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martes, 17 de junio de 2014

¡VIVA EL REY!



“España fue devuelta a los españoles hacia 1976 (...) Nos hemos encontrado con que el pueblo español estaba vivo, activo, en disponibilidad: ni enfermo ni envilecido ni lleno de odio. Esto ha sido posible porque no ha faltado la levadura o, si se prefiere otra imagen, la sal de la tierra, que ha evitado la corrupción. Y esta sal histórica es una combinación de verdad y libertad.” Julián Marías

Majestad:

Me gusta ir contra corriente, soy particular, lo reconozco, pero me siento bien en España, porque en ningún país del mundo se ha reunido más particularidades a comienzos del siglo XXI, cada uno en la república de su casa, en una cohesión que parece imposible.

Tanta modernidad con talante nos ha creado un estropicio en las buenas costumbres, y ahora, lo que destaca son las malas costumbres, la de robar, la de fingir, la de engañar, la de señalar con el dedo al otro, la de difamar, la de mandar y no gobernar. Menos mal que todo lo que se ve es un magnífico espectáculo, en el que todo el mundo quiere ser actor principal, nada de comparsa, sirva o no para la cosa, eso es lo de menos.

Felipe de Borbón y Grecia sé que nunca leerás esta carta, ni falta que te hará, pero aunque voy a hablar de ti, más bien a quien me dirijo es a los españoles, en especial a los más jóvenes, que han sido cultivados con esmero en la LOGSE o en la inmersión correspondiente, para que griten en la calle reclamando lo que les han dicho que es bueno, sin contarles lo malo que trae con ello. Eso de distinguir el mundo en lo bueno y lo malo, es un atavismo del cristianismo, que han heredado los colectivistas de todos los partidos, todos ellos enemigos de la libertad.

Querido Rey,  (¿por qué no ibas a serlo?), te he visto crecer, desde tus primeras palabras en los Premios Príncipe de Asturias, cuando tendrías que estar jugando a la pelota en el Parque San Francisco de Oviedo, ya tenías atribuidas funciones institucionales;  en todos los años que llevas siendo Príncipe de Asturias jamás ha dado algún cante digno de reseña, salvo algún escarceo amoroso, como todo el mundo, y por supuesto, muchos menos que tus antepasados o tus familiares.


Tu comportamiento ha sido intachable, te has casado con una plebeya, Letizia, por cierto asturiana, y has tenido hijas que a partir de ahora serán de Borbón, Grecia (y Asturias). La próxima Princesa de Asturias se llama Leonor, como Leonor de Guzmán, la madre de Enrique II de Trastamara, el de las Mercedes, que tuvo diez hijos bastardos con Alfonso XI y que en realidad era tataranieta de Alfonso IX de León, lo que evitó conflictos entre leoneses y castellanos a partir del reinado de su hijo. Si me lo permites, te recomiendo que vuelvas a leer su biografía, sobretodo cuando huyó a Asturias, con un destierro como el de El Cid, y al final logró librarnos de su hermano, Pedro I "el cruel" y el reinado de terror que había creado en Castilla. Así que la Princesa Leonor, traerá sangre de todos los reinos de Europa y será reconocida como Princesa en Asturias, la comunidad más rebelde de España cuando hay imposturas y la más noble, cuando es necesario controlar las desmesuras. En Girona, ya sabes que los del ayuntamiento han dicho que tu principado no les representa, como si unos cuantos advenedizos pudieran truncar la historia que proviene desde el siglo XIV.

Sin duda tu reinado, que comienza hoy, no estará libre de conflictos, entre otras cosas porque la casta que ha acompañado a tu padre en su andadura ha degenerado en apoteosis de estupidez en los últimos tiempos, como alguien dijo, se ha producido una selección inversa, elevando a los más memos a las más altas dignidades, conformando la casta que nos desconsuela cada día, que ha dejado España y a los españoles como un erial, sólo por ambición, vanidad y soberbia, y mucha, muchísima memez. Los partidos políticos españoles tienen tanto que ver con la democracia como las cofradías de la Semana Santa con el culto a Osiris. Y Felipe, esos son los que deciden firmar tu proclamación, líbrate de ellos cuanto antes, que te hunden el reino y a tus compatriotas , que no tus súbditos, contigo y con él.

Providencial ha sido la llegada de ese emperador mediático y asiático con coleta que al grito de podemos que  trata de subvertir cualquier ley y orden en prodigio de adanismo y simulacro, menos las de cobrar como cualquier representante público. Se sospecha que tiene un apoyo importante detrás, como conjeturaba ayer, posiblemente del marido de Carme Chacón en reunión de los grupos mediáticos creados al albur de Zapatero, están dispuestos a cambiar de régimen para exterminar lo que quede de España, como exterminaron buena parte de las Cajas de Ahorros.  Estos venden España por un plato de lentejas como tu antepasado Fernando VII y nos crean una República Bolivariana de los Pueblos de Hispania, con Ministerio de la Felicidad Social Suprema a poco que los dejes.

Lo de la bronca en las redes y en todas partes, se explica rápido, amor al puesto de trabajo de todos los colocaos por la casta durante los últimos años, de sus hijos y familiares, a comer del pesebre público, porque no puede ser que en los últimos 30 años en España hayan crecido hasta el 250 % los empleados públicos (cuando en número de funcionarios somos el cuarto país de Europa por la cola), mientras que la tasa de actividad española sólo lo haya hecho en el 150 %. No puede ser que mientras el paro haya crecido en un 25 % durante los últimos diez años, los empleos en el sector público hayan crecido también en un 25 % (en su mayoría no funcionarios, adheridos a las administraciones autonómicas y municipales). No tiene sentido que en este país todos los sectores pierdan puestos de trabajo y el sector público los incremente, con lacitos, quieren acabar con todo y los sindicatos de los EREs de procesión. En este país hay mucho mangante y mucho aristócrata laboral en el sector público, colocado por algún pariente, amigo o sinvergüenza de turno. Eso explica mejor que cualquier otro factor el ambiente de gresca en este país, el podemos seguir trincando, porque el Gobierno no se atreve a echarnos a la puta calle, aunque ya se lo han dicho en Bruselas, el Gobernador del Banco de España, la mayoría de economistas de prestigio de este país y hasta Felipe González.

Lo curioso es que esos son los que reclaman la República, desprecian la Constitución y la democracia, y a los españoles que les hemos adoptado como nueva aristocracia que nos jode cada día, porque como no tienen trabajo se dedican a crear problemas para que se vea que su puesto de trabajo es necesario y broncas en el tiempo libre, para caldear el ambiente y simular que si en este país se toca lo público, es decir, a ellos, se arma la de Troya. Son ellos, precisamente, los que más embisten por negar tus derechos dinásticos constitucionales, cuando gobierno tras gobierno se van pasando los puestos de trabajo de padres a hijos y de hijos a nietos, colándolos por la puerta de atrás, como se hacía en el franquismo. Son los que exclaman que no puede haber seis millones de parados, cuando un 58 % de parados jóvenes, explican, a la luz de los hechos que hay un tapón de lameculos en este país, viviendo del pesebre público, que ni en el Antiguo Régimen. En este país hay mucho sinvergüenza, que juega a redentor, cuando en realidad es verdugo.



Sobre lo de Cataluña y el País Vasco, no añadir nada más que lo que ya dije en otras ocasiones, ni catalanes ni vascos tienen ningún problema con los demás españoles, nunca ha ocurrido tal cosa, por mucho que a las castas feudales de estos territorios se les haya ocurrido esta especie. Todos los nacionalismos, incluido el español tienen mucho más que ver con la mitología que con la realidad, y los conflictos entre Euskadi y Catalunya con España no son más que los restos de las aventuras de tus antepasados, luchando por el poder entre unos y otros.

Soy liberal, de los liberales que crearon la nación en este país, la soberanía nacional que reside en el pueblo español y legitima las constituciones, y que decidieron en su día, hacia 1812, crear una Constitución para hacer libre al pueblo y soberano, ante el absolutismo de tu antecesor Fernando VII y la invasión de España por Napoleón. Y todo ello en una Cádiz libre, amparada por los ingleses desde Gibraltar que fueron nuestros aliados para expulsar al francés, si D. Agustín Argüelles hubiera decidido crear una República, hoy, posiblemente en España hablaríamos francés. Los liberales que fueron exterminados por Fernando VII, y que sin embargo apoyaron a Isabel II, su hija para mantener este país unido, los que gobernaron como se pudo la decadencia de finales del siglo XIX, los que se enfrentaron a las dictaduras de Primo de Rivera y Franco, los que se agruparon tras la espalda de Adolfo Suárez mientras todos los que le acompañaban servían a otros amos y los que han desaparecido de la escena política hasta hoy, otra vez exterminados, en esta ocasión, por la casta, heredera de Fernando VII, y de Franco.

De los liberales que algún día, cuando corresponda, reclamarán que el pueblo español pueda decidir por primera vez en su historia su forma de gobierno entre Monarquía y República, de forma legítima y legal, pero también de los que dicen ¡Viva el Rey! cuando hay que decirlo, porque consideramos que es lo mejor para España, aunque nuestros sentimientos y emociones estén puestos en el horizonte de una República Liberal, porque a fuer de liberal también soy humanista, como Erasmo de Rotterdam, el que escribió el Elogio de la Locura para poner al Vaticano de vuelta y media, al que no le complacía España y era hombre aparte, es decir, sin partido, pero que no escuchó los cantos de sirena de Lutero, porque sabía que había que distinguir las instituciones de sus degenerados ocupantes.

Contigo se abre una nueva era en España, los españoles estamos hartos de todas las representaciones del poder que han destrozado la convivencia en este país pos sus miserables intereses partidarios, creando un desfalco en el Estado que vamos a tardar veinte años en salir de él, sin que reconozcan su responsabilidad en el asunto. Cuídate de las dos Españas, porque ninguna es buena y ama a los españoles, para que ellos también te amen, tienes una gran oportunidad histórica en uno de los momentos más difíciles que atraviesa la nación para explicar a los que educaron contra la monarquía para que sirve un Rey.

Te deseo lo mejor y mucha suerte, Felipe VI, ahora tienes ocasión de mostrar que eres uno de los nuestros: un español más;  cuenta con la gente de bien, que en este país es la inmensa mayoría. Cuídate de todos los que te van a rodear, no permitas que te asedien, ni te conviertan en su títere, ni te amordacen, y reflexiona siempre antes de volver a reflexionar y expresar lo que realmente quieres decirnos.

Como empecé, concluyo: ¡VIVA EL REY!  


Enrique Suárez

domingo, 15 de junio de 2014

El marido de Carme Chacón tiene un plan





“La iconoclasia política es una magnífica actividad para los tiempos difíciles que vivimos, cuando los pedestales del poder se han llenado de miserables”  Enrique Suárez

Desde hace mucho tiempo vengo considerando, en las enseñanzas de George Santayana, que es necesario distinguir entre las cosas del poder y las de la política.  Aunque el primero en advertirnos del enmascaramiento del poder por la política fue Nicola Maquiavelo, sin duda fue el sociólogo Max Weber el que nos lo mostró con más claridad y posiblemente Czeslaw Milosz, Albert Camus y Jean François Revel los que apuntillaron la cuestión definitivamente.

Al contrario de lo que se suele pensar desde el sentido común, la política es, precisamente, la ocultación del poder, lo que se ve nada tiene que ver con lo que no se ve, aunque como Frédéric  Bastiat nos enseñó, cuando los cristales de un pueblo o vecindario aparecen rotos, hay que sospechar  que  el cristalero más próximo está tras el desaguisado, al fin y al cabo, es el más beneficiado del estropicio. En España hay demasiados cristales rotos para no inducir que algún cristalero o cristalera anda detrás de la proeza y espera recoger los beneficios.

Durante las últimas elecciones europeas han acontecido diversos episodios dignos de reseña. El fundamental, la abstención diferencial que han recibido los principales partidos de poder de este país, el PSOE y el PP, que han perdido un 40 % de sus apoyos (5.2 millones de votos con respecto a las elecciones de 2009, 2,6 millones el PP y 2,6 millones el PSOE).  Los del PP seguramente se han ido en su mayoría a la abstención, y posiblemente medio millón se han ido a ido a UPyD, Ciutadans y Vox, por el contrario los del PSOE han cambiado de partido en su mayoría, alrededor de 300.000 se han ido a UPyD, 100.000 a partidos nacionalistas, 100.000 a Ciudadanos, 200.000 a IU y posiblemente cerca del millón al partido de Pablo Iglesias, que coincide en su nombre con el fundador del PSOE. Es fácil de averiguar esta traslación de votos, porque la Izquierda Plural ha obtenido aproximadamente los resultados que indicaban las encuestas y el voto comunista es muy estable a lo largo del tiempo.

La guardia pretoriana mediática de Zapatero

Salvo algunos casos personalizados como Ruiz Mateos o Jesús Gil, que formaron parte del folclore populista nacional, jamás un partido creado en cuatro meses había logrado dar el salto desde la política a la representación en este país, al contrario, muchos en cuatro meses se vinieron abajo, como la UCD que pasó de gobernar a tener doce escaños, incluyendo al CDS de Suárez tras haber sido Presidente de Gobierno. Sin duda, la clave de que estas cosas ocurran no está tanto en el cambio de opinión de la gente, sino en la manipulación de la opinión pública desde los medios de comunicación.

Barroso - Roures - Iglesias

Los medios de comunicación tienen una importancia crucial en este país, fundamentalmente tras la debacle organizada por Zapatero cuando decidió acabar con El País y el grupo Prisa que hoy se encuentra en quiebra técnica, para conceder a nuevos grupos mediáticos, concesiones y licencias para modular la opinión pública española en su propio interés, creando una información adecuada para cumplir con la frase de Alfonso Guerra de que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió. Hoy se puede decir que los que perseguían ese propósito lo han logrado, un billón de euros de deuda pública y seis millones de parados son los mejores testigos, y por si fuera poco, el torbellino de las cejas, también ha dejado a su partido, el PSOE, que no lo reconocería ni Pablo Iglesias, su fundador, a distinguir de su verdugo del mismo nombre. 

Esta operación de trasvase de poder mediático estuvo capitaneada por algunas personas que formaron parte de la guardia pretoriana mediática de José Luis Rodríguez Zapatero, entre ellas el marido de Carme Chacón, Miguel Barroso, que fue secretario de Comunicación en su Gobierno, el empresario trotskysta de MediaPro, Jaume Roures, propietario de La Sexta y en otro tiempo del diario Público, el asesor de imagen de Zapatero, Jose Miguel Contreras, presidente de UTECA (organización empresarial de las televisiones privadas) y consejero delegado de La Sexta, y Antonio García Farreras (marido de Ana Pastor), director de La Sexta y presentador del programa “Al Rojo Vivo” auténtico trampolín mediático para el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

Según nos cuenta espía en el congreso, mencionando al periodista José Díaz Herrera, el asalto al poder se configuró gracias a un crédito de 150 millones de euros concedido por la quebrada Caixa Cataluña, dirigida por el socialista Narcis Serra, a instancias de una llamada de José Montilla, al grupo de apoyo mediático concebido por Zapatero.

Nunca sabremos cuanto dinero público se llevaron las Cajas de Ahorros para organizar el poder mediático de la izquierda en España, porque el Grupo Prisa tenía concedido un crédito de 400 millones de euros de Bankia, al igual que otros medios afines al PSOE en otras comunidades,  a lo que se debe sumar lo que se derivó hacia el PP, los partidos nacionalistas, los sindicatos y la CEOE. Algunos dicen que el desfalco superó los 200.000 millones de euros.

Podemos hacernos ricos y famosos


Cuando algún día los ciudadanos de este país conozcan la manipulación que se ha ejercido sobre ellos, llorarán lágrimas de rabia y venganza. La izquierda caviar, como alguien con acierto la bautizó, es la sección de poder del PSOE que ha puesto por delante de cualquier ideología sus propios intereses, bajo una aureola de progresismo y modernidad. Sin duda, Carme Chacón, aspirante a Secretaria General derrotada por Rubalcaba y artífice de la debacle del PSC en Cataluña, junto a Josep Montilla, es la lideresa que aspira a congregar el nacionalismo catalán, con el socialismo, en una República Federal diseñada a espaldas de los españoles.

Miguel Barroso, el marido de Carme Chacón, posiblemente sea el muñidor del invento, que tiene dos vertientes bien claras, debilitar al PSOE hasta vaciarlo de contenido ideológico para poder configurarlo como un instrumento de poder equidistante entre el nacionalismo periférico y el estatalismo jacobino, y por otra parte, crear un instrumento político que a modo de zanahoria tire de los votos de la izquierda hacia las urnas, para reunirlos en la “lucha final” por el poder en las próximas elecciones generales. 

Si a alguien le ha hecho daño electoralmente el partido de Pablo Iglesias es al PSOE, pues a IU  su competidor más próximo, lo ha dejado como estaba en las encuestas. Hasta Rosa Díez, ex militante socialista exclamó que todo esto era un invento populista y sólo le faltó añadir que era una estrategia diseñada para debilitar el PSOE, sin duda la mayoría de los votos que le faltan a Rubalcaba se han ido a UPyD por la moderación y a Podemos, por el radicalismo.

La vieja estrategia trotskista está en marcha: “caminar separados y golpear juntos”, nos indica que Podemos no es un partido contra la casta, sino un subproducto creado por la casta, y en particular por el clan Barroso-Chacón, para crear el simulacro necesario que permita escorar a la hacia la izquierda y el nacionalismo el PSOE, que en su día será liderado por Carme Chacón. Prueba de ello es la dimisión sobre la mesa del secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba y el del PSC, Pere Navarro.

Si Podemos ha sido creado desde La Sexta y esta cadena fue una concesión de Zapatero a sus amigos para derrocar el poder de PRISA, parece que la historia está suficientemente clara. El PSOE debe refundarse sin prisa, pero sin pausa, y configurarse como "casa común" de la izquierda política española y su rama financiera.

El mismo equipo que diseñó estratégicamente la imagen de Zapatero como un hombre de talante que destrozó este país, concediendo a sus amigos los favores y prebendas que, más tarde nos llevaron al mayor déficit público de la democracia, el desfalco de las Cajas de Ahorros, la estafa de los EREs, seis millones de parados, y la mayor deuda pública de nuestra historia, con una pérdida de un 30 % del poder adquisitivo de los españoles y un retroceso económicos de 20 años, es el autor más que probable de Pablo Iglesias, como oferta regeneradora y radical de la izquierda, se junta lo mejor del poder pasado, con lo mejor del poder futuro, pues en Podemos se encuentran los más avezados estrategas en manipulación de la información política de este país, de los que Juan Carlos Monedero, el número dos, es reconocido y reconocible, sobre todo en la manipulación de la información en las redes sociales y los nuevos medios de internet. 

Carlos Carnicero, alguien que no es sospechoso de acunar a la derecha, lo expresaba con esta contundencia: 

“He publicado mucho sobre Miguel Barroso porque le conozco bien. Es un hombre inteligente y de una enorme ambición. Fue socio –y creo que lo sigue siendo de hecho, aunque probablemente no de derecho- de José Miguel Contreras, el actual presidente de La Sexta. Durante muchos años tuvieron una empresa de análisis y producción audiovisual por la que en muchos casos había que pasar si se querían vender productos en la época de la Televisión Española de Felipe González.”

Luis Gómez, desde El País definía así la operación Chacón en el PSOE: 

“Estos altos cargos del partido se refieren fundamentalmente al círculo de amistades de Zapatero, a gente como Javier de Paz y Miguel Barroso dúo conocido en ciertos círculos del PSOE como “PSOE SA” y que ha tendido una red de influencias e intereses. Se trata de profesionales que, según miembros del anterior Gobierno, ha estado actuando para Moncloa ininterrumpidamente, asesorando a Zapatero por encima de sus ministros y fuera incluso del núcleo duro que, en un momento dado, llegaron a formar Zapatero, Rubalcaba y Blanco. Ellos y sus círculos han tomado posición en torno a Chacón. Y, como afirma un miembro de la actual ejecutiva, “se trata de gente del exterior, que viene de fuera, que no pertenece al partido o estuvo en tiempo y lo dejó, y que tiene ahora unos intereses que no conocemos”.

De regla y cartabón, un PSOE debilitado necesita un líder carismático, y quien mejor que una ex ministra de defensa cuya carrera política se hizo en el socialismo catalán, una de las musas de la égida de Zapatero, que se guarda de competir por el poder en el próximo Congreso del PSOE, porque sabe de antemano, que ella será la candidata a Presidenta del Gobierno en las próximas elecciones generales, y que recibirá, en último extremo, los apoyos de toda la izquierda y los nacionalismos para “modernizar” España, de tal forma que los mismos de siempre puedan seguir trincando

Dice un amigo mio que en la política española siempre hay que pensar mal, porque te quedarás corto, la perversión es tan enorme que resulta díficil pensar que la ambición que relaciona el poder con el dinero pueda atreverse a tanto. Sólo en un país de creyentes pueden ocurrir estas cosas.

Enrique Suárez


martes, 10 de junio de 2014

La fractura generacional en España



 La muerte de Sócrates - Jacques Louis David

"Los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y le faltan al respeto a sus maestros." Sócrates

He estado reflexionando sobre lo que ocurre en este país entre los más  jóvenes y los mayores, para llegar a la conclusión de que los jóvenes, divino tesoro, están protestando con  razón contra un mundo de apalancados en el poder que les ha desalojado de su destino, por seguir manteniendo en las posiciones de privilegio a una cohorte de encastados políticos que se afianzan a su sueldo, fundamentalmente en el ámbito público, como las garrapatas a sus huéspedes, indistintamente del poder que les haya colocado.

No es de extrañar que en este país mientras el paro ha crecido en un 25 %, (en los jóvenes ha llegado hasta el 58 %) al mismo tiempo el empleo público lo ha hecho también en un 25 %, fundamentalmente en las autonomías, y todavía no entiendo para que necesitamos más Estado, si tenemos más tecnologías y comunicaciones, salvo que sea para que los parientes, amigos y compañeros de los colocadores, tengan una buena forma de vivir en tiempos de crisis. Esto viene a ser el enchufe de toda la vida, porque además, al mismo tiempo que tenemos más empleados públicos que ningún país de Europa por número de funcionarios, el número de funcionarios nos hace retroceder al cuarto lugar por la cola entre los países europeos.  

Los jóvenes están contra la casta porque se ha convertido en un obstáculo injusto a su futuro, y asistimos a la hipocresía de todos los partidos para no resolver esta cuestión, así teniendo más de un millón de licenciados en el paro, estos sólo ven como alternativa la emigración. Bien podían emigrar los inútiles que nos sobran y se encuentran aferrados al poder, es hora de descostrar las instituciones de todos aquellos que ocupan un puesto de trabajo que no les corresponde, gracias a los sindicatos o los partidos políticos.

Hay otra fractura inédita, urdida con interés también por los políticos de todos los partidos y es la inmersión en el mundo irreal que proclaman: aquí se han inventado y se inventan cada día naciones que no existen, arcadias felices, enemigos que no son, miedos que despistan, intoxicaciones por doquier y sospechosos que, en realidad, son críticos con la molicie de la casta, de la costra y de la mugre que se acantona en el poder en este país, y en el privilegio y beneficios que concede lo público. Y evidentemente, también lo privado, parasitado por lo público, que ha llegado a participar en más del 50 % de la riqueza del país.

Es importante esta cuestión, porque esto coincide con las generaciones de españoles mejor formadas de nuestra historia, las que tienen más acceso al conocimiento –y al mismo tiempo las que han sido desposeídas de criterios críticos fraguados en la reflexión sosegada, más que en el ímpetu emocional, ahornadas en el lavado de cerebro que siempre se organiza desde el poder-. Sí, tenemos las generaciones jóvenes mejor formadas de la historia de este país, las que más han viajado y las que tienen más acceso al conocimiento, pero al mismo tiempo las más manipulables de nuestra historia, las más impresionables, las que necesitan creer en algo diferente a lo que existe, porque lo que existe en el poder es una estafa organizada por mafias que en vez de servir a la sociedad se sirven de ella, estamos, sin duda, ante un grave problema.

Lo digo con sinceridad, me gustaría que ese fuera el mensaje de las nuevas alternativas políticas rupturistas que se han presentado en las últimas elecciones y han triunfado, porque les puedo confirmar desde mi experiencia vivida que el panorama es desolador, cuando ves que en el poder de este país hay una “kakistocracia” en la fortaleza de los órganos rectores del Estado y unos Gobiernos que prefieren expulsar a los hijos de los demás al mundo, que retirarles a los suyos las prebendas.

Saturno se nos ha hecho partidario y eso tiene mal pronóstico. No pidamos a los más jóvenes que cesen en su lucha justa por hacerse un camino, unámonos a ellos para desalojar del poder a todos los sinvergüenzas que se benefician de nuestra inocencia en su indecencia y corrupción. No hay que abjurar del aire nuevo y revolucionario, pero sin modelos impuestos, ni bolivarianos, ni altermundistas, ni secesionistas, ni inventos de diseño. Como se decía en mis tiempos, no es bueno quitar un perro para poner un lobo a defender los rebaños.

A Sócrates le condenaron a muerte, a suicidarse, por hacer pensar a los jóvenes por si mismos, el crimen se conocía como asebeia (la profanación de los mitos) y junto con la hibris, que es la desmesura de los poderosos, eran dos de los delitos más importantes de la Grecia Antigua. "Critón, le debemos un gallo a Esculapio", fueron sus últimas y enigmáticas palabras, el último mensaje antes de expirar, tal vez para decir que había que seguir creyendo hasta la misma muerte en que había alguna solución a las cerrilidades del poder y luchar, desde el conocimiento, por la esperanza de cambiar las cosas.

El único camino que nos puede sacar de esta encrucijada histórica pasa inexcusablemente por la libertad y se aleja del papanatismo adanista, presentista y desmoralista de querer cambiar el mundo a la medida de sus intereses, aprovechando la ocasión del ocaso de los ídolos de ayer, para instalar los de mañana. Nos sobra esta casta parásita, al igual que todas las que aspiran a sustituirla; hay que civilizar a los políticos de una vez, no politizar a los ciudadanos, y hay que desalojar del poder a todos los que no deben estar en él de forma injusta e impuesta.

Enrique Suárez


Algunas precisiones semánticas sobre la identidad española





"Creo que la política no se hace con sentimientos sino con virtudes, y como no tenemos éstas, poco adelantamos."  Benito Pérez Galdós

En los épicos tiempos de elogio a la memez y la estulticia (no son sinónimos, porque el estúpido, además de tonto es necio) que nos corresponden vivir a las cohortes de españoles que pagamos impuestos, para sufragar las vidas y obras de esta degenerada representación política que nos hemos concedido, según nuestros representantes democráticamente y según la mayoría de españoles que no les hemos brindado nuestro apoyo (58 %) en las últimas elecciones, en prodigio de demagogia, desfachatez e impostura; se puede decir alto y claro, que en este país no cabe un tonto más, a los que teníamos antes formando el elenco de la casta se acaban de sumar ahora los aspirantes a sustituirlos a cualquier precio, en los que no son pocos aquellos que defienden la celebración de un referéndum inconstitucional, y por lo tanto, antidemocrático, para elegir entre República y Monarquía, cuando de nada serviría por ser ilegítimo e ilegal, tanto como el propuesto por los catalanistas para la secesión de Cataluña. 

En una democracia no se puede votar todo lo que se le ocurra a los aventureros con cuota de micrófono, poder y atención pública, sólo se puede votar lo que permite la ley y para cambiar de sistema de Estado, es imprescindible, no sólamente necesario hacer una nueva Constitución. El oportunismo y la improvisación de "los que no estaban de acuerdo" siempre nos ha traido, desde hace siglos, mucha sangre, quebrantos y miseria, a los españoles que nos hemos ido sucediendo a lo largo del tiempo.

Una sucesión de catastróficas desdichas


Sin duda, entre los más avezados, están los catalanistas que, inventándose  motivos para la secesión y la panoplia inepta que acompaña a su discurso, se han olvidado de que el origen de todas sus discrepancias con las instituciones españolas provienen de un problema dinástico, cuando apoyaron a la muerte de Carlos II la continuidad de los Hagsburgo, frente a la imposición por Luis XIV, el “Rey sol”, de su nieto Felipe de Anjou, que pasaría, tras la victoria correspondiente del ejército español y la derrota de los sublevados, no sólo catalanes, a ser el primero de la dinastía borbónica en España, afianzado legítimamente por el Tratado de Utrecht. Si Rafael Casanova, un patriota español y defensor de las aspiraciones legitimistas del Archiduque Carlos (que con el tiempo llegó a ser emperador de Alemania), levantara la cabeza se moría de vergüenza, ante el elenco degenerativo que dice hoy representar los intereses de Cataluña. Navarros y vascos mantienen hoy sus fueros por financiar a Felipe V, esta guerra ocasionó 1.250.000 muertos en Europa, más de medio millón en Francia, por tanto fue un conflicto europeo y no español.


Otros aventureros son los nacionalistas vascos, su conflicto con las instituciones españolas, fundamentalmente la Corona, son más recientes y se remontan al siglo XIX por una disputa entre los Borbones, cuando el legítimo sucesor al trono por la ley sálica vigente, Carlos María de Isidro, disputó con su hermano Fernando VII por la Corona de España, algo que por la pragmática sanción que se sacó de la manga, le concedió el trono a su hija, Isabel II. Si el  “tío Tomás” (Zumalacárregui) viera el despropósito de los últimos cincuenta años en su País Vasco querido, se suicidaba ante tanta impostura, miseria y depravación. Y no digo nada de aquellos que entonaban el Oriamendi antes de dejarse la vida en la batalla. Las guerras carlistas y la guerra civil que las sucedió, se saldaron con 400.000 muertos, en esta ocasión todos españoles.


Los nacionalismos en España son la farsa mejor urdida, desde que los fanáticos republicanos, de la segunda, que no de la primera, trataron de crear en España una colonia soviética, algo que no les pareció bien ni siquiera a los comunistas rusos, poco dispuestos a imperialismos a distancia y siempre ocupados de imponer orden en su tierra. Lo de Franco, fue otra degeneración y despropósito, reacción correspondiente a la degeneración anterior del poder y a las intrigas y propagandas urdidas para desestabilizar la Segunda República, por la luchas de poder entre los propios republicanos. La aventura de unos y otros le costó a este país 400.000 muertos españoles y cuarenta años de dictadura.


Les cuento esas cosas, porque tengo la sospecha de que nadie va a hacerlo. Todos estos conflictos bélicos le costaron la vida a más de millón y medio de españoles muertos, por los líos de los Borbones y los de los rojos contra los nacionales. Pero es importante decir, por lo que expondré a continuación, es que todos los que murieron fueron españoles y así se consideraban, los nacionalistas vascos y catalanes que murieron en la última guerra civil española, fueron una minoría, porque el peso de la guerra fue llevado por los comunistas y anarquistas, y en el bando nacional no había nacionalistas, había militares proclives a alguna suerte de fascismo, emergente en varias naciones europeas por la época. Pero todos eran españoles, los rojos y los nacionales.


Patriotismo no es nacionalismo


Y ahora voy al meollo de la cuestión, ¿cómo se puede ser tan imbécil para decir que existe un nacionalismo español, cuando la identidad española proviene de todos los españoles que se dejaron su sangre por defender en los últimos 300 años, unas causas u otras, pero siempre en el ámbito de España?


¿Se imaginan ustedes decirle a Hollande que es una nacionalista francés,  a Obama que es un nacionalista norteamericano o a Putin que es un nacionalista ruso, por defender a sus respectivas naciones? Lo más fascinante es que aquellos que no distinguen lo nomotético de lo idiográfico, se permiten dar lecciones a todos los demás sobre su atribulado papanatismo adanista, pensando que sólo por vivir en una democracia, tienen derecho a decir lo que les plazca y todo el mundo la obligación de aplaudirles


Para los "ilustrados" cultivados por el poder de turno en la inmersión y la LOGSE, les diré que cuando alguien defiende una nación constituida históricamente y reconocida internacionalmente, el término preciso para el concepto es el de patriota y no se habla de nacionalismo, sino de patriotismo, que es el amor a la patria y el sentimiento y conducta del patriota, para definir una cuestión de identidad y legitimidad sobrevenidas e imbrincadas. 


En España nunca ha habido nacionalistas españoles más que en 1808 cuando Napoleón decidió invadir este país y los padres de la primera Constitución española legitimaron que el único soberano de España como nación, poder enfrentado al absoluto de monarcas (o Repúblicas), era el pueblo español; esto acontecía en 1812, y hasta que el General Riego no obligó al rey Fernando VII a sancionarla vivimos en precariedad institucional, algo que a los tres años le costó la vida, cuando fue condenado a muerte por el felón Fernando VII. 

Rafael del Riego  arrastrado en un serón camino del patíbulo (1823)

Desde 1820, los únicos soberanos de la nación española somos el pueblo español, una entidad cambiante a lo largo del tiempo, porque se va sucediendo esta condición en todos los españoles con derecho a voto de cada época, pasando de padres a hijos y de estos a los nietos, exactamente igual que la Corona, por una cuestión muy sencilla, cuando se hizo la primera Constitución nuestros aliados eran los ingleses. que estaban realmente preocupados por los recientes acontecimientos ocurridos en el país vecino con la Revolución Francesa, y si nuestra primera Constitución hubiera sido republicana nos hubieran mandado a paseo y hoy, posiblemente,  seguiríamos hablando francés en este país.


En cuanto a los “episodios nacionales” defendidos desde el franquismo, nada que ver con la defensa de la nación, sino con los intereses de las fuerzas reaccionarias de este país, enfrentados a las fuerzas insurgentes que querían tomar el poder, y de hecho lo hicieron, contra la Constitución y contra la República, al asalto, derrocando estos últimos cualquier orden en la Segunda República y haciéndose y haciéndonos el harakiri, provocando la sublevación de los militares, que tomaron la decisión de dar un Golpe de Estado, nada infrecuente en nuestro país, pues en los últimos doscientos años, en grado de tentativa o consumación, se han producido más de 230, lo que nos ofrece más de uno por año, por si hubiera alguna duda en que en este país se ha cambiado de régimen con la vesania oportuna de los distintos actores, pero siempre bajo la misma condición, la de españoles.


La cuestión nacionalista


Nos queda la cuestión nacionalista, hoy pregonada desde Cataluña y el País Vasco, pero también desde Canarias, Baleares, Galicia o Andalucía.


Los nacionalismos sin Estado, son movimientos políticos residuales que provienen de los estertores del siglo XIX en Europa, nada que ver con una historia inventada de comunidades independientes previas, porque en este país, ha habido en muchos lugares comunidades independientes históricamente, por mencionar algunas, Asturias, Aragón, Granada, Navarra, León, Castilla, Valencia, entre otras, pero nunca ha habido una segregación ni de Cataluña, ni del País Vasco, ni por supuesto de Galicia (salvo que nos remontemos a los suevos), con algo que se parezca a una nacionalidad efectiva, hasta la Constitución de 1978, y menos con una secesión, prueba de ello es que el Golpe de Estado dado por Companys en Cataluña fue sofocado por el ejército de le Segunda República


Desde una perspectiva rigurosa, las "comunidades históricas" reconocidas en la actual Constitución, resulta que son, precisamente, las que menos historia independiente tienen entre las españolas, las más retrasadas en cuanto a mostrar su distinción del resto de las españolas, pero sin embargo las que han obtenido beneficios y privilegio para sus instituciones y ciudadanos, con una discriminación positiva evidente a lo largo de los  36 años que llevamos de supuesta democracia, gracias a los artilugios inconstitucionales que se inventaron los padres de la actual Constitución para no desagradar a nadie. 



Lo curioso es que las comunidades que realmente fueron independientes, Navarra, con una amplia historia de reino propio  que viene desde la batalla de las Navas de Tolosa, y foco de la legitimista rebelión carlista en el siglo XIX, o Asturias, dos veces independiente en los últimos dos siglos, una vez en 1808 para defender España y otra en 1934, por insurrección contra la República, hicieron el viaje al revés, hacia la unión con los demás españoles,  y no será por falta de historia independiente, porque desde los romanos, siempre ha existido en los pequeños paises del norte, una voluntad de no aceptar imposiciones de los invasores, de los reyes o del Estado. No obstante, desde que hay democracia o algo que se le parezca, y particularmente en lo que se refiere a Asturias, sólo ha visto declinar su singularidad, al mismo tiempo que sus ambiciones secesionistas prácticamente no han existido.

El diccionario de la RAE define nacionalismo con tres acepciones:

nacionalismo.

1. m. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece.

2. m. Ideología que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones políticas muy diversas.

3. m. Aspiración o tendencia de un pueblo o raza a tener una cierta independencia en sus órganos rectores.

La primera queda descartada para las “comunidades históricas” españolas porque nunca fueron naciones hasta ahora, sólo podría ser utilizada por aquellas comunidades que fueron naciones, reinos o entidades independientes, y por supuesto, aunque me parece extravagante (considero que patriotismo es más adecuado), en el caso de la nación española que si está constituida históricamente de forma legítima, la segunda es un ideología y la tercera una aspiración.


Contra los hechos diferenciales se sobreponen los hechos comunes, avalados por la historia, la legitimidad, las Constituciones de los últimos 200 años,  la ratificación histórica y las diversas instituciones, así como por la sangre derramada por todos los españoles de los distintos bandos en sus conflictos civiles, a lo largo de la historia, y también por los votos, cuando fue posible;  porque mal que les pese a algunos, tan español era Rafael Casanova, como Tomás Zumalacárregui (ambos, grandes patriotas españoles), y tan español era Azaña como Franco, y por supuesto tan españoles fueron los que murieron por defender una causa o su contraria. Esta es la versión que nunca les contarán a los jóvenes españoles, fundamentalmente a los que algunos espabilados utilizan como carne de cañón histórica para perpetuarse en el poder defendiendo sus peregrinas pretensiones, siempre acompañadas de beneficios y privilegios, diferenciales.


Porque si todos se han dispuesto a defender su particular historia, es hora de que alguien diga, alto y claro, que es el momento preciso de rendir homenaje los liberales que hicieron y proclamaron la primera Constitución Española en 1812 para que todos pudiéramos expresar en libertad nuestro parecer y con los que los españoles de cualquier época posterior mantenemos deuda histórica, por haber convertido a este pueblo en único soberano de la nación española, ante tantos mequetrefes que sólo miran por sus particulares intereses egoístas y sectarios. 

España siempre ha sido, históricamente, la patria de los conflictos y las reconciliaciones entre sus habitantes, ninguna nación del mundo ha superado tantas confrontaciones continuadas, entre los que dicen una cosa y la contraria. Parece que ser español no es una condición que admite la paz, más bien creo que hay muchos que desde el poder se benefician de que estemos permanentemente en conflicto, que es la mejor forma de que no les exijamos que rindan cuentas por lo que han hecho o dejado de hacer, eso sí que es español, que nos engañen desde el poder sin interrupción, para expoliarnos después, porque nosotros, los españoles de todas las épocas,  hemos puesto el dinero y los muertos, para que su imposición pudiera realizarse, porque todos los poderes en la historia de nuestro país, no son más que consecuencia de una imposición, unas veces con más engaños y otras con menos engaños. 

Van siendo necesarios muchos cambios en la política de este país, pero la razón nos ha debido acostumbrar a que sean sosegados y en libertad. Ser español nunca ha sido fácil; precisamente, la convivencia en conflicto ha sido una constante en nuestra historia por diversos motivos, porque siempre se acaban encontrando si se buscan, pero eso en lo único que ha beneficiado a los españoles es en haberles retrasado permanentemente un par de siglos, hasta comienzos del siglo XIX, viviendo y reviviendo décadas ominosas, porque todos los poderes reaccionarios o sus réplicas insurgentes, interesados en conservar o procurarse privilegios, se han empeñado en que nunca vayamos con el siglo como los demás europeos, sino con uno o dos por detrás.


Enrique Suárez

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