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martes, 9 de noviembre de 2010

¡Viva las cadenas… de televisión!


Algunos piensan todavía que en España se vive en libertad porque pueden cambiar de canal cuando les apetece con el mando a distancia de la televisión, de la misma forma podrían pensar que también son libres los pájaros enjaulados para moverse de un palito a otro de su encierro y los presos para mirar los barrotes de su celda, porque pueden elegir no hacerlo. Podrán decir ustedes que exagero, pero no creo que hoy vivamos con más libertad que en el franquismo o con la que vivían los ciudadanos de los países del antiguo imperio soviético o el régimen nazi.

Los españoles hemos tenido históricamente grandes problemas para comprender la libertad y también para ejercerla de forma responsable, no en vano, en este país han ocurrido cosas insólitas relacionadas con la libertad. Poco después de que unos españoles concedieran en 1811 el término liberal al mundo, en una España libre reducida a Cádiz, unos ciudadanos retiraron los caballos de la carroza que transportaba al rey felón, Fernando VII, para convertirse en recua de mulas humanas al grito de “viva las cadenas” cuando llegaba a Madrid. Estas cosas no pasan en otros países en la que sus ciudadanos tienen otro concepto de la dignidad humana. Aquí siempre ha habido mucho siervo en busca de amo, porque ha habido muchos amos y muchos siervos. Pensar por uno mismo es un esfuerzo que no todos pueden permitirse, vale más que piensen otros, que inventen otros y luego criticarlos, porque no se está de acuerdo.

La libertad, al contrario de lo que la mayoría de demócratas convencidos, esos que acudan a las urnas gritando como sus antepasados lo de “viva las cadenas”, pueda llegar a pensar, no consiste exclusivamente en hacer lo que nos dé la gana, quien hace aquello que bien le parece sin detenerse a reflexionar sobre las consecuencias de sus hechos, como por ejemplo los políticos españoles, más bien es un inconsciente, un irresponsable y un imbécil. Verán ustedes, la libertad no es exactamente hacer lo que nos dé la gana, porque más bien es que no nos hagan lo que no hayamos aceptado explícitamente con nuestra voluntad, bien de forma verbal o mediante un contrato explícito (contrato implícito de funestas consecuencias es acudir a votar en unas elecciones sin posibilidad de reclamación).

Un derecho, al contrario de lo que aducen los jacobinos serviles, no proporciona libertad, sino más bien todo lo contrario, es una regulación restrictiva de la libertad, todos los derechos reducen la libertad, por eso si se aplican de una forma injusta, saltándose las leyes, no respetando la Constitución, como ocurre habitualmente en España, producen más perjuicios que beneficios. Los derechos no son más que formas de regulación de la libertad de los ciudadanos por las representaciones del poder, aunque la inmensa mayoría de los ciudadanos piense que son una forma de limitar o corregir los abusos del poder, no ocurre realmente así, sencillamente porque los derechos no han sido hechos por los ciudadanos, sino por los representantes del poder, que han decidido representarse a sí mismos como una clase privilegiada, contra los ciudadanos, que son el objetivo de desposesión y despojo. El que decide, determina, para eso sirve el poder en realidad y no para procurar bienestar a los ciudadanos.

Así la inmensa mayoría de las leyes que tenemos en España sirven para controlar a los ciudadanos desde el Estado y no para controlar al Estado desde los ciudadanos, desde la sociedad civil. En una democracia, los políticos no responden más que ante las urnas, difícilmente lo hacen ante las leyes a las que debemos responder los ciudadanos. Si algún ciudadano de a pie hubiera hecho la millonésima parte del daño que ha causado el Presidente Rodríguez Zapatero a este país, estaría en la cárcel para toda su vida. Imagínense ustedes si se hubieran creado un patrimonio como José Bono de la noche a la mañana tendrían a los inspectores de hacienda durmiendo en su cama, pero al Presidente del Congreso de los Diputados nadie le puede decir nada, es más, el Fiscal General del Estado le hace la ola de abogado defensor. Y de la misma forma pueden ustedes fijarse en los dirigentes del PP con la trama Gürtell, los del PSOE con los casos Mercasevilla o Pretoria, o los nacionalistas catalanes del caso Palau.

Si tienen alguna duda con mis argumentos, sólo tienen que recordar que le ocurrió a Felipe González o a los adalides de sus Gobiernos con los casos Filesa, Matesa, y time Export. Por mucho menos de las barbaridades que cometen los políticos cada mes, hay muchos ciudadanos de a pié en la cárcel, pero políticos muy poquitos, los que se han pasado demasiado o los que realmente tenían muchos enemigos entre sus amigos, porque lo que es plena laxitud y consentimiento para los políticos se convierte en represión para los ciudadanos. ¿Se aplica en este país la Ley de Partidos?, en ninguno exactamente, ni siquiera en los herederos de batasuna. ¿Para qué sirven las leyes con una magistratura coartada y dominada por el poder político, absolutamente dependiente de las decisiones del poder como en cualquier tiranía del norte de África?

Mientras no se logre que en este país se apliquen las mismas leyes a los políticos que a los ciudadanos no tendremos ninguna posibilidad de abandonar la opresión a la que nos someten nuestros representantes públicos desde la tiranía. Ahora explican ustedes a sus amigos, que cuando alguien acude a votar por un partido político ratifica su servidumbre al poder y renuncia a su libertad, ya verá que cara más democrática les pone, procuren hacerlo cuando no salga en la tele Belén Esteban o estén echando un partido de fútbol. Hay algunos que consideran el regreso al feudalismo de la Edad Media como progreso, porque ahora pueden ver la televisión.

Biante de Priena

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cascos regresa a casa

Tengo que confesar que me estoy haciendo “casquista” o cosaco, no sé. Hasta fechas recientes mi atención no había recaído en este personaje de la política española, pues a lo largo de los cinco años de vida de este blog creo que le hemos recordado tan solo un par de veces, una para indicar que fue el primero en darse cuenta en el PP de lo que iba a ocurrir tras el 11-M con el aparato de agitprop del PSOE, Rubalcaba y el pásalo, y otra, para comparar su gestión como ministro de Fomento con Magdalena Álvarez y José Blanco (por favor no se rían).

Pero me estoy aficionando al personaje y eso que hace muchos años que abandoné toda iconoclasia con la política, para dedicarme a su expurgación sin fin. Pero que le voy a hacer, Cascos cada día me da más buenas vibraciones, posiblemente porque es asturiano y liberal, algo que compartimos, pero también porque es trabajador y cree en sí mismo, algo realmente extraño en un político al uso. Pero por supuesto, lo que más me invita a su ponderación es la ralea de sus adversarios, da igual que sean del PSOE, que de su propio partido.

En varias ocasiones tuve oportunidad de conocer personalmente a Paco Cascos, pues compartimos algún amigo y acontecimientos sociales hay en el Principado en los que pudimos coincidir hace tiempo, pero no tuve interés alguno en hacerlo, por aquellos tiempos yo estaba en el CDS, en compañía de muchos que se fueron al PP, otros al PSOE, yo me quedé sin irme a ningún sitio. Luego él se fue a Madrid, aunque regresaba por Asturias con frecuencia, también pude encontrarme con él, pero tampoco lo hice. Sin embargo si hay cosas que me llaman la atención de su imagen pública, quizás la más importante sea su lealtad imperturbable al PP, creo que fue Rosa Domínguez de Posada la que me dijo en una ocasión en esa página de picopaleadores que hay en el Facebook que “Cascos era el PP”, esas palabras me hicieron reflexionar, hoy tengo que darle la razón parcialmente, porque Cascos es la representación del PP que nos imaginamos algunos, no el PP realmente existente, como diría Gustavo Bueno, y ahí está el principal motivo de su prolongado veto como candidato a la Presidencia del Principado de Asturias por parte de la dirección regional de su partido y el cocinado a fuego lento de la dirección nacional de la decisión de proponerlo.

Que un político que ha sido ministro y ocupado la vicepresidencia del Gobierno nacional, así como la Secretaría General del PP cuando su partido obtuvo los mejores resultados electorales de su historia, tenga tantas dificultades para ser nominado candidato de la autonomía que le vio nacer como político, entraña sin duda, algún sinuoso enigma, porque en la política española, tan tediosa en su devenir, todo lo que no tiene explicación, oculta alguna intención o reserva.

Las razones para la candidatura de Cascos a la Presidencia de Asturias son obvias, la primera es que él ha sugerido que estaría dispuesto a asumir la responsabilidad, la segunda es que su recuerdo es muy bueno entre los asturianos, pues hasta en las cuencas mineras triunfó el PP cuando él se encargaba de organizar las cosas, mantiene buenos contactos con algunos socialistas históricos que lo ponderan, se reconoce que hizo muchas cosas por Asturias y prueba de ello es que todas las encuestas aparecidas hasta ahora le dan como favorito con mayoría absoluta, mientras que cualquier otra alternativa propuesta por el PP resultaría derrotada. En fin, a pesar de todo, la dirección nacional del partido todavía no ve razones suficientes para concederle la oportunidad, fundamentalmente porque la dirección regional se opone a ello, al tiempo que la mayoría de las bases del PP promueven su presencia por aclamación, demandando que la democracia dirima el desencuentro en un cónclave regional.

Las razones que se empecinan en su rechazo también son obvias, la fundamental, la furibunda resistencia de los dirigentes regionales del PP, con Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo y líder de la cofradía del silencio a la cabeza, por no haber aceptado sus sugerencias para la lista de acompañantes impuestos que le propuso; con la candidata eterna a la alcaldía de Gijón, Pilar Pardo, por muchas cosas, entre otras el haber sugerido que el Gobierno del PP tenía responsabilidades política en el 11-M, algo que motivó un exabrupto de Cascos y el traslado de su ficha como afiliado para Gijón, el dirigente de Avilés, Joaquín Arístegui, al que Cascos definió de forma singular, y con el presidente del PP en Asturias, Ovidio Sánchez, por haberse convertido en el candidato eterno a la Presidencia del Principado, tantas veces derrotado como Areces resultó triunfador.

Pero las auténticas razones provienen de un artículo publicado en La Nueva España en mayo de 2007 en el que Francisco Álvarez Cascos ponía de chupa de dómine a la dirección regional de su partido, les dejo unos párrafos y el enlace al artículo completo:

“Luego fueron sucediéndose un sinfín de acontecimientos imparables en los que tampoco tuve nada que ver, salvo mi carencia de facultades sobrenaturales para impedirlos, entre los que cabe recordar la renuncia forzada del señor García Cañal a la secretaría general; el incidente bochornoso de la convención de cumplimiento de programas electorales de Cangas de Onís, donde el partido y su presidente fueron menospreciados en su ejemplar trabajo de seguimiento; o el escándalo de las adjudicaciones de las obras de los fondos mineros, en concursos de muchos millones de euros amañados, con bajas pre-acordadas inferiores todas al 1%, con comisión parlamentaria de investigación y moción de censura incluidas, pero con una fiscalía a la que entonces como ahora no le interesaba la corrupción que no salpica al PP.

En cuanto a las omisiones, el señor García Cañal tiene razón cuando dice que «cometimos un error todos, y el pueblo asturiano nos lo hizo pagar». Pero podría haber completado su frase de esta manera «Éel pueblo asturiano nos lo hizo pagar en 1999, pero nos premió con una mayoría absoluta en 2000». Claro que la verdad completa le obligaba a reconocer que la candidatura que obtuvo la victoria más amplia del PP en Asturias, con una mayoría absoluta de 3 senadores y 5 diputados en aquellas elecciones generales, estaba encabezada por una persona «que no tiene horario», según él.

No creo que las victorias electorales, y mucho menos las mayorías absolutas, sean regalos casuales o favores gratuitos del electorado. En política, como en la empresa, los buenos resultados son el fruto del trabajo exigente y bien hecho. El problema del señor García Cañal y de sus mentores es que lleva veinte años en cargos políticos retribuidos sin que nadie le pida cuentas por cada resultado electoral. Y, por eso, su máxima aspiración, más que ganar elecciones, es sobrevivir sin mayor esfuerzo unos cuantos años más. De ahí que no tenga rubor en confesar al entrevistador que ahora, sin la cercanía de los que preferíamos luchar hasta la extenuación por las victorias electorales, él y sus cofrades viven más tranquilos, pase lo que pase con los resultados.”
En resumen, que los Señores de la Derrota (con excepción de Gabino de Lorenzo) se han empeñado en boicotear el acceso de Cascos a la candidatura autonómica de Asturias, porque no tienen ninguna intención de abandonar sus respectivos puestos en la Arcadia feliz que se han montado a la sombra del PSOE, y con la presencia de Cascos, posiblemente tendrían que demostrar de forma renovada sus méritos para seguir en ellos, con el general secretario de tribunal, algo que posiblemente les haya producido insomnio. Otros cuatro años de vida contemplativa están en el alero si Cascos aterriza por Asturias, así que su objetivo es impedirlo de cualquier forma.

Pero también Cascos tiene viejas heridas sin restañar en la dirección nacional del PP, por reconvenirle al propio Mariano Rajoy en su día su comportamiento sin autocrítica y connivente con el peor enemigo del PP, que son las cofradías y sacristías. En el Congreso de Valencia, Cascos propuso reubicar la definición del partido en los principios liberales y del humanismo cristiano, algo que fue rechazado. Posteriormente, también tuvo su recuerdo para la Secretaria General del PP, Maria Dolores de Cospedal, de la que dijo: «Parece que quiere quitarle el puesto a Pepiño Blanco y se dedica a criticar al PP en vez de hacerlo al PSOE», añadiendo posteriormente «En estos momentos, en el Partido Popular no se están haciendo las cosas bien».

Este es un breve recorrido por las enemistades peligrosas que se ha grajeado Paco Cascos a lo largo de los últimos años por exponer lo que pensaba y no callarse, lo que dice mucho a favor de su carácter y honestidad. Si añadimos que desde el PSOE y PRISA han tratado de implicarle hasta en la crucifixión de Jesucristo sin demasiado éxito y que ha sido considerado como la persona menos grata para el PSOE de todo el PP, creo que ya tenemos una breve descripción de sus virtudes y defectos.

Verán ustedes, lo digo como lo pienso, tras haber explorado la historia política de Francisco Álvarez Cascos he comprobado que todos los conflictos que han existido en su vida han sido contra el poder mal administrado y gestionado, lo que resulta evidente vistos los fracasos continuados de su partido. Cascos no lleva con paciencia ni prudencia esa complacencia en la derrota que caracteriza a otros dirigentes del PP en su resignación política, algo que posiblemente sea compartido por la inmensa mayoría de los electores habituales del PP, no solo en Asturias, sino en toda España.

A la vista de lo acontecido, Cascos es un problema para el PP que espera ver como el cadáver de su enemigo político, el PSOE de Rodríguez Zapatero, pasará delante de su puerta, aunque sea al precio de tener que soportar el legado de quiebra y tierra quemada que van a heredar, y una situación política y económica en España de cariz espantoso, sin paliativos. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, los españoles asisten absortos al tercer acto de la obra que se ha organizado con la candidatura a las autonómicas de Asturias, realmente con un valor más simbólico que real en la configuración de una victoria nacional. Además, el PP tiene sus dudas en si es mejor gobernar Asturias, la región de España que ha presentado mayor retroceso en los últimos treinta años, con una población de pensionistas en proporción de 3 a 2 con la de trabajadores y un porvenir más negro que la minería del carbón, de hecho su bajo perfil durante estos años, ha sido una concesión a que el PSOE siguiera gobernando, porque en esa política de cálculos, lo de gobernar Asturias tiene más inconvenientes que ventajas desde una perspectiva nacional.

Precisamente creo que esa es la razón patriótica que ha empujado a Cascos a postularse para Presidente del Principado, la de cambiar la realidad miserable de una autonomía dilapidada tanto por sus gobernantes como por sus opositores, algo que no es ajeno a la inmensa mayoría de los asturianos que festejan su presencia, concediéndole una mayoría absoluta en las encuestas, porque confían en su capacidad, inteligencia y esfuerzo para truncar el destino decadente que les espera en manos de políticos conformistas y cortoplacistas, apesebrados en su complacencia.

Así que veremos lo que ocurre, porque nadie está dispuesto a concederle o regalarle nada a Cascos ni en su propio partido, ni en el de sus adversarios, con la excepción de los asturianos que ven en su idiosincrasia personal los requisitos imprescindibles para sacar a su patria querida del marasmo eterno, que ya se comienza a escuchar por los chigres aquello de: “con Cascos ye difícil que salgamos adelante, sin Cascos, prácticamente imposible”. Y Paco, que es pescador de salmones, sabe guardar silencio, tener paciencia y esperar, cuando ya ha picado la pieza, largando sedal sin abandonar ni un instante la caña, manteniendo la tensión suficiente para que sus detractores asalmonados se vayan agotando sin poder librarse de sus comedidas intervenciones, confundiéndose al mismo tiempo con el carácter de esta tierra y sus paisanos que todavía no hemos aprendido a rendirnos.

Y es que en Asturias, aunque en los últimos años se haya votado con la cabeza de las jubilaciones anticipadas y el reparto de los fondos mineros antes que con el corazón de impedir nuestro declive, ahora, viendo el porvenir que les espera a nuestros hijos y a nuestra tierra como siga el más de lo mismo, solo admitiremos que mande quien valga para ello, y Cascos vale, porque sabe pescar salmones, que eso no se aprende fácilmente. Y en esta alegoría de la pesca, ya no sabremos quién era el pescador y quien el pescado, lo que estamos seguros es que el rey del rio siempre regresa a casa para que la vida continúe.

¡Cascos, que tamos esperándote, ya tas tardando!

Enrique Suárez

sábado, 6 de noviembre de 2010

Movimiento Democrático de España: un antipartido político para el siglo XXI (y 2)


"Dejemos de ser partidarios, derribando el muro de los partidos políticos que nos separa artificialmente, porque las cosas que nos unen a los ciudadanos españoles son muchas más que las que nos distancian, la distancia entre nosotros se crea de forma artificiosa e interesada.

Los partidos políticos son exclusivamente una representación del poder que nos asfixia (demagogia), no de los electores que han votado por ellos (democracia), es la hora de la libertad, salgamos definitivamente de la hipnosis: creemos un antipartido político, una forma de representación política construida desde la libertad y no desde el poder autoritario".


El destino que aguarda a los españoles es incierto, estamos pagando un elevado precio por nuestra incongruencia política, por la incoherencia de permitir la vulneración de las leyes que nos hemos concedido. El naufragio de nuestra economía no es accidental, sino producto de la contumacia y el despropósito más inanes. Las instituciones políticas españolas han alcanzado la cota más elevada de descrédito de nuestra historia democrática.

Cuando aún analizamos las causas de lo acontecido, no podemos ni imaginarnos las terribles consecuencias que nos deparará el futuro. No solo hemos perdido el tren de la historia europea para las generaciones productivas, sino que hemos condenado a la más infame de las servidumbres a nuestros hijos: la de vivir hipotecados, para pagar los errores de los que detentaron el poder, porque sus padres no tuvieron agallas para enfrentarse a la opresión y la tiranía de los detentadores, pero también a la decadencia inevitable de los derechos conquistados por nuestros padres.

Que el tiempo sea juez de los crímenes contra la razón que se han cometido, no podemos detenernos en buscar responsables, porque todos los que nos han representado lo son, los que han gobernado por hacerlo mal, los que han opositado por no saber impedirlo. Es hora de mirar a lo lejos, de apartarnos de la miseria de lo cotidiano, urdida en el interés de apropiación del poder por unos y por otros, mediante la propaganda y el engaño de los ciudadanos.

En nuestro país no ha fallado la democracia, han triunfado sus usurpadores, que no es lo mismo. La democracia ha sido secuestrada por los partidos políticos, que se han convertido de facto en “un partido único”, que se reparte el poder entre las distintas marcas políticas, con la connivencia de los ciudadanos que acuden a las urnas para ratificar un contrato de servidumbre con sus amos.

Es necesario trascender el momento partidario de la política, porque cuando lo partidario fracasa en la conquista del bienestar para todos, coacciona la libertad, crea desigualdad, siembra intolerancia y se soporta exclusivamente sobre la propaganda y no sobre los hechos, lo partidario sobra en la escena política, es necesario por tanto, crear lo antipartidario, la antítesis de lo existente, es decir algo que se fundamente en lo común, en lo compartido, en los intereses generales, lo que sea bueno para todos, no malo para la inmensa mayoría y bueno para unos pocos privilegiados.

Madison nos mostró en The Federal Papers que la única forma de someter al poder de las facciones en una democracia es crear una alternativa simétrica a lo existente, es decir una facción antipartido (un partido antipartidario que promueva los intereses generales de los ciudadanos españoles), por eso es necesaria la creación urgente de un antipartido que se enfrente a las reglas de juego antidemocráticas asumidas por todos los partidos políticos con representación en España.

Es necesario recobrar la plenitud de la democracia, creando una alternativa a lo existente, pasando directamente a la acción política. Debemos comprometernos porque lo que existe es el producto de nuestra ausencia de compromiso, porque hemos dejado de creer en la política como instrumento válido para resolver nuestros problemas en democracia. Debemos recuperar la confianza en la política, en la democracia y hacerlo desde la libertad.

En primer lugar sometiendo a nuestros representantes políticos al estricto cumplimiento de la ley, civilizando al poder político, pero antes de hacerlo debemos civilizarnos a nosotros mismos asumiendo un papel responsable en la política, debemos crear un cambio de paradigma en las relaciones entre los ciudadanos y los políticos, un nuevo contrato social, y para lograr ese objetivo es imprescindible organizar una auténtica Revolución Cívica

Movimiento Democrático de España: la alternativa imprescindible

Ahora mismo disponemos de una opción política alternativa a lo existente en Movimiento Democrático de España, un proyecto inacabado y abierto, en el que los ciudadanos pueden comprometerse para crear un futuro diferente a lo existente. Contamos con los recursos necesarios para comenzar, unos ciudadanos nos hemos reunido con el objetivo de crear una plataforma suficiente para acoger un amplio abanico de discrepancias cívicas, luchando por las libertades civiles, contra la opresión incesante del poder, exigiendo nuestros derechos constitucionales y teniendo como objetivo que cada ciudadano se represente políticamente a sí mismo.

Los promotores de Movimiento Democrático de España solo hemos plantado la semilla del futuro, pero ahora necesitamos que todos nos ayudéis a cultivarla y protegerla de los seguros ataques de los rivales. No podemos ofrecer más que trabajo en un clima de objetivos compartidos. Queremos libertad, queremos que se respete nuestra condición de españoles, queremos que no se conculquen y pisoteen nuestros derechos, si compartes estos objetivos, cumples con los requisitos necesarios para incorporarte a Movimiento Democrático de España. Entre todos vamos a crear un futuro diferente, es hora de volver a creer en la política, participando en ella de forma activa y controlando directamente todo por todos, dentro de nuestra formación política.

Las propuestas que debatimos son numerosas, entre nuestros ambiciosos objetivos se encuentran los siguientes:

1. Democracia real y participativa, con elecciones internas fundamentadas en las listas abiertas. Elección directa por la asamblea de todos los órganos políticos y económicos del partido, así como todos nuestros representantes.

2. Organización de Estatutos de forma abierta y colectiva. Se ha creado un wikiestatuto en el que todos podremos proponer y votar democráticamente todas las reglas de las que nos dotemos. Rigor en su cumplimiento, por lo que se habilitará un Comité de Garantías Independiente, como órgano supremo en conflictos entre otros órganos representativos. Creación de órganos de control intermedio supervisados por el máximo órgano jurídico del partido (Comité de Garantías), y la asamblea general.

3. Gestión transparente, visible para todos los afiliados de forma permanente, tanto a nivel político como económico. Creación de una comisión dependiente del Comité de Garantías que presente un informe trimestral al partido, que es la reunión asamblearia de todos sus afiliados.

4. Desjerarquización del partido. Restricción de los personalismos de los representantes. Organización no presidencialista. Horizontalidad en las decisiones políticas. Fomentar la relación directa entre todos los militantes y sus representantes. Un representante de MDE es un comisionado, un delegado de todos sus militantes, no una persona designada por ninguna jerarquía.

5. Enaltecimiento de libertad de expresión y acción plenas como garantía de futuro, y como clima imprescindible para que cada uno de nosotros pueda ofrecer lo mejor de sí mismo al proyecto político del partido. Sin libertad no puede haber futuro.

6. Manifestación clara y definitiva de que somos ciudadanos y no políticos, somos ciudadanos que ejercen acciones políticas, no políticos con intereses ciudadanos. Los representantes políticos de MDE no dejarán de ser ciudadanos, pues su paso por la política será provisional, por eso es necesario que no abandonen su actividad laboral anterior, bien solicitando una excedencia o bien contando con la ayuda de todos para lograr hacer su trabajo sin convertirse en un profesional de la política. El periodo de representación no será más de un año, dejando paso al siguiente de la lista pasado ese tiempo, así en cada legislatura de cuatro años, los representantes para cada cargo serán cuatro en vez de uno. Cuanto menos tiempo se represente, menos posibilidades de corrupción.

7. Integración de las diversas pluralidades ideológicas compatibles con nuestro ideario, en un ambiente de tolerancia y positivismo, que permita aplicar las soluciones más racionales a los problemas de nuestra sociedad, provengan éstas de cualquier posición del espectro político. Lo bueno para todos no tiene ideología.

8. Aspiramos a la tranversalidad política, haciendo converger las propuestas de cambio con las conservadoras, nuestra función es conservar lo que nos han legado y promover lo mejor para los que vengan detrás. No queremos alternativas sucesivas, queremos libertad e igualdad aquí y ahora, siempre en el ámbito de la justicia. Queremos ser una alternativa válida para todas las ideologías y para todos los ciudadanos, sin construir un Estado Providencia ni un Capitalismo descerebrado.

9. Propuesta de erradicación de los sectarismos religiosos, políticos, sociales, o económicos como garantía de igualdad política de los ciudadanos. Exclusión progresiva de los integrismos dogmáticos en nuestro país, sean religiosos, políticos, sociales, lingüísticos o territoriales. Laicidada activa, que no persecución de las creencias. Invitación a la tolerancia y la cooperación de los ciudadanos en los proyectos políticos, sociales, y culturales de interés general.

10. Oposición radical contra los nacionalismos y el terrorismo, con políticas activas, continuas y permanentes. Énfasis en el Constitucionalismo. Especialización de la acción en relación a los diversos problemas presentados en cada lugar y momento. Expansión nacional de nuestro partido de forma inmediata. Expansión plena del mensaje de Movimiento Democrático de España.

11. Lucha radical contra la corrupción política y económica cada día más afianzadas en nuestra sociedad. Honestidad radical en nuestras acciones políticas. Control riguroso de los flujos económicos relacionados con la administración pública y los recursos administrados desde la política. Al igual que promoción desde el Estado de un control coherente y congruente de las actividades privadas, bajo el marco común de la ley. Defensa de la igualdad real de las personas en el acceso a los recursos necesarios para su bienestar.

12. Programas políticos realistas elaborados por todos, al respecto una iniciativa novedosa será la creación de un wikiPrograma en el que todos los asociados (y posiblemente todos los ciudadanos, si es posible, puedan hacer sus propuestas). También se crearán grupos especializados con el ánimo de presentar una oferta política coherente a la sociedad española, relacionada con sus auténticas necesidades. Política fundamentada en las demandas ciudadanas, y no en las ofertas interesadas de los partidos políticos.

13. Sensibilidad máxima con los problemas que padecen los más atenazados y hostigados por la desequilibrada organización política y económica de nuestra sociedad. Consolidación prioritaria del estado de bienestar, cada día más maltrecho. Las personas están por encima de las ideas. El ser humano antes que su obra. Atención especial recibirá el problema más grave que afronta nuestro país: el desempleo. Desde el Estado no se subvencionarán ni partidos políticos, ni sindicatos, ni organizaciones sociales que solo sirven para que sus miembros se aprovechen del dinero público en su propio beneficio. Sí se financiarán proyectos reales de erradicación de la pobreza y la marginación, pero tutelados por funcionarios públicos.

14. Establecer una pedagogía política, mostrando a los ciudadanos los límites reales de su libertad, sus derechos y sus deberes, estableciendo un compromiso de intercambio permanente con la sociedad. Fomentar una cultura común y compartida por todos los ciudadanos, coherente con nuestra realidad histórica, social, y política, que integre todas las idiosincrasias particulares presentes en nuestro país. Todos únicos, todos ciudadanos, en un país europeo del siglo XXI: España.

15. Y para concluir, que la fortuna nos sonría, debemos ser capaces de romper la monotonía política en que vivimos con un mensaje nuevo que despierte la conciencia de los ciudadanos y les invite al compromiso en la participación activa por la defensa de sus intereses, como auténticos propietarios del poder político y no como siervos de unos espabilados usurpadores, que han tomado la política con el único objetivo de incrementar sus privilegios, aunque sea al precio de perjudicarnos a todos.

Seguro que hay muchas más cosas que ofrecer y que afrontar, porque todo ésto solo es el comienzo. Movimiento Democrático de España saldrá adelante, y lo hará más deprisa cuanto más seamos y más nos impliquemos en la tarea de su creación. Es hora de abandonar las palabras y pasar a la acción. Aquí tenemos una propuesta política alternativa. Contamos con todos para llevarla a buen fin.

Enrique Suárez
Movimiento Democrático de España

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Voces Contra el Tenebrismo


No sólo contra el terrorismo, la concentración que esta mañana se celebra en la Plaza de Colón de Madrid también es contra los abusos de poder y los excesos cometidos en la manipulación de la información. Contra un Gobierno que nos miente, también en la cuestión del terrorismo, y una oposición que se calla, porque aspira a heredar el poder, sin hacer nada.

La concentración convocada por VCT, Libertad Digital, esRadio y numerosas asociaciones no mantenidas por el Gobierno, es una reunión de la sociedad civil española en libertad, contra el adoctrinamiento instituido desde el poder.

No solo en homenaje a la memoria de las víctimas, sino de forma preventiva ante la connivencia de un Gobierno con el terrorismo, contra un Presidente de Gobierno que llegó al poder gracias al terrorismo y que piensa permanecer en el poder gracias al terrorismo, contra un Gobierno que accede a mantener como interlocutores a unos criminales organizados, hoy ETA, ayer Al Qaeda, mañana quien sabe.

No solo ante el silencio de una oposición que está más interesada en alcanzar el poder que en defender la dignidad destrozada de los españoles. No solo contra todos los que les acompañan, incluidos los que defienden las reglas que ellos imponen como marco absoluto de nuestras libertades.

Hay razones para reunirse hoy en la Plaza de Colón de Madrid, contra la tiranía, contra la estupidez, contra la ignominia, contra la absoluta falta de respeto de los que detentan el poder contra los que se lo concedemos, porque todavía, algunos seguimos siendo libres, no somos sus siervos, sino un pueblo soberano que se representa a sí mismo y no necesita su permiso para pensar correctamente, porque tiene su propia opinión sobre lo que está ocurriendo en España.

Enrique Suárez
Movimiento Democrático

viernes, 5 de noviembre de 2010

Movimiento Democrático de España: una antipartido político para el siglo XXI (I)


La distorsión del sistema democrático español, como tantas veces ha denunciado Antonio García Trevijano, tiene su origen en la organización política transicional sin ruptura entre un régimen dictatorial y una democracia supuestamente liberal y social, que derivó en una Constitución consensuada por una comisión constituyente formada por representantes de partidos políticos no legitimados , y que recibió el aval del pueblo español en 1978, un pueblo insuficientemente formado políticamente para comprender la responsabilidad que entrañaba su asunción.

La Constitución Española de 1978 es un instrumento legitimado de facto, pero no de iure, por el pueblo español, pues ha sido un producto del poder y no de la libertad. El pueblo ratificó en referendum una Constitución que no garantiza límites al poder ejecutivo, porque se estableció desde un principio autoritario, lo que ha permitido que los distintos gobiernos se hayan ido apropiando de los mecanismos de control de su gestión política. La Constitución Española de 1978 no garantiza restricciones al Gobierno, porque fue establecida con la finalidad censitaria de recortar la posibilidad de elección política de los ciudadanos a lo ofrecido exclusivamente por los partidos políticos.

De esta forma, el poder ejecutivo se ha ido apropiando de la separación de poderes, estableciendo su jerarquía sobre el poder legislativo y el poder judicial, que al añadir la financiación pública de los medios de comunicación y el reparto de áreas de poder comunicacional desde un sectarismo infame, ha terminado convirtiendo el sistema político español en un embrión presidencialista y totalitario, que vulnera de facto los principios constitucionales, sin que ninguna institución del Estado quede fuera del poder gubernamental, llegando a controlar sus propios mecanismos institucionales de control y reduciendo la función de oposición a la de testificación y protesta, sin capacidad alguna de corrección de las deriva autoritarias.

Los ciudadanos españoles sólo tenemos derecho a escoger entre las ofertas partidarias, no a elegir libremente entre las posibles alternativas de representación o a representarnos directamente. Los distintos artefactos establecidos por los partidos políticos alejan nuestra democracia de cualquier posibilidad de representación que no sea la legitimada, pues mediante subvenciones estatales con fondos públicos y las distintas artimañas del poder (requisitos legales para adquirir posibilidad de representación política, umbral electoral, efectos circunscripción, regla proporcional de distribución de escaños –Sistema D´Hondt-, el sistema de listas cerradas) han acotado la posibilidad de representación política a las grandes formaciones partidarias, excluyendo cualquier posibilidad ajena a un sistema partitocrático que se regenera y autoperpetúa.

El incremento del nivel cultural de los españoles, las nuevas tecnologías de la comunicación y la posibilidad de acceder a inagotables fuentes de información, así como el acceso al intercambio continuado de información autoproducida por los ciudadanos, por medio de blogs, foros y redes sociales, junto a la contemplación del espectáculo permanente de los desmanes, errores y fiascos de nuestros representantes políticos, ha originado un sentimiento crítico en los ciudadanos españoles que demanda nuevas formas de representación política que trasciendan el ámbito del más de lo mismo de la representación política, en la que unos candidatos elegidos por los partidos políticos, son ratificados por los ciudadanos en las urnas y no elegidos directamente. Esta coyuntura convierte la democracia española, de hecho, en una oligocracia restringida al partidarismo en la que se usurpa discretamente la voluntad soberana de los ciudadanos.

La política en España ha degenerado en logomaquia, los conceptos se han vaciado de contenido, la Constitución se ha convertido en un instrumento de control de los ciudadanos, pero no así de los políticos que campan con su poderío como señores feudales cuando su representación solo les concede función de servicio público, limitada a su promesa constitucional que vulneran permanente, sin que nada, ni nadie tenga poder para reprender su despropósito, esto explica el elevado rango de corrupción de nuestro país, la sustitución de la democracia por sus formas degeneradas de oclocracia y tiranía, y el fiasco electoral partidario que convierte en behetría y demagogia lo que habría de ser un proceso democrático genuino que convirtiera los votos de los electores en candidatos elegidos directamente por el pueblo, y no en edecanes de la jerarquía partidaria, propuestos y designados por los partidos políticos; la deriva paulatinamente decadente de los representantes políticos, nos ha terminado arrojando a un bodrio representacional, a un vertedero de incongruencias, más propio de una fiesta infantil de cumpleaños, de un reality show, que del rigor concerniente a una nación soberana de ciudadanos libres e iguales.

Los ciudadanos españoles exigen nuevas formas de representación pública. La política debe dejar de ser una actividad de oprobio y desmesura y recobrar su auténtica condición, que es cumplir las leyes y la voluntad general de los ciudadanos, y no convertir a los ciudadanos en siervos de nuevos señores feudales disfrazados de representantes democráticos, que favorecen a sus partidarios y perjudican a todos los demás, en una auténtica locura de poder inaceptable.

Enrique Suárez
Movimiento Democrático

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