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sábado, 12 de abril de 2014

Diario de una catástrofe (004)



1) La casta universitaria de la complutense tiene su propio servicio disciplinario, como en las mejores y más tradicionales universidades soviéticas, a mayor gloria de Stalin.

2) El consumo de cemento en España sigue descendiendo en 2014 por séptimo año consecutivo.

3) Carta de Niño Becerra a Rajoy: "Usted nunca habla de cosas palpables y la oposición no le suele preguntar"

4) Catalunya Bank regala su fondo inmobiliario valorado en 9.000 millones al fondo Backstone, que pagará 40 millones de euros. Es necesario recordar que el FROB invirtió 12.000 millones de los españoles en su rescate. De Narcis Serra se sigue sin saber nada

5) 12,5 millones de desplazamientos en el tráfico de Semana Santa, la previsión más baja desde 2005. 

6) El PSOE pide la dimisión de Rajoy por los detalles revelados en el caso Bárcenas

7) España lidera el abandono escolar temprano en la Unión Europa


8) España tercer país de la OCDE donde más bajaron los salarios en el año 2013


9) El 83 % de los españoles cree que los partidos políticos son las instituciones más corruptas . Los partidos políticos siguen ajenos a lo que piensen los españoles.


10) España en el puesto 21 del Índice de Progreso Social en 2014, una medida armonizada del desarrollo social. Evidentemente no se corresponde con el puesto que obtiene en el PIB (13), luego algo está fallando en el desequilibrio, tal vez lo que dice el 83 % de los españoles, esas instituciones corruptas conocidas como partidos políticos.

lunes, 10 de mayo de 2010

Por qué los demócratas somos fachas


Llegaron las hordas salvajes del PSOE para mostrarnos que la democracia les importa una mierda, lo hicieron tras un atentado terrorista que dejó 192 muertos en las vías de unos trenes de cercanías, cerca de 1500 heridos, algunos con secuelas para siempre, y un pueblo desnortado, inerme, destrozado. A partir de entonces todo ha sido una huída hacia delante, han legislado para sus electores, mejor dicho, han legislado supuestamente para sus electores ( y contra todo lo demás), porque lo único que pretendían es mantener a un millón de descamisados, ignorantes, imbéciles, aprovechados y sinvergüenzas cobrando del Estado. Eso es el PSOE actualmente, nada de ideología, puro interés, más desalmado y descarnado que los especuladores financieros.

Vinieron para quedarse, para no irse jamás, como Fidel Castro o Hugo Chávez, para imponer su visión de la realidad contra todas las demás visiones posibles, estableciendo un totalitarismo paulatino al que denominaron progresismo, subyugando la democracia a su interpretación unívoca. Lo han hecho a propósito, de forma planificada, o mejor dicho, a la medida de sus impulsos más depravados, parece que estoy escuchando a José Luis decir en La Moncloa ante todos sus secuaces del gobierno: “en este país no hay que gobernar para los españoles, hay que gobernar contra la derecha, porque todo el mundo acabó estando contra Franco, así que el que no sea de derechas, se hace, todos serán unos fachas menos nosotros, que seremos los liberadores y salvadores de la sociedad, los buenos de la película, y eso nos permitirá ir haciéndonos con todas las instituciones del Estado, para colocar en ellas a los nuestros, a partir de ahí tendremos asegurada la perpetuación”. No, no hay inocencia, ni casualidad, sino insidia y estrategia, en su propósito, su "buena vida" depende de ello, aunque sea malogrando la vida de todos los demás, de los que no son ellos: los privilegiados del régimen.

Son las mismas palabras que pronunció Lenin en el Palacio de Invierno, con Stalin tomando notas, y Trotsky, que era el auténtico héroe de la revolución frunciendo el ceño y esperando que Ramón Mercader le clavara un piolet en la cabeza. Luego vinieron los sesenta años de opresión y burocracia, los gulags -¿cuántos españoles viven hoy en el ostracismo además de todos y cada uno de los cuatro millones y medio de parados?. Han arruinado el país, saben que su ideología se nutre de la miseria, de la pobreza, de la ignorancia, de la esclavitud. Se han cargado la libertad controlando su flujo con los medios de comunicación subvencionados, con el amordazamiento y la persecución de los que se enfrentan a ellos, están depurando a los españoles, a todos los españoles que no compartimos que el socialismo es la panacea universal, y lo están haciendo abiertamente, ante los ojos de todo el mundo, mientras solo unos pocos que formamos la resistencia hacemos que suenen los clarines del tercer aviso.

No se irán si no los echamos, están aferrados al poder e incrustados en el Estado Providencia, se han cargado la democracia, la justicia, el Estado del Bienestar, la industria, la riqueza, la educación, la sanidad, la administración pública y las fuerzas de seguridad del Estado. Hace tiempo que denuncié en este mismo blog que el PSOE había dado un Golpe de Estado, porque no respeta la Constitución y actúa con el objetivo de hundirnos, política y económicamente. El PP está estigmatizado, porque les interesa que no sea alternativa, y los conservadores no saben quitarse el sambenito de encima, les llaman ladrones y fachas unos facciosos que han esquilmado el país y se quedan pensando, por eso las encuestas siguen sosteniendo al PSOE próximo al 40 %, gracias al PP. Si no saben, que se aparten, que dejen de representar lo que no pueden, ni saben, ni quieren representar, es decir, la furia de los españoles, están alelados, esperando a que todo estalle y no tenga remedio para presentarse como alternativa. Ellos son también responsables de todo lo ocurrido.

Los socialistas definitivamente son enemigos de los españoles, la gente tendrá que acabar decidiendo si es socialista o español, porque ambas cosas son incompatibles. Los españoles somos seres libres, a los que nos gusta la mezcla y la comunicación, y estos sinvergüenzas nos están haciendo luz de gas cada día, de forma planificada, construyendo un Estado burocrático opresivo que reparta privilegios entre su nomenclatura, como en la extinta Unión Soviética, como en Cuba, como en Venezuela.

¿Hasta cuándo queridos compatriotas se lo vamos a permitir?. Si ser facha es negarse a la opresión sectaria y al régimen de oclocracia en que estamos viviendo, ellos me han definido, soy facha, me hacen facha, quieren que sea facha, pues será facha, contra esta banda corrupta lo que sea; yo no me considero así, me siento liberal y español, pero de lo que estoy seguro es que voy a por ellos, hasta que los vea en la cárcel por sus crímenes no pararé, y sé que hay muchos que me acompañarán en la faena –fachas y no fachas- hasta que llevemos a José Luis Rodríguez Zapatero y toda la corte de miserables que le acompañan a la cárcel. Y lo digo alto y claro, en un lamento inmisericorde, con los últimos suspiros de libertad que le quedan a esta querida patria de todos nosotros que es España.

¡VIVA RIEGO! ¡VIVA LA LIBERTAD! ¡VIVA ESPAÑA!

Buenas noches y buena suerte.

Biante de Priena

martes, 13 de abril de 2010

Juan y Pedro

¿Quién es el personaje?: ¿Pedro o Juan?

Juan y Pedro tienen 32 años, estudiaron juntos en la escuela de su barrio, eran compañeros de pupitre, vivían en casas contiguas, se divertían jugando al futbol y persiguiendo a las chicas. Cuando abandonaron el colegio, Juan decidió hacer unos módulos de Formación Profesional en Soldadura, le costó mucho trabajo, pero los concluyó en tres años, ahora trabaja en una cooperativa con otros compañeros, y van resolviendo la crisis como pueden, es decir, echando más horas que un fraile en oraciones, para resistir la hecatombe. Pedro decidió seguir jugando al fútbol (una temporada jugó en tercera) y no seguir estudiando cuando abandonó el colegio, se dedicó a vivir la vida, que se acaba pronto; Pedro ha trabajado de forma intermitente en hostelería, obra pública, construcción, servicios municipales y otras muchas cosas, le gusta decir que sabe buscarse la vida.

Juan trabaja sesenta horas a la semana, Pedro no trabaja, lleva diez meses en el paro, cobrando el subsidio en forma de salario social, tras acabar las prestaciones de desempleo, lleva prácticamente toda su vida así; todos los días Pedro acude al bar de la esquina a tomarse unas cervezas con los amigos, a eso de las ocho de la tarde, mientras Juan sigue trabajando y no se lo puede permitir, Juan llega muy cansado a su casa, cena, ve un poco la tele y se va para la cama. Pedro sale los fines de semana con los amigos, está descansado para hacerlo, no tiene una relación estable, aunque hay una chica que le gusta, pero no se atreve a declararse, porque trabaja en el ayuntamiento de funcionaria, y Pedro piensa que no le hará mucho caso en su situación vital. Pedro sigue viviendo con sus padres, de los que está harto, y ellos, hartos de él. Juan aprovecha los fines de semana para estar con sus hijos y su mujer, y para descansar, hace tiempo que no sale por la noche.

Juan y Pedro hace tiempo que no se ven, la última vez que coincidieron, Pedro puso a parir a Juan porque se enteró de que no había votado en las últimas elecciones, consideraba que todos los políticos eran iguales, unos explotadores; Pedro, que sabía que la familia de Juan era de izquierdas de toda la vida, le dijo que como podía hacer eso, que no votar era favorecer a la derecha, a los ricos y a los auténticos explotadores. Juan dijo que pasaba de la política, a Pedro esto le pareció mal, porque él se lo pasa fenomenal en las manifas que se organizan, hay que comprometese socialmente, conoce mucha gente y se divierte con la peña, a veces incluso, si la pasma se pone chula, hay enfrentamientos y eso provoca un subidón de la hostia. Pedro le ha dicho a Juan que está viejo, que claro con los hijos, el trabajo estable y la mujer, ya no se puede vivir libremente, uno se esclaviza. En el fondo, Pedro envidia a Juan, y mucho, pero no se lo va a decir, para que luego le diga, como sus padres, que ¿qué es lo que piensa hacer con su vida?, para contestarles que lo que le dé la gana, que para eso es libre.

El próximo mes, Juan tiene que hacer la declaración de la renta, seguro que le sale a devolver, a ver si puede quitarse de encima el crédito del coche, porque con la letra del piso, a pesar de que él trabaja y su mujer también, es limpiadora en una oficina del Ministerio de Igualdad, llegan a fin de mes con muchas dificulatades. Hoy, Pedro ha acudido a la manifestación en defensa del juez Garzón, era uno de los 2.000 que lo puede contar, porque considera injusto que la Falange quiera acabar con la Memoria histórica, mientras Juan ha seguido trabajando, pensando que si ha prevaricado en sus decisiones, es justo que le juzguen como a cualquiera, no va a librarse por ser juez.

En las próximas elecciones Juan posiblemente no votará, ¿a quién va a votar?, si los del PSOE son los peores gestores que ha tenido este país, y los del PP, unos auténticos trileros. Pedro sí votará, lo hará por el PSOE como siempre, para que la derecha no llegue nunca al poder, porque es insolidaria y aplaude a los explotadores. José Luis nunca abandonará a los trabajadores como él, antes es capaz de hacer que Juan tenga que trabajar setenta horas a la semana, pero se lo tiene bien merecido, piensa Pedro, ¿qué quiere forrarse a costa de los demás?.

Biante de Priena

viernes, 9 de abril de 2010

Poder Maniqueo


El maniqueísmo fue una religión surgida en Babilonia en el siglo III después de Cristo, su inspirador era Manes, un sabio persa. Su influencia se extendió en la antigüedad por el Imperio Romano y el Imperio Parto, y en la Edad Media por China, Asia Central y el mundo actualmente musulmán. En China, se mantuvo vigente hasta el siglo XVII, e incluso, algunos estudiosos, consideran que hasta comienzos del siglo XX pudo haber comunidades aisladas que practicaban esta religión en remotos lugares de Asia.

La doctrina de Manes se fundamenta en el dualismo, considerando que hay una lucha eterna entre dos principios opuestos sin solución, el Bien y el Mal, que eran asociados a la luz (Zurván) y las tinieblas (Ahrimán). Dentro de los seguidores del maniqueísmo, creyentes en la reencarnación, había dos categorías jerárquicas bien definidas: los elegidos y los oyentes, los primeros, próximos al ascetismo, vegetarianos y célibes, tras su muerte alcanzaban el Reino de la Luz, mientras que los oyentes, tenían que servir a los primeros, podían casarse, y practicaban eventualmente ayuno. A su muerte, si habían cumplido correctamente con los preceptos, podrían reencarnarse en elegidos. El pensamiento maniqueo transmitió su influencia histórica al cristianismo y la religión musulmana.

El pensamiento occidental con Hegel resolvió el dilema establecido entre el conflicto del bien y el mal con la dialéctica de contrarios, entre tesis y antítesis se puede establecer una síntesis, algo que no se observa en los pensamientos orientales que no establecen síntesis y mantienen la huella de los contrarios en un escenario eterno, despreciando la reducción occidental.

De la dialéctica surgieron las principales ideologías de la izquierda fundamentadas en la Teoría del Conflicto, la Teoría Crítica y el pensamiento dialéctico de las teorías marxistas. La confrontación entre los dioses pasó a los hombres, el infierno se transformó en proletariado y el cielo en élites burguesas, en pugna eterna en un régimen de capitalismo opresor. Sin embargo, el capitalismo resolvió la situación enriqueciendo al proletariado, hasta convertirlo en sociedad de consumo y clases medias, alejando la mirada de la producción y el control de los medios de producción, siempre bajo el dominio de las élites. El trabajo se transformó en una mercancía más, la vida en un negocio, los trabajadores siguieron su proceso de alienación y las élites mantuvieron su dominio.

A finales del siglo XX, la postmodernidad irrumpió en el escenario de la mano del relativismo y el despojamiento de todos los dogmas del absolutismo, que se transformaron en construcciones de dominación. El poder se convierte entonces en el único motor del mundo y de la vida, y la lucha por el poder nos hace regresar de nuevo al maniqueísmo de confrontación previo a la dialéctica, ahora reconvertido en bueno o malo según la mirada del perceptor. Un trabajador está condenado a ver la realidad desde abajo y un empresario desde arriba, aunque haya muchos trabajadores (v.g funcionarios) que objetivamente disfrutan de una calidad de vida superior a muchos empresarios (v.g. autónomos) en el decadente e infame sistema capitalista, que tras la globalización se ha expandido por el mundo, transformándose incluso en capitalismo de Estado en China o la antigua Unión Soviética, más abierta políticamente.

El conflicto social y la perpetuación en el poder

La izquierda necesita del maniqueísmo como los seres humanos del oxígeno, sin confrontación social no es posible su supervivencia, por eso busca permanentemente la delación de los conflictos, que si no existen se inventan, porque de su existencia dependen mucho puestos de trabajo de las élites dirigentes del socialismo, que es el interés prioritario de los defensores de la ideología.

En España estamos asistiendo al apogeo de la estrategia de la izquierda, contemplando como cualquier posible solución a nuestros problemas resulta inviable e imposible, mientras que la propaganda –un arma que siempre han manejado magníficamente todos los políticos de izquierdas- nos orienta a que la imposibilidad de acuerdos siempre es responsabilidad de los demás.

Evidentemente, si desde la izquierda se propone el suicidio colectivo como alternativa, el acuerdo resultará imposible para aquellos que no quieran sacrificarse por el socialismo, que serán inmediatamente acusados de insolidarios y egoístas. Esta estrategia es beneficiosa para el socialismo, que antes de pretender resolver nuestros problemas, desea siempre incrementarlos, pues sabe que mientras sea capaz de dividir a la sociedad en buenos y malos, podrá seguir manteniéndose en el poder, que perdería si se alcanzara algún acuerdo. El socialismo busca la intermediación en todas las posibles áreas de confrontación, que la política se apropie de todos los espacios y por supuesto que determine la libertad políticamente correcta.

Así, los trabajadores, siempre explotados, no pueden llegar a acuerdos con los empresarios, siempre explotadores, si no es a través de los sindicatos, que impiden esos acuerdos. Las feministas dividen a la sociedad en pobre mujeres y malvados hombres, cuando en realidad todos sabemos que habrá hombres y mujeres buenos y hombres y mujeres malvados, pero esto desde el pensamiento políticamente correcto es inadmisible. Las izquierdas mantienen cautivas a sus masas de electores en la demonización de la derecha, mientras que la derecha mantiene secuestrados a los suyos en la demonización de las izquierdas. Las izquierdas aplican permanentemente el divide y vencerás a la sociedad, sabe que cuanto más dividida esté la sociedad más votos recibirán en las urnas. Esto podría llegar a alcanzar una predicción matemática.

Tu eliges: suicidio u homicidio


La liberación para los ciudadanos del cautiverio ideológico a que nos someten los políticos tiene una fácil solución, cuando los votantes de izquierdas y los de derechas se pongan de acuerdo en que los partidos políticos son un problema, mucho antes que una solución. En estos momentos, estamos comprobando como mucha gente ha dejado de creer que las soluciones a los problemas sociales que tenemos los españoles provenga en alguna ocasión de los políticos, mientras que todavía hay millones que confían en que son los únicos que pueden resolver nuestros problemas, bien aderezados cada día por la propaganda permanente desde los medios de comunicación.

Los socialistas dicen que todos nuestros problemas provienen de los conservadores, los conservadores dicen que son los socialistas los que los han creado y los crean sin interrupción. Realmente de esta confrontación maniquea sólo nos puede salvar la dialéctica de Hegel, estableciendo una síntesis inapelable. Definitivamente son los socialistas y los conservadores (ambos a la vez), los que crean nuestros problemas y evitan las soluciones.

El día que descubramos que el desacuerdo entre ambos les mantiene a ambos en el poder, podremos comprender que realmente nunca resolverán nuestros problemas, sino que al contrario, seguirán creando más, porque si realmente resolvieran nuestros problemas dejarían de ser necesarios. ¿Para qué necesitamos representantes si en la era de la tecnología que vivimos nos podemos representar a nosotros mismos?.

La ideología es el opio del pueblo, si actuáramos racionalmente, o al menos con sentido común, nos daríamos cuenta de que acudir a votar es darle vida a nuestros principales enemigos. La democracia sólo sirve para que los representantes políticos cada día vivan mejor, explotándonos a todos. La nueva dialéctica de dominación ha cambiado, hoy los proletarios somos todos los ciudadanos y las élites burguesas son todos los políticos que dominan los medios de control social, por eso tanto desde la teoría de la izquierda como desde los principios liberales, llegaremos a la misma conclusión. Marx tiene razón, los proletarios debemos imponer la dictadura de los ciudadanos, para erradicar a los explotadores; al igual que ocurre desde el liberalismo, que considera que los detentadores del poder siempre son opresores que deben ser controlados.

Tanto desde el liberalismo como desde el marxismo se puede llegar a la misma conclusión: los políticos son unos explotadores de los ciudadanos que deben ser erradicados.
Con ideología o sin ella, estos políticos, esta política, debe ser erradicada.

No está en las urnas la solución a nuestros problemas (no hay democracia), no sirve con votar, hay que poder elegir, no solo escoger entre lo que nos ofrecen; sino en los tribunales (mientras no hayan acabado con la justicia) y en la calle hoy sustituida por internet- (mientras no hayan acabado con la libertad).

Biante de Priena

miércoles, 17 de febrero de 2010

El mayor problema de España es político, no económico


El almirante está borracho y da la orden de estrellarse contra los arrecifes. ¿Qué debe hacer la tripulación?. Evidentemente debe desoir su orden, relevarlo y recluirlo en su camarote, con doble guardia en la puerta. De lo contrario nos espera lo peor.

Así está España, Zapatero se ha embrigado de imprudencia y temeridad, sigue sin reconocer la caótica situación económica en la que se encuentra el país que preside, fundamentalmente porque eso implicaría admitir su responsabilidad en el descalabro.

El mayor problema de España no es económico, sino político. Hoy hemos asistido a la ceremonia del desasosiego, con un Presidente del Gobierno suicida, en una huída sin precedentes, que reta a su tripulación a reducirlo y detenerlo. Hace unos años sería inconcebible el espectáculo al que estamos asistiendo los ciudadanos españoles, hoy nos parece normal cualquier cosa.

Si hay una crisis, de dimensiones extraordinarias comparada con otros países del entorno en los que ya se está saliendo de ella, es evidente que tiene que haber responsables de la situación, no sirve con esconder la cabeza bajo tierra como hacen los avestruces. La realidad es la que es, si todo el mundo la ve y quienes tienen poder para corregir el porvenir no se enteran, es imprescindible que alguien haga algo.

Zapatero nos está llevando a la ruina sin posibilidad de retorno. Siempre ha ocurrido lo mismo cuando un gobernante socialista se siente poderoso como un dios, está loco de remate, absolutamente ciego de poder, no tenemos ninguna posibilidad, absolutamente ninguna, de que un incapaz demostrado como él nos pueda sacar de la crisis, ni siquiera de que sea capaz de detenerla.

El paro llegará al 30 %, Europa nos retirará la soberanía económica, las decisiones que hoy retrasamos nos conducen al hundimiento sin posibilidad de recuperación posible.

En este país hay mucha gente que vive de representarnos y que nos han llevado a la ruina, y como son los que deciden, evidentemente se eximirán de toda responsabilidad

Con Zapatero jamás saldremos de la crisis, él lo sabe, lo tiene calculado, sabe perfectamente que cuanta más miseria haya en España más votos obtendrá el PSOE. Y no tiene la menor duda de que lo que debe hacer es empobrecernos y acogotarnos porque eso le producirá más votos. Permítanme que no diga lo que pienso de su acción deleznable. Este tío es capaz de sacrificar la vida de todos los españoles por continuar en el poder con los suyos. Es un criminal que debería ser juzgado por genocida de nuestro bienestar.

Biante de Priena

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lunes, 25 de enero de 2010

La sociedad civil española, cautiva y desarmada


A estas alturas de la legislatura serán muchos los ciudadanos que se preguntarán por qué no se produce una reacción civil ante el desmadre recurrente que acontece en la política española. La parálisis civil de los ciudadanos de este país se explica por diversos motivos. Una sociedad está armada cuando cuenta con los instrumentos políticos necesarios para que los ciudadanos puedan ejercer libremente la voluntad de su soberanía. La demagogia española, a la que los políticos consideran democracia, no dota a los ciudadanos de esos instrumentos, si el alguna ocasión permiten que la sociedad se represente a sí misma, es para defender sus intereses ideológicos–sindicatos y colectivos sectarios en la izquierda; asociaciones y congregaciones, religiosas o económicas, facciosas en la derecha-. La sociedad española también está cautiva de los usurpadores de la democracia que conforman el elenco político que vive de decir que representa a los ciudadanos, cuando en realidad los utiliza como ganado al que pastorea cada cuatro años hacia las urnas donde les extrae la voluntad que les permite seguir con su suculento negocio de explotación.

Realmente no hay asociaciones o colectivos que defiendan intereses generales y comunes de todos los ciudadanos de forma transversal, en el ámbito social español. Vivimos en una sociedad extremadamente maniquea y confrontada, porque eso favorece los intereses de los políticos. Pero que una posición política se equivoque no quiere decir que su adversario tenga razón. Al contrario, desde la política se pretende inducir un olvido sobre la posibilidad de la existencia de una sociedad ajena e independiente de la políticia, algo que se considera como una utopía, cuando no se malogra cualquier intento de forma activa, porque el ejercicio de la política en España tiene que ver mucho más con el despotismo y la demagogia que con la democracia auténtica.

El origen de la usurpación

Sin duda, el origen remoto de la ausencia de instrumentos de ejercicio de soberanía de los ciudadanos españoles, de la sociedad armada, proviene de la larga tradición absolutista de abuso de poder en España, que en 1812 se fracturó, gracias a los padres de nuestra primera Constitución, que concedieron al pueblo español la única soberanía posible sobre la nación española. A partir de entonces y durante 150 años, los políticos, en su inmensa mayoría, con algunas honrosas excepciones, se convirtieron en rivales del ejercicio de nuestra soberanía, en un abuso de poder sin precedentes.

Cuando el dictador Francisco Franco triunfó en la guerra civil, se hizo detentador del poder absoluto, su detentación se estableció sobre la usurpación de la soberanía de los españoles, mucho más que sobre la derrota del ejército rojo, aunque la propaganda tardo marxista se haya encargado de no recordarlo y que lo olvidemos. Franco no derrotó al ejército rojo, se apropió de la soberanía de los españoles, cinco minutos antes de que el Frente Popular lo hiciese, algo que ya había intentado en Asturias y Cataluña, sin conseguirlo. Tan usurpadores de la soberanía de los españoles eran los franquistas como los seguidores del Frente Popular. Algo nunca debe olvidarse y debemos recordar los españoles, para saber con quién estamos tratando nuestro futuro.

La guerra civil no surgió de la nada, sino de una provocación continuada de la izquierda más extrema y los nacionalistas, de diversas fuerzas que seguían el principio trotskista de “caminar separados, golpear juntos”. Dentro de unos años, como sigamos así, con el lavado de cerebro a que nos someten las izquierdas de este país y los nacionalistas, terminaremos confundiendo los santos con los criminales. No hay ningún respeto por la verdad histórica, ni en los franquistas durante la dictadura considerándose nacionales cuando usurpaban la soberanía de la nación al pueblo español, ni en los socialistas, conservadores y nacionalistas en la democracia.

El internacionalismo proletario de aquella época, pretendía convertir a España en el diente de tenaza occidental de Europa, para ejercer la pinza estranguladora con el diente oriental del marxismo imperialista de la Unión soviética, abjuraba de la soberanía de los españoles, tanto como los nacionalismos rivales de Cataluña y el País Vasco, que miraban por sus intereses territoriales –igual que ahora-, tanto como el propio Franco y su dictadura que ensalzaba la nación mientras le robaba su identidad.

El Frente Popular nunca veló por los intereses generales de todos los españoles, sino por sus intereses sectarios –igual que ahora-. Franco obtuvo la victoria y ejerció desde entonces, como buen déspota, el poder absoluto sobre el pueblo español, arrebatándole su soberanía y tutelando su destino. Si el Frente Popular hubiera triunfado, hubiera hecho lo mismo, y España se habría convertido en un apéndice del imperio soviético. El grito de guerra del Frente Popular era ¡Viva Rusia!, nunca se refirieron a España como una nación diferenciada e independiente.

Basta ya de que nos sigan tomando el pelo toda esta legión de sinvergüenzas, va siendo hora, setenta años después, de que superemos el engaño al que nos han sometido, unos y otros.

El secuestro de la democracia

Pero la democracia no ha devuelto la soberanía a los españoles, al contrario de lo que se ufanan en recordarnos los políticos, más bien lo que se ha hecho es someterla a cautiverio en función de los intereses partidarios y personales de los que detentan el poder.

Los que alcanzan el poder en España, provengan de una dictadura militar o de una supuesta democracia, tanto si son de izquierdas como si son de derechas, siempre se sustentan sobre la usurpación de la soberanía de los españoles. Los políticos españoles son los demagogos más desvergonzados del planeta, tanto como Franco, Hitler o Stalin en el pasado, o como Fidel Castro y Hugo Chávez en el presente, porque demagogia es decir que van a hacer una cosa mientras piensan en hacer la contraria.

Pero sin duda el político que más desigualdad y desasosiego ha creado en nuestro país en época reciente, con sus buenas intenciones de guardería, usurpando la soberanía nacional de los ciudadanos españoles, detentando el poder concedido y llevando sus delirios personales a la realidad, ha sido esa fatalidad de las cejas endiabladas, cuyo nombre no quiero recordar; aunque cierto es que no ha sido en solitario, también es necesario reconocerlo, sin la ayuda de los nacionalistas y la oposición conservadora no lo hubiera conseguido. La hipnosis social que se ejerce desde el poder nos hace ver las cosas como no son: los políticos españoles –salvo los nacionalistas, que son de otra especie y hacen lo que dicen, aunque sean barbaridades- siempre dicen que van a defender exactamente lo contrario de lo que defienden, mienten más que hablan, por eso estamos hartos de todos ellos.

La mentira es el arma política más poderosa

El paradigma del despropósito político en España es Rosa Díez, la lideresa de UPyD, que dice que va a regenerar la democracia en este país cuando es absolutamente incapaz de que en su propio partido se respeten las mínimas reglas democráticas, eliminando a todos los rivales del escenario para que sólo puedan pertenecer a su partido los que la apoyan y obedecen. Y a ese despotismo demagógico lo denominan sus seguidores democracia y se sienten orgullosos. Aquí tienen ustedes el mejor ejemplo de alguien que dice todo lo que queremos y necesitamos escuchar, haciendo al mismo tiempo todo lo que los demócratas repudiamos, quedándose tan fresca, con el descaro que caracteriza al que no respeta a sus semejantes y sólo vela por sus propios intereses. Que a nadie se le olvide el origen socialista de Rosa Díez, porque sólo siendo socialista se pueden hacer estas barbaridades y pensar, al mismo tiempo, que los demás, en su ignorancia o estupidez, no se darán cuenta. Esa arrogancia solo la puede proporcionar una tremenda ignorancia y una insidia sin paliativos.

Pero el PSOE y el PP no se quedan atrás, porque desde el poder, que ejercen de forma inicua, no dejan de mostrarnos sus hazañas.

El PSOE dice que defiende la igualdad, nada más lejos de la realidad.

No hay igualdad entre hombres y mujeres (Ley de violencia de Género)

No hay igualdad entre jóvenes y adultos (Paro juvenil próximo al 50 %)

No hay igualdad cultural (son comunidades socialistas donde se dan las tasas más elevadas de analfabetismo y sin estudios tras treinta años de gobierno del PSOE, que rondan el 25 %).

No hay igualdad jurídica (los españoles de Cataluña están oprimidos culturalmente, diferencia en derechos entre confederaciones hidrográficas, la Constitución se respeta en unas comunidades y en otras no, y no ocurre nada)

No hay igualdad histórica (los caídos por la República en la Guerra Civil son héroes, los caídos por el franquismo algo habrían hecho).

No hay progreso (el número de alumnos que concluían el bachiller hace diez años rondaba el 50 %, hoy está próximo al 36 %).

No hay igualdad salarial (de hecho ha disminuido la igualdad salarial entre los españoles en los últimos cinco años, cifra que ocultan los sindicatos).

No hay igualdad entre los ciudadanos (los que poseen vínculos con el PSOE ocupan los mejores puestos laborales y sociales a igualdad de condiciones con los ciudadanos, incluso con menos méritos) .

Lo que si hay es un tremendo despilfarro y apropiación indebida de los recursos públicos de los españoles por parte de la legión de descamisados que se representa en Vogue, el pensamiento políticamente correcto y el desarrollo sostenible. Y precisamente donde tenía que haber desigualdad democrática, por ejemplo entre los que pagan sus impuestos y los que no los pagan, entre los criminales etarras y las víctimas del terrorismo, entre los que vulneran la Constitución y los que la respetan, el PSOE establece una igualdad inopinada.

El PP dice que defiende la libertad, nada más lejos de la realidad

No hay libertad cuando en su partido se defiende la democracia búlgara como en el Congreso de Valencia.

No hay libertad cuando en su partido se consiente la corrupción política y económica, sin hacer prácticamente nada por resolverla.

No hay libertad cuando en Galicia se impone un modelo trilingüe, para no resolver el problema de la libertad de elección, algo que no se ha atrevido a hacer ni Patxi López en el País Vasco. No hay libertad cuando en Cataluña se permite lo que está ocurriendo con el idioma español.

No hay libertad cuando los monigotes que salen en la tele en representación del PP son siempre los mismos desde hace treinta años. Hasta conservan el alcanfor en el partido, como Franco conservaba el brazo incorrupto de Santa Teresa en su alcoba.

No hay libertad cuando el PP no defiende la libertad por encima de todo ante leyes estúpidas, para que no les denominen fachas en su eterno acomplejamiento.

No hay libertad cuando no hay pluralidad, todos los representantes del PP dicen lo mismo, esa homogeneidad dado el carácter español, es precisamente la demostración de la falacia que representan. Eso lo pueden hacer desde el PSOE, pero no desde el PP. Eso es fruto de la coerción, nada tiene que ver con la libertad.

No hay libertad en el PP porque los conservadores tienen tanto miedo a la libertad como los socialistas, por mucho que se empeñen Esperanza Aguirre y Gallardón en desmentirlo. El PP todavía no se ha quitado por completo la costra del franquismo y por eso muchos electores lo repudian.

Si los españoles no luchamos por nuestra identidad común nos habrán derrotado

Y la sociedad desarmada se ha quedado sin representantes políticos, porque ninguno merece su confianza. Tal vez eso sea necesario, posiblemente sea imprescindible para que la sociedad se haga dueña de su destino, para que el pueblo español se haga independiente de sus políticos, que están condenados a devolver buena parte del poder que detentan a la ciudadanía soberana que es su legítima propietaria; que no se nos olvide jamás que el poder que detentan los políticos en España sólo lo tienen en depósito y se les puede retirar en cualquier momento, por las urnas, claro.

El ejercicio pleno de su soberanía por parte de los ciudadanos españoles es lo único que puede sacar a este país del atolladero. ¿Pero cuántos españoles son conscientes de su soberanía y comprenden lo que esto significa?.

La soberanía es la libertad conquistada a lo largo del tiempo por un pueblo ante sus enemigos, tanto internos (déspotas) como externos (invasores), que se conforma como condición fundamental de legitimidad. La soberanía se hereda, se pasa de padres a hijos, de todos los padres a todos los hijos, en plena igualdad, porque todos los españoles somos igual de soberanos, gobierne quien gobierne. Es la herencia civil de los ciudadanos, pero no se consume, ni se recorta, ni se transforma, ni se enmascara, es inmutable. La soberanía es la condición imprescindible para que seamos ciudadanos, sin soberanía seríamos súbditos. Somos ciudadanos por ser españoles, no españoles por ser ciudadanos, esta última falacia forma parte de la propaganda de la oligarquía política para convertirnos en sus vasallos.

Una sociedad armada es aquella que se conoce a sí misma, sabe sus derechos, cumple sus deberes, y ejerce su libertad. Una sociedad armada es aquella en la que los ciudadanos que la forman se saben y se sienten soberanos, iguales y libres, dueños de su destino.

Es imprescindible que la sociedad española se rearme de instrumentos cívicos para establecer combate con los políticos que pretenden arrebatarle su soberanía. Una sociedad soberana, formada por ciudadanos soberanos, nunca se rinde ante sus enemigos, porque su derrota sería su desaparición. Si la sociedad española está desarmada, es porque está abdicando de su soberanía. La soberanía sólo puede surgir de la conciencia individual, la reivindicación de la legitimidad, y la integración colectiva de su propósito. No admite fragmentación, ni delegación.

Por eso los nacionalismos estridentes no pueden fraguarse en naciones, porque por mucha conciencia que tengan algunos ciudadanos de su soberanía, no tienen legitimidad alguna, la soberanía no es una condición individual, sino colectiva. Para que los catalanes o vascos fueran soberanos, los españoles tendríamos que renunciar a nuestra soberanía como españoles previamente.

El Parlamento representa el poder del Estado, pero la configuración última de la Nación española y su condición soberana no puede ser representado más que por el pueblo español DIRECTAMENTE, y no por los catalanes, vascos, gallegos, políticos, jugadores de rugbi, admiradores del chotis, diseñadores de moda, feministas, soldados, o constructores de sueños. Sólo hay una categoría legítima y soberana en España: el pueblo español, todos los ciudadanos españoles reunidos, es decir, la Nación española, que tiene potestad y legitimidad para determinar su presente y futuro. Nadie más, ni Dios, ni el Rey, ni los políticos, ni los ciudadanos separados y desorientados, aunque no lo sepan.

Seamos soberanos, para poder ser ciudadanos. Acabemos de una vez con la miseria y mezquindad de la política en España, antes de que sea demasiado tarde y tengamos que llegar a la violencia. España es una nación que debe ser respetada por todos los españoles, los ciudadanos y los políticos de cualquier color que se sienten en el Parlamento español. No hacerlo supone romper el contrato sobre el que se establece la organización de nuestra convivencia. Es hora de recordárselo a todos los que lo hayan olvidado.

Como español yo me alzo ante los usurpadores. ¿Quién está conmigo?

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía.

viernes, 22 de enero de 2010

La crisis económica será para siempre


Voy a relatar la verdad de la política española, así que atentos. No hay ninguna posibilidad de que la vida mejore para los ciudadanos, absolutamente ninguna. Cada día pagaremos más impuestos, tanto con el PP como con el PSOE, porque en España los impuestos es el principal cultivo de la agricultura nacional del Estado. Olvídense de que algún día desciendan, porque eso supondría que el Estado tendría menos ingresos y debido al pufo que ha organizado el inefable cejado, es decir la deuda de cincomil millones de euros por semana, más los cuatro, cinco, seis millones de parados, más los subempleados que apenas obtienen ingresos para vivir, más los pensionistas, más los trabajadores sociales subvencionados desde los colectivos que luego le hacen la campaña electoral, España no puede salir de la crisis económica jamás. Precisamente esa es la estrategia del Gobierno de Rodríguez Zapatero: hundirnos en la miseria.

Si como algunos cándidos piensan, el PP triunfa en las elecciones, al día siguiente tendremos a los sindicatos verticales en la calle de forma permanente, haciendo juntas todas las huelgas que no han hecho con Zapatero, y no les cuento nada de las feministas afincadas en los institutos de la mujer y similares, son capaces de hacer un suicidio colectivo para culpar a algún hombre del asesinato múltiple. Los patrocinadores del cambio climático serán capaces de volver a fumar con tal de que aumente el monóxido de carbono. No les cuento nada de la banda de la memoria histórica que tenía asegurado el trabajo con el desenterramiento de todos los mártires del franquismo. Y no quiero olvidarme de los ecologistas, pacifistas y altermundistas que representan la nueva cultura, junto con los miembros del Ibercrea (la SGAE con otro nombre). Y esa magnífica juventud, que se parte la vida para formarse terminará cobrando lo mismo por su trabajo tras acabar sus estudios, que los pringaos que sólo conocen los lugares de botellón del fin de semana sin dar golpe en su vida.

Habrá que resignarse compatriotas, vamos a tener dos o tres millones de víctimas del capitalismo cobrando del Estado hasta que se mueran. Es una nueva clase social de parásitos con la que tendremos que aprender a convivir, mientras que los "afortunados" empleados y subempleados de este país se dejan los huesos cada día trabajando más y peor, y sobretodo por menos. Eso es lo que han traído los sindicatos a España, miseria, ignorancia y parasitismo. Los agentes sociales les llaman, deberían denominarlos fanáticos del empobrecimiento.

¿Alguien duda que cuánto peor vayan las cosas más votos obtendrá el PSOE?. Por eso la estrategia es fácil, de escuadra y cartabón, no hacer nada o hacer las cosas mal, es decir, cultivar la miseria y esperar cuatro años para recoger los frutos. Y la oposición del PP, a bailarle el agua, mientras le permitan mantener sus chiringuitos propios.

¿Sabían ustedes que el mayor grado de analfabetismo después de casi cuarenta años de gobierno permanente del socialismo se producen fundamentalmente en las áreas gobernadas por el PSOE, que en Castilla La Mancha, Extremadura y Andalucía ronda el 5 %?. ¿Sabían ustedes que en los diez últimos años se han incrementado los analfabetos en España?. Lo mismo ha ocurrido en el caso de los ciudadanos sin estudios. Donde el PSOE gobierna crece la ignorancia.

La educación no funciona y se derrocha el dinero. Cualquier estúpido proyecto friki puede recoger cienmil euros en subvenciones con tal de que coincida con el régimen. La investigación en España se ha quedado sin inversiones estatales, pero los estudios sobre la bondad de las acciones del Gobierno cada día reciben más.

¿Sabían ustedes que las tasas de paro más elevadas se producen en lugares donde el PSOE gobierna desde hace más de treinta años?. ¿Sabían ustedes que la corrupción es aproximadamente cinco veces mayor en los lugares donde gobierna el PSOE?.

La cosa tiene mal remedio, porque si gobierna el PSOE, iremos con certeza a peor, y si gobierna el PP, también. El mayor problema y el más difícil de resolver es que en este país tenemos millones de parásitos subvencionados, que estrangulan el futuro de España, por no hablar de los nacionalismos, que esos son caso aparte, porque además de parasitar encima protestan, y dicen que los españoles les robamos cuando su único objetivo es esquilmar este país, para vivir como aristócratas del país de nunca jamás.

Así que lo mejor es que si pueden emigren, España no tiene salvación posible, en cuatro o cinco años nos echarán hasta de la zona euro, gobierne quien gobierne. Los problemas que tenemos en este país son derivados de la estructura parasitaria que se ha creado, y no de las disfunciones económicas coyunturales como en otros países del entorno europeo.

La única solución pasa por echar a los políticos del poder, mientras no lo hagamos estamos condenados a mantenernos, viviendo peor, y mantenerlos, viviendo mejor, para que cada día nos hagan la vida más difícil cargándonos con todos los parásitos que han creado al destruir la estructura económica y laboral de este país.

¿A qué estamos esperando para salir a la calle y correrlos a gorrazos hasta enterrarlos en el mar?.

Erasmo de Salinas



domingo, 17 de enero de 2010

La España Democrática y el Estatut de Cataluña

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A Mariana Pineda

“Como Lirio cortaron el lirio
Como rosa cortaron la flor
Como lirio cortaron el lirio
Más hermosa su alma quedó”
- F. García Lorca

Una de las mayores usurpaciones de la historia política de nuestro país fue sin duda la realizada por Francisco Franco al considerar que la nación española sólo podía ser representada por él y los suyos, a lo largo de los cuarenta años que duró su dictadura la soberanía de los españoles fue conculcada, ultrajada y pisoteada. La recuperación de la legítima soberanía por parte del pueblo español se convirtió en una prioridad inexcusable para todos los demócratas tras su muerte, algo que se logró “como se pudo“ gracias a la Constitución de 1978 aprobada en referéndum por el pueblo español, devolviéndole la legitimidad a la política y llevando nuestro país de nuevo al ámbito de la democracia.

Desde entonces han pasado 31 años en que los españoles hemos tratado de encontrar un escenario político homogéneo, en el que pueda desarrollarse de forma armónica la Constitución de la que nos hemos dotado, pero no lo hemos logrado. Los enemigos de la democracia lo han impedido.

¿Quiénes son los enemigos de la democracia en España?

La inmensa mayoría de los españoles somos demócratas, pero no todos los españoles lo son. En los primeros años de la democracia los principales enemigos de nuestro sistema político fueron algunos militares trasnochados que apoyados por la extrema derecha lograron dar el 23 de febrero un Golpe de Estado fallido. No se podría comprender esta agresión a nuestra democracia sin tener en cuenta los años de plomo de la banda terrorista ETA, que consentida desde el nacionalismo vasco, dejó cientos de muertos en nuestro país. No fueron los únicos, el Grapo, el FRAP, Terra Iure y algunos grupos de extrema derecha también hicieron lo que pudieron por desestabilizar la embrionaria democracia española.

Con el triunfo hegemónico de Felipe González en 1982 llegó el ansiado cambio político, la alternancia tan deseada a la política española. Pero con el GAL y la corrupción de Filesa se fue quince años después por donde había llegado. Mientras el nacionalismo vasco seguía apoyando veladamente a ETA y el nacionalismo catalán iniciaba su escalada soberanista desde los hechos diferenciales que se habían otorgado a sí mismos. Luego llegó Aznar, con sus aciertos considerables en política económica, su connivencia con el nacionalismo, y la soberbia de sus errores personales en política exterior. El mayor atentado de Europa, el 11 de marzo de 2004, y la campaña de agitación y propaganda de la izquierda, trajeron a Rodríguez Zapatero, con unas urnas sometidas a una presión inusitada.

La historia democrática de España

Como bien nos recuerda Max Weber, una nación y un estado son cosas bien diferentes, la nación habla de comunidad, el Estado de poder, dualidad que siempre hemos defendido desde este blog, en honor a la hazaña histórica de los Padres Fundadores de nuestra nación política que reunidos en Cádiz en 1812, dotaron a nuestro pueblo de su primer Constitución contra reyes felones, nobles egoístas, edecanes abyectos, clérigos avaros, afrancesados vendidos, y la estridente ignorancia de un pueblo esquilmado y sometido –algo que ahora se repite de forma inapropiada-, el mismo pueblo que se levantó en revolución contra el invasor francés, Napoleón, que trataba de añadir España a su imperio. Aún se tardaron ocho años hasta que el Rey Fernando VII en 1820 –que quería ser adoptado por Napoleón- sancionara nuestra primera Carta Magna, la Pepa, por haber nacido el 19 de marzo de 1812, presionado por el General Riego, que decidió defender nuestros derechos antes que las colonias.

Se debe recordar que en aquellos tiempos España era una nación ampliada, pues seguía teniendo colonias en ultramar y en todos los continentes, pero fundamentalmente en América. Pocos han advertido que la Constitución de 1812 precisamente quería crear una gran comunidad hispana, tratando políticamente de mantener unido lo que no podía mantenerse exclusivamente desde el poder absoluto, ni desde la fuerza de las armas. La intención de Napoleón era romper la débil cohesión del imperio español sustentada por un poder absoluto, y ese objetivo si lo logró.

Los constitucionalistas de 1812 abrieron la posibilidad a la independencia de las naciones colonizadas en América, algo que aprovecharon las grandes potencias de la época – Francia, Reino Unido y Estados Unidos- para procurar la emancipación de las colonias, fundamentalmente por sus intereses económicos, apoyando todos los movimientos secesionistas. El virus constitucional fue el último legado de España a América, porque todas las colonias españolas se convirtieron en repúblicas independientes y todas establecieron su propia constitución, incluso antes de que algunos países europeos lo hubieran hecho, otra cosa es que también heredaran de los españoles el escaso respeto a las reglas, por lo que la mayoría de las repúblicas iberoamericanas terminaron reproduciendo dictaduras militares, a imitación de la metrópoli, hasta finales del siglo XX, con algún rebrote hacia el pasado en los comienzos del siglo XXI.

Que la Constitución Española de 1812 hizo libres y soberanos a los españoles de ambos lados del Atlántico, es algo incuestionable. Los liberales asumieron la emancipación de las colonias en el trienio de 1820 a 1823, sin confrontaciones importantes con las nuevas naciones que decidieron independizars, con la excepción de Cuba.

La izquierda española nunca ha reconocido suficientemente el movimiento de liberación que supuso el constitucionalismo de 1812, eliminando la servidumbre, la esclavitud y el poder absoluto de España y sus áreas de influencia –algo que tardaron en hacer mucho más tiempo numerosas naciones europeas-, porque la izquierda española siempre ha sido más izquierda que española, algo que se ha llevado hasta la histeria en el caso del progresismo de Rodríguez Zapatero, que considera que España no existe, porque es una cuestión discutida y discutible.

Zapatero, ¿demócrata o dictador?

El socialismo trata desde el año 2004 de ganar en la paz la guerra que perdió el Frente Popular en 1939. Con Rodríguez Zapatero todos los grupos políticos y sindicales derrotados por el dictador en la guerra civil española han llegado a reescribir la historia a su interés, con la misma displicencia que los nacionalismos vascos y catalán construyen la mitología de sus naciones, con la misma irreverencia por la verdad que el franquismo construyó su mito fascista sobre la nación española. Los conservadores nunca han abjurado explícitamente de su connivencia moral con el régimen franquista, entre otras razones porque sus fundadores eran franquistas reconvertidos a la democracia. Pero lo del presidente Zapatero, pobre ignorante petimetre, le convierte en un nuevo émulo de Franco, que pretende decirnos a los españoles si somos o no somos o dejamos de ser.

Desde Adolfo Suárez no ha habido otro político que ocupando la Presidencia del Gobierno respete a los españoles en su doble condición, ciudadana y soberana, ninguno. Miserable destino el de nuestra nación, en la que los socialistas piensan que España es una leyenda, los nacionalistas piensan que España no existe y al mismo tiempo les roba y los conservadores piensan que España es lo que ellos dicen y no otra cosa. Es estúpida esta historia porque ningún político tiene capacidad de definir y decidir lo que es nuestra nación, algo que sólo puede definirse y decidirse por el pueblo español –como se hizo en 1978-, que es el único soberano legítimo con facultad para hacerlo.

La usurpación política de España, de la que todos los políticos se aprovechan para desviar los fondos del Estado a sus intereses, no tiene porque coincidir con el concepto de España que ciudadanos y soberanos consideran, y de hecho no coinciden. El socialismo y los nacionalismos españoles se han hecho contra España, en concreto contra la España franquista– Franco se murió en la cama hace 35 años, para los que no vivieran aquella época -, (pero ahora lo están haciendo contra la España democrática), hoy buena parte de la España actual está en sus manos y la han llevado directamente a la ruina , con más de cuatro millones de parados y un 10 por ciento de déficit público, pero lo que sí han hecho es aprovechar el poder para crear una nueva oligarquía política y económica. Los conservadores españoles también se han hecho contra la España auténtica, porque consideran que España es lo que ellos atribuyen a España, y esa vieja España ya no existe más que en sus sueños y delirios.

¿Pero qué es España?

La única España que existe es la real, la que formamos los españoles en este territorio con forma de piel de toro y su cultura milenaria, con un idioma propio que hablan 400 millones de seres humanos, una Constitución legítima y una forma de vivir determinada en pluralidad, que dista mucho de la habitual en otras comunidades europeas. España es una singular mezcla de seres humanos. Esa es la España que niegan los políticos, unos por defecto y otros por exceso, porque el término justo –la virtud- está precisamente en ser español y sentirse español, algo que ellos son incapaces de hacer porque ponen por delante sus intereses ideológicos, partidistas y económicos.

Como ciudadano español, soberano en la parte que me corresponde, quiero abjurar de todos los políticos españoles actuales, me parecen unos miserables, no reúnen las mínimas condiciones para representar al pueblo español – la nación española- porque lo único que desean es administrar el poder del Estado, unos contra la España que ya no es –pero mantienen en su cabeza-, y otros por la España que no puede ser –pero mantienen en su cabeza-.

La España real no está en la cabeza de nadie, ni siquiera en la cabeza de todos los españoles, porque no es una IDEA, sino una REALIDAD, eso es algo que sólo hemos entendido los liberales españoles a lo largo de la historia, los únicos patriotas españoles, los únicos, porque todos los demás no se han roto ni una uña por España, POR TODOS LOS ESPAÑOLES, sino por sus puñeteros intereses partidistas y partidarios, facciosos y sectarios.

El último liberal que hubo en la política española fue Adolfo Suárez, esa es nuestra marca y firma, que no ha sido superada en tres décadas. El tahúr del Mississipi que decía Alfonso Guerra, el ex secretario general del Movimiento que le gustaba decir a la derecha, el único político español que en la transición gobernó para TODOS LOS ESPAÑOLES y no para su secta particular, algo que desde los poderes fácticos de la burguesía española, progre y facha, no se podía consentir, porque les apartaba del pesebre y entre todos se encargaron urdir la conjura que permitió llevar al mejor presidente español de la transición democrática directamente al olvido, al suyo y al nuestro. España es una obra colectiva y compartida, histórica y cultural, social y política, es la obra de los españoles reunidos como comunidad, a pesar de lo políticos que viven de España, de los antiespañoles que no son solo los nacionalistas, sino todos los políticos, porque los socialistas quieren despojar de soberanía a los ciudadanos españoles tanto como los conservadores.

Sin soberanía no puede haber ciudadanos libres, LA SOBERANÍA ES LIBERTAD CONQUISTADA A LO LARGO DE LA HISTORIA POR UN PUEBLO, sin soberanía, exclusivamente con ciudadanía, los españoles volveríamos a ser súbditos de cualquier poder absoluto, de cualquier engendro político urdido con intereses inconfesables. La soberanía no se concede, ni se permite, se conquista y no se roba o se usurpa al descuido como pretenden hacer los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos o baleares.

La hora de los liberales

La bandera morada y verde de Mariana Pineda debe volver a ondear en nuestra patria, es la hora de reclamar lo que siempre hemos exigido los liberales españoles: IGUALDAD, LIBERTAD y LEY, es hora de regresar al espacio público común y compartido, es hora de salir del armario donde nos han introducido los mequetrefes advenedizos, los nacionalistas, socialistas y conservadores, y los poderes económicos que les sustentan, que tratan de usurpa la soberanía a los españoles.

La España real se siente, yo la siento, ahora mismo brama de dolor herida por la ignominia, hastiada de tanta mezquindad, asediada por la ignorancia, atenazada por la estupidez. Es la hora de la cohesión, españoles, de defender lo común por encima de todo, porque ser español es la mejor forma –la historia lo ha demostrado- de que los poderosos no hagan lo que les dé la gana con nosotros, convirtiéndonos en siervos de sus delirios y esclavos de sus hazañas, precisamente por eso, porque la libertad no puede existir sin pluralidad, es hora de luchar por España, una nación diversa, contra los enemigos de nuestra identidad, que son los políticos que dicen representarnos cuando lo único que hacen es aprovecharse de nosotros.

En sus comienzos políticos modernos, España se hizo fundamentalmente con la sangre derramada por los liberales, que se dejaron la vida por defender a su pueblo, a la nación española, de sus usurpadores políticos y económicos, contra el poder absoluto, contra la doctrina única. Como liberal, ni olvido, ni perdono, ni consiento que unos mequetrefes me digan lo que es y no es España, cuando ni los que crearon la España política real, los constitucionalistas de 1812 y el pueblo español, se atrevieron a definirla.

Esa es la mayor usurpación de nuestra historia, porque quien quiere definir España, está impidiendo que cada español se defina por sí mismo, y que de la pluralidad de todas las definiciones individuales -PERO DE TODAS, NO SOLO DE ALGUNAS- surja la auténtica definición de nuestra patria, la del pueblo español soberano que es la única real y necesaria.

El Estatut de Cataluña es la penúltima agresión de los chorizos a nuestra patria, Montilla, Zapatero, y todos los que lo apoyan, deberán rendir cuentas ante la justicia y la historia por su intento encubierto de Golpe de Estado, porque su aprobación sería regresar a un régimen imposible para la convivencia pacífica de los españoles, a una auténtica dictadura como la que se vivió en este país en la época de Franco, pero de signo contrario, porque la nación española ni podía ser definida por Franco, ni tampoco puede serlo por Rodríguez Zapatero, ni por ningún político. España sólo puede ser definida y determinada por todos los españoles, todo lo demás es fascismo.

Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español y liberal que no renuncia a su soberanía

jueves, 7 de enero de 2010

La historia del complejo mundo cuadrado del circunflejo inolvidable



Dedicado a mi amiga kkdelujo

Érase una vez, en un país de contables y cuentistas, manipuladores y corruptos, piratas despiadados y princesas operadas, constructores acaparadores y destructores implacables; moros, morosos, y morros pisados, timos y desfalcos, misas y misterios, cruces y caminos, getas de todos los colores y sustancias, en el que surgió un hombre profundamente feminista, que cuestionaba como filósofo escéptico la existencia, la realidad que la mayoría podíamos ver, menos él, que en su atesorada ceguera tras años de exposición a la deformación de la realidad por el pensamiento crítico y sectario de sus ancestros, se propuso transformar lo que existía para que viviéramos en un mundo nuevo.

Nuestro antihéroe circunflejo no aspiraba a la épica de otra hazaña que la de destruir lo realmente existente para implantar su modelo de la realidad, su “como debería ser” particular, entre el pacifismo redentor y la ecoteología, esa nueva religión en la que se respetan los animales y las plantas más que los seres humanos. Pitagórica armonía la del malandrín, que despojaba de libertades y derechos a los ciudadanos, para conceder privilegios a los grupos que enarbolaban su vicitimismo, así que ni corto ni perezoso decidió repartir entre todos los mortales del territorio los recursos obtenidos, más que por justicia por ambición de equidad y recuperación de un equilibrio existente en su cabeza euclidiana de patio escuela.

Los criminales siempre serían los otros, los que se oponían a su versión, los oponentes a su memez, los detractores de su imbecilidad, y en la corte de los milagros y el esperpento pronto se dieron cuenta los taimados de que sólo tenían que pedir, o incluso exigir sus compensaciones –por no haber hecho nada más que dar la brasa durante toda su vida por defender su creencia, como más verdadera que la de los demás-, protestando que algo queda, aunque sea una subvención de algún meapilas sobrealzado por el destino.

Así que todos los aprovechados colectivos se adueñaron de los bienes producidos por todos los que trabajaron para ellos y para los demás, los productores de impuestos, los que dedicaron 60 o 70 horas semanales para mantenerse a sí mismos, a sus familias y a todos los pobres damnificados, que exigían lo suyo, sin haber pegado palo al agua.

Los sindicalistas, siempre atentos a cualquier eventualidad que les produzca beneficios fueron los primeros en acercarse al antihéroe de las cejas circunflejas, los hombros encogidos, y los brazos aspados. ¿Qué hay de lo nuestro, dijeron?. Millones de euros para los “trabajadores”, perdón, para los sindicalistas, que se han liberado para defender al proletariado de la opresión del capitalismo, y para conseguir que cada día haya más parados, porque el trabajo es un coto privado de su propiedad exclusiva. Todos lo celebraron, menos los que pagaron.

Llegaron las feministas y pidieron lo suyo, una Ley de Violencia de Género que criminalice el machismo, y quien dice el machismo, a los hombres, porque todos son potenciales asesinos, que como perros pueden devorar a las pobres mujeres que se les aproximan en su inocencia. Nada dijeron de los hijos, de los bienes, de las desigualdades generadas al imponer un criterio sectario de redistribución tras las rupturas conyugales.

Por supuesto, los ecologistas de salón, que viven del cambio climático y el culto de regreso al paraíso, junto con los antitaurinos, los deshumanizadores y desculturizadores no perdieron el tiempo, y exigieron lo suyo. La filosofía del tomate, el aire para quien lo trabaja, y todos organizados en mostrar a los demás sus actitudes criminales para vivir cómodamente a su costa, se dedicaron a influir sobre el circunflejo bondadoso.

También los bancos, las entidades financieras, especialmente las cajas de ahorros absolutamente ruinosas, tras haber pagado sueldos enormes a absolutos inútiles por pertenecer a un partido o un sindicato, aprovecharon también la oportunidad. Danos un plan de salvación, hermano Zapatero, y nosotros haremos el milagro de los panes y los peces, y él ínclito personaje accedió.

Los pacifistas atentos, no perdieron comba, y utilizaron distintas estrategias, no en vano su movimiento del No a la Guerra había elevado a los altares a su ídolo, que dejó alianzas para hacer extravagancias, como enviar ejércitos de pacifistas para hacer una democracia en Afganistán, cuando los afganos no saben ni lo que es.

Pero de todos ellos fueron los nacionalistas -más incluso que los propios socialistas- los que sacaron mayor tajada, sabiendo que su apoyo era imprescindible para que el cejado se mantuviera en el poder. Trataron de colar el plan Ibarretxe, y no pasó, pero con el Estatut, y ese tremendo nacionalista catalán de origen cordobés que es Pep Muntille, se sintieron fascinados. Siempre más dinero para Catalunya –Espanya nos roba, cuando en realidad los que roban a manos llenas son los nacionalistas del Palau y los caballos blancos de CIU-. Él, un hombre de un criterio firme, lo vio justo y se hizo catalán, tanto como dialogante con los terroristas de ETA o Al Qaeda, o los piratas somalíes. Lo que se puede resolver con dinero público –que no es de nadie- bien resuelto está.

Enamorado de la vida, promovió una ley del aborto por el bien de las niñas de 16 años que debían follar todo lo que pudieran según el nuevo catecismo y excluyendo a sus padres y familias del corte que supondría quedarse preñadas. Y así tenemos que las niñas de 16 años no pueden consumir tabaco o alcohol, pero si pueden decidir por sí mismas si abortan o no, con el asesoramiento del Estado.

Y los chicos de la memoria histórica, tratando de reeditar la historia, para que termine explicando –en buena dialéctica materialista- que los que tenían razón eran los que perdieron la guerra, cuando se olvidan de los que la provocaron con intención para derrocar un gobierno legítimo y republicano.

En fin, el país de las maravillas de Marco Polo, no tenía comparación siquiera con el territorio que fue España en su día, y que gracias a este ilustre abominable que niega la realidad, para mantener a todas las cofradías de su secta, ha jodido todo lo existente para “civilizarnos a su criterio”, para que España sea el país con más dificultades para resolver la crisis económica –que el negó- de Europa, para lograr la cifra de paro más elevada de nuestra historia –más de cinco millones de parados contando los que hacen cursos con los sindicatos-, para dejar a los españoles con un pufo de cientos de millones de euros, para la propia Elena Salgado reconozca que se tardará cinco años en crear empleo –así que diez años perdidos, cinco con él antihéroe y cinco para resolver su estropicio-, y se quede tan fresca.

Creo que lo mejor que podemos hacer los españoles es invitar a nuestro salvador a que se suicide –una salida noble, harakiri-, a ver si lo entierran de una puta vez en el Valle de los Caidos, que es donde en este país se envía a los salvadores, que nos hicieron la vida imposible. ¿No es hora ya de que haya un socialista en el Valle de los Caidos por España?.Y en su defecto, que se exilie como Betino Craxi, otro ladrón socialista que los italianos echaron a gorrazos cuando descubrieron que era un sinvergüenza que lo único que hacía era apropiarse de lo ajeno y beneficiar a su secta.

Cada minuto que Zapatero sigue en el gobierno nos endeudamos con más de 250.000 euros, este tio nos quiere arruinar, para hacernos unos pordioseros que no tengamos más remedio que reconocer que si no fuera por él, aún estaríamos peor. ¡Que se vaya de una puta vez!, el antihéroe de los cojones, a costa de convertir a todos los demás en la misma mierda que el patrocina. Nos va a dar una gastritis o una úlcera de la náusea y el vómito ininterrumpido a la mayoría de los españoles no abducidos que quedamos y luego a ver como lo arreglamos, porque si esperamos a que estos inútiles resuelvan algo vamos apañaos. ¿Pero quién coño se ha creido que es este imbécil?

Biante de Priena

jueves, 31 de diciembre de 2009

La verdad revelada por el socialismo


Cuando Agustín de Hipona escribió La Ciudad de Dios entre 413 y 416 el mundo conocido había cambiado recientemente, Roma estaba en poder de los godos (410). San Agustín quería liberar con esta obra al cristianismo de la responsabilidad en la caída del imperio romano, pero no se imaginaba ni por asombro que 1600 años después, sus principales discípulos metodológicos serían los seguidores del socialismo español, dirigidos por su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero desde esa filosofía conocida como materialismo coyuntural, que consiste en aprovechar la oportunidad que brinda la política representativa para llenarse los bolsillos y disfrutar de las prebendas del poder, y mientras dure, vida y dulzura. Por qué la política española tiene una característica singular, la inmunidad de responsabilidades, porque se considera que las urnas es el martillo de Zeus, como si las gestiones ineficaces, las meteduras de pata, los errores cometidos, las decisiones incorrectas no fueran iguales para todos los españoles, ciudadanos y políticos. Un ciudadano podrá perder su trabajo por incompetencia, un político en España, jamás.

Casi quince siglos mas tarde, James Madison, el cuarto presidente de los Estados Unidos, reconocido Padre de la Constitución norteamericana, advirtió a los ciudadanos de su país contra los peligros de las facciones en una democracia, en el ejemplar número 10 de The Federalist, había que prevenirse contra el comportamiento faccioso para salvaguardar la democracia.

La diferencia entre una facción y una secta es una cuestión importante, pues si bien la primera no tiene porque reunir a los miembros de una determinada doctrina para realizar un abuso de poder, la segunda sí reúne en sus filas a los fieles a una fe determinada, al tiempo que procura hacer proselitismo de la misma.

El socialismo español, representado por el PSOE y UPyD, comparte ambos criterios, pues son facción y secta al mismo tiempo, facción por sus objetivos de distorsionar la democracia en su interés, y secta por su doctrina excluyente que pretende implantarse como la única fe entre la opinión pública. Las cuestiones ideológicas que distinguen a los seguidores de Rosa Díez de los de Rodríguez Zapatero exclusivamente son de matiz, pues si bien los primeros abjuran –de palabra, no de hechos- de la deriva pronacionalista del socialismo relativizado –algo que le hacer recuperar los votos no nacionalistas que pierde el PSOE-, los segundos consideran que la única forma de mantenerse en el poder es creando un cordón sanitario que les permita aislar al principal partido de la oposición, el Partido Popular de Mariano Rajoy, y blinde su posición de poder gracias al intercambio de favores con sus aliados nacionalistas, según la coyuntura que corresponda. Pero ambos comparten esa animadversión por la libertad, la pluralidad, la justicia independiente, la democracia auténtica, y la equidad entre los ciudadanos españoles, que tan bien caracteriza a la tribu socialista.

El socialismo español es una facción política muy bien organizada, con una estructura totalitaria en su implantación institucional y pública. Pero su acción política siempre ha seguido el mismo patrón, porque ha alcanzado su techo racional y posiblemente el comienzo de su extinción como ideología de referencia occidental, algo de lo que tienen conciencia sus principales ideólogos, pero que ocultan por interés de facción a sus seguidores.

Ser socialista es una cuestión de fe, al igual que ser cristiano o musulmán, mientras que no ser socialista es una cuestión racional. Sólo se puede dejar de ser socialista pensando por sí mismo, interpretando la realidad desde la propia experiencia y con un criterio no abducido por los propagandistas de la ideología. Una vez que se ha sufrido la abdución es difícil salir del ámbito sectario.

La verdad socialista proviene del mestizaje entre la creencia y la razón, porque la razón jamás puede sobrepasar los límites de la creencia, por eso es una verdad revelada. Cuando se habla de pensamiento crítico desde el socialismo jamás es a la doctrina propia, sino a la extraña. Cuando se habla de conflicto social, la culpa siempre es de los demás. Cuando el paro, la crisis, y el desastre nacional se producen, como actualmente en nuestro país, la responsabilidad siempre es ajena, porque la doctrina socialista es tan infalible como el Papa o las palabras de Mahoma. No hay posibilidad de error en algo irrefutable.

Por eso el socialismo, en particular el español, conocedor de que la realidad es la equivocada, no puede ofrecer soluciones racionales a los graves problemas que presenta la sociedad española en estos momentos, pero si puede hacer algo que ha ensayado durante las últimas décadas, con aceptable fortuna, que no es otra cosa que apropiarse de los mensajes, de la comunicación, de la visibilidad. La realidad pasa a ser la realidad publicada, no la realidad auténtica. La verdad proviene entonces de la comunicación, no de la razón o de los hechos, resultando fructífera entre los creyentes. El dogma de fe cuando Zapatero dice que en la legislatura se conseguirá pleno empleo en este país, no resulta entonces socavado por la realidad que precisamente es la cifra más elevada de paro de nuestra historia reciente. El proceso de paz acometido de forma frívola con la organización terrorista ETA, no se interrumpe porque ETA haya seguido atentando contra los españoles. La Ley de Violencia de Género no está equivocada, aunque haya producido más daño que beneficio, condenando a algún inocente al linchamiento sin haber cometido ningún delito. Son casos particulares que no afectan al paradigma, absolutamente inmune a cualquier realidad que no sea la prevista por los planes establecidos.

La forma de proceder de la propaganda y agitación socialista en los medios de comunicación es sencilla, consiste en cuatro actividades concurrentes:

1) Apropiarse del campo semántico
2) Fortalecer la cohesión entre los seguidores
3) Criminalizar a los adversarios
4) Ocultar sus auténticas intenciones

Los medios de comunicación afines se convierten en un aparato de propaganda, tan infalible y eficaz, como las verdades reveladas que transmiten, aunque la palabra de los socialistas atraviese en estos momentos sus horas más bajas, y cualquier intervención de Rodríguez Zapatero sea contemplada por los ciudadanos con la atención que se merece la caza de un gazapo en programa de continuidad televisiva. El único problema que tiene el socialismo español es que la realidad se empeña en contradecir sus grandes planes de salvación, sus magníficas intenciones, su bondad extrema. Pero como la realidad se ha equivocado tantas veces a lo largo de la historia, se va a enterar la realidad de quien es Rodríguez Zapatero, el máximo portavoz de la verdad socialista revelada y el Nuevo Mesías de todos sus acólitos. Lo que necesita la realidad es un cordón sanitario de invisibilidad a la medida, que permita ganar tiempo hasta que ocurra algo positivo en este país que se pueda atribuir al Gobierno (aunque nada tenga que ver con sus acciones), y después pasar la factura a todos los que se han hecho favores durante los últimos cinco años, a todos los liberados del trabajo por el socialismo, a todos los jóvenes que van a encontrar trabajo fuera de nuestras fronteras, a todos los empresarios que se han arruinado, a todos los españoles que consideran la política española como la tercera causa de preocupación –por delante del terrorismo y por detrás del paro y la crisis-. A los sindicalistas de clase, a los pacifistas de calle, a los cambioclimatistas, a las feministas, a los antitaurinos, a los altermundistas, a los revisionistas históricos, a los antiespañoles, a los beneficiados por el poder, en fin, a todas las cofradías de la secta. El poder para quien lo trabaja, aunque no sepa que sirve para algo más que favorecer a los afines.

Que España se hunda en el descrédito con Zapatero no importa, si al final se consigue el objetivo prioritario del socialismo: que los socialistas sigan en el poder. En fin, a algunos por menos, les pusieron tratamiento, pero aquí siguen cobrando los excelentes sueldos todos los meses del Estado, que jamás hubieran alcanzado de no estar en política. La política para los socialistas españoles es una oportunidad de trabajar y cobrar más por hacer lo que saben, que suele ser más bien poco, y logrado ese objetivo, ¿qué más da que el país se vaya a la mierda?.

Agustín de Hipona, Madison, Hayek, Popper, Jefferson, Thomas Paine, Montesquieu, Spencer, Voltaire, Camus, Jünger, Rand, Milosz, Ortega y Gasset, Milton Friedman, Adolfo Suárez ¿en qué equipo de fútbol dijo Zapatero que jugaban?



Enrique Suárez Retuerta
Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía




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