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jueves, 23 de abril de 2009

Como hemos cambiado...(23/05/07)




De Ciudadano Ubú

Proclama del Ciudadano Ubú

Himno de la Corriente Zanahoria


Ciutadans-Libertas, primer "catch-all party" español



Resultado de la votación democrática del Consejo General de Ciudadanos

A favor de la coalición con Libertas: 36
En contra de la coalición con Libertas: 24
Abstenciones: 2

Robles abandonará el escaño tras el verano y Domingo abre un periodo de "reflexión". A todo puerco le termina alcanzando San Martín.

Al final, Rivera se ha quedado con la marca Ciutadans y la pasta de Declan Ganley (¿2,5 millones de euros?), colocando a Miguel Durán como mascarón de proa de un proyecto político BIPOLAR más que transversal, el primer "big tent party" o "catch-all party" de nuestro país, la coalición Ciutadans-Libertas abre el periodo de la superación de los partidos con una ideología compartida y común, pero de que manera. Una auténtica coalición "cash party", en realidad

Una excelente y desvergonzada jugada del presidente de Ciudadanos para adelantar por la mediana a la UPyD de Rosa Díez y el señor de la pajarita de lunares. En política todo es posible, y por enésima ocasión se ha demostrado la inutilidad del diputado Antonio Robles, y la traición que compartió con su compañero José Domingo en el II Congreso de Ciudadanos, sacrificando el partido por ahormarlo a las necesidades del PSC a propuesta del profesor Francesc de Carreras, lo que trajo como consecuencia previamente advertida, la evacuación inmediata de la mayoría de los militantes.

La candidatura alternativa a Rivera, presidida por el profesor Luis Bouza-Brey, ofrecía un proyecto de acuerdo extenso y profundo con UPyD, reunir las fuerzas contra el nacionalismo, y regenerar la democracia en el partido; en aquella opción se encontraban los liberales progresistas en la agrupación de Regeneración Democrática, la izquierda más auténtica y leal al proyecto inicial deAlternativa Ciudadana Progresista y Félix Pérez Romera, y los radicales seguidores de Ciudadano Ubú ("zanahorios")agrupados en las esencias irónicas del maestro Boadella, la crítica a las ignominias de Madrid, Sevilla, Barcelona, Valencia y Cerdañola y el entramado plural y crítico de Ciudadanos en la Red.

Robles y Domingo decidieron unirse a Rivera, traicionando los fundamentos ideológicos delpartido por seguir descollando en el candelero, tanto como Rivera ha hecho en esta ocasión. Ayer lo abrazaron y hoy se lamentan. Políticos de la mezquindad.

Realmente, los que nos fuimos nos llevamos la transversalidad y el ideario de Bellaterra con nosotros, dejando Ciutadans en un partido no nacionalista catalán, preparado para convertirse en negocio político, como ha hecho en la primera oportunidad que ha tenido.

Tras resultar Albert Rivera recriminado por la asamblea, al igual que la ejecutiva y el consejo político, el pequeño hombrecito resultó elegido presidente, aunque para ello fue preciso cambiar el mismo ideario del partido y la traición de Robles y Domingo a los que pretendían aproximarse a UPyD y expandir el proyecto de Ciutadans por toda España.

No hubo nada que hacer, porque los sectarios Robles y Domingo, sacrificaron el Espíritu del Tívoli -la transversalidad entre liberales y socialdemócratas-, permitiendo el cambio del ideario del partido al centro izquierda no nacionalista que hoy se coaliga con el ultraconservador Libertas y algunos partidos regionales como los de Tamayo y Balbás.

Se acaba de escribir el penúltimo capítulo de la historia de la infamia política más aberrante de los últimos treinta años de la democracia española. Pero Albert Rivera solo ha hecho lo que mejor sabe hacer, ejercer el liderazgo de su tiranía. Y Robles y Domingo, lo que también saben hacer mejor, el ridículo más esperpéntico.

Sólo quedan decir unas últimas palabras a Ciutadans en su próximo entierro europeo, sic transit gloria. Entre todos ellos se han cargado el partido, deberían exigirse daños y perjuicios en los tribunales, presentando todas las aberraciones acumuladas, la vulneración de la Constitución Española, de la Ley de Partidos Políticos y la denuncia pública de la más execrable transgresión del sentido común.

Y en UPyD haciendo castillos en el aire, expulsando a los discrepantes, colocando en las direcciones autonómicas a los más sectarios rosistas, y reinventando el estalinismo más torpe con los criterios caducos de Gorriarán, de construir un partido que compita en su organización interna con la oligarquía de hierro del PSOE o del PP. Que mala mezcla hacen la soberbia y la ignorancia.

Lo mejor para España, y para los ciudadanos de este país es que se destruyan entre ellos, UPyD contra Ciutadans, Ciutadans contra UPyD, como hienas políticas que son, mientras disputan los despojos electorales de la carroña en que han convertido la democracia y la libertad, para obtener beneficios personales a costa de engañar a los ciudadanos españoles.


Erasmo de Salinas

miércoles, 22 de abril de 2009

El cuento se ha acabado

La fórmula consumativa de las narraciones infantiles cobra vigencia en estos tiempos, de coloridos diversos y grandes corrupciones. Confirmado, los partidos destiñen en proporción a su quiebra de la coherencia ideológica y su ensalzamiento del chanchullo no democrático, cuantos menos militantes quedan en su seno, y cuanto más autoritarios se vuelven sus dirigentes, también cuando tienen más expectativas de trincar, por supuesto.

Ha ocurrido con las últimas adquisiciones de la política española, Ciutadans y UPyD, muy similares en sus contenidos y también en sus formas. Los dirigentes de estos partidos antiliberales y predemocráticos harán cualquier cosa con tal de salirse con la suya y colocar en los puestos de dirección a la pléyade de pelotas y lameculos más reverente.

La operación Libertas de Ciutadans, más bien es una adquisición de la franquicia catalana por 300.000 euros del millonario irlandés antieuropeísta, Declan Ganley, para reflotar el paquebote hundido, una vez más. Es patético ver a los compañeros diputados de Albert Rivera rasgarse las vestiduras ante esta hazaña, cuando ellos fueron los que empujaron en su día para que saliera elegido presidente, arriesgando con ello, la continuidad del partido. Pero es tan inmensa la soberbia de Robles y Domingo, eso sí, camuflada de “humildad”, que prefirieron que Ciutadans se fuera al carajo, que ceder en sus pretensiones de manipulación y cacicazgo.

Ahora recuerdo aquella carta de despedida que le dedicamos al irnos del partido a Albert Rivera: “Escucha pequeño hombrecito”, acompañada de un retrato de Marat asesinado en la bañera y que fue muy celebrada entre los desahuciados de Ciutadans. Allí lo decía claramente uno de nuestros colaboradores: “La vanidad es mala consejera en política, pero aún es peor influencia la soberbia, aunque sea juvenil”. Y ese es tu problema Albert, que vanidad y soberbia son tus más ardientes consejeras y te conducirán tarde o temprano a la ruina y el ridículo.

He de reconocer que en sus comienzos me dejé arrastrar por el verbo descarnado y el histrionismo desvergonzado de la dama fucsia, hasta la misma orilla de UPyD, pero mantuve la suficiente cordura para no tomar los hábitos, cosa que los antiguos compañeros de Ciutadans no se creían, porque pensaban que mi intención era promocionar el partido de Rosa Díez. Hoy, también están fuera de Ciutadans y echando pestes –los girondos, los perales, etc-, ni ellos en su estalinismo, soportaron tanta tiranía.

Realmente lo primero que me hizo sospechar de la bondad democrática de UPyD, fue el retraso de su primer congreso hasta dos años después de su formación como partido. También lo que le costaba a la primera Rosa Díez de UPyD decir la palabra España al principio, mientras que al procaz Fernando Savater la idea de nuestra nación se la soplaba. Luego vino lo del Manifiesto por la Lengua Común, y servidor se convirtió en un defensor a ultranza del Idioma Español, sin más zeroladas. Poco a poco se fue contemplando la urdimbre tejida por Gorriarán, con el beneplácito de Rosa Díez, para convertir UPyD en una empresa electoral con una sola voz, que reportara unos pingües beneficios. La locura de UPyD en Cataluña, la barbaridad de lo ocurrido en Aragón, el jaleo de Andalucía, el estalinismo de Murcia, los bajos perfiles del País Vasco, la indefinición de Galicia, el volcán de Madrid, hicieron el resto.

UPyD no tiene más futuro que Ciutadans, podrán engañar a unos cuantos electores de los que sólo ven televisión, les harán una estafa piramidal en sus derechos al estilo Madoff, pero ambos partidos se vaciarán de los militantes democráticos, en Ciutadans quedarán una decena, pero en UPyD hay muchos más que todavía tienen la esperanza de que las cosas cambien. Alguien tendrá que despertarlos de la hipnosis.

Definitivamente, el cuento de unos nuevos partidos políticos que iban a cambiar definitivamente las cosas en la maltrecha democracia española, ha concluido como se esperaba. En colorín, colorado, todo lo que no sea democrático y libre en este país, es encarnado...y está al servicio del PSOE, lo viejo -los nacionalistas y el PP-, y lo "nuevo" -Ciutadans y UPyD-, por mucho que traten de convencernos de lo contrario, "lo que les une con el PSOE..., es tanto como lo que les separa de los intereses de los ciudadanos".

Queridos compatriotas, España no tiene quien la represente políticamente, solo tiene quien la esquilme desde la política, con la connivencia de los votos de los españoles, en una estafa organizada sin precedentes históricos desde la ocupación de las instituciones por sus detractores y rentistas de su descomposición. Esa es la escena unamuniana del esperpento actual que vivimos en nuestro país. Ni el Cristo de Velázquez se salva de la frivolidad estúpida y mendaz de todos estos parasitos.


Erasmo de Salinas

martes, 21 de abril de 2009

Quo vadis Ciutadans?

"No me preocupa la medida de mi mano ni de ninguna otra parte del cuerpo, pero en todas las fotos siempre hay algo que tapar o retocar. Evidentemente, si las medidas de la mano no cubren todo, como en este caso, hay que ocultar alguna cosa con photoshop". Albert Rivera.
Como antiguo accionista comprometido de aquella aventura que fue el partido Ciutadans, notario voluntario de su fiasco, y fundador del blog Ciudadanos en la Red, en el que nos hemos ido agrupando transversalmente muchos de los defensores auténticos del Espíritu del Tívoli, siento el compromiso de expresar mi opinión sobre los últimos acontecimientos que están ocurriendo en el partido, que hoy se representa en sus estertores como una reunión de zombis en agonía inacabada.

Verán ustedes, yo creí en Boadella, sigo creyendo, que conste; por eso me acerqué a Ciutadans, agrupándome con otros en la búsqueda de una alternativa realmente transversal contra las agresiones arbitrarias del nacionalismo catalán, y la urdimbre de mendacidad que se ha forjado gracias a la inefable impertinencia de los partidos españoles que se autodenominan constitucionalistas.

De lo ocurrido en Ciudadanos, aquel partido que comenzó con el lema de “sólo nos importan las personas” hoy no quedan más que las ruinas de una quiebra ideológica. Ciudadanos es hoy un cenotafio, en el que se disputan las lápidas conmemorativas. De aquel Antonio Robles que temía que el partido muriera de éxito, hoy queda lo que siempre fue, un incapaz con bambas, que ha demostrado con su dogmatismo ser un patán solemne. De aquel Domingo que jugaba a estar en todas partes y ninguna, hoy queda una sombra de ausencia, lo que siempre fue.

El único que sobrevive, mostrando realmente su condición de cucaracha es Albert Rivera, ese chico que produce fotos para revistas del escroto y que atesora en sus pocos años la oratoria de todos los charlatanes vendedores de alfombras persas hechas en Crevillente.

¿Qué habrá sido del Profesor de Carreras?, sí, aquel que se cargó en el II Congreso el futuro del partido, porque no pudo cargárselo en el primero, defendiendo los inconfesable intereses de la hegemonía del PSC en Cataluña.

A los que hoy se rasgan las vestiduras, esos Robles y Domingos, porque Albert Rivera ha establecido un acuerdo con el partido paneuropeo, antisectario, y politófobo que es Libertas, y otros partidos regionalistas menores, hay que recordarles que ellos fueron los que elevaron al niño a la Presidencia, después de que la asamblea reprobara su gestión y cuentas.

Fueron los que decidieron convertir a Ciutadans en lo que no era, apartándolo de la transversalidad, para dejarlo en un partidillo de izquierdas no nacionalista de ámbito exclusivamente catalán. Sí, ellos fueron, junto con los palmeros que hoy ya han abandonado el partido, los que vendieron la dignidad y la ilusión de los militantes del partido por un plato de lentejas atrasadas, ahora resulta extraño y sarcástico, verles como hienas, disputando los despojos que ellos mismos contribuyeron a crear.

Eso es lo que hay, eso es lo que dijimos entonces los que presentamos una alternativa a esta bazofia, en la que convirtieron el partido que decía defender las personas, antes que de las ideas. En el que tantos vimos malogradas nuestras esperanzas colectivas.

Nosotros, los que nos fuimos, también nos equivocamos, pensamos que UPyD iba a ser otra cosa, pero es un nido de lo mismo, de la tomadura de pelo a los ciudadanos par obtener pingues beneficios y réditos de la política, con otro elenco similar en el que los rosistas de la dirección del partido, impiden cualquier expresión de libertad, cualquier atisbo de democracia, cualquier proceso de igualdad y justicia en su seno.

Pues bien, aquí estamos, esperando al final, pero no estamos de brazos cruzados, las cosas en este país no están bien y se van a poner peor. Nos hemos sentado esperando al cortejo fúnebre de Ciutadans, que no en mucho tiempo será acompañado por los "bastayatarras" de UPyD.

Ni Albert Rivera, ni Rosa Díez, ni Dios, ni nadie va a convencer a los españoles de a pie de que los que van a caballo se lo merecen más. Con trampas y manipulaciones, no. Si tuvieran vergüenza, que no la tienen, los Robles, Domingos, Riveras, Díez, Gorriaranes, Fabos, de Carreras, Pimenteles y toda esa corte de los milagros que forman, deberían abandonar sus respectivas formaciones, porque no se han dado cuenta todavía, que con ellos nunca llegarán al futuro, y nunca servirán para lo que se anuncian, sino para estorbar, desvirtuar y malograr cualquier iniciativa que realmente se proponga resolver los problemas de este país, y presentar lucha contra los políticos que están destrozando España desde los partidos nacionalistas y constitucionalistas.

Verás, Boadella, Critón amigo, dile a Esculapio que el gallo se lo hemos enviado a Ciudadano Ubú, a ver si regresa y pone orden en este desconcierto descomunal de la conjura de los parásitos.


el tal Retuerta

lunes, 20 de abril de 2009

Regreso al futuro

Sí señor, Epi, lo has clavado, eso es. Y Mario, tú también. Tanto tiempo dando vueltas para llegar al mismo punto de partida. Será el Eterno Retorno, que es como el empeño de un maño –va por tí, Six- por mostrarle al mundo –que no se fija- como se interpreta la realidad de forma correcta. En realidad hemos acertado todos los que por este blog nos movemos desde hace años, porque si hay algo que nos une por encima de todas las cosas es una condición, la de ser españoles.

Hasta aquí hemos llegado, al final hemos cerrado el círculo, y ahora vamos a dejar las cosas claras. Verán ustedes, queridos y pacientes lectores, dos años nos ha costado, pero al final lo hemos conseguido, ya sabemos lo que es ser transversal, sencillamente es ser español, español sí, sin complejos, sin alharacas, español, española, como usted o como yo, un español más, una española más. Y ser español o española no es una condición singular, sino plural, tolerante, mestiza.

Llevamos dos años dando vueltas al asunto, en un alarde de retroprogresismo, para llegar a la conclusión de que la transversalidad en este país es ser español, y para dejar bien claro que lo único que queremos es recobrar nuestra identidad, la que nos han arrebatado los políticos para convertirnos a los españoles en sujetos de plusvalía. Se acabó la tomadura de pelo.

Ahora que los diputados de Ciutadans han acabado de reventar el partido, ahora que la UPyD se desmorona entre demócratas y rosistas, ahora es el momento de decirles que se vayan a la mierda, que para ser españoles, no necesitamos que nadie nos conceda el beneplácito, porque por haber nacido o haber llegado, la Constitución nos ampara.

Se acabó el cuento de nacionalistas que pretenden zafarse del común para rentabilizar sus posiciones, de “constitucionalistas” que hacen que lo impiden. No necesitamos a nadie para que nos devuelva a nuestra condición inicial, porque somos españoles, y para seguir siéndolo no necesitamos de los políticos y sus manipulaciones, de ningún político, de ningún partido.

Ser español es mezclarse, cosa que jamás hará un nacionalista porque mermaría su puritana identidad, la nuestra se hace con otros, siempre. Ser transversal es creer en la libertad y la igualdad al mismo tiempo, en un marco definido de justicia, no aprovecharse de la defensa de la libertad o la igualdad para obtener privilegios, ejerciendo opresiones. No es comercio, no es mercado, no es negocio. Nuestra identidad no está en venta, ni en juego.

Los españoles no oprimimos a nadie, más bien somos oprimidos por todos los políticos de este país, que viven a costa nuestra, que tratan de complicarnos la vida para luego vendernos que nos la van a resolver. Los españoles de a pie estamos hartos de los políticos de a caballo, que pretenden definirnos a su interés, en su beneficio.

Verán ustedes los españoles, pueblo transversal y mestizo, ya estamos en el lugar que tenemos que estar, y no necesitamos que nadie nos diga que es lo mejor para nosotros, porque ya lo sabemos. Ahora, hay que dar un paso adelante y liberarse de los parásitos, de los que viven a costa nuestra, de los políticos que nos venden la salvación, como ayer lo hacían los curas. España no es una religión, es una condición natural, no es consecuencia, ni causa, es atribución de una esencia. Eso es lo que no acaban de comprender los que nos representan, no nos pueden dar lo que ya nos pertenece, pero sí pueden arrebatárnoslo como intentan hacer con perseverancia los nacionalistas, ayudados por el PSOE y el PP. Y de arrebatarnos lo que somos viven ufanos.

Así que un largo viaje para regresar a Ítaca, para regresar al comienzo, porque en la transición estaban las cosas claras, la condición de español significaba libertad, igualdad, equidad, y hoy, gracias a los políticos, no significa eso. Es imprescindible una reconquista de lo que realmente somos los españoles, una comunidad homogénea y del ejercicio inexorable de nuestra Constitución, de recuperación de la dignidad que acompaña a nuestra identidad nacional. Porque solo así, podremos hacer frente a los males del futuro.

Todo ha sido una estrategia urdida para dividirnos, para fragmentar nuestro común criterio de identidad, porque así les resultaba más rentable a los políticos, divide y vencerás. El nacionalismo es un negocio del que se han aprovechado todos los partidos políticos de este país, desde la ilegalizada ANV hasta la UPyD de Rosa Díez. El miedo al nacionalismo, es un mito. No hay legitimidad nacionalista, sencillamnte, porque la parte no puede recibir más que el todo, ni siquiera lo mismo, sería una aberración.

Es hora de salir de la hipnosis de los medios de comunicación, de los gurús del mañana-mañana, del mundo Matrix que se han montado para esquilmarnos. Es hora de regresar a casa, amigos, es hora de volver a ser españoles sin complejos, sin miedos, sin obsesiones. Es hora de que España sea una consecuencia de sus ciudadanos y no su causa, pero para eso necesitamos unirnos, y tener muy claro lo que queremos: erradicar a los usurpadores de nuestra patria, a todos los que viven de vendernos el paraíso, mientras hacen lo posible por conducirnos al infierno. Es la hora de la democracia y la libertad, no del miedo, la injusticia y la arbitrariedad.

Y es hora de quitarnos la venda que nos han impuesto para ocultarnos la realidad, porque los españoles estamos en el mismo lugar que estábamos, nunca nos hemos movido, no tenemos que llegar a ninguna parte, porque ya estamos en donde queremos estar, en nuestra casa, en nuestra patria. Los que sobran son los intérpretes.

Es hora de plantarse en el futuro, aquí y ahora, en España, con las cosas claras, y no hay que preocuparse de los que emprendieron viaje en las caravanas de la muerte de la identidad del PP o del PSOE, de Ciutadans o de UPyD. Aquí, bajo la bandera rojigualda, con la Constitución en la mano, la larga sombra de nuestra historia, la magnífica vitalidad de nuestro idioma, un poema de Quevedo, un capítulo del Quijote, una canción de Manolo Escobar o Peret, un bocadillo de tortilla y un vasito de vino español, estamos los españoles esperando a los demás españoles, que ya irán llegando, según recobren la conciencia tras la hipnosis a que les han sometido.

¿Pero a quién le interesa no ser español o española?. A quién que no quiera obtener ventaja de otra condición, que es la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país.

Y los que no se sientan españoles o no tengan claro si son españoles o no lo son, que se compren una parcela en la luna, porque España va a seguir siendo de los españoles por los siglos de los siglos. España, es el único futuro posible, que se vayan enterando los rentistas de la indeterminación, la autodeterminación, y la invitación al desasosiego.

Somos lo que seguiremos siendo, y lo que seguirán siendo nuestros hijos, como somos lo que fueron nuestros padres. Somos lo que son los demás que viven a nuestro alrededor, con los que hablamos o no hablamos cada día. La condición de españoles nos define tanto como el sexo o la edad. ¿Pero a quién se la ha podido ocurrir otra cosa?. Como español, no permitiré que nadie me reinvente o reasigne, exclusivamente para obtener ventajas y beneficios para su causa.

Yo ya tengo mi causa, se llama España.


Biante de Priena

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