desde 2.006 en Internet

Mostrando las entradas para la consulta TREVIJANO ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta TREVIJANO ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

martes, 3 de junio de 2014

Adios a la Tercera Républica


No me cansaré de repetir que el poder y la política sólo tienen una relación parcial y relativa, aunque la mayoría de los ciudadanos piensen que es absoluta, no es así. El poder se ciñe siempre a la realidad, a lo que se hace,  mientras que la política puede deambular entre lo que se dice (la mayoría de las veces) o lo que se hace, en menos ocasiones.

Hoy ha abdicado Juan Carlos I tras 39 años de reinado, le sucederá en el trono su hijo Felipe, que reinará con el nombre de Felipe VI. A pesar de lo que algunos piensen estos hechos nada tienen que ver con la política, sino con el poder y el error que cometen algunos, pensando que debería hacerse un referéndum para decidir si el sistema de Estado es monarquía o república, es semejante a la pretensión inconstitucional de realizar un referéndum en Cataluña para establecer, la secesión de esta comunidad de la nación española.

Es necesario reseñar que ni los republicanos desde la calle, ni los secesionistas desde las instituciones autonómicas –que sólo son representativas del Estado y nada tienen que ver con la nación- carecen de la atribución legítima para convocar referenda. Los plebiscitos pueden ser decididos por el Gobierno en casos especiales, en los que sea necesario consultar directamente a la fuente original de legitimación del poder que en España es la nación, es decir la reunión de todos los españoles, del pueblo español. 

En España se han hecho diversos referenda, los más conocidos han sido para aprobar la Constitución de 1978 y el convocado para permanecer en la OTAN en 1986, hubo otro para aprobar la fallida Constitución Europea en 2005, que resultó vetada por Francia. 

La ignorancia de la inmensa mayoría de los que acuden a las convocatorias para reclamar un referéndum que dirima si el sistema de Estado que los españoles queremos es Monarquía o República, unido a la malevolencia de los agitadores que deberían saber que eso es ilegal e imposible en el actual sistema constitucional español, aunque les permita recolectar apoyos a sus causas engañando a la gente, puede derivar en la falsa idea de que el proceso sucesorio es ilegal, cuando en realidad lo ilegal es el procedimiento que proponen los que protestan.

En España no se puede hacer un referéndum para decidir si queremos una República o una Monarquía, porque la Constitución no lo ampara, lo que si puede hacerse en caso de que fuera convocado por el Gobierno es abrir un periodo de Libertad Constituyente y elaborar una nueva Constitución republicana, que entonces sí podría ser sometida a referéndum y si fuera aprobada por la mayoría de los españoles, entonces el sistema de Estado debería cambiar.

La izquierda más radical de este país en compañía de los nacionalismos más extremistas no tiene otros objetivos que cuestionar la legalidad existente, e incluso la fuente de legitimación original de este país que no es otra que la nación española, es decir el pueblo español reunido, que se expresa en referéndum cuando corresponde y no cuando le parece a los ilegales de turno. No hay ninguna vía legítima para convocar un referéndum que exclusivamente se ocupara del sistema de Estado, como no la hay para establecer la secesión de una autonomía o las cosas que se le hayan ocurrido a los iluminados electores. No es posible  que profesores de ciencia política como los incluidos en el partido político PODEMOS desconozcan esta cuestión, el artículo 92 de la Constitución Española de 1978, tampoco pienso que en IU no haya alguien que le diga a Cayo Lara que eso no es viable, ni por supuesto en todos los partidos nacionalistas radicales, que llevan años tratando de subvertir la Constitución. Por tanto, sabiendo que lo que piden es imposible legal y legítimamente, la única finalidad que pretenden es la agitación y propaganda para utilizar la causa de la república para atraer descontentos a sus formaciones, con un engaño bien urdido.

En la barbaridad que proponen los republicanos de todo a cien y las banderas tricolores, el Rey tendría que convocar un referendum para decidir el cambio de sistema de Estado, a instancias del Gobierno, (algo que no puede hacer con la actual Constitución, puesto que como Jefe de Estado no puede hacerlo por ley) y aún así,  en el hipotético caso de que se decidiera un cambio de sistema de Estado con los votos de la mayoría de los españoles, nos quedaríamos sin Constitución, porque la actual no serviría para nada. Es decir todo el Estado de Derecho se quedaría deslegitimado, la Constitución debería ser derogada, pero como el Rey ya no sería Jefe de Estado no habría nadie para hacerlo de forma legítima y entraríamos en un periodo de anarquía.  

No me extraña el cabreo que se ha pillado D. Antonio García-Trevijano, la voz más cualificada de este país para hablar de la República, autor de un libro imprescindible: “Teoría Pura de la República” y dirigente del Movimiento de los Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC), que lleva más de 45 años luchando para que España sea una República, ciscarse en todos los impostores y usurpadores, que utilizan la República como arma arrojadiza contra la Monarquía que detestan, sin importarles siquiera si eso es bueno o malo para la creación de una República en España. 

Flaco favor le hacen a la República, adhiriéndola a los presupuestos del comunismo, el socialismo bolivariano o el secesionismo en España, salvo que pretendan fortalecer a la Monarquía, simulando que quieren una República, porque lo que está claro es que los españoles no están dispuestos a renunciar a su libertad, para concederle a los que quieren reducírsela o quitársela, la oportunidad de que puedan hacer lo que bien les parezca, por muchos votos que obtengan, a esta gente se le ha olvidado que estamos en una democracia.

Los votos que puedan obtener sólo sirven para cumplir las leyes que existen, para cambiar las leyes tendrían que ser mayoría, y con las trampas, intoxicaciones y extorsiones a la libertad, en nombre de la democracia y a su pesar, no creo que lo logren jamás.  Por eso comprendo a D. Antonio García-Trevijano cuando dice que desde el punto de vista político, toda esta patulea republicana, son “gentuza”, advenedizos, farsantes, charlatanes, que utilizan la retórica para alcanzar el poder y los privilegios y beneficios que le acompañan, diciendo aquello que la gente quiere oir, aunque sepan que es imposible lo que proponen.

Enrique Suárez


domingo, 8 de abril de 2007

¿MEMORIA HISTORICA o AUDITORIA NACIONAL?


En el antiguo arte de la medicina, (que lamentablemente hoy ha derivado en ingeniería somática, no me cansaré de recordarlo), se decía que si un tratamiento no demostraba su eficacia, debía suspenderse antes de que causara más daño que beneficios (respetando el conocido aforismo hipocrático “lo primero no hagas daño”).

Hoy en España, tenemos un grave problema de salud en nuestro sistema político. La democracia española está muy enferma, al borde del desahucio, y doy mi palabra de que no es alarmismo intencionado.


Mi intención con este artículo es hacer una reflexión positiva que nos ayude a pasar página de tantas cosas y contribuir a que las cosas comiencen a cambiar de verdad en nuestro país, dejando atrás el lastre histórico, y la acumulación del actual que nos lo impide.

UN POCO DE HISTORIA RECIENTE

Una de las últimas de ZP. Se ha propuesto hacer una ley de memoria histórica para recordar-ensalzar a los muertos del bando de los perdedores en la guerra civil concluida en 1939, sin percatarse ni por un momento, (porque la conciencia democrática de nuestros políticos es muy escasa, proporcional a su escueta inteligencia), de que esto es un grave error, además de una extravagancia propia de algún flipado, que no puede superar la abducción de sus propios recuerdos infantiles.

¿Pero no se dan cuenta los señores del PSOE, que tras la guerra civil, TODOS, absolutamente TODOS los españoles supervivientes fueron PERDEDORES?.

Perdieron su libertad, la posibilidad de una democracia, la tranquilidad, las ilusiones, y la esperanza, para invitarlos a un régimen militar que les procuraría hambre y miseria durante varias décadas.

Una guerra es una guerra, no un juego de la play station, y en una guerra se producen muertos, de ambos bandos –esto hay que recordarlo siempre-, y hay ganadores y perdedores.

España, tras la guerra quedó esquilmada, con una dictadura que duró cuarenta años. ¿Pero cómo vivieron los ganadores?, mejor dicho, ¿quién coño fueron los ganadores entre los que formaban parte del pueblo español?. No hubo ganadores.

Hubo un triunfo de los militares y sus acólitos de la extrema derecha, y nada más; el pueblo fue sometido a la opresión de un régimen autoritario, a la cruzada cristiana, a la ausencia de libertad y democracia.

TODO el pueblo, queridos libertadores de la memoria, TODOS los ciudadanos de este país, sufrieron, y algunos sufrieron más, no hubo unos que vivieron de maravilla y otros que fueron desposeídos. La inmensa mayoría estuvo igual de jodida, siendo de derechas o de izquierdas.

Si el régimen fascista de Franco pasó por las armas a 100.000 “rojos” como secuela inmediata de haber perdido la guerra, el 95 % de los españoles restantes estaban muriéndose de hambre, y miseria, con enfermedades como la tuberculosis, o la disentería.

A unos les pegaban un tiro en la nuca y a otros, los más pobres –independientemente de su filiación política, el régimen los mató de inanición y también son víctimas de la memoria, que no aparecen en ningún recuento.

Franco, el dictador fascista, se murió en la cama, el 20 de Noviembre de 1975 como nos dijo Arias Navarro entre sollozos en la tele; yo tenía diecisiete años y ahora me acerco a los cincuenta.

Nadie acabó con él, ni con su régimen: ni los socialistas, ni los liberales, ni los anarquistas, ni los comunistas, ni los centristas, ni la derecha, ni los monárquicos, ni los republicanos, ni los ateos, ni ETA, ni el GRAPO, ni el FRAP, ni los nacionalistas, ni los periodistas, ni los jueces, ni las democracias vecinas, ni el amigo americano, ni el ruso, nadie es NADIE.

Franco, murió de muerte natural. Si hubiera tenido veinte años menos, hubiera gobernado veinte años más. Llevo más de treinta años escuchando epopeyas heróicas que no existieron, leyendas urbanas convertidas en historias para no dormir y viendo como ante mi pasan cohortes de políticos durante esta larga transición hacia ningún sitio, que están más ocupados de mantener su status, que en propiciar bienestar a su pueblo.

Y Franco hace 30 años que se ha muerto, y la verdad que se va hartando uno de tanta mezquindad envuelta en falsas filantropías y altruismos subvencionados. Hay algunos que todavía siguen viviendo contra Franco, por que no saben vivir de otra forma, y quieren que los demás les aplaudamos por su epopeya.

España ha avanzado a pesar de los políticos que hemos tenido, por que no podía ser de otra forma. Suárez dejó el cargo de Secretario General del Movimiento Nacional, para convertirse en el primer presidente de un gobierno democrático español tras la dictadura.

El bienestar de los españoles proviene de su trabajo, y de una minoría muy escasa de políticos que han hecho las cosas bien, a pesar de sus partidos políticos; me ahorro nombres, para no concitar enemistades.

En Europa nos conocen más como país turístico, (en el que los ciudadanos europeos disfrutan de sus vacaciones a mitad de precio de lo que les cuesta en su país), que por los productos que nos compran, las ideas que sugerimos, o las cosas que hacemos.

Nuestra balanza comercial es la más desequilibrada de Europa. Absortos y ojipláticos, se quedan los europeos cuando se enteran de las cosas que pasan aquí en la política y la economía nacionales.

El Rey fue sucesor de Franco porque el dictador lo decidió así. El dictador Franco (y no la democracia), fue el que ha traído la monarquía a este país (aunque luego fue sancionada por el parlamento democrático).

El régimen no tuvo fractura, ni ruptura, como no se cansa de repetir García Trevijano, lo que permitió que algunos diputados a Cortes por el tercio familiar o el sindical, los mismos de siempre, terminaran siendo diputados democráticos convencidos y convencedores, como si tal cosa, y aceptados por los partidos de izquierda y la derecha.

Aquí la democracia se pactó por los políticos, no se conquistó por el pueblo transformado en sociedad, por eso no tiene la legitimación que le corresponde. Es una democracia hipotecada, como una tarjeta de crédito avant.

Han pasado 30 años de transición democrática, y hoy tenemos una situación política patética, con enfrentamientos permanentes entre todos los partidos políticos, en una carnívora lucha por el poder y el dinero; en la que de paso, nuestros “benefactores” van devorando buena parte del bienestar que nos falta en relación a nuestros vecinos del norte.

Lo que nos falta es es mucho, y los arribistas usurpan a nuestro presente sus privilegios, para sostener su combate inagotable, y sus narcisismos insoportables. Es deleznable esta forma de hacer política, acaparadora, cainita, mafiosa, estúpida, y orientada al retroceso, en vez de al progreso.

¿POR QUÉ UNA AUDITORIA GENERAL?.

Esta es una propuesta utópica, pero hagamos un ensayo “ad hoc”; en un país que se considera democrático, es más viable que una revolución. Es más, creo que una auditoría general de la democracia española y sus representantes, me parece una forma de revolución civilizada y sutil.

Debemos saber que queremos valorar y establecer un acuerdo sobre lo que tenemos que revisar a lo largo de estos treinta años de democracia. Esto si que es una auténtica propuesta de memoria histórica, y además, viable, de posible ejecución.

Además, nos puede servir de ejercicio esencial de autocrítica, del que podremos obtener información para no cometer los mismos errores, o que no los cometan nuestros hijos.

En psicología, recientemente se ha recuperado una antigua estrategia de análisis que consiste en recoger determinados hechos en la vida de las personas y transformarlos en su historia vital. A partir de los acontecimientos vividos se puede hacer un análisis, tanto de las circunstancias que han acompañado a los sujetos de estudio, como de la naturaleza y recursos de los que disponían.

Los hechos vividos delatan las estrategias utilizadas y los logros adquiridos. Podemos llegar incluso a alcanzar precisiones científicas, a explicar lo que ha pasado.

Pues bien, hagamos la historia de vida de todos los políticos españoles desde la muerte de Franco hasta nuestros días, establezcamos unas variables que nos permitan la comparación (posición social, propiedades, bienestar disfrutado, dinero acumulado, y por supuesto, problemas que han tenido que atravesar en sus vidas) y hagamos lo mismo con una muestra de ciudadanos españoles homologados en el punto de partida en recursos iniciales, edad, sexo, y profesión.

Ahora que ya tenemos dos muestras equilibradas, realicemos una comparación, y podremos observar de forma objetiva CUANTO se han beneficiado los que eligieron subirse al caballo de la vida política en nuestro país, y los que hemos seguido trabajando a pie de obra.

Si la diferencia es importante, resultará sospechoso, y se podrá deducir que el poder sirve entre otras cosas para realizar una carrera personal de dimensiones cósmicas, por contraposición a lo que es ganarse cada día el pan de forma honrada.

Conozco algunos políticos, no muchos, y sé como viven y como han vivido. Creo que todos podemos conocer algunos, y visto uno, vistos todos. Realmente se puede decir que viven mucho mejor de lo que podrían hacerlo, si no estuvieran metidos en política, y esto no está bien, nada bien, porque indica que se han beneficiado demasiado de representarnos, tanto que muchos se han forrado, y han ayudado a que se hayan hecho millonarios otros, y se ha establecido una especie de red mafiosa que va desde la concesión de una gasolinera, hasta la designación de un puesto de subalterno en un ayuntamiento.

Parece que todo lo relacionado con el dinero público en nuestro país, absolutamente todo, está contaminado hasta la corrupción, y sobre todo la construcción, y las concesiones públicas, pero esto es tan solo la punta del iceberg.

Vivimos gobernados por una aristocracia paleta de vividores y zurupetos, una tiranía de la nimiedad y el absurdo, una oligarquía de advenedizos irredentos, una pandilla de incompetentes que se turnan en las artes de mal gobernarnos (y opositarles).

Creo que muy pocos pasarían el cedazo de un juicio justo sobre sus actos, porque para vivir en la política o de la política en España en estos momentos, hay que tener mucho estómago y pocos escrúpulos.

Por eso que no me vengan con chorradas de memoria histórica, cuando están construyendo la memoria histórica del mañana sobre mentiras, corrupción, e insidia.

La aristocracia en el pasado era sinónimo de nobleza, los políticos deberían ser sus sucesores sociales, pero cada día se acercan más a la chambonería más cutre y decadente, y estoy seguro de que todavía irá a peor.

Los españoles tenemos que liberarnos de la mendacidad política que asola nuestra existencia y recuperar la soberanía que nos pertenece. Tenemos que hacer rentables nuestros derechos, para que nuestras vidas y las de nuestros hijos dejen de ser rentables para otros que viven de explotar nuestra buena fe.

Hay que redistribuir el bienestar de forma más justa aquí y ahora, no podemos esperar a que las promesas incumplidas se cumplan algún día, aunque sea en el más allá.

Por eso, exijamos una auditoría general, o al menos, tengamos el valor de hacerla mentalmente,.... y después, a la praxis, pasemos a la acción, como recomendaba Marx.

Que Némesis nos proteja de la locura de los hijos de Creso, en la reivindicación de la memoria histórica nunca sabremos si Ramnusia se venera más como diosa de la venganza, o como diosa de la fortuna (*).


(*)Némesis (o Ramnusia): diosa de la venganza y la fortuna. Es una deidad antigua, por lo que no está sometida a los dictámenes de los olímpicos. Castiga sobre todo la desmesura. Sus sanciones tienen usualmente la intención de dejar claro a los hombres que, debido a su condición humana, no pueden ser excesivamente afortunados ni deben trastocar con sus actos, ya sean buenos o malos, el equilibrio universal. Un claro ejemplo lo encontramos en Creso, que al ser demasiado afortunado fue arrastrado por Némesis a una expedición contra Ciro que provocó su ruina


Algunos enlaces interesantes y democráticos

ANTONIO GARCIA-TREVIJANO

MESSAGE IN-OUT

RABIOSOLISMO



Biante de Priena

domingo, 21 de enero de 2007

No hay talante que valga

¿Se acuerdan de la pana?. El PSOE llegó a realidad española disfrazado de pana, con Alfonso Guerra y Felipe González en el pescante de la diligencia del cambio. Eran militantes sin corbata de un partido histórico, desarrapados, con un hambre de poder de las dimensiones de un agujero negro. Traían una pizarra de Suresness, donde habían celebrado un congreso, en el que Marx desapareció para siempre del socialismo español, y con esta decisión, quizá sus militantes más dignos. Hace ya tanto tiempo.

Estos chicos de entonces, de los que Rodríguez Zapatero ha heredado el talante solamente, triunfaron en las elecciones de 1982, ayudados por Cebrián, Polanco y Tejero, aquel guardia civil que entró en el hemiciclo de La Carrera de San Jerónimo pegando tiros al techo, e invitando a la quietud de los presentes. Qué poco talante tenía el valido de la interrogación. Pero también con la contribución del partido gobernante de la época, la UCD, que fue incapaz de sostener la tensión concentrada y eso que contaba con el talante yuntero de Adolfo Suárez, el mejor eslabón de la historia española del siglo XX.

La derecha de Fraga, no estaba para presentarse como salvadora, por que olía a rancio de sacristía y cuartel, obsesionada en la unidad de la patria, en el respeto a todas las tradiciones y aderezada por el testamento de Franco. Era una derecha con muchas vergüenzas y desposeída; hoy en día, todavía le quedan visos de maestro de escuela de los cincuenta. Mucha autoridad, y poco fundamento, pero ha mejorado mucho, progresa adecuadamente. Casi es moderna, aunque si alguien la acusa de fascista, todavía se sonroja. Manda narices.

Adolfo Suárez, denostado por todos, alabado por todos, interpretado por todos, no se cansaba de prometer, porque realmente, viendo el panorama, poco podía ofrecer, ante la sed de poder de todos los que le rodeaban y envidiaban. El presidente Suárez cometió errores, por supuesto, pero seguro que muchos menos que cualquier otro de todos los que le sitiaban y acometían.

Los nacionalismos, aquí está la madre del cordero huérfano de padre; además de la ambición de poder, tenían otras, por su miedo a desaparecer aplastados entre la izquierda y derecha del país. El hecho diferencial de Pujol, el voto negativo del País Vasco a la Constitución, junto con la lucha por la liberación de Euskadi que ETA mantiene, contribuyeron a generar una nueva dimensión política.

Los nacionalismos son los autores de la España que tenemos, por una simple razón, una España unida no permitiría buenos resultados electorales, luego la premisa fundamental era impedir esa unidad y contribuir a incrementar la desunión de los españoles en relación a los hechos diferenciales, reales o inventados.

Los nacionalismos españoles van contra el concepto de España como nación, siempre y en cualquier circunstancia, son antiespañoles y ejercen como tales por que esto les ha procurado buenos resultados electorales. España les importa muy poco, o nada, por eso son nacionalistas.

El Partido Comunista se nos hizo travesti, transformándose en Izquierda Unida, y pasó por todas las alternativas posibles para no mostrar su auténtica dimensión, que los españoles tenían en su cabeza muy reciente el lavado de cerebro de cuarenta años contra “los rojos”, y los rojos eran ellos, no el PSOE.

Bien se encargaron los socialistas de indicarlo hasta que llegó Anguita, que era inteligente, pero se ocuparon de reducirlo con el submarino López Garrido que hoy es portavoz del PSOE. Frutos, sigue de llama votiva, y Llamazares, convirtiendo el marxismo en posible desde la “mala conciencia” de haber sido rojos, y pactando con su verdugo. ¿Y qué pasa si el Partido Comunista es rojo?, que lo sea. Basta ya de tanta corrección política miserable.

Una hoja me ha llevado la historia política de los últimos treinta años en España. Y no hay más leña que la que arde. Esto es todo. Bueno me queda lo de la tercera república de García Trevijano, pero no voy a mezclarlo con esta gente, quedaría mal, es otra dimensión. Como Pablo Castellanos, aquel señor con el que Redondo se equivocó, al no preferirlo a Felipe González. Lástima.

Así se explican muchas cosas, de lo que quedó tras la salida de Aznar del Gobierno, con el 11-M, el “No a la Guerra” y el presidente del “pásalo”. Todo esto explica perfectamente ese concepto del talante que se ha inventado ZP, y que no es talante, es “palante”, una abreviatura impropia y paleta de “para adelante”, siempre hacia delante, caiga quien caiga, sean tirios o troyanos; políticos o ciudadanos, esa expresión de nadie puede detenernos aunque nos equivoquemos que tienen los mediocres.

Señoras y señores esto es España. Cada uno barriendo para lo suyo, aprovechándose de lo que puede, enchufando a familia y amigos, disfrutando del tráfico de influencias para hacer pelotazos discretos en la Bolsa, y otros más aparatosos en los ayuntamientos. Haciendo despotismo analfabeto, de nuevos enriquecidos. Chuleándonos a todos el progreso, el bienestar y la tranquilidad.

Todos son iguales, forman parte del mismo circo, si unos son trapecistas, los otros son payasos, si unos doman fieras sonadas otros deambulan por la cuerda floja; el mayor espectáculo del mundo es la política española y no el circo ruso. Y nunca va a cambiar, salvo que ocurra algo que no puede ser otra cosa que la rebelión ciudadana, que la gente ya está harta de que toda esta farándula de titiriteros ocupen los telediarios.

La degeneración de la política en España resulta insoportable e inadmisible. Esta gente está destruyendo la convivencia de los españoles, son un cáncer al que se debe poner tratamiento de inmediato, quirúrgico o el que sea.

Tras muchos años de soportarlos, a veces sigo pensando que soy un ingenuo sin remedio, porque sigo creyendo en la democracia, en la libertad, en la justicia, y todos los días me acuesto diciendo que no es posible, que la gente siga pensando que esta legión de impresentables vayan a resolver algún problema de los que tenemos, porque realmente, la mayor fuente de problemas son ellos mismos.

Zapatero solo es el epifenómeno de la realidad política española, pero no podría existir con alguien que fuera capaz de hacerle frente en condiciones; Rajoy lo intenta con denuedo, pero no lo va a lograr, por 17.821 motivos. Tampoco sirve la opción, entre otras cosas, porque mientras el PSOE vigente se ha encargado de aborregar a la población, el PP se ha dedicado a fundamentar su espíritu democrático, convencer a los españoles de que es democrático. ¡Ay!.

Este país en el que Anguita salía en las encuestas valorado como el mejor político, mientras la gente que así le elegía, no era capaz de votarle porque los socialistas, he dicho bien, los socialistas se habían encargado de hacerlo rojísimo para parecer ellos rosados.

Solo queda una esperanza para que España se regenere, una solamente: ejercer la democracia hasta sus últimas consecuencias, incluidas las institucionales en todos los ámbitos del Estado. En un país en el que se necesita enchufe para ocupar un buen puesto de ordenanza, nada puede funcionar bien.

La alternativa a todo esto, que llegará más temprano que tarde, son los movimientos ciudadanos emergentes que han superado el clientelismo político. Se necesita coraje, fuerza, pasión, y vida, para hacer el auténtico cambio que España necesita. Nada de acuerdos puntuales sobre proyectos políticos para entretenimiento del personal. Nada de medias tintas. Radicalismo democrático.

No hay talante que valga. Se necesita recuperar el respeto por la autoridad, representada en dos cosas muy sencillas: la honestidad y la inteligencia, nada más. Se necesita que los ciudadanos se hagan políticos, para devolver a los políticos a su condición de ciudadanos, y que abandonen el sistema de castas. Estamos en España, no en la India. Esto solo lo puede hacer un partido político, el nuestro, Ciudadanos.

Al respecto, estamos esperando noticias de Barcelona, creo que pronto sabremos algo. Cuando así sea, se lo comunicaremos, no lo duden. Cada vez queda menos tiempo para tomar una decisión.


Biante de Priena

viernes, 5 de noviembre de 2010

Movimiento Democrático de España: una antipartido político para el siglo XXI (I)


La distorsión del sistema democrático español, como tantas veces ha denunciado Antonio García Trevijano, tiene su origen en la organización política transicional sin ruptura entre un régimen dictatorial y una democracia supuestamente liberal y social, que derivó en una Constitución consensuada por una comisión constituyente formada por representantes de partidos políticos no legitimados , y que recibió el aval del pueblo español en 1978, un pueblo insuficientemente formado políticamente para comprender la responsabilidad que entrañaba su asunción.

La Constitución Española de 1978 es un instrumento legitimado de facto, pero no de iure, por el pueblo español, pues ha sido un producto del poder y no de la libertad. El pueblo ratificó en referendum una Constitución que no garantiza límites al poder ejecutivo, porque se estableció desde un principio autoritario, lo que ha permitido que los distintos gobiernos se hayan ido apropiando de los mecanismos de control de su gestión política. La Constitución Española de 1978 no garantiza restricciones al Gobierno, porque fue establecida con la finalidad censitaria de recortar la posibilidad de elección política de los ciudadanos a lo ofrecido exclusivamente por los partidos políticos.

De esta forma, el poder ejecutivo se ha ido apropiando de la separación de poderes, estableciendo su jerarquía sobre el poder legislativo y el poder judicial, que al añadir la financiación pública de los medios de comunicación y el reparto de áreas de poder comunicacional desde un sectarismo infame, ha terminado convirtiendo el sistema político español en un embrión presidencialista y totalitario, que vulnera de facto los principios constitucionales, sin que ninguna institución del Estado quede fuera del poder gubernamental, llegando a controlar sus propios mecanismos institucionales de control y reduciendo la función de oposición a la de testificación y protesta, sin capacidad alguna de corrección de las deriva autoritarias.

Los ciudadanos españoles sólo tenemos derecho a escoger entre las ofertas partidarias, no a elegir libremente entre las posibles alternativas de representación o a representarnos directamente. Los distintos artefactos establecidos por los partidos políticos alejan nuestra democracia de cualquier posibilidad de representación que no sea la legitimada, pues mediante subvenciones estatales con fondos públicos y las distintas artimañas del poder (requisitos legales para adquirir posibilidad de representación política, umbral electoral, efectos circunscripción, regla proporcional de distribución de escaños –Sistema D´Hondt-, el sistema de listas cerradas) han acotado la posibilidad de representación política a las grandes formaciones partidarias, excluyendo cualquier posibilidad ajena a un sistema partitocrático que se regenera y autoperpetúa.

El incremento del nivel cultural de los españoles, las nuevas tecnologías de la comunicación y la posibilidad de acceder a inagotables fuentes de información, así como el acceso al intercambio continuado de información autoproducida por los ciudadanos, por medio de blogs, foros y redes sociales, junto a la contemplación del espectáculo permanente de los desmanes, errores y fiascos de nuestros representantes políticos, ha originado un sentimiento crítico en los ciudadanos españoles que demanda nuevas formas de representación política que trasciendan el ámbito del más de lo mismo de la representación política, en la que unos candidatos elegidos por los partidos políticos, son ratificados por los ciudadanos en las urnas y no elegidos directamente. Esta coyuntura convierte la democracia española, de hecho, en una oligocracia restringida al partidarismo en la que se usurpa discretamente la voluntad soberana de los ciudadanos.

La política en España ha degenerado en logomaquia, los conceptos se han vaciado de contenido, la Constitución se ha convertido en un instrumento de control de los ciudadanos, pero no así de los políticos que campan con su poderío como señores feudales cuando su representación solo les concede función de servicio público, limitada a su promesa constitucional que vulneran permanente, sin que nada, ni nadie tenga poder para reprender su despropósito, esto explica el elevado rango de corrupción de nuestro país, la sustitución de la democracia por sus formas degeneradas de oclocracia y tiranía, y el fiasco electoral partidario que convierte en behetría y demagogia lo que habría de ser un proceso democrático genuino que convirtiera los votos de los electores en candidatos elegidos directamente por el pueblo, y no en edecanes de la jerarquía partidaria, propuestos y designados por los partidos políticos; la deriva paulatinamente decadente de los representantes políticos, nos ha terminado arrojando a un bodrio representacional, a un vertedero de incongruencias, más propio de una fiesta infantil de cumpleaños, de un reality show, que del rigor concerniente a una nación soberana de ciudadanos libres e iguales.

Los ciudadanos españoles exigen nuevas formas de representación pública. La política debe dejar de ser una actividad de oprobio y desmesura y recobrar su auténtica condición, que es cumplir las leyes y la voluntad general de los ciudadanos, y no convertir a los ciudadanos en siervos de nuevos señores feudales disfrazados de representantes democráticos, que favorecen a sus partidarios y perjudican a todos los demás, en una auténtica locura de poder inaceptable.

Enrique Suárez
Movimiento Democrático

martes, 2 de junio de 2009

La abstención en las Elecciones Europeas puede superar el 70%.

Es lo que se temen los políticos en España y en Europa, en el último Eurobarómetro de abril sólo un 27 % de los ciudadanos españoles expresaban su opinión de que posiblemente acudirían a votar el próximo 7 de junio. En las pasadas Elecciones de 2004, lo hicieron un 45 %.

La mayoría de los medios de información se ocupan del análisis de la pugna entre los partidos mayoritarios, el PPy el PSOE, pero pocos se dedican al análisis de las nuevas ofertas: Ciudadanos-Libertas, y UPyD

En el caso de Ciudadanos, tras la coalición que su presidente, Albert Rivera estableció con Libertas, no hay ninguna encuesta que le conceda un solo eurodiputado, es decir, Miguel Durán no se sentará en el Europarlamento

En el caso de UPyD, se observa un declive acelerado en sus apoyos desde los resultados al comienzo de la campaña de encuestas el 7 de abril, que le atribuía un 5,3 % de representación con 2 escaños, hasta las dificultades actuales para obtener un acta y permitir que Sosa Wagner pueda representar al partido de Rosa Díez en Europa. Tomando las cuatro primeras y las cuatro últimas encuestas hay un diferencial significativo, se ha pasado de una media de apoyo de 4 % al 2,72 % actual, los apoyos a UPyD se han reducido en un 68 % en tan solo 2 meses. Es significativo que la encuesta del CIS, a pesar de sus sesgos, artefactos e intenciones, le conceda una representación del 1,3 %, sin ningún acta de Eurodiputado.

De confirmarse los resultados de las encuestas en las urnas, las propuestas de Huelga Electoral que lanzamos en su día desde nuestro blog, junto a otros como La Verdad de la Política, habrá sido un éxito, pues se habrá conseguido hacer realidad la Propuesta Trevijano, que no acudan a votar 2/3 de los españoles, y la Propuesta Hortalizas, que ni Ciudadanos, ni UPyD obtengan representación en el Parlamento Europeo

El ¡que voten ellos!, el tú veta, y la Huelga Electoral (que el 7-J trabajen ellos, que nosotros trabajaremos 5 años para mantenerlos), habrán conseguido su objetivo.

A tan solo cinco días del desenlace, queremos agradecer a todos los numerosos blogs que han colaborado en esta campaña, reproduciendo y ampliando la información, y los gestos de propaganda que hemos ido ofreciendo a la opinión pública.

Cuando un propósito acaba coincidiendo con la realidad, es que la realidad lo esperaba, nuestra labor ha sido empujar ese propósito para que se pueda encontrar con la realidad, que al fin y al cabo es el escenario en el que estamos viviendo. Ha sido nuestra modesta contribución al esplendoroso silencio en las urnas que se va a producir el próximo 7-J, y hemos querido con ello dar una lección magistral a los políticos, que la disfruten: la política no consiste en cambiar la decisión de los ciudadanos, sino en saber interpretar esa decisión y actuar en consecuencia.

Muchas gracias a todos los que habéis hecho algo, para que la Abstención Histórica que se va a producir haya sido posible.

El 7-J los españoles vetarán a los políticos, como los demás europeos.

Ciudadanos en la Red

martes, 26 de mayo de 2009

El 7-J, Huelga Electoral

Carta a los ciudadanos españoles (se agradece republicación)

Algunas consideraciones ante las elecciones del 7-J

Primer objetivo, bajar al PSOE de las nubes del poder, cosa que se logrará mucho mejor desde la abstención, que significa no participar en el circo que se han montado los políticos en el que los ciudadanos hacemos el papel de cristianos, ellos de espectadores y las instituciones del Estado de fieras. Basta Ya de emperadores bondadosos que nos joden la vida, que nos salvan, asfixiándonos.

Algunos dirán que no acudir a votar es favorecer al PSOE, evidentemente no, por muchos ciudadanos que acudan a votar a este partido, por muchos votos cautivos de los que dispongan, por mucha campaña de acompañamiento que hagan, por mucho que Zapatero baje a la arena; votar, siempre es apoyar al PSOE, pues cuantos más votos reciban todos los partidos más se fortalece y legitima su trayectoria que nos ha conducido a más de cuatro millones de parados, a la quiebra política y económica de España, y a su fragmentación cultural en las veleidades de los nacionalistas. El partido que ocupa el poder es el que más se beneficia de los votos, de los propios y de todos los demás.

Algunos dirán que es mejor votar al PP para detener al PSOE, todo lo contrario, votar al PP es premiar su inconsecuencia, no votar al PP es influir para corregir sus errores, su ausencia de liderazgo y sus disparates infames. Abstenerse, por tanto, es castigar por igual al PSOE y al PP, porque entre la opresión del PSOE-nacionalistas y la estupidez del PP rajoyano, hemos llegado a donde estamos.

Por último, algunos dirán que hay que votar a UPyD, que supone regeneración democrática, lucha contra el nacionalismo, y una respuesta diferente a lo que está ocurriendo. Más bien todo lo contrario, UPyD no va a dar al país, lo que no es capaz de conceder en su propio partido. UPyD es la segunda marca del PSOE, por si falla la primera, un auténtico montaje para capturar votos náufragos. Precisamente los votos que reciba UPyD determinarán el nivel de ingenuidad política de los españoles, porque representa el voto de la esperanza, de los que aún desencantados de los partidos mayoritarios, siguen confiando en los políticos, otros políticos, para resolver nuestros problemas. A Ciudadanos-Libertas no creo que le vote mucha gente, pero por si acaso, aplíquese lo mismo, otros políticos, crearán más problemas, nunca soluciones.

Los problemas de los ciudadanos son su producción, los políticos producen problemes; las soluciones que ofrecen y que no sirven, son propaganda para que consumamos su particular forma de oprimirnos, de la que se benefician y nosotros siempre salimos perjudicados.

La Gran Abstención puede mover los cimientos de nuestra democracia, un golpe seco en un sistema putrefacto puede significar un auténtico cambio de conciencia en los ciudadanos y en la codicia inconsecuente de los políticos. La campaña de los políticos para que los ciudadanos consumamos sus hamburguesas caducadas va a ser tremenda, ayer escuchaba a Basagoiti decir que para que Iniciativa Internacionalista no saliera elegida, había que acudir a votar masivamente. Para que no salga elegida, tiene que ser recusada políticamente, por un Tribunal Constitucional que ellos, los políticos, han promovido con más criterios políticos que jurídicos, pero que hace la envolvente de su respeto a la democracia, cuando en realidad respeta más los criterios del Gobierno.

Reflexionen Ciudadanos, su voto es suyo hasta que lo depositan en una urna, y entonces es del partido político que presenta al candidato que ustedes han elegido, su voto es el combustible para que el sistema siga funcionando, su voto sirve para que los políticos sigan administrando 62 billones de pesetas, mientras hay cuatro millones de parados, han cerrado decenas de miles de empresas y el Gobierno financia a los bancos.

Quedarse en casa es lo mejor, vamos a hacer la primera Huelga Electoral en este país el próximo 7 de Junio, para demostrar a los políticos que no nos pueden seguir tomando el pelo, que no se pueden seguir riendo gratuitamente de los ciudadanos, y que la soberanía de los españoles no necesita ser representada porque existen por sí misma en todos y cada uno de los ciudadanos de este país.

Dos propuestas:

La propuesta Trevijano, que no acuda a votar más de un 33 % de la población

La propuesta Hortalizas, que UPyD y Ciutadans no obtengan ningún eurodiputado.


Haz útil tu voto, que no te lo roben los políticos, para hacer con él lo que les venga en gana. Dale valor a tu voto no acudiendo a votar. Hoy, en este país, la democracia está en los que contemplamos absortos desde la abstención hasta donde han llegado en su locura estos políticos ambiciosos que se pelean por representarnos, para después jodernos la vida. Diles que se vayan a la mierda, corrige su trayectoria, muéstrales realmente quien tiene el poder, no votes, VETA

El 7 de junio, huelga electoral, no seamos sus esclavos, que trabajen ellos por sus privilegios y beneficios. Vamos a parar el destino entre todos.

ABSTENCIÓN TAMBIÉN ES DEMOCRACIA

DALES LO QUE SE MERECEN, TU DESPRECIO, NO TU VOTO

QUE SE DEVUELVA EL PODER A SUS LEGÍTIMOS DUEÑOS, LOS CIUDADANOS

QUE EN EUROPA SE ENTEREN CON TU ABSTENCIÓN DE LO QUE REALMENTE HAY EN ESPAÑA

VETA, Y SÉ FELIZ, PENSANDO QUE NO TE HAN TOMADO EL PELO, UNA VEZ MÁS.

CÓRTALES EL JUEGO ANTES DE QUE TE AHOGUES EN SU MIERDA Y YA NO PUEDAS HACER NADA

MUESTRA QUE ERES LIBRE, QUE CREES EN LA DEMOCRACIA, PERO NO EN EL MONTAJE DE LOS POLÍTICOS, NO ACUDIENDO A VOTAR.

NO SEAS BORREGO DE SU REBAÑO, EL 7-J NO VOTES POR NADIE

Ciudadanos en la Red

miércoles, 22 de octubre de 2014

La Democasta de Podemos y la Tufocasta de todos los demás





Con la referencia a Madison que realicé hace ya cuatro largos años de penuria política, creo que se expresó con claridad lo que iba a acontecer en nuestro país, y se anunciaba la emergencia de nuevas opciones políticas, ante la debacle moral que nos estaban brindando los representantes políticos que nos habíamos concedido en este país

“Madison, el cuarto presidente de los Estados Unidos, lo expresó diciendo que si bien las facciones podrían operar en el detrimento de la sociedad, la solución no fue la prohibición de los grupos organizados ni la subordinación de éstos al Estado, sino el fomento de su proliferación. Cuando una facción se enfrenta a otras, según Madison, la pluralidad de los grupos ayudaría a asegurar que ningún sector de la sociedad domine al resto. Este concepto Madisoniano del pluralismo constituye un principio fundamental de la vida política estadounidense. Pero la realidad es que todos los partidos políticos y sus partidarios se han quedado sin oposición, por eso la necesidad de crear un antipartido político que se oponga a todos ellos para que la democracia vuelva a funcionar, en el supuesto de que algún día hubiera habido una democracia en España.”

Sin embargo, es necesario darle la razón a quien la tiene, como Antonio García Trevijano, entre otros, que ha venido a decir que el ébola que ocasiona la muerte de la democracia en la representación pública e institucional en este país, proviene de una Constitución diseñada para mantener un “antiguo régimen” con carcasa de democracia que permita embaucar a los ciudadanos mientras una casta de poderosos vive de su expolio.

Si el otro día aseguraba que viene linchamiento de la casta política española, hoy puede decir que de este no se salvará los líderes de la última novedad, el partido de Pablo Iglesias. Parece que el espectáculo de democasta que se han concedido en el ágape asambleario del pasado fin de semana, dista mucho de algo parecido a una democracia y se aproxima al despotismo que caracteriza las luchas por el poder y desde el poder por los partidarios de las distintas formaciones que representan a los ciudadanos de este país.

Al fin y al cabo, distinguir entre democasta (la casta del pueblo que no ha tocado poder) de la tufocasta (la casta del poder que no ha dejado de tocarlo), no es una gran distinción para los tiempos que vivimos. Mientras el lema de todas las castas sea el “todo por la pasta” no hay nada que hacer con esta gente que vive de contarnos cuentos, mientras crecen sus cuentas y mengua nuestra confianza en la representación política.

¿Y si el único problema que tenemos no es que nos representen unos u otros sino, sencillamente, que nos representen? ¿Por qué derecho divino se han adjudicado todos estos chorizos la atribución de representarnos? Los griegos inventaron un término para fundamentar el derecho de la representación en una democracia, la igualdad entre representantes y representados, es decir, la isocracia, mientras en este país no haya isocracia, no habrá democracia.

Para que haya democracia en este país, primero tendría que haberla en los partidos políticos que dicen representarnos, cosa que nunca va a ocurrir, porque esta condición no se de en ningún partido político u organización social española, sencillamente porque están fundamentadas en la jerarquía vertical que compartían con el franquismo o los comités centrales de los países comunistas. 

El cacique decide, los lameculos colocaos obedecen y aplauden, y el pueblo acude obediente a las urnas para ratificar el embaucamiento y concederle "legalidad democrática", porque legitimación política no pueden tenerla por su villanía y felonías ajenas a la ley y próximas a la delincuencia; es un sistema perfecto para aquellos que viven a costa de joder a los demás desde el poder, directamente proporcional a la estupidez de aquellos que les votan y los elevan, para ser reconocidos como demócratas por sus nuevos amos.

Enrique Suárez

martes, 1 de julio de 2008

Liberalismo español e identidad nacional

Bandera Liberal bordada  por Mariana Pineda, algo que le costó la vida a una mujer liberal que no necesitó de discriminaciones positivas, porque entre los liberales no hay diferencias entre los seres humanos, sea cual sea su condición. Un liberal se mide por lo que piensa y lo que hace, no por lo que le concede el poder o el dinero.

Hace apenas un mes, uno de los próceres del liberalismo español, el abogado Antonio Garrigues Walker, siguiendo la tradición familiar escribió un artículo en ABC que ciertamente pasó desapercibido: “El liberalismo auténtico”, cuya lectura recomiendo porque expresa meridianamente su opinión sobre la situación del liberalismo en la realidad política española. También proponía abrir un debate racional sobre el tema, al que correspondo con estas palabras.

En este país de enmascaramientos y ocultaciones, ostentaciones y despotismos, caracterizado por la estridente ausencia de respeto entre políticos y ciudadanos, algunos personajes políticos destacan por su coherencia; sería difícil ser republicano en España sin recibir la “bendición” de Antonio García Trevijano, o liberal, sin ser reconocido por Antonio Garrigues Walker. Su trayectoria política les hace merecedores de ser un criterio en sí mismos, un signo de garantía riguroso más allá de la frivolidad de los advenedizos vendedores de humo.

Con independencia de “las verdades liberales” que proclama y administra con esmero el autor del artículo, llama la atención la expresa omisión del PP, pero también la distancia final con UPyD, al tiempo que recomienda seguir los pasos de una nueva formación, el Centro Democrático Liberal, que sí considera representativo de los principios liberales. Por mi parte, confío en su criterio.

¿Hay liberales en España?

Sucintamente describe Garrigues, como hace Horowitz, que el liberalismo tiene dos rivales ideológicos habituales: por su derecha los conservadores, y por su izquierda, los socialistas. Los conservadores sólo son liberales, si acaso en lo económico, pero más por mantener vigente el estado de cosas que les beneficia, es decir sus privilegios, que por otra razón; mientras que los socialistas, como viene ocurriendo desde la caída del Muro de Berlín, pretenden apropiarse de algunas ideas liberales y acomodarlas a sus intereses políticos, para seguir sobreviviendo en la demostrada ineficacia de sus presupuestos colectivistas.

El Partido Popular es un partido tradicional, conservador, anclado en la defensa de la historia, propiedad y costumbre, le interesa más regresar al pasado que cualquier otra cosa, porque como diría Jorge Manrique: “cualquiera tiempo pasado fue mejor”. Por mucho que se disfrace de centro y “buena voluntad” tiene difícil ser liberal, aunque no hay que descartar la presencia de liberales en sus filas, pero la línea ideológica del partido seguirá siendo conservadora.

El socialismo español está representado por dos opciones políticas, (de Izquierda Unida no hablaré porque forma parte del pasado), el PSOE y UPyD.

El PSOE de Rodríguez Zapatero, es en la práctica más una secta pragmática, que un partido político; sus principales objetivos pasan por destruir lo existente con el objetivo de construir un mundo “mejor”, moderno, progresista, innovador, singular, y extravagante.

Es ciertamente utópico, pero absolutamente doctrinario, y en su delirio segrega fragmentariamente a los sectores de los que recibe apoyo contra todos los demás, como si un partido que está en el Gobierno pudiera prescindir de ejercer el poder con intereses generales. La polarización es una estrategia que enfrenta a hombres contra mujeres, creyentes contra ateos, ecologistas contra economistas, lo nuevo contra lo viejo, bondad contra realidad; éstas, son algunas de sus grandes aportaciones, en plena dialéctica de generar enfrentamiento y conflicto permanente, porque le interesa a sus propósitos: divide y vencerás, es una clave del poder.

UPyD, que se proclamaba transversal en su día, proviene de una escisión del PSOE de su líder Rosa Díez, a la que se añadieron los componentes de la organización cívica Basta Ya; en mi criterio, es un partido socialista histórico antinacionalista, un PSOE tradicional, que defiende la unidad del Estado como garantía de igualdad de derechos y libertades, presentando someros tintes socio-liberales (que no liberales), que le sirven de maquillaje para la captación de electores despistados. Para nada es liberal UPyD, aunque comparta algún presupuesto transitorio con liberales, dista mucho en sus prácticas de proclamar la libertad como un valor, más bien todo lo contrario.

No sé a quién se la ocurrido pensar que este partido pueda ser transversal algún día, ni siquiera con el paso de los años podría transformarse. No hay liberales en UPyD, o si los hay, poco les han dejado expresarse. Ocurre lo mismo que en Ciutadans, aquel partido que surgió en Cataluña que también decía que aspiraba a la transversalidad y se quedó en un partido de centro izquierda no nacionalista. La transversalidad en España es una estrategia de las posiciones ideológicas de izquierdas para captar votos que no son de izquierdas. Nada más que eso.

Los liberales siempre nos creemos lo que nos cuentan, de ahí nuestra historia de altibajos y confusiones en España (y en el mundo). Pensamos que todo el mundo respeta las reglas del juego, igual que hacemos nosotros, que consideramos la política como un escenario natural para el diálogo y el debate, en un ámbito imprescindible que es el conformado por la democracia en un clima de libertad.

Algo que es tan sencillo de comprender para los liberales, para los partidos predemocráticos españoles como el PSOE, UPyD, PP, o los nacionalistas, es todavía un “objetivo utópico”. Los liberales confiamos siempre en la democracia, desconfiamos de sus restricciones, los demás restringen siempre la democracia, como garantía de su solidez.

Primacía de lo individual

La mayor diferencia de los liberales con socialistas y conservadores, es la determinación del individuo como unidad política y social, que siempre prevalece ante cualquier otra circunstancia. Los socialistas no creen en el individuo como sujeto de derechos, y los conservadores no creen en la igualdad de derechos para todos los individuos.

Para los liberales, los derechos y las libertades son siempre individuales, mientras que nuestros oponentes siempre defienden algún interés colectivo o sectario. Sea lo nuevo o lo viejo, según les convenga. Los liberales vivimos en el presente, no queremos regresar al pasado como pretenden los conservadores, ni anticipar el futuro como anhelan los socialistas. ¿Es tan difícil vivir en el aquí y ahora?

El Estado es para conservadores y socialistas una garantía de derechos, pero para los liberales, el Estado en sí no garantiza nada, más bien se opone a la libertad de los individuos y debe ser controlado directamente de sus excesos y veleidades porque al final está dirigido por seres humanos que se rigen de forma exclusiva por sus intereses, sean estos socialistas o conservadores. Son los ciudadanos los que deciden que hace el Estado, no el Estado el que decide que hacen los ciudadanos.

En nuestro criterio, el Estado es considerado como “potencial tirano”, el “gran hermano” que "nos cuida, protege y vigila". Además, consideramos que el Estado es un arancel político del Mercado, que grava nuestra existencia más de lo necesario, pues con un control mayor de recursos incremente paulatinamente el poder de los políticos sobre los ciudadanos.

Aunque el liberalismo auténtico, del que nos habla Garrigues Walker reconoce al Estado como garante de un mundo reglamentado, como un escenario institucional que permite y favorece la organización social y política de los ciudadanos, el Estado siempre debe estar controlado directamente por los ciudadanos, no por los políticos, para que no se produzcan distorsiones innecesarias, como corrupciones y otras injusticias a las que estamos tan acostumbrados en España.

El Estado no debe educar a los ciudadanos, más bien somos los ciudadanos los que debemos educar al Estado, como reconocía incluso Karl Marx; el Estado no debe procurar servicios, ni debe administrar justicia, ni decirnos que es lo que tenemos y no tenemos que hacer.

En un mundo libre, el Estado debe exclusivamente garantizar que los ciudadanos dispongan de sus derechos, pero no debe en ningún caso establecerse como actor político en su consecución. Para un liberal, el Estado no tiene valores, es una barbaridad por tanto algo como lo que se pretende hacer con la Educación para la Ciudadanía en nuestro país, o la inmersión lingüística que se hace en las comunidades bilingües, o políticas como las relacionadas con la violencia de género o el cambio climático.

Sobre la justicia también tenemos importantes discrepancias, los liberales defendemos la independencia de la justicia como garantía última de nuestros derechos. En España no hay tal cosa, puesto que los políticos eligen la dirección y sentido de la justicia, que redunda en la ratificación de sus intereses. El imperio de la ley es un valor liberal, mientras que los socialistas utilizan la ley para imperar y los conservadores para mantener su imperio. Nada que ver.

La igualdad de derechos es un valor liberal, como lo es la igualdad de oportunidades. El respeto a la pluralidad y la tolerancia quizás sean las características más definitorias de nuestra ideología, desde Locke a Voltaire todos los liberales hemos defendido la tolerancia, tanto a nivel político, como social o religioso. Los liberales no podemos ser doctrinarios salvo en los principios, en las reglas de juego, pero nunca lo podemos ser en los contenidos últimos, porque nuestra concepción del ser humano, de la vida y del mundo es abierta, y no determinada. No queremos una sociedad homogénea en la que los ciudadanos se comporten como borregos que sirvan a sus amos, aspiramos a una sociedad viva y activa, en la que cada ciudadano se sienta libre y realmente lo sea.

Los liberales aspiramos a un mundo normal, no a un mundo “normativo”. No tenemos un modelo de futuro al que dirigirnos, sino un propósito de convivir de la mejor forma posible y de evitar las aberraciones a las que otros quieren someternos. Por eso, para nosotros, la democracia es un método indispensable, natural, inherente a la convivencia, no un fin deseado, no algo que hay que conquistar, nos pertenece, nadie puede concedernos lo que es nuestro. Igual nos ocurre con la razón, a la que no renunciamos fácilmente, porque la racionalidad es la mejor forma de gestionar nuestra realidad como seres humanos.

España, una nación liberal

El artículo del Sr. Garrigues Walker, omite sin embargo una cuestión que considero importante desde la perspectiva del liberalismo español: la cuestión nacional.

Al contrario que en los regímenes políticos del norte europeo, en algunas democracias del sur del continente y particularmente en la norteamericana, los liberales nos adscribimos a la consideración de la nación (o Estado-nación) como elemento de configuración y cohesión social, de relación igualitaria y convivencia entre los ciudadanos; no obstante, no hay nada más opuesto a un nacionalista que un liberal, porque entre lo particular y lo universal, nuestros intereses últimos son cosmopolitas siempre, el término ciudadano del mundo que procede de Diógenes, fue adoptado por Goethe y otros liberales centroeuropeos.

Pero hay una razón histórica que explicada nos permitirá comprender la particularidad de la influencia del liberalismo en la constitución moderna de nuestra nación. El término liberal fue utilizado por primera vez en nuestro país, aunque fue desarrollado políticamente por los anglosajones; el talante liberal está presente tanto en nuestra primera Constitución (1812), como lo está en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776).

Hay una diferencia sustancial de los españoles con otros países europeos. Francia, Italia, Alemania, Portugal, o Austria, fundamentan la unión de su pueblo en la República; mientras que Reino Unido, Holanda, Suecia, Bélgica, o Noruega, fundamentan la unión de su pueblo en la monarquía.

Estados Unidos y España fundamentan su unidad y cohesión en la nación, independientemente de que la nación americana sea una república y la española una monarquía constitucional.

El concepto político de nación surge en España (el histórico proviene de la época de los Reyes Católicos) con la Constitución de 1812, como alternativa al Antiguo Régimen, que estaba representado por el poder político absoluto de la monarquía (contrastado por el importante poder religioso del catolicismo).

El pueblo español se constituye en nación para hacerse ley (Constitución), de ahí que prevalezca en nuestro país la soberanía nacional sobre la popular, que es más propia de regímenes republicanos.

La nación representa el poder absoluto del pueblo, que se opuso en su día al poder absoluto del monarca. Fernando VII, tardó varios años en reconocerlo, hasta que un liberal, el general Riego, le obligó a sancionar nuestra constitución que así adquirió plena vigencia jurídica.

Los socialistas, por su afán republicano y clasista, siempre han preferido hablar de soberanía popular, inherente a los ciudadanos; los conservadores han hablado de la soberanía nacional, pero más por cuestiones históricas y tradicionales que cívicas.

Los liberales españoles, preferimos el término “soberanía nacional”, como hecho que se establece con el pueblo constituido en nación, de TODOS los ciudadanos, porque decir NACION es lo mismo que decir TODOS LOS CIUDADANOS, y es el único poder "absoluto" que aceptamos, la soberanía nacional. La democracia, ya se dijo con anterioridad, que era el único marco de juego y realidad política, que asumimos y requerimos.

Cada ciudadano como parte del todo, tiene en sí mismo capacidad constituyente, pero sólo todas las partes reunidas se constituyen en pueblo y nación, que no es lo mismo. Pueblo es la suma de ciudadanos de un territorio, hay un pueblo vasco, un pueblo catalán, un pueblo castellano o andaluz, pero la nación es la suma de TODOS los territorios y TODOS los ciudadanos, el conjunto de todos los pueblos agregado, por lo tanto sólo hay una nación, la española, configurada por todos sus pueblos y territorios, sólo el pueblo español es causa y consecuencia de la nación española.

Los liberales defendemos la NACIÓN como garantía de nuestros derechos y libertades en igualdad, siguiendo el principio trascendental del sufragio en la democracia: un ciudadano un voto, y no los principios “acordados” de que los votos en Cataluña y el País Vasco tengan más valor que los de Madrid o Andalucía, por ejemplo.

Los liberales defendemos la NACIÓN como punto de partida de nuestros derechos comunes, los conservadores la defienden como garantía de sus privilegios, y los socialistas y los nacionalistas quieren acabar con ella como sea, para imponer sus modelos ideológicos particulares, los socialistas desde el victimismo de clase, y los nacionalistas desde el victimismo de territorio.

Al fin una realidad: España existe

Cada vez que un ciudadano de este país pronuncia la palabra España, rinde tributo a TODOS LOS CIUDADANOS españoles, a su nación con la que se identifica, que es algo más que su pueblo, y a su propia realidad que otros tratan de sustraerle. España es la reunión de “todos los ciudadanos españoles” que han tomado conciencia de su identidad nacional, y esto se puede observar en cualquier ámbito de la cultura: en la sociedad, en la política, en la gastronomía, en el futbol, o en la lengua. Algunos pretenden que dejemos de ser españoles para que seamos lo que interesa a sus deseos

Ayer, con el triunfo en la Eurocopa, fue la nación española la que expresó su alegría en plenitud, tal que si fuera un referéndum: España ha triunfado en la Eurocopa, se decía. Algo que es tan fácil de entender no acaba de ser aceptado por los políticos, nacionalistas y no nacionalistas, porque tienen intereses diferentes a los de los ciudadanos; dicen que nos representan y lo único que hacen es convertirnos en facciones que enfrentan para favorecen sus pretensiones, no en reunión que nos beneficie a todos; que a algunos les moleste la unidad de los españoles, es la mejor demostración de que los intereses que defienden son precisamente los suyos antes que los de todos los ciudadanos. Más bien se representan a sí mismos.

Ayer, la nación fue representada por la selección española de futbol, y por todos los españoles que siguieron su victoria ante Alemania, en la televisión y en la calle.

De lo que se deduce definitivamente que la nación española existe como realidad, por mucho que se empeñen algunos en tratar de robarnos nuestra identidad. Por cultura, historia y justicia, los españoles somos españoles hasta que no se demuestre lo contrario, vascos, catalanes y gallegos incluidos.

Hay algunos “españoles” que no lo aceptan: Puigcercós (ERC) y Urkullu (PNV), se manifiestan como antiespañoles, como ETA o el PCTV. Nos dijeron que no querían que España ganara la Eurocopa, pues que reciban nuestras condolencias.

Como español me alegro del triunfo de nuestra selección nacional de futbol, y como liberal, estoy satisfecho de que un hecho real como el futbol (que se ha escamoteado a la manipulación de la política), nos haya mostrado la catadura moral de nuestros enemigos; es difícil derrotarlos si no se conoce realmente cómo son, pero ahora ya los tenemos definidos a ellos, y también a sus aliados.


Enrique Suárez Retuerta

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...