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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Diálogo bajo una farola de luz de gas




-          Pues verá usted, Don Pascual, cada día tengo más dificultades para comprender como tarugos semejantes como los que dicen representar a los españoles pueden seguir haciéndolo, sin que los cuelguen en plaza pública. No ya por la corrupción, que es de meritoria notoria, sino por la ignorancia que desprenden.

-          Que me va a contar usted, Don Segismundo, jamás se ha visto tal procacidad retórica en ese escenario paupérrimo en que se ha convertido el Parlamento español. La degradación es tan descomunal que más que una cámara de representantes parece un agujero negro, ahí toda materia o energía desaparece de inmediato. Por lo que cobran, por los beneficios, privilegios y aforamientos que se brindan a sí mismos, podían esmerarse un poco más.

-          Sin duda que tiene usted razón, querido amigo, fíjese sin ir más lejos en lo acontecido en Cataluña el pasado fin de semana, los catalanistas se montan un simulacro electoral sin mínimas garantías democráticas, votan los que quieren por lo que les mandan, porque las opciones eran SÍ, Sí o Sí o Sí y Sí, hacen el recuento ellos mismos, cuentan las papeletas los que lo convocan, sacan los resultados a su buen entender y propalan por el mundo la idea de que en Cataluña ha triunfado la opción independentista, cuando sólo acudieron a votar un 35 %, de los que menos del 30 % siguieron las consignas de Junqueras y Mas.

-          Bueno, lo mismo ocurrió con el Estatut y ahí los tiene usted, imponiendo su voluntad a la mayoría, desobedeciendo las cautelares del Tribunal Constitucional e invitando al Gobierno a dialogar sobre el bodrio electoral que se han organizado. El ausente Rajoy, que es como el amigo invisible del Gobierno, se va a Australia a dialogar con los canguros a ver si acaba de comprenderlo cuando vuelva.

-          Cierto, cierto, que la suerte le acompañe, porque la razón hace tiempo que le ha abandonado, pero verá usted es que así no se puede gobernar un país, en la última encuesta del CIS hay más gente que desconfía del Gobierno que cuando estaba Zapatero, que había barrido con todos los records posibles e imposibles, un fenómeno, que dejó España, el PSOE y las conjunciones astrales que no las reconoce ni la madre que las parió.

-          Pero es que no hay sentido común, se lo digo yo, una autonomía no puede ser más que una entidad administrativa dependiente del Estado, en un país con una nación que tiene por soberano al pueblo. Consulte usted el diccionario y verá que lo de la nacionalidad no llega a nación, más bien es un sucedáneo. Pero como nadie poner orden porque no hay cultura, pues así nos va.

-          Claro que tiene usted razón, porque nunca he podido comprender como no hay un político que no sea cenutrio en este país, llevamos 35 años con la simetría nacionalista y todavía no se ha enterado nadie en el Parlamento Español de la diferencia que existe entre un patriota y un nacionalista.

-          Pues si es usted tan amable de explicármelo

-          Verá usted un patriota puede ser nacionalista o no serlo, pero un nacionalista no puede ser un patriota

-          ¿Y cuál es la diferencia?

-          Pues muy sencilla, los patriotas lo son sobre naciones constituidas, los nacionalistas sobre proyectos de naciones. Evidentemente, ser nacionalista es un sentimiento o una aspiración, ser nacional es ser soberano, el “ismo” lo convierte en un movimiento que busca algo potencial, los patriotas, en este caso, sólo pueden ser españoles, porque sólo hay una nación soberana la definida en la Constitución.

-          ¿Y los nacionalistas?

-          Pues los nacionalistas son aspirantes a patriotas, que confunden sentimientos con leyes, y las imaginaciones de sus líderes con la realidad y la historia. No hay nación en este mundo que se haya hecho por fascículos, hasta donde alcanzan mis conocimientos, ni coleccionando tapas de yogur, o votos del monopoly. No es serio, a mí me parece una falta de respeto democrático hacia los que participan y también hacia los que no lo hacen, en realidad, contra todos los que lo contemplamos, es de vergüenza ajena.

-          Por eso Rajoy no habrá dicho nada entonces

-          Más bien creo que Don Mariano está pensando cómo establecer un diálogo con Artur Mas para que no le reclame algunas partes de Baleares, Aragón y Valencia. No tiene espíritu, nunca lo tuvo. Zapatero al menos tenía las cosas claras, dijo que el Estatut de Cataluña era su Estatut, que el Parlamento Español apoyaría lo que dijera el Parlament Catalán y así lo hizo con los votos socialistas y los de pa ayudar. Luego el Tribunal Constitucional dijo que era ilegal e ilegítimo, pero no pasó nada, ni a Zapatero ni al Paralmento español por haber prevaricado, total, como los jueces los ponen desde el poder político aquí nunca hay responsables de las atrocidades, de las memeces o de las corrupciones.

-          Pues yo tengo todavía confianza en Mariano Rajoy, que quiere que le diga, está volviendo locos a los catalanistas y la mayoría de los españoles con su plan oculto para retornar a la normalidad, que al final será el pacto fiscal, para que puedan llevarse más los políticos catalanes, que desde que le han jodido el negocio al hijo del contrabandista de divisas, está el país que no levanta cabeza.

-          Corren malos tiempos para la lírica, amigo mío, esperemos que no vuelvan a quemar el Liceo, que la cosa está muy chunga, para cobrar comisiones de la reconstrucción. Que una cosa es el derecho a decidir, otra el hecho diferencial y otra muy diferente la butxaca, aunque parezcan la misma, no, no lo son. Los catalanes están tan jodidos como los demás españoles o más, pero los políticos catalanes siguen meando colonia y convencen a sus súbditos de que es cava recien salido de San Sadurni de Noya. Nos vemos en breve, y a ver en que para; que tenga usted un buen día.

-          Lo mismo le deseo y siga usted tan perspicaz.

Enrique Suárez

lunes, 10 de noviembre de 2014

El fracaso de la Convocatoria de Artur Mas


A 10 de noviembre de 2014 se ha constatado la catástrofe del independentismo catalán, a pesar del calentamiento del clima convocante por parte de sus promotores, con un enfrentamiento al límite con el Estado de las entidades subordinadas a la Generalitat, al borde de la prevaricación, en Cataluña han acudido a votar 1.649.239 personas a favor de la independencia.

Los convocados por Artur Mas y sus acólitos para esta ocasión eran 6,23 millones de catalanes y residentes, por tanto la independencia de Cataluña es apoyada favorablemente por un 26 % de los catalanes con derecho a voto, lo que debe traducirse de forma inmediata, en que poco más de 1 de cada 4 catalanes es favorable a la independencia.

En la votación del Estatut de Catalunya del año 2006, votaron favorablemente 1.882.650 catalanes, lo que supone que en la Convocatoria Mas (ni referéndum, ni consulta, invalidadas por el TC), han votado favorablemente por la independencia, el 87 % de los que lo hicieron por el Estatut.

En las elecciones autonómicas de 2012, los partidos afines a que se realizara la Convocatoria Mas, obtuvieron aproximadamente 1.750.000 votos, por tanto en dos años de campaña ininterrumpida favorable a la independencia han perdido 100.000 votos entre todos.

En las elecciones europeas de 2014, los partidos afines a la Convocatoria Mas, que recordaremos son CIU, ERC, ICV, PSC, CUP, PODEMOS, obtuvieron en total 1.877.000 votos, lo que quiere decir que han perdido en tan sólo unos meses, más de 220.000 votos, a la hora de votar a favor de la independencia.

No concluiremos este breve recorrido sin señalar que en el año 1978, con un censo electoral de 4.421.965 catalanes con derecho a voto (recordemos que el censo electoral del 9-N era de 6.230.000 convocados), el sí a la Constitución obtuvo un respaldo de 2.701.870 catalanes.

En cifras relativas, reiteramos que la independencia de Cataluña ha sido apoyada por un 26 % de los convocados el 9-N, mientras que la Constitución Española de 1978 fue apoyada por un 61 % de los catalanes con derecho a voto.

Pueden ustedes extraer sus propias conclusiones de los resultados que se han ofrecido, pero está claro que alguien tendrá que rendir explicaciones y responsabilidades políticas, sociales, civiles, y tal vez, penales. 

La que interpreto, por mi parte, es que el 9 de noviembre de 2014, el derecho a decidir ha muerto, descanse en paz. 



Enrique Suárez 

domingo, 9 de noviembre de 2014

La minoría del derecho a decidir





La convocatoria independentista del 9-N ha concluido. Del censo estimado de 6,23 millones de convocados a urnas, han acudido a votar (según los convocantes -sin control alternativo alguno-, algo que inexplicablemente incluye a la Generalitat), alrededor de 2,2 millones de personas, lo que supone exactamente una participación del 35 % de los convocados, de los que habrá que reducir los que han votado no, los votos blancos y nulos.

Dando por buenos los resultados ofrecidos por la Generalitat, el apoyo a la independencia de Cataluña sólo puede alcanzar menos de un 35 % de los convocados, (muy lejos del 50,01 % que le concedería "supuesta legitimidad" dentro de la ilegalidad) es decir, poco más de un tercio. Los catalanes que no han acudido que son una inmensa mayoría no han querido saber nada con la parodia organizada por los partidos políticos catalanistas, para ofrecer una pantalla que oculte la desmesurada corrupción, fraude, prevaricación, malversación y actividad mafiosa de los políticos catalanistas.

Hoy, se puede decir alto y claro, que la mayoría de los catalanes no están a favor de la independencia de Cataluña. Los convocantes tendrán que rendir ahora cuentas ante la justicia de los numerosos delitos de prevaricación, malversación y sedición que han cometido.

¡Visca Catalunya Lliure!

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sí a la democracia, no a la usurpación, la impostura y el fraude







Si alguien se decide algún día a observar los resultados de las pasadas elecciones europeas con detalle, se dará cuenta de una curiosidad, salvo en Bélgica y Luxemburgo que está multado no acudir a votar, en la inmensa mayoría de los países no se ha alcanzado el 50 % de votos a todos los partidos. Es decir, la representación política está sobredimensionada en favor de los partidarios, para ocultar la realidad electoral, que no es otra que la mayoría de los europeos (57 %) no han votado por ningún partido en las pasadas elecciones continentales.

Por el arte del birle, los políticos representan a los que les apoyan y a los que no lo hacen. Verán ustedes, la cuestión no es baladí, cuando en un parlamento como el europeo con 751 miembros, tendría que haber exclusivamente 323 asientos para sus señorías ocupados, y los 438 restantes vacíos, a los que habría que sumar el 3 % más entre votos blancos y nulos, por lo que nos quedaríamos aproximadamente en 300 eurodiputados si la representación fuera real y no artefactada por el poder, en su interés.

Digo que la cuestión no es baladí, porque las tres sedes del Parlamento Europeo (Bruselas, Estrasburgo, Luxemburgo) nos cuestan 250 millones de euros al año, y cada eurodiputado nos sale por unos 30.000 euros, de los que más de 7.700 euros son el salario del representante.

Todos los meses nos gastamos los europeos  13,5 millones de euros en los 451 que no deberían estar representados si se contabilizaran exclusivamente los apoyos de los que acudieron a votar en las elecciones. Lo que supone que nos ahorraríamos 162 millones de euros cada año, por cinco de legislatura, 810 millones de euros.

Cuando un ciudadano no acude a votar por ningún partido, está ejerciendo el mismo derecho democrático que aquellos que acuden a votar por algún partido. La mayoría de los ciudadanos que no acuden a votar, posiblemente estén hartos de seguir pagando “el circo” que se han montado los de la minoría que apoya a partidos y los propios partidos.

Esta solemne barbaridad en las democracias europeas del siglo XXI sería algo así como que todos los ciudadanos tuviéramos que pagar los gastos que se ocasionan con los equipos de fútbol cuando se enfrentan en un partido, los sindicatos y partidos  que representan exclusivamente a sus seguidores, los aeropuertos y trenes de alta velocidad sin pasajeros, las Cajas de Ahorros quebradas, o las instituciones inútiles como el Tribunal de Cuentas o la Fiscalía General del Estado en España, que sólo sirven para tapar la corrupción que se comete en la política a los ojos de los ciudadanos.

No hay razón democrática que nos obligue a pagar por aquello que nos imponen, no necesitamos y además puede utilizarse en contra de los intereses generales. Creo que la política de austeridad debería comenzar por una cuestión muy sencilla: que no nos hagan pagar a los ciudadanos, y fundamentalmente a los que no acudimos a votar por ellos en las elecciones, las chorradas de los políticos en nombre de la democracia, cuando es exclusivamente en su beneficio e interés. Debería desgravar no acudir a las urnas en proporción a toda la corrupción política que se descubra en la legislatura, al fin y al cabo, no debemos pagar los que no jugamos nuestro destino en el casino electoral, por los errores que cometen los ludópatas de las papeletas, que luego traen como consecuencia los desmadres de sus elegidos. No es justo, ni equitativo. ¡Que lo paguen los que juegan a "demócratas" en esta falacia demagógica!

Si los que acuden a votar quieren tener un eurodiputado, que se lo paguen, nos cuesta cada uno 30.000 euros al mes, más unos cuantos millones de euros en correspondencia con los gastos que ocasionan las instituciones. Pues me parece fenomenal, se divide el total, por ejemplo en España los eurodiputados nos salen por 20 millones de euros cada año, votan 10 millones de españoles en las europeas, pues con cada voto que dejen 10 euros para pagar sus gastos durante la legislatura. No vamos a pagar encima los que no vamos a votar el estropicio que organizan estos mafiosos

Es hora de que las cosas cambien en Europa y en España, la representación política convencional ha muerto, el sufragio censitario de los colocados por los partidos para vivir en el Olimpo, mientras derrochan, dilapidan, se corrompen y defraudan se ha acabado. No podemos permitirnos una mafia política por encima  de nuestras posibilidades, que además sólo nos sirve para complicar cada día más las cosas.

Enrique Suárez
  

jueves, 30 de octubre de 2014

Del Estado del Bienestar al Tercermundismo





Recuerdo a un presidente del Gobierno que llegó a este país defendiendo el progreso y aniquiló el Estado del Bienestar en siete años y recuerdo a otro que llegó a La Moncloa diciendo que iba a bajar impuestos y ha conseguido en menos de dos años que nunca hayan subido más. La moraleja de lo anterior es sencilla, no creas a los presidentes del gobierno españoles, siempre mienten y de sus mentiras se derivan las mentiras y la corrupción de todos los lameculos que conforman la jerarquía piramidal que los sostiene. 

Cierto es que a todos ellos una parte de la gente de este país les ha dado su apoyo en las urnas,  porque todavía hay una minoría que considera que no votar es fascista, y hay que votar por cualquiera, si no te gusta uno, que sea otro, pero votar es ser demócrata; esa consideración es tan simple y estúpida como considerarse un pájaro por ir en avión de Madrid a Sevilla, al fin y al cabo, los pájaros vuelan, lo que no quiere decir que todo lo que vuele sean pájaros, los murciélagos también vuelan y son mamíferos.

Cuando José Ortega y Gasset anunció en La Rebelión de las Masas la decadencia que aconteció en la II Guerra Mundial y nuestra Guerra Civil, consideró que el hombre-masa era el niño mimado que había recibido lo que no le correspondía por su propio esfuerzo y que cuando dejaba de recibirlo siempre buscaba responsables en aquellos que no se lo concedían. Ayn Rand y Hayek también se ocuparon del tema.

La filosofía propia del Tercermundismo es muy simple, cualquier analfabeto puede llegar a comprenderla, cuando hay pobres es porque los ricos se han llevado lo suyo, sean otras personas u otros países. También es la filosofía de Podemos, en la que la ética de la irresponsabilidad compite con la ética de la intransigencia. En el Tercermundismo si alguien no trabaja, es por culpa del capitalismo, no porque los crápulas que estén en su gobierno no sean unos ineptos o unos depravados corruptos.

Ciertamente se puede decir que España ha perdido bienestar en su Estado, pero conserva buena parte de su Estado de Bienestar, pero también es cierto que se ha perdido poder adquisitivo con la crisis económica, el despilfarro del PSOE y la austeridad impostada del PP, que no ha reducido el gasto público, a pesar de ser más del que nos podemos permitir, por eso la deuda pública sigue creciendo a razón de más de 100.000 millones de euros al  año, nos han asfixiado a impuestos y han puesto tantas cargas sobre las empresas que se ha destruido más de un millón de puestos de trabajo en el periodo de gobierno de Rajoy, que se suman a los tres millones y medio que se perdieron con Zapatero.

Si la política económica del PSOE era tercermundista por el desfalco que ocasionó en los recursos públicos (el 90 % de los casos de corrupción que hoy estamos conociendo provienen de la época en que gobernaba Zapatero en España), la política social del PP también es tercermundista, no teniendo en cuenta los graves efectos de la crisis económica prolongada sobre los esquilmados y abrumados ciudadanos de este país.

Por tanto no es extravagante que en este país surja una opción política como Podemos que en su discronía y distopía, pretenda convertir a los españoles en bolivianos, sin tener en cuenta que los diez millones de bolivianos producen en su conjunto lo mismo que un millón de malagueños, y Evo Morales, reelecto presidente de Bolivia, renuncie a su indigenismo para abrazar la coleta de Pablo Iglesias, que fue su asesor, para hacerse con el poder en Bolivia.

Los más avispados lectores se habrán dado cuenta de que toda esta farsa representada es un simulacro, un “reality show” a gran escala, una parodia, que se han organizado entre los de la casta y los de Podemos para entretener al personal mientras se sigue sin dar soluciones a los problemas reales de este país, al igual que la independencia de Cataluña o la pantomima purista que se han montado en el PSOE, el rasgamiento de vestiduras de IU, CCOO y UGT, o la petición de perdón de Mariano Rajoy.

Embriaga de surrealismo el espectáculo político que nos brindan los que dicen representarnos y exclusivamente representan sus intereses, personales o sectarios. Y la memez alcanza el apogeo, cuando se plantea una encrucijada política entre elegir a los miembros de la casta en las urnas o como única alternativa, a los chicos de Pablo Iglesias, su coleta y su comunismo, y no hay más para los que organizan el cotarro. 

Verán ustedes, para mí es fácil la decisión, ni unos, ni otros, y creo que para el 58 % de los españoles que no acudieron a las urnas para votar por alguien en las pasadas elecciones europeas también está claro. La casta me recuerda la hyibris de Creso, que cegado por su desmesura lo acabó perdiendo todo, pero Podemos me recuerda a Ícaro, que con alas de cera quiso aproximarse al sol en un acto de insólita soberbia. 

Está claro que vivimos un presente-pasado, porque ambas opciones tienen tanto futuro de gobernar este país como posibilidades de que Franco resucite; un país no retrocede tan fácilmente “por su bien”, aunque no dejen de aconsejarlo hasta el hastío desde los medios de comunicación y propaganda aderezados con dinero público; creo que al final, este país saldará sus cuentas con los mafiosos que han ocupado, el poder político y financiero, la justicia y los medios de comunicación durante la última década, pero el lumpen que han dejado en las cunetas del camino, unos y otros, tiene tantas posibilidades de acceder al poder como Peter Pan de hacerse adulto, aunque es cierto que el eterno infante también sabe volar, como Ícaro, aunque sea en sus sueños.

El mayor problema que tenemos los españoles es ver como se pierde el tiempo sin resolver los problemas de este país, mientras nos ofrecen un magnífico espectáculo desde el poder, que por supuesto, vamos a pagar entre todos. Al final, la culpa de todo será de los ciudadanos de este país por no haberse enfrentado a tanto miserable a tiempo, porque como esperemos que se resuelvan las cosas con las medidas anticorrupción del PSOE de Pedro Sánchez, las disculpas del lector del Marca que es Mariano Rajoy o las ocurrencias de los líderes de Podemos, nos veremos secuestrados en las mazmorras decadentes de sus intereses en contra de los nuestros para las próximas décadas. La casta, Podemos y los demás, no se han enterado de que la política ya no es la mano de Dios en el poder y el destino de los seres humanos, que anticuados están y que poco les queda.

Enrique Suárez

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