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martes, 7 de octubre de 2014

De exterminios encubiertos





Ciertamente la ministra de sanidad no ha estado afortunada,  y por supuesto que deben producirse dimisiones entre los arriesgados responsables  que no impidieron que una trabajadora de la sanidad se marchara de vacaciones después de haber estado al cuidado de dos enfermos contagiados por el virus ébola. Evidentemente ese fallo de protocolo es garrafal, al igual que no asistir de forma adecuada la presencia de los primeros síntomas seis días antes de que fuera confirmado por pruebas objetivas. 

Tampoco es para sentirse orgulloso de la comunicación al respecto que nos ha brindado del Gobierno de España por parte de la ministra de sanidad, bienestar social e igualdad, una profesional de la politología, como su predecesora Leire Pajín y la abogada Carme Chacón que nada tienen que ver con el ámbito sanitario, ni conocen su lenguaje para entenderse con los profesionales, ni tampoco entienden los conceptos para explicárselo a los ciudadanos.  No se puede dar una rueda de prensa ante el primer caso de contagio por el virus ébola en el mundo occidental, sin convocar a la reunión a las autoridades epidemiológicas nacionales, el director del centro en el que se encuentran ingresada la paciente y los que han estado relacionados con ella, y el encargado de las emergencias nacionales correspondiente para el caso de contagios por virus de alta letalidad. No estaría mal tampoco convocar a alguien del ejército especialista en episodios de agresiones NBQ (nuclear, bacteriológico, químico), que en ocasiones como esta suelen tranquilizar a la población. 

El mensaje también ha fallado, no se puede decir que no se sabe cómo se ha podido producir que se seguirá estudiando,  eso no es forma de informar a los ciudadanos asustados por lo que está ocurriendo tanto o más que por lo que les están contando. Si no se sabe, se dice que se estudian diversas hipótesis y que el fallo de protocolo se está revisando para que no vuelva a acontecer, porque en realidad el mayor fallo de la cuestión ha estado en no tener a ningún supervisor del cumplimiento del protocolo, una figura tan importante en estos casos como las medidas preventivas o el mismo protocolo.

Por todas estas cuestiones la ministra de sanidad, Ana Mato debería presentar su dimisión de forma inmediata aunque fuera efectiva cuando se hubiera acabado este funesto suceso. En Bruselas han llamado la atención a España porque con estas cosas no se pueden hacer filigranas estéticas y retóricas vacías.

Dicho todo lo anterior, es absolutamente deleznable la intervención de Ada Colau, conocida “epidemióloga”, cabeza de la lista electoral Guanyem, sugiriendo que la acción de repatriar a dos españoles contagiados por ébola forma parte de un plan de “exterminio encubierto” de los españoles.  Ni tampoco es de recibo que sindicatos y asociaciones médicas afines a la izquierda manifiesten ahora que los protocolos, las medidas de prevención y protección de los trabajadores y las decisiones que se han tomado han sido incorrectas, sin haberse manifestado previamente al respecto.

Tampoco se puede admitir que Gaspar Llamazares de IU, nos hable de propaganda del gobierno, cuando él vive precisamente desde hace 30 años de la propaganda contra el gobierno. Las expresiones desde el nuevo partido de Pablo Iglesias son precisamente el colofón a esta perorata alarmista que espera sacar tajada electoral y convencer de que todos estos representantes de sus intereses sectarios luchan por el bienestar de los españoles. En Podemos se han leído cosas como las siguientes: “No podemos permitirnos, de ninguna manera, un gobierno que se juega nuestras vidas en favor de los buitres de la salud”.

El problema que veo  en toda esta patulea de impresentables es que les importa un rábano lo que acontezca con la enferma de ébola, a los españoles y al lucero del alba, porque están obsesionados en crear una paranoia en sus seguidores para que no los cambien por cualquier Ariel que acontezca. 

Es cierto, a mí no me gusta cómo ha tratado comunicativamente este problema Ana Mato con sus asesores de sueldos astrales y sus expertos sanitarios que mandan más que los apóstoles, ni el Gobierno del PP, ni siquiera Mariano Rajoy. Pero otra cosa es confraternizar y dar la razón a auténticos desaprensivos, sectarios y lunáticos, que deambulan entre el mesianismo, la iluminación y la paranoia y dejar en sus manos el destino de los españoles contagiados o no por el ébola, porque les creo capaces de pedir el carnet y el resguardo del voto para permitir que la gente se trate o no de sus problemas. Es lo que tienen los totalitarios de todo a un euro, que hacen figuras a los estrafalarios miembros de un gobierno de mindundis, con su retórica bolchevique, delirante y estúpida. Entre dos males, no es posible elegir ninguno, hay que erradicar ambos. 

Cada día estoy más convencido de que los que representan o aspiran a representar políticamente a los españoles han sido contagiados por un virus de la estupidez irremediable y eso lleva mal tratamiento, porque cuando se suben al pedestal ya no tiene antídoto posible, como no sea bajarlos con un bulldozer. A estos, cuando "okupan" poder, no los desahucia ni el ébola, ni el mismo Dios.

Enrique Suárez  

lunes, 22 de abril de 2013

Efectos de las redes sociales sobre la Democracia. A propósito de Venezuela


Sin duda el impacto de las nuevas formas de comunicación interactivas, está dando al traste con todos los formatos anteriores. Twitter y Facebook, forman parte de la vida de muchos millones de personas como la televisión o la plancha, son instrumentos útiles que, supuestamente, facilitan nuestras vidas, aunque desde mi criterio, creo que las van  transformando poco a poco. No son las únicas, otras como las  redes de  comunicación por teléfonos móviles, WhatsApp, también está teniendo un auge insospechado.


El cambio que se está produciendo no es otro que pasar de sociedades informadas a sociedades intercomunicadas. Si en la década pasada el acceso a la información se multiplicó por mil con respecto a la anterior gracias a los recursos de internet, en la presente estamos asistiendo a la intercomunicación, que se ha multiplicado por cien con respecto a la anterior. Información y comunicación están transformando nuestras vidas, pero fundamentalmente las formas tradicionales de convivencia. Hoy se puede estar mejor comunicado con un amigo que vive en Vladivostock, al otro lado del planeta, que con el vecino de la puerta de al lado.

Estas circunstancias están modificando también nuestro conocimiento de la realidad, que hoy puede ser mucho más profundo que hace un par de décadas. Y parece ser que también va camino de modificar nuestras relaciones con los demás, pero también nuestras relaciones sociales y posiblemente lo que es más importante, nuestras relaciones con el poder.

España está siendo un auténtico laboratorio en esta experiencia, porque la casta política no se ha adaptado a las nuevas circunstancias con la celeridad que correspondería a los más avezados paladines de la comunicación pública. Realmente la casta política española es muy mayor, la mayoría de los líderes de los partidos políticos supera los sesenta años y no están adaptados como las generaciones venideras a esta nueva categoría existencial que supone la realidad ampliada que nos ofrece internet. Forman en su conjunto una grey bastante mal preparada para los tiempos, no sólo por desconocimiento de las técnicas de comunicación, sino también por desconocimiento de los canales preferidos por los ciudadanos para informarse de lo que ocurre.

Asistimos a una auténtica revolución en materia de información y comunicación, con una decadencia sin fin de los medios tradicionales: prensa, emisoras de radio, canales de televisión, pues los que no están en quiebra, están a punto de estarlo. También en formas de cultura subvencionadas con recursos públicos como el cine español (y menos el de otros países), pues esta semana ha sido la peor que se recuerda en la historia del gremio. Este mundo de cambios sin duda tendrá repercusiones sobre las relaciones de los ciudadanos con el poder en un futuro inmediato, pero ya los está teniendo con la cultura.

De hecho ya las ha tenido en las dictaduras del norte de África, pero también en países atenazados por la crisis como Grecia, Portugal, Italia o España. El mediterráneo es el área del planeta donde realmente la nueva forma de comunicarse que ofrecen los medios del presente, está teniendo un mayor impacto, como aconteció hace 2500 años con la revolución en la  navegación y los intercambios comerciales, hoy es otra forma de navegación e intercambio, pero también está resultando revolucionaria en los países que bordean el mare nostrum.

Sin embargo no son los únicos lugares, en Argentina el activismo cibernético cada día es más importante, al igual que está ocurriendo en países inmersos en conflictos bélicos como Siria. Pero también en  sociedades más avanzadas como Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido o Japón.  Evidentemente, no hay libertad de comunicación en muchos países: China, Cuba, Corea del Norte, Irán, Birmania, precisamente los países menos democráticos del mundo.


El mejor ejemplo de su impacto, y además positivo, se está produciendo en estos momentos en Venezuela tras el golpe de Estado perpetrado por el fascismo chavista y su cerrilidad en impedir un nuevo recuento de los resultados electorales. El mundo está atento a lo que ocurre en Venezuela, entre el modelo del pasado representado por las hordas de Nicolás Maduro y el mundo del futuro representado por los seguidores de Henrique Capriles, que sencillamente se está dedicando a hacer las cosas y al mismo tiempo ir informando en Facebook y Twitter de los pasos que se están dando para revocar un pucherazo organizado desde el poder. 

Sin duda, hoy se puede agradecer a Facebook y a Twitter que haya habido muchos menos muertos de los previstos ante una farsa electoral como la representada. Y por supuesto, a Henrique Capriles, que ha sabido y está sabiendo actuar como un auténtico Jefe de Estado ante la impertinencia del "#mientras tanto" que ha ocupado el poder de aquella manera.  

Enrique Suárez

lunes, 15 de abril de 2013

Los españoles dejan de atender a las noticias políticas



Realmente no es fácil interpretar este dato, pero el desinterés de los españoles por estar informados sobre los acontecimientos políticos está descendiendo a las cotas más bajas desde 1978, cuando se aprobó en referéndum la Constitución Española.

Sin duda, hay varios hechos que pueden influir en esta saciedad y rechazo consecuente.
Las informaciones sobre política nunca han sido tan negativas en todos los ámbitos, la corrupción política es hoy el segundo motivo de preocupación de los españoles tras el paro y por delante de la economía, según la última entrega del CIS, nunca hubo tanta comunicación y tantas opiniones sobre lo que ocurre en la política española como en la actualidad, los medios de comunicación tradicionales y convencionales cada día tienen menos audiencia, pero también se aprecia la fatiga y el cansancio en los medios de comunicación no convencionales como las redes sociales, los digitales y los blogs.

Al mismo tiempo cada día resulta más difícil establecer un diálogo o debate mínimamente serio sobre los problemas que acontecen en la actualidad política española. La deriva es hacia el sarcasmo, la ironía y en numerosas ocasiones hacia el insulto, la infamia y la estridencia. Incluso el lenguaje utilizado por los medios de comunicación o los miembros de partidos políticos está declinando hacia el exabrupto y la digresión, en la letanía tradicional de vituperación de los males del contrario y al mismo tiempo silencio en los propios.

Se aprecia una devaluación del interés de los españoles y una desatención paulatina de las cosas que cuentan los políticos, posiblemente porque sea más de lo mismo y no responda a ninguna de las preguntas que se hacen los ciudadanos. Parece que viviéramos en dos mundos paralelos, políticos y ciudadanos, los políticos empeñados en justificar lo injustificable y los ciudadanos acantonados en no admitir ni una concesión más a los delitos cometidos por los políticos, y mucho menos aceptar sus pretendidas justificaciones en los cuentos habituales.

Los españoles ya no estamos para más cuentos, y cada día estamos más próximos a exigir cuentas de todos los desmanes cometidos. El daño que los partidos políticos de todos los colores le están haciendo a la democracia es inadmisible e inaceptable. 

No se quieren enterar los que dicen representarnos que la política ha dejado de ser para siempre el escenario en el que nos conceden sus representaciones teatrales, su farsa representada, las palabras han dejado de contar, porque han perdido la mayor parte de la credibilidad que atesoraban urdida en el embaucamiento y la mezquindad. El fraude de más de tres décadas toca a su fin. Un 1 % de privilegiados por los partidos políticos no pueden seguir imponiendo su dictadura al 99 % de los españoles como si viviéramos en la época feudal.

Por mucho que se empeñen en seguir contándonos su película, utilizando todas las estructuras de poder en su objetivo, las escenas de la tragedia de su impostura cada día recuerda más a una película inolvidable: Lo que el viento se llevó. 

Vientos de cambio agitan el futuro de los españoles, hartos de un destino determinado por unos mangantes organizados de forma mafiosa en la depredación mezquina y permanente de los recursos de todos.  La atención y el apoyo a una opción política también son recursos de los españoles; según nos refieren las últimas encuestas, actualmente menos del 50 % de todos los convocados acudirán a las urnas, y menos de un 25 % de todos los convocados votarían por PSOE o PP, por el bipartidismo tradicional. Uno de cada cuatro españoles (25 %) apoya hoy a los partidos que representan en estos momentos casi el 90 % del Congreso de Diputados. 

A la deuda pública fruto de la estafa que han cometido en nombre de la democracia y a su pesar, se suma ahora la deuda moral que han acumulado, que nunca podrán amortizar, ni ellos, ni sus sucesores. Ante una barahúnda de estafadores, que han hecho de la representación pública un mecanismo perverso de opresión de los ciudadanos, demolición de las instituciones, y desfalco de los intereses generales, lo más prudente será que cada uno se represente a sí mismo y no se deje representar por nadie. 

No se dan cuenta de que la democracia exige, precisamente, prescindir de todos los partidos políticos y sus miembros, cuando se han convertido en instrumentos de la más vejatoria tiranía, del más ofensivo embuste, de la más deleznable ilegitimidad y de la más inadmisible tomadura de pelo. No se dan cuenta, pero se la darán, de que ya se los ha tragado el pasado, antes de que desaparezcan en el olvido.


Enrique Suárez Retuerta

viernes, 1 de marzo de 2013

¿Quién está pagando la campaña de propaganda contra Bárcenas y Urdangarín?



 "Si no puedes negar las malas noticias, crea otras que les distraigan ." Joseph Goebbels

Sería lo primero que se deberían preguntar los españoles, porque estoy seguro de que está costando mucha pasta convertir en iconos de la corrupción española al ex-gerente del PP y al yerno del Rey.

En un país en el que la corrupción ha alcanzado cotas de tragedia, resulta que todos los días nos desayunamos, comemos y cenamos con Bárcenas y Urdangarín, yo casi los veo ya como de la familia. Sumando todo lo que le piden a Bárcenas y Urdangarín y su socio, no es más de 30 millones de euros.

PRISA, el grupo editorial de El País, el desvelador de los papeles de Bárcenas nos debe a los españoles aproximadamente 500 millones de euros, porque es el préstamo que adeuda a Bankia, y Bankia tiene un pufo de 20.000 millones de euros, después de recibir 25.000 millones de euros de los españoles, gracias a Rajoy.

Según algunos estudios que corren por ahí, el mínimo de dinero público desviado por la corrupción en los últimos diez años es de 500.000 millones de euros (300.000 de las Cajas de Ahorros), aunque algunos llegan a proponer el billón de euros. Así que no es extraño que los que han trincado los 299.970 millones de euros restante, sólo de las Cajas de Ahorros, tirando por lo bajo,  estén pagando una campaña para promover a Bárcenas y Urdangarín a los más corruptos del planeta. Y su pasta les debe estar costando, aunque sin duda merece la pena y les resultará muy rentable.

En este país se ha producido un desfalco, sólo en las Cajas de Ahorros de más de 300.000 millones de euros, en el acumulado histórico. Las Cajas de Ahorros estaban dirigidas por Consejos de Administración en los que estaban representados el PP, el PSOE, IU, CCOO, UGT, y la CEOE, entre otros. De ese dinero nadie sabe nada, salvo que los consejeros cobraban alrededor de 300.000 euros al año mínimo y los delegados varios millones de euros por distribuir la riqueza entre sus afines.

Alguien tiene la pretensión de hacernos aún más gilipollas a los españoles, que estemos todos los días con Urdangarín y Bárcenas de invitados a nuestras vidas, no quiere decir otra cosa que alguien está organizando una campaña de propaganda infame para ocultar sus delitos y los españoles tragando quina pensando que Bárcenas y Urdangarín son los seres más inmorales e indecentes del planeta. Y que no se comprendan mal mis palabra, posiblemente sean inmorales e indecentes, pero hay otros, que son los que están organizando esta campaña de escarnio, acoso y derribo contra Bárcenas (en realidad, el PP) y Urdangarín (en realidad, la Corona) que proporcionalmente son 10.000 veces más indecentes y andan por la vida como si fueran los más honestos del planeta. 

Si los españoles tuviéramos más sentido común, no tendríamos que hablar de Urdangarín y Bárcenas, que ya están en manos de la justicia, y deberíamos de ocuparnos de los que han trincado 10.000 veces más que ellos sólo en las Cajas de Ahorros. ¿Pero somos los españoles idiotas para aceptar la estrategia fascista de Goebbels de estos sinvergüenzas, de repetir hasta la saciedad el escarnio de otros para ocultar sus propios delitos mediante la censura propia de la omertá mafiosa? Cada día más sorprendido de lo fácil que es engañar a la opinión pública española, con fuegos artificiales, mientras se conduce al cadalso mediático a los chivos expiatorios elegidos a la medida para concitar la atención de la gente.

A mí me dolería que algún sinvergüenza de algún partido o sindicato se haya hecho con su vivienda (y algo más) por el morro (y su silencio) gracias a una entidad financiera que ha termiando siendo salvada por los españoles, mientras que hay muchos españoles que se están suicidando por ser desahuciados por esa misma entidad financiera, y lo que más me jode, es que precisamente a esos sinvergüenzas es a los que se les llena más la boca hablando de igualdad y justicia social, y también de Bárcenas y Urdangarín, claro, no vaya a ser que se descubra su calaña.

Enrique Suárez

sábado, 27 de octubre de 2012

Una de tertulianos


"Al principio de las catástrofes, y cuando han terminado, se hace siempre algo de retórica. En el primer caso, aún no se ha perdido la costumbre; en el segundo, se ha recuperado. Es en el mismo momento de la desgracia, cuando uno se acostumbra a la verdad" Albert Camus

Asistimos en España a la eclosión sin precedentes de un fenómeno creciente: la plaga de profetas, exegetas y apologetas (getas en general), será bueno que dediquemos un poco de tiempo al análisis de tan oprobiosa circunstancia.

Nunca en este país hemos tenido más tertulianos, absolutamente convencidos de que sin su participación cotidiana en la interpretación de los hechos estaríamos condenados al abismo más infernal. La verdad, me he tomado la molestia de grabar algunas tertulias radiofónicas y televisivas con fecha y ponerlas otra vez pasado el tiempo, seis meses es suficiente,  y lamento decirles que el grado de acierto en sus eruditas deducciones apenas supera un 10 %, aunque las meteduras de pata que hayan cometido, superen la criba de cualquier posibilidad de mantener su credibilidad.

 En realidad los tertulianos que inundan las ondas, al igual que los tribunos de la opinión pública que nos dejan su legado en los diarios de papel, son un subproducto de la casta política que amortigua la inefabilidad de nuestros representantes públicos, un halo protector para los poderosos, un marco de fondo de desaciertos y despropósitos, para  que las grandes meteduras de pata de nuestros eximios representantes,  no queden resaltadas con letras de molde para la eternidad de la memoria.

No es pequeño el favor que le ha hecho la casta mediática de tertulianos y editores de prensa españoles a la casta política, pues sólo con unos profesionales del periodismo tan nefastos y nefandos, que solo matizan la cuantía de la estupidez de los gobernantes,  se puede comprender que auténticas acémilas puedan seguir campando por el Congreso o La Moncloa,  como si fueran el elenco más egregio de la racionalidad política, dotados de la exultante sobriedad de los estadistas que anteponen el bien de su país al suyo personal.

Si se dan ustedes cuenta, no hay inocencia posible en esta conducta, porque crear una corriente de pensamiento políticamente correcto en la opinión pública desde la propaganda y la contra-propaganda, absolutamente ineficaz para resolver los problemas que tenemos los españoles con nuestros representantes públicos es un balón de oxígeno para que nada pueda cambiar. Podríamos adaptar el aserto lampedusiano a los tiempos actuales: cambia la opinión pública cada día, para que nada pueda cambiar.

Sin duda, los que cobran por opinar, saben que cuantos más problemas existan en este país más seguro será estará su trabajo y además será mejor remunerado, y por tanto no tienen ninguna necesidad de que las cosas mejoren para los demás, aunque hayamos llegado a una situación de extrema precariedad como la que estamos viviendo en España. El ande yo caliente y ríase la gente es muy español, los tertulianos políticos y económicos, saben que no les faltará el calorcillo de una buena cuenta corriente si contribuyen al engaño a que los españoles estamos siendo sometidos por los políticos; así, todos ellos (políticos y comunicadores políticos) son los menos interesados en que concluyan los problemas. Dar de comer a las ratas es la mejor forma de facilitar su reproducción, y es cierto que hay mucho "raterismo" en los medios de intoxicación  pública que nos desinforman cada día.

Verán ustedes, el clima de desmoralización en el que estamos viviendo no ha surgido de forma natural, sino cultivado por aquellos que viven de contárnoslo, lavándonos el cerebro con sus elucubraciones cotidianas. Ese hablar por hablar tan entretenido con que nos mantienen desinformados, sobre lo que realmente está ocurriendo en la política y economía españolas, es su modus vivendi. Ellos también viven del poder de informarnos cobrando por ello, como los sofistas, aquellos que eran capaz de demostrar una cosa, y al mismo tiempo la contraria, porque hicieron de la retórica la magia del engaño a nuestra razón y sentidos. Son prestidigitadores de la desinformación, que nos regalan su magnífico espectáculo, muchos de ellos sin titulación alguna que soporte su sabiduría, pero a quien le importan esas tonterías, en un país que cualquier tarugo puede llegar a ministro por tener el carnet en la boca y ser alabado como si fuera el mismo mesías de los tiempos. ¿Cuántos de ellos han sido colocados por el partido de turno en el medio público o privado a mayor gloria del liderazgo de sus dirigentes?

El único problema que ocasionan estos sofistas del presente es que mientras ellos ocupen "el escenario obligatorio" para la "opinión pública informada", los políticos ya pueden pensar hasta en sodomizarnos con alegría, que nadie en el país osará moverse de la posición correspondiente, porque los que saben, que son los que salen en la tele, la radio o la prensa, han dicho que eso es normal y forma parte de la cultura democrática de los países avanzados, y punto pelota. No se atrevan a pensar lo contrario, bajo condena de ser despreciados como unos demócratas de poco pelo, absolutamente desinformados.

En fin, ustedes mismos, si quieren permanecer intoxicados permanezcan atentos a las últimas chorradas que se les ocurran a los que viven magníficamente de tomarnos el pelo y desinfomados, para mantenernos entretenidos, por radio, televisión, prensa o internet, que todos han superado a Mac Luhan con creces, cuando dijo aquello de: “el medio es el mensaje”, eso valdrá para el resto del mundo, en España la traducción para los tertulianos es inolvidable: “mi cuenta es el mensaje”, faltaría más, ¡van a trincar ellos menos que los políticos!.

Enrique Suárez

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Cómo se manipula la opinión pública en España?: las redes socialistas


Los enemigos de la libertad siempre actúan de forma colectiva: es un axioma

Desde hace una década, la opinión pública española está siendo sometida a un ejercicio de violencia democrática ininterrumpido, con el único objetivo de erradicar la libertad de pensamiento y expresión de este país. Primero desde el Gobierno, ahora desde la oposición, asistimos cada día al bombardeo organizado con la intención de lavar el cerebro a los españoles, creando la mitología de que el ser humano sólo puede salvarse de los grandes males de este mundo si renuncia al egoísmo individual, hasta convertirse en masa amorfa y sumisa, en un adoctrinamiento moral permanente.

El problema es que los propagandistas de la izquierda nos ocultan tras su proeza samaritana, sus auténticas intenciones: ocultar su egoísmo colectivo a la hora de acumular privilegios y recolectar beneficios defendiendo “las causas más nobles” siempre que redunden en su propio provecho, un aliciente de lo más “altruista”; aunque esto acabe perjudicando a todos los demás, ricos o pobres. No en vano, la pobreza se ha incrementado en España un 20 % (25 % de la población) y el paro un 140 % (25 % de la población), tras “la pasada” socialista. Además de haberse incrementado el analfabetismo real y funcional en todo el país, la dependencia, y la miseria; estos hechos también se ocultan (o se induce a su olvido) con una censura impropia de una democracia, destacando los pírricos logros de los gobiernos socialistas ante las hecatombe que nos han legado y que estamos viviendo.

Las redes socialistas, comunistas, sindicalistas y afines, actúan de forma sencilla y sectaria, organizándose para la acción del agit-prop mediático cada día, colonizando los grupos de Facebook, retwiteando las noticias que favorecen sus argumentos, expulsando del menéame a todos los discrepantes, y aplaudiendo las noticias que van saliendo en los medios digitales en maniobras orquestadas para una expansión sincronizada, mientras que desprestigian todas las que critican sus planteamientos. Cierto es que cada día se va reproduciendo también esta actitud desde posiciones conservadoras o nacionalistas, en una competición sin descanso por llevarnos a la confrontación y el conflicto permanente, en el pastoreo de las opiniones a que nos someten, para ir completando sus rediles electorales.

Sin embargo, lo que está cada día más claro es que la información publicada y “me-gustada” no viene a ser un reflejo de la opinión pública mayoritaria, sino más bien de su manipulación y adoctrinamiento, porque la minoría más ruidosa del más de lo mismo, no es portavoz de la mayoría silenciosa, que lo único que desea es que dejen de manipularla en el nombre de Dios, del bienestar de la humanidad o de la próxima invasión de los alienígenas. Los motivos para creer se han acabado, cuando los españoles están sufriendo en sus carnes el azote del colectivismo mental, del ensalzamiento de lo público para pesebre de parásitos, y el pensamiento único que nos conceden los que se salvan a si mismos mientras anuncian que van a salvarnos a todos los demás.

La sociedad dependiente que se ha creado en este país, exclusivamente con el objetivo de que los sectarios de la izquierda se perpetuaran en el poder, aunque fuera hundiendo este país y a sus habitantes, por su mezquindad, en el más profundo abismo de la miseria, no tiene ninguna posibilidad de lograr sus propósitos; a mí solo me conmueve al desconsuelo de los años que vamos a tardar en desincrustarnos la costra mental que nos han dejado, que va a terminar expulsando de este país a los jóvenes mejor formados de nuestra historia (55 % de paro juvenil), desposeyendo a España de su principal capital humano, porque a unos indigentes intelectuales se les haya ocurrido la desafortunada idea de descerebrar a este pueblo por todos los medios, para que los apoltronados políticos, de la izquierda y la derecha, de los nacionalismos y los populismos, los sindicalistas y empresarios de pesebre, puedan seguir manteniéndose en el poder como la más depravada mafia reaccionaria de la historia reciente de España.

Da mucha pena contemplar esa negación de la prosperidad de los españoles en nombre del progreso, que no es otra cosa que el eufemismo del conservadurismo más extremo, al mantener una gerontocracia de impresentables e indocumentados dirigiendo este país como una casta aristocrática, en nombre de las causas más anheladas y los objetivos más nobles, desde una hipocresía democrática que habría hecho sonrojarse a las mismas cortes franquistas, por su depravada e insólita soberbia.

Enrique Suárez

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