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lunes, 12 de enero de 2015

La mayoría no representada





En este país somos cada vez más los que pensamos que no hay nada parecido a una democracia en el sistema político que regula nuestra convivencia, en realidad somos mayoría los que pensamos así, por eso hemos decidido no participar en un sistema representativo que hace prevalecer los derechos de un tercio de electores, contra los de los dos tercios de no representados por ningún partido. Este sistema sólo favorece a los partidos políticos y a los que se agrupan a su albur, por algún motivo, en muchas ocasiones inconfesable, como privilegios o beneficios que obtienen en relación a los demás. Votar en las convocatorias electorales españolas cada día está más relacionado con el caciquismo, el amiguismo y las prebendas que se obtienen del acto, cuando no los miedos a que otras formaciones opuestas a las que se escogen, sea mayor que el que se tiene a las que se apoyan. Esto no puede ser una democracia de seres humanos libres, es una demagogia de esclavos mentales idiotizados por los medios de comunicación subvencionados y mantenidos por los partidos políticos.

Utilicemos como ejemplo las pasadas Elecciones Europeas, en esas elecciones del cuerpo electoral, del 100 % de los electores posibles, un 58,27 % % decidimos no apoyar a ningún partido político (54.16 %), votaron en blanco (2,29 %) o nulo (1,82 %), pero para sumar todos los no representados, hay que añadir un 6,25 % más que votaron a partidos que no obtuvieron representación política. En el Parlamento Europeo actual hay por tanto unos representantes que han secuestrado la voluntad de los electores que no decidieron apoyarlos, pues en realidad, a partidos políticos que obtuvieron representación sólo les votaron un 39,59 % de los electores posibles, por tanto, más de un 60 % de los electores españoles no están representados por ellos.

Vayamos con la siguiente cuestión, ¿cuántas veces han visto ustedes en un programa de televisión o un programa de radio hablar a alguien que pertenezca al 60 % de no representados?, sería la primera vez. Todos los medios de comunicación favorecen al casi 40 % que han votado por partidos políticos y a los partidos políticos que han votado. La mayoría electoral española de no representados padece el síndrome del burka para los medios de comunicación españoles.

Seguimos con otra cuestión importante, ¿cuándo han escuchado ustedes a alguien de un partido político –incluye la novedad de Podemos- decir que un sistema que deja fuera de la representación política a más del 60 % de los electores es inadmisible?, sería también la primera vez.  Todos los partidos políticos con representación, aspiran a seguir representando a los que les apoyan, excluyendo a todos los demás, porque funcionan como auténticas sectas o clanes. Nadie que haya obtenido representación política criticará jamás un sistema que es puro despotismo organizado para beneficiar a los partidos políticos que obtienen representación y barre del mapa cualquier opción crítica a este anacronismo demagógico, que los de los partidos políticos consideran una democracia y los no representados pura demagogia.

Si queremos que las cosas cambien algún día en este país, es hora de que cuestionemos el sistema representativo que nos han concedido los partidos políticos para perpetuarse en el poder, aunque estafen, se corrompan, incumplan la ley, prevariquen y se comporten como auténticos delincuentes democráticos.

¿Cuándo se enterará toda esta gente que vive a costa de los demás de que sólo representan a la minoría de españoles que ha confiado en ellos y en sus reiterados engaños?; si en este país existiera una auténtica democracia la gente acudiría a votar, pero para votar impresentables mejor quedarse en casa y no participar en la farsa que se tienen montada todos estos servidores públicos, que se sirven de la democracia, para obtener beneficios desmesurados para las condiciones que reúnen en relación a su reconocida inutilidad e imponer su oprobio, tiranía y privilegios.

Enrique Suárez

domingo, 21 de diciembre de 2014

El deceso moral de la democracia española



No he de callar por más que con el dedo, 
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Francisco de Quevedo y Villegas

Si la corrupción, la impunidad, el fraude, el abuso de poder de los poderosos y la única alternativa para derrocarlos es Podemos –patulea de oclócratas totalitarios comunistas y consumistas, que nunca concibieron en su cabeza la democracia- son los síntomas de la enfermedad que sufre la democracia española, el diagnóstico del síndrome que padece nuestro sistema representativo no es otro que la inmoralidad. Nuestra democracia, mala o buena, se muere de inmoralidad y algunos esperan como buitres y carroñeros el festín definitivo que van a concederse con el cadáver de nuestras instituciones, escasos recursos y muchas deudas.

En otras ocasiones de la historia acontecieron episodios similares, España siempre ha sido tierra de grandes ideas salvadoras de la humanidad que han servido para que los depredadores se afinquen en la nutrición y el parasitismo. Felipe II fue más papista que el Papa y Zapatero más islamista que Mahoma, concediendo a los musulmanes carta de naturaleza civilizada con su Alianza de Civilizaciones, por el medio tenemos a otros notables expoliadores, desde Fernando VII o Godoy, hasta Largo Caballero o Primo de Rivera. Los nacionalistas nacieron expoliando y morirán expoliando, es su condición natural.

Pablo Iglesias, el joven, es un farsante, de la misma magnitud que Rajoy o Zapatero, un funcionario de la política que lleva camino de convertirse en el nuevo Llamazares del comunismo, treinta años colgado del guindo sin dar grana. Con este elenco no hay obra que representar, todo es una farsa, un fiasco, una filfa, un simulacro. Una obra degradante y decadente a la que los españoles asistimos atrapados el patio de butacas en que todos estos mangantes han convertido nuestra vida. Caverna de Platón del siglo XXI, donde las redes sociales sustituyen a la realidad, sin otro guión,  que el del despojo y la extorsión de un pueblo

Todo es mentira, todo una farsa, todo una cruel desventura, porque una vez más, unos y otros, en nombre de la democracia y a su pesar, se tratan de adueñar del poder al birle y descuido, como auténticos trileros que son, infundiendo el miedo al otro como auténticos fascistas, para elegir el amo menos malo entre todos, y eso no es democracia, es behetría para vasallos y no isocracia para ciudadanos libres.

Pues dicho lo anterior, queda claro que el sistema democrático está deslegitimado de iure y de facto y toda esta farándula de impresentables tiene como único objetivo pasar página deprisa creando un conflicto inexistente entre los que dicen que mejor van a defendernos de los contrarios, cuando de lo que realmente se trata y de lo que debieran hablar los demócratas no es de la elección del próximo verdugo, sino de los medios para erradicar la pena de muerte y la muerte de pena a que toda esta calaña carroñera está sometiendo a los españoles

Debido a mis expulsiones y persecuciones desde los aledaños del poder o su oposición "oficial", cada día voy viendo más restringidas las posibilidades de difundir mis alegatos y panfletos en defensa de la libertad, la democracia, la justicia y el civismo, así que solicito ayuda de los libres para difundirlos urbi et orbe. Gracias por adelantado a los no representados, la mayoría cívica ocultada por el poder y silenciada por los medios, que son la auténtica y única esperanza de este país.


Enrique Suárez

viernes, 19 de diciembre de 2014

La nave de los no representados sigue su curso



 

Realmente me ha emocionado la reacción que han tenido mis compañeros de ¡No me representan! y otros grupos, ante la expulsión arbitraria a la que he sido sometido por los controladores de Facebook en la sombra.  Como desconozco la causa no puedo informaros de lo que ha ocurrido, por ocasiones anteriores en las que me ha sucedido algo similar, pienso que habrá sido un grupo de talibanes sectarios organizados que han denunciado mi perfil por haber dicho algo que no les habrá gustado.  

Este democratismo que se practica en Facebook, por parte de los vigilantes del sistema, con derecho a expulsar a quien les plazca sin darle explicaciones, y sólo ante la imputación de algún colectivo organizado para excluir a alguien que no le gusta, creo que terminará convirtiendo esta red social, lamentablemente,  en  un lugar inhóspito para aquellos individuos que traten de apartarse del pensamiento políticamente correcto.

Hace tiempo escribí esta frase, que se puede leer en este blog, nunca pensé que fuera tan premonitoria y ajustada a los hechos que han ocurrido: "La bandera de la libertad, habitualmente es izada por un individuo cualquiera, al que ni siquiera conocíamos previamente, pero somos todos los que amamos la libertad los encargados de impedir que pueda ser arriada"

Hoy se ha hecho realidad. Entre todos estáis impidiendo que pueda ser arriada. Gracias por vuestro apoyo. Esperemos acontecimientos, que se resuelva el dislate y que pueda regresar para seguir defendiendo la libertad de expresión en vuestra compañía.

Felices Fiestas y que el año 2015 sea el año de la recuperación de nuestra dignidad ciudadana. El respeto por cada uno, es una conquista para todos.

Enrique Suárez

lunes, 15 de diciembre de 2014

De la representación política ficticia a la representación política factible


Creo que poco a poco vamos cambiando en este país, aunque nos cuesta demasiado. La mayoría de los españoles somos hoy una colección extraña de no representados, muchos nos atrevemos a decir que no nos representan ni las ideas políticas, ni los partidos que las promueven, ni los políticos que las representan. Sin embargo, al mismo tiempo, cada día somos más los partidarios de las reflexiones acertadas, ¿quiere decir esto que avanzamos del mythos al logos, de las creencias a la razón?, no me atrevo a asegurarlo, pero pudiera ser posible.

Creo que en este país cada día somos más los ciudadanos que contemplamos la política como un espectáculo y el poder como una realidad, que poco tienen que ver entre sí. La política es una representación del poder ficticia, pura farsa teatral para los menos informados o para los más intoxicados sean reclutados, la gente mira la luna que les señala el dedo del poder, pero no se fija de donde proviene el dedo. No debemos permitir que nos representen ideas, partidos o personas, sino conductas adecuadas, reflexiones correctas y comportamientos éticos.

Como en su día nos relató Gustavo Bueno, en este país no vivimos en algo que pueda denominarse como democracia, sino en una idea extravagante de la democracia que no reúne las condiciones y requisitos para ser considerada como democracia.

En la realidad el poder no deja nada fuera de su control para imponer su obra a los ciudadanos, aunque sea secuestrando estrafalariamente la democracia. En la Grecia Clásica los partidos políticos estaban prohibidos, porque los consideraban un antídoto de la democracia. No se puede considerar que hay democracia cuando la elección de los candidatos se hace por las cúpulas de los partidos políticos y los ciudadanos sólo pueden decidir apoyar a una candidatura u otra o no hacerlo, candidaturas que han sido elegidas desde el poder, a dedo, y por los méritos y condiciones más extravagantes, caerle bien al líder, ser un lameculos o estar ahí siempre para hacer los tratos sucios o las corrupciones necesarias.

Quiere esto decir que en la “democracia” (entre comillas) que hay actualmente en España no elegimos representantes de los ciudadanos, sino representantes de los partidos elegidos a dedo por sus mandatarios. De esta forma se conculca el espíritu de isocracia que debe contener toda democracia, sólo se puede elegir entre lo que otros han decidido, se vote al partido que se vote. Es curioso que en todos los partidos, incluido el novedoso Podemos con su líder recién elegido por tantos mil asentidores, funciona exactamente igual. La gente vota por alguien y ese alguien decide quien le acompaña en el poder y en la representación política, los ciudadanos sólo pueden escoger (que no es lo mismo que elegir) entre unos u otros, que otros han elegido.

Por eso quiero pensar que estamos en un cambio de era, en la que la gente ya no acepta que le representen aquellos que otros eligen, porque para eso mejor que no le represente nadie. A pesar de las cosas que nos cuentan las encuestas, que nunca relatan cuantos van a acudir a las urnas, sino sólo los que van a salir elegidos, dependiendo de quien pague el estudio, los españoles hemos cambiado de actitud en las últimas convocatorias a urnas, en las europeas los que no votamos a nadie fuimos el 58 % y en la pantomima del referéndum sobre la independencia de Cataluña, sólo acudieron a votar 1/3 de catalanes, a pesar de la presión frentista que se había establecido como clima previo.

Sin duda la crisis del sistema político español es una crisis de representación, la gente ya no quiere ser representada por quien decida Rajoy, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez o Artur Mas. Y eso anuncia una nueva era, la de la superación del embaucamiento ideológico, la envolvente partidaria y la farsa política, creo que a los españoles a partir de ahora nos van a representar cada día más las reflexiones acertadas y los comportamientos correctos, que realmente representen nuestros intereses y no los de los partidos o miembros de los partidos. Si es así, para algo habrá servido tanto desasosiego y la democracia estará más cerca cada día

Enrique Suárez


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sí a la democracia, no a la usurpación, la impostura y el fraude







Si alguien se decide algún día a observar los resultados de las pasadas elecciones europeas con detalle, se dará cuenta de una curiosidad, salvo en Bélgica y Luxemburgo que está multado no acudir a votar, en la inmensa mayoría de los países no se ha alcanzado el 50 % de votos a todos los partidos. Es decir, la representación política está sobredimensionada en favor de los partidarios, para ocultar la realidad electoral, que no es otra que la mayoría de los europeos (57 %) no han votado por ningún partido en las pasadas elecciones continentales.

Por el arte del birle, los políticos representan a los que les apoyan y a los que no lo hacen. Verán ustedes, la cuestión no es baladí, cuando en un parlamento como el europeo con 751 miembros, tendría que haber exclusivamente 323 asientos para sus señorías ocupados, y los 438 restantes vacíos, a los que habría que sumar el 3 % más entre votos blancos y nulos, por lo que nos quedaríamos aproximadamente en 300 eurodiputados si la representación fuera real y no artefactada por el poder, en su interés.

Digo que la cuestión no es baladí, porque las tres sedes del Parlamento Europeo (Bruselas, Estrasburgo, Luxemburgo) nos cuestan 250 millones de euros al año, y cada eurodiputado nos sale por unos 30.000 euros, de los que más de 7.700 euros son el salario del representante.

Todos los meses nos gastamos los europeos  13,5 millones de euros en los 451 que no deberían estar representados si se contabilizaran exclusivamente los apoyos de los que acudieron a votar en las elecciones. Lo que supone que nos ahorraríamos 162 millones de euros cada año, por cinco de legislatura, 810 millones de euros.

Cuando un ciudadano no acude a votar por ningún partido, está ejerciendo el mismo derecho democrático que aquellos que acuden a votar por algún partido. La mayoría de los ciudadanos que no acuden a votar, posiblemente estén hartos de seguir pagando “el circo” que se han montado los de la minoría que apoya a partidos y los propios partidos.

Esta solemne barbaridad en las democracias europeas del siglo XXI sería algo así como que todos los ciudadanos tuviéramos que pagar los gastos que se ocasionan con los equipos de fútbol cuando se enfrentan en un partido, los sindicatos y partidos  que representan exclusivamente a sus seguidores, los aeropuertos y trenes de alta velocidad sin pasajeros, las Cajas de Ahorros quebradas, o las instituciones inútiles como el Tribunal de Cuentas o la Fiscalía General del Estado en España, que sólo sirven para tapar la corrupción que se comete en la política a los ojos de los ciudadanos.

No hay razón democrática que nos obligue a pagar por aquello que nos imponen, no necesitamos y además puede utilizarse en contra de los intereses generales. Creo que la política de austeridad debería comenzar por una cuestión muy sencilla: que no nos hagan pagar a los ciudadanos, y fundamentalmente a los que no acudimos a votar por ellos en las elecciones, las chorradas de los políticos en nombre de la democracia, cuando es exclusivamente en su beneficio e interés. Debería desgravar no acudir a las urnas en proporción a toda la corrupción política que se descubra en la legislatura, al fin y al cabo, no debemos pagar los que no jugamos nuestro destino en el casino electoral, por los errores que cometen los ludópatas de las papeletas, que luego traen como consecuencia los desmadres de sus elegidos. No es justo, ni equitativo. ¡Que lo paguen los que juegan a "demócratas" en esta falacia demagógica!

Si los que acuden a votar quieren tener un eurodiputado, que se lo paguen, nos cuesta cada uno 30.000 euros al mes, más unos cuantos millones de euros en correspondencia con los gastos que ocasionan las instituciones. Pues me parece fenomenal, se divide el total, por ejemplo en España los eurodiputados nos salen por 20 millones de euros cada año, votan 10 millones de españoles en las europeas, pues con cada voto que dejen 10 euros para pagar sus gastos durante la legislatura. No vamos a pagar encima los que no vamos a votar el estropicio que organizan estos mafiosos

Es hora de que las cosas cambien en Europa y en España, la representación política convencional ha muerto, el sufragio censitario de los colocados por los partidos para vivir en el Olimpo, mientras derrochan, dilapidan, se corrompen y defraudan se ha acabado. No podemos permitirnos una mafia política por encima  de nuestras posibilidades, que además sólo nos sirve para complicar cada día más las cosas.

Enrique Suárez
  

martes, 7 de octubre de 2014

De exterminios encubiertos





Ciertamente la ministra de sanidad no ha estado afortunada,  y por supuesto que deben producirse dimisiones entre los arriesgados responsables  que no impidieron que una trabajadora de la sanidad se marchara de vacaciones después de haber estado al cuidado de dos enfermos contagiados por el virus ébola. Evidentemente ese fallo de protocolo es garrafal, al igual que no asistir de forma adecuada la presencia de los primeros síntomas seis días antes de que fuera confirmado por pruebas objetivas. 

Tampoco es para sentirse orgulloso de la comunicación al respecto que nos ha brindado del Gobierno de España por parte de la ministra de sanidad, bienestar social e igualdad, una profesional de la politología, como su predecesora Leire Pajín y la abogada Carme Chacón que nada tienen que ver con el ámbito sanitario, ni conocen su lenguaje para entenderse con los profesionales, ni tampoco entienden los conceptos para explicárselo a los ciudadanos.  No se puede dar una rueda de prensa ante el primer caso de contagio por el virus ébola en el mundo occidental, sin convocar a la reunión a las autoridades epidemiológicas nacionales, el director del centro en el que se encuentran ingresada la paciente y los que han estado relacionados con ella, y el encargado de las emergencias nacionales correspondiente para el caso de contagios por virus de alta letalidad. No estaría mal tampoco convocar a alguien del ejército especialista en episodios de agresiones NBQ (nuclear, bacteriológico, químico), que en ocasiones como esta suelen tranquilizar a la población. 

El mensaje también ha fallado, no se puede decir que no se sabe cómo se ha podido producir que se seguirá estudiando,  eso no es forma de informar a los ciudadanos asustados por lo que está ocurriendo tanto o más que por lo que les están contando. Si no se sabe, se dice que se estudian diversas hipótesis y que el fallo de protocolo se está revisando para que no vuelva a acontecer, porque en realidad el mayor fallo de la cuestión ha estado en no tener a ningún supervisor del cumplimiento del protocolo, una figura tan importante en estos casos como las medidas preventivas o el mismo protocolo.

Por todas estas cuestiones la ministra de sanidad, Ana Mato debería presentar su dimisión de forma inmediata aunque fuera efectiva cuando se hubiera acabado este funesto suceso. En Bruselas han llamado la atención a España porque con estas cosas no se pueden hacer filigranas estéticas y retóricas vacías.

Dicho todo lo anterior, es absolutamente deleznable la intervención de Ada Colau, conocida “epidemióloga”, cabeza de la lista electoral Guanyem, sugiriendo que la acción de repatriar a dos españoles contagiados por ébola forma parte de un plan de “exterminio encubierto” de los españoles.  Ni tampoco es de recibo que sindicatos y asociaciones médicas afines a la izquierda manifiesten ahora que los protocolos, las medidas de prevención y protección de los trabajadores y las decisiones que se han tomado han sido incorrectas, sin haberse manifestado previamente al respecto.

Tampoco se puede admitir que Gaspar Llamazares de IU, nos hable de propaganda del gobierno, cuando él vive precisamente desde hace 30 años de la propaganda contra el gobierno. Las expresiones desde el nuevo partido de Pablo Iglesias son precisamente el colofón a esta perorata alarmista que espera sacar tajada electoral y convencer de que todos estos representantes de sus intereses sectarios luchan por el bienestar de los españoles. En Podemos se han leído cosas como las siguientes: “No podemos permitirnos, de ninguna manera, un gobierno que se juega nuestras vidas en favor de los buitres de la salud”.

El problema que veo  en toda esta patulea de impresentables es que les importa un rábano lo que acontezca con la enferma de ébola, a los españoles y al lucero del alba, porque están obsesionados en crear una paranoia en sus seguidores para que no los cambien por cualquier Ariel que acontezca. 

Es cierto, a mí no me gusta cómo ha tratado comunicativamente este problema Ana Mato con sus asesores de sueldos astrales y sus expertos sanitarios que mandan más que los apóstoles, ni el Gobierno del PP, ni siquiera Mariano Rajoy. Pero otra cosa es confraternizar y dar la razón a auténticos desaprensivos, sectarios y lunáticos, que deambulan entre el mesianismo, la iluminación y la paranoia y dejar en sus manos el destino de los españoles contagiados o no por el ébola, porque les creo capaces de pedir el carnet y el resguardo del voto para permitir que la gente se trate o no de sus problemas. Es lo que tienen los totalitarios de todo a un euro, que hacen figuras a los estrafalarios miembros de un gobierno de mindundis, con su retórica bolchevique, delirante y estúpida. Entre dos males, no es posible elegir ninguno, hay que erradicar ambos. 

Cada día estoy más convencido de que los que representan o aspiran a representar políticamente a los españoles han sido contagiados por un virus de la estupidez irremediable y eso lleva mal tratamiento, porque cuando se suben al pedestal ya no tiene antídoto posible, como no sea bajarlos con un bulldozer. A estos, cuando "okupan" poder, no los desahucia ni el ébola, ni el mismo Dios.

Enrique Suárez  

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