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lunes, 2 de febrero de 2015

La casta sigue triunfando; seguimos sin soluciones

El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer” Jonathan Swift

Los ciudadanos de este país llamado España, también conocidos como españoles en tiempos pasados, han vuelto a equivocarse, como ha venido ocurriendo a lo largo de la democracia, eligiendo gobiernos y oposiciones, porque cuando unos y otros forman parte de un sistema corrupto y disputan por el poder dentro de ese sistema, cualquiera de los resultados posibles es intrascendente. No puede surgir democracia, de un lugar donde no existe.

Sé que por lanzar hipótesis tan arriesgada me voy a condenar en el cielo del poder de la casta y  en el infierno de los radicales que aspiran a ocupar el cielo poderoso, ni tic tac, ni asalto, ni na de na, pero a estas alturas de mi vida y después de todas las aberraciones impunes que he presenciado en aquellos que decían representarnos políticamente, me da absolutamente igual. Un renegado no tiene fe en los impostores y usurpadores que le han llevado a renegar de una farsa en la que se deciden las vidas, obras y paros de sus compatriotas

La troupe de Pablo Iglesias ha desaprovechado una magnífica ocasión para desplazar del poder a tanto mendrugo con marchamo representativo y escarapelas diversas que pueblan los pesebres del Estado. Era de esperar.

La función del partido Podemos fue bendecida por la casta, pues proporciona tres opciones que la favorecen: devolver votantes de la abstención al redil de las urnas que al fin y al cabo es la única legitimación que tienen que hoy ya es minoritaria (42 % todos los partidos, 58 % ningún partido en las últimas elecciones europeas; pacificar las calles brindando a los descamisados y pesebristas una oportunidad de protesta y por supuesto establecer un interlocutor variable con las tres caras de la hidra de la izquierda (PSOE, Podemos, IU) que amenazan al partido del hombre que ha convertido España en un convento económico a mayor gloria de Bruselas. Podemos va a traer más jóvenes a las urnas que ningún partido anterior, para que aprendan el camino del adoctrinamiento en esta democracia menor que en realidad es un despotismo muy poco ilustrado.

El partido de Pablo Iglesias, sin embargo, ha hecho algo por este país impagable, a pesar de haberlo hecho desde los medios y no desde la calle, donde se ha comprobado que sus apoyos eran menos de los que esperaban hace unos días: mostrar que todos los títeres de la casta no tienen media hostia intelectual, que viven en un simulacro de servicio público cuando en realidad son los más aprovechado del país, que se han corrompido sin descanso a lo largo de los últimos treinta años de régimen. Pero nada más, bueno hacer que crezcan los ingresos de los medios de comunicación haciendo titulares de bravuconadas y provocaciones y poco más. Las iglesias de Pablo, con anagrama circular y aroma de oclocracia, tienen escasas posibilidades de mutar las cosas de la política en este país y a partir de ahora, con su hermana Syriza en Grecia, tendrán muchas menos.

Y de nuevo, una vez más, como ha ocurrido a lo largo de los casi cuarenta años que llevamos de democracia los españoles estamos abocados a escoger entre aquello que nos ofrecen, unos u otros, engaño participativo que no tiene ninguna posibilidad de cambiar las cosas de la política en este país, como se ha visto recientemente en Grecia, que a pesar de haber llevado el radicalismo a su gobierno, este gobierno está formado en su mayoría por personajes que han estado asociados a la casta griega a lo largo de su vida, que precisamente han sido los que han hundido el país.

Los no representados, que en las últimas elecciones europeas fuimos el 58 % de los que tenían derecho a votar (abtención, voto en blanco, voto nulo), se sumarán en las próximas elecciones a los no representados por todos los partidos perdedores, así, como ocurre actualmente en Grecia, un 20 % decidirá por el 80 % que no ha apoyado a Syriza durante cuatro largos años.

Por mucho que lo intento, día tras día, todavía somos demasiado pocos los que en este país sabemos que tales engendros nada tienen que ver con la democracia y si con los engaños de los de la casta en el poder y aspirantes a sustituirlos para volver a engañar a los ciudadanos de este país una vez más. ¿Se creen ustedes que los líderes de Podemos que son profesionales de la política no saben que lo que están haciendo es sostener a la casta diciendo que van contra ella en un engendro despótico que nada tiene que ver con la democracia?

 Lo dicho, sin solución, hasta que los ciudadanos de este país dejen de apoyar majaderías y juzguen con su voto la conducta de aquellos que aspiran a representarles, no votando por nadie que no les ofrezca garantías en los hechos, más allá de las creencias, de que no va a defraudarles. El timo de las urnas está servido, este año se harán varios procesos electorales, no vaya a ser que los ciudadanos se den cuenta del engaño y las urnas se queden vacías, la casta se da prisa por perpetuarse en el poder, porque esa es su condición natural, hasta que un día cambien las cosas.


Enrique Suárez

lunes, 26 de enero de 2015

Cuatro de cada cinco electores griegos no han apoyado a Syriza



Desde hace años se viene recordando a los demócratas que la democracia representativa está muerta y lista para enterrar en la era de las nuevas tecnologías y la comunicación inmediata. No hay ninguna posibilidad de supervivencia para un vestigio electoral que proviene de la época del sufragio censitario, por la misma razón, los partidos políticos, como intermediarios de la voluntad de los electores se han convertido en impostores, usurpadores y detentadores de la voluntad del pueblo.

La paradoja la tenemos servida al contemplar un partido como Syriza, que ha triunfado en Grecia con un 36,5 % de los votos computados, está al borde de la mayoría absoluta (149 escaños de 151) con tan solo un 20,8 % de electorado real, es decir, con el apoyo de uno de cada cinco griegos, mientras que cuatro de cada cinco no han elegido a Syriza, es decir, la mayoría está sometida a la representación de una minoría impuesta por artefactos electorales y argucias de la casta correspondiente que ha establecido esta ley electoral.

Syriza ha triunfado en el mismo simulacro democrático en el que lo hace la casta, luego es casta. La opción que realmente ha triunfado en las elecciones de ayer en Grecia ha sido, como viene ocurriendo en las elecciones que se celebran actualmente en los países del sur de Europa, los no representados genuinos (abstención, voto en blanco y nulo), con el 41,9 % del cuerpo electoral, que sumados a los votantes no representados por Syriza, el 39 % del censo, suman el 80 % de los que estaban convocados a urnas.


Humildad obliga, señor Tsipras, deje usted de manipular a la opinión pública griega e internacional, porque usted sólo representa a uno de cada cinco griegos, y es usted un oclócrata farsante (no un demócrata), así que cuando mañana establezca sus primeras decisiones debe pensarlo detenidamente y reflexionar sobre ello, porque además, de no representar usted, como dice, un partido de la casta, lamentablemente está representando a una nueva tiranía o en griego tirannya, por si no lo comprende, que fundamentada en una minoría de apoyos electorales (1 de cada 5 griegos) está dispuesta a imponer su voluntad al 80 % de los griegos que no le han votado y cuídese usted mucho de dar lecciones morales a una Europa y a unos europeos, a los que usted y Grecia les importa una mierda si suponen un problema más para sus vidas, por su histeria zafia e impertinente, que nada tiene que ver con su gloriosa historia democrática. que ni usted ni los suyos podrían jamás representar.

240.000 millones de euros es lo que ustedes deben a todos los europeos, aproximadamente 7 años de trabajo de todos los griegos sin gastar un euro ni en comer para poder pagarlo. Debería usted reflexionar mucho, antes de seguir diciendo chorradas, porque como Europa cierre el grifo de las ayudas y créditos, va a ser usted el presidente que menos ha durado en la historia griega, cuando sus compatriotas no tengan lo más básico, gracias a su insólita impertinencia.

Los griegos antiguos, aquellos que inventaron la democracia, prohibieron los partidos políticos, por algo sería.

Enrique Suárez

domingo, 21 de diciembre de 2014

El deceso moral de la democracia española



No he de callar por más que con el dedo, 
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Francisco de Quevedo y Villegas

Si la corrupción, la impunidad, el fraude, el abuso de poder de los poderosos y la única alternativa para derrocarlos es Podemos –patulea de oclócratas totalitarios comunistas y consumistas, que nunca concibieron en su cabeza la democracia- son los síntomas de la enfermedad que sufre la democracia española, el diagnóstico del síndrome que padece nuestro sistema representativo no es otro que la inmoralidad. Nuestra democracia, mala o buena, se muere de inmoralidad y algunos esperan como buitres y carroñeros el festín definitivo que van a concederse con el cadáver de nuestras instituciones, escasos recursos y muchas deudas.

En otras ocasiones de la historia acontecieron episodios similares, España siempre ha sido tierra de grandes ideas salvadoras de la humanidad que han servido para que los depredadores se afinquen en la nutrición y el parasitismo. Felipe II fue más papista que el Papa y Zapatero más islamista que Mahoma, concediendo a los musulmanes carta de naturaleza civilizada con su Alianza de Civilizaciones, por el medio tenemos a otros notables expoliadores, desde Fernando VII o Godoy, hasta Largo Caballero o Primo de Rivera. Los nacionalistas nacieron expoliando y morirán expoliando, es su condición natural.

Pablo Iglesias, el joven, es un farsante, de la misma magnitud que Rajoy o Zapatero, un funcionario de la política que lleva camino de convertirse en el nuevo Llamazares del comunismo, treinta años colgado del guindo sin dar grana. Con este elenco no hay obra que representar, todo es una farsa, un fiasco, una filfa, un simulacro. Una obra degradante y decadente a la que los españoles asistimos atrapados el patio de butacas en que todos estos mangantes han convertido nuestra vida. Caverna de Platón del siglo XXI, donde las redes sociales sustituyen a la realidad, sin otro guión,  que el del despojo y la extorsión de un pueblo

Todo es mentira, todo una farsa, todo una cruel desventura, porque una vez más, unos y otros, en nombre de la democracia y a su pesar, se tratan de adueñar del poder al birle y descuido, como auténticos trileros que son, infundiendo el miedo al otro como auténticos fascistas, para elegir el amo menos malo entre todos, y eso no es democracia, es behetría para vasallos y no isocracia para ciudadanos libres.

Pues dicho lo anterior, queda claro que el sistema democrático está deslegitimado de iure y de facto y toda esta farándula de impresentables tiene como único objetivo pasar página deprisa creando un conflicto inexistente entre los que dicen que mejor van a defendernos de los contrarios, cuando de lo que realmente se trata y de lo que debieran hablar los demócratas no es de la elección del próximo verdugo, sino de los medios para erradicar la pena de muerte y la muerte de pena a que toda esta calaña carroñera está sometiendo a los españoles

Debido a mis expulsiones y persecuciones desde los aledaños del poder o su oposición "oficial", cada día voy viendo más restringidas las posibilidades de difundir mis alegatos y panfletos en defensa de la libertad, la democracia, la justicia y el civismo, así que solicito ayuda de los libres para difundirlos urbi et orbe. Gracias por adelantado a los no representados, la mayoría cívica ocultada por el poder y silenciada por los medios, que son la auténtica y única esperanza de este país.


Enrique Suárez

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Dilemas democraticos: cuando la mayoría es sometida a la decisión de la minoría






Sobre la democracia se pueden decir muchas cosas, pero sin duda la regla de la mayoría debe ser insoslayable, la mayoría de electores tiene derecho a que se adopte la posición que defiende cuando hay varias alternativas de elección.

Entre las alternativas de elección hay una que es ninguna alternativa, aquellos que no acuden a las urnas la eligen, como en las pasadas elecciones europeas hicieron el 58 % de los electores posibles, o más recientemente, casi dos tercios de los catalanes convocados a la consulta por la independencia de Cataluña.

Sin embargo el poder sólo cuenta las decisiones que favorecen a su perpetuación descontando las demás, es decir, el latrocinio de la voluntad general de la mayoría que decide no apoyar a nadie en las urnas.

Si la democracia debe regirse por la decisión de la mayoría y la mayoría decide no apoyar a nadie en unas elecciones ¿cómo se puede considerar un resultado democrático y válido si no representa más que a una minoría que ha decidido participar en un juego rechazado por la mayoría?

Aristóteles y Polibio lo establecieron hace 2.000 años, oclocracia, cuando las muchedumbres apoyan a las tiranías, porque no se puede considerar representación de un pueblo a la porción minoritaria que acude a votar en las urnas. Aunque es legal gracias a los artificios de los partidos políticos, no puede considerarse democráticamente legítimo.

Otra cosa sería que los representantes elegidos en un parlamento fueran exclusivamente los que han recibido el apoyo directo de sus seguidores, en las últimas elecciones europeas, España elegía 54 candidatos, votaron a todos los partidos un 42 % de los electores, mientras que un 58 % no acudieron a votar, no implicándose en la representación teatral que se conceden los elegidos. Rigurosamente tendríamos que tener 23 representantes en el Parlamento Europeo y no 54 a los que pagamos todos los meses, por representar a quien no representan.

Es decir, 31 candidatos son ilegítimos, representan a sus partidos, pero no representan a los españoles que no les han votado. Esta inflación de poder debe concluir de inmediato si queremos que la democracia sea representativa, porque no puede aceptarse de ninguna forma que haya más representantes elegidos por los que no votamos a nadie, que por los que votaron a alguno. 

La mayoría puede ser silenciosa, pero no es idiota, no puede elegir aquello que resulta nocivo para su existencia. Sin embargo, la minoría ignorante puede alzar a cualquier tirano que niegue su estupidez y halague su espíritu cívico, ante la perplejidad de los demócratas que han decidido no apoyar un sistema que sólo ofrece farsantes y chorizos para regir su destino.

Enrique Suárez

jueves, 10 de julio de 2014

El asalto al poder de las hordas posibilistas

"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para el pueblo el más sagrado e indispensable de los deberes" Maximilien Robespierre


Han llegado, como estaba previsto. Fueron incubadas como “el huevo de la serpiente” por los muñidores de la deconstrucción interesada de este país “discutido y discutible”, algunos dicen que fue política de tierra quemada con la intención de perpetuarse en el poder y mantener en el pesebre a sus amados hijos y nietos, sin embargo, otros consideran que sólo fue una cuestión de inepcia gubernamental y opositora, en un momento económico complicado.

Al contrario de lo que algunos desconocen, la casta no es un hallazgo del fruto de la inteligencia de una cabeza con cola de caballo, sino una conceptualización del poder acaparado por unas élites cenutrias, definida en Italia durante el año 2007 por Rizzo y Estella, de la que a los pocos meses se dio cuenta en este blog. Por mucho que he buscado no he visto ningún artículo político hablando de la casta escrito por alguno de los líderes de Podemos, de lo que se deduce que para ellos es una especie de “muñeco de paja” para orientar a las multitudes hacia los que detentan el poder.

En el año 2010, advertimos a nuestros lectores de que en España se caminaba hacia la oclocracia, esa degeneración de la democracia descrita por Polibio que consiste en las muchedumbres usurpadoras de la voluntad del pueblo guiadas por un líder mesiánico ahíto de populismo, porque la oclocracia subvierte el orden democrático, las reglas del juego, la muchedumbre no es el pueblo, es una parte del pueblo que se considera a sí misma legitimada de soberanía y representación del poder popular y que trata de someter a su criterio a todas las instituciones que ejercen el poder legítimamente.

Podemos se encuentra en la clasificación política de los partidos acaparadores  (catch-all-party) que renuncian a los principios para alcanzar el poder. La ideología no es importante a pesar de lo que parezca, al igual que la democracia, es un instrumento útil al propósito de alcanzar el poder prometiendo lo imposible, normalmente sólo se habla de la ideología de los demás, que ha conducido al fracaso y la miseria. Es importante para ello instalar la idea de miseria en la gente, siempre originada en la mezquindad o la ineptitud de los adversarios.

Es necesario un buen lema, da igual que ya haya sido utilizado, pero ha tenido que demostrar su éxito, el “yes we can” (Podemos) de Obama podía servir, también un líder que resulte conocido y quien mejor que Pablo Iglesias, sosias del fundador del PSOE, para crear más contradicciones y atracciones. Pero sin duda el elemento fundamental para el triunfo de un partido acaparador como Podemos es el simulacro, descrito por el sociólogo Baudrillard, un simulacro de revolución, de democracia asamblearia, de apocalipsis, de lo que sea necesario, y por supuesto propaganda, la más zafia de las posibles que consiste en soflamas gratas a los oidos de los despojados más ignorantes, los demás son malos, nosotros buenos, el que nos critica es un miserable fascista y el que nos halaga una buena persona. Todos nos han robado desde el poder, pero nosotros somos el brazo del pueblo vengador que viene a cobrarse lo que le adeudan: un piso, un trabajo, un subsidio, una vida parásita gratis por haber nacido. Hay que exterminar a los ricos y si es necesario, cualquier residuo de riqueza, más vale morir sentado en un plató de televisión que vivir de rodillas.

Podemos es el hijo putativo más querido de José Luis Rodríguez Zapatero en la transición o traición que hizo a sus propios compañeros de partido a su mayor gloria, disculpando los asesinatos de ETA, dándole alas al independentismo catalán, creando una  sociedad de beneficencia a costa de incrementar el paro hasta los seis millones, la deuda pública en medio billón de euros y el déficit público hasta el 11,5 %, colocando a más de medio millón de personas en el pesebre público, sometiendo a los medios de comunicación con licencias y subvenciones que le favorecieran, convirtiendo en títeres a los jueces y fiscales al servicio del poder, creando una ética de la impostura y una moral saducea al servicio de sus intereses. Depauperando a la sociedad española, despojándola de derechos y recursos, e incluso de identidad y principios de cohesión, para poder implantar su modelo existencial desde el totalitarismo más impertinente e insidioso. Aunque todo apoyado desde la complicidad y la negligencia de un señor que se pasó leyendo El Marca durante años, ejerciendo de don Tancredo, mientras arrasaban el país en nombre de la igualdad, creando desigualdad entre territorios, ciudadanos, trabajadores, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Nada en la política española ocurre por casualidad.

Ahora las hordas paulistas agrupadas en una formación política que lo mismo brinda por Hugo Chávez que persigue a los periodistas que no le gustan, están dispuestas a asaltar el poder, sin importarles las leyes ni las costumbres, en una impunidad que remeda los procesos revolucionarios;  su objetivo es desalojar a la casta para crear una nueva nomenklatura en la que aquellos que opinen de forma diferente sean exterminados políticamente desde la coacción, la coerción y el matonismo. 

Marx les resulta ajeno, Lenin anacrónico, quizás reserven alguna simpatía por Stalin, pero realmente quien es su profeta es Trosky, el que decía que había que caminar separados para golpear juntos, al que no le importaba nada más que el poder y para ello consideraba lícito cualquier medio incluida la agitación de las masas y la violencia. Lo extraño es que todavía oculten su condición totalitaria a los españoles y que los españoles contemplen un engendro que recuerda a un híbrido entre el nazismo y el estalinismo como si fuera una alternativa para resolver los problemas de este país; creo que entre los atribulados seguidores del partido de Pablo Iglesias, a los que Marx incluiría sin duda en el lumpen-proletariado inútil y ambicioso,  resulta extraordinario encontrar un demócrata auténtico que considere que el imperio de la ley prevalece sobre la decisión de los votos.

Sólo hay que recordar las palabras que dedicaba su mentor suizo, el filósofo postmoderno Zizek, sobre la libertad de expresión (promoviendo la censura) para predecir el mundo que nos esperaría si alguna vez esta patulea de impresentables totalitarios, que consideran sus ocurrencias un dogma y se sienten imbuidos de un protagonismo histórico,  alcanzaran, por casualidad, el poder. Antonio Elorza, recientemente, ha definido con claridad con quien nos estamos jugando los españoles la democracia, la libertad y el futuro, en esta ocasión creo que se ha quedado corto, más que una posible solucion a los problemas que presenta nuestra maltrecha democracia, es sencillamente una amenaza dispuesta a su exterminio.

Enrique Suárez

domingo, 15 de septiembre de 2013

Carta a Artur Mas, President de la Generalitat de Catalunya (España)

Muy señor mío:

Disculpe que le escriba en español, pero es que soy español, creo que usted también comprende la lengua que le ha permitido ser President de la Generalitat de Catalunya, que debe someterse a la legislación competente en España, es decir la Constitución Española de 1978. Así que no aduzca incomprensión, salvo que quiera ser considerado tan felón como Fernando VII, que tampoco entendía de qué iban las constituciones.

Verá usted, desde el 19 de marzo de 1812, este país, o si lo prefiere, esta nación, tiene como único soberano al pueblo español, es decir, ni Dios, ni el Rey, ni el Presidente del Gobierno y mucho menos una panda de catetos sobrealzados, tienen potestad alguna sobre cuestiones de soberanía de la nación española más que el sujeto político reconocido por ley, es decir, el pueblo español. Como servidor forma parte de ese pueblo español y como usted viene agrediendo de forma continuada y persistente mi condición soberana, quiero dedicarle estas palabras a ver si podemos llegar a un acuerdo, que no será otro que usted deponga su actitud insolente por las buenas, renunciando a seguir atentando contra la Constitución Española vigente en todo el territorio nacional, o por las malas, tras aplicar el artículo 155 de esa misma Constitución española que considera que usted puede ser inhabilitado para presidir una autonomía si invita a la sedición ilegal o secesión política.

Verá usted, D. Artur, decía un reconocido politólogo, el alemán Max Weber, que una nación es un resultado, nunca un propósito. Las naciones no surgen coleccionando puntos de confusión ni con bravuconadas ilegítimas, ni con chantajes económicos, ni con manifas de los que cobran del nacionalismo. Todo eso, como usted bien sabrá, es una degeneración de la democracia que desde Aristóteles se conoce como oclocracia, fórmula que permite a los tiranos gobernar apoyados en las muchedumbres, algo parecido a lo que aconteció con Hitler o Stalin.

Si usted quiere realizar una consulta, que en realidad es un referéndum encubierto, algo para lo que no reúne usted suficientes atribuciones legales, se ha equivocado de interlocutor al dirigir su carta a D. Mariano Rajoy, porque el único interlocutor posible somos los españoles, incluidos los catalanes,  constituidos en nación y pueblo soberano, legítima y legalmente, que somos los únicos con potestad para concederle a usted y a sus acólitos el referéndum que anhela. Rajoy, la única potestad que tiene es ninguna, porque ni siquiera podría convocar ese referéndum con la vigente Constitución española, porque usted sabrá, y si no debería saberlo, que no se puede convocar un referéndum para ir contra la Constitución española vigente, aunque sí se podría convocar un referendum para hacer una nueva Constitución, que sería la única fórmula para concederle a usted lo que pide, porque con la actual no tiene ninguna posibilidad, ni próxima, ni remota.

Cuando todos los españoles decidamos que usted pueda tener un referéndum, lo tendrá, mientras tanto todas las cosas que usted haga en el sentido de proclamar la independencia de Cataluña vulneran la Constitución Española de 1978, lo que quiere decir que está usted igual de fuera de la ley, que su antecesor LLuis Companys cuando proclamó el Estat Catalá en la época de la Segunda República, por la que fue condenado a visitar el Penal del Puerto de Santa María, provincia de Cádiz.

Su autonomía, señor Artur Mas, es una entidad administrativa (sin otra potestad política que cumplir las leyes vigentes) del Estado español, de la misma categoría que el Ayuntamiento de Cuenca o el Cabildo de Santa Cruz de Tenerife, que el INE o el Instituto Nacional de Meteorología. Y su potestad para convocar referenda es la misma que la de los jugadores de mus o los recolectores de caracoles reunidos. Que usted se crea en sus delirios el Mesías de la Tierra Prometida de Cataluña no le concede poder para convocar una consulta, pero sí debería usted acudir a la consulta de un psiquiatra o psicólogo, antes de que las cosas vayan peor para usted y para el sufrido pueblo que soporta sus delirios y que Cataluña sea la comunidad autónoma más corrupta de España, según reciente informe de la Unión Europea.

Los líderes catalanistas como usted, no sólo necesitan una consulta, sino mucha medicación para los delirios mesiánicos que les han brotado tras su nefanda conducta corrupta, que tratan de ocultar por elevación de sus despropósitos
.

Enrique Suárez.




sábado, 16 de marzo de 2013

España arde en la hoguera de la estupidez



"El máximo de poder es el comienzo de la decadencia." Lin Yu Tang

Los españoles seguimos caminando hacia el abismo económico, sin prisa pero sin pausa,  que nos acabará conduciendo al colapso, a pesar de los cuentos de la lechera del Presidente de Gobierno y los ministros de economía y hacienda. España no tiene ninguna, absolutamente ninguna posibilidad de salir adelante, con la política económica que se está dictando desde La Moncloa.

El modelo económico que ha puesto en práctica el gobierno del PP reúne en sus propuestas lo peor del socialismo de Estado y lo peor del capitalismo de Estado, al mismo tiempo. Partiendo de una situación de economía intervenida desde el Estado, con un sector privado que no ha dejado de destruirse desde hace cinco años, estamos condenados a la quiebra con absoluta seguridad. Lo extraño es que en el Gobierno no lo sepan, aunque en mi opinión, creo que lo saben y actúan con la malevolencia estúpida de los tiranos. 

España no puede salir adelante mientras no genere riqueza, desde hace mucho tiempo en este país sólo se genera pobreza, un 25 % de poder adquisitivo desde que ha comenzado la crisis hemos perdido los españoles, entre los impuestos que han subido y los ingresos que han bajado. Sin embargo, resulta extravagante que las estructuras e instituciones del Estado hayan seguido creciendo sin hacer ningún ajuste digno de reseña, mientras todos los españoles lo hemos hecho.

Prueba de ello es que la deuda de los hogares españoles ya es menor que la deuda pública del Estado. La deuda total de España financiera y no financiera supera ya los 4,2  billones de euros  a fecha actual (un 24 % deuda hogares, un 26 % deuda pública, un 35 % deuda empresas, un 15 % deuda entidades financieras). En este país a los únicos que se está asfixiando es a los ciudadanos, para mantener estado, empresas y bancos.

España tiene 6 millones de parados en la EPA (5 millones en el INE), alguien debería dimitir, porque no es normal que haya esa discrepancia y alguien debe estar haciendo mal su trabajo. Sin embargo, al mismo tiempo que el desempleo ha crecido por encima del 25 % durante los últimos diez años, el empleo público ha crecido un 25 % durante el mismo tiempo. El Estado es la primera empresa de este país, por el número de colocados.

No tiene sentido alguno que los españoles perdamos un 25 % de poder adquisitivo, para que un Estado descomunal que se ha creado para mayor gloria y poder de los partidos políticos se siga manteniendo. Tampoco tiene sentido alguno que los españoles paguemos las quiebras de las entidades financieras que han arruinado los políticos y sindicalistas que ocupaban los consejos de administración de las cajas de ahorros. Pero lo que clama al cielo es que además de pagar todos los errores y desfalcos que se han cometido desde las entidades públicas no haya ni un solo responsable en la cárcel, ni del PSOE, ni del PP, ni de ningún partido o sindicato, esto sólo puede ocurrir con una justicia corrupta conchavada con el poder político. El dinero público voló al extranjero a nombre de los Blanco, Pujol, Bárcenas o Urdangarines de turno, y los españoles pagamos las consecuencias de la corrupción, cuando somos las víctimas del despilfarro, la vesania y la perversión de los poderosos.

En España, todos los políticos de todos los partidos son corruptos, unos en grado de autoría, otros en grado de complicidad y otros en grado de negligencia. Tenemos auténticos delincuentes dirigiendo el Estado, las autonomías y los ayuntamientos. No sólo nos han estafado en plena impunidad, sino que lo siguen haciendo en pleno sarcasmo. Sólo hay algunas honrosas excepciones, pero posiblemente no sean más del 10 % de todos los representantes públicos. El sistema de poder en España está parasitado por lo peor de lo peor de nuestra sociedad.

La justicia es injusticia cuando juzga a políticos, mientras que actúa con severidad cuando lo hace con ciudadanos. Muchos desahuciados han saltado por las ventanas, y resulta que la ley que les llevó a la muerte era ilegal por incumplir la normativa europea. A todos los que han desahuciado ya no  resulta aplicable, porque no tiene efecto retroactivo, incluidos los que se han suicidado, cuando en realidad su muerte han sido homicidios cometidos por el Gobierno español, por el Parlamento español, por los tribunales de justicia españoles y por las instituciones financieras que han actuado desde la ilegalidad, sin que nadie lo haya impedido. Muertes causadas por el Estado, injusticias cometidas desde el poder, impunidad de aquellos que las cometen, sólo puede conducirnos a una reivindicación de venganza, si no se pone remedio a tiempo.

Los medios de comunicación están al servicio del poder, tanto como Pravda lo estaba al servicio del régimen en la Unión Soviética o Gramma lo está al servicio de los dictadores castristas en Cuba, o Pueblo al servicio de Franco. El Gobierno ha salvado a Prisa, una empresa quebrada que debe 3.200 millones de euros (450 millones de euros de los españoles a través de Bankia). 

Y la calle, la farsa de la calle absolutamente controlada por los partidos de izquierda que han participado en el desfalco, junto a los sindicatos que han destrozado más empleo en este país que la crisis, porque a los sindicatos mayoritarios les resultaba más rentable tener parados que trabajadores para incrementar sus negocios.

España arde en un proceso de combustión interna, los españoles estamos quemados, hastiados, desesperados, pero no va a ocurrir nada, hasta que comience la violencia contra tanta desvergüenza, sarcasmo del poder y tiranía. En Chipre el Estado ha comenzado la confiscación de bienes, creando el primer corralito de la Unión Europea. ¿No es acaso un ensayo para un futuro incierto en otros países que atraviesan crisis en Europa?. En realidad, en España, con la nacionalización de los bancos, el famoso rescate bancario, se nos ha hecho copartícipes a los ciudadanos de los desmadres cometidos por los políticos, posiblemente a fondo perdido.

España es un volcán que humea, no sólo por los españoles que estamos quemados, hastiados y desesperados, sino por la yesca podrida del poder que va a servir a la inevitable hoguera. El día que exijamos responsabilidades y restitución por todos los crímenes cometidos desde el poder político contra el pueblo, comenzarán a cambiar las cosas, hasta entonces estamos condenados a soportar la violencia del Estado sobre todos nosotros.

El capitalismo de Estado socialista de Mariano Rajoy tiene los días contados. Han acumulado tanto poder que no podrán evitar su decadencia, y ese será el momento para la liberación de aquellos que siguen oprimiendo en  el mayor de los desprecios.

La violencia del poder contra el pueblo siempre se acaba resolviendo con la violencia del pueblo contra el poder.

Enrique Suárez

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