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sábado, 25 de abril de 2015

YO VETO






Hay diversos tipos de votantes en una democracia, los que votan por aquellos que quieren convencerlos de  que son mejores que los contrarios, más afines a su condición, los que votan para que no gane el contrario, por lo que le ha dicho que le va a hacer el que considera más propio, los que votan por lo que votaron sus padres, los que votan en contra de lo que votaron sus padres, los que votan con alegría porque votar es la fiesta de la democracia (expolio singular en España), los que votan por el partido de aquel señor tan majo que les hizo un favor y en contra de aquel sinvergüenza que les puso una multa. 


En un país que proviene de una dictadura en la que los que ayer estaban por la gracia de Dios pasaron al día siguiente a estar en el poder por la gracia de algún desgraciado, es normal que ocurran estas cosas, en primer lugar porque los políticos españoles nunca fueron demócratas, los partidos en los que se agregaban eran sectarios y las leyes que establecían para blindar sus privilegios eran la forma democrática del derecho de pernada feudal, sin contar con la diversidad autonómica, un invento, que ha hundido este país para siempre, porque sencillamente ha consistido en descentralizar el trinque, donde ayer había un trincadero hoy hay 17 y dos ciudades autónomas.


La cuestión es que llegados a este punto de la historia de España, tenemos un problema Robledo de Chavela, ¿cómo bajamos del pedestal a la patulea cutre que se ha alzado con el poder de este país para expoliarnos en nombre de la democracia y a su pesar?


Votando en blanco para nada sirve con unos miserables con parche en el ojo, y bandera pirata que se han instalado en el Parlamento, el voto nulo se lo pasan por el arco del triunfo y les importa una higa, y la abstención, es un fenómeno curioso, desaparece de forma inmediata cuando se produce en una consigna celebrada por todos los medios de comunicación del pesebre del poder. Por ejemplo, poca gente sabe que en las pasadas elecciones europeas, los votos a todos los partidos fueron muchos menos que las abstenciones, voto en blanco y nulo.


Se lo voy a explicar con más detalle para que lo entiendan, de un censo electoral aproximado de 35, 5 millones (otro datos que desaparece rápidamente), TODOS LOS PARTIDOS recibieron 15,9 millones de votos, mientras 19,3 millones de españoles votaron en blanco o se abstuvieron, 0,3 millones votaron nulo. De esta forma tenemos que todos los partidos recibieron un 44,8 % de apoyo electoral, mientras que la mayoría de posibles votantes no votó por ninguno, es decir 55,2 %. Esto quiere decir que esta representación política está legitimada de facto, aunque no de iure, que para eso la voluntad popular se secuestra arteramente para que no se note la miseria de la representación degradada que tenemos.


Pero no para ahí la mezquindad, verán ustedes, representados, realmente representados, no son el 44,8 % de los electores, sino muchos menos, porque los “votos efectivo” según el sistema establecido sólo son aquellos que se han concedido a formaciones que obtienen representación, es decir,  se lo voy a describir con detalle, el PP y el PSOE habrían obtenido cada uno poco más del 10 % del electorado real como apoyo, y todos los demás partidos representados, incluido Podemos (que obtiene un 3 % del electorado), IU, UPyD, C´s, etc, no llegarían al 13 % en total, por lo que llegamos a la conclusión de que sólo el 33 % de los votos han sido efectivos en su representación, un tercio de los votantes han decidido en este sistema por los 2/3 no representados que no ha confiado en ninguno y lo siguen denominando democracia los que obtienen representación, la mayoría lo llamamos DESPOTISMO o DICTADURA PARTIDARIA que es un nombre que se ajusta más a la realidad. En la Antigua Grecia, los partidos políticos estaban prohibidos, si el bueno de Pericles levantara la cabeza y viera lo que han hecho los partidos griegos, con Grecia y con la democracia, se moría de desolación y melancolía.


¿Y cómo salir del secuestro a que estamos sometidos los españoles por los partidos políticos representados, fiel emulación de los tercios de las cortes franquistas, por no decir de los tercios estamentales del pasado?, pues la cosa está difícil, más que nada porque los electores españoles no quieren complicarse la vida y con votar contra el que les cae peor, por el que les cae menos mal, porque bien no cae ninguno, pues ya lo resuelven.


Hay una pequeña posibilidad de cambiar las cosas, pero claro este artículo tendría que recorrer las redes sociales más que un selfie de Mariano Rajoy en un WC, cosa que veo difícil, porque los ciudadanos de este país tienen escaso compromiso con la auténtica democracia y prefieren que lo que han jodido los del PSOE, el PP y los nacionalistas, se lo resuelvan los de Podemos, Ciudadanos, o cualquier otro arribista, sin saber siquiera como van a hacerlo, pero bueno, igual esta idea tiene éxito dentro de 100 años y a su autor le recuerdan con una placa en la tumba que diga: aquí yace aquel imbécil que se quiso cargar la dictadura partidaria en España.


Yo lo propongo y ustedes hagan lo que bien les parezca, mi propuesta consiste en VETAR A LOS DE SIEMPRE, votando por aquellos que nunca han sacado nada, y a ver si hay suerte. Es decir prohibido terminantemente votar a aquellos que en las encuestas puedan obteneralgún escaño (PSOE, PP, Podemos, Ciudadanos, nacionalistas, otros), de los demás pueden elegir ustedes al que bien les parezca, en este país hay un 85 % de españoles que se consideran no representados por ninguno de los que están ejerciendo el simulacro de representar la farsa y el expolio de nuestra democracia.


¿Qué ocurriría si no tuviéramos en los parlamentos, autonomías y ayuntamientos mayorías de casta o de plasta?, pues seguramente que cuanto menor poder tuvieran los que se han corrompido y nos han esquilmado, mejor nos iría, se les vendría abajo el kiosko y el negocio, la democracia respiraría con normalidad tras la asfixia a la que ha sido sometida por los herederos de Franco, que son todos los partidos políticos que han gobernado este país y saldríamos de la dictadura 2.0 que los partidos políticos han ejercido en este país en los últimos cuarenta años y viviríamos con mucha mayor diversidad en la represetación política, que sin ser garantía democrática, al menos es garantía anti-casta. 

Sería inteligente que los partidos políticos que nunca salen representados, se acogieran a una propuesta común, por ejemplo: la independencia del poder judicial, la retirada de privilegios y aforamientos de la casta, o la promesa de que si llegan al poder conceden la mitad de su sueldo a un fondo público para ayuda a los ciudadanos aplastados por el poder, en una fundación pública y transparente, de apoyo permanente a las víctimas del despotismo.

Por probar que no quede …. Y que haya suerte.


Enrique Suárez




domingo, 19 de abril de 2015

De la rosa marchita a la gaviota sin alas



Razón lleva Federico Jiménez Losantos en lo de la degeneración de la derecha en brazos de Mariano Rajoy, sólo comparable en su despropósito a la izquierda en brazos de Rodríguez Zapatero. Entre ambos presidentes del Gobierno podrían cantar aquella canción de Alex Ubago y Bustamante, "dos hombres y un destino", el del olvido, la animadversión y  el desprecio de sus gobernados. La crisis económica que ha vivido el mundo, ha sido un nuevo 98 para España y los españoles, gracias a tener los peores presidentes de la democracia de forma sucesiva. Difícil sería saber cuál de los dos ha sido peor.

Hubo un tiempo en que la derecha de este país era digna e incomprendida, en la que un Manuel Fraga en unión de seis magníficos había abrazado la democracia sin tutelas, ni tutías. Siempre he admirado a D. Manuel, que quieren que les diga, nobleza obliga, aunque disto mucho de sus planteamientos ideológicos conservadores, le tenía aprecio porque escribía libros sobre una España que nunca existió más que en su cabeza idealista (libros en los que terminaba una relación de liberales con Hayek, Von Mises, Popper y un etc, y se quedaba tan fresco). Fraga murió más pobre que ninguno de los que hoy está en el Parlamento español, a pesar de haber estado toda su vida en la política con Franco y sin Franco, en un piso de 80 metros cuadrados en Madrid.

Eran tiempos de honor y decencia, en los que valía más la palabra de un paisano, que todo el código civil. Francisco Alvarez Cascos, sin ir más lejos, algo que siempre reconocieron en el PNV, era un hombre de principios, respetado por sus adversarios coherentes. Fue el único caso que conozco capaz de escribir una biografía del Cardenal Inguanzo para demostrar que la derecha en España podía ser conservadora pero no servil. Eran otros tiempos, sin duda, de eso ya no queda nada en la derecha, ahora dejan escribir a Lasalle, el secretario de Cultura, cosas sobre los liberales, que se parecen al socialismo e inventan conceptos como el de “nación de ciudadanos”.

Aznar fue una figura controvertida, pero también escribía sus opiniones en libros, incluso hacía interesantes prólogos, como el de La Batalla de Arthur Brooks. Con Aznar, España pudo salir de la influencia francesa definitivamente, para abrazar la norteamericana y británica, pero eso no podía ser permitido por la izquierda que buscaba un Estado hegemónico, que se inventó un pásalo y se alió de facto con los terroristas del 11-M para convencer a los españoles de que Aznar había sido el autor directo de los crímenes de la guerra de Irak, cuando allí sólo murieron unos agentes del CNI en una emboscada y en la guerra de Afganistán (rebautizada como misión de paz por Zapatero), perdieron la vida más de cien militares españoles y todavía seguimos en ella.

Lo dije hace muchos años, si Zapatero se cargó el PSOE y el país, Rajoy se cargará el PP y acabará de rematarlo. Es lo que tienen los pucherazos organizados por los aparatos dentro de los partidos, que se lo pregunten a Rosa Díez y Esperanza Aguirre, que lo vivieron en su propia historia.

Y para concluir, recordar con nostalgia a los dos presidentes del gobierno de este país que casi salen más pobres que entraron al poder, ambos centristas: Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo Sotelo, cuando la honestidad en el poder era ejemplar, y los que trataban de llevarse la pasta por la puerta de atrás eran llamados al despacho del correspondiente titular y destituidos de forma inmediata. Cuando hoy se habla de la transición, nadie recuerda que en este país hubo dos etapas, una hasta el 23-F y otra después.

Con Tejero concluyó la política normal en este país y conocimos que la política es un negocio para los políticos a costa de los ciudadanos, aunque tuviera que incluir los crímenes de Estado o las traiciones a la patria y a todos los españoles, que precisamente era lo que denunciaba aquel Golpe de Estado, que los militares se habían civilizado definitivamente, para que los políticos se convirtieran en unos salvajes depredadores, que desde entonces han asolado este país llenándolo de inmundicia, mezquindad y miseria, y cargándose la democracia representativa para lo que queda de siglo, sembrando la desconfianza y el desasosiego en los españoles, sabedores de que tienen unos ladrones desalmados destruyendo su pasado, presente y futuro en lo más alto de las instituciones del poder político, económico y judicial. 


Enrique Suárez

viernes, 20 de febrero de 2015

El final de los días y el comienzo de la realidad





Algunos hablan interesadamente de apocalipsis, de un final de los días próximo, pero creo que el tiempo se acaba para los milenaristas que proponen mesiánicas soluciones y nos invitan al Armagedón diseñado para confundirnos: salir del euro, una prensa pública, abandono de la OTAN, no pagar la deuda y una futura alianza con países como Venezuela, Rusia o Irán para enfrentarse al sionismo de los yankes.

Al otro lado tenemos otro apocalipsis, el de aquellos que en su cobardía son capaces de ceder espacio a los milenaristas con tal de que se queden tranquilos, mientras ofrecen el mejor de los mundos posibles con impuestos de Dinamarca y servicios públicos que cada día serán más parecidos a los africanos.

En la encrucijada también se encuentran separatistas catalanes, partidos de pa ayudar, un PSOE que ha perdido toda orientación y los mismos puntos cardinales, los nacionalistas vascos que esperan a resolver la crisis para convertirse en separatistas y los nacionalistas canarios que lloran por el petróleo que les iban a robar los godos. 

Realmente creo que los que se enfrentan al apocalipsis son todos ellos, los doctrinarios, los separatistas, los que quieren seguir aprovechándose de los que engañen con promesas que serán incumplidas con seguridad, como siempre acontece tras las campañas electorales. No se dan cuenta de que los españoles han avanzado y no están dispuestos a regresar al pasado, ni para abrazar el tercermundismo, ni para ensalzar el caciquismo, ni para hacer la ola con las gilipolleces que dicen los que salen en la televisión. Este país está harto de mangantes de todos los partidos.

No es difícil llegar a la conclusión de que todo lo que no es solución, será problema, y los españoles ya no quieren más problemas creados de forma artificiosa por los que viven magníficamente de representarnos, a costa de que los demás tengamos que vivir cada día peor, para cumplir con sus programas, proyectos y delirios.

La reacción está en marcha, no dejaré de insistir que toda esta colección de mequetrefes que representan a los partidos políticos son menos de un 1 % de los españoles, y reunidos con todos los que les apoyan a todos ellos apenas alcanzaron el 42 % en las pasadas elecciones europeas, con el circo que se han montado no creo que logren llevar más gente a las urnas, aunque se maten en el sarao, sino al contrario, van a despejarlas de todos aquellos que tengan un mínimo respeto por sí mismos y conserven un atisbo de dignidad.

¿Cómo se puede acudir a las urnas para votar por gente que nos ha mentido, robado, expoliado y despojado, sin reconocer siquiera que son los autores, cómplices o negligentes que han creado el estropicio? ¿Pero cómo pueden ser tan indulgentes con sus delitos y esperar que los electores les perdonen la afrenta que están cometiendo con la democracia, la justicia, la equidad  y la libertad que deberían defender?

Creo que tienen razón, el apocalipsis se aproxima, pero para todos ellos con sus bonitas siglas, lemas y eslóganes, con su parafernalia televisiva, con sus cuentos de la lechera y sus actos execrables. No creo que los españoles sean tan idiotas para volver a depositar su confianza en esta banda de impresentables que se afinca en los partidos políticos, en todos y cada uno de los partidos políticos, que participan en la estafa democrática que se está cometiendo con los ciudadanos de este país, con los mismos engaños que utilizaron con sus bisabuelos. Esta casta impresentable es un anacronismo que debe ser erradicado como la Santa Inquisición, porque si los españoles no son capaces de decir no ahora a todos ellos, tendrán que decir sí a lo que vendrá, que por supuesto será mucho peor que lo que hoy existe.

Creo que es hora de realizar una independencia de España y de los españoles de los partidos políticos, que son los invasores de nuestras vidas desde el poder a los que nos enfrentamos, estos no son nuestros compatriotas, son los cien mil hijos de San Luis que han vuelto para que los españoles no podamos vivir en una democracia, con libertad y justicia. 

Son nuestros enemigos, y los enemigos de las próximas generaciones de españoles. Enfrentarse a todos ellos y derrotarlos es un deber patriótico y un acto de inteligencia y sentido común. Hasta que no seamos capaces de reunirnos para hacerlo, seguiremos viviendo alejados de la realidad, en la jaula  de despropósitos que han construido para contenernos como ganado al que ordeñan votos cuando les conviene, mientras ejercen su lavado de cerebro desde los medios de comunicación.

Enrique Suárez

miércoles, 18 de febrero de 2015

El anacronismo de los partidos de izquierda en España






Por muchos cambios de secretario general que hagan en el PSOE, por mucho proceso de transformación que acontezca en IU para volver al mismo lugar en el que estaba, por muchas propuestas de Podemos que destrocen la razón y el sentido común, los partidos de izquierda en España están mostrando, cada día de forma más ostentosa, que son un anacronismo en las izquierdas europeas.

La cerrilidad del sostenella e no enmendalla, el divide e impera que ha organizado el poder al introducir en liza a Podemos, con el beneplácito de los medios de comunicación y la debacle que se ha organizado en Madrid, tanto en el PSOE como en IU, nos muestran el desastre que se avecina para las izquierdas de este país, que han perdido todos los puntos cardinales, no sólo el norte.

Los partidos de izquierda españoles nada tienen que ver con sus homólogos europeos, el partido socialista francés ha liberalizado la economía del país vecino, el partido de la izquierda italiana de Renzi ya lo había hecho con anterioridad, hasta el flamante líder griego acaba de aceptar regresar al sendero europeo, traicionando a sus electores al incumplir sus promesas.

Zapatero le hizo mucho daño a este país, pero aún más a los partidos de izquierda destrozando sus tradicionales señales de referencia –progreso, autocrítica, igualdad, estatalismo, prevalencia de lo público- para abrazar las barbaridades que se le iban ocurriendo –nacionalismo, filoislamismo, sectorialismos diversos- y una enemistad intensa con todo lo que no tuviera que ver con lo que se le ocurría en su adanismo insoportable.

Pablo Iglesias piensa ser más adanista que su admirado presidente y superar su despropósito conduciendo este país al tercermundismo, con escarapela bolivariana o la que se tercie. Del nacionalismo de Zapatero ha pasado al separatismo directo, del filoislamismo al antisionismo y de los sectorialismos diversos a inventar unas minorías inexistentes a las que pretende salvar del aplastamiento, como si fuera un mesías.Tania Sánchez, la musa de la izquierda del momento, ha desastibilizado su partido como era de esperar, para disolverlo en Podemos.

Lo extraño es que con toda la propaganda, y la lucha por la hegemonía que se han montado en los partidos de izquierda –PSOE, IU, PODEMOS- lo único que van a lograr es reducir aún más su número de votos. El voto en España es muy invariable de elección en elección, no se producen cambios bruscos, sino muy despacio y prolongados en el tiempo. Todo este espectáculo no le dará un voto más a la izquierda que los que hay, por muchas encuestas que se presenten sin dar datos de participación, y que sumen escaños para la izquierda, está claro que será muy difícil que lo que no consiguieron más unidos, lo vayan a lograr más separados. En Baleares ya han comenzado a hacer pactos entre el PSOE y Podemos, sin saber en qué se quedó lo de la casta; antes de que lleguen las elecciones veremos los movimientos más extravagantes de sus líderes, que se van a decir de todo menos bonito, para sacar los mismos votos que tenían antes de comenzar las campañas y posiblemente menos.

Al otro lado está el PP, porque Ciutadans y UPyD en realidad son nuevas presentaciones de un socialismo tradicional adaptado a los nuevos tiempos. Ciudadanos es un partido de izquierda no nacionalista (así lo exponen sus estatutos), dicen y UPyD es un partido socialista federal, por mucho que Rosa Díez se envuelva en la bandera de España. Y el PP permanecerá unido, aunque entre sus distintas facciones bien podrían hacer una guerra abierta si no fuera porque están en el poder y pretenden seguir estándolo.

Que la gente se vaya desengañando, las próximas elecciones generales las volverá a ganar el PP, y obtendrá muy buenos resultados en las municipales y autonómicas. Tal vez entonces los líderes de los partidos de izquierda españoles se den cuenta de que el adversario no era el que pensaba como ellos, sino el que pensaba diferente. No me extraña que Mariano Rajoy no hable ni por el plasma, si tiene a sus rivales haciéndole la mejor campaña electoral de la historia de su partido, porque en crisis, apostar por un gallinero histérico, que es lo que hoy se representa en la izquierda, no resulta aconsejable. En este país no hay más leña que la que arde, a la izquierda, a la derecha y en los nacionalismos.

Enrique Suárez

miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Qué va a cambiar con más de lo mismo?



No, realmente no les queda tiempo a los de la casta para volver a convencernos de que ellos son la única representación posible de la democracia, ni a los de Podemos para convencernos de que la democracia es lo que digan ellos, con su renuncia a todo lo que no sea una proclama al tercermundismo. No les queda tiempo a ninguno para convencernos de nada, porque su discurso se ha quedado en el pasado y este país necesita crecer más de lo que quieren permitirle aquellos que aspiran a representar a los ciudadanos, y al mismo tiempo, beneficiarse de su representación.

En esta penosa situación nos encontramos los españoles en 2015, cuando en realidad es algo que se viene anunciando desde hace muchos años, en reiteradas ocasiones. Un sistema representativo que se organiza desde el poder que permite a los ciudadanos votar lo que otros ya han elegido y que solo puedan escoger entre aquello que les presenten los únicos electores, que son los que forman las cúpulas de los partidos políticos, no puede seguir existiendo en condiciones de normalidad, por mucho que se empeñen los medios de comunicación vendidos al poder en presentarlo como la única alternativa. En realidad, en España no hay sufragio universal, porque el universo de las posibilidades de elección queda restringido a lo que ofrecen las distintas formaciones que forman la casta desde sus élites bien asentadas en la ignorancia de los votantes que les apoyan.

España y los españoles no pueden avanzar en estas condiciones, con el lastre de medio millón de colocados por los partidos políticos viviendo sin producir otra cosa que disgustos. Si además fueran competentes, pero es que llevar en la política 30 años, no lo digo ni por Rajoy, ni por Carme Chacón, ni por Rosa Díez, ni por Artur Mas, ni por Gaspar Llamazares, viendo cómo está el país no es motivo de confianza, sino de todo lo contrario. ¿Cómo van a resolver nuestros problemas este elenco de impresentables si son el principal origen de nuestros problemas?. Mientras sigamos en el atado y bien atado, y el poder que se lo repartan entre estos mequetrefes sin rendir cuentas ante nadie, ni siquiera ante la justicia, que está a su servicio, cuando logra sacarlos de sus aforamientos, mal vamos

Y para resolverlo, como alternativa creada desde la casta, nos encontramos con unos aventureros adanistas que quieren convencernos de que lo mejor para este país es regresar al tercermundismo y hacernos bolivarianos para poder disfrutar de la vida como los griegos o los venezolanos.

A mí  todas estas cosas no sólo me parecen una falta de respeto, sino un tremendo desprecio hacia la ciudadanía de este país, hacia los electores que deben sancionar con su voto esta podredumbre a la que los que están en el poder denominan “democracia” y todos los que les miramos desde abajo sabemos que es puro despotismo, rayano en la tiranía. Y me parece que esta patulea de miserables no se marcha del poder como no les echemos a patadas, así que será cosa de ir ensayando como derrocar este régimen de opresión, desmesura y caraduras, creado por todos los partidos políticos que participan en el carnaval que se han montado para expoliar a los españoles.


Enrique Suárez

lunes, 26 de enero de 2015

Cuatro de cada cinco electores griegos no han apoyado a Syriza



Desde hace años se viene recordando a los demócratas que la democracia representativa está muerta y lista para enterrar en la era de las nuevas tecnologías y la comunicación inmediata. No hay ninguna posibilidad de supervivencia para un vestigio electoral que proviene de la época del sufragio censitario, por la misma razón, los partidos políticos, como intermediarios de la voluntad de los electores se han convertido en impostores, usurpadores y detentadores de la voluntad del pueblo.

La paradoja la tenemos servida al contemplar un partido como Syriza, que ha triunfado en Grecia con un 36,5 % de los votos computados, está al borde de la mayoría absoluta (149 escaños de 151) con tan solo un 20,8 % de electorado real, es decir, con el apoyo de uno de cada cinco griegos, mientras que cuatro de cada cinco no han elegido a Syriza, es decir, la mayoría está sometida a la representación de una minoría impuesta por artefactos electorales y argucias de la casta correspondiente que ha establecido esta ley electoral.

Syriza ha triunfado en el mismo simulacro democrático en el que lo hace la casta, luego es casta. La opción que realmente ha triunfado en las elecciones de ayer en Grecia ha sido, como viene ocurriendo en las elecciones que se celebran actualmente en los países del sur de Europa, los no representados genuinos (abstención, voto en blanco y nulo), con el 41,9 % del cuerpo electoral, que sumados a los votantes no representados por Syriza, el 39 % del censo, suman el 80 % de los que estaban convocados a urnas.


Humildad obliga, señor Tsipras, deje usted de manipular a la opinión pública griega e internacional, porque usted sólo representa a uno de cada cinco griegos, y es usted un oclócrata farsante (no un demócrata), así que cuando mañana establezca sus primeras decisiones debe pensarlo detenidamente y reflexionar sobre ello, porque además, de no representar usted, como dice, un partido de la casta, lamentablemente está representando a una nueva tiranía o en griego tirannya, por si no lo comprende, que fundamentada en una minoría de apoyos electorales (1 de cada 5 griegos) está dispuesta a imponer su voluntad al 80 % de los griegos que no le han votado y cuídese usted mucho de dar lecciones morales a una Europa y a unos europeos, a los que usted y Grecia les importa una mierda si suponen un problema más para sus vidas, por su histeria zafia e impertinente, que nada tiene que ver con su gloriosa historia democrática. que ni usted ni los suyos podrían jamás representar.

240.000 millones de euros es lo que ustedes deben a todos los europeos, aproximadamente 7 años de trabajo de todos los griegos sin gastar un euro ni en comer para poder pagarlo. Debería usted reflexionar mucho, antes de seguir diciendo chorradas, porque como Europa cierre el grifo de las ayudas y créditos, va a ser usted el presidente que menos ha durado en la historia griega, cuando sus compatriotas no tengan lo más básico, gracias a su insólita impertinencia.

Los griegos antiguos, aquellos que inventaron la democracia, prohibieron los partidos políticos, por algo sería.

Enrique Suárez

lunes, 12 de enero de 2015

La mayoría no representada





En este país somos cada vez más los que pensamos que no hay nada parecido a una democracia en el sistema político que regula nuestra convivencia, en realidad somos mayoría los que pensamos así, por eso hemos decidido no participar en un sistema representativo que hace prevalecer los derechos de un tercio de electores, contra los de los dos tercios de no representados por ningún partido. Este sistema sólo favorece a los partidos políticos y a los que se agrupan a su albur, por algún motivo, en muchas ocasiones inconfesable, como privilegios o beneficios que obtienen en relación a los demás. Votar en las convocatorias electorales españolas cada día está más relacionado con el caciquismo, el amiguismo y las prebendas que se obtienen del acto, cuando no los miedos a que otras formaciones opuestas a las que se escogen, sea mayor que el que se tiene a las que se apoyan. Esto no puede ser una democracia de seres humanos libres, es una demagogia de esclavos mentales idiotizados por los medios de comunicación subvencionados y mantenidos por los partidos políticos.

Utilicemos como ejemplo las pasadas Elecciones Europeas, en esas elecciones del cuerpo electoral, del 100 % de los electores posibles, un 58,27 % % decidimos no apoyar a ningún partido político (54.16 %), votaron en blanco (2,29 %) o nulo (1,82 %), pero para sumar todos los no representados, hay que añadir un 6,25 % más que votaron a partidos que no obtuvieron representación política. En el Parlamento Europeo actual hay por tanto unos representantes que han secuestrado la voluntad de los electores que no decidieron apoyarlos, pues en realidad, a partidos políticos que obtuvieron representación sólo les votaron un 39,59 % de los electores posibles, por tanto, más de un 60 % de los electores españoles no están representados por ellos.

Vayamos con la siguiente cuestión, ¿cuántas veces han visto ustedes en un programa de televisión o un programa de radio hablar a alguien que pertenezca al 60 % de no representados?, sería la primera vez. Todos los medios de comunicación favorecen al casi 40 % que han votado por partidos políticos y a los partidos políticos que han votado. La mayoría electoral española de no representados padece el síndrome del burka para los medios de comunicación españoles.

Seguimos con otra cuestión importante, ¿cuándo han escuchado ustedes a alguien de un partido político –incluye la novedad de Podemos- decir que un sistema que deja fuera de la representación política a más del 60 % de los electores es inadmisible?, sería también la primera vez.  Todos los partidos políticos con representación, aspiran a seguir representando a los que les apoyan, excluyendo a todos los demás, porque funcionan como auténticas sectas o clanes. Nadie que haya obtenido representación política criticará jamás un sistema que es puro despotismo organizado para beneficiar a los partidos políticos que obtienen representación y barre del mapa cualquier opción crítica a este anacronismo demagógico, que los de los partidos políticos consideran una democracia y los no representados pura demagogia.

Si queremos que las cosas cambien algún día en este país, es hora de que cuestionemos el sistema representativo que nos han concedido los partidos políticos para perpetuarse en el poder, aunque estafen, se corrompan, incumplan la ley, prevariquen y se comporten como auténticos delincuentes democráticos.

¿Cuándo se enterará toda esta gente que vive a costa de los demás de que sólo representan a la minoría de españoles que ha confiado en ellos y en sus reiterados engaños?; si en este país existiera una auténtica democracia la gente acudiría a votar, pero para votar impresentables mejor quedarse en casa y no participar en la farsa que se tienen montada todos estos servidores públicos, que se sirven de la democracia, para obtener beneficios desmesurados para las condiciones que reúnen en relación a su reconocida inutilidad e imponer su oprobio, tiranía y privilegios.

Enrique Suárez

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