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viernes, 13 de enero de 2012

¿Quién juzgará a la injusticia española?


Una de las mayores dificultades que tendremos los españoles para poder abandonar la dictadura maniquea a que nos somete, en la España de comienzos del siglo XXI, la diosa Jano de las dos caras (PP y PSOE), es la de de librarnos de la politizada justicia que se ha creado en este país al servicio del poder. Las democracias en las que no existe suficiente independencia entre justicia y política no funcionan bien, funcionan muy mal y además son un canal abierto a la corrupción y la molicie, a la opresión y a la estupidez.

En abril de 2010, se publicó en este blog un artículo titulado “La Justicia en España” en el que se realizaba un análisis de la situación del tercer poder en España, a raíz de la posible imputación del Juez Garzón, que finalmente, se sentará en el banquillo el próximo martes día 17 de enero.

La fanfarria oclocrática que le acompaña bajo una denominada “Plataforma”, que considera que juzgar al juez más politizado de este país, que incluso llegó a presentarse en las listas del PSOE, es una aberración inadmisible, porque como todo el mundo sabe, los jueces de la izquierda española son inmunes por impunidad social, y si no, no hay ni democracia, ni justicia, ni libertad, ni plus pal salón. Y surgen las grandes conspiraciones de la derecha franquista que, según ellos, sigue aferrada a la justicia, porque como todo el mundo sabe, los jueces que no son de izquierdas son franquistas, como los que no votan al PSOE o IU en este país y no están afiliados a CCOO y UGT, son fachas reconocidos.

Ahora bien, si espera la justicia española redimirse juzgando al “superjuez” de la izquierda más sectaria, creo que está más ciega que nunca, porque lo de Garzón es tan solo un síntoma de una grave enfermedad que atraviesa la justicia española por su connivencia vergonzante con el poder político.

En este país se han cometido auténticas tropelías jurídicas a lo largo de las últimas décadas que han confluido en los últimos ocho años en los que se ha producido una auténtica bacanal de inconsecuencias. La justicia en España requiere un juicio, bien interno –que veo difícil por aquello del corporativismo- o de otro tipo, que no alcanzo a vislumbrar. En España hay aproximadamente 3.000 jueces y magistrados, que tienen en sus manos juzgar un sistema político corrupto, porque de otra forma, perderá toda credibilidad para juzgar a los ciudadanos por los delitos comunes.

Se podrían recordar algunas relacionadas con lo acontecido durante el juicio del 11-M, del que nunca se conocieron "autores intelectuales" y del que se ha demostrado que se actuó de forma inusual a instancias del Gobierno de turno, pero este tema es algo que debe implicar a toda la sociedad española, dada su gravedad, en una dimensión similar a la acontecida durante los juicios del GAL. Sin olvidarnos de las sectarias leyes que ha introducido el PSOE en el ámbito legal español, y que han provocado presos políticos en España, que en ningún país europeo estarían en la cárcel.

El Fiscal General “del Gobierno” (antiguamente del Estado) ha cometido irregularidades como la de asistir a un Consejo de Ministros cuando en este país se iba a crear un “Estado de Alarma” con motivo de la huelga de controladores aéreos, pero todavía más grave es que desde la Fiscalía se haya dirigido la acción de la justicia con la orientación más sectaria, al servicio del poder gubernamental.

No se puede seguir admitiendo un Consejo General del Poder Judicial formado por juristas elegidos por los principales partidos políticos de este país, que nunca van a ir contra quienes les designan. Habrá que buscar alguna nueva fórmula para elegir al máximo órgano de la justicia española, el órgano rector de los profesionales de la justicia española.

Y por último, ¿cómo se puede esperar que un Tribunal Constitucional máximo órgano del Estado de Derecho español pueda ser ecuánime cuando es elegido por los mismos partidos políticos que eligen el CGPJ, ni siquiera por el Parlamento? No tiene sentido alguno, mucho menos tras la pantomima del Estatut de Catalunya, comunidad autoproclamada en rebeldía porque ni cumple la sentencia limitadora de sus pretensiones estatutarias, ni hay nadie en el Estado que se la haga cumplir, mientras los ciudadanos catalanes tienen que soportar la imposición inconstitucional porque un 25 % de los residentes en Cataluña decidieron socavar el Estado de Derecho en un referéndum plebiscitario, más propio de un régimen fascista que de una nación democrática.

Sin olvidarnos del conflicto exhibido en la legalización de la izquierda abertzale proetarra como opción política, porque convenía a los intereses del PSOE y el PP se mostró ausente en su “tancredismo” habitual, contra una sentencia negativa del Tribunal Supremo, mucho menos politizado, que representa, en cierta forma, la escasa independencia de la justicia española.

Mientras la justicia española no sea independiente de la política, este país vivirá en una democracia secuestrada por el poder político, con una justicia a su servicio, como en los más ejemplares regímenes totalitarios.

Enrique Suárez

jueves, 12 de enero de 2012

España, quinto país del mundo por su índice de miseria

Según información de The Economist, España tiene el honor de ocupar el quinto lugar del mundo por su índice de miseria en el pasado año 2011. ¿No debería alguien ofrecer explicaciones a los españoles de lo que está ocurriendo en nuestro país?

Gracias por tu confianza

"Gracias por tu confianza"
Mariano Rajoy
Detalle del monumento construido
por suscripción popular en
memoria de Mariano Rajoy -2012

Los españoles nunca te olvidaremos Mariano


Los problemas de Rajoy y los míos


Dice Rajoy que ha subido los impuestos porque se encontró un agujero del Gobierno anterior de 20.000 millones de euros, yo pago los impuestos que produce el agujero.

Dice Rajoy que la situación es difícil y hay que hacer sacrificios. Yo hago los sacrificios.

Dice Rajoy, por alguno de sus portavoces, que España vive por encima de sus posibilidades, y que hay que apretarse el cinturón (eso ya lo decía el campeón Blanco). Yo me aprieto el cinturón.

Dice Rajoy que no quiere salir demasiado en los medios de comunicación para no quemarse demasiado. Yo ya estoy quemado.

Dice Rajoy que no tiene previsto subir más los impuestos, dice la UE que lo de subir el IRPF es un error, que habría que subir el IVA. Yo sé que pagaré los impuestos vía IRPF y/o vía IVA.

Dice Rajoy que subir los impuestos es duro y doloroso pero que no quedaba otra opción. No sé lo que le ha dolido a Rajoy, pero a mí y a todos los españoles les ha dolido, y mucho, estoy seguro de ello.

Dice Rajoy que no se creará un banco malo, bueno malos son todos, pero los pagamos como si fueran buenos, pero que habrá antes de febrero nuevas fusiones. Yo sé que pagaré por ello.

Dice Rajoy que va a dar la cara ante la crisis, bueno. Yo sé que a los que nos la van a partir es a todos los españoles, los del Gobierno, los de la oposción, los bancos, la UE, y todos los que se lo propongan, como siempre.

Dice Rajoy que hoy es necesaria la reforma laboral que va a hacerse. Yo sé que esa reforma no afectará a los políticos, pero sí a todos los ciudadanos.

Dice Rajoy que va a hacer “alguna cosa” (sic), desde el punto de vista fiscal para apoyar a los autónomos y las Pymes que generan el 80 % del trabajo en España. Alguna cosa, han venido haciendo los autónomos y las Pymes para sobrevivir a los nefastos políticos que les ha tocado soportar durante estos últimos ocho años, los del gobierno y los de la oposición.

Pero Rajoy no ha dicho ni palabra de quien ha producido el agujero, como se ha producido, ni quienes son los responsables. Rajoy no ha informado a los españoles de lo que ocurre en este país y de lo que ha ocurrido. Rajoy se ha callado como un ahogado, a la hora de responsabilizar de los desfalcos, las corrupciones y las dilapidaciones a los políticos del PSOE y los del PP que las han organizado. Y yo me he quedado a cuadros, pensando si Rajoy se cree que los españoles somos idiotas y vamos a confiar en él por su cara bonita, incluso aunque no nos quede más remedio, porque no vaya a ser que resucite Zapatero y nos convierta al Islam.

Mientras que Rajoy sigue diciendo banalidades, muy apropiadas, a su ominosa banalidad, los ánimos de los españoles se van cargando en correspondencia a lo que no dice Rajoy, que pase lo que pase, todo lo vamos a pagar los españoles. Bueno, eso habrá que verlo.

Por lo pronto ya se están convocando manifestaciones contra los sindicatos CCOO y UGT por haber traicionado a los trabajadores, no pasará mucho tiempo en que se convoquen manifestaciones contra el PSOE y el PP por haber traicionado a sus votantes, diga lo que diga Rajoy, que por mí como si dice misa por el rito copto, cuando nos hartemos, de poco van a servir las palabras de Rajoy y toda la purria que le acompaña en el gobierno y en la oposición para vivir magníficamente a costa de esquilmarnos.

Mientras tanto, 5,3 millones de parados se preparan para sobrevivir y medio millón de familias para abandonar sus casas por desahucio, y el resto de los españoles estamos condenados a vivir peor gracias a Zapatero, Rajoy y toda la casta política que ha decidido mejorar sus circunstancias vitales a costa de que todos los demás las veamos empeorar.

¿Pero qué coño se han creido que son esta banda de sinvergüenzas, gobierno y oposición? ¿Y ésto es una democracia con un Estado de Derecho?. Con esto de la crisis económica va a terminar ocurriendo como con lo del 11-M, nunca se encontraron los autores intelectuales, no me extraña con esta colección de descerebrados lo único que se puede encontrar es a los autores materiales de la corrupción, si al menos hubiera justicia y prensa independiente, los veríamos en la cárcel, pero por lo que se ve lo de Zapatero no fue un error, fue un acierto, y ahora Rajoy viene a completar su obra. ¿Hasta cuándo?

Enrique Suárez

miércoles, 11 de enero de 2012

Homo Cassus



Hombre de Vitruvio - Leonardo da Vinci

"El hombre es la medida de todas las cosas, tanto de las que son, como de las que no son" Protágoras de Abdera


¿Qué está ocurriendo en nuestra avanzada sociedad Occidental del siglo XXI?, es una pregunta que muchos se hacen en la intimidad pero también sobre la que, cada día, se debate con más frecuencia.

No es mi intención dar una respuesta completa a esta pregunta, algo que excede mis pretensiones, sino ofrecer algunas ideas sobre lo que está ocurriendo, manifestando mi opinión al respecto. Pienso que en las sociedades avanzadas (en las no avanzadas esto es una costumbre) el ser humano está siendo despojado de su esencia, de su libertad, de su pensamiento, de sus emociones, de su identidad y de su propio significado, con la intención de promover un homo cassus (“hombre vaciado”), más apto para el consumo de todo aquello que se le quiera imponer, hasta su expolio.

Las vidas de los seres humanos son los terrenos de cultivo en los que el poder, en todas sus formas, siembra su voluntad e intención, desde que nacemos hasta que nos morimos. Nos hemos convertido en huertos para otros, paulatinamente, de forma desapercibida.

Sin duda estas cosas han ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, el ejemplo son todas las formas de totalitarismo de las que todavía hay suficientes caso en este mundo, pero la diferencia con la devaluación humana de los regímenes totalitarios, es que al menos unos pocos (la disidencia), tomaban conciencia de lo que estaba ocurriendo y se rebelaban. Hoy, sin embargo, la gente acepta su destino con la misma resignación que los esclavos de Roma asumían su libertad perdida.

El siguiente paso que se avecina será la clasificación (o indexación) de los seres humanos por categorías, posiblemente algo más sofisticadas que las ofrecidas por Aldoux Huxley en su distopía “Un Mundo Feliz”, eso permitirá que el poder, en todas sus formas, nos pueda hacer el ataúd vital a la medida de sus intereses y necesidades.

Los principales enemigos de la humanidad en estos momentos son los poderes políticos y económicos, apoyados por los poderes cultural, científico y tecnológico. Los poderes políticos han conformado un nuevo Leviathan (Estado) que vive de las esperanzas baldías de sus súbditos convertidos en anónima sociedad. Los poderes económicos, han convertido la mano invisible de Adam Smith en una zarpa que cada día nos malhiere con sus agresiones ininterrumpidas. La cultura, la ciencia y la tecnología son instrumentales a sus propósitos, la reunión de todos los poderes forman, en su conjunto, la nueva religión de nuestros días.

Nosotros quedamos convertidos en usuarios, consumidores, contribuyentes, clientes, votantes, espectadores, y en definitiva, en súbditos de las necesidades de nuestra propia obra, porque el Estado y el mercado es una creación humana, que ha sido secuestrada por el poder en todas sus formas para implantar su orden. Vivir en este sistema nos ofrece seguridad, a cambio de entregar nuestra libertad a sus necesidades. Del hombre solo interesa al poder su cosificación, su materialización, su utilidad a sus propósitos, a eso lo denomina objetividad.

Una de las estrategias del sistema para defenderse de cualquier agresión ha sido convertir la democracia y la opinión pública en hechos cuantitativos, en los que prevalecen siempre las evaluaciones de la mayoría (y sus manipulaciones), es decir, de la sociedad de masas, a las opiniones y criterios individuales. Así que si nueve equivocados promueven una decisión errónea y un acertado manifiesta su opinión en contra, sencillamente se vota y prevalece lo cuantitativo y falaz, sobre lo cualitativo y veraz. De eso se encargan los que tienen interés en que las cosas sigan igual.

Otra estrategia es la de impedir que se pueda visibilizar cualquier alternativa a lo existente, fundamentalmente gracias a la distracción impuesta a la sociedad de masas, pero ofrecida como un logro, un auténtico avance para la humanidad. Así hoy que disponemos de más canales de televisión, más periódicos y más emisoras de radio, es precisamente cuando menos se ve la televisión, menos se leen los diarios, y menos se escuchan las emisoras de radio. Tal es el grado de intoxicación que el incremento de la oferta ha producido una disminución de la demanda.

Hay otros muchos elementos que influyen negativamente en la evolución humana para lograr zafarse de todas sus parasitaciones, como son la selección negativa de los representantes políticos designados por las cúpulas partidarias y confirmadas por una sociedad de masas irresponsable; la manipulación de la información a que nos someten los medios de comunicación de masas creando la ilusión de que solo existe lo que sale en los periódicos; la ausencia de una intelectualidad beligerante con la molicie a que somos sometidos los ciudadanos, siempre connivente con el pensamiento cautivo y el adoctrinamiento en lo existente como lo único posible.

La obra concluye con un ser humano despojado o vaciado (“homo cassus”) que ha dejado de pensar, de sentir y de hacer algo diferente a lo que le han asignado, que se ha olvidado de su esencia, que ha perdido su conciencia, esperando que algún poder le conceda identidad y significado, lo que le ofrecerá un mundo de seguridad artificiosa que no proviene de su propia libertad, sino de su pérdida. Un ser humano abonado con miedo e incertidumbre, cada día más vulnerable a las falsas promesas y a la creencia de que su participación, con fe y esfuerzo, y su colaboración en el buen funcionamiento del sistema, acabará librándole de la esclavitud a que le someten los que han secuestrado su voluntad, esperanzas y sueños. Sólo la confianza en nosotros os devolverá la libertad, repiten sin descanso los que se la han arrebatado.

Nunca fuimos tan libres para elegir ser esclavos del poder en todas sus formas. Más que un nuevo orden mundial, lo que necesitamos es un nuevo orden mental y una voluntad plena de libertad para romper la jaula en la que tratan de introducirnos, sino vamos a perder todo lo que se ha conquistado a lo largo de la historia de la humanidad, en no demasiado tiempo. Es hora de hacer una revolución en nuestras conciencias para cambiar de paradigma, no es en la calle donde se conquista la libertad, sino rompiendo las cárceles mentales en las que van pasando nuestras vidas sin hacer nada para cambiar realmente lo que nos oprime y expolia, desde la más insana y contumaz tiranía: la de los hechos sobrevenidos de una entidad anónima e intangible.

Enrique Suárez

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