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viernes, 8 de agosto de 2014

La decadencia de Occidente

Cuando Oswald Spengler publicó su obra magna entre los años 1918 y 1923, sobre la evolución de las culturas y civilizaciones  a lo largo de la historia, estableció como conclusión que el final de la cultura occidental, tal como se la conocía, estaba próximo. 

La Primera Guerra Mundial había concluido y en Rusia se había cambiado de régimen un año antes, tras la Revolución de Octubre Posteriormente aconteció la Segunda Guerra Mundial  y como consecuencia la política de bloques, el bloque occidental y el bloque soviético dividieron Europa. En 1989, con la caída del Muro de Berlín, también sucumbió el Telón de Acero y algunos países de la Europa del Este, que habían pertenecido al imperio ruso, cambiaron de bando, uniéndose a la Unión Europea. Los países que formaban Yugoeslavia están en proceso de integración y Ucrania está en guerra desde hace unos meses por querer su integración en la zona occidental del país, aunque no así en la oriental. También ha pedido su integración Turquía.

Si desde los aspectos, político, territorial, tecnológico se puede decir que Occidente se encuentra en franca expansión, hay que decir también que desde los aspectos económicos, sociales y culturales está en franca recesión y decadencia. 

Cómo se muestra en el mapa de Datos Macro que se ofrece al inicio del artículo y que muestra el elevado endeudamiento de las naciones del llamado primer mundo, pues más del 90 % de la deuda pública mundial se origina en los países occidentales –incluyendo Japón-, mientras que los países acreedores posiblemente sean Rusia, China y algunos países musulmanes, que son los que menos deuda pública acumulan, junto con algunas grandes corporaciones internacionales más difíciles de identificar.

Hace algunos años se denunció que la globalización no era un buen negocio para Occidente, abrir el mercado mundial a 3.000 millones de personas que producen mucho más de lo que consumen, para que otros consuman mucho más de lo que producen, nos lleva con el paso del tiempo al endeudamiento, que ahora se trata de sofocar la austeridad y las restricciones crediticias. Pero también nos ha llevado a la deslocalización de la mayoría de grandes multinacionales occidentales que hoy producen en lejanos países a precios competitivos, pero habiendo creado en muchos países occidentales elevadas bolsas de paro, déficit,  deuda, una parsimoniosa decadencia y a una reducción de consumo que se está observando con la deflación rampante que eleva su sombra sobre las economías occidentales. En algunos países del sur de Europa está ocasionando un auténtico estrago social y económico. 

La salida liberal de la crisis

España, sirva de ejemplo, ha devaluado las condiciones vitales de sus ciudadanos de forma extravagante, no sólo con una de las tasas de paro más elevada del mundo, sino con un estrangulamiento paulatino de aquellos que tienen la fortuna de conservar su trabajo, que hoy trabajan mucho más para cobrar menos de lo que cobraban hace siete años en relación a lo que cobran en otros países. Grecia, Portugal, Italia e Irlanda, junto con otros países del extinto Telón de Acero, también están pagando los platos rotos de la globalización.

Los recientes acuerdos económicos establecidos entre China y Rusia, con la adhesión de Kazajistan o Bielorusia  van camino de crear una comunidad económica, que competirá sin duda con los países occidentales. La respuesta de Rusia ante las sanciones de la UE por su apoyo a las milicias del Este ucraniano no se ha hecho esperar. Sin ser una cifra importante, 600 millones de euros, es una advertencia de que los intercambios comerciales entre Rusia y la UE pueden reducirse. El choque de civilizaciones anunciado por Samuel Huntington, se ha convertido en realidad en un choque de intereses.

Los países occidentales están obligados a dar un salto cualitativo y evolutivo en sus estructuras sociales, económicas y políticas, pero también en sus condiciones tecnológicas y culturales. Si Occidente dispone todavía de una ventaja comparativa con respecto al resto del mundo, es sin duda el capital humano, las ventajas materiales se han ido reduciendo y los diferenciales en rentas también, pero las estructuras políticas, habitualmente conservadoras, están impidiendo el desarrollo occidental.


La mentalidad de los europeos se ha ido transformando durante los últimos años, desde la iniciativa y liderazgo en la creación de riqueza, hasta el mantenimiento del estatus alcanzado, lo que posiblemente traiga en los próximos años una regresión y una pérdida de bienestar, gracias a que los Estados que conforman los países occidentales han ido adquiriendo más deuda de la que pueden asimilar. El ejemplo de Japón que presenta la segunda deuda más elevada del mundo y lleva 25 años de recesión y deflación debería hacernos reflexionar. Occidente sólo tiene una oportunidad para salir de la decadencia a la que está abocada y no es otra más que la de poner en acción el capital humano con el que cuenta en un ámbito económico atractivo y políticamente poco intervenido, con una reducción de los gastos públicos considerable. 

El problema de Occidente actualmente ya no es de índole económica, pues los créditos están asequibles, sino de crisis de creatividad para hacer lo que siempre hizo, superar los estados anteriores. El mayor problema al que se enfrentan los países que viven en el ámbito occidental es precisamente el capitalismo por su condición deudora con las grandes economías no occidentales, y los problemas del capitalismo se resuelven con más capitalismo, no reduciendo las oportunidades y creando dificultades para que los ciudadanos de los países occidentales hagan lo que siempre han hecho y les ha ido suficientemente bien a lo largo de la historia, para tener la mayor población del planeta que disfruta de las mejores condiciones vitales, cualquier veleidad providencial acometida por las naciones occidentales terminará siendo un pesado lastre que no se podrá asumir.

Occidente sólo tiene una salida para superar su crisis, que no es otra que recurrir a las iniciativas liberales que relancen la economía, la creatividad y la competencia. El camino de servidumbre de Hayek sólo nos puede conducir al infierno, y los adversarios de la primacía occidental están dispuestos a ayudarnos a que lo consigamos cuanto antes.

Enrique Suárez

domingo, 9 de marzo de 2014

Ucrania: más allá de Maidán




Plaza de Maidan - Kiev - Ucrania (20-02-2014)


"Lo que necesita Rusia es más Rusia, no más Occidente" Fiodor Dostoievsky

¿Es posible que los conflictos políticos que han ocurrido y ocurren en Ucrania, sean una tapadera-boicot de la operación Putin que consiste en crear una gran unión económica con Irán, China y algunas de las repúblicas que formaron la URSS?

Sin duda es posible, uno de mis axiomas favoritos en política internacional es aquel que dice que todo aquello que no tiene clara explicación, oculta siempre alguna intención.  Y en este mundo en el que sólo queda un materialismo hegemónico, no resulta extraño que cuando surjan amenazas al reparto existente de los mercados, también surjan problemas políticos.

El eje económico occidental se enfrenta a todas las formas de colectivismo en una nueva guerra fría económica, se están volviendo a formar bloques, una vez que están fracasando los proyectos socialdemócratas que abogaban por el Estado del Bienestar y una favorable relación con el bloque del Este.

¿Acaso no han ocurrido conflictos bélicos en los países del Magreb, Siria, Venezuela, países que tradicionalmente se han considerado aliados económicos y políticos de Rusia? Una cosa es la defensa de la libertad, y otra la defensa de la libertad de unirse al bloque económico y político occidental, algo a lo que creo que Vladimir Putin no está dispuesto.

Tampoco está dispuesto a compartir los futuros yacimientos de gas y petróleo del Mar Negro con Occidente. Ni la Turquía de Erdogan tampoco, por lo que se propone alejarse de las alianzas de civilizaciones, para lo que ya prepara leyes contra la libertad de expresión, no vaya a ocurrirles lo mismo que en Ucrania.

La alianza entre Estados Unidos y la Unión Europea en su apoyo al Golpe de Estado revolucionario de Ucrania, va más allá de la Plaza de Maidan, porque en realidad es un mordisco a la unión económica del Este que patrocina Vladimir Putin desde Rusia.

Las declaraciones del Presidente ruso, diciendo que los Estados Unidos utilizan a los países como ratas deja claro su estado de ánimo, precisamente cuando Rusia estaba promoviendo su imagen en las Olimpiadas de Invierno de Sochi, ha sido con nocturnidad y alevosía.

Su reacción ha sido inmediata, la madre Rusia recobra a sus hijos de Crimea, pero no creo que concluyan ahí sus objetivos, porque los rus de Kiev a Nvogorod son los padres de la madre Rusia, es decir, los abuelos de los rusos y si algo fortalece las posiciones personales de Putin es la unión por el patriotismo, frente a la agresión de los enemigos occidentales, que desde Napoleón hasta Hitler han tratado de profanar la tierra sagrada de los mujiks, sin conseguirlo.


La mitad oriental de Ucrania es de origen ruso, habla en ruso y vive en ruso, por lo tanto pasará a formar parte, como Bielorrusia, de la gran familia caucásica. Hace unos años ocurrió algo parecido en Georgia, y Georgia se quedó sin Osetia del Sur y Abjasia.

Si algo tienen los rusos es que son absolutamente previsibles en sus actos y ahora que se habían confiado en que realmente lo que interesaba al mundo era la conjunción comercial en el capitalismo que supone la globalización, vienen los amigos americano y europeo a hacerle la pascua florida, para provocar una reacción en el mundo y dejar bien claro que los rusos no defienden la libertad, como hacen los occidentales. 

La libertad, no sé si la defenderán, aunque considero que su concepto de libertad poco tiene que ver con el occidental del todo vale y nadie es responsable de nada, pero su libertad y la independencia del pueblo ruso, estoy seguro de que van a defenderla con uñas y dientes, algo a lo que no estaríamos dispuestos en Occidente, bajo ningún concepto, después de la falta de respeto que han demostrado los líderes políticos por sus ciudadanos en esta representación democrática y espectacular que nos ofrecen cada día.

Enrique Suárez



viernes, 11 de enero de 2013

Indicadores económicos on-line

 PRIMA DE RIESGO ESPAÑA Y OTROS PAISES A TIEMPO REAL


 

 BOLSAS DE ESTADOS UNIDOS (cada 15 minutos)

 BOLSAS EUROPEAS (cada 15 minutos)  

BOLSAS ASIÁTICAS (cada 15 minutos)  
BOLSAS LATINOAMERICANAS (valores al cierre)

 PRECIOS ENERGÍA (valores al cierre)
DIVERSOS INDICADORES POR PAÍSES  (DEUDA, PARO, PIB, ETC)

INDICADORES ECONÓMICOS NETVIBES  

DATOS MACRO 

martes, 6 de diciembre de 2011

Palabras desde Grecia


5-10-2011

El asturiano Pedro Olalla, posiblemente el español que más sepa en estos momentos sobre lo que está ocurriendo en Grecia, nos habla en los vídeos anteriores de la situación que atraviesa el país heleno en el escenario global de la deuda. Esencial para quien quiera conocer la realidad en la que estamos viviendo.

¡Enhorabuena Pedro y gracias!

lunes, 12 de septiembre de 2011

Presentismo y Adanismo: los males de nuestro tiempo


Cada época tiene sus elementos definitorios, la nuestra se caracteriza por el impacto de los avances tecnológicos y su desarrollo acelerado, que han permitido acortar el tiempo de las comunicaciones, hasta la instantaneidad, pero también ampliar el espacio de relación a todo el mundo con la globalización. Esta representación ampliada de nuestro mundo de relaciones, está produciendo en las generaciones más jóvenes una transición desde un modelo fundamentado en la evolución de las cosas a lo largo del tiempo y el espacio, a una representación alienada de la existencia.

En realidad, los seres humanos cada día somos menos autónomos e independientes, estamos sometidos a numerosos “encadenamientos liberadores” y en sociedades amnésicas, como la nuestra, en la que hemos olvidado, prácticamente, que la libertad se conquista cada día y que el poder, en todas sus formas, tanto económicas, como políticas o culturales, trata de recortarla sin interrupción, se está produciendo un conflicto de proporciones incontroladas.

Hoy no importa tanto lo que ocurrió en el pasado o lo que ocurrirá en el futuro, como lo que está ocurriendo en el presente. El acceso inmediato a la información, ha relajado la costumbre del conocimiento. La gente piensa que todo lo que debe conocer está en google o la Wikipedia, y al mismo tiempo que nadie puede saber más por sí mismo, que alguien que tenga a su disposición un ordenador conectado a la red. Pero sin duda esto es una falacia de nuestro tiempo, porque por muchos recursos que se ofrezcan en la red, no se ofrecen los criterios fundamentados en los procesos que permiten obtener resultados con ellos. Sin embargo, esta representación del conocimiento asequible, está confundiendo a mucha gente, pensando que el acceso al conocimiento es conocimiento, cuando en realidad nada tiene que ver, por la misma razón que acceder a una piscina no nos convierte de forma inmediata en nadadores, evidentemente sin piscina o un medio acuático disponible, sería difícil aprender a nadar, pero no por acceder a los medios acuáticos se aprende a nadar, tampoco por tener un coche se sabe conducir, o por tener un procesador de textos se escriben novelas.

Pero en una época de presentismo, surgen tentaciones de adanismo, que en realidad es una disposición a pensar que no existe otra realidad que la que se vive y todo lo vivido con anterioridad por otros carece de importancia, por lo tanto sólo se puede aprender de la experiencia propia y no de la ajena. La cultura se ha reducido a comunicación sincrónica, inmediata y global, intrageneracional, y se ha olvidado la comunicación diacrónica, mediada e histórica, intergeneracional, porque en un alarde de relativismo se niega que pueda haber otros recursos para resolver nuestros problemas que los que provengan del presente. Se ha dejado de creer en todo lo que proviene del pasado para resolver los problemas del presente, porque a alguien se le ha ocurrido abogar por una realidad que ha cambiado tanto que no admite recursos que no provengan de esa misma realidad, algo que es exactamente una creencia errónea, y la humanidad ha pasado de un mundo fundamentado en la razón y la ciencia explicativa a una ciencia inductiva e irracional, que más que ocuparse de las causas de lo que ocurre se ocupa de las consecuencias, de la etiología hemos pasado a la teleología, pero de forma irresponsable, porque para que existan consecuencias, primero han de existir causas. Y de la teleología, sin duda pasaremos de nuevo a alguna forma de teología, donde creer, será más importante que crear.

Sin duda, presentismo y adanismo, nos conducen a un retroceso, porque hemos sustituido el logos por el nuevo mito de que solo lo actual existe y tiene importancia, una fenomenología del presente, existencialista, como consecuencia de la presión relativista. Volvemos a creer y nos estamos olvidando de crear y de crecer. Estamos a punto de redescubrir la magia en pleno siglo XXI, porque todavía nos sorprende el poder que nos ofrece la técnica, y pensamos que por cambiar de canal en el mando a distancia de la tele, dominamos el mundo que sale por la pantalla, al igual que pensamos que por tener acceso a un ordenador, tenemos más poder que cualquier gran hombre o mujer del pasado pudiera haber soñado. Sin embargo, no nos damos cuenta de que mientras nuestros antepasados lograron crear sus propios recursos y aprendieron a utilizarlos, nosotros sólo sabemos consumirlos, por lo que nuestra dependencia es mucho mayor que la que ellos tuvieron, aunque nuestras condiciones de vida son evidentemente mejores y la vida se haya hecho más fácil.

Quizás todas estas cosas expliquen también la ausencia de iniciativa de la gente, en muchas ocasiones condenados a vivir en los canales en los que son instalados en su nacimiento y sin posibilidad alguna de cambiar de camino y por tanto de destino. Por eso surgen movimientos sociales como los indignados que pretenden que las circunstancias que rigen su existencia cambien por sus protestas y demandas, como si eso hubiera ocurrido alguna vez a lo largo de la historia.

Hay un componente de servidumbre tan incrustado en la mentalidad de la gente, que son numerosos los que piensan que con pedir pan se lo van a dar gratis, sin trabajar ni esforzarse para conseguirlo y que si eso no ocurre el mundo será culpable de su desgracia y la injusticia que con ellos se ha cometido. Esas nuevas generaciones piensan que la harina con que se hace el pan llega a los supermercados surgida de la nada, y no de los chinos que cobran 50 euros al mes por trabajar de sol a sol, para que comamos en Occidente, mientras ellos viven una existencia que para nosotros sería insoportable e injusta.

Las reglas de la globalización se han impuesto, y mientras en los países avanzados estamos condenados a consumir sin interrupción, en los no avanzados están condenados a producir sin interrupción para poder comer todos los días. La consecuencia es que se ha producido un dumping social de mano de obra barata en los países no avanzados, que ha desplazado de su trabajo a la mano de obra menos cualificada de los países avanzados, pero también a todos los ciudadanos, porque los más débiles en recursos han dejado de consumir, mientras que los que disponen de más recursos también lo han hecho por miedo al futuro. Pero el efecto de la reducción de la demanda, ha de verse reflejado en una reducción de la oferta, que no puede reducirse sin grandes cambios sociales en los países productores.

El incremento de “estocaje” de recursos hará que los precios se abaraten, pero eso no logrará incrementar el consumo, al menos en nuestro país, porque un 50 % de la población está viviendo en economía de supervivencia y el otro 50 % con mucha cautela al decidir su consumo. España, es posiblemente uno de los países más afectados por la crisis, porque nos ha pillado, como a Portugal, Grecia, o Irlanda y los países del Este de Europa, a medio camino entre la riqueza y la pobreza, pero también con una población subsumida en la confusión adanista y presentista que se ha patrocinado desde un Estado Providencia ficticio, mientras que algunos se divertían creando Alianzas de Civilizaciones y mostrándole al mundo su absoluta inanidad, eso sí, mientras se dilapidaban los recursos que ahora se necesitan y ya no se tienen.

Enrique Suárez

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