fascistas y los de sus partidos, acumulando poder y privilegios, contra los intereses generales de los españoles. En estos momentos, los principales enemigos de los españoles están ocupando el poder y la oposición, ejerciendo la tiranía de forma opresiva y demagógica

El PSOE y PP, nacionalistas de todas las tribus, IU, UPyD, sindicatos y empresarios (agentes sociales, dicen), banqueros públicos y privados, monárquicos y republicanos, empleados públicos y funcionarios pringados, jueces y fiscales al servicio del amo que manda, empresarios de comunicación que se hicieron de oro gracias al patrimonio público enajenado,  cientos de miles de ignorantes españoles partidarios de este régimen, unos que trincan desde el poder y otros que toman la calle pensando en trincar en el futuro, ejercen el fascismo en su plenitud, porque fascismo es la imposición desde el poder de una tiranía ajena a lo que opinen y hayan decidido los ciudadanos, exactamente igual que en la época de Franco se ejercía el franquismo. No hay diferencia.

Todos ellos son franquistas sin Franco, sus legítimos sucesores y herederos, nada tienen que ver con la democracia, porque si así fuera abandonarían la opresión contra el pueblo en la que se han instalado desde hace treinta y cinco años. Rendirían cuentas y se dejarían de cuentos, pero reclaman a los demás lo que ellos no fueron capaces de evitar, ni hacer, sacrificios para sostenerlos a ellos arriba. Es hora de desengañarse para siempre, nunca van a resolver nuestros problemas, porque son ellos, precisamente, nuestro mayor problema y cualquier solución pasa por la pérdida de poder, privilegios y beneficios de la casta de la que forman parte, a los que no renunciarán fácilmente.

¿Y qué va a pasar?

Si los españoles queremos una democracia debemos exterminar políticamente a la casta política-financiera que ha acotado el poder para ejercer la corrupción de forma impune en este país, no queda otra; con fascistas no puede haber democracia, da igual que sean de los que levantan la mano abierta o el puño cerrado, en nombre de España, en contra de España, o por el imperio de los carritos, para seguir levantándose los beneficios a costa de los demás que jamás podrían soñar si estuvieran viviendo de sus trabajos fuera de la política.

La hoja de ruta ya está en marcha, a partir de ahora todo el mundo podrá  ir constatando la ineludible marcha de la libertad de los españoles que luchan por la democracia contra la opresión de los franquistas de todos los partidos políticos.

El primer paso será pasar a ser españoles “no representados” por ningún partido político, algo que está ocurriendo actualmente y se manifiesta en las encuestas, no sólo por el exterminio del bipartidismo tirano del PSOE y el PP que ya no alcanzan ni el 50 % de los votos de los que acudirán a las urnas, sino de todos los partidarios de todos los partidos que serán por primera vez minoría no alcanzando el 50 % de participación en los convocados a las urnas. La espeluznante demagogia de la casta política-financiera que ocupa el poder está dando sus últimos estertores, la desafección de los españoles al engaño partidario es inmensa, no hay ninguna posibilidad de regresión para los reaccionarios que se han aprovechado de los españoles.

El segundo paso será la acción de la justicia, porque los funcionarios de la justicia española harán frente a los colocados por el poder. En la última huelga de jueces hubo un 40 % hizo seguimiento, todo cambiará, cuando tres o cuatro jueces o fiscales independientes salgan en las pantallas de televisión diciendo que el poder político y financiero está impidiendo ejercer la justicia y que se cumpla la Constitución en España, se abrirá un Fuenteovejuna judicial que acabará con todos los cabestros con toga que se han impuesto desde el poder.

El tercer paso vendrá dado por los concejales de los partidos políticos españoles, algunos alcaldes y también diputados autonómicos y nacionales. Hay muchos representantes políticos honestos que no aprueban lo que está ocurriendo en sus partidos, que están dispuestos a romper la baraja y darse de baja. Durante este año habrá dimisiones numerosas de concejales que no están dispuestos a mantener una farsa como la representada, para engañar a los ciudadanos, entre otras cosas, hacer de carne de cañón política para que los gerifaltes de las cúpulas de sus partidos jueguen a ser representantes del cielo, siendo en su mayoría unos degenerados tarugos. La desafección política dentro de los partidos será el combustible para el cambio. 

En cuarto lugar los medios de comunicación que han servido al poder para imponer su dictadura entrarán en quiebra definitiva. Si hoy se mantienen algunos medios es por las subvenciones que reciben y las concesiones que se les ofrecen desde el poder, por leyes injustas que favorecen los monopolios y la imposibilidad de un periodismo libre en este país. Menos mal que internet está supliendo los canales de información habituales para una mayoría de los españoles que ya no compran prensa, ni escuchan radio, ni ven televisión cuando se trata de política.

Por último, se producirá una desafección fiscal, ¿pagar impuestos para qué?, ¿para mantener mangantes en el poder? Los españoles aprenden rápido la moral del poder, así que actuarán en consecuencia. La recaudación del IVA se irá al carajo, España alcanzará las cotas más elevadas de su historia en fraude fiscal y economía sumergida. En esta lucha del poder contra los demócratas, el dinero transferido desde el pueblo al Estado es un arma poderosa, y los españoles no están dispuestos a seguir alimentando a los opresores. 

Siguiente tema

Los españoles se preguntan cómo acabar con la casta política-financiera en este país, sin darse cuenta de que la casta política-financiera ya está muerta y sólo espera sus exequias en el cementerio del olvido. La casta política es evanescente porque se mantiene de los motivos para creer y de todo lo logrado, se ha visto lo que han hecho y ya no quedan motivos para seguir creyendo. La casta política está deslegitimada para siempre, es hora de pasar de las ideas a los hechos, de la mitología de la bondad de los representantes públicos a la reflexión sobre sus crímenes, de la gran farsa altruista a la verdad de su auténtica depravación.

El único problema que tenemos es que al no quedar poder alguno sin contaminar por la corrupciónla última encuesta del CIS ya lo considera el segundo problema para los españoles tras el paro y por delante de la economía- se debe esperar a que la propia demolición de la casta política venga desde dentro del sistema, con la descomposición de todo lo que ha tocado y contaminado. Si desde el poder no hay autoridad, la autoridad tendrá que venir desde el pueblo hastiado, vendrá de forma tranquila o violenta, dependiendo de quién lidere la reacción y a que intereses sirva. 

Con la excepción de unos miles de liberales y demócratas, moderados, radicales o  exaltados, que siempre aparecen cuando el fascismo trata de imponerse en España, haciéndolo en nombre de Franco o de los partidos políticos demagógicos franquistas o antifranquistas, algo que viene ocurriendo desde 1812 hasta hoy, los españoles siguen volcados en la vendimia que les ofrecen, es decir, a uvas. Por la memoria del General Riego, que no hay más de diez mil demócratas enfrentándose  abiertamente en este país a los opresores franquistas de todos los partidos, pero posiblemente antes de que acabe el año seremos millones.

Viene un nuevo régimen, una nueva Constitución, en esta ocasión no pergeñada desde el poder para acotar sus privilegios a la casta, sino desde el pueblo, como está ocurriendo en Islandia y otros países, para limitar a la casta en su poder. A partir de ahora, cada español se representará a sí mismo, no como ciudadanos anónimos que es lo que le interesa a la casta que detenta el poder, sino como soberanos identificados que es lo que corresponde a la libertad de una nación. Se acabaron las coacciones, las coerciones y las conversiones. 

No hay lugar ni tiempo para más imposiciones, ni estafas, ni para más fraudes y farsas. Ha llegado la hora de la realidad, mientras la casta no se rinda, deponiendo su actitud tirana, los españoles no dejaremos de luchar por conquista la libertad política, la democracia y la justicia que nos merecemos, que nos han usurpado y que en esta ocasión, nadie va a impedirnos que alcancemos, para eso somos soberanos y ellos, los de la casta, unos empleados públicos a nuestro servicio y a nuestras órdenes. 
 
Enrique Suárez Retuerta

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