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lunes, 12 de enero de 2015

La mayoría no representada





En este país somos cada vez más los que pensamos que no hay nada parecido a una democracia en el sistema político que regula nuestra convivencia, en realidad somos mayoría los que pensamos así, por eso hemos decidido no participar en un sistema representativo que hace prevalecer los derechos de un tercio de electores, contra los de los dos tercios de no representados por ningún partido. Este sistema sólo favorece a los partidos políticos y a los que se agrupan a su albur, por algún motivo, en muchas ocasiones inconfesable, como privilegios o beneficios que obtienen en relación a los demás. Votar en las convocatorias electorales españolas cada día está más relacionado con el caciquismo, el amiguismo y las prebendas que se obtienen del acto, cuando no los miedos a que otras formaciones opuestas a las que se escogen, sea mayor que el que se tiene a las que se apoyan. Esto no puede ser una democracia de seres humanos libres, es una demagogia de esclavos mentales idiotizados por los medios de comunicación subvencionados y mantenidos por los partidos políticos.

Utilicemos como ejemplo las pasadas Elecciones Europeas, en esas elecciones del cuerpo electoral, del 100 % de los electores posibles, un 58,27 % % decidimos no apoyar a ningún partido político (54.16 %), votaron en blanco (2,29 %) o nulo (1,82 %), pero para sumar todos los no representados, hay que añadir un 6,25 % más que votaron a partidos que no obtuvieron representación política. En el Parlamento Europeo actual hay por tanto unos representantes que han secuestrado la voluntad de los electores que no decidieron apoyarlos, pues en realidad, a partidos políticos que obtuvieron representación sólo les votaron un 39,59 % de los electores posibles, por tanto, más de un 60 % de los electores españoles no están representados por ellos.

Vayamos con la siguiente cuestión, ¿cuántas veces han visto ustedes en un programa de televisión o un programa de radio hablar a alguien que pertenezca al 60 % de no representados?, sería la primera vez. Todos los medios de comunicación favorecen al casi 40 % que han votado por partidos políticos y a los partidos políticos que han votado. La mayoría electoral española de no representados padece el síndrome del burka para los medios de comunicación españoles.

Seguimos con otra cuestión importante, ¿cuándo han escuchado ustedes a alguien de un partido político –incluye la novedad de Podemos- decir que un sistema que deja fuera de la representación política a más del 60 % de los electores es inadmisible?, sería también la primera vez.  Todos los partidos políticos con representación, aspiran a seguir representando a los que les apoyan, excluyendo a todos los demás, porque funcionan como auténticas sectas o clanes. Nadie que haya obtenido representación política criticará jamás un sistema que es puro despotismo organizado para beneficiar a los partidos políticos que obtienen representación y barre del mapa cualquier opción crítica a este anacronismo demagógico, que los de los partidos políticos consideran una democracia y los no representados pura demagogia.

Si queremos que las cosas cambien algún día en este país, es hora de que cuestionemos el sistema representativo que nos han concedido los partidos políticos para perpetuarse en el poder, aunque estafen, se corrompan, incumplan la ley, prevariquen y se comporten como auténticos delincuentes democráticos.

¿Cuándo se enterará toda esta gente que vive a costa de los demás de que sólo representan a la minoría de españoles que ha confiado en ellos y en sus reiterados engaños?; si en este país existiera una auténtica democracia la gente acudiría a votar, pero para votar impresentables mejor quedarse en casa y no participar en la farsa que se tienen montada todos estos servidores públicos, que se sirven de la democracia, para obtener beneficios desmesurados para las condiciones que reúnen en relación a su reconocida inutilidad e imponer su oprobio, tiranía y privilegios.

Enrique Suárez

lunes, 2 de junio de 2014

Entre la oligarquía de la Casta y la oclocracia de Podemos



"Nada se ha visto más ridículo desde que Calígula nombró cónsul a su caballo" Anónimo

Tras las últimas elecciones europeas estamos asistiendo a un fenómeno singular en la política de este país, la lucha encarnizada entre una oligarquía de poder estatal que ha perdido más de cinco millones de votos, formada por el PSOE y el PP, que junto a los partidos nacionalistas afianzados en el poder en diversas autonomías PNV, CIU, CC, junto a la izquierda plural, que en sí conforma un antiguo régimen, una auténtica casta partidaria amparada en su manipulación de los recursos institucionales, mediáticos y judiciales, se enfrenta en su lucha por el poder, a una congregación de fuerzas políticas emergentes, con un discurso alternativo, que van desde la moderación de UPyD y Ciudadanos, hasta el radicalismo bolivariano de Podemos, y los nacionalismos de izquierda y extrema izquierda, de ERC, Bildu, Anova, CUP, BNG, Equo y otras formaciones, que aspiran a convertirse en un nuevo régimen.

A pesar del ruido mediático que nos ofrecen cada día estas formaciones políticas, en realidad sólo representan un 42 % del electorado, pues un 58 % de los convocados a urnas en las pasadas elecciones, se abstuvieron, votaron en blanco o nulo. Se puede decir, por tanto, que la mayoría de los españoles con derecho a voto, se agrupan en una mayoría silenciada y silenciosa, algo que olvidan cada día tanto los de la Casta, como los de Podemos, en esa dictadura que concede más peso mediático al votante partidario, que al ausente del escenario, independientemente de que todos contribuyen con sus impuestos a  mantener el espectáculo del que algunos viven y que otros sufragan, a pesar de no ser representados por ninguno.

Todavía no he visto en un medio de comunicación relevante de este país una entrevista a un abstencionista, votante en blanco o votante nulo, mientras que se han visto miles de entrevistas en todos los medios de comunicación a los representantes de todos los partidos, en particular los más novedosos, porque los habituales salen todos los días.

La ficción con la que nos hacen comulgar cada día tanto los miembros de la oligarquía de la casta, detentadora del poder durante las últimas décadas, como la de algunas fuerzas emergentes como Podemos, en su simulacro revolucionario, dispuesto a tomar el poder para imponer su totalitarismo como alternativa, es una consecuencia de la falta de respeto de los medios de comunicación de este país por la democracia, pues mostrar sin interrupción a los representantes de la minoría de los españoles que acudieron a las urnas, para ocultar a la mayoría  que no eligió ni casta, ni oclocracia y se quedó en casa, es deformar la realidad de manera burda y perniciosa.

Lo que está claro es que ni sumando la casta y la oclocracia se puede decir que esté representada la mayoría de los españoles, habiendo entrado nuestra democracia en una fórmula extravagante de sufragio censitario, en el que sólo obtienen representación los que comulgan con las ruedas de molino de una casta corrupta o la casta cómplice que aspira a sustituirla, y por otro lado, los que comulgan con el totalitarismo bolivariano y los nacionalismos radicales que aspiran a la secesión inconstitucional de diversas comunidades autonómicas de este país, que como ayer se mostró en este blog, van de la mano.

La supremacía del ridículo es el espectáculo que nos ofrecen, unos y otros, cuando en su conjunto no llegan a representar más que al 42 % de los españoles en unas Elecciones Europeas, que nada tienen que ver con el poder real, con la gobernabilidad estatal, autonómica o municipal en este país.

Hace cuatro años lancé la hipótesis de que la degeneración de la extravagante política de poder ejercida durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero, desde el sectarismo más infame, el sometimiento institucional al poder político partidario y la irracionalidad más ignominiosa en la gestión de los asuntos públicos, fuente de todas las corrupciones, junto con la inexistente oposición de Mariano Rajoy que por aquel tiempo leía El Marca y paseaba a la niña, no sólo nos llevaría a la mayor crisis económica, política e institucional de la democracia, sino que traería como consecuencia una oclocracia cultivada con esmero por los usurpadores de la democracia que conformaban la casta por entonces, además de numerosos problemas constitucionales con los nacionalismos, que imponen su propia ley en una impunidad insólita, contra la Constitución vigente y el sentido común de un país que se viene desmoronando desde hace una década, desangrándose de legitimidad desde aquel atentado del 11-M que sirvió para imponer un régimen degenerado y degenerante, con un gobierno de alondras y una oposición de pingüinos.

Si un 58 % de los españoles no han votado por ningún partido, de los que dicen representarnos en el circo de poder que se han montado los partidos políticos, los viejos y los nuevos, soy de los que piensa que la democracia sigue a salvo en este país, y al mismo tiempo, que lo que acusan todos los partidos políticos que han obtenido representación en estas elecciones europeas, es una carencia de legitimidad absoluta, por ser una minoría, que tratan de ocultar haciendo mucho ruido, de forma histérica algunos y de forma ascética, otros.

A mí, personalmente, no me representan ni los romanos, ni los bárbaros, en esta caída del imperio todo a cien que se han montado, ni a mí, ni supongo que al 58 % de electores que les hemos dado la espalda en estas elecciones, que a lo que aspiramos es a que se juzgue a los corruptos de la casta y se impida la llegada de los totalitarios a cualquier cuota de poder, aunque esto no les guste, les recuerdo que somos mayoría los que no les hemos apoyado, y ninguno realmente nos representa.

Es hora de pasar página y dejar atrás a los que nos han defraudado y a los que nos quieren convertir en súbditos de la memoria de Hugo Chávez, a ver si empiezan a comportarse como demócratas, y dejan de atribuirse la representatividad que democráticamente no les corresponde y la legitimidad de la que carecen, con armar jaleo y dar la lata, van a seguir sin tener ni representatividad, ni legitimidad, para hacer algo diferente a lo que se encuentra establecido con claridad en la Constitución Española de 1978. 

Seguiremos esperando pacientemente que ambas facciones, la detentadora y la aspirante, recobren el sentido común que han perdido, a ver si así logramos tener en este país algo que recuerde a una democracia y no a un espectáculo circense, de  payasos, gladiadores,  fieras y sacrificios.


Enrique Suárez

lunes, 26 de mayo de 2014

La casta se desmorona



Trataré de hacer un análisis político de lo que ha ocurrido, que sin duda es un magnífico resultado de la democracia. España hoy está mucho mejor que ayer, a pesar de los lamentos de los agoreros que temen que lo que venga, vaya a apartarles de lo que usurpan. Es que la izquierda-derecha apoltronada de este país es muy ruidosa y cansina

Las cuestiones más relevantes de estas elecciones han sido las siguientes:
1)    La abstención ha triunfado y es mayoritaria en este país, también han crecido el número de votos en blanco y nulos. Esto quiere decir que “el resultado final” que estamos viendo, es una perspectiva deformada de la auténtica realidad, porque los absentistas han aprovechado esta ocasión para retirarse de las urnas y dejar que los rentistas se quemen en la hoguera de las vanidades que se han montado. 
2)    Dicho lo anterior, más importante que lo que se ve es lo que no se ve, es decir, que votarían los que se han ausentado de las urnas, está claro que no votarían por los que han salido, porque entonces hubieran acudido a votar. Los que están no pillan ni un voto más entre los que se han quedado en casa, es bueno recordarlo, antes de que pensemos de que este país se va a convertir en la Venezuela europea 
3)    Lo más relevante de estas elecciones, sin duda alguna, ha sido la debacle de los grandes partidos que han detentado el poder en los años de democracia que llevamos. El PSOE y el PP, en su conjunto, han perdido más de cinco millones de votos, la mitad cada uno, un 40 % de sus apoyos electorales, y sin duda son los grandes derrotados de estas elecciones, porque entre ambos, por primera vez en la historia reciente de la democracia, no llegan a ser mayoría.

4)    La extrema izquierda ha sido sin duda la gran triunfadora de estas elecciones, con sus versiones estatales o nacionalistas, la suma de todas ellas supera al PP y al PSOE en sus resultados. Sin embargo, su triunfo está envenenado, porque no está cohesionado en una sola candidatura, IU y PODEMOS se van a destrozar en los próximos meses en su lucha por el poder, salvo que lleguen a algún acuerdo, algo que parece imposible, entre lo que muere y lo que nace. A su vez, ambas entrarán en pugna con las versiones nacionalistas de Bildu y ERC, así que la madre de todas las batallas en la extrema izquierda está servida, al final se destrozarán, porque serán incapaces de seguir las enseñanzas de Trotsky: “caminar separados y golpear juntos”. 
5)    La izquierda camuflada, sucesora del PSOE sin sus veleidades nacionalistas, también está abocada al conflicto, el triunfo de UPyD y de Ciudadanos, augura una hecatombe en la izquierda no nacionalista de este país, entre el modelo de izquierda no nacionalista de Ciudadanos y el federalista de UPyD. Tampoco serán capaces de llegar a ningún acuerdo, porque el divismo de sus dirigentes lo impedirá, así que también están condenados a destrozarse. 
6)    El nacionalismo entrará en la época política más conflictiva de su historia, por lo pronto la independencia de Cataluña se acabó, al igual que las aspiraciones secesionistas del PNV. La cosa se pone fea, el conflicto de la casta nacionalista del PNV y CIU, ya no es contra España, sino contra Bildu y ERC, que pueden desbancarlos del poder, y hacerlo para siempre, algo que les tiene realmente asustados. 
7)    Las opciones que defienden una España desde el poder y no desde la libertad, es decir, sin establecer la libertad como objetivo prioritario, que han sido VOX y FORO, se han derrumbado más que ninguna otra en estas elecciones. Vox no ha obtenido representación y Foro, prácticamente ha desaparecido.
8)    Auguro, por tanto, una alianza de facto entre todos los partidos que conforman la casta vieja en este país, contra las castas emergentes. No sería extraña una gran coalición formada por el PP, PSOE, CIU, PNV e incluso IU, para defenderse del asedio a que el poder está siendo sometido.

Pero que a nadie se le olvide una cosa, la mayoría de los españoles no hemos acudido a votar en estas elecciones, porque nada de lo que había nos convencía, algunos han votado por opciones extremas con el ánimo de tocar las narices a los que llevan viviendo 40 años de los demás sin rendir cuentas a nadie de sus delitos, pero la mayoría de los españoles es, precisamente, mucho más moderada que el resultado que se ha reflejado en las urnas. Esa mayoría silenciada, que no silenciosa, quiere un cambio en la relación entre políticos y ciudadanos en la representación, y como es mayoría, lo acabará logrando.

Sin duda, en unas elecciones generales, autonómicas, o locales, los resultados habrían sido seguramente distintos. La foto finish de estas elecciones es un aviso para navegantes, posiblemente justa, y relacionada directamente con la ausencia de democracia en los partidos políticos españoles. La mayoría de los españoles, demócratas, en esta ocasión han decidido no acudir a las urnas, para no seguir sosteniendo a unos usurpadores o cambiar los collares de los que mandan. Vienen nuevos tiempos en la política española, que sean buenos o malos, depende de la cerrazón y soberbia de los que han detentado el poder hasta ahora.


Enrique Suárez

La debacle del PP y el PSOE en las Elecciones Europeas



PP y PSOE han perdido un 40 % de los apoyos que tuvieron en las pasadas elecciones europeas de 2009, algo está empezando a cambiar en este país, más de 5 millones de votos entre ambos

domingo, 18 de mayo de 2014

Los enemigos de la democracia van a acudir a votar


"La mayor amenaza a nuestra democracia no viene de aquellos que abiertamente se oponen a nosotros, sino de aquellos que lo hacen en silencio junto a nosotros." Thomas Paine


Sé que este artículo suscitará polémica entre los lectores habituales o circunstanciales de este blog, he de reconocer que eso me ha motivado para escribirlo

Cualquier segregación que se haga de los motivos por los que acudirán a las urnas los españoles el próximo domingo, sería errónea, porque no podría considerarse exhaustiva, pero como la intención no es realizar una tesis sobre los resultados, sino un análisis sobre los principales motivos de los que acudan a las urnas, tampoco será necesario presentar artefactos estadísticos para justificar lo expuesto, como hacen las encuestas habituales que nos regalan los medios de comunicación.

En anteriores artículos he apuntado que la abstención en estas elecciones ascenderá a una cifra entre el 65 y el 70 %. En El País ya consideran que posiblemente superará el 60 % en la encuesta de Metroscopia que hoy se ha publicado. Sobre los que no votarán he hecho análisis previos,  hoy voy a hacerlo sobre aquellos que acudirán a las urnas, estableciendo tres grupos bien diferenciados: los colocados, los desinformados y atemorizados, y los románticos recalcitrantes.

Los colocados son todos aquellos que viven de la política, sus familiares, amigos, los que tienen un trabajo por algún enchufe, los que han hecho negocios con los corruptos, los que cobran subvenciones o subsidios  que no les corresponden porque alguien que conocían les ha hecho un favor y en general todos aquellos que se benefician de alguna forma de que alguien que conocen o alguien a quien pueden acceder de los que ocupan el poder les puede hacer algún favor en un determinado momento. Estimo que esta población no descenderá de los siete millones de ciudadanos. Todos estos votarán por opciones afincadas en el poder, PP, PSOE, IU y nacionalistas.

Los desinformados son aquel sector de la población que considera que la única forma de resolver los graves problemas que tiene la democracia en nuestro país es acudirá a las urnas para apoyar a los mismos que han creado los problemas, para darles la oportunidad de que sean buenos y los resuelvan. También hay un sector importante de votantes atemorizados que recuerdan la época de Franco en que no había democracia, y no se podía acudir a las urnas y consideran que votar por cualquiera para que haga cualquier cosa es la mejor forma de defender la democracia, porque pudiera ocurrir algo peor. Estimo que esta población tampoco descenderá de los seis millones de ciudadanos. Su voto será diverso, dependiendo de su grado de desinformación o miedo.

Por último tenemos los románticos recalcitrantes que consideran que votando por gente que defienda otras ideas, a pesar de la corrupción bochornosa del sistema servirá de algo para cambiar las cosas en Europa, y después cambiarlas en España, sin darse cuenta de que una situación como la que aquí se vive no se vive en otros lugares de Europa y al final los que protestan serán una micro multitud de rebeldes, sumergidos en un montón de dinero fácil, a razón de 10.000 euros al mes por cada colocado en el Parlamento Europeo que puedan agregar. Aunque todos los parlamentarios que salieran en las elecciones por España fueran radicales, quedarían subsumidos entre los 750 que forman el Parlamento Europeo, como una minoría ridícula y particular de la coyuntura de este país. Estimo que este grupo en el que se incluyan los partidos convencionales como UPyD, Ciudadanos, UPN, Foro, Compromis, pequeños partidos nacionalistas, que no han sido capaces de denunciar la sordidez del sistema a pesar de tener representación política, sino que se benefician de su participación en el poder y las novedades "espectaculares" como VOX, Podemos, RED y todas las demás, que prometen cambiar el mundo si son elegidas, este grupo diverso no pasará de cinco o seis millones de ciudadanos en sus apoyos.

Con este apoyo la casta política española tratará de seguir adelante como si nada hubiera pasado, así que tendremos alrededor de 18-20 millones de votantes, por 22-23 millones de absentistas. Es hora de recordar que la democracia es en última instancia un gobierno de la mayoría de los ciudadanos y cuando la mayoría se abstiene, es hora de reflexionar para aquellos que se han propuesto como sus representantes, porque a partir de ahora sólo podrán decir que representan a aquellos que les han votado, y entre todos no llegarán a ser mayoría.

Es posible que haya más alternativas, como los votantes sumisos que acuden a votar por lo que dicen los que salen en la tele (en la tele sólo salen los que les interesa a la casta que salgan), o diversas alternativas creadas desde determinadas aficiones, sectas y agrupaciones diversas, manejadas desde las redes sociales o el mundo de internet. Hoy sale mucho más barato engañar a los prójimos, porque se ha perdido el concepto de que la democracia no es exclusivamente una representación del poder, sino una representación de los ciudadanos que se enfrentan al poder, pero desde la presencia de los partidos políticos, eso resulta imposible.

Por tanto, en estas elecciones asistiremos al episodio apoteósico de la casta, los elegidos a pesar de haber sido por una minoría de participantes, representarán a todos, a los que han acudido a las urnas y a los que han decidido no acudir a ellas, porque no comulgan con las ruedas de molino que los farsantes les ofrecen. Tan solo por mostrar a los españoles la extravagante democracia que tenemos en la que sólo se representan los que deciden apoyar el sistema, servirá este episodio de nuestra historia para convencernos de que esto se parece a la democracia como un magnífico embudo, con una gran apertura para los deseos y los sueños, y un final estrecho que sólo beneficia a los que sacan algo del negocio, por ejemplo los 54 colocados a razón de 120.000 euros al año, más dietas, viajes y alegrías, más los 21.000 euros al mes que tienen para contratar a sus amigos como asesores. Debe recordarse que la capacidad de ilusionarse con una pantomima electoral, también se corresponde con el dinero que van a quedarse los estafadores en la boca del embudo,  después de las elecciones, y el que van a recibir los ilusionados en la desembocadura.

Si queremos acabar con los que nos estafan, veo difícil que seguir subiendo gente al carro de la estafa vaya a servir para algo que no sea incrementar el tamaño y la desfachatez de la estafa. Cierto es que en una democracia cada ciudadano puede hacer lo que le dé la gana, pero resulta extraño que sólo pueda brindarse atención a aquellos que pretenden resolver los problemas que tenemos desde su apoyo a lo que existe, mientras que aquellos que abogamos porque eso resulta imposible, que somos mayoría, hayamos sido apartados como herejes de cualquier canal mediático, pudiendo expresar nuestra opinión exclusivamente en las redes sociales y los medios de internet, porque son los que están fuera del control del poder, como las paredes que recibían las pintadas en otros tiempos. 

Si por alguna razón quieres ser rebelde, sé consecuente, no apoyes a farsantes ni mangantes, que viven de representar sus propios intereses dando tu apoyo a los partidos políticos reaccionarios que se presentan a las elecciones europeas, porque precisamente todos ellos son los que impiden la existencia de una auténtica democracia con sus engaños.


Enrique Suárez

jueves, 15 de mayo de 2014

Abstención estimada y consecuencias post electorales



Los candidatos de todos los partidos están preocupados por el resultado de la convocatoria electoral europea del 25 de mayo, pero no por su resultado particular, sino por el del conjunto de convocantes a las urnas.

Los principales partidos reciben encuestas todos los días sobre las hipótesis que se manejan y sobre sus resultados  y los de sus adversarios y estas encuestas parecen indicar que la desafección que se va a producir en esta convocatoria electoral va a ser apoteósica, tanto es así que desde Felipe González a Mariano Rajoy, hablan ya de una gran coalición entre el PSOE y el PP en el futuro, dicen que por el bien de España, aunque los ciudadanos de este país  sabemos que más bien es por su perpetuación en el poder.

Las declaraciones de Jáuregui, proponiendo una nueva Constitución Federal y que en el 2015 se abra un periodo de Libertad Constituyente, son indicativas de que no hay ninguna posibilidad de que los grandes partidos encaucen la cuestión electoral en el futuro. Las declaraciones de González Pons, alegando que si gana la abstención los “sacrificios” habrán sido en balde, son la mejor expresión del voto del miedo inducido entre aquellos que piensan que una democracia requiere elegir partidos en las urnas, cuando mucho mejor sería que los partidos eligieran de una vez la democracia, y se dejaran de utilizar las urnas como legitimación de sus desmadres. 

¿Qué es lo que puede acontecer dependiendo del nivel de abstención que se produzca?
En primer lugar, las abstenciones en esta convocatoria van a sumar más que todos los votos que recojan los partidos. Esto quiere decir que más de un 50 % de los convocados no acudirán, esto ya ha ocurrido en otras ocasiones, hasta un 55 % de absentismo se produjo en alguna convocatoria electoral.  Sólo recordar que el Estatut de Cataluña se aprobó, con un 35 % de participantes de todos los convocados, y posiblemente esto ha ocasionado la atorrante campaña por la independencia de algunos partidos catalanes, porque hay un 65 % de catalanes que pasan de aquellos que promovían la aprobación del Estatut, y hay que recordar que estaban todos menos el PP y Ciutadans. Se trata, por tanto, de legitimar desde entonces un resultado como sea, que no representa a la mayoría de los catalanes, la coacción está servida.

Pero en esta convocatoria electoral europea, se espera todavía una mayor abstención, más del 55 % será con seguridad, es muy probable que supere el 60 % y no es imposible que alcance el 70 %. 

En la encuesta realizada por Celeste Tel para diario.es, se espera que la abstención alcance los 22 millones de españoles (60,1 %), La Sexta había llegado hasta el 57.6 % en una encuesta realizada a últimos de año, y desde entonces acá las cosas no han mejorado.  Es necesario recordar qen en las elecciones europeas de 2009 la abstención alcanzó el 55,1 % y ni de lejos se vivía un clima de crispación como el actual con los partidos políticos.

Dos datos importantes son que el 83 % de los españoles consideran qué los partidos políticos son las instituciones más corruptas (y la corrupción el segundo problema, tras el paro que más preocupa a los encuestados) y que prácticamente la misma cifra no sabía hace una semana, exactamente en qué fecha se celebrarían las elecciones. 

La cifra más probable de absentismo, a la vista de las conductas histriónicas de todos los partidos y el apoyo mediático que han recibido las nuevas formaciones políticas, algo inconcebible en otras convocatorias, se situará entre un 65 %-70 %, por tanto, alrededor de un tercio de los convocados acudirán a las urnas y dos tercios se quedarán en sus casas o se irán a pasear si hace buen día.

Está claro que en esta ocasión se votará con retrovisor, porque los ciudadanos de este país se han dado cuenta de que acudir a las urnas, no sólo es una propuesta de confianza en el futuro, sino un apoyo a lo que se ha hecho en el pasado. Desde luego, lo que han hecho los partidos políticos durante los últimos cinco años, no puede recibir ni el apoyo del tercio de españoles más desinformados.

La política de como si no hubiera pasado nada, habiendo endeudado este país en 600.000 millones de euros, desfalcado las Cajas de Ahorros, para que los españoles pagaran el pufo; habiendo alcanzado los seis millones de parados, habiendo reducido el poder adquisitivo de los españoles en un 30 % en los últimos diez años, incrementando la desigualdad, creando tensiones territoriales, institucionales y vitales, no puede recibir el parabién del Consejo de Administración de esta empresa que se llama España que pagamos entre todos y de la que todos vivimos, mientras los que la dirigen se han instalado en la soberbia, la corrupción y la estupidez, sin reconocer siquiera que se han equivocado en algo. Tanta contumacia no puede pasar desapercibida, tanta hipocresía no puede ser renovada de forma indulgente por los ciudadanos, si en algo se respetan a sí mismos.

El 25 M, algunos van a brindar con las copa tan vacías como las urnas, en la fiesta de la demagogia a la que sólo los que viven del chollo se siguen atreviendo a denominar democracia.  La democracia puede superar un fracaso de los partidos políticos, pero los partidos políticos no pueden superar un fracaso en la democracia, porque dejan de tener algún sentido diferente que el expolio al que someten los elegidos a los electores.

Enrique Suárez






domingo, 11 de mayo de 2014

Cuando la mayoría se abstiene



En las próximas elecciones europeas la mayoría de los españoles no votarán por ningún partido, eso es lo que reflejan las escasas encuestas que han tenido en cuenta la posible participación electoral en los próximos comicios. Se puede decir por tanto, que ninguno triunfará en las elecciones, porque ninguno habrá sido aceptado como representante por la mayoría, y al mismo tiempo que todos los partidos políticos serán rechazados en su conjunto, como representantes democráticos en el Parlamento Europeo.

¿Qué ocurre en una democracia cuándo la mayoría de los electores deciden no acudir a las urnas?, este es uno de los fenómenos menos estudiados de la ciencia política, posiblemente porque los que paguen los estudios sean los interesados en que no se estudie correctamente otra cosa que la participación.
Veamos algunas cuestiones relacionadas con la abstención

Legitimación del sistema: evidentemente, cuando la mayoría decide no acudir a votar por ningún partido, decide al mismo tiempo no legitimar lo que ocurre, o dicho de otra forma, no participar voluntariamente en lo que ocurre, concediéndole de forma subrepticia su apoyo al sistema electoral, a la representación que concede, a los que se ofrecen como representantes, o al mismo proceso de ratificación democrática de lo ocurrido, pero también hay una proposición teleológica, no legitimar lo que ocurrirá.

Punto de inflexión: está claro que una abstención mayoritaria conduce a una ruptura con la continuidad de lo que existe, es una advertencia a aquellos que se presentan a las elecciones de que su oferta no cumple con las expectativas de la mayoría de electores con derecho a voto, y evidentemente obliga a los oferentes a cambiar sus propuestas para próximos eventos electorales.

Rechazo de la democracia como espectáculo: cuando una mayoría no vota, no quiere decir que pasen de la democracia, sino precisamente lo contrario, por creer en la democracia no pueden aceptar un sistema que sólo favorece al poder y a aquellos que aspiran a detentarlo. La ausencia de isocracia, igualdad entre representantes y representados, se mide por los que no acuden a las urnas, más que por aquellos que lo hacen aceptando la timocracia que les ofrecen. En realidad, en España, se vive una forma de sufragio restringido, pues sólo se puede votar por aquellos que ofrecen los partidos políticos, elegidos por las cúpulas de los partidos para formar las listas y no directamente aquellos que eligen los ciudadanos para ser votados. El aspecto censitario se ha invertido, antes sólo podían votar los que tenían recursos, hoy sólo pueden ser votados los que pertenecen a las élites partidarias.

Rechazo de la democracia como consumo: cuando la oferta electoral se convierte en un bien (o mal) de consumo, los consumidores pueden decidir no consumir lo que se ofrece como cualquier otro producto, la diferencia es que cuando se ofrece un producto en el mercado, es la empresa la que paga la publicidad y la promoción, sin embargo en el caso de la política, los consumidores potenciales están obligados a pagar la propaganda y la promoción, aunque no vayan a consumir el producto que les ofrecen.

Lógica defensiva: si votar por cualquier alternativa sólo puede cambiar el color de los que mandan, cuando una mayoría se abstiene rompen la inercia del turnismo en el poder, y rechazan que sigan ejerciendo su mandato desde el despotismo. En este país no hay Presidente del Gobierno que no haya mentido a los españoles en las campañas electorales, ofreciendo algo que no iba a cumplir e incluso lo contrario de lo que iba a hacer. Es necesario defenderse de aquellos que no respetan su palabra, ni a aquellos a quienes se la han dado.

Creer en la democracia: los abstencionistas que deciden voluntariamente no acudir a las urnas para no sancionar con su voto un sistema que carece de condiciones democráticas, o que se ha establecido incumpliendo la Constitución, las leyes o la confianza depositada en su obligación de servicio público, son precisamente los que más creen en la democracia, pero además los que denuncian con su ausencia la impostura y la usurpación a que la democracia es sometida por aquellos que tras las elecciones se olvidan de que su poder ha sido conferido por sus electores, exclusivamente para cumplir las leyes, no beneficiarse de su posición, no incrementar sus privilegios a costa de perjudicar a sus votantes, no olvidarse de que deben explicaciones de sus conductas reprobables cuando son explícitas como en la situación actual en España.

La democracia en su origen, fue la defensa de los débiles contra los poderosos: parece que se ha olvidado en este país, o quizás no se haya sabido nunca, que la democracia es un sistema cuyo origen se estableció en Grecia precisamente para limitar el poder de aquellos que por su extrema ambición, por sus abundantes recursos, por su organización sectaria, o por su afán pernicioso, pecaban de desmesura y tomaban más de lo que les correspondía, al ocupar un puesto público. Los griegos podían condenar de diversas maneras esta actitud hipócrita a la que denominaban hibrys en los tribunales públicos, incluso con la muerte, pero también con penas como la cárcel o el exilio y repudio al que denominaban ostracismo, por algunos años o de por vida.

Como expuso Pierre Joseph Proudhon con acierto, la democracia es hija de la libertad, no su madre,  de lo que es fácil deducir que cuando un ciudadano decide abstenerse en una representación demagógica,  está ejerciendo su libertad al mismo tiempo para que algún día pueda existir una auténtica democracia. Cuando la democracia se ha transformado en despotismo como ocurre actualmente en España, es necesario regresar a la libertad de no elegir aquello que sólo es la representación de una farsa a la que los poderosos denominan sin rubor: democracia, por supuesto que es democracia, pero sólo para ellos, para los demás no lo es cuando sólo sirve para que las instituciones partidarias habiten la corrupción generalizada, esquilmando y oprimiendo a aquellos a los que debieran representar y defender de los delincuentes y farsantes.

Sin duda la abstención electoral puede ser interpretada de numerosas formas, pero hay algo que siempre estará claro, el que no acude a votar por nadie no podrá ser considerado responsable de lo que hagan aquellos que han sido elegidos en representación de partidos que han actuado de forma irresponsable en plena impunidad, o aquellos que esperan a participar del mismo sistema sin siquiera denunciarlo desde la complicidad. Cuando un sistema concede privilegio a los irresponsables sobre los responsables, ha llegado la hora de apartarse y dejarlo caer. 

Enrique Suárez


lunes, 5 de mayo de 2014

Los españoles se alejan de los partidos políticos

"Desde la aparición del Estado constitucional y más completamente desde la instauración de la democracia, el demagogo es la figura típica del líder político en Occidente." Max Weber

Han tenido que transcurrir casi cuarenta años, el mismo tiempo que estuvo Franco en el poder, para que los españoles se comiencen a percatar de que en la política de este país no es oro todo lo que reluce, más bien son los focos de los medios de comunicación que los políticos subvencionan y nosotros pagamos con nuestros impuestos los que iluminan la tenebrosa realidad que se representa en la política española.

De la necedad de un iluminado como Zapatero hemos pasado al desprecio de un asombrado como Rajoy, y a una patulea de corifeos danzantes que aspiran a sustituir las viejas momias de los grandes partidos nacionales, por matrioskas de intereses que rivalizan en estupidez con aquellos que pretenden desalojar. Que UPyD o IU ganen votos sólo es signo de la desinformación en la que viven los españoles, pues el modelo que defiende el partido de Rosa Díez es el mismo federalismo que defiende el PSC y no se atreve a promover ni el PSOE; en cuanto a los de Cayo Lara, serían capaces de acabar con el país con tal de meter sus solidarias manos en el cajón de lo público y colocar a todos los que tienen en lista de promoción.

¿Qué puede cambiar en España con más presencia en el Parlamento Europeo de los afines a Rosa Díez y Cayo Lara y menos presencia de los afines a Rubalcaba y Rajoy?, se lo puede decir anticipadamente: nada. Bueno, que lograremos que 54 españoles, con poco mérito y mucha geta, hayan resuelto su vida por cinco años, pues el sueldo mensual antes de impuestos de cada parlamentario europeo de 7.956 euros, cifra que se elevará en el próximo mes de junio, más las asignaciones correspondientes a sus partidos y todos los enchufados que contraten como administrativos, asesores, eso sin contar los complementos que reciban.

Cambiar a unos por otros en el poder, cuando el poder está corrupto desde sus mismas raíces hasta su más elevada cúspide, no puede cambiar absolutamente nada. Ni con el PSOE, ni con el PP, ni con UPyD, ni con IU, ni por supuesto con todas las opciones nacionalistas, que sólo pretenden transferir el poder para recoger más dinero y repartirlo selectivamente entre todos los que trincan.

Mientras existan demagogos, y sólo demagogos, en la representación política de este país no hay nada que hacer, más que aplaudir la demagogia, que permite la corrupción o quedarse en casa viendo quién ofrece más por el voto, para ocultar todo lo que piensa llevarse cuando se lo concedan. El problema de los partidos políticos españoles es sólo uno, en la antigua Grecia se conocía como hibrys y se podría traducir como desmesura, la extrema ambición de los poderosos, se sostiene en el engaño hacia aquellos que confiaron en ellos. ¿Han visto ustedes algún político de cualquier partido salir en la televisión y decir abiertamente, señores todo esto es una mierda, aquí robamos todos todo lo que podemos, para eso nos hemos creado una justicia a la medida y hemos comprado los medios de comunicación con su dinero, los públicos y los no públicos?, ni lo verán.

La casta se desinfla

Pero ciertamente parece que algo va a cambiar a partir de las próximas elecciones europeas, en un blog cuyo título es Radio Gramsci, nos relatan que corre por los mentideros de la Corte una encuesta privativa (de las que no se hacen públicas) publicada a finales del año pasado, que dice que la abstención en las próximas elecciones europeas superará el 75 %, con una pérdida de votos de 9,1 millones entre el PSOE y el PP ( 6,2 millones el PP, 2,9 millones el PSOE), pero también de los nacionalistas (CIU perdería medio millón, el PNV cien mil votos, al igual que BNG), que nunca se verían compensados por el crecimiento de IU en cuatrocientos mil votos y el de UPyD en ciento cincuenta mil, a los que se sumarían los 70.000 votos más que obtendría ERC.

De hecho los grandes partidos ya reconocen abiertamente que la abstención será la mayor de la historia de la demagogia a la que ellos denominan democracia, y superará el 60 %. En la última encuesta realizada sobre el rechazo de los políticos españoles, se produjo una cifra desconocida hasta entonces: el 83 % de los españoles rechazan los partidos políticos existentes y los consideran las instituciones más corruptas.

Recientemente se ha dicho en este blog, que la cifra de deslegitimación del sistema tendría que superar los 2/3 del electorado, es decir el 66,7 % de abstención, a partir de esa cifra, las cosas pueden cambiar y hacerlo deprisa, porque un tercio de los convocados no puede legitimar en una democracia lo que hagan los políticos que han sido rechazados en su totalidad, por dos tercios de los convocados a las urnas.

A pesar de la propaganda y las intoxicaciones que los políticos de todos los partidos van a regalarnos de aquí al 25 de mayo, no creo que en esta ocasión se salgan con la suya, después de haber silenciado que han logrado entre  todos que retrocedamos veinte años económicamente y más de cien políticamente hasta la época del “turnismo” en que los dos grandes partidos de la época se sucedían en el poder para repartirse los privilegios y beneficios a costa de los españoles.

Existe tanta corrupción en este país que no sería extraño que se diera un pucherazo, cuando son los principales partidos los que seleccionan a aquellos que deben realizar el recuento definitivo de los votos en la Junta Electoral Central y también a los jueces afines que deben levantar testimonio de la pureza democrática de las elecciones. Tampoco sería de extrañar que ocurriera algún acontecimiento notorio que obligara a los españoles a cambiar de opinión a última hora por el miedo a algo peor de lo que existe, como ocurrió en el 23-F, en el GAL, o el 11-M.

Se juegan demasiado para permitir que el proceso electoral sea limpio, ¿si han sido capaces de esquilmar un país dejando seis millones de ciudadanos en el paro, incrementando la pobreza,  endeudándonos en más de 600.000 millones de euros, desfalcando en 300.000 millones de euros las Cajas de Ahorros, y no reconociendo siquiera participación en los casos de corrupción más bochornosos de este país (EREs, Gürtell, Marea, Palau, Bárcenas, Noos….), ¿cómo no van a ser capaces de poner unos cuantos miles o millones de votos acumulados en las actas electorales, una vez que han salido del control de ciudadanos independientes de los partidos políticos, como son los presidentes y vocales de las mesas electorales?.

Semejante tontería sería como pensar que la mafia se ha vuelto no violenta tras comprobar estadísticamente el crecimiento de la criminalidad. El que tiene condición de depredador, siempre depreda, depreda el dinero, y depreda cualquier posibilidad de ser juzgado de forma independiente y tener que dar explicaciones de sus delitos y devolver lo que se ha llevado.

Yo no me fío de este puterío

Enrique Suárez





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