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lunes, 19 de septiembre de 2011

Lo que no es política

"Los buenos gobiernos se conocen cuando lo que hacen vale más que lo que sus opositores dicen". Antonio Maura y Muntaner.

En esta ceremonia de la confusión en la que, políticamente, Zapatero no acaba de morir y Rajoy no acaba de nacer, estamos asistiendo al penúltimo esperpento público, tanto en la gestión de la realidad por los políticos como en su sesgada interpretación por los medios de comunicación, que no se apartan de lo que se dice desde el poder, ni para coger resuello. Como sigan adhiriéndose tanto los periodistas a las “verdades” que nos ofrecen los políticos, llegará un día en que se convertirán en portavoces del Gobierno de turno, más que en mensajeros de la realidad.

Siempre hay una excepción que confirma la regla, como es el caso de Asturias, porque en el Principado los medios de comunicación más que hacer coba al Gobierno de Álvarez Cascos, que ha sido elegido democráticamente en las urnas, se dedican, en su inmensa mayoría, a socavar cualquier acción o gesto que surge en el Palacio de la calle del Marqués de Santa Cruz.

Las razones pueden ser dos: que Cascos lo esté haciendo tan penosamente que su trabajo en el Gobierno no admita ni un día de confianza, o que los intereses de los medios de comunicación, coincidan con los de los partidos de la oposición y se hayan sumado a la guerra sin cuartel contra Foro, que al fin y al cabo, es extensión de la campaña de difamación y desprestigio que realizaron desde el primer día que Cascos decidió presentarse a candidato a la Presidencia de Asturias por un nuevo partido, y que no han cesado a pesar de que la mayoría de asturianos le ha concedido su confianza en las urnas.

Realmente las cosas están cada vez más claras en Asturias, en un escenario de corrupción infinita que afecta a la mayoría de las instituciones políticas, así como a sus portavoces mediáticos y posiblemente a los intereses financieros de los que han vivido a la sombra de la construcción del duerno, un partido, un presidente y unos asturianos se han propuesto descubrir a los demás asturianos, la auténtica realidad en la que han vivido y sacarlos del engaño a que han sido sometidos.

Los medios de comunicación de Asturias, los mismos que miraron para otro lado cuando los gobiernos del PSOE-IU ha hundido este país y el PP no ha sabido impedirlo desde la oposición, los mismos que han callado sobre todo lo ocurrido, en perjuicio de los asturianos; los mismos que han difundido propaganda sin fin, sin hacer una mínima reflexión sobre lo que estaba ocurriendo, tienen un objetivo compartido con el PP-PSOE-IU en Asturias: que se desconozca la realidad pasada, pero también la presente y para ello no cesarán en su alianza con la oposición a Foro, ni en su complicidad con los precedentes, tal vez tratando de ocultar que participaron en los privilegios y beneficios de malos gobiernos que perjudicaron a Asturias, pero beneficiaron a los mensajeros-portavoces, y a los políticos sin escrúpulos, ni conciencia, ni vergüenza que estuvieron gobernando en Asturias a lo largo de los últimos treinta años. Esa es la lógica del asedio-acoso contra Foro, independientemente de que no todo se haga a la perfección, pero es lamentable que cuando se hacía mal, los que hoy no dejan de gritar, permanecieran callados. Las consecuencias de su silencio de entonces están sobre la mesa, a los ojos de los sufridos contribuyentes.

Al fin y al cabo es lo mismo que ha ocurrido en España, un Gobierno del PSOE ha destrozado el porvenir de España, unos medios de comunicación le han hecho la ola, y una oposición del PP se ha pasado dos legislaturas mirando a la luna de Valencia, mientras todo se derrumbaba a su alrededor. ¿Alguien se cree que Zapatero podría haber arruinado el país con unos medios de comunicación ecuánimes y rigurosos, y una oposición que supiera hacer su trabajo? Por eso resulta tan extraño, ahora, precisamente que surge un partido como Foro, que se enfrenta a los intereses inconfesables de todos los que se han beneficiado de nuestra regresión, surja una reacción tan vehemente, cuando ayer, ante un desastre, del que todavía se están evaluando las consecuencias (y van dos meses), mantuvo un escrupuloso silencio.

Creo que las fuerzas reaccionarias del Principado, son las mismas que en el resto de España, los que defienden el “status quo” de corrupción, ignorancia y soberbia, que nos ha conducido a donde estamos. A los ciudadanos les queda decidir a quienes conceden su confianza. A los autores del desastre o a los que tratan de resolverlo, porque por mucho que le demos vueltas, la realidad no admite más cuentos y requiere que se presenten cuentas. No, no es política engañar a la gente, eso es estafa pública, y la estafa pública es un delito.

Enrique Suárez

viernes, 16 de septiembre de 2011

El progreso (del PSOE) se mide en números rojos (sic)


España tenía en el año 2007 una deuda que suponía el 36,2 % de su PIB, en 2012 se estima que alcanzará el 75 % del PIB, más del doble que hace cuatro años. En una legislatura el Gobierno del PSOE de Rodríguez Zapatero y Rubalcaba, han multiplicado por dos la deuda de los españoles. Aproximadamente hemos pasado de tener una deuda de 400.000 millones de euros a tener una deuda de más de 800.000 millones de euros. Es decir 100.000 millones de euros por año, durante la última legislatura del PSOE.

En el año 2007 había en España poco más de 3 millones de parados, hoy hay cerca de 5 millones de parados. Es decir, medio millón de parados por año ha producido la magnífica gestión política del PSOE de Rodríguez Zapatero y Rubalcaba.

En el año 2008, España tuvo el honor de ser el país del mundo en el que más se incrementó el déficit público, tan sólo tras Arabia Saudí (debido a las variaciones del petróleo, pero en un país poco poblado y rico, esto no supone problema alguno). A finales de 2007, las cuentas del Estado estaban saneadas con un superavit de 12.000 millones de euros, el déficit creció hasta el 2,2 %, pero tres años después, en 2010 sobrepasó la cifra del 11 %.

Actualmente, cada español debe aproximadamente 18.000 euros, en su parte correspondiente de la deuda pública, a la que se suman otros 40.000 euros de la deuda no pública o privada, hasta los niños recién nacidos; casi el 20 % de nuestro PIB se va en pagar la deuda adquirida en su mayor parte por los gobiernos del PSOE de Zapatero y Rubalcaba. Se estima que para volver a estar como estábamos en 2004, cuando el PSOE formó Gobierno, tendrán que pasar entre 15-20 años.

Las nuevas generaciones de jóvenes tendrán posiblemente las condiciones laborales más opresivas en los últimos 30 años. Los pensionistas verán recortadas sus pensiones en un 10 %, al igual que los sueldos de los funcionarios. Los impuestos se han incrementado durante los últimos 7 años más de un 25 %. Los españoles estamos a punto de alcanzar la renta per cápita que ya habíamos tenido en 2004.

Hoy mismo, la Defensora del Pueblo, María Luisa Cava de Llano, ha reclamado en el Parlamento que se tipifique legalmente el despilfarro político como delito penal y anunciado que pondrá en marcha su propuesta ante el Ministerio de Justicia. Esperemos que pueda ser rápido para poder juzgar a todos los que han despilfarrado lo que no está escrito en los últimos años. Los delitos económicos de los Gobiernos, al igual que los de lesa humanidad, no deberían caducar nunca.

Pero ni una disculpa saldrá de Rodríguez Zapatero, Solbes, Rubalcaba, Blanco o Salgado, ni una petición de perdón desde la soberbia que caracteriza a los infames representantes políticos del PSOE, todavía parece que esperan que les aplaudamos y agradezcamos que nos hayan robado, estafado, expoliado y explotado y se hayan cargado la estructura de bienestar de este país. No sé si es que han perdido la vergüenza o son unos insolentes, porque la única forma en que podrían redimirse de sus excesos sería disolviendo el PSOE y marchándose para sus casas, a buscar trabajo como todos los demás.

En las próximas Elecciones Generales del 20-N, más que votar al PSOE, lo que hay que hacer es volarlo, que desaparezca para siempre de la política española, porque nadie le ha hecho tanto daño a nuestro país en la asfixiada democracia en la que estamos viviendo. Quien utiliza la democracia para hacer daño a los ciudadanos, se merece cuando menos, el desprecio y la desconfianza eterna de los ciudadanos a los que ha maltratado, y de sus hijos y nietos que tendrán que pagar los destrozos que han causado.

Ni olvido, ni perdón; juicio, cárcel y restitución para los que se han aprovechado del pueblo, prometiendo lo que no cumplieron y gastando lo que no teníamos, con la intención de perpetuarse en el poder. Ni un voto para el PSOE el 20-N. Que nadie premie con su voto a los que nos han hecho tanto daño. PÁSALO!


Enrique Suárez

María Luisa Cava de LLano: DEFENSORA DEL PUEBLO

miércoles, 14 de septiembre de 2011

El PP ganará las elecciones o las perderá el PSOE, pero los españoles seguiremos igual que hasta ahora


Advertimos a nuestros lectores, en una fecha tan remota como noviembre de 2010, de que el PP estaba a punto de cometer un error de consecuencias inestimables: condonar la responsabilidad del PSOE en todo lo acontecido durante los últimos siete años, para triunfar fácilmente en las elecciones generales, gracias a los numerosos errores de sus adversarios, y no a sus propios aciertos.

Una actitud tan frívola sólo es propia de unos equipos que se saben no merecedores ,por su esfuerzo y cualidades, del poder que van a alcanzar en las urnas, más provocado por el hartazgo de los precedentes, que por evaluación positiva de sus sustitutos. De esta forma, de la crisis que ha creado el PSOE, acabará siendo el PP responsable.

El PSOE tiene por delante un proceso de refundación, tras la debacle que ha organizado el Presidente Rodríguez Zapatero en Europa, en España, en su partido y en la historia de la política. Pero al PP sólo le puede salvar del mismo proceso, y tan sólo temporalmente, obtener un triunfo electoral hegemónico en las próximas Elecciones Generales, porque sin una mayoría absoluta, el club de jóvenes castores de Génova, que hoy dirigen Rajoy y Cospedal, va a recordarnos las playas de Troya.

¿Y cuál es el error de bulto que está a punto de cometer el PP?, pues declarar vacío el concurso de autores de la crisis económica, política e institcional que atravesamos en España, para arrancarle a los adversarios del PSOE los votos que necesita para poder gobernar con mayoría absoluta. La cosa queda así, la crisis ocurrió, no se sabe quienes fueron los autores intelectuales, pero los españoles pueden estar seguros de que serán los que la pagarán ellos, sus hijos y sus nietos. En el PSOE están dispuestos a aplaudir con las orejas el triunfo de Rajoy, con tal de que los del PP les eximan de la responsabilidad política de la hecatombe de Zapatero. Pero los españoles, no queremos también en esta ocasión, quedarnos, como en el 11-M, sin conocer los autores intelectuales de la crisis que estamos viviendo, por la magnanimidad del PP, hacia sus adversarios, algo que acabarán pagando ellos, y todos los españoles. Ese pasar página sin conocer a los responsables del desaguisado, valdrá para el PP que aspira a ganar sin mojarse, pero no para los ciudadanos de este país que han visto como su bienestar ha degenerado y su porvenir es deplorable.

Francisco Álvarez Cascos ha advertido en una entrevista realizada en La Gaceta de Tucumán (Argentina) que tanto el PP, como el PSOE, “atraviesan severas crisis internas” y habla de “la tercera vía” que se ha iniciado en Asturias con la presencia de Foro, su partido:

“Los asturianos somos un ejemplo de cómo los problemas de los dos grandes partidos mayoritarios de España puede desembocar en una reacción y en una propuesta de alternativa, como hicimos con Foro Asturias. Algunos, como los indignados, ponen carpas en la Puerta del Sol de Madrid; pero otros tenemos una visión más positiva y generamos una tercera vía ante el declive de las ideologías tradicionales, que no se pueden definir de derecha o de izquierda.”

Políticamente, el PSOE y el PP están muertos, aunque ganarán oxígeno, el PSOE con los indignados que tomarán previsiblemente las calles cuando a Rubalcaba se le antoje, y el PP, con el triunfo en las elecciones, si Tancredo Rajoy no mueve una pestaña y dejan que los del puño se vayan de rositas.

En el fondo, en toda esta película que se están montando, hay un tufo totalitario a PRI que distorsiona las más sensibles pituitarias. El PP pretende ganar las elecciones sin que el PSOE acabe de perderlas. Sustituimos a unos representantes designados por su partido por otros representantes designados por el suyo. Es decir, Rajoy, decidirá por todos lo que nos conviene, al igual que Zapatero, decidió por todos lo que nos deshizo. ¿Cómo se puede aspirar a tener el mismo poder hegemónico que Zapatero, cuando la ausencia de democracia en los partidos, la manipulación de los medios de comunicación y la total ausencia de explicaciones a los ciudadanos sobre lo hecho y lo deshecho han sido las principales causas de la crisis que estamos viviendo?. ¿Vamos a repetir el mismo proceso cambiando exclusivamente un partido de siglas por otro partido de siglas, que sólo necesita la colaboración de los ciudadanos soberanos de este país para ratificar en las urnas lo que decidan Zapatero, Rajoy o Rubalcaba?.

Creo que en el PP no se están dando cuenta de la trampa en la que los ha metido el PSOE, este país ya no aguanta otro viaje del videojuego de el último emperador, el PP no puede gobernar contra los ciudadanos de este país como lo ha hecho el PSOE de forma ladina y tenebrosa.

Algunos se han dado cuenta dentro de las propias filas de Mariano Rajoy de que ese modelo, contra razón y contra tiempo, está fracasado de antemano, aunque triunfe en las elecciones generales, aunque derrote al PSOE al que la inmensa mayoría de los españoles queremos desbancar del poder. Mariano Rajoy no se da cuenta de que los ciudadanos quieren recobrar el respeto de los políticos y el rigor en el ejercicio de su profesión, pero no conceder el poder absoluto a ningún político para que pueda volver a hacer un roto a este país como el que le ha hecho Zapatero. Si se elige el mismos camino, se alcanzará el mismo destino, y lo que queremos los españoles es que ningún político en este país vuelva a acumular el poder absoluto y totalitario que le ha permitido al PSOE destrozarlo. Rajoy no se ha dado cuenta de la trampa que le ha tendido el PSOE dejándole concluir su obra para luego culparle de la misma.

En fin, como decimos en Asturias, y comienza a decirse en Madrid, Rajoy no es esperanza...y Rubalcaba, tampoco. Algo a lo que más teme Rajoy, que por cierto sigue sin arrancar en las encuestas en su valoración personal, será precisamente lo que va a ocurrir: una enorme fragmentación del voto, como nos revelan en El País, en esas circunstancias, los pequeños partidos que han ido surgiendo en este país, están en las mejores condiciones para obtener unos excelentes resultados en las próximas Elecciones Generales, quizás nos llevemos la sorpresa de que el partido de Francisco Alvarez Cascos, Foro, se convierta en la tercera fuerza política de este país, porque representa el voto más racional y ha hecho los deberes en su adaptación a los tiempos que corren.

La indignación cívica, que busca en las instituciones democráticas y no en las calles, la solución política a los problemas que tenemos actualmente los españoles, es sin duda, un arma cargada de futuro.


Enrique Suárez

lunes, 12 de septiembre de 2011

Presentismo y Adanismo: los males de nuestro tiempo


Cada época tiene sus elementos definitorios, la nuestra se caracteriza por el impacto de los avances tecnológicos y su desarrollo acelerado, que han permitido acortar el tiempo de las comunicaciones, hasta la instantaneidad, pero también ampliar el espacio de relación a todo el mundo con la globalización. Esta representación ampliada de nuestro mundo de relaciones, está produciendo en las generaciones más jóvenes una transición desde un modelo fundamentado en la evolución de las cosas a lo largo del tiempo y el espacio, a una representación alienada de la existencia.

En realidad, los seres humanos cada día somos menos autónomos e independientes, estamos sometidos a numerosos “encadenamientos liberadores” y en sociedades amnésicas, como la nuestra, en la que hemos olvidado, prácticamente, que la libertad se conquista cada día y que el poder, en todas sus formas, tanto económicas, como políticas o culturales, trata de recortarla sin interrupción, se está produciendo un conflicto de proporciones incontroladas.

Hoy no importa tanto lo que ocurrió en el pasado o lo que ocurrirá en el futuro, como lo que está ocurriendo en el presente. El acceso inmediato a la información, ha relajado la costumbre del conocimiento. La gente piensa que todo lo que debe conocer está en google o la Wikipedia, y al mismo tiempo que nadie puede saber más por sí mismo, que alguien que tenga a su disposición un ordenador conectado a la red. Pero sin duda esto es una falacia de nuestro tiempo, porque por muchos recursos que se ofrezcan en la red, no se ofrecen los criterios fundamentados en los procesos que permiten obtener resultados con ellos. Sin embargo, esta representación del conocimiento asequible, está confundiendo a mucha gente, pensando que el acceso al conocimiento es conocimiento, cuando en realidad nada tiene que ver, por la misma razón que acceder a una piscina no nos convierte de forma inmediata en nadadores, evidentemente sin piscina o un medio acuático disponible, sería difícil aprender a nadar, pero no por acceder a los medios acuáticos se aprende a nadar, tampoco por tener un coche se sabe conducir, o por tener un procesador de textos se escriben novelas.

Pero en una época de presentismo, surgen tentaciones de adanismo, que en realidad es una disposición a pensar que no existe otra realidad que la que se vive y todo lo vivido con anterioridad por otros carece de importancia, por lo tanto sólo se puede aprender de la experiencia propia y no de la ajena. La cultura se ha reducido a comunicación sincrónica, inmediata y global, intrageneracional, y se ha olvidado la comunicación diacrónica, mediada e histórica, intergeneracional, porque en un alarde de relativismo se niega que pueda haber otros recursos para resolver nuestros problemas que los que provengan del presente. Se ha dejado de creer en todo lo que proviene del pasado para resolver los problemas del presente, porque a alguien se le ha ocurrido abogar por una realidad que ha cambiado tanto que no admite recursos que no provengan de esa misma realidad, algo que es exactamente una creencia errónea, y la humanidad ha pasado de un mundo fundamentado en la razón y la ciencia explicativa a una ciencia inductiva e irracional, que más que ocuparse de las causas de lo que ocurre se ocupa de las consecuencias, de la etiología hemos pasado a la teleología, pero de forma irresponsable, porque para que existan consecuencias, primero han de existir causas. Y de la teleología, sin duda pasaremos de nuevo a alguna forma de teología, donde creer, será más importante que crear.

Sin duda, presentismo y adanismo, nos conducen a un retroceso, porque hemos sustituido el logos por el nuevo mito de que solo lo actual existe y tiene importancia, una fenomenología del presente, existencialista, como consecuencia de la presión relativista. Volvemos a creer y nos estamos olvidando de crear y de crecer. Estamos a punto de redescubrir la magia en pleno siglo XXI, porque todavía nos sorprende el poder que nos ofrece la técnica, y pensamos que por cambiar de canal en el mando a distancia de la tele, dominamos el mundo que sale por la pantalla, al igual que pensamos que por tener acceso a un ordenador, tenemos más poder que cualquier gran hombre o mujer del pasado pudiera haber soñado. Sin embargo, no nos damos cuenta de que mientras nuestros antepasados lograron crear sus propios recursos y aprendieron a utilizarlos, nosotros sólo sabemos consumirlos, por lo que nuestra dependencia es mucho mayor que la que ellos tuvieron, aunque nuestras condiciones de vida son evidentemente mejores y la vida se haya hecho más fácil.

Quizás todas estas cosas expliquen también la ausencia de iniciativa de la gente, en muchas ocasiones condenados a vivir en los canales en los que son instalados en su nacimiento y sin posibilidad alguna de cambiar de camino y por tanto de destino. Por eso surgen movimientos sociales como los indignados que pretenden que las circunstancias que rigen su existencia cambien por sus protestas y demandas, como si eso hubiera ocurrido alguna vez a lo largo de la historia.

Hay un componente de servidumbre tan incrustado en la mentalidad de la gente, que son numerosos los que piensan que con pedir pan se lo van a dar gratis, sin trabajar ni esforzarse para conseguirlo y que si eso no ocurre el mundo será culpable de su desgracia y la injusticia que con ellos se ha cometido. Esas nuevas generaciones piensan que la harina con que se hace el pan llega a los supermercados surgida de la nada, y no de los chinos que cobran 50 euros al mes por trabajar de sol a sol, para que comamos en Occidente, mientras ellos viven una existencia que para nosotros sería insoportable e injusta.

Las reglas de la globalización se han impuesto, y mientras en los países avanzados estamos condenados a consumir sin interrupción, en los no avanzados están condenados a producir sin interrupción para poder comer todos los días. La consecuencia es que se ha producido un dumping social de mano de obra barata en los países no avanzados, que ha desplazado de su trabajo a la mano de obra menos cualificada de los países avanzados, pero también a todos los ciudadanos, porque los más débiles en recursos han dejado de consumir, mientras que los que disponen de más recursos también lo han hecho por miedo al futuro. Pero el efecto de la reducción de la demanda, ha de verse reflejado en una reducción de la oferta, que no puede reducirse sin grandes cambios sociales en los países productores.

El incremento de “estocaje” de recursos hará que los precios se abaraten, pero eso no logrará incrementar el consumo, al menos en nuestro país, porque un 50 % de la población está viviendo en economía de supervivencia y el otro 50 % con mucha cautela al decidir su consumo. España, es posiblemente uno de los países más afectados por la crisis, porque nos ha pillado, como a Portugal, Grecia, o Irlanda y los países del Este de Europa, a medio camino entre la riqueza y la pobreza, pero también con una población subsumida en la confusión adanista y presentista que se ha patrocinado desde un Estado Providencia ficticio, mientras que algunos se divertían creando Alianzas de Civilizaciones y mostrándole al mundo su absoluta inanidad, eso sí, mientras se dilapidaban los recursos que ahora se necesitan y ya no se tienen.

Enrique Suárez

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