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martes, 28 de mayo de 2013

La crisis de España en cinco indicadores y los intelectuales positivos




Se preguntan los españoles sobre el origen de la crisis total que atravesamos en España, sería muy difícil comprenderla con la información que nos proporcionan desde dentro del país, porque pasa de la indigencia moral, a la intoxicación, para llegar a la propaganda. 

Lo único que se sabe es que en España hay una casta poderosa formada por un 1 % de españoles que se ha acantonado en el poder y que se enfrenta al 99 % de los españoles, con impuestos, tasas y recortes, imposturas y corrupciones,  dejando caídos por la CASTA al borde de los muros que protegen a los detentadores, que han usurpado la democracia para imponer su tiranía, 6,2 millones de parados, 3 millones de empresas quebradas, son sus triunfos más notorios, junto al empobrecimiento en más de un 30 % de todos los españoles.

Si no hubiera una CASTA, que dominara el poder político, jurídico, e informativo, y una población servil ¿cómo podrían explicarse estos datos de los que no nos informan los medios de comunicación como se debiera?


1)    En España HAY UNA DEMOCRACIA DEFECTUOSA

En estos momentos, España, que se encontraba en el último lugar de 25 entre las democracias completas, está a punto de encabezar la lista de las democracias defectuosas, son los datos que nos ofrece The Economist, en su análisis de 2011.  

2)    En España NO HAY LIBERTAD DE PRENSA

Esta es la conclusión a la que han llegado Reporteros Sin Fronteras en su informe de 2009, es para sentirse orgullosos que ocupemos el lugar 44 de 50 países avanzados

3)    En España NO HAY LIBERTAD ECONÓMICA

Es el indicador que nos ofrece Libertad.org,  ocupamos el lugar 46 entre las economías mundiales, con países como Perú, Macedonia o Jordania que nos superan por tener mayor libertad económica. Este indicador viene a confirmar que una casta apoltronada maneja de forma férrea desde partidos y sindicatos el control de la ECONOMÍA INTERVENIDA POR EL ESTADO, es decir, por LA CASTA PARASITARIA, que ha convertido lo público en su pesebre particular.

4)    En España HAY EXCESIVA CORRUPCIÓN POLÍTICA

Es la conclusión que se establece de los informes de la organización Transparency International, en los que España no ha dejado de descender en los últimos años, mostrando que el poder de la CASTA cada día se hace más fuerte y opresor.  Este es un problema que se comparte con los demás países del sur de Europa, en los que las castas políticas ejercen su tiranía

5)    En España LA JUSTICIA ES INEFICAZ, LENTA Y DESIGUAL

A pesar de los recursos que recibe del Estado, siendo utilizada por la casta parasitaria que reside en la política en su interés, algo que pueden comprobar todos los españoles cuando lo que se juzga son cuestiones relacionadas con el poder político y la corrupción. En España se dejan prescribir casos de corrupción en connivencia con el poder político, porque el poder jurídico es subsidiario y dependiente de la CASTA. Son las conclusiones que se derivan del reciente informe emitido por la Comisión Europea en 2013


Ante esta situación, una colección de intelectuales apesebrados, que también conforman LA CASTA,  ha decidido concederle un balón de oxígeno a LA CASTA, de la que forman parte y con la que mantienen connivencia, para que se pueda regenerar desde dentro. Debería caérseles la cara de vergüenza a todos ellos por su escueta defensa de la libertad de los españoles, de la democracia, de la justicia y de la equidad en este país.  Recuerdan a la Nomenklatura soviética en los estertores previos a su desaparición, que también trataron de resolver la cosa "desde dentro", mientras otros intelectuales denunciaban sus crímenes figurando en las listas negras del régimen.

Ante lo que ocurre no se hace un manifiesto para regenerar algo que ya no lleva regeneración, sino para denunciar y derrocar un sistema corrupto inadmisible para alguien que se pueda conceder a si mismo el notable título de defensor de la libertad, la democracia y la justicia, como el que suscribe este artículo, humilde discípulo de Tom Paine, Albert Camus, y Ernst Jünger, que en las únicas listas que figuraron fue en las de los poderosos que querían acabar con ellos por su defensa de la libertad .

LOS DETRITUS NO SE PUEDEN REGENERAR, SÓLO PUEDEN, SI ACASO, SERVIR DE ABONO A UN NUEVO CONTRATO CONSTITUYENTE ENTRE CIUDADANOS, Y POLÍTICOS QUE RENUNCIEN A SER CASTA.

Enrique Suárez Retuerta





lunes, 27 de mayo de 2013

La construcción de una España para la casta

Hace unos días, escuché a uno de los “padres” de nuestra Constitución vigente, disertando en un programa de Radio Nacional de España sobre su último libro: “Cádiz a contrapelo 1812-1978: dos constituciones en entredicho”, advirtiendo de antemano que su formación no era la de un historiador, sino la de un jurista riguroso.


Se destacan entre sus conclusiones el afán desmitificador de “La Pepa”, la negación de su origen liberal que él muta en emulación de la Revolución Francesa y de la “Constitución” de Bayona (en realidad un Estatuto Real que no alcanza la categoría de  Constitución); la negación de España como nación unitaria, debido a su afán centralista fundamentado en un supuesto “imperialismo” castellano; y la negación y olvido de las cuestiones circunstanciales (España invadida por Napoleón, la nación levantada en armas antes de ser constituida, y la presencia de la Corte más oprobiosa, egoísta y traidora a los intereses comunes de este país, por prevalecer en sus privilegios).

Parece mentira que al señor Herrero y Rodríguez de Miñón le haya servido de tan poco ser residente temporal en Asturias en estiajes y solaces. Y resulta imperdonable que no se haya imbuido, estando en esta tierra, del espíritu liberal y social, y sin embargo nacional, que todo lo invade sin perder, por ello, su idiosincrasia particular.

No se podría comprender la Constitución Española promulgada un 19 de marzo de 1812 sin conocer que, una vez más, notables asturianos se pusieron a la cabeza de España para que los españoles alcanzáramos la soberanía nacional y no popular, más propia de una República, como todas las que derivan de la Revolución Francesa, a excepción de la norteamericana. En España, la nación es soberana desde 1812 y la nación, no es otra cosa que todo el pueblo reunido en un momento dado, representando al pueblo reunido a lo largo de su historia. La condición de cada individuo como sujeto nacional, proviene del nacimiento o la adquisición de compromiso, no de la nada, ni de las invenciones en las que algunos se sienten cómodos, para poder encajar la historia en su pensamiento. El señor Herrero de Miñón parece haber leído más a Sieyes y Mancini, que a Tom Paine y los liberales españoles.

El espíritu nacional existía en España antes de la invasión napoleónica, prueba de ello son las palabras pronunciadas por el diputado asturiano García del Busto en la Junta General del Principado el nueve de mayo de 1808:

"Si nos declaramos contra el opresor de la humanidad, nuestra voz sera de alarma en toda la peninsula, el Leon dormido despertara, su rugido llegara a Londres, Viena y San Petersrburgo, saldra la Europa de su letargo y conseguiremos ver derrotado al coloso... pero no basta librarnos del yugo de la Francia: preciso es reformar nuestras instituciones, poner coto al poder, hacer que prosperen las ciencias, las artes, la industria, el cornercio y la agricultura, sacandolas de la ayecci6n en que se encuentran; y finalmente cuanto conduzca al bien de la Nacion"

Asturiano era el ilustrado Jovellanos, que propuso una soberanía compartida entre Rey y Nación, para evitar las derivas revolucionarias del país vecino, pero sus tesis, representadas en Cádiz por el candamín Alonso Cañedo y Vigil, fueron derrotadas. También era asturiano el llanisco Cardenal Inguanzo, líder del bando conservador en las primeras constituyentes y el riosellano Agustín Argüelles, líder de los liberales, y auténtico padre de la nación española y de la Constitución de Cádiz,  al igual que el Conde de Toreno, que se dirigió a Londres en comisión tras la breve independencia de Asturias de la España ocupada por Napoleón para reclamar ayuda a los británicos contra el invasor francés, siendo recibidos y aplaudidos en el Parlamento de Westminster  Asturiano también fue el General Riego, liberal que obligó a Fernando VII a sancionar la Constitución, por lo que fue ahorcado por su orden tres años después en la madrileña Plaza de la Cebada.

Realmente es desolador ver a un padre de la Constitución Española de 1978, inventor de nacionalidades y promotor de la creación de una “nación de naciones”, tratando de cambiar la historia de este país para que pueda encajar en sus propuestas, gratas a los “liberales” del PNV y CDC. Como también da coraje ver al PP de Mariano Rajoy ir asumiendo poco a poco el concepto jacobino de “nación de ciudadanos” importado por el profesor Françesc de Carreras, que convirtió en su día el partido Ciutadans en una formación literal “de izquierda no nacionalista”, todo para encajar con la España discutible y discutida de  ese farsante que fueJosé Luis Rodríguez Zapatero, que impone Estado sobre Nación, que es lo mismo que imponer casta sobre pueblo,  a la que cada día se va incorporando, sin prisa pero sin pausa, el Partido Popular de Mariano Rajoy, aceptando la idea de “nación de ciudadanos”, sin saber siquiera el auténtico significado del concepto de nación española, tras su deriva doctrinaria y antiliberal.

Ante tanta impostura, fraude e inmoralidad, este liberal no sometido a las argucias de los impresentables, hace suyas las palabras del Marqués de Santa Cruz del Marcenado pronunciadas el mismo día que García del Busto hablaba en la Junta General del Principado de que España debía ser una nación:

"La tierra que pisamos quisiera yo se abriese en este instante y nos tragase a todos para que sepultase en sus entrañas tanta pusilanimidad y cobardía. Quédense en su abyección y en su egoismo los que se resignen a ofrecer sus cuellos a las argollas que les remachará el usurpador pero yo marcharé solo a encontrar sus legiones en el confín de Pajares con un fusíl, cuya bayoneta clavare en el primero que intente poner en el su planta. Me matarán y pasarán sobre mi cadaver, si no lo hiciesen pedazos, más la posteridad sabrá que hubo un astur leal y bizarro que murió resistiendo solo en la invasion de este noble suelo" 

Y se confirma una vieja teoría que he expuesto con anterioridad en numerosas ocasiones, este país no está como está por las acertadas y permanentes agresiones de sus enemigos, sino por la negligencia, traición de los adanistas de la casta que se promovían como sus defensores, para no hacer defensa alguna más que la de sus propios intereses.

España está asediada por todos los miembros que conforman la casta partidaria en este país, que han ocupado las instituciones, arrasado con la historia auténtica e impuesto un lavado de cerebro a las próximas generaciones para posibilitar sus más abyectos intereses. Hoy los invasores de nuestra condición soberana no vienen de otros países, sino del nuestro, han ocupado el poder y se proponen acabar con lo que hemos sido durante los últimos doscientos años, porque ya no les permite seguir imponiendo su impostura.

Españoles, nuestra nación, está en peligro y con ello, también nuestra soberanía, libertad, equidad, en el ámbito de la justicia, para imponernos e implantarnos un diseño pergeñado por la casta política que detenta el poder en este país. La España para la casta inventada por Herrero y Rodríguez de Miñón, Zapatero y Rajoy. Compatriotas, nosotros tendremos la última palabra, que nadie se quede callado porque de hacerlo, ya no volverá a tener voz de soberano en su vida ni en la de sus hijos, quedando reducidos a ciudadanos de un Estado en el que la soberanía pasará a la casta política que actualmente detenta el poder.

Enrique Suárez Retuerta


sábado, 25 de mayo de 2013

En el nombre de las palabras



Durante la última semana, hemos asistido los españoles a una nueva entrega de las ceremonias de la confusión urdidas por la casta para entretenernos mientras sigue sin resolver la crisis acontecida por su soberbia egoísta,  que hoy  estamos pagando entre todos,  menos los que la forman, unos con su vida y otros con su futuro.

De nada han servido las advertencias de Michel Foucault, Noam Chomsky, Hayek, Revel o Milosz. Cautela con el lenguaje nos recomendaron, porque si por convención nos permite la comunicación, con inquina y estulticia se puede convertir en el arma más poderosa contra el sentido común.

La apropiación del lenguaje ha sido siempre la primera cota a tomar por los adoctrinadores, siempre presuntos totalitarios dispuestos a imponer su percepción e interpretación de la realidad para crear un mundo a su medida. El español, ha perdido con la casta sus propiedades semánticas, para convertirse en una herramienta de distracción masiva.

Ocurrió con el PSOE durante las pasadas legislaturas y acontece con el PP en el presente gobierno. Eso es lo que ha venido a recordarnos José María Aznar, pontífice del pasado de esplendor que convirtió este país en una empresa de construcción, pero también lo que nos ha ocultado el dicharachero José Luis Rodríguez Zapatero una vez más, tras su retórica de pedir permiso para seguir embaucándonos con sus delirios mesiánicos y su gestión de reparto de bienes entre colegas y afines.

Que inmensa felicidad deben sentir ambos al contemplar la extraña deriva de sus formaciones políticas sin ellos como líderes y leyenda, sin darse cuenta siquiera de que lo que ocurre hoy en el PSOE y el PP, es precisamente su obra más acabada. Aznar pecó de soberbia y Zapatero de estupidez, así tienen sus partidos y así tenemos el país gracias a sus partidos.

Tratan de ocultar con palabras sus errores y equivocaciones, en el caso de Aznar, el hacernos más ricos sin merecerlo, consintiendo una red de corrupción, fraude y evasión fiscal a su sombra, donde gorrinos y gorrones se pusieron morados; y en el caso de Zapatero, el hacernos más pobres para poder seguir teniendo electorado, mientras repartía el dinero común, entre todos los que le hacían la ola, convirtiendo el sector público en un pesebre para los cerdos. Hace años consideré que la crisis en España no era similar al resto de las crisis europeas, por mucho que se empeñen en convencernos de ello desde los sanedrines respectivos de la casta. 

La crisis en España se ha cebado en las clases más desfavorecidas, fundamentalmente los jóvenes, como en ningún otro país, gracias al embaucamiento del PSOE, que nunca más volverá a levantar cabeza electoral y posiblemente concluya en desaparición. Pero eso ha ocurrido gracias a la oposición inexistente del PP que felizmente llegó al gobierno bajo el burka que le impusieron sus adversarios, convirtiendo la derecha en la mano tonta, mientras la mano izquierda se lo llevaba todo.

Al fin y al cabo, los españoles tenemos en el poder a la casta que hemos elegido, para regresar al antiguo régimen de señores y vasallos. Mariano Rajoy ha dicho que va a seguir haciendo lo mismo, es decir, seguir hundiéndonos, porque según él, está cumpliendo con su deber, que más bien es nuestro deber, durante los últimos tres años nos seguimos endeudando en más de 120.000 millones de euros anuales, con un déficit que supera el 10 %, con 6,2 millones de parados y pagando la tasa de impuestos más elevada de Europa para mantener a la casta y sus siervos viviendo sin problemas, mientras todos los españoles cada día las pasamos más putas para sobrevivir.

No, no es igual la crisis de España que la de otros países, aquí los de la casta se han pasado de frenada ante el abismo que les espera. Confiar nuestro futuro en esta gente, es como encargarle a un estafador que nos lleve la contabilidad y nos ingrese el sueldo en el banco. Para hacérnoslo mirar.

Enrique Suárez



jueves, 23 de mayo de 2013

El PP antiliberal de Mariano Rajoy




La entrevista realizada por Gloria Lomana a José María Aznar el pasado martes en Antena 3, ha levantado ampollas entre las huestes estatalistas y estacionarias de Mariano Rajoy, que sigue empeñado en un acto de soberbia que raya con la estupidez, en que su política es la única posible para sacar a este país de la crisis. Será la única posible que se le ocurre a él y su legión de edecanes, que habiendo llegado al poder prometiendo bajar impuestos han logrado implantar una política socialista que ni siquiera Zapatero se hubiera atrevido a imponer. 

Los hechos están a la vista, si con Zapatero nos endeudamos en su último año de Gobierno en 120.000 millones de euros, con Rajoy llevamos dos años endeudándonos al mismo ritmo, mientras en el PP presumen de haber contenido el descalabro, cuando en realidad seguimos descalabrándonos al mismo ritmo que con el PSOE.

Mariano Rajoy ha convertido su partido en algo parecido a una socialdemocracia de derechas, donde las estructuras del Estado y las administraciones públicas resultan intocables en su configuración, prefiriendo esquilmar a todos los españoles antes que reducir el Estado que nos sobra, la paz social que está consiguiendo, posiblemente pactada en secreto con sindicatos y PSOE, nos está saliendo a los españoles por un empobrecimiento del 20 %, un millón de parados más, un déficit que no se reduce, una deuda que no deja de crecer y además con más impuestos, tasas, recortes y encarecimiento de los servicios prestados por el Estado y las administraciones públicas, y la reducción de su calidad.

Subir los impuestos, precisamente lo contrario de lo que prometió en su campaña electoral para triunfar en las elecciones, no es precisamente una política liberal, sino socialdemócrata. También es socialdemócrata hacer que el Estado acumule más poder, nacionalizar bancos quebrados, y renunciar a la defensa de la Nación como elemento de cohesión entre los españoles. Las únicas medidas de derechas que trata de imponer el PP son una ley de educación más dogmática y una ley del aborto que restringe las posibilidades existentes en la época de Aznar.

Hasta ahora no se ha encauzado ninguno de los problemas que realmente interesan a los españoles y que se resumen en cinco: instituciones, corrupción, deuda, déficit y paro, ni se espera que se resuelvan.

Por eso no es de extrañar que desde los sectores más liberales del PP surjan voces discrepantes de alto nivel, Esperanza Aguirre hace unos días y José María Aznar ayer mismo, (aunque su programa político ya lo manifestó en 2008, sin que nadie en el PP se haya enterado todavía de su existencia)  para recordar que de la crisis se saldrá cuando se bajen impuestos y no cuando se suban que es lo que no ha dejado de hacer el Gobierno de Mariano Rajoy.

Tal parece que al Presidente del Gobierno le han diseñado el programa de acción desde lejanos lugares y que gobierna al dictado de los acreedores del BCE a los que adeudamos 400.000 millones de euros. La trayectoria de Mariano Rajoy ha pasado de Tancredo expectante en la oposición a Rodríguez Zapatero, a títere europeo bajo las faldas de Ángela Merkel.

Realmente cabe hacerse una pregunta, ¿está cualificado un presidente ausente como Mariano Rajoy para lograr que los españoles salgamos de la crisis algún día? Parece ser que ese ha sido el mensaje último de José María Aznar, al contemplar como su sucesor en la presidencia del PP puede dejarnos aún peor de lo que hizo su sucesor en la presidencia del Gobierno. 

Lo que ha venido a decir el expresidente, es que Mariano Rajoy no tiene su confianza, para sacar de la crisis este país con las acciones políticas que ha elegido, que es exactamente lo mismo que pensamos la inmensa mayoría de los españoles, y que está dispuesto a regresar a la política activa antes de que el “heredero” que él mismo eligió, traspase con sus erráticas políticas, devastadoras y acomplejadas, la delgada línea roja que hundiría a este país, a sus habitantes y por supuesto, a su propio partido, para siempre.

La cuestión que está sobre la mesa ya no es si hay o no hay crisis en el PP, sino cuándo acontecerá la noche de los cuchillos largos en el partido de la gaviota transformada en pingüino.

Enrique Suárez

sábado, 18 de mayo de 2013

¿Es Mariano Rajoy cómplice de Miguel Blesa?


Tras los últimos acontecimientos ocurridos con el naufragio de Caja Madrid- Bankia, que condujo a quiebra, y posterior nacionalización de la entidad por decisión del Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, somos muchos los españoles que nos preguntamos qué grado de complicidad ha podido tener el Presidente del PP, partido al que pertenecía y por el que había sido nombrado Miguel Blesa presidente de la caja madrileña, en los acontecimientos por los que este último ha sido encarcelado por un día y posteriormente excarcelado tras depositar una fianza de 2,5 millones de euros, recolectados en tan solo 18 horas.  

Se debe recordar que el Presidente Mariano Rajoy decidió en su día el rescate de la entidad financiera madrileña, con un  desembolso por parte de los españoles de más de 25.000 millones de euros, tras haber solicitado 40.000 millones de euros a las entidades financieras europeas. ¿Qué pensarán ahora los europeos que concedieron el préstamo a los españoles cuando vean que el presidente de la entidad que ha requerido más dinero era un estafador público, según las últimas consideraciones del juez que le ha enviado a prisión?

En realidad, por mucho que se han empeñado los medios de comunicación en imponer las verdades del poder, es necesario recordar que los presidentes de las cajas de ahorros que quebraron estas entidades eran cargos nombrados por los partidos políticos, con la bendición de los sindicatos y organizaciones empresariales, y su denominación podría ser más la de testaferros de los partidos políticos que la que tratan de colocarnos denominándolos banqueros, por intereses de la izquierda y sindicatos de este país en ocultar la participación de miembros de sus organizaciones en la quiebra de estas entidades en algo tan nefando como haber esquilmado al pueblo en las entidades financieras que eran de interés público, y de la derecha, para ocultar las pruebas en connivencia con la izquierda..

Si España tuvo que solicitar un rescate de sus entidades financieras no fue por las que funcionan con criterios de mercado sino por aquellas que habían sido intervenidas por el Estado, y que sirvieron de pesebre a todos los colocados por PP, PSOE, IU, Nacionalistas, CCOO, UGT y CEOE, entre otras entidades. En algunos casos, como Caja Castilla La Mancha todavía se está buscando a donde ha ido a parar el dinero sin que haya demasiado interés en hacerlo antes de que prescriban los delitos cometidos.

Pero la pregunta que nos hacemos muchos españoles es ¿qué grado de implicación ha tenido el Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy en el caso particular de Caja Madrid-Bankia, que se ha atribuido inicialmente a una “crisis del ladrillo” y estamos descubriendo que en realidad fue un desfalco y una estafa pública?, no sólo por el banco de Florida que adquirió la cuarta entidad financiera de España, sino por los turbios asuntos de Martinsa-Fadesa y las operaciones fraudulentas de Díaz Ferrán, ex presidente de la CEOE, que actualmente reside en la prisión de Soto del Real, donde ayer pudo recibir la visita de su mecenas y otras cuestiones como los créditos ofrecidos a Prisa, la editora de El País.

Sin excluir las responsabilidades de Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Presidente del Banco de España nombrado por José Luis Rodríguez Zapatero, cuando ocurrió toda la corrupción política de las Cajas de Ahorros- Bancos quebrados de este país, que nos ha llevado a los españoles a incrementar el déficit público en un 3 % el año pasado, mientras en este país hay 6,2 millones de parados.

¿De verdad nos quiere hacer ver la justicia española que no hubo ninguna responsabilidad corporativa en los partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales que formaron los Consejos de Administración de las entidades financieras que se levantaron más de 400.000 millones de euros en los últimos diez años de difícil recuperación? ¿Qué ocurriría si lo mismo se hubiera producido en Francia, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos? ¿No tendrían que dar todos los implicados en las cúpulas de partidos, sindicatos y organizaciones empresariales explicaciones de lo acontecido?

Mariano Rajoy deambula por la senda de la sospecha, debería ser reclamado por la justicia para testificar en el caso Blesa, porque si era conocedor –y no podía no serlo, puesto que todos los presidentes de la entidad han sido del PP durante su quiebra- de la estafa cometida por el Presidente de Caja Madrid, entonces tenemos al cómplice del señor Blesa presidiendo el Gobierno de este país y endeudándonos a los españoles en 25.000 millones de euros para borrar las pruebas de la estafa.

Enrique Suárez

lunes, 13 de mayo de 2013

¿Por qué se consiente un apartheid en Cataluña y el País Vasco?


Una de las cosas más curiosas de este país es que los españoles estemos expuestos a modelos de racismo discreto, impuestos por los nacionalismos más beligerantes de este país, sin que a nadie parezca importarle.

La demostración de la existencia de un Apartheid de ciudadanos españoles en Cataluña y País Vascos es sencilla. La expongo a continuación.

Mientras que la mayoría de los ciudadanos de las cuatro provincias catalanas y las tres vascas tienen apellidos de origen español, no ocurre así con los miembros de sus gobiernos que están plagados de apellidos catalanes y vascos, ni por supuesto tampoco con los altos cargos que ocupan las instituciones públicas de estas comunidades.

¿Por qué se consiente en la España del siglo XXI un apartheid en el País Vasco y Cataluña? Es una pregunta que deberíamos hacernos todos los españoles, los de País Vasco y Cataluña también.

Enrique Suárez

domingo, 12 de mayo de 2013

Claves para salir de la crisis de desmoralización que atravesamos en España





Si con el desaparecido Zapatero aprendimos que no se debe negar la realidad, ni tratar de ocultarla transfiriendo al futuro despropósitos, con Rajoy estamos asistiendo al empecinamiento de aquel que se ha juramentado en seguir todas las instrucciones del libro gordo de Ángela Merkel, para que le quieran los alemanes, mientras los españoles nos vamos acordando de todos sus antepasados. Cierto que las tonterías de Zapatero no se van a resolver con las tonterías de Rajoy, pero induce realmente al pavor pensar que hemos tenido un par de tontos haciendo tonterías a la cabeza de los gobiernos de este país durante los diez últimos años.



Mariano Rajoy nos ha dicho que se siente satisfecho de no haber cumplido con su programa pero haberlo hecho con su deber, George Bernard Shaw decía que todo aquel que decía hacer las cosas por su deber era porque realmente se avergonzaba de lo que estaba haciendo. Zapatero nos llenó la cabeza de “nuevas ideas” demostrando que hubiera sido mejor lingüista que político, porque nadie como él ha cambiado la semántica del español, para imponer sus singulares delirios, desde las cruzadas de Felipe II.



Sin embargo de lo que pretendo hablar es de lo que creo que este país necesita para salir de la crisis de desmoralización que estamos atravesando. Por recrearnos en los errores del pasado o en las equivocaciones del presente, no vamos a resolver mejor el futuro; ni la nostalgia, ni la melancolía son caminos posibles para salir de la crisis.



Para salir de la crisis se necesitan algunas condiciones de las que este país y sus habitantes carecen en estos momentos; las describo a continuación, siempre según mi criterio que, ni impone, ni dispone, sólo propone:



1)     Unidad: mientras los españoles no nos demos cuenta de que lo que nos interesa en común es imprescindible para lograr lo que nos interesa en particular no saldremos del lodazal en el que nos encontramos. Esto incluye que el 99 % de los españoles que sufrimos los desvaríos del poder nos pongamos de acuerdo para desplazar al 1 % que nos los imponen.


2)     Compromiso: sin comprometernos en causas comunes, que definan el marco de la realidad con criterios de equidad y libertad, tampoco podremos avanzar demasiado hacia el futuro. Salir de esta crisis requiere compromisos básicos o mínimos, favoreciendo acuerdos y postergando desacuerdos.


3)     Responsabilidad: sin duda, la responsabilidad comienza por uno mismo, pero sólo quien es responsable puede exigir responsabilidad a los demás. A mí me resulta patético ver a Rubalcaba reclamar a Rajoy por las consecuencias de las propias decisiones erróneas que él mismo adoptó cuando estuvo en el gobierno. De nada sirve hundir el país y luego ponerse a la cabeza de la manifestación para exigir que se levante.


4)     Mérito: si hiciéramos un estudio de la cualificación de los políticos que nos representan nos quedaríamos asombrados, al contemplar como auténticos tarugos con carnet están tomando decisiones que provocan gastos de miles de millones de euros. Es hora de exigir que para representar a los demás en este país, por lo menos se supere la media del 10 % más cualificado, porque si ponemos al 10 % menos cualificado, sólo por ser de un partido, las cosas no pueden ir bien de ninguna manera. En un país con más de seis millones de parados, un millón de ellos licenciados, seguro que tenemos muchísima gente más joven, valiosa y con ideas nuevas y más afortunadas que los tarugos que amenizan los telediarios en el más de lo mismo.


5)     Experiencia: es imprescindible exigir experiencia en gestión de intereses generales, y no de mantenerse en la poltrona que es la única que nos pueden ofrecer los que llevan años representándonos. Nombrar ministros o consejeros exclusivamente por que tienen una titulación es una desfachatez. Nombrar ministro de Fomento a un iletrado como José Blanco o a un médico como Ana Pastor, no parece ser la mejor alternativa para que se puedan hacer las obras que este país necesita, salvo que la obra de José Blanco fuera trincar con las obras, y la de Ana Pastor, impedir que continúe la epidemia.


6)     Honestidad: esta cuestión es imprescindible, la justicia española debe radicalizarse contra la corrupción política en este país. A alguien que se le pille mínima proximidad al delito, se le tiene que expulsar del poder de forma inmediata y además exigirle cuentas por lo ocurrido. Sería buena idea elevar las penas contra los políticos (como hacen en Suiza) con el agravante de haber cometido el delito con recursos públicos, al doble de las comunes.


7)     Abrirse al futuro: todo lo que estamos viviendo forma parte del pasado, el PSOE y/o el PP no van a volver a gobernar este país tras las próximas elecciones generales, porque han sido los autores de todo lo que está ocurriendo, aunque nieguen su responsabilidad y traten de justificar sus dislates, ellos son los que han tomado las decisiones y por tanto son responsables que deben rendir cuentas. 


    El futuro de este país ya no puede contar con ellos, nos han defraudado, esquilmado y empobrecido motivos suficientes para ganarse el despido por incumplimiento de contrato.



Enrique Suárez

lunes, 6 de mayo de 2013

Lo que se oculta tras las buenas intenciones de los políticos españoles



La política en España se ha convertido en el arte de ocultar las acciones más perniciosas tras magníficas intenciones expresadas.  Sin duda, la única razón que motiva a todos los políticos que conforman la casta de poder que decide el rumbo de este país, es seguir acumulando privilegios, u ocasiones para acumularlos. Los ciudadanos seguimos siendo carne de cañón de su desventurada confrontación. Cuando les señalen la luna fíjense en lo que no les señalan porque precisamente ahí encontrarán las intenciones ocultas para señalarles la luna.

Para no hablar de los crímenes contra la razón de la égida de Zapatero, nos estamos empapando de teorías conspiranoicas internacionales del capitalismo económico, en las que Alemania y Merkel son uno de los lugares más visitados, si no nos hablan del club Bildelberg, de la cruzada bancaria de Emilio Botín, y de la consabida defensa contra la derecha que quiere acabar con todo. Como si para explicar el Crimen de Cuenca hubiera que apelar a la coyuntura de la criminalidad global. La izquierda de este país ya no sabe cómo intoxicarnos para no perder sus mermados privilegios de casta. La última iniciativa del señor Rubalcaba pone la guinda al pastel: detener los desahucios y el desempleo con fondos públicos, apelando a que Alemania lo hizo en alguna ocasión. Sin embargo lo que nos oculta el señor Rubalcaba es que lo que está proponiendo es un “blindaje de lo público”, sector en el que hay aproximadamente medio millón de colocados por su señor Zapatero tras haber dilapidado medio billón de euros de deuda pública en los últimos cinco años de sus esperpénticos gobiernos. Un puesto de trabajo pa un colega por un millón de euros de deuda pública podría ser el epitafio del PSOE.

¿Qué principio ético puede asistir a alguien que trata de defender de forma sectaria a los afines a su partido e ideología cuando en este país 6,2 millones de ciudadanos, entre ellos muchos de sus votantes, se han quedado en el paro?. ¿Acaso durante los gobiernos de Zapatero el señor Rubalcaba no pudo tener las grandiosas ideas que ahora le visitan? En Alemania se hizo esta operación para proteger su tejido productivo en empresas no públicas que eran importantes para su futuro, lo que el señor Rubalcaba pretende con su propuesta es precisamente proteger el empleo público, cuando en este país mientras 3 millones de españoles perdían su trabajo, se incrementaba el empleo público en 600.000 trabajadores, siendo el único sector en el que no ha dejado de crecer el empleo durante la crisis. Los mismos objetivos tiene cualquier propuesta de pacto de Estado, apoyado o no por los sindicatos.

En el caso de Mariano Rajoy y su Gobierno del PP hay también intenciones ocultas en sus políticas de austeridad que en realidad ocultan un elevado incremento de impuestos, una reducción de servicios proporcionados por el Estado y una desquiciada y desquiciante deriva errática en su proyecto, que le ha llevado a decir que: está orgulloso de no haber cumplido con su programa, pero haber cumplido con su deber, con la misma magistratura que un verdugo justificaría su función social. 

El Presidente del Gobierno español ha tenido la genial idea de hacer pagar a todos los españoles, los pecados cometidos por su predecesor, sin haber entrado selectivamente a analizar quienes fueron los que esquilmaron el país. Como un maestro de escuela antigua que castiga a toda la clase porque no quiere saber quiénes han sido los sinvergüenzas que han quemado los pupitres y roto los cristales, después de haber robado el encerado. Mariano Rajoy no quiere problemas, tiene el poder y lo utiliza diciendo una cosa y haciendo exactamente la contraria, exactamente igual que lo utilizó Zapatero. Donde hubo despilfarro y depredación, el impone retracción y usura, si antes estuvimos expuestos a un descerebrado manirroto ahora lo estamos a un avaro circunstancial.

Pero la política de Mariano Rajoy oculta una intención perversa, sabiendo que los votantes de su partido cuentan con más recursos que los que votan al PSOE, ha decidido estrangular a aquellos que están atravesando las circunstancias más difíciles en este país, mientras no causa ningún daño a sus representantes políticos en la casta, que siguen disfrutando de sus beneficios y manteniendo sus privilegios, que sean ellos quienes hagan contención de sus votantes y paguen el peaje de mantener la diferencia de aquellos que les representan sobre sus representados. Por eso no ha tocado hasta ahora los pesebres públicos en los que los parásitos sociales de la izquierda y la derecha se han acantonado, porque ellos serán los que mantendrán la supervivencia del régimen despótico que se han montado entre los del PSOE y el PP en comandita.

En fin, los españoles seguimos sin saber quiénes fueron los autores intelectuales del descalabro entre tantos dimes y diretes, entre tantas acusaciones infundadas y el tú más que yo, Mariano Rajoy le ha perdonado la vida a los delincuentes que gobernaron con Zapatero, a condición de que sigan en el poder distanciándose de sus votantes, para que estos vean que lo único que motiva su lucha política es mantener sus poltronas. De esa forma, también puede ocultar magníficamente los desmadres cometidos por su propio partido en muchos lugares de este país.

 La estrategia es inteligente, pero los españoles que estamos pagando los desmadres de unos y otros ya hemos comenzado a abandonar su representación política como una opción aceptable para la convivencia. Mejor que nos gobierne Merkel directamente que sus sicarios germanizados, comienza a escucharse por los bares de este país, entre aquellos que todavía pueden tomarse una caña. 

Enrique Suárez

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