desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Demagogia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Demagogia. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2015

Albert Rivera y Pablo Iglesias, sosias de Rinconete y Cortadillo



"Muchos son limpios de manos porque se lavan, no porque no roban" Francisco de Quevedo y Villegas

La actividad política debería ser reconocida profesionalmente en el epígrafe de espectáculos y diversiones. Algunos de los personajes que deambulan por el gran escenario de los telediarios y las tertulias de todo a un euro, son tan entrañables como lo fueron El Lazarillo de Tormes o Rinconete y Cortadillo. Nunca antes las instituciones políticas españolas habían recordado tanto al Patio de Monipodio.

Cierto que el público traga de todo, con cualquier propuesta y a veces hasta sin ninguna, resultan atractivos personajes de la farándula política como Albert Rivera y Pablo Iglesias, los relumbrones del momento. Mientras los medios de comunicación de masas revolucionadas y quebradas, apuesten por los partidos políticos y no por la democracia, seguiremos viendo boutades, chascarrillos y jaculatorias, en lugar de propuestas con un mínimo sentido común. ¿A quién le interesa el sentido común en estos días con lo simpáticas que son las chorradas que vierten los políticos sobre sus huestes y sus hordas?

Nunca seré votante de Podemos, ni de Ciudadanos, tampoco creo que lo vaya a ser de ningún otro partido, me he vuelto apóstata de las mentiras que nos cuentan todos estos feligreses ambiciosos para vivir sin pegar palo al agua el resto de sus días. A mí, personalmente, la mayoría de los políticos siempre me han parecido unos jetas y unos mangantes, y en cada ocasión que me he aproximado para refutarlo he descubierto que pensando mal de ellos me quedé demasiado corto.

Albert Rivera ha dado más bandazos ideológicos que una pluma en un huracán, ha dejado más gente en la cuneta de sus seguidores que ningún otro político de este país, incluyendo a Rosa Díez y Francisco Alvarez Cascos, que no le van a la zaga. Nadie ha tenido tanta cara en la política española desde Godoy para acá. Del PP a un Ciutadans transversal que convirtió en izquierda no nacionalista (española no, catalana sí) para seguir en el poder, para después apuntarse a una operación libertaria con Libertas, un partido que en España se presentó como un partido de izquierdas con Miguel Durán a la cabeza y que en el resto de Europa representaba posiciones más próximas al radicalismo de Le Pen.

Si tuviera que comparar a Albert Rivera con un personaje de la historia, sin duda elegiría a Fouché, el duque de Otranto, aquel genio tenebroso del que nos habló con maestría Stefan Zweig. Talleyrand era una novicia comparado con el personaje.

Pablo Iglesias es el alter ego del momento de Albert Rivera, este el problema que tiene es que no ha tenido un bandazo ideológico en su vida, es leninista y chavista, pero por su forma de mostrarse públicamente un trotskista, aunque parece que de puertas a dentro Stalin y Mao son sus referencias. El único problema de su proyecto es que necesita que el Aurora vuelva a pegar cañonazos en San Petesburgo. Como su mentor, Rodríguez Zapatero, está empeñado en que regresemos al pasado para que la lucha de clases en la que se quedó el marxismo pueda ser posible algún día. Su problema es la realidad, porque convencer a los españoles de que la mejor forma de progresar es retroceder y convertirnos en la Venezuela de Europa y el Irán de Occidente creo que le va a llevar un ratito.

Si tuviera que comparar a Pablo Iglesias con un personaje de la historia, sin duda elegiría a Rasputín, alguien que llegó a la corte de los zares para convencerlos de que lo mejor sería entregarle todo el poder con su verborrea de oráculo, su hipnótica mirada y su desparpajo en condenar al resto del mundo menos a sí mismo, que los dioses del Olimpo y los faraones circulares no admiten juicio de mortales. Es decir, sin ápice de esa autocrítica tan grata a la izquierda de otros tiempos.

Lo que no les contarán a ustedes, es que tanto Ciudadanos como Podemos son dos engendros partidarios que pueden incluirse en la categoría de Catch-All-Party, que vienen a se partidos acaparadores que van cambiando su ideología y principios según demanden las circunstancias, partidos aptos para el consumo de los que tragan la propaganda que emiten sin espíritu crítico alguno, como si fueran magdalenas a mitad de precio. Dudo mucho que los partidos de la casta, es decir los que han detentado el poder hasta ahora como son el PP, el PSOE y los nacionalistas vayan a hacer algo por los españoles que no sea joderles la vida, pero con Ciudadanos y Podemos les puedo asegurar a fecha actual que les joderán la vida con toda seguridad. Así que miren a ver a quien votan, que luego lo acabaremos pagando todos los demás.

Que manía tienen algunos con votar, como si por ello se hiciera una democracia ¿cómo se va a hacer una democracia con partidos políticos que reúnen a lo peor de este país tomando decisiones?. Demócrata es el que vota en una democracia, el que lo hace en un espectáculo demagógico y corrupto como el que se vive en España con cada proceso electoral, donde las corrupciones se enjugan en un baño de urnas y masas, mientras los partidos políticos se redimen comprando votantes y conciencias, pero no en los tribunales independientes del poder político, es más bien gilipollas.

A ver si vamos espabilando en este país; en las recientes elecciones departamentales francesas, han sido menos los que han votado por todos los partidos que los que no han votado por ninguno y en el país vecino ya se están planteando si es legítimo que una minoría obediente a los partidos decida por una mayoría que está harta de los partidos y ya no acude a las urnas para crear más filibusteros con sueldo de ministro.

Enrique Suárez

lunes, 19 de enero de 2015

Las falsas banderas


Cada vez que ocurre una barbaridad en este mundo alguien tira rápidamente de falsas banderas, ha ocurrido con el último atentado cometido en París contra la revista satírica Charlie Hebdo. ¿Pero qué son las falsas banderas?

En realidad tal cosa es una forma de denominar que cuando ocurre algo  que pone en peligro la seguridad, la libertad, la democracia, siempre es culpa de los mismos, los habituales criminales de todas las cosas que ocurren en este planeta son: 1) el capitalismo, esos malditos “neoliberales” que siempre están masacrando a la pobre gente 2) los Estados Unidos, habitualmente la CIA, 3), los israelitas, habitualmente el Mossad, 4) cualquier gobierno de derechas, la casta o vete tú a saber.

Las falsas banderas, extrañamente nunca están protagonizadas por agrupaciones políticas de izquierda, rusos o chinos, países islámicos, o países de América Latina, incluyendo Cuba. Las conspiraciones siempre son de los otros, de los contrarios, a los que las enarbolan.

Sin embargo, es curioso que precisamente, la inmensa mayoría de los que hablan de las falsas banderas sean de izquierdas, habitualmente radicales y extremistas. Se suelen representar en nuestro país en una bandera, la republicana que es falsa, puesto que vivimos en una monarquía, y en un himno, el de Riego, que no les corresponde, porque Riego era un liberal y no un republicano. Los nacionalistas les suelen colocar estrellitas a las banderas de sus comunidades, es decir, también son falsas. Así tenemos que los que hablan de falsas banderas, son precisamente, los que defienden banderas falsas, cruel paradoja. 

En realidad, creo que las falsas banderas son una herramienta de agitación y propaganda enarbolada por los que se quieren aliar con los enemigos de Occidente, el capitalismo, los Estados Unidos, Israel y el sistema de libertades en el que vivimos en Europa, habitualmente pertenecientes a formaciones políticas de izquierda o nacionalistas radicales, que tienen como objetivo destruir las banderas auténticas para imponer las suyas, aunque sea en connivencia con aquellos que agreden a nuestra democracia, la libertad de expresión y el Estado de Derecho.

Podemos, por ejemplo, es una formación política de falsa bandera que ha estado patrocinada por Irán, Venezuela y Cuba, donde sus líderes han apoyado a las castas de las dictaduras que gobiernan estos países, que ha apoyado a los seguidores de ETA, a los nacionalistas radicales catalanes que buscan su escisión de España y que son capaces de apoyar cualquier causa que pueda oponerse al imperio de su retórica caduca que oculta el comunismo que contiene con oropeles circulares, mientras que el Comité Central dirigido por Pablo Iglesias, va cercenando cualquier brote de libertad entre sus seguidores, eso sí, sin que se note mucho que pronto hay elecciones y parece que la propaganda funciona mejor que nunca.

¿Acaso Podemos no es un partido comunista radical que enarbola la democracia como falsa bandera? ¿Es el comunismo democrático? ¿Dónde y cuándo lo ha sido tras alcanzar el poder? Creo que va siendo hora de reflexionar sobre las tonterías que ocurren.


Enrique Suárez

jueves, 15 de enero de 2015

Los reaccionarios atacan de nuevo



El mundo ha avanzado considerablemente en las últimas décadas, sin duda las nuevas tecnologías de la comunicación y la información parece que lo han hecho posible, hoy somos seres más sociales y disponemos de un acceso a la cultura y a los demás que no hubieran soñado nuestros padres. Sin embargo, en algunas cuestiones el mundo no deja de retroceder, no deja de hacerlo por la misma amenaza que ha logrado los mayores retrasos de personas y países a lo largo de la historia.


¿Pero qué elementos son los que contribuyen a ese retraso?, sin duda podemos distinguir dos aspectos importantes en esta cuestión, uno los relacionados con el poder y otro los relacionados con la comunicación.


En cuanto al poder, vive en los países occidentales y especialmente en los del Sur de Europa, sus mayores cotas de deslegitimación. En unos años las cosas cambiarán definitivamente porque la presión de los ciudadanos para tener una representación política decente no va a ceder. No se puede tolerar el abuso de poder, la demagogia, la corrupción, el fraude, la manipulación y las mentiras reiteradas, como elementos sobre los que se puede sostener un poder en una democracia del siglo XXI. Si estuviéramos a comienzos del siglo XIX esto sería una cuestión discutible, pero a comienzos del siglo XXI esto es un auténtico anacronismo y un improperio.


Al retraso también contribuyen las veleidades de las comunidades religiosas o políticas dispuestas en un acto de intolerancia a imponer su adoctrinamiento. Entre las comunidades religiosas tenemos a los islamistas radicales que están dispuestos a condenar a los infieles en su yijad particular, hasta que todo el orbe comparta la fe de El Corán y la Sharia como legislación universal. Sin duda quieren que Occidente regrese al siglo XVI que es al que ellos han llegado en su máximo desarrollo mental, algunos serían felices si regresáramos a Las Cruzadas.


Por otra parte, dentro de las comunidades política tenemos algunas que ofrecen como progreso social el regreso al tercermundismo, como en el que actualmente se vive en comunidades como Venezuela o Bolivia, Bielorrusia o Corea del Norte. Los totalitarios disfrazados de demócratas nos aseguran las mayores cotas de democracia, mientras son incapaces de vivir tal cosa ni en sus propias formaciones. Ocultar el comunismo que algunos defienden, es una opción que se ha venido haciendo desde la caída del muro de Berlín. Ya no hay en España algo parecido a un partido comunista, hay izquierdas plurales, verdes, podemos y grupos dispersos que si alcanzaran el poder, juntos o separados, impondrían una dictadura. Sin duda, tan sólo es cuestión de tiempo, que surjan movimientos de signo contrario, que quieran una dictadura opuesta a la que estos grupos promueven, eso sí, sin decirlo abiertamente.


También tenemos en España grupos nacionalistas, que no se sabe muy bien si como religión o política o algo mixto entre ambas opciones, promueven acabar con nuestra Constitución para imponer en sus feudos su visión de la realidad excluyente y mezquina. No les importa ser minoría, piensan que haciendo de España el origen de todos los males convencerán a los electores de sus comunidades, que otro mundo es posible, un mundo en el que ellos tengan todo el poder y los que no piensen como ellos queden apartados. Estos se parecen a los nazis por muchas razones.


A toda esta patulea de impresentables que viven la democracia como un coto particular de caza de desinformados, se suman en España los demás partidos políticos, incapaces de hacer una defensa de la libertad y la democracia, porque tal cosa dejó de existir en sus organizaciones hace muchos años. En España no hay ningún partido democrático, ninguno que ame la libertad y ninguno que promueva una justicia independiente, de lo que no es difícil deducir, que no hay nadie con representación política que defienda los valores occidentales que nos han traído hasta aquí. Quien no defiende sus particularidades, defiende sus puntos de vista, y quien no sus mezquinos intereses, como los únicos posibles bajo la luz del sol.


El sociólogo liberal Ralf Dahrendorf, fallecido en 2009, nos dejó como legado que Occidente se enfrentaría  a numerosas formas de totalitarismo denunciadas en su día por Karl Popper, Isaiah Berlín y Raymon Aron, pero fundamentalmente por Hannah Arendt. Ahora nos encontramos en ese escenario en el que los enemigos de la libertad y los parásitos de la democracia pretenden hacer su agosto. Si bien desde el poder se trata de recortar libertades en nombre de la seguridad, desde los totalitarismos rampantes se ofrece como única seguridad la que proviene de sus doctrinas. 

El materialismo o el mesianismo están dispuestos a triunfar, una vez más, sobre el humanismo y la racionalidad; en nombre de lo social, de los dioses, o de los hechos diferenciales se han cometido las mayores barbaridades en este planeta, no es extraño, que el sociólogo alemán, considerara que Occidente se enfrenta a la contrailustración más peligrosa de su historia, porque todos los totalitarios han considerado que lo que existe no les gusta y deben imponer su mundo a los que lo aplauden y también a los que no pensamos como ellos.


Habrá que recordar a Leónidas en el paso de Las Termópilas, sólo que en esta ocasión los persas no están enfrente, sino entre nosotros convenciéndonos de que su visión del mundo es la única correcta. A peores amenazas se ha enfrentado la libertad a lo largo del tiempo y los que creemos en ella como única bandera contra el poder de los déspotas, para dejarlas en el olvido, que es el único destino posible para los anacronismos reaccionarios que promueven el retroceso cívico que conviene a los retrasadores, en un tiempo en el que no se pueden asumir más derroches de intolerancia y mendacidad.


Enrique Suárez
  

domingo, 21 de diciembre de 2014

El deceso moral de la democracia española



No he de callar por más que con el dedo, 
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Francisco de Quevedo y Villegas

Si la corrupción, la impunidad, el fraude, el abuso de poder de los poderosos y la única alternativa para derrocarlos es Podemos –patulea de oclócratas totalitarios comunistas y consumistas, que nunca concibieron en su cabeza la democracia- son los síntomas de la enfermedad que sufre la democracia española, el diagnóstico del síndrome que padece nuestro sistema representativo no es otro que la inmoralidad. Nuestra democracia, mala o buena, se muere de inmoralidad y algunos esperan como buitres y carroñeros el festín definitivo que van a concederse con el cadáver de nuestras instituciones, escasos recursos y muchas deudas.

En otras ocasiones de la historia acontecieron episodios similares, España siempre ha sido tierra de grandes ideas salvadoras de la humanidad que han servido para que los depredadores se afinquen en la nutrición y el parasitismo. Felipe II fue más papista que el Papa y Zapatero más islamista que Mahoma, concediendo a los musulmanes carta de naturaleza civilizada con su Alianza de Civilizaciones, por el medio tenemos a otros notables expoliadores, desde Fernando VII o Godoy, hasta Largo Caballero o Primo de Rivera. Los nacionalistas nacieron expoliando y morirán expoliando, es su condición natural.

Pablo Iglesias, el joven, es un farsante, de la misma magnitud que Rajoy o Zapatero, un funcionario de la política que lleva camino de convertirse en el nuevo Llamazares del comunismo, treinta años colgado del guindo sin dar grana. Con este elenco no hay obra que representar, todo es una farsa, un fiasco, una filfa, un simulacro. Una obra degradante y decadente a la que los españoles asistimos atrapados el patio de butacas en que todos estos mangantes han convertido nuestra vida. Caverna de Platón del siglo XXI, donde las redes sociales sustituyen a la realidad, sin otro guión,  que el del despojo y la extorsión de un pueblo

Todo es mentira, todo una farsa, todo una cruel desventura, porque una vez más, unos y otros, en nombre de la democracia y a su pesar, se tratan de adueñar del poder al birle y descuido, como auténticos trileros que son, infundiendo el miedo al otro como auténticos fascistas, para elegir el amo menos malo entre todos, y eso no es democracia, es behetría para vasallos y no isocracia para ciudadanos libres.

Pues dicho lo anterior, queda claro que el sistema democrático está deslegitimado de iure y de facto y toda esta farándula de impresentables tiene como único objetivo pasar página deprisa creando un conflicto inexistente entre los que dicen que mejor van a defendernos de los contrarios, cuando de lo que realmente se trata y de lo que debieran hablar los demócratas no es de la elección del próximo verdugo, sino de los medios para erradicar la pena de muerte y la muerte de pena a que toda esta calaña carroñera está sometiendo a los españoles

Debido a mis expulsiones y persecuciones desde los aledaños del poder o su oposición "oficial", cada día voy viendo más restringidas las posibilidades de difundir mis alegatos y panfletos en defensa de la libertad, la democracia, la justicia y el civismo, así que solicito ayuda de los libres para difundirlos urbi et orbe. Gracias por adelantado a los no representados, la mayoría cívica ocultada por el poder y silenciada por los medios, que son la auténtica y única esperanza de este país.


Enrique Suárez

jueves, 27 de noviembre de 2014

Los cien del poder




Se nos está llenando el país de caínes y abeles,  era algo de esperar  desde que el dios de las urnas hizo que Zapatero se convirtiera en Adán, para que de su costilla saliera Rajoy; creo que en la alegoría del Paraíso que se han montado los de la casta, Pujol debía ser la serpiente y el árbol del bien y del mal, la corrupción. 

Mirando atrás, que bien estaba este país, limpito de roña y mugre sin todos ellos; pero que se le va a hacer, la dicha de los ilusos puede ser inagotable, por eso ahora tenemos la segunda generación de castosos, con sus Iglesias, Sánchez, y garzones por la izquierda y sus a ver quién se lo dice a Rajoy, al otro lado. Los catalanes jugando a su Juego de Tronos para ocultar la corrupción y los demás de comparsa

Con este elenco a lo máximo que podemos aspirar es a hacer el ridículo más espantoso, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. La degradación de la casta no da para más, se ha producido una selección invertida en la que los mejores han sido desplazados por los peores hasta formar una magnífica kakistocracia, que viene a ser los peores gobiernos, con las peores oposiciones y las más pésimas políticas, en las peores circunstancias.

Pero creo que lo más importante es que este país que vive en un sinvivir por una coleta, entre los defensores, los atacantes, los detractores y los aplaudidores de Podemos y nadie se ha dado cuenta de que si hace poco hemos sabido que 20 fortunas  acumulan más riqueza que 14 millones de españoles, nadie se ha dado cuenta que otros 20 españoles deciden desde el poder político todo lo que le ocurre a 46 millones de españoles, porque los demás que dicen nos representan van de comparsa de la casta;  20 españoles deciden lo que se puede juzgar, aplazar o sobreseer; otros 20 españoles lo que puede salir en los medios de comunicación o no y otros 20 españoles deciden la economía de este país, con austeridades, paros y deudas públicas.  Esos cien españoles son los que cuentan y los demás contamos una mierda soberana.

Es decir, todo el poder de este país está en manos de 100 personas y se atreven a llamarlo democracia, menos mal que nos hemos salvado de vivir en una oligarquía desde que nos concedieron el derecho a votar, para que siempre sigan los mismos arriba del todo y los mismos sosteniéndolos. 

Lamentablemente, Pablo Iglesias se ha convertido en uno más de esas cien personas que deciden por todos los demás sobre su vida, obra y miserias, algo que por otra parte era esperado, desde que decidió convertirse en el mesías coyuntural para que el poder siga en las mismas manos de los cien despojadores que viven a costa de los 46 millones que los sostienen en su inocencia e ingenuidad, en este simulacro de democracia. Para las próximas elecciones se recomienda votar por Santa Rita, que es la única demócrata que se presenta.

Enrique Suárez

domingo, 9 de noviembre de 2014

La minoría del derecho a decidir





La convocatoria independentista del 9-N ha concluido. Del censo estimado de 6,23 millones de convocados a urnas, han acudido a votar (según los convocantes -sin control alternativo alguno-, algo que inexplicablemente incluye a la Generalitat), alrededor de 2,2 millones de personas, lo que supone exactamente una participación del 35 % de los convocados, de los que habrá que reducir los que han votado no, los votos blancos y nulos.

Dando por buenos los resultados ofrecidos por la Generalitat, el apoyo a la independencia de Cataluña sólo puede alcanzar menos de un 35 % de los convocados, (muy lejos del 50,01 % que le concedería "supuesta legitimidad" dentro de la ilegalidad) es decir, poco más de un tercio. Los catalanes que no han acudido que son una inmensa mayoría no han querido saber nada con la parodia organizada por los partidos políticos catalanistas, para ofrecer una pantalla que oculte la desmesurada corrupción, fraude, prevaricación, malversación y actividad mafiosa de los políticos catalanistas.

Hoy, se puede decir alto y claro, que la mayoría de los catalanes no están a favor de la independencia de Cataluña. Los convocantes tendrán que rendir ahora cuentas ante la justicia de los numerosos delitos de prevaricación, malversación y sedición que han cometido.

¡Visca Catalunya Lliure!

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sí a la democracia, no a la usurpación, la impostura y el fraude







Si alguien se decide algún día a observar los resultados de las pasadas elecciones europeas con detalle, se dará cuenta de una curiosidad, salvo en Bélgica y Luxemburgo que está multado no acudir a votar, en la inmensa mayoría de los países no se ha alcanzado el 50 % de votos a todos los partidos. Es decir, la representación política está sobredimensionada en favor de los partidarios, para ocultar la realidad electoral, que no es otra que la mayoría de los europeos (57 %) no han votado por ningún partido en las pasadas elecciones continentales.

Por el arte del birle, los políticos representan a los que les apoyan y a los que no lo hacen. Verán ustedes, la cuestión no es baladí, cuando en un parlamento como el europeo con 751 miembros, tendría que haber exclusivamente 323 asientos para sus señorías ocupados, y los 438 restantes vacíos, a los que habría que sumar el 3 % más entre votos blancos y nulos, por lo que nos quedaríamos aproximadamente en 300 eurodiputados si la representación fuera real y no artefactada por el poder, en su interés.

Digo que la cuestión no es baladí, porque las tres sedes del Parlamento Europeo (Bruselas, Estrasburgo, Luxemburgo) nos cuestan 250 millones de euros al año, y cada eurodiputado nos sale por unos 30.000 euros, de los que más de 7.700 euros son el salario del representante.

Todos los meses nos gastamos los europeos  13,5 millones de euros en los 451 que no deberían estar representados si se contabilizaran exclusivamente los apoyos de los que acudieron a votar en las elecciones. Lo que supone que nos ahorraríamos 162 millones de euros cada año, por cinco de legislatura, 810 millones de euros.

Cuando un ciudadano no acude a votar por ningún partido, está ejerciendo el mismo derecho democrático que aquellos que acuden a votar por algún partido. La mayoría de los ciudadanos que no acuden a votar, posiblemente estén hartos de seguir pagando “el circo” que se han montado los de la minoría que apoya a partidos y los propios partidos.

Esta solemne barbaridad en las democracias europeas del siglo XXI sería algo así como que todos los ciudadanos tuviéramos que pagar los gastos que se ocasionan con los equipos de fútbol cuando se enfrentan en un partido, los sindicatos y partidos  que representan exclusivamente a sus seguidores, los aeropuertos y trenes de alta velocidad sin pasajeros, las Cajas de Ahorros quebradas, o las instituciones inútiles como el Tribunal de Cuentas o la Fiscalía General del Estado en España, que sólo sirven para tapar la corrupción que se comete en la política a los ojos de los ciudadanos.

No hay razón democrática que nos obligue a pagar por aquello que nos imponen, no necesitamos y además puede utilizarse en contra de los intereses generales. Creo que la política de austeridad debería comenzar por una cuestión muy sencilla: que no nos hagan pagar a los ciudadanos, y fundamentalmente a los que no acudimos a votar por ellos en las elecciones, las chorradas de los políticos en nombre de la democracia, cuando es exclusivamente en su beneficio e interés. Debería desgravar no acudir a las urnas en proporción a toda la corrupción política que se descubra en la legislatura, al fin y al cabo, no debemos pagar los que no jugamos nuestro destino en el casino electoral, por los errores que cometen los ludópatas de las papeletas, que luego traen como consecuencia los desmadres de sus elegidos. No es justo, ni equitativo. ¡Que lo paguen los que juegan a "demócratas" en esta falacia demagógica!

Si los que acuden a votar quieren tener un eurodiputado, que se lo paguen, nos cuesta cada uno 30.000 euros al mes, más unos cuantos millones de euros en correspondencia con los gastos que ocasionan las instituciones. Pues me parece fenomenal, se divide el total, por ejemplo en España los eurodiputados nos salen por 20 millones de euros cada año, votan 10 millones de españoles en las europeas, pues con cada voto que dejen 10 euros para pagar sus gastos durante la legislatura. No vamos a pagar encima los que no vamos a votar el estropicio que organizan estos mafiosos

Es hora de que las cosas cambien en Europa y en España, la representación política convencional ha muerto, el sufragio censitario de los colocados por los partidos para vivir en el Olimpo, mientras derrochan, dilapidan, se corrompen y defraudan se ha acabado. No podemos permitirnos una mafia política por encima  de nuestras posibilidades, que además sólo nos sirve para complicar cada día más las cosas.

Enrique Suárez
  

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...