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sábado, 3 de enero de 2015

Estado de Bienestar y Gasto Público



La falsa correlación entre Estado del Bienestar y Gasto Público que se ha venido estableciendo en la Cultura Occidental, gracias fundamentalmente, a los que viven del gasto público, sin importarles otro bienestar que el suyo, se ha instalado como una creencia irreductible en la mentalidad de numerosos ciudadanos, oportunamente desinformados o intoxicados.

En los países más afectados por el caciquismo y el tercermundismo políticos, se ha creado una casta pública que tiene como único objetivo mantener su estado de privilegio. Tanto socialistas como conservadores, comunistas y nacionalistas y jóvenes promesas de la política, que instalan a sus fieles en lo público, comparten esta filosofía que está condenando a los ciudadanos occidentales a la pérdida de calidad de vida, el crecimiento de la pobreza, el incremento del paro,  las cargas impositivas y  una deuda pública que superan todos los dinteles del sentido común y la reflexión racional.

Que más gasto público produce más bienestar es una inmensa falacia, podemos comprobarlo en Grecia, que durante los últimos quince años se ha movido en rangos de déficit público constantes e insoportables, con un endeudamiento que supera el 175 % de su PIB y que, posiblemente, acabe con su expulsión del euro y de la Unión Europea enlos próximos meses. Se puede observar evoluciones paralelas en España, Portugal e Italia, con sus diversos estropicios, no ajenos a la corrupción política, económica y social, de aquellos que dicen representar a los ciudadanos y exclusivamente patrocinan sus intereses sectarios. Otra falacia de la democracia, que un voto concede representación, cuando lo que permite en los sistemas políticos corruptos como el español es consagrar la tiranía que los que detentan el poder ejercen sobre todos los demás.

Que España, con el – 7,10 %, haya tenido más déficit público que Haití en el 2013 sólo nos puede indicar la catadura moral de los que usurpan los recursos públicos desde el poder, en su propio interés. La mayoría de los países en los que mejor se vive no superan el 3 % de déficit o tienen superávit. El Estado de Bienestar sostenible sí correlaciona con un control del déficit público por parte de los gobiernos, quienes tienen déficit público intenso saben que eso condena a los ciudadanos a una pérdida de su Estado de Bienestar, con deterioro paulatino de los servicios, más paro, más deuda, más impuestos y más problemas.

Del año 1999 al 2007, España tuvo un déficit público menor del 3 % y durante algunos años hubo superávit, desde el 2008, España ha acumulado un 52,5 % de déficit público, lo que supone un 8,75 % por año; lo peor es que ese déficit público se ha pagado con deuda pública incrementando en 600.000 millones de euros nuestro agujero, pero además con cifras que han alcanzado los 6 millones de parados, todo para mantener un Estado que no necesitamos, unos empleados públicos que nos sobran y unas instituciones que sólo sirven para distorsionar nuestra existencia, porque son incapaces de adaptarse a la realidad, creando dos mundos, el de los que viven de lo público, que no han perdido ni calidad de vida, ni bienestar y todos los demás, los que lo pagamos, que hemos perdido casas, trabajos y hasta la vida para sostener miserables que cada día incrementan más sus privilegios en relación a los demás. 

Al tiempo que la pobreza se va incrementando en este país hasta alcanzar cifras olvidadas hace décadas, al igual que el paro que se mantiene inamovible, o la pérdida de calidad de vida de todos los ciudadanos soportamos, que lleva a algunos a perder cualquier oportunidad de una vida normal, y lo peor, mucho de ellos jóvenes. 

Las cotas de desigualdad existentes en España son mayores que las que había en el año 2000, precisamente, después de gobernar este país un partido que defendía la igualdad y el progreso, sucedido por otro que ganó las elecciones diciendo que iba a bajar los impuestos y no ha dejado de subirlos desde que llegó al poder. Pero lo mejor de todo es que durante este tiempo cientos de miles de millones de euros fuero transferidos desde fondos europeos a este país, para dedicarlos a incrementar las bolsas de corrupción política y económica, siempre asociadas a los partidos políticos. Lo público, se está devorando nuestro Estado de Bienestar, al contrario de lo que nos anuncian los que viven de lo público.

¿Quién se beneficia del Gasto Público más que los que viven de él?, mantener un gasto público que sólo beneficia a algunos y perjudica a la inmensa mayoría es un violación cívica, una injusticia flagrante, un crimen social y una imperdonable inmoralidad. 

Dentro de poco comenzará la campaña electoral para que los mismos que han trincado con tanta desmesura que anuncia el destrozo próximo  del Estado de Bienestar, nos vuelvan a solicitar la confianza, y como alternativa, tendremos otros que nos ofrecen más gasto público, para incrementar el poder del Estado, es decir, su propio poder, y con ello, su bienestar, a costa del malestar de los que voten. A este negocio, los que se benefician lo denominan democracia, mientras los perjudicados, que somos todos los demás nos acordamos cada día de su impostura, degradación. y mezquindad. 

Nuestro infortunio servirá de alimento al Saturno de la casta que hemos creado, que para para evitar su propia destrucción, devorará cualquier posibilidad de que salgamos de la estupidez algún día, siendo nuestro infausto destino, seguir sirviendo de carroña cívica al poder desaforado y corrupto que nos somete cada día a su locura.

Enrique Suárez




sábado, 19 de julio de 2014

Un fantoche llamado Žižek




No sé quien estaría más arrepentido del hijo putativo que les ha salido, si el filósofo social Karl Marx o el psicoanalista Jacques Lacán, este personaje que recuerda a un Rasputín en Estrasburgo, que vive de agredir la cultura occidental, la democracia y la libertad, representando la degeneración del marxismo psicodinámico que tantas dialécticas interesantes nos legó, con personajes honestos intelectualmente como Erich Fromm o Herbert Marcuse; me refiero, por supuesto, al padre ideológico y mentor de Pablo Iglesias y el clan de los erostratistas, el esloveno Slavoj Žižek, máximo exponente del pontificado esperpéntico del postestructuralismo, que a fuerza de simulaciones y simulacros tanto se va aproximando al surrealismo.

Cuando en este país quedamos hartos de la Z, no podía acontecernos algo peor que la mesiánica pretensión del ZZ, a modo de pesticida de todas las ideas que no sean loas suyas, con una arrogancia que recuerda a la de Palamedes en el Gorgias, culpando a los demás de su provocadora osadía, pues considera algo así como que si la realidad de los demás no es “su” realidad, la realidad se equivoca, pero él, sin embargo, no.

Los problemas de comprensión son siempre de los demás y si algunos no le entienden es que son tontos, arcaicos o psicópatas. Las interpretaciones erróneas nunca son las suyas. El relativismo zafio en su máximo esplendor, emerge de este pope de la postmodernidad, que desde una filfa insustancial trata de convertirse en paladín del progreso:  si llueve no es por que haya nubes, es porque alguien ha ocultado sol, seguramente con algún interés político o económico. Sería capaz de vender, intelectualmente hablando, helados en el polo y arena en el desierto, insultando a los que no le comprenden por su ignorancia y a los que no le compraran la mercancía por su egosimo, sólo así podría resolver su profunda amargura. Sin embargo, lo más fascinante es que su pensamiento sucedáneo de la filosofía,  donde más éxito alcanza es entre aquellos que en su vida han abierto un libro de ensayo ni por supuesto le entienden, mientras acogen sus enseñanzas y las de sus discípulos, con fe insultante, como si se tratara de "la verdad suprema" revelada a Moisés por Dios en la península del Sinaí, cuando guiaba a su pueblo en busca de la Tierra Prometida, después de abrir las aguas para cruzar el Mar Rojo, todo porque realmente odian las de los demás.

Este pensamiento a medio camino entre el animismo y el milenarismo, con aureola de paradigma, se pasea ufano por los antros del conocimiento que ayer fueron academias, gracias al poder de los medios de comunicación, siempre al servicio del último papanatas que proponga una crítica furibunda contra lo existente, por que le da la gana, simplemente, porque está en su libertad destrozar lo que otros han tardado años o siglos en crear y no conviene a sus intereses y ambiciones que prevalezca otra verdad que la suya en el inconsciente colectivo: la criminalización de lo ajeno, la exaltación de lo propio.

De tanto luchar contra el absolutismo, ha terminado contagiado de totalitarismo, fanatismo y dogmatismo, convertido en un talibán de todo a un euro. Luchando denodadamente contra la representación de los demás, para imponer la suya, como un mazdeista obligado a mostrar al mundo el bien que el defiende, exclusivamente y el mal, que es obra de los demás, exclusivamente.

Posiblemente sea el último sofista del relativismo con cierto éxito entre los frikis, que se enreda en laberintos silogísticos para ocultar su intransigencia y petulancia, tras una presencia impertinente, desabrida y acomplejada. Magnífico survival de la estupidez irredenta es este personaje, que lo mismo alaba a las repúblicas bolivarianas, que pide censura como una propuesta de libertad, llama psicópatas a los poderosos o exalta la soberanía de los pueblos oprimidos, a costa de aniquilar la soberanía de aquellos que los forman. Este seudo-todo, es una apariencia antropomorfa que prefiere la virtualidad a la realidad, la anarquía a cualquier orden, la procacidad a la reflexión, la violación en sí a la paciencia de lo negativo. ¿Apóstol de la violencia?, si es necesaria... la agitación, la propaganda, la censura, por supuesto, y la venganza, un motivo legítimo.
 Búsquedas de Žižek en google desde el comienzo de la crisis económica

Tanta parafernalia para no presentarse como lo que es: un enemigo de la libertad, un intolerante, un desaprensivo intelectual y en su condición ulterior, un adanista admirador inconfesable de Spengler en busca de un hombre nuevo, porque lo que existe en la actualidad no le agrada: la humanidad es idiota porque desconoce a Žižek y su desquiciada gnoseología que no alcanza el grado de epistemología y debe pagar por ello.

Me fascina la mentalidad de estos pervertidos intelectuales, que disfrutan jodiendo a la sociedad realmente existente en su torturado hedonismo, exorcizando a los demás, posiblemente para librarse de sus propios fantasmas de impotencia. Estos parásitos de la democracia y el conocimiento que nos ha traído la riada de la crisis han venido para quedarse. Sin duda, su condición de logocidas iconófilos les hace peligrosos cuando tienen un micrófono y una cámara delante, se han especializado en la retórica del simulacro, las artes escénicas y la coerción dramática. Una imagen vende más que mil palabras, no hay significado, sólo significante. Son los nuevos profetas del desatino y pueden convencer a los más ilusos de que el suicidio es una alternativa ante la próxima invasión de los extaterretres. 

Quizás lo más extravagante es que este autor, adepto del comunismo, partido al que perteneció hasta 1988, se presentara a las elecciones presidenciales de su país en 1990 por el Partido Liberal Demócrata (LDS, no LSD, no confundir), quedando en quinto lugar, y desde entonces ha regresado a su condición original, tal vez por no haber soportado la fractura narcisista de no haber sido elegido presidente de su país por sus compatriotas,  para arremeter contra conservadores, liberales, y nacionalistas, y todo aquel que no le dé la razón, arguyendo su incomodidad, desde posiciones que van desde el radicalismo de izquierdas hasta el hooliganismo.Su pensamiento se puede seguir en los libros que ha publicado y en el diario británico The Guardian, del que es colaborador.

La raiz cuadrada de menos uno y dos huevos duros, en un escenario de paranoia inducida en la criminalización de lo ajeno, contribuyen a crear un excelso pensamiento para las barricadas del siglo XXI. 

Enrique Suárez

sábado, 5 de julio de 2014

Reflexiones sobre la casta política: volver a empezar



"Aquel que no conoce la historia, está condenado a repetirla" Napoleón Bonaparte

Recientemente, D. Antonio García-Trevijano, posiblemente el español vivo que más ha hecho por defender las ideas republicanas en este país, se refería a la tribu de Podemos y su líder Pablo Iglesias, como gentuza, desde el punto de vista intelectual. En mi criterio, más que gentuza, son una secuela del pensamiento del anterior Presidente de Gobierno, prodigio de “presentismo” y “adanismo”, que a fuerza de imponer su pensamiento político de una España discutida y discutible, acabó logrando su propósito, ayudados por el "desmoralismo" de su principal opositor, además de introducirnos en la crisis económica más importante que se recuerda en democracia, sin haberla reconocido siquiera. Los prodigios de la inepcia con poder, siempre son recordados por su nefasto legado.

Antes de que la marea de la estupidez política acabe con el poco sentido común que existe en este país, quiero hacer algunas precisiones que nos ayudarán a comprender mucho mejor lo que ocurre.

La casta como terminología adaptada a estos tiempos ha sido recobrada en los últimos años en los países del sur de Europa, que han sido, junto con Irlanda, los más castigados por la crisis económica. Es importante señalar en este momento que tanto Grecia, Italia, España, Portugal e Irlanda, son precisamente los países que históricamente han dado lugar a las instituciones más importantes de Europa y el mundo occidental.

Los primeros en hablar de la casta fueron los italianos Rizzo y Stella en un libro publicado en 2007 titulado “La Casta”, que algunos seguimos con interés y divulgamos en su momento entre los lectores hispanos. Luego vinieron otras obras como las de Francisco Rubiales: “Políticos, los nuevos amos” y Daniel Montero: “La casta: el increíble chollo de ser político en España”, posteriormente otros se fueron sumando, sin embargo no tengo constancia que ninguno de los líderes de Podemos haya escrito nada al respecto, previo a su utilización política como estandarte revolucionario para alcanzar poder.

De la Antigua Grecia al siglo XXI

Sin embargo, nadie hasta ahora ha hablado del origen de la casta política hasta donde tengo conocimiento, a pesar de que son muchos los que lo utilizan como arma arrojadiza contra el poder.

Personalmente, me fascina el escaso bagaje intelectual de políticos y periodistas españoles cuando hablan cada día de algo que desconocen, posiblemente no entiendan y además lo hacen como si fueran los más avezados conocedores de la terminología. El papanatismo siempre fue inmenso e intenso en este país.

Para comprender el concepto de casta, no sólo hay que recurrir a la estructura social de la India que segrega por interés político y sentir religioso a la sociedad en castas divididas desde el nacimiento, hasta ahí sólo nos quedaríamos en la metáfora.

Pero desde una perspectiva política nadie nos ha hablado hasta ahora, al menos no tengo conocimiento, de que la concepción de la casta como clase política se encuentra en las mismas raíces de la democracia en la Grecia Antigua. Precisamente la Timocracia u Oligarquía es el primer paso hacia la Democracia, Sólon estableció la primera Constitución de Atenas creando una casta, fundamentalmente para evitar una tiranía monárquica. Esto ocurrió en el siglo IV a de C, posteriormente Clístenes, que es el padre de la primera Constitución democrática, a pesar de la oposición de la oligarquía reinante, estableció la igualdad como principio fundamental entre los ciudadanos. Tres elementos se encuentran en el origen de la democracia, que al fin y al cabo, es una lucha contra la acumulación de poder en escasas manos, todos ellos establecidos desde un presupuesto de igualdad entre los ciudadanos: isocracia (igualdad entre gobernantes y gobernados), isonomia (igualdadad ante las leyes) e isegoría (igualdad en la libertad de expresión ante la asamblea).

Los romanos fueron en cierta forma una evolución de los griegos, su mayor aportación fue la de establecer la ley como principio fundamental, además de la igualdad que habían establecido los griegos. El imperio romano fue un imperio de la ley y una normalización de los principios políticos en todos los lugares de su imperio, creando las primeras instituciones de poder desde un centralismo original, esta cuestión también ha sido olvidada.

Por último, los españoles y portugueses son precisamente los que expandieron por primera vez un modelo unitario por el mundo, el poder de un rey, la creencia en una religión, sus respectivos idiomas y costumbres, la configuración burócrática de un Estado, creando un ámbito cultural compartido, algo que posteriormente también hicieron franceses, ingleses, holandeses y rusos. Las culturas orientales y musulmanas siguieron su propia evolución, ajena a los presupuestos occidentales hasta épocas recientes.


¿Qué es lo que ha ocurrido en Occidente?

Sencillamente que en algunos países, fundamentalmente los del sur de Europa, y particularmente en España, la tentación oligárquica de Solón ha alcanzado su plenitud, convirtiendo la democracia en un simulacro, que ha eliminado cualquier vestigio de isocracia entre gobernantes y gobernados, de isonomia, debido a los múltiples aforamientos y leyes barrera para impedir que nadie que no pertenezca a los partidos políticos existentes pueda alcanzar representación, y por supuesto de isegoría, elevando a los púlpitos de la opinión pública a la colección más decrépita de reaccionarios desde el franquismo, todos discípulos de Emilio Romero, aquel papista del poder, sea cual fuera su esencia. Tiene razón Pablo Iglesias al decir que la casta ha secuestrado la democracia.

Sin embargo cada país del sur de Europa tiene su particular historia, en España posiblemente el origen de la casta se encuentre en Manuel Godoy, reconocido Príncipe de la Paz y apodado “el choricero”, personaje de baja ralea y excesiva ambición, que no dudó en vender España a Napoleón llegado al momento, junto con el felón Fernando VII y el cornudo de su padre, alguien ha llegado a decir que Fernando VII más que hijo de Carlos IV parecía hijo de Godoy. En ese mismo instante, con la irrupción de la casta política en España, de la lumpen-élite, comenzó nuestra decadencia, a pesar de los denodados esfuerzos de los liberales que se enfrentaron a los absolutistas y legaron el máximo logro para los ciudadanos de este país: su condición de soberanos.

En conclusión, nada nuevo bajo el sol, ni siquiera la coleta de Pablo Iglesias, que se aleja demasiado de las virtudes atribuidas al buen demócrata por Tucídides cuando se refería a Pericles en su discurso funerario, pero también a la biografía de Agustín Argüelles, que al cambio fue nuestro Pericles.

En España, en el sur de Europa, seguimos en lo mismo de siempre, el poder y sus representantes se obstinan, hoy igual que hace 25 siglos a ser demócratas, para ello inventan partidos políticos (prohibidos en la Antigua Grecia), aforamientos (imposibles en la Antigua Grecia) y leyes segregadoras de la isocracia.

Son unos ilusos aquellos que piensan que en este país, o en los del sur de Europa, del poder o de Podemos puede provenir el regreso de la democracia, eso es absolutamente imposible, porque en los países del sur de Europa y especialmente en España, el poder político siempre ha sido enemigo acérrimo de la democracia, con Fernando VII, con Primo de Rivera, con Franco, con las Repúblicas, la primera y la segunda, y con todos los presidentes de la actual democracia, con la excepción discreta y limitada de Adolfo Suárez, que al menos fue capaz de lavarle la cara al régimen para darle apariencia de normalidad, para que la casta política recobrara en el tiempo, extrañamente sin mayor oposición de los ciudadanos, su afición al ejercicio del poder desde la tiranía en la que actualmente vivimos.

Enrique Suárez

sábado, 7 de junio de 2014

Cambiemos algo para que todo siga igual



"Todas las revoluciones modernas han concluido en un reforzamiento del poder del Estado" Albert Camus

Durante las dos últimas semanas, tras las elecciones europeas del 25-M, se han sucedido en España una serie de acontecimientos consecutivos que, sin duda, sugieren algún cambio o evolución en los órganos de poder de este país. No obstante, sin ánimo de ser aguafiestas, todos forman parte de un gran simulacro para que realmente no cambie nada.

Los órganos de poder que conforman la casta de este país han aprovechado las elecciones europeas para poner en marcha una operación de maquillaje a gran escala, la simulación está servida, desde los paladines de la hipocresía, para volver a engañar a los españoles, una vez más.

En una era de la apariencia como la que vivimos, con una información tan profusa que impide cualquier análisis sosegado, lo importante es acelerar los acontecimientos, presentarlos de tal forma que parezca que estamos ante un cambio de ciclo, cuando en realidad nada va a cambiar, porque como decía Czeslaw Milosz, el poder cambia de manos, pero siempre entre las mismas manos. Algo de lo que también nos advirtió Gaetano Mosca en su Teoría de las élites o Michels con su famoso cinturón de hierro de las oligarquías.

La política es la máscara hipócrita del poder

En mi escéptica opinión, todo es una simulación, un simulacro de seducción, en terminología del sociólogo francés Jean Baudrillard, quien nos definió el porvenir de las sociedades avanzadas en las que cualquier hecho tiende a degradarse como tal en su autenticidad, para pasar a ser espectáculo y objeto de consumo. Informaciones numerosas, interpretaciones diversas, análisis voraces e irrelevantes de los voceros del sistema, recibidos en alud, de forma mecánica y repetidos miles de veces,  representan en su simulacro, un cambio de realidad, que realmente no ocurre, que es sólo una máscara de cambio para una realidad que se mantiene.

La inmutabilidad del poder también fue denunciada por Francis Fukuyama hace unos años cuando escribió su obra “El fin de la historia y el último hombre”, cuando ofrecía un marco estable para las relaciones, aunque se disfrazara de numerosas formas éticas o emocionales para satisfacer a las masas. Los hechos de cambio social radical, como las guerras o las revoluciones, eran imposibles en las sociedades avanzadas, intercomunicadas, inmersas en un mundo global. La democracia no tenía evolución posible más allá de los planteamientos liberales.

En realidad, la teoría del simulacro en el cambio de poder, es un artefacto para satisfacer la resignación al más de lo mismo  de los ciudadanos de las democracias, pero en su esencia su análisis proviene de la antigüedad, cuando Aristóteles nos habló de las degeneraciones de la democracia y sus artefactos retóricos, de las evoluciones degradadas del Ethos político, sustituido por la ausencia de logos (la razón) y la veneración al pathos (las emociones), que en España se pueden asignar al actual simulacro debate entre tiranía y oclocracia, entre monarquía y república, olvidando ambas opciones la soberanía nacional del pueblo español, único sujeto legítimo de decisión sobre la cuestión.

Maquiavelo también nos habló en su obra “El Príncipe” del abismo existente entre el poder y la política, que tan sólo es una simulación de cambio del poder que permanece inmutable, como también lo hizo Tomaso di Lampedusa en El Gatopardo, cuando ante los cambios revolucionarios del nacimiento de Italia como nación, hizo pronunciar a un aristócrata del Antiguo Régimen, el Príncipe de Salina, la frase que da título a este artículo: “cambiemos algo para que todo siga igual”. En el ámbito religioso, también lo hizo Erasmo de Rotterdam en su "Elogio de la locura" para denunciar la degeneración del poder religioso en su tiempo, que dio lugar a la Reforma de Lutero.

Pan y circo

El Ethos Político de la Modernidad ha sido descrito por Daniel Innerarity en su  obra "Dialéctica de la modernidad" de la siguiente forma:

“A diferencia de otras épocas en que los ideales políticos gozaban de adhesión y capacidad movilizadora, parece ser una característica de la nuestra su progresiva pérdida de credibilidad. De manera generalizada, la política no significa otra cosa que un escenario en el que la ficción deviene realidad y donde se consienten actitudes que serían consideradas como inmorales en el campo de las relaciones interpersonales.

La existencia de abusos de poder o la simulación para obtener determinados beneficios políticos no se han inventado recientemente: recorren la historia de un extremo a otro y son una llamada de atención sobre la endeble condición humana. Lo que si parece específico de nuestra situación es que la consideramos inevitable: para la opinión dominante, la ética y la política son, de hecho, dos realidades que se encuentran en recíproca oposición.

Los motivos de este desencanto pueden ser muy variados; la coincidencia, en palabras de Nietzsche, consiste en afirmar: “la necesaria suciedad de todo hacer político”.
El espectáculo político que nos ofrece la casta trata de agradar a todas las voces que se han levantado contra la molicie del actual régimen de poder, la corrupción disparada, la crisis económica más severa de las últimas décadas y la quiebra institucional del país, protagonizadas por el elenco, se complementan con la comparsa de propuestas inconstitucionales que van desde la secesión hasta la advocación al espíritu del chavismo venezolano o el castrismo cubano, pasando por el encastillamiento numantino del PSOE y el PP para no reconocer la corrupción y los despropósitos en la que han transitado sus formaciones políticas durante los últimos años.

No en vano, en las pasadas elecciones la legitimación del régimen se ha visto mermada, no sólo por el 58 % de convocados que no votaron por ningún partido, sino por los más de cinco millones de votos que han perdido los partidos que han gobernado este país durante los últimos 35 años. Pero sin duda, el pábulo concedido por el poder y los medios a fórmulas remontadas y exasperantes como la formación de Pablo Iglesias, o moderadas, pero adscritas a los postulados de la casta, como UPyD de Rosa Díez o Ciudadanos de Albert Rivera, nos hacen vivir en la apariencia de que algo está cambiando, cuando en realidad todo sigue igual que siempre.

Los ídolos sin ocaso

Los que urden la impostura en algún restaurante discreto, con alevosía y nocturnidad, a costa del erario público, saben que la presencia de formaciones radicales por la extrema izquierda, los nacionalismos y la extrema derecha, son el mejor argumento político para que los demócratas regresen a las urnas para votar a los mismos de siempre. No hay nada como un simulacro de revolución, para regresar a la involución degenerada que ampara a los farsantes de todos los partidos en la representación política, incapaces de evolucionar hacia una auténtica democracia y someterse al imperio de la ley (10.000 aforados es sospechoso de que algo sucio ocurre en la política de este país).

La abdicación del Rey, tan evocada, los cambios en el PSOE, las fórmulas participativas del PP, las inyecciones económicas con deuda para satisfacer a las masas (otro plan E), la inmutabilidad del Gobierno, como esencia del orden y de que todo permanece "atado y bien atado", junto con las protestas callejeras de los “sans culottes”  esperando su Pradial y los alegres secesionistas disfrutando de su primavera ilegítima, recrean la escenificación del pan y circo romano.

Espectáculo y migajas para los esquilmados ciudadanos que han pagado todo este despropósito, una inmensa mayoría, con el declinar de su bienestar y la pérdida de un 30 % de su poder adquisitivo, y una intensa minoría con la pérdida de su trabajo, su casa,  su futuro y su vida, además de la esperanza y también la de sus hijos, que al fin y al cabo, son los hechos reales, que no admiten simulacro, ni envoltorio, ni ocultación, sólo silencio por parte de aquellos que, desde su egoísmo e ineptitud, le han quebrado la existencia al descuido a unos cuantos millones de españoles, desde una perversa impostura, su farsa representativa y la usurpación demagógica y estrafalaria del poder que han ejercido.

Enrique Suárez


lunes, 5 de mayo de 2014

Los españoles se alejan de los partidos políticos

"Desde la aparición del Estado constitucional y más completamente desde la instauración de la democracia, el demagogo es la figura típica del líder político en Occidente." Max Weber

Han tenido que transcurrir casi cuarenta años, el mismo tiempo que estuvo Franco en el poder, para que los españoles se comiencen a percatar de que en la política de este país no es oro todo lo que reluce, más bien son los focos de los medios de comunicación que los políticos subvencionan y nosotros pagamos con nuestros impuestos los que iluminan la tenebrosa realidad que se representa en la política española.

De la necedad de un iluminado como Zapatero hemos pasado al desprecio de un asombrado como Rajoy, y a una patulea de corifeos danzantes que aspiran a sustituir las viejas momias de los grandes partidos nacionales, por matrioskas de intereses que rivalizan en estupidez con aquellos que pretenden desalojar. Que UPyD o IU ganen votos sólo es signo de la desinformación en la que viven los españoles, pues el modelo que defiende el partido de Rosa Díez es el mismo federalismo que defiende el PSC y no se atreve a promover ni el PSOE; en cuanto a los de Cayo Lara, serían capaces de acabar con el país con tal de meter sus solidarias manos en el cajón de lo público y colocar a todos los que tienen en lista de promoción.

¿Qué puede cambiar en España con más presencia en el Parlamento Europeo de los afines a Rosa Díez y Cayo Lara y menos presencia de los afines a Rubalcaba y Rajoy?, se lo puede decir anticipadamente: nada. Bueno, que lograremos que 54 españoles, con poco mérito y mucha geta, hayan resuelto su vida por cinco años, pues el sueldo mensual antes de impuestos de cada parlamentario europeo de 7.956 euros, cifra que se elevará en el próximo mes de junio, más las asignaciones correspondientes a sus partidos y todos los enchufados que contraten como administrativos, asesores, eso sin contar los complementos que reciban.

Cambiar a unos por otros en el poder, cuando el poder está corrupto desde sus mismas raíces hasta su más elevada cúspide, no puede cambiar absolutamente nada. Ni con el PSOE, ni con el PP, ni con UPyD, ni con IU, ni por supuesto con todas las opciones nacionalistas, que sólo pretenden transferir el poder para recoger más dinero y repartirlo selectivamente entre todos los que trincan.

Mientras existan demagogos, y sólo demagogos, en la representación política de este país no hay nada que hacer, más que aplaudir la demagogia, que permite la corrupción o quedarse en casa viendo quién ofrece más por el voto, para ocultar todo lo que piensa llevarse cuando se lo concedan. El problema de los partidos políticos españoles es sólo uno, en la antigua Grecia se conocía como hibrys y se podría traducir como desmesura, la extrema ambición de los poderosos, se sostiene en el engaño hacia aquellos que confiaron en ellos. ¿Han visto ustedes algún político de cualquier partido salir en la televisión y decir abiertamente, señores todo esto es una mierda, aquí robamos todos todo lo que podemos, para eso nos hemos creado una justicia a la medida y hemos comprado los medios de comunicación con su dinero, los públicos y los no públicos?, ni lo verán.

La casta se desinfla

Pero ciertamente parece que algo va a cambiar a partir de las próximas elecciones europeas, en un blog cuyo título es Radio Gramsci, nos relatan que corre por los mentideros de la Corte una encuesta privativa (de las que no se hacen públicas) publicada a finales del año pasado, que dice que la abstención en las próximas elecciones europeas superará el 75 %, con una pérdida de votos de 9,1 millones entre el PSOE y el PP ( 6,2 millones el PP, 2,9 millones el PSOE), pero también de los nacionalistas (CIU perdería medio millón, el PNV cien mil votos, al igual que BNG), que nunca se verían compensados por el crecimiento de IU en cuatrocientos mil votos y el de UPyD en ciento cincuenta mil, a los que se sumarían los 70.000 votos más que obtendría ERC.

De hecho los grandes partidos ya reconocen abiertamente que la abstención será la mayor de la historia de la demagogia a la que ellos denominan democracia, y superará el 60 %. En la última encuesta realizada sobre el rechazo de los políticos españoles, se produjo una cifra desconocida hasta entonces: el 83 % de los españoles rechazan los partidos políticos existentes y los consideran las instituciones más corruptas.

Recientemente se ha dicho en este blog, que la cifra de deslegitimación del sistema tendría que superar los 2/3 del electorado, es decir el 66,7 % de abstención, a partir de esa cifra, las cosas pueden cambiar y hacerlo deprisa, porque un tercio de los convocados no puede legitimar en una democracia lo que hagan los políticos que han sido rechazados en su totalidad, por dos tercios de los convocados a las urnas.

A pesar de la propaganda y las intoxicaciones que los políticos de todos los partidos van a regalarnos de aquí al 25 de mayo, no creo que en esta ocasión se salgan con la suya, después de haber silenciado que han logrado entre  todos que retrocedamos veinte años económicamente y más de cien políticamente hasta la época del “turnismo” en que los dos grandes partidos de la época se sucedían en el poder para repartirse los privilegios y beneficios a costa de los españoles.

Existe tanta corrupción en este país que no sería extraño que se diera un pucherazo, cuando son los principales partidos los que seleccionan a aquellos que deben realizar el recuento definitivo de los votos en la Junta Electoral Central y también a los jueces afines que deben levantar testimonio de la pureza democrática de las elecciones. Tampoco sería de extrañar que ocurriera algún acontecimiento notorio que obligara a los españoles a cambiar de opinión a última hora por el miedo a algo peor de lo que existe, como ocurrió en el 23-F, en el GAL, o el 11-M.

Se juegan demasiado para permitir que el proceso electoral sea limpio, ¿si han sido capaces de esquilmar un país dejando seis millones de ciudadanos en el paro, incrementando la pobreza,  endeudándonos en más de 600.000 millones de euros, desfalcando en 300.000 millones de euros las Cajas de Ahorros, y no reconociendo siquiera participación en los casos de corrupción más bochornosos de este país (EREs, Gürtell, Marea, Palau, Bárcenas, Noos….), ¿cómo no van a ser capaces de poner unos cuantos miles o millones de votos acumulados en las actas electorales, una vez que han salido del control de ciudadanos independientes de los partidos políticos, como son los presidentes y vocales de las mesas electorales?.

Semejante tontería sería como pensar que la mafia se ha vuelto no violenta tras comprobar estadísticamente el crecimiento de la criminalidad. El que tiene condición de depredador, siempre depreda, depreda el dinero, y depreda cualquier posibilidad de ser juzgado de forma independiente y tener que dar explicaciones de sus delitos y devolver lo que se ha llevado.

Yo no me fío de este puterío

Enrique Suárez





sábado, 12 de abril de 2014

Diario de una catástrofe (004)



1) La casta universitaria de la complutense tiene su propio servicio disciplinario, como en las mejores y más tradicionales universidades soviéticas, a mayor gloria de Stalin.

2) El consumo de cemento en España sigue descendiendo en 2014 por séptimo año consecutivo.

3) Carta de Niño Becerra a Rajoy: "Usted nunca habla de cosas palpables y la oposición no le suele preguntar"

4) Catalunya Bank regala su fondo inmobiliario valorado en 9.000 millones al fondo Backstone, que pagará 40 millones de euros. Es necesario recordar que el FROB invirtió 12.000 millones de los españoles en su rescate. De Narcis Serra se sigue sin saber nada

5) 12,5 millones de desplazamientos en el tráfico de Semana Santa, la previsión más baja desde 2005. 

6) El PSOE pide la dimisión de Rajoy por los detalles revelados en el caso Bárcenas

7) España lidera el abandono escolar temprano en la Unión Europa


8) España tercer país de la OCDE donde más bajaron los salarios en el año 2013


9) El 83 % de los españoles cree que los partidos políticos son las instituciones más corruptas . Los partidos políticos siguen ajenos a lo que piensen los españoles.


10) España en el puesto 21 del Índice de Progreso Social en 2014, una medida armonizada del desarrollo social. Evidentemente no se corresponde con el puesto que obtiene en el PIB (13), luego algo está fallando en el desequilibrio, tal vez lo que dice el 83 % de los españoles, esas instituciones corruptas conocidas como partidos políticos.

miércoles, 9 de abril de 2014

Diario de una catástrofe (001)






A partir de hoy, 9 de abril de 2014, se inicia en este blog una nueva sección, en la que periódicamente se dará noticia de los graves errores políticos, económicos, sociales,  que se están cometiendo en este país y que nos conducen directamente hacia una catástrofe de proporciones descomunales. Quede como testimonio de la incapacidad manifiesta del Gobierno de Mariano Rajoy para resolver los problemas de los españoles, de similares proporciones a la insidia de los Gobiernos de Rodríguez Zapatero para cultivar la crisis en la nos hemos instalado para las próximas décadas.


1) No reconocer la deflación que amenaza a España más que a ningún otro país de Europa, como se informa desde el FMI

2) No realizar a tiempo las reformas de las administraciones públicas que hoy mismo se han decidido en Italia. Renzi ha decidido aproximarse deprisa a la realidad, mientras que Mariano Rajoy se ha empeñado en alejarse de ella con nuevos engaños. Esto repercutirá sobre la prima de riesgo de Italia, que descenderá más deprisa que la de España, lo que invitará a los inversores extranjeros a desviar su capital al lugar donde más seguridad se ofrezca para su deuda pública.

3) Mariano Rajoy prometió reducir las 4.000 empresas públicas existentes en España cuando inició su mandato de Gobierno, durante el año pasado se redujeron en 460, pero en realidad los empleados públicos de estas empresas se han incrementado un 11.8 % desde los comienzos de la crisis. Nos seguimos haciendo trampas en los solitarios.

4) Tratar el problema del desempleo, como "algo ajeno a sus objetivos", sin políticas de incentivos a la creación de empleo es un lastre para España, pero fundamentalmente para los españoles. En Italia han saltado todas las alarmas, cuando el paro ha alcanzado el 13 % y se iniciarán las reformas de forma inmediata. El FMI considera que España se ha instalado en la deflación y que el paro no descenderá del 21 % en el próximo lustro

5) En el Informe de la Fundación Bertelsmann, publicado recientemente se concluye que España ha descendido hasta el puesto 37 en el índice de sostenibilidad económica (sólo por delante de Grecia, Chipre, y Portugal, tres economías rescatadas). La política de austeridad ha salvado a las entidades financieras y ha provocado una devaluación interna, pero a costa de recortar las posibilidades de crecimiento en el futuro, por falta de inversión en educación e innovación 

6) Francisco Fernández Reglero (gurusblog), ha realizado un análisis considerando que España fuera una empresa, en el que llega a la conclusión de que esta empresa es inviable económicamente hablando; NO INVERTIR EN ESTA SOCIEDAD: La dirección de la compañía no es adecuada y las decisiones que toman no atajan su mal.

7) Panoplia de despropósitos: el Fiscal General del Estado (dos años y medio después de jurar su cargo), reclama una fiscalía "no teledirigida" desde el Gobierno, cuando su insitución es independiente por ley, de las injerencias gubernamentales. Tendrá que reclamarse a sí mismo la independencia de la que carece desde que juró su cargo 

8) La marca España triunfa en el mundo: los Simpson escenifican el estado de putrefacción que se vive en este país (vídeo publicado en USA el 30-3-2014)

9) La agrupación mayoritara de empresarios del IEF, consideran que: " la recuperación será moderada y con una limitada creación neta de empleo."

10) No se acaba de cerrar la secesión catalana y en Euskadi, el PNV anuncia la que viene.

Ciudadanos en la Red

domingo, 13 de octubre de 2013

La lógica confusa de la política difusa


Han transcurrido varios años desde que en este blog comenzamos a analizar las cosas del poder y la política desde abajo, desde la servidumbre que nos concede la impostura demagógica a la que estamos sometidos por los representantes políticos que han usurpado los últimos vestigios de democracia que existían en nuestro país.

En una agresión sin precedentes al sentido común de los españoles, en un inusual alarde de despotismo, los ciudadanos de este país contemplamos al elenco representativo en un espectáculo bochornoso, sin posibilidad de esconderse ya entre titulares y nuevas noticias, sin poderle echar la culpa a los contrarios de los dislates y las corrupciones que han cometido.

Pocos españoles quedan que no se hayan dado cuenta del embaucamiento a que nos ha sometido, nos somete, y nos someterá, si no lo impedimos, una casta rastrojera que se ha empoderado del poder, contra leyes, constituciones, principios y finales, en una apoteosis de desmesura y oprobio que, sin duda alguna, terminará formando parte de la crónica de latrocinio e impostura occidentales. Medios de comunicación alemanes, británicos y norteamericanos, recientemente se ha ocupado de este tema y no se explican cómo los españoles podemos soportar tan estólida memez a nuestros representantes políticos sin emprender una reacción cívica para darle la puntilla a la farsa y el fraude que cada día cometen con aquellos que les eligieron para representarles bajo el imperio de la Ley, ocasión que han aprovechado para imponer su propia normativa ajena a cualquier principio democrático, legítimo o legal.

No han sido escasas las advertencias que algunos pensadores nos han legado para protegernos de la depravación de los poderosos, desde Lord Acton a Voltaire, desde Pascal a Quevedo, desde Camus a Revel, desde Chomsky a Milosz, desde Tocqueville a Hayek, desde Proudhon a Marx,  nos han prevenido contra los desmanes del poder y los poderosos, hay muchos más pero ésta es una sucinta relación de algunos intelectuales que se han enfrentado a la memez del poder, que sin embargo, no han llegado en sus advertencias al grueso de la opinión pública española, que desde hace siglos ha sido adoctrinada en la sumisión al poder y a los poderosos.

Desde que Goethe advirtió a Hegel sobre la miseria de los historicismos, hasta que la postmodernidad nos ha imbuido de relativismos insustanciales, ha pasado mucho tiempo, en el que una casta de impresentables se han dedicado a representar a sus electores en nombre de la democracia y a su pesar, en una pretensión de servicio que se ha convertido en expolio y explotación. Los políticos parece que tienen bula para mentir sin piedad a los feligreses que les escuchan y apoyan. En España es costumbre, ver que un político como Rajoy triunfa en las elecciones diciendo que va a bajar los impuestos para no dejar de incrementarlos desde que promete su cargo, o que un prodigio de incoherencias como Rubalcaba, exige al gobierno del PP precisamente lo que jamás  hizo cuando estaba en el gobierno del PSOE, o que el Presidente de Gobierno que más daño ha causado a este país, el señor Zapatero, haya desaparecido por completo de la escena pública como si fuera un prófugo de la justicia, todos ellos han ocultado en la crisis su propia incapacidad para resolver los problemas que interesan a los españoles, que no son otros que el paro, la corrupción política de todos los partidos, los desfalcos de las Cajas de Ahorros, el nepotismo que ha colocado medio millón de enchufados de inútil valor en los cargos intermedios de las administraciones públicas para afianzarse en el poder, al precio que sea, que siempre pagaremos los españoles.

No obstante, cada día estoy más esperanzado con la evolución de las cosas, porque si el pueblo español ha adquirido por adherencia toda la doctrina que le han insuflado, está acostumbrado a mirar con detalle a sus representantes políticos, pero a partir de ahora, tras el engaño, lo que ayer se contemplaba con fe e inocencia, hoy se hace con desconfianza e ira. La casta política española ha cruzado la línea roja de su deslegitimación definitivamente, no hay ninguna posibilidad de que vuelvan a convencer a los españoles de que velan por su bien, porque hemos comprobado que exclusivamente lo hacen en su interés, por sus privilegios y beneficios, en contra de cualquier mandato democrático, vulnerando la ley y aproximándose más a la delincuencia cada día que pasa. Los medios de comunicación, al servicio de La Casta, no nos han informado a los españoles, de cómo han cambiado las constantes sociales de este país en la última encuesta del CIS.

Si bien el paro sigue siendo la mayor preocupación social de los españoles, la segunda ya no es la economía, sino la corrupción y el fraude, mientras que la tercera es la economía, inmediatamente seguida de los partidos políticos. Sin duda estos cambios anuncian una reacción cívica o no, contra la impostura y la detentación a que nos somete La Casta política española desde el despotismo en el que se han acantonado. Sólo nos queda esperar para ver cómo se materializa la reacción de los españoles ante la tiranía a que les ha sometido La Casta representativa de este país, en nombre de la democracia y la ley, y a su pesar.

Civilizar al poder político es una cuestión de emergencia para este país y sus gentes, que ya saben de primera mano que no pueden esperar de ninguna forma que quienes les representan muestren ningún arrepentimiento por sus desmanes. Sólo es cuestión de tiempo el desenlace, tras los actos de farsa, fraude y embaucamiento.

Lo saben los de La Casta, pero también lo sabemos la inmensa mayoría de los españoles, que un 1 % de españoles por mucho poder que detenten, no pueden imponerle su voluntad delictiva al 99 % restante, ni en nombre de Dios, ni del Rey, ni de España, ni de la Constitución, ni del socialismo, ni de las veleidades de los inefables inventores de la inconsecuencia, la incoherencia, la incongruencia y el atentado permanente contra el sentido común, porque el sentido común, sigue siendo común, y ellos ya forman sección aparte, no de ningún sentido común; han pasado de ser valedores de los principios que sostienen a nuestra sociedad, a ser principales enemigos de nuestro bienestar, convivencia y prosperidad. No podemos permitirnos esta Casta en el poder si no queremos condenarnos a vivir en la miseria y el despojo, y tan idiotas, creo que no somos.


Enrique Suárez

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