desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Nacionalismo y Constitucionalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nacionalismo y Constitucionalismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 9 de noviembre de 2014

La minoría del derecho a decidir





La convocatoria independentista del 9-N ha concluido. Del censo estimado de 6,23 millones de convocados a urnas, han acudido a votar (según los convocantes -sin control alternativo alguno-, algo que inexplicablemente incluye a la Generalitat), alrededor de 2,2 millones de personas, lo que supone exactamente una participación del 35 % de los convocados, de los que habrá que reducir los que han votado no, los votos blancos y nulos.

Dando por buenos los resultados ofrecidos por la Generalitat, el apoyo a la independencia de Cataluña sólo puede alcanzar menos de un 35 % de los convocados, (muy lejos del 50,01 % que le concedería "supuesta legitimidad" dentro de la ilegalidad) es decir, poco más de un tercio. Los catalanes que no han acudido que son una inmensa mayoría no han querido saber nada con la parodia organizada por los partidos políticos catalanistas, para ofrecer una pantalla que oculte la desmesurada corrupción, fraude, prevaricación, malversación y actividad mafiosa de los políticos catalanistas.

Hoy, se puede decir alto y claro, que la mayoría de los catalanes no están a favor de la independencia de Cataluña. Los convocantes tendrán que rendir ahora cuentas ante la justicia de los numerosos delitos de prevaricación, malversación y sedición que han cometido.

¡Visca Catalunya Lliure!

martes, 6 de noviembre de 2012

Una larga serie de catastróficos manifiestos



"Un intelectual es una persona cuya mente se mira a sí misma" 
Albert Camus

Si bien ayer, criticaba el manifiesto de los intelectuales de El País –patulea de meretrices sectarias-, con el que tanto disfrutó Rubalcaba; hoy no puedo alegrarme del publicado por los intelectuales de El Mundo; aunque observo que se ciñe mejor al mundo real y no a una entelequia imaginaria como el anterior, debo reconocer que no me agrada ese tufo “no nacionalista” que tanto daño le ha hecho a las relaciones entre Cataluña y el Estado español, a pesar de que entre los firmantes esté mi admirado Albert Boadella, “traidor nacional de Cataluña”, no puedo aceptar que todo concluya con un aquí no ha pasado nada y vamos a ser todos buenos y llevarnos bien. Bien podrían haberle echado un poco de imaginación, al menos, como hicieron los firmantes del manifiesto de mayo de 2012, "Somos Europa", pero no, vamos a repetir el más de lo mismo que es el mejor mecanismo. Por cierto, he visto que Mario Vargas LLosa y alguno más, firman los dos, como si fuera lo mismo una España unitaria que una España federal, en fin, todo esto me parece una tremenda tomadura de pelo a los españoles, encima de la que está cayendo.

Que quieren que les diga, yo echo de menos un manifiesto español por los cuatro costados, y no por dos o tres, más acorde con el espíritu natural y original de la Constitución de 1978 y todas las anteriores, en las que se expone con claridad que el único pueblo soberano de este país es el pueblo español, como indica acertadamente el artículo 1.2 de la Constitución Española de 1978. No es tiempo para las equidistancias morales, sino para el compromiso ético. Este manifiesto que han hecho los abajo firmantes de El Mundo, me recuerda aquel otro en defensa de la “lengua común” que patrocinó la UPyD, El Mundo, Libertad Digital, algún otro medio y los no nacionalistas de toda la vida.

La identidad no se fabrica de la nada

A ver si tengo paciencia para explicarlo, una vez más. En toda condición de identidad hay dos aspectos  concomitantes, desde una perspectiva cultural,  uno el nomotético, que se refiere a lo común y compartido, y otro el idiográfico, que se refiere a los hechos diferenciales y las particularidades. Difícilmente se puede sostener en un contexto racional que un español de Cataluña tiene más hechos diferenciales que un español de Melilla, de religión musulmana y raza magrebí, o que un canario de rasgos guanches de Fuerteventura, o que un gallego que no habla español –porque no lo habló en su vida- de una aldea próxima a Becerreá, quiere esto decir que lo de los “hechos diferenciales” siempre es algo subjetivo y difícil de cuantificar, la perspectiva idiográfica no nos revela solución alguna, más que la de que cada uno pueda sentirse lo que le dé la gana, pero otra cosa es que pueda serlo objetivamente. 

Por eso, establecer las diferencias entre diversas culturas requiere que veamos también las semejanzas, quizás a algunos de nuestros lectores les pueda sorprender que según el INE los primeros treinta apellidos de Barcelona, Lérida, Gerona y Tarragona, así como los de Áláva, Vizcaya y Guipúzcoa, son tan españoles como los de Huelva, Teruel o Badajoz, la larga serie de García, Martínez, Álvarez y Pérez es homogénea en todo el país. Los apellidos que tenemos los españoles no se adquieren en los supermercados, quiere eso decir que provienen de generaciones anteriores y evidentemente, no son exactamente oriundos de Cataluña y Euskadi, aunque García es probable que tenga origen vasco y Pérez sea de origen catalán, pero lo que está claro es que este argumento es una prueba indiscutible de la imbricación entre españoles de todos los lugares que se han movido libremente por el territorio nacional a lo largo de generaciones, y eso es, precisamente algo que trata de impedirse con experimentos secesionistas.

Si desde una perspectiva antropológica, resulta imposible discernir si es más catalán un señor que se apellide García que uno que se apellide Balcells, desde una perspectiva política asistimos a uno de los mayores esperpentos que se ha producido en la variopinta y singular Historia de España. En primer lugar, Cataluña nunca ha sido independiente a lo largo de su historia, en segundo lugar, su inextricable unión histórica con Reino de Aragón, hace que algunos de sus monarcas estén enterrados en el monasterio de Poblet, al igual que ocurre con otros provenientes del Reino de Valencia. La noción de una Cataluña unitaria proviene del siglo XIX, con los movimientos románticos que impulsaron nacionalismos tardíos, pero nunca fue una opción mayoritaria ni en Cataluña, ni tampoco lo fue el secesionismo en Euskadi o Galicia, históricamente. Sin embargo, si ha sido motivo para que determinados grupos políticos hayan impuesto su perspectiva tras la muerte de Franco, en una democracia en que la impostura ha sido más costumbre que excepción, gracias a la ineptitud de los que desde el Gobierno de la Nación permitieron la deriva nacionalista, incumpliendo la Constitución Española, exclusivamente por intereses partidistas y acomplejamientos inconfesables.

De políticos ineptos, todo, menos conceptos

Efectivamente, no solo la vesania de los creadores de nuevas naciones y cuentas corrientes diferenciadas,  ha sido el único elemento de digresión, no menos responsabilidad recae sobre partidos políticos de implantación nacional, como el PSOE o el PP, que han consentido auténticas barbaridades, con el amparo del Tribunal Constitucional que ellos mismos impusieron. Si hay que hablar de traición a la soberanía nacional de los españoles, no nos quedemos exclusivamente señalando a los nacionalistas, sería injusto, los nacionalistas no podrían haber estirado tanto de la cuerda, sino fuera con la connivencia del PSOE y el PP, que ahora tratan de vendernos alternativas plausibles, cuando con su negligencia e impertinencia han sido los principales agentes que han logrados llevarnos a la situación de quiebra institucional y legal en la que nos encontramos.

Si ustedes leen con detenimiento y sin anteojeras la Constitución Española de 1978, llegarán a la conclusión de que a pesar del Título VIII que se ocupa de las autonomías y las transferencias de poder desde el Estado, las cosas están muy claras y palmarias, no como nos vienen vendiendo desde hace años desde todos los foros del adoctrinamiento en el pensamiento políticamente correcto. Tan sencillo es comprenderlo todo que sólo hay que acudir al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española para comprender que el ambiguo término “nacionalidad”, con que algunas autonomías han hecho valer su condición histórica, como si las demás no la tuvieran –el Consejo de Asturias y León tuvo más relevancia política que la Generalitat de Cataluña, por poner un ejemplo, acuñando hasta su propia moneda, y en la Revolución de Octubre del 34, Asturias se declaró independiente de España, como también lo hizo en 1808, precisamente para defender la patria del francés-, pues como decía, el término “nacionalidad”, tiene en español cuatro acepciones, las dos primeras se refieren a términos generales y las dos segundas a términos particulares, que en el relativo contextual de España, se refieren a “entidades autonómicas” (administrativas), nada que ver con asuntos de soberanía, sino de ciudadanía, es decir del Estado, no de la Nación.

Es importante la distinción entre Estado (órgano de poder y administración política) y Nación (espacio de soberanía), que nada tienen que ver, ni han tenido que ver nunca. La nación es previa al Estado, pero no queda subsumida en él, como algunos pretenden. Por pertenecer al Estado español, los españoles somos ciudadanos españoles, por pertenecer a la Nación española, los españoles tenemos nacionalidad española. En España, nunca ha existido desde su fundación como Nación política en 1812, otra soberanía que la nacional, nunca hemos tenido una soberanía popular o ciudadana como por ejemplo la de los franceses. El craso error cometido por los políticos de este país se debe esencialmente a un cruce de posiciones ideológicas, en la que los socialistas han mantenido una extraordinaria ambigüedad que ha terminado escapándoseles de las manos, como se está viendo ahora mismo.

La soberanía nacional reside en el pueblo español

Los socialistas son partidarios de la República y de la soberanía popular, como  la que tienen los franceses, pero al contrario de estos que son extraordinariamente centralistas, son partidarios de un sistema federal, aunque han sido capaces de vivir confortablemente en un régimen monárquico durante 35 años; en realidad, al haber alcanzado el apogeo de su deriva extravagante, ahora son partidarios de un régimen republicano y federalista, que les permita arreglar sus divagaciones estridentes, siguiendo su tradicional huída hacia adelante. De esta ambigüedad socialista, se han aprovechado los nacionalistas, partidarios de una segregación y distanciamiento de la nación española, y en cuanto a los conservadores del PP, jamás han sabido, ni querido establecer un lectura legítima y rigurosa de la Constitución Española, por miedo a que les atribuyeran reminiscencias franquistas. Así que la nación española se ha quedado huérfana, como los españoles, de una defensa de su soberanía, exclusivamente por miserables intereses partidarios.

Estas cosas son las que se omiten a la hora de hacer balance sobre la situación, y el contenido de los manifiestos, porque la hoguera que se ha encendido por la ineptitud de los políticos que han representado a los españoles, ahora trata de apagarse con manifiestos de otro mundo es posible, cuando como dice un antiguo proverbio chino: "cuando se va por el camino erróneo, no importa lo que se lleve recorrido, es necesario retroceder". Si ustedes le permiten a este viejo liberal admirador de los padres de la nación española, los de 1812, (no los padrastros de 1978), todos los partidos políticos nos han traicionado a los españoles, incumpliendo la Constitución Española de 1978, exclusivamente por defender sus intereses partidarios, por eso me llama poderosamente la atención la eclosión de manifiestos que nos están brindando los intelectuales de todas las facciones, cuando todavía no he visto a uno solo que nos pueda decir realmente lo que ha ocurrido en este país. Me parece que su soberbia les impide asimilar estoicamente su petulancia e impertinencia. 

Hay cuatro intelectuales vivos, al menos, que si han definido las cosas con claridad, posiblemente haya muchos más, pero voy a darles los nombres de este cuadro selecto, ante tanta decrepitud moral y estulticia rimbombante como estamos contemplando: Gustavo Bueno, Arturo Pérez-Reverte, Roberto Centeno y Antonio García-Trevijano,  cualquiera de ellos nos puede decir con claridad  lo que es España, como ayer nos lo podrían haber dicho Manuel Azaña, Fernando de los Ríos, José Ortega y Gasset o Santiago Ramón y Cajal;  a ver si se enteran de una vez, los abajo firmantes de El País y El Mundo de que coño están hablando, que España no es lo que tienen en sus cabezas e intereses, sino en la realidad que vivimos todos los días los españoles: la España que hemos construido los españoles a lo largo de generaciones y que han destruido los políticos de todos los partidos, con su ineptitud, incompetencia y arrogancia, acompañados del silencio cómplice de los supuestos intelectuales que permanecieron callados hasta ahora, que corre peligro su modus vivendi.

Enrique Suárez

domingo, 4 de noviembre de 2012

Patulea de meretrices sectarias



¡Indescriptible el apogeo de la estupidez!, una vez más, el diario del régimen parademocrático español, conocido como El País, al borde de la quiebra definitiva,  emite su perentorio canto del cisne,  con un manifiesto, pletórico de intelectuales de servicio (al poder, al dinero público, a lo que sea menester);  en el que advierte a los españoles (o amenaza, no sé), con ese pontificio tono que adopta para las grandes ocasiones histéricas, de todos los males, plagas y miserias que acontecerán en un futuro inmediato, de no hacer lo que nos recomienda su doctrina oficial del  pensamiento políticamente correcto.

Nadie nos advirtió desde El País de todas las miserias, plagas y males que nos brindaría su protegido y protector, Rodríguez Zapatero. Mientras hubo orgía de dinero público, nadie dijo ni una palabra; ahora, en época de vacas escuálidas, Cebrián dicta doctrina y los edecanes aplauden, al borde del éxtasis, firmando manifiestos o la sentencia de muerte de la nación española, si es preciso y necesario. Pobrecillos ¿de qué van a vivir todos ellos si cambia el régimen y los deja a pie, en la cuneta del destino, después de haber cabalgado, como dioses del Olimpo, sobre nuestros impuestos?

Sólo una cosa más. ¿Qué hace ahí  un liberal como Mario Vargas Llosa legitimando la estupidez con su apoyo? ¿Le han vuelto a engañar otra vez los de Rosa Díez, como con aquello de "la lengua común”, pretendiendo transformar el idioma español que le ha hecho Premio Nobel en un no se sabe, de nueva creación, réditos y dividendos?  Como siga usted con esta gente va a terminar de liberal de pacotilla, sr. Vargas LLosa y créame, le aseguro que no se lo merecen. Deje usted de legitimar manifiestos progresistas de otro mundo es posible, ni usted lo necesita, ni los españoles tampoco; ellos sí, claro que lo necesitan, es vital para su futuro.

Sin embargo, me agrada extraordinariamente contemplar, que en esta ocasión, no han pillado a mi admirado Albert Boadella, "traidor nacional de Cataluña" con el carrito de todo a cien, probablemente, porque sepa mucho mejor que todos ellos de que va la cosa y ya no tenga otro interés que defender aquello que le florezca de sus mismas gónadas. El otro día le preguntaron en un programa de la Cope si era de izquierdas y respondió, con esa sorna que sólo él sabe ejecutar con perfección: "lo fui, tiene usted razón, ahora ya no sé lo que es la izquierda, me quedaré en liberal, porque siempre he defendido la libertad".

¡Como si para ser considerado intelectual en este país, fuera imprescindible firmar manifiestos!. Los intelectuales no crean rebaño, ni aunque sea para llevar a las ovejas descarriadas al redil de sus intereses, privilegios y beneficios. Bueno, en esta España decadente y nihilista, sí, forma parte del negocio, es lo que habitualmente hacen los que forman la nomenclatura elitista de la izquierda, inexplicablemente sobrealzados por el "establishment socialista" a la condición de intelectuales.

Enrique Suárez

martes, 17 de mayo de 2011

Amicus Plato, Sed Magis Amica Veritas


“AMICUS PLATO, SED MAGIS AMICA VERITAS”

____________________________________________________________

· Impelido por este proverbio latino (“Soy amigo de Platón, pero soy más amigo de la verdad”) y ante la inminencia de las elecciones del próximo 22 de mayo para designar a nuestros representantes en el Ayuntamiento de Cerdanyola, quiero verbalizar, negro sobre blanco y desde la óptica de la doctrina de la “honestidad radical”, una reflexión sobre los dos principios que podrían o deberían guiarnos a los votantes, en la elección de nuestro alcalde y nuestros concejales para los próximos 4 años. Así, dejo constancia por escrito de “aquello que muchos no se atreven a decir” y/o de “lo que otros no quieren oír” (M. J. de Larra). En efecto, “si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír” (G. Orwell).


· Para J. Joubert, “como la dicha de un pueblo depende de ser bien gobernado, la elección de los gobernantes pide una reflexión profunda y reposada”. Por eso, en la elección de nuestros representantes para el Ayuntamiento de Cerdanyola, los ciudadanos de nuestro municipio deberíamos regirnos por el “principio de la racionalidad” y por el de “lo políticamente incorrecto” (que son lo propio de los que practican la "honestidad radical"); y no por el de la “oportunidad” y el de lo “políticamente correcto” (que son el santo y seña de los “políticos profesionales”, siempre dispuestos a llegar al poder, sin hacer ascos a ningún medio). W. Churchill lo tenía muy claro cuando escribió aquello de que “el político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Y también E. Kennedy cuando aseveraba que “en política pasa como en las matemáticas: todo lo que no es totalmente correcto está mal”. Por otro lado, comparto a pies juntillas el punto de vista del poeta L. García Montero. Éste ha afirmado que “el compromiso político [...] tiene que ir de la mano de la conciencia crítica como defensa de la independencia de aquel que no quiere ser adorno del poder ni comparsa de nada, sino que se trata de un ojo que observa y sueña con ilusiones colectivas”.


· Por eso, impelido por la doctrina de la “honestidad radical”, por el “principio de la racionalidad”, por “lo políticamente incorrecto” y por el aforismo “amicus Plato, sed magis amica veritas”, me veo en la obligación, en esta semana de reflexión preelectoral, de puntualizar algunas cuestiones.


· Por un lado, a los políticos no se les debe juzgar o valorar por lo que dicen (“verba”) sino por lo que hacen (“facta”). Además, es una verdad de Perogrullo (aquel que a la mano cerrada llamaba puño) afirmar que los políticos, una vez elegidos, sufren una metamorfosis amnésica, que hace que olviden lo prometido durante la campaña y que sus “facta”estén a mil años luz de las promesas (“verba”) que hicieron a la ciudadanía. Y, por otro lado, en más de una ocasión, sus “facta” están en las antípodas de la legalidad vigente, legalidad que ellos mismos deberían esmerarse en acatar y cumplir, dando así ejemplo a la ciudadanía. Sobre esto último y para muestra, vale un botón. Me explico.


· La actual corporación municipal, regentada por Carme Carmona (PSC), así como la anterior, presidida por Toni Morral (ICV-EaiA), en ambos casos en coalición con otos partidos (CiU, ERC y algún tránsfuga), siempre han gobernado en catalán, i.e. utilizando sólo el catalán como lengua de comunicación con los administrados. Durante esta campaña, los partidos precitados nos han prometido el sol, la luna y el paraíso en nuestro municipio, durante los próximos cuatro años, y, de nuevo, lo han hecho casi exclusivamente en catalán. Sólo el PP ha utilizado sistemáticamente el bilingüismo (catalán-español). Los otros, o han utilizado sólo el catalán (ERC, CiU) o bien han hecho una pequeña concesión al bilingüismo (catalán-español) en algún documento, pero sólo para pedir el voto (PSC e ICV).


· Este unilingüismo sectario (todo en catalán) de las autoridades municipales pasadas y presentes no es una buena carta de presentación ni un buen anzuelo para cosechar los votos de aquellos que tienen como lengua propia la otra lengua oficial y mayoritaria de Cataluña, el español. Y con este comportamiento lingüístico, los ex alcaldes, los ex concejales y los candidatos en estas elecciones han demostrado y demuestran: 1. que les trae sin cuidado respetar la legalidad vigente, dando un pésimo ejemplo a la ciudadanía de nuestro municipio; 2. que les importa un bledo el respeto a las reglas más elementales de la educación cívica, política y lingüística, dando nuevamente un ejemplo censurable a la ciudadanía; 3. y les importa un comino hacer el ridículo al enseñar el plumero: sólo utilizan el bilingüismo para pedir el voto a los ciudadanos y, después, si te he visto no me acuerdo.


· Ante estos hechos, los ciudadanos de Cerdanyola, conscientes de nuestros derechos (cf. art. 3.1. de la Constitución de 1978), tenemos la oportunidad y la obligación de pasar factura a todos estos partidos sectarios, el próximo día 22 de mayo. Los desmanes lingüísticos, cometidos por ellos, el sectarismo y el partidismo de los que han hecho gala deberían provocar la migración de nuestros votos hacia aquellas formaciones políticas que se comprometan a respetar los derechos lingüísticos inalienables de los ciudadanos de Cerdanyola, que tienen como lengua propia una de las lenguas oficiales y mayoritarias de nuestro municipio, el español. La impunidad lingüística de la que han disfrutado debería acabarse el 22 de mayo, día de las elecciones municipales. En nuestras manos está el restablecer el imperio de la ley.


Manuel I. Cabezas González

Cerdanyola, 16 de mayo de 2011

sábado, 17 de julio de 2010

La nación elástica: entre la patria y la butifarra


En el pasado se consideraba que Cataluña era la comunidad cultural más avanzada de la nación española, no debe por tanto sorprendernos que en una época de desintegración urdida por la oclocracia dirigida por José Luis Rodríguez Zapatero también nos muestre en el delirio de sus representantes políticos el esplendor de su esquizofrenia desquiciada.

Si España ha entrado en psicosis gracias a José Luis, no resulta extraño que Cataluña manifieste todos los síntomas de la paranoia. La sinrazón de la política española debe expresarse en la vesania de unos locos que pretenden crear una nación desde las instituciones usurpadas a los ciudadanos. Además hay elecciones próximas en Cataluña y la estupidez alcanzará su apogeo en los próximos meses.

¿Qué esperaban ustedes?. ¿A quién se le ocurre elegir a un ignorante sin redención como Montilla para presidir la Generalitat con sueldo de 160.000 euros al año, más otros 150.000 de su señora?. El CIS ha hecho recientemente una encuesta en la que un 65,7 % de los catalanes se consideran bastante o muy orgullosos de su condición nacional española. El Tribunal Constitucional ha impedido que los casos de corrupción de Cataluña, como el Palau o el Pretoria, entre otros muchos, de los que tan poco se habla, sean juzgados por tribunales elegidos por la Generalitat catalana. Leire Pajín, manifestaba que el Estatut catalán era “nuestro estatuto” refiriéndose al PSOE. ¿Qué esperaban, milagros?.

La noción de Cataluña ha ido mutando con el tiempo, en una elasticidad impropia de una entidad esencial, pero sí más próxima a la histeria. En 1970 era la región más oprimida por el franquismo (como si las demás no lo estuvieran), en 1980 surge el hecho diferencial (como si en otras comunidades no hubiera hechos diferenciales), en 1990 el derecho a decidir (como si otras autonomías solo tuvieran derecho a callarse), en 2000 la inmersión, que no es otra cosa que el adoctrinamiento exhaustivo de las nuevas generaciones de españoles en Catalauña, y en 2010 la sedición, con una declaración avalada por el parlamente autonómico de incumplimiento de la sentencia del Tribunal Constitucional de España.

¿Pero que ha ocurrido durante estos años en Cataluña?, pues algo muy sencillo que los nacionalistas y socialistas han ido ocupando todas las instituciones, apoderándose de todos los cargos, hasta formar una “nueva burgesía feudal” que no está dispuesta a perder ni uno solo de sus privilegios. La única razón para que Cataluña sea un problema es que indigentes intelectuales y morales, como los hijos del matrimonio entre Pujol y Millet, Banca Catalana, La Caixa y el Barsa, sigan disfrutando de los privilegios tan merecidos por su lucha. Causa a la que se han unido los mamporreros del PSC, Caixa Catalunya, los sindicatos catalanes y todos los alcaldes del cinturón industrial de Barcelona, que manejan miles de millones de euros, con la ayuda del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo de la ERC del traidor Companys y la ICV del vopo Saura, era lo esperado.

La nación catalana es un negocio político, para que gente que en su vida la ha visto más gorda pueda acceder a una buena vida a costa de la política. En Cataluña se ha producido una mezcla alquímica singular, entre la burguesía de barretina heredera del feudalismo y las masas del charneguismo oclocrático más ignorante, que se han gastado más del 25 % del PIB catalán en hacer nación, mientras lo recortaban de los servicios y el bienestar de los catalanes, al tiempo que creaban las diferencias más extremas en las condiciones de vida de los políticos y los ciudadanos.

La nación catalana es una forma depurada de crear opresión a los no catalanistas, al tiempo que se despoja a todos los catalanes de su calidad de vida para incrementar los privilegios de los políticos. La locura de las instituciones catalanas es que tras la sentencia del Tribunal Constitucional está en riesgo el “establishment” catalán de reparto de privilegios por el criterio de que reciban más los más catalanes y menos los más españoles.

La pela es la pela, esa es la bandera de Cataluña, y lo que no pueden admitir bajo ningún concepto los políticos catalanes del tripartit más CIU, es que los cien mil colocados que tienen instalados en el poder, cobrando lo que nunca se han merecido, puedan poner en peligro su magnífico porvenir usurpado a los catalanes, que cada día ven más deteriorada su existencia.

La nación catalana es lo que ha sido siempre, una forma de redistribución de la riqueza con un reparto injusto que concede a los políticos catalanes mucho más de lo que les corresponde y a los ciudadanos catalanes mucho menos de lo que recibirían si lograran liberarse de los opresores privilegiados que dicen representarles y que lo único que hacen es apropiarse de lo de todos en su propio beneficio. Esa tremenda injustica necesita consolidarse en la creación de una nación ilegítima que permita ocultarlo todo.

La demostración de que Cataluña no es una nación, es que su noción va cambiando con el tiempo según convenga a los políticos catalanistas y sus mezquinos intereses. Entre la patria y la butifarra (siempre que deje al menos el 3 %), se escribe la historia de los catalanes y la histeria de sus representantes políticos.

Biante de Priena



martes, 23 de marzo de 2010

¿Qué es Cataluña?, José Luis


Quién se atrevió a decir que José Luis no se comportaba como el Presidente del Gobierno de España que vaya rectificando, este hombre no sólo no es un patriota, sino que es el paradigma de la desvergüenza. ¿Pero cómo se atreve a hacerle esto a Montilla después de inaugurar con él el acelerador de partículas que logra velocidades de desaparición del PSC no conseguidas nunca hasta ahora?.

Por esas casualidades que la vida tiene, aprovechando que el Presidente del Gobierno de España (“la que nos roba”)pasaba por allí, le han llamado desde la oficina de propaganda de la Generalitat, es decir desde TV3, para que la Terribas le haga una entrevista de una sola pregunta: ¿Es Cataluña una nación?.

Y entonces el de las cejas, el caudillo por la Gracia de Alá, va y le responde a “la directosísima”: “verá usted, a mí, personalmente, que Cataluña sea una nación no me produce inquietud, pero si tenemos que ser correctos, jurídicamente es una nacionalidad y políticamente una comunidad autónoma”.

Es decir, ahora que va a haber elecciones en Cataluña, llega José Luis para decirles a los charnegos que votan al PSC que Cataluña es una nacionalidad y que a él le importa muy poco que unos la llamen nación o como les dé la gana, porque lo que importa no es lo que se diga, sino lo que dice la Constitución, y la Constitución dice que Cataluña es una nacionalidad (histórica). Para luego añadir: "a mí juicio el Estatuto es totalmente constitucional". ¿Ustedes lo entienden?.

Si Cataluña es una nacionalidad jurídica y políticamente una comunidad autónoma (que es lo que dice la Constitución), ¿cómo puede ser Constitucional el Estatut que no dice nada de eso?. Este José Luis es la hostia, es capaz de decir en la misma entrevista que la luna es negra o blanca, según desde donde se mire. Todo es relativo. Si el Estatut se mira desde España es incorrecto, pero si se mira desde Cataluña es correcto, y como Cataluña no se sabe si es España o no lo es, pues que cada uno lo mire como le dé la gana. Fascinante, no me digan que no es fascinante.

En fin, Puigcercós debería romper de forma inmediata su coalición de Gobierno con Montilla, porque a este paso va a obtener menos votos que Anglada con su discurso más xenófobo. Pero que tomadura de pelo, nos pasamos seis años preocupados por lo del Estatut, y ahora llega José Luis y lo deja bien claro en ese sanedrín del nacionalismo que es TV3, y ante la mismísima Terribas: Cataluña es jurídicamente una nacionalidad y políticamente una Comunidad Autónoma.

Ahora ya puede emitir la sentencia el Tribunal Constitucional, porque José Luis ya les ha dado autorización para que se manifiesten, así que repetirán lo que ha dicho el Presidente del Gobierno de España, que Cataluña es jurídicamente una nacionalidad y políticamente una comunidad autónoma, y que cada uno puede considerar lo que le dé la gana, depende de si está en Cataluña o en otro lugar de España. El Estatut tiene validez exclusivamente para Cataluña y la Constitución exclusivamente para España, pero como Cataluña es España o no lo es según convenga, pues el Estatut es Constitucional los lunes, miércoles y viernes y no lo es los sábados, martes y jueves. Los domingos son festivos.

Así que todo fue una broma, sé que cualquier día José Luis nos sorprenderá diciendo que la crisis económica, era una desaceleración como el nos dijo en su día, y que lo del pleno empleo está al caer, porque lo único que debemos resolver es el problema del déficit que nos ha creado el cambio climático y la cerrazón del PP a no aceptar sus magníficos planes de Economía Sostenible.

Es magnífico tener un Presidente del Gobierno de España en el que se pueda confiar, este José Luis pasará a la historia como el príncipe de los débiles –mentales-, nadie como él se merece tanto la gloria de representar a todos los idiotas de España.

Cataluña es LO QUE DIGA José Luis, y punto pelota. ¿Pero qué va a valer más la palabra de José Luis o una Constitución caducada que ya es papel mojado?

Biante de Priena

domingo, 31 de enero de 2010

Sin palabras



En homenaje a nuestra compañera Agata, mostramos una foto de la campaña que ayer se realizó en Arenys de Mar, con la asistencia de 400-500 personas a la convocatoria realizada por todas las fuerzas que se oponen a la inmersión lingüística de Cataluña.

Nos consta que esa no es la representación del problema real, pero si está claro que es la representación real del problema. Por enésima vez se demuestra que quienes dicen representar la segregación desde el no nacionalismo, no representan a los españoles de Cataluña y sus problemas. Una vez más, se siguen empeñando PP, C´s, y UPyD en enfrentar no nacionalismo a nacionalismo, y una vez más se han equivocado.

No es eso, no es eso, mientras en Cataluña no se hable de España sin complejos no habrá nada que hacer. Todas estas cosas, a la larga, benefician a los secesionistas.

domingo, 3 de enero de 2010

El Tribunal Constitucional confirma lo que decíamos en Ciudadanos en la Red


Y para eso TRES AÑOS TRES de DELIBERACIONES. Según las fuentes bien informadas de El País en publicación de hoy mismo por Julio M. Lázaro: "El fallo del Constitucional sobre el Estatuto catalán fijará como única nación España".

Los mismos argumentos que hemos ofrecido en los artículos publicados en este blog en fechas recientes


Quedan algunas cosas pendientes:

1) ¿Cómo restituir ahora las barbaridades derivadas de la aplicación del Estatut inconstitucional en Cataluña desde hace 3 años?. Montilla debe anticipar las elecciones y dimitir de inmediato

2) ¿Cuándo presentará la dimisión Rodríguez Zapatero por haber involucrado por segunda vez al Parlamento Español (la primera fue con la negociación con ETA) en sus peripecias y por haber apoyado una opción no constitucional?

3) A partir de la sentencia decir que Cataluña es una nación será ilegal. ¿Cuánto esperará el Fiscal General del Estado para intervenir de oficio contra los que vulneren la legalidad vigente diciendo que Cataluña es una nación?.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

martes, 29 de diciembre de 2009

¿Por qué Cataluña no puede ser una nación?



El consenso nos trajo la Constitución, no había otra posibilidad. Los progenitores de la Constitución Española de 1978 –aunque es hija de todos los que la reconocimos como Carta Magna- fueron siete políticos españoles que representaban el arco parlamentario de la época. Dos se han ido, Gabriel Cisneros (UCD) –que hubiera estado en contra, trató de impedir su trámite de forma ordinaria-, y Jordi Solé Turá (PCE) –que posiblemente hubiera estado a favor-, otros dos se han manifestado “favorables de forma velada” a la aprobación del Estatut de Catalunya sin modificaciones, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD) – “Cataluña es una nación” -, y Miquel Roca i Junyent (CIU) –“Podría ser que el Tribunal Constitucional dictase en los próximos días su esperada sentencia sobre el Estatut de Catalunya. Y, podría ser, que la sentencia declarase la plena constitucionalidad del Estatut, lo que produciría una significativa distensión política. No sólo en Catalunya, sino también en toda España. Podría ser”.

Los tres restantes progenitores están manifiestamente en contra del Estatut catalán, Manuel Fraga Iribarne (AP): “"El Estatuto de Cataluña es completamente inconstitucional. Insoportable la actitud de la prensa y de varias otras personas en Cataluña. Eso es destruir España", Gregorio Peces Barba (PSOE), “preveo un recorte sensato del Estatut” y José Pedro Pérez LLorca (UCD): “No veo grandes diferencias entre el Estatuto catalán y el Plan Ibarretxe”.

El balance de la votación de los padres de la Constitución española, al menos por sus manifestaciones públicas es de 4 a 3 en contra de que el Estatut sea admitido como Constitucional tal como está.

Los expresidentes Felipe González y José María Aznar también han rechazado el Estatut, cada uno a su manera. Sería valioso conocer la opinión de Adolfo Suárez al respecto, pero conociéndole se hubiera opuesto, al igual que lo hubiera hecho Calvo-Sotelo.

Pero no sólo quiero llamar la atención de los lectores sobre lo que está ocurriendo con el Estatut de Catalunya y su posible aprobación íntegra o reprobación parcial por parte del Tribunal Constitucional. Me estoy refiriendo a la esperpéntica batalla que se ha establecido entre aquellos que dicen representar la opinión pública –unos a favor y otros en contra- por una parte y aquellos que representan la legitimidad –El Tribunal Constitucional- por otra. Algo insólito en un régimen no totalitario, en el que exista un mínimo recuerdo de la separación de poderes.

La opinión pública es una entidad abstracta, habitualmente interpretada a conveniencia por los políticos, cierto es que el Estatut se votó en Cataluña y resultó aprobado por el 38 % de los catalanes con derecho a voto –menos del 25 % de los residentes en Cataluña-, también fue aprobado por el Parlamento español – en una jugada de intereses políticos que ha denigrado a la máxima institución representativa de los españoles -, pero esto no le concede legitimidad, para ello el Tribunal Constitucional debe establecer que el Estatut de Catalunya es Constitucional tal como está, algo que resulta imposible por tres razones fundamentales.

1) Una autonomía o “nacionalidad” es una organización administrativa descentralizada del Estado, algo parecido a una Diputación provincial, y nada tiene que ver con una nación de hecho y de derecho, que es el único sujeto de legitimidad constituido por el pueblo español, de nuestra Constitución.

2) El único sujeto con capacidad para determinar la condición nacional en España (o su disolución) es el pueblo español reunido en referéndum –no los ciudadanos de forma individual, ni los territorios de forma fragmentada-, ni siquiera el Tribunal Constitucional tiene potestad para dirimir en esa cuestión. Porque si acepta que Cataluña es una nación, en ese mismo instante los magistrados habrán prevaricado, porque la Constitución exclusivamente tiene validez sobre el escenario de la nación española, patria indivisible de todos los españoles.

3) El orden vigente establecido en nuestra Constitución no permite la existencia de otro sujeto legítimo que la nación española, que es la reunión del pueblo español en referéndum, por lo tanto para que el Estatut tal como está fuera aceptado, o bien tendría que desaparecer la Nación española, o establecer una nueva Constitución que lo admitiera, o ambas a la vez, y para que tal objetivo se produzca el pueblo español –no el catalán por su parte y el español por la suya- tendría que determinar en referéndum su destino –no el que establezcan los políticos o el Tribunal Constitucional-

Si no se respetan las reglas constitucionales sancionadas por el pueblo español en referéndum en el año 1978, se entrará en Fraude de Ley, lo que quiere decir en la terminología de Paulus “que obra contra la Ley el que hace lo que la Ley prohibe”. El Tribunal Constitucional podría eludir su responsabilidad, y posiblemente lo hará de una forma sencilla, considerando que el Estatut no es Constitucional en su integridad, al menos con la Constitución de 1978, pero puede proponer una reforma o enmienda Constitucional que recoja el caso particular, lo que daría lugar a una Reforma Constitucional, que traiga como consecuencia una restricción del desmadre nacionalista y el secuestro del Estado cuando todos los nacionalismos españoles representan menos del 10 % de la población española, evidentemente la Reforma será sometida a votación por el pueblo español. Los catalanistas saben y temen -mientras que los vasquistas, balearistas y galleguistas remojan sus barbas-, que de no salir aprobado el Estatut íntegro por el TC, no sólo se puede producir un parón a sus intenciones secesionistas, sino una restricción paulatina de su poder autonómico, algo que sería muy necesario para que este país pudiera avanzar políticamente más allá de la ciénaga en la que nos han atrapado los creyentes de los hechos diferenciales.

Sin embargo, se abrirá un nuevo y grave problema, porque el Estatut se habrá aplicado en Cataluña durante los tres últimos años de forma inconstitucional, dando lugar a muchas legislaciones que contravienen nuestro orden Constitucional, y que una vez aplicadas han generado damnificados de forma ilegal en Cataluña que deberán exigir una restitución de la ilegalidad cometida con ellos. Por eso la sentencia del Tribunal Constitucional no resolverá absolutamente nada, más bien al contrario, nos va a proporcionar nuevas perplejidades y no precisamente de forma gratuita. La espiral de violencia política de la política catalanista contra la igualdad de todos los españoles, no cesará con la sentencia del Tribunal Constitucional.

Tantas posibilidades tiene Cataluña de ser una nación, como Polonia de que Montilla y Carod Rovira le cambien el nombre, para denominarla Catalonia.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

domingo, 13 de diciembre de 2009

¡Viva la hispanidad de Cataluña!. ¡Viva España Libre!

"¿pero qué se puede hacer con un idiota que se cree diferente en un país en el que todos somos diferentes y pretende que su diferencia es diferente a la de los demás?". Erasmo


Verán ustedes, no lo puedo llevar con resignación, por más que lo he intentado. La verdad es que nunca he soportado a los mequetrefes con poder, pero con los años la tolerancia se va consumiendo, y los aguanto menos.

Hoy se celebran referendums de juguete en Cataluña, que nos han traído los Reyes Magos de la Generalitat anticipadamente, Montilla, Carod y Saura, porque en el nordeste español hay mucho niño nacionalista que lleva esperando toda su vida que le hagan un DNI con cuatro franjas y en catalán, para que sus representantes puedan seguir comiendo del erario público, mientras realizan la conversión al catalanismo de todos los españoles residentes en su tierra, o si no que se vayan, y esto ocurre en pleno siglo XXI.

A esta orgía de ignorancia se ha sumado, como no, Papá Zapatero que trae una sentencia extraconstitucional favorable al Estatut bajo el brazo, en su trineo tirado por burros catalanes, porque sus alcaldes amiguitos del Partido Socialista de Cataluña, precisamente hoy se han reunido también para proclamar que representan al 75 % de Catalunya y que ellos quieren el Estatut como está, así que ya puede el pérfido Tribunal Constitucional darles la razón porque si no son capaces de llorar de pena.

A mí, personalmente, toda esta representación teatral me parece muy hermosa, encaja perfectamente en la magnífica muestra de ignorancia que el Gobierno español nos está ofreciendo. ¿Sería lo mismo Zapatero sin Cataluña y su Estatut?, por supuesto que no, porque un imbécil redomado, necesita una redomada imbecilidad para erigirse como supremo sacerdote del ridículo patrio.

No se acaban de enterar de que no cuela, pero yo lo repito, insisto y persisto, me gusta hacerlo, ver como en este blog no se atreven a escribir ya ni nacionalistas, ni socialistas, porque cuando lo hacen los chuzos les caen de punta lanzados en forma desabrida por los comentaristas habituales, ya ni siquiera intentan vender la alfombra mágica de sus sueños, para realizar ese espléndido viaje nacionalista a ninguna parte.

El problema sigue siendo el idioma español, que los catalanistas no acaban de entender. Dedico estas cosillas para los patrocinadores de los referenda, y los representantes de los ciudadanos españoles residentes en Cataluña, que han decidido sencillamente robarles su soberanía individual.

La primera, autonomía es una forma de organización política de la administración del Estado, al igual que el término “nacionalidades” –otra forma eufemística y relativa de denominar las autonomías- que nada tiene que ver con la Nación, porque la nacionalidad “in sensu estricto” es una condición que exclusivamente se puede obtener por nacimiento o adscripción legal cumpliendo los requisitos establecidos, y no por jugar a la democracia de monopoly. En fin, la nacionalidad como condición de pertenencia para este país es exclusivamente la española, ni la vasca, ni la catalana, ni la de los jugadores de petanca.

La segunda es que una cosa es la ciudadanía y otra muy diferente, la soberanía. Los españoles, como pueblo soberano, decidimos al mismo tiempo hacernos ciudadanos, todos iguales y libres, pero esa condición que se define con claridad meridiana en nuestra Constitución, estos tarugos que convocan consultas populares y festivas, no la quieren entender. Si los catalanes son ciudadanos con derechos constitucionales es por que son españoles, no por ser catalanes, pero una legión de imbéciles ignorantes nacional-socialistas prefieren seguir creyendo en sus supuestos delirantes hechos diferenciales, que por cierto sólo ellos ven algo, que nos orienta hacia su imprecisa salud mental.

La tercera es la que más me gusta, España es una mezcla singular de gentes y culturas, que pueden seguir siendo diferentes al tiempo que se acepta que todas son de igual rango y condición humana, porque gracias a ser españoles y tener una magnífica Constitución, un murciano no es más que un asturiano, ni un gallego que un catalán, ni un vasco que un castellano, ni un madrileño que un andaluz, pero al mismo tiempo todos y cada uno somos diferentes dentro del común, no más diferentes, igual de diferentes, TODOS IGUAL DE DIFERENTES, esto es ESPAÑA. Esta cuestión no la pueden entender los catalanistas y los socialistas, porque no distinguen lo que es un agregado de lo que es un conglomerado, su percepción totalitaria de la realidad se lo impide.

En un agregado todo el mundo tiene asegurada su propia identidad, pero no por pertenecer a un determinado territorio, ni por vivir en una definida creencia, ni por integrarse en una específica clase social, ni por sus habilidades, ni por su inteligencia o su ignorancia, sino por una condición singular: ser españoles, lo común y lo diferente al mismo tiempo. Un contrato social establecido en 1812 por los Padres de nuestra Patria cono el pueblo español soberano del que todos los españoles formamos parte, igual parte, no diferente parte, y que hemos logrado mantener contra invasores, reyes absolutistas, iglesias proselitistas, y todo tipo de fundamentalistas y fanáticos disfrazados de salvadores.

Pluralidad queridos amigos, eso es España, una condición imprescindible para vivir en libertad fuera de la opresión de todos los que pretenden convertirnos en conglomerados absurdos en su beneficio o interés.

Pobres idiotas convocadores de referenda, solicitadores de refrendo para su estatut desde la unidad socialista, no se dan cuenta de que ser catalán es una forma de ser español, como cualquier otra, ni diferente, ni singular, ni privilegiada, ni extraordinaria, una más tan solo. Resulta patético contemplar a estos homogeneizadores totalitarios querer hacer un catalán ideal y homogéneo a estas alturas de la historia, a la medida de sus intereses, como si los catalanes fueran todos iguales como salchichas o hamburguesas industriales, un rebaño de borregos en busca de pastor que los conduzca al matadero de la historia. ¡Hay que ser idiotas y arrogantes!.

Pobres imbéciles que piensan que los españoles somos homogéneos, como si ser español no fuera una condición nomotética que permite la idiosincrasia propia de los seres humanos, sin necesidad de etiquetar y estabular a los ciudadanos como el ganado.

Lo dije al principio y lo repito, no soporto a los mequetrefes con poder, porque si al menos fueran malvados, como decía Cipolla, habría materia para discutir, ¿pero qué se puede hacer con un idiota que se cree diferente en un país en el que todos somos diferentes y pretende que su diferencia es diferente a la de los demás?, nada, no se puede discutir nada, lo único que se puede hacer racionalmente es apiadarse de las víctimas, que por no atreverse a decir, alto y claro, ¡Viva España Libre de sinvergüenzas!, ahora se tienen que tragar una dictadura de indigentes intelectuales, sobrealzados por el destino en forma de urna, a un poder que no se merecen representar.

¿Para cuándo se piensa convocar una manifestación en la Diagonal barcelonesa en defensa de la condición española de Cataluña?. ¿Un espectáculo de banderas españolas ondeando al viento como cuando "la roja" fue campeona de Europa, o es que eso no ocurrió? ¿A qué coño tenéis miedo catalanes españoles residentes en Cataluña?. Las hienas de la política esperan vuestra agonía última para hincaros el diente, demostradles de una puñetera vez que sois españoles enfrentándoos a ellos, ¿a qué esperáis, a que os hagan “fuet” estos “chorizos” que viven cómodamente de vuestro silencio y paciencia?.

Una señal a vuestros compatriotas y nos los comemos vivos, que este pueblo es muy caníbal cuando la cuestión se lo merece, venga, ánimo, que tenemos ganas y somos muchos.

¡Viva España Libre!. ¡Viva la hispanidad de Cataluña!

Enrique Suárez Retuerta
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

viernes, 11 de diciembre de 2009

Las siniestras intenciones del prevaricador Rodríguez Zapatero


Va siendo hora de poner las cosas en claro, porque el Presidente del Gobierno de España ha prevaricado, cometiendo un delito penado por la justicia española vigente, como denunciaba recientemente en un artículo previo.

Para los no versados en terminología jurídica, les recuerdo que el diccionario de la RAE define
prevaricación.
(Del lat. praevaricatĭo, -ōnis).

1. f. Der. Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.


Rodríguez Zapatero ha participado muy directamente en el desarrollo preliminar del Estatut y en su aval público, reiterándose en su apoyo. Es decir, ha resuelto desde su autoridad como Presidente del Gobierno de España, y gracias al apoyo de su partido, convertirse en parte activa de la defensa del Estatut catalán contra el resto de la Nación española.

Un Estatut que dice en su preámbulo lo siguiente:

El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución Española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad.
Según el diccionario de la RAE es evidente es que, una nación no es una nacionalidad. Dentro de nuestra vigente Constitución de 1978, no hay posibilidad alguna para que Cataluña sea una nación, aunque bien puede definirse como nacionalidad. La única nación indivisible en la Constitución es la nación española, no hay alternativas, ni resquicios.

El Parlamento de Cataluña no tiene capacidad jurídica para definir Cataluña como nación, porque eso es un delito de sedición en nuestro Estado de Derecho. Admitir esa posibilidad es aceptar que los catalanes son soberanos sobre su territorio, población e instituciones, algo que resulta inconcebible, puesto que Cataluña forma parte de la “patria común e indivisible de los españoles” que es España como bien expresa el artículo 2 CE 1978

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Y el artículo 11 CE 1978. nos dice:

Artículo 11.

1. La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la Ley.
2. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.

Y con estos conceptos es suficiente para demostrar la prevaricación de Rodríguez Zapatero al avalar el Estatut de Cataluña siendo Presidente del Gobierno de España, porque si la única nación legítima que puede existir en nuestro territorio, como bien dice la Constitución Española de 1978 es España, y los españoles no pueden ser privados de su nacionalidad: ¿cómo se puede hablar entonces de Cataluña como nación y de los catalanes como nacionalidad?.

Pues cometiendo un insidioso error, urdido para confundir el orden vigente, que es considerar nacionalidad –una forma de definir Autonomía como institución del Estado- con NACIONALIDAD –que es una consecuencia derivada del origen Nacional, una condición de pertenencia-.

Una nacionalidad, como bien define el diccionario de la RAE puede ser

nacionalidad.

1. f. Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación.
2. f. Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación.

3. f. Esp. Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural.
4. f. Esp. Denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas.


Las acepciones 1 y 2 exclusivamente pueden dimanar de la condición de Nación, y según la Constitución Española de 1978, sólo hay una nación legítima que es España.

Las acepciones 3 y 4, y aprovecho para mostrar mi admiración por los veladores de nuestra magnífica lengua, el idioma español, en el relativo de España –no de una forma genérica-, sirven para definir comunidades autónomas, nada que ver con la cuestión nacional.

No volveré a repetir lo establecido en el artículo El Golpe de Estado, encubierto e ilegal de Rodríguez Zapatero, donde se explica que la autonomía es exclusivamente una forma de organización del Estado, nada que ver con el concepto de Nación, que depende exclusivamente de la soberanía del pueblo español.

Pero Rodríguez Zapatero, que en su día obtuvo su licenciatura con una memoria que llevaba por el título de “Un modelo de autonomía política: Castilla y León”, y habiendo sido profesor ayudante de Derecho Constitucional en la Universidad de León, no desconoce estas cuestiones, porque en sus propias palabras decía:

“El tribunal Constitucional ha definido con lucidez el significado de la autonomía como poder limitado: “Ante todo –dice el tribunal- autonomía no es soberanía, por lo que en ningún caso el principio de autonomía puede oponerse al de unidad dado que cada organización territorial es una parte del todo” (Rodríguez Zapatero).
Rodríguez Zapatero, al igual que el Parlamento de Cataluña, y todos los Parlamentarios Españoles que aprobaron el Estatut en el Congreso y el Senado, han prevaricado en su resolución.

Y regresamos de nuevo al artículo 2 de la Constitución Española de 1978, para reafirmar lo dicho, porque de forma artera, la estrategia insidiosa de Rodríguez Zapatero, se manifiesta en la plenitud de su perversión cuando descubrimos lo siguiente, y me permito repetir el artículo de nuevo:

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas

Lo hago para dejar bien clara la cuestión de fondo de toda esta representación teatral, que no es otra que la revocación sobrevenida de nuestra Constitución, subvirtiendo la voluntad del pueblo español, porque si ustedes se fijan en el siguiente párrafo lo entenderán con claridad meridiana

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.... lo que quiere decir que si se aprueba el Estatut, España dejará de ser una Nación y patria común e indivisible de todos los españoles, porque los catalanes podrán decir sin problema alguno que no son españoles, puesto que su nacionalidad no es española, sino catalana, y en ese mismo momento la Constitución Española, aprobada por el soberano pueblo español en 1978, quedará derogada “de iure” y “de facto” de forma inmediata, porque el Estatut catalán no puede ser contenido por nuestra Constitución, y nuestra Constitución dejará de estar vigente en Cataluña, y consecuentemente, en toda España.

El Estatut supone de hecho un Golpe de Estado encubierto, porque elude consultar al soberano pueblo español sobre su legitimidad, que es el único sujeto legítimo para dirimir sobre cuestiones relacionadas con la Nación española, y quienes lo patrocinan son unos golpistas.

En estos momento se está perpetrando un Golpe de Estado encubierto, desde la Presidencia del Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, que sólo puede detener el Tribunal Constitucional. Si el Tribunal Constitucional acepta el Estatut tal como está, también habrá prevaricado, lo que no tiene ninguna consecuencia sobre la prevaricación cometida hasta ahora por el Presidente del Gobierno de España, los parlamentarios que aprobaron el Estatut y la Generalitat, por la que sus representantes que deben ser denunciados de oficio, por el Fiscal General del Estado, -y si no lo hace, siendo consciente de lo ocurrido como es, también habrá prevaricado-, y posteriormente juzgados en los tribunales españoles

Los españoles tenemos un grave problema, porque Rodríguez Zapatero ha prevaricado en sus funciones, arrastrando a la prevaricación al Parlamento español y estando a punto de llevar a las máximas instituciones judiciales de nuestra nación al harakiri de su legitimidad si osan hacerle caso. Los tres poderes que conforman el Estado social y democrático de Derecho, legislativo, ejecutivo y judicial están al borde del abismo gracias a la magnífica ocurrencia del inefable, por asegurarse un puñado de votos.

No son los únicos motivos por los que el Estatut es inconstitucional, hay otros muchos, como la bilateralidad y la multilateralidad, pero sin duda este es el más importante. De hecho el Estatut habla de la cooficialidad del idioma español en Cataluña, cuando se ha exterminado la posibilidad de su aprendizaje preceptivo.

Enrique Suárez Retuerta,
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...