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martes, 28 de septiembre de 2010

11-M: el origen de la catástrofe política en España


Cuando dentro de cien años los historiadores consulten los documentos sobre el periodo de los gobiernos de Rodríguez Zapatero, para hacer la memoria histórica a la carta correspondiente que reclame el poder de la época, quizás no aprecien con facilidad cual fue el auténtico origen de todo lo que estamos viviendo, la época de mayores enfrentamientos políticos en la historia de nuestra democracia reciente, porque será reciente hasta que deje de comportarse de forma adolescente, y no lo hará mientras tengamos un niño que no creció en La Moncloa, que piensa que los suyos son los buenos y todos los demás son malos, alguien tan adanista y narcisista que excluye cualquier alternativa a nuestros problemas si no se le ocurre a él, creo que la patología se denomina complejo de Dios; pero también la energúmena pretensión chavista de que en España la democracia y el socialismo son sinónimos, y no existe más democracia que la que se hace desde El País, Público, el PSOE y los Sindicatos. Esta apropiación indebida de la democracia por el socialismo español algún día le pasará factura onerosa.

El origen de todos nuestros problemas proviene del 11-M, sin el atentado que costó la vida a 192 ciudadanos y dejó con alteraciones importantes a 1500, no se podría entender todo lo acontecido. El PP nunca perdonará que el PSOE se aliara con los terroristas de Al Qaeda para apartar a su partido del Gobierno, presidido entonces por Aznar. El vuelco electoral -se pueden consultar las encuestas del CIS y de otros medios- fue debido a la propaganda urdida por el PSOE con el fin de atribuir al PP la responsabilidad del atentado "islámico" según sentencia judicial. Lo dije hace años y lo sigo manteniendo. El fin de alcanzar el poder no puede justificar los medios de aliarse implícitamente con una acción terrorista, la mayor que ha sufrido nuestro país, para salirse con la suya. Ese acto, fundamentado en la manipulación informativa y unas acciones oportunistas de propaganda establecidas por los que hoy ocupan ministerios transformó la democracia española en una oclocracia, una degeneración de la democracia en la que un gobierno soporta su tiranía y totalitarismo en el ejercicio del poder en una sociedad de masas manipulada desde los medios de comunicación controlados por el Gobierno. No fue la única ocasión en que el PSOE lo hizo, llegando a implicar al Parlamento Español en una negociación con ETA que tuvo como consecuencia el rearme terrorista vasco, la oxigenación de sus cuentas, la presencia de partidos terroristas en democracia, la voladura de la T4, la negación de la restitución a las víctimas del terrorismo de ETA, y la muerte de varios civiles y guardias civiles. Errores que nunca fueron responsabilidad del que los promovió, bajo condena al ostracismo del que se atreviera a recordárselo.

Desde el 11-M en España no vivimos en una democracia, sino en una oclocracia. El Gobierno de Aznar pudo cometer el error de involucrar a nuestro país en una guerra distante, la de Irak, pero en esa guerra no hubo muertos españoles en Irak que yo recuerde, sin embargo en la guerra de Afganistaán (denominada misión de paz por el Gobierno) ya van 92 españoles muertos. Con esto de que es una guerra ocurre lo mismo que con las corridas de toros, en Cataluña se prohiben porque huelen a español no por el maltrato de los animales en un espectáculo, porque de otra forma se habrían prohibido también los correbous, y también las parrilladas de caracoles o se harían las butifarras vegetarianas. A todos los que se manifestaron con el "No a la guerra" habría que recordarles que fue Felipe González y el PSOE los que nos metieron de cabeza en la OTAN, cuando exigían un referendum un par de meses antes para no entrar en la OTAN. Yo que voté en contra de la política belicista del PSOE y la alianza militar con USA para siempre, todavía me acuerdo, pero seguro que esto no forma parte de la memoria histórica oficial. Todo propaganda, como decía Marx, Karl no Groucho, los socialistas pueden decir: si no le gustan mis principios, no se preocupe, tengo otros. Los principios para el PSOE son circunstanciales, los cambia según convenga a su ambición de poder.

Y puestos a acusar a Aznar de soberbia, bueno está para callar el titular de la presidencia actual que se inventó la Alianza de Civilizaciones para su mayor gloria mesiánica, dedicándose a subvencionar a Al Qaeda con el pago de cuantiosos rescates y ayudas a los países musulmanes con el dinero de todos los españoles, algo que se ha criticado por sus aliados de la OTAN, mientras fue capaz de acudir a una reunión de una congregación religiosa norteamericana con tal de sacarse la foto con Obama, él que tanto había abjurado de Bush y de USA, haciendo la mamarrachada de quedarse sentado cuando pasaba su bandera en un desfile militar en Madrid.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, más allá de los presidentes que nos ha deparado el destino. Lo que mal empieza mal acaba, y lo que comenzó como una promesa de cambio que nos iba a traer el pleno empleo a España (sic), nos ha acabado convirtiendo en el país que produce más paro del mundo. Algo que por cierto ha quedado descartado de los motivos de la Huelga General del 29-S, porque los sindicatos tienen plena responsabilidad en lo ocurrido y no van a criticar al Gobierno cuando han sido sus aliados en la catástrofe.

Las consecuencias de una acción insidiosa

¿Qué hicieron desde entonces los detentadores del poder con Zapatero al frente, el PSOE de iglesia y todas las cofradías del pesebre estatal de comparsas?

Pues intoxicar a la opinión pública sin descanso con lo malísima que es la derecha, para que la opinión pública desvíe la atención de los auténticos problemas que tenemos por los españoles y que son los que ha creado en exclusiva el PSOE, con la inestimable ayuda de los sindicatos, los empresarios favorecidos, los nacionalistas y todos los que se han beneficiado del pesebre público. Es alucinante la soberbia de esta gente cuando eliminan cualquier discrepancia a su obra descalificando a todo aquel que se atreve a cuestionarlos, exactamente igual que hacen los seguidores de Hugo Chavez.

Pues aliarse con los enemigos de los intereses comunes de los españoles, es decir los nacionalistas, para establecer un cordón sanitario y dejar fuera de juego al PP. Y quien dice los nacionalistas, puede incluir a ETA y Batasuna, que también son nacionalistas.

Pues cambiar la historia de España diciendo que todo lo que nos han contado es mentira y que desde la Educación de la Ciudadanía los socialistas nos van a relatar la verdad sobre lo ocurrido exclusivametne en el franquismo, porque el tercio de españoles que eliminaron los rojos entre 1934-1939, fuera del conflicto bélico, nada tiene que ver con los dos tercios de españoles que fueron eliminados por el fascismo franquista entre 1939-1975. Hay que recordar que en la guerra civil española el saludo de los rojos no era Viva España, sino Viva Rusia, para acabar de entenderlo todo, porque los socialistas españoles son españoles a su pesar, y están empeñados en que los españoles seamos socialistas por decreto.

Pues emaciar la identidad, liberal y democrática, característica de los españoles para implantar una nueva identidad fundamentada en los principios religiosos de la iglesia socialista, por cierto, siempre competidora y enfrentada por el pool de creyentes con la iglesia cristiana. ¿Ustedes se imaginan tener un Presidente de Gobierno en cualquier país del mundo que no sea una república bananera, que se permita decir que el país que gobierna, de nombre España, es un concepto discutido y discutible?. Esto solo puede ocurrir aquí, en cualquier otro ya estaría destinado de embajador en Vaunatu.

Pues cargarse la Constitución y politizar hasta la extenuación al Poder Judicial, apoyando un Estatut cuestionado y devuelto por se incompatible con nuestras leyes por el Tribunal Constitucional, y no satisfecho con la metedura de pata, ofrecerse a su socio catalán para tratar de imponer en Cataluña lo que ha descartado el Tribunal Constitucional por la puerta de atrás ¡desde el Gobierno de España!, en contra de los intereses de los demás españoles, rompiendo la igualdad constitucional y quedándose tan tranquilo. O pactando transferencias intransferibles con nuestro orden constitucional con el PNV, con tal de sacar los presupuestos generales del Estado adelante y no tener que abandonar La Moncloa. El "garrapatismo" al poder de los socialistas es insólito y siempre clarificador de sus auténticas intenciones.

Pues ocultar de todas las formas posibles la extrema ambición, en muchas ocasiones teñida de envidia, de los que han descubierto que la lucha de clases es el mejor negocio que se ha inventado para obtener privilegios personales. Mientras haya idiotas que se crean que los políticos sirven al pueblo y no se sirven de él, el negocio seguirá funcionando. En realidad tenemos a todos los tramposos ocupando los mejores cargos del Estado, sin reunir ningún mérito para ello más que pertenecer al partido socialista. Gente que ha falsificado su curriculo profesional, que han mentido sin recato, que han hecho lo inimaginable, hasta crímenes de Estado condenados, para afianzarse al calor del Estado, porque nunca podrían obtener lo que reciben en las mismas condiciones que tenemos los demás. Gente que ha hecho trampas, y las seguirá haciendo para continuar recibiendo los privilegios que no se merecen y convertirse en una nueva aristocracia roja, mientras enarbolan la defensa de los más desfavorecidos, que por cierto son más que cuando llegaron al gobierno.

Por último y quizás lo más importante, ocultar con conflictos políticos sin fin el desastre económico al que nos han llevado, fundamentalmente por su derroche y prodigalidad con el dinero de los españoles, por tratar de inventar el "capitalismo socialista" al tiempo que nos imponían el "socialismo económico" con una planificación inadaptada a otra realidad que no fueran sus ideas originales, además de su ineptitud demostrada para afrontar las dificultades económicas estructurales con alguna medida que les pueda detraer apoyos electorales. Se han cargado la economía sostenida que nos habían dejado los gobiernos de Aznar -en los que nadie recuerda que todos los años descendía el paro, reduciendo deuda y déficit- para ofrecernos el invento ecológico de la economía sostenible, porque en dos tardes lo único que se puede aprender es que la realidad siempre se equivoca si no le hace caso a las "buenas intenciones y deseos" del Presidente Zapatero. No se han enterado la realidad, ni los españoles, ni los demás países del mundo de que quien manda es Zapatero y que todo el mundo tiene que hacerle caso, hasta la Economía. ¡Quien se habrá creído la Economía que es!.

Atrapados en la maldición del pásalo

Pero que a nadie se le olvide jamás que todo comenzó mal, con un pásalo que, convirtió en una elipsis de la imaginación al PP en responsable de los atentados del 11-M, todo para que los españoles no nos diéramos cuenta de que el PSOE se había aprovechado de una alianza implícita con los terroristas de Al Qaeda para alcanzar el poder que tanto ambicionaban. Rompieron las reglas del juego político porque su ambición es desmesurada y siniestra, sin límites, y lo ha sido siempre desde que el PSOE fue fundado por Pablo Iglesias, siempre se alían con los enemigos de España, con el dictador Primo de Rivera, con los revolucionarios del 34, con Rusia para imponer una dictadura del proletariado en España durante la guerra civil, con ETA, con Al Qaeda, con quien sea, que les permita alcanzar el poder para repartirse entre ellos los privilegios, aunque sea a costa de arruinarnos a los demás españoles.

Esta es la maldición que nos acompaña con el PSOE desde hace más de cien años, unos auténticos tiranos disfrazados de solidarios y bondadosos, que nos llevan ciscando la vida a los españoles a lo largo de la historia, pero para que eso no se sepa, nos quedamos sin historia si es preciso o nos la envuelven en su memoria particular para continuar con el engaño en las próximas generaciones. Siempre criticando a los demás y mirando para otro lado cuando se les reclaman responsabilidades y restituciones por sus numerosos errores, y que a nadie se le ocurra decir lo que piensa sobre ellos, porque será considerado un facha de inmediato, descalificando sus palabras no rebatiéndolas o argumentando en contra, sino aplastando hasta la ignominia al que no opina como ellos. Para ellos la libertad no existe más allá de la jaula socialista.

Desde hace muchos años me pregunto que es lo que entiende un socialista por democracia, sé que la libertad para ellos no existe. Les recomiendo que se hagan ustedes la misma pregunta y piensen si con esta gente la situación de los españoles puede mejorar algún día, si algún lector llega a la conclusión de que eso es posible tras haber leído lo expuesto, que no se haga más cábalas, es un auténtico socialista, para él seguramente la democracia es la vía para salirse con la suya, a cualquier precio, caiga quien caiga y lo que caiga (que algo caerá): porque el fin de su privilegio justifica la eliminación del oponente y si es necesario, su ruina. Los oponentes del PSOE somos todos los españoles que no somos socialistas, que a nadie se le olvide, porque un buen socialista pondrá siempre por delante el socialismo y su ambición de poder, que todo lo demás; eso sí, siempre amparado y justificados por sus bondadosas intenciones de salvarnos de nosotros mismos ofreciéndonos su interpretación del paraiso, como única alternativa posible. Siempre lo han hecho y siempre lo seguirán haciendo.

No lo pases, quédate con ello.

Biante de Priena

domingo, 26 de septiembre de 2010

Libertades Civiles y Derechos Humanos


Ante la opresión progresiva y paulatina que el poder va ejerciendo sobre los ciudadanos, de la que los representantes políticos afincados en los partidos convencionales detraen sus privilegios y beneficios, se hace cada día más necesaria una respuesta emergente desde la sociedad civil.

En España no tenemos representación de la sociedad civil porque tenemos en su lugar representación de una sociedad política y partidaria. Fundamentalmente porque desde el poder político se ha impuesto un totalitarismo discreto que lo invade todo, no hay organización civil en España que no reciba subvenciones y ayudas del Estado, representado en sus diversas instituciones. Esta dependencia de las organizaciones que aspiran a representar a la sociedad civil, son perversiones de su propósito. Los sindicatos, por ejemplo, son sucursales del Estado, que reciben mucho más del Estado que de sus feligreses. Algunas ONGs tienen a veces menos seguidores que miembros con sueldo, gracias a las subvenciones y ayudas públicas que reciben. Los representantes de la cultura que favorecen los interese del Gobierno, beneficiándose de sus ayudas, viven del pesebre, mientras se instalan en la queja de que nadie adquiere sus productos, pero como se intitulan “artistas” todo el mundo debe adorarles, aunque la producción cultural española sea absolutamente patética, sobretodo cuando está protegida y promovida por el Estado, como es el caso de la industria del cine, o producciones editoriales que nadie atiende y que solo sirven para dar de comer a los promotores de la cultura gubernamental.

El Estado en España, ejerce de esa forma su totalitarismo también en la representación de la sociedad civil, no hay mejor forma de no tener adversario que ocupar los lugares de reacción civil con gente partidaria de la política gubernamental. ¿Quién ha escuchado jamás una crítica solemne del Gobierno a sindicatos, ONGs o artistas de la ceja?. Estas entidades son a la vez siervos y guardianes de los intereses gubernamentales, de perpetuación en el poder de los mismos u otros, pero siempre para seguir haciendo más de lo mismo. La entropía del sistema resulta ahora mismo insoportable, y está a punto de estallar, o lo hace de una forma organizada, paulatina y racional, o nos estallará de forma violenta e impredecible en nuestras propias narices. No se puede seguir toleranto tanta torpeza política.

La sociedad civil de seres humanos libres

A muchos se les llena la boca hablando de que en España no hay sociedad civil libre de prebendas del Estado, pero a la hora de avanzar sobre este lodazal se cuidan muy mucho de no transgredir las reglas que permiten la perpetuación de lo que existe, convertido en el más de lo mismo. Son los que tratan de resolver la putrefacción del problema con pequeñas modificaciones desde dentro, que no pongan en riesgo la concentración de poder en el Estado, dirigido por el Gobierno de turno. Son los jacobinos, los que consideran que el ser humano no existe como individuo sino exclusivamente como entidad ciudadana y social. Son los socialistas que viendo que todo lo que existe es un desastre tratan de salvar a las instituciones de la obra representada por los actores institucionales. Son los conservadores que temen a la libertad y tratan de regresar, sin hacer cambios, a un pasado magnificado por la mitología, como si el pasado no fuera origen del desastroso presente y el aterrador futuro. Son los nacionalistas que solo velan por sus intereses particulares, incapaces de comprender que los mismos están contenidos en los intereses generales de todos los ciudadanos.

Todos ellos son partidarios de sus intereses egoístas, que se oponen a los intereses egoístas de otros como ellos. Todos los partidarios de facciones políticas son iguales, idénticos, aspiran a tener el poder para implantar su modelo y beneficiar a los suyos, alcanzando privilegios que no pueden obtener por si mismos, y que pretenden obtener a costa de los demás. Los partidarios son explotadores gregarios y colectivos en nombre de una idea. ¿Pero quién defiende los intereses generales y comunes frente a los intereses partidarios?: absolutamente nadie.

De esta coyuntura surge la idea de antipartido, formado por defensores de los intereses generales y comunes. Es una absoluta falacia que un partido pueda defender los intereses generales y comunes porque siempre representará una interpretación sesgada que le favorezca de los mismos, siempre será partidario de una opción particular. Un antipartido, al contrario, tendrá partidarios de los intereses generales y comunes, poniendo límites al poder, incrementando las libertades civiles, defendiendo los derechos de todos y no de los feligreses de su iglesia o secta, con un poder conferido y delegado desde la libertad individual de sus miembros, agregado democráticamente desde abajo y no impuesto despóticamente desde arriba, de una forma autoritaria. El nosotros debe ser un resultado, una consecuencia de haber compartido un objetivo, no el origen de nada, no la causa interferida de la realidad.

Quizás haya llegado la hora de dejar de luchar entre izquierdas y derechas, entre liberales y socialistas, entre catalanes o vascos y españoles, para establecer una unión de principios, valores y criterios compartidos, porque a la gente le da igual que la representan mal, la estafen y la opriman desde el poder los de izquierdas, los de derechas, o los nacionalista, lo que la gente quiere es que no la estafen ni la representen mal, en nombre de una idea política, sea la que sea. Quizás haya llegado la hora de derribar el “Muro de Berlín” en la sociedad española, que separa artificialmente a ciudadanos que sufren los mismos problemas, la misma opresión desde el poder y los mismos privilegios políticos de cualquiera que les represente. Quizás haya llegado de superar las ideologías enfrentadas en el maniqueismo tradicional para sublimar la ideología, compartiendo objetivos comunes.

Es necesario comprender que la sociedad partidaria ha muerto, la civilización occidental exige un avance más allá de la restringida exclusivamente a los partidos políticos y sus secuelas sociales. La sociedad partidaria concluye cuando se comprende que ninguna de las opciones que pretenden la representación de los ciudadanos va a ser mejor que la otra, es hora de que superemos el modelo secuencial de alternativas de gobierno, avanzando supuestamente en lo social y destruyendo lo económico cuando están los socialistas y avanzando en lo económico y desatendiendo lo social cuando están los conservadores. Es necesaria una alternativa que avance en lo social y lo económico al mismo tiempo, que supere el maniqueísmo tradicional que tenga como vocación la libertad y no la opresión del poder, que tenga como objetivo la restricción de los privilegios de los representantes políticos y el control y la limitación civil de los desmanes del Gobierno, de cualquier color. Es necesario cambiar para avanzar. La sociedad partidaria es una facción conservadora, establecida de forma autoritaria desde el poder con la intención de mantener atrapada a la población representada en una hipnosis permanente, para seguir repartiéndose beneficios entre los que obtienen privilegios de la existencia de este sistema.

En Estados Unidos, desde hace muchos años hay organizaciones no gubernamentales, mantenidas exclusivamente con los fondos de sus asociados que se oponen a la sociedad partidaria. Un ejemplo clásico es la American Civil Liberties Union (ACLU), la organización civil con más seguidores en los Estados Unidos, con más de medio millón de seguidores. Entre los fenómenos recientes tenemos el Movimiento Tea Party, con una orientación al control fiscal de los representantes políticos y del gobierno desde una interpretación conservadora de la realidad.

Libertades Civiles y Derechos Humanos

Las libertades civiles, un concepto de origen británico fundamentado en la Carta Magna de 1215, establecen los límites en los que el Poder, bien desde el Estado o desde su uso por el Gobierno correspondiente, pueden interferir en la vida de los ciudadanos, considerados como entidades indivuales con derecho inherente a una vida privada. Las libertades civiles son ontológicamente previas a los derechos civiles, que regulan su existencia. Las libertades civiles se vinculan con la condición soberana de los ciudadanos, mientras que los derechos civiles son el resultado de la cohesión de los individuos en una sociedad con un Estado, es decir, como ciudadanos. En los países occidentales, fundamentalmente en todos los que no son de área anglosajona, las Constituciones han disuelto las libertades civiles en derechos fundamentales, con la ingenua idea de que va a ser el Estado el que va a proteger las libertades civiles, cuando en realidad es su mayor fuente de opresión. Las libertades civiles se exigen desde la sociedad civil que se autodetermina, no desde el Estado que trata de anular la condición soberana de los ciudadanos. Las libertades civiles emergen de la libertad para contraponerse al poder.

Los derechos humanos, un concepto mucho más reconocido por los españoles y europeos, son un límite que el poder se impone a sí mismo, en representación de los ciudadanos. Una autolimitación en la que todos los Estados firmantes de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, propuesta desde la Asamblea General de las Naciones Unidas, por la que los Estados firmantes se comprometen a respetar los derechos correspondientes. Pero los Derechos Humanos no es una conquista de los seres humanos, sino una concesión del poder, he ahí su extraordinaria diferencia.

En un mundo perfecto Libertades Civiles y Derechos Humanos habrían de coincidir, pero esa realidad habitualmente no existe. El tener un Derecho no es garantía de una Libertad, hay muchos derechos constitucionales que son sencillamente papel mojado (derecho al trabajo, derecho a una vivienda digna, derecho a una educación apolítica), en último extremo, por ejemplo, tener derecho a la vida no significa siquiera tener la libertad de nacer, de alcanzar la vida, controversia que se establece en el tema del aborto. Una tremenda contradicción de nuestra sociedad es ver como la muerte de los animales es regulada por leyes, mientras la vida de los seres humanos es limitada por leyes. No entraré en la polémica del aborto, que excede el objetivo de este artículo, y que considero que es mejor que sea regulado a que no lo esté, pero es un caso extremo en el que el ejercicio de un derecho de un ser humano puede impedir la libertad de un ser humano de llegar a serlo.

En España está surgiendo en estos momentos una organización civil, de estructura liberal y objetivos civiles, sociales, políticos y culturales, que tiene la pretensión de defender los intereses generales de los ciudadanos españoles, desde las Libertades Civiles en oposición a los intereses partidarios representados por los partidos políticos convencionales, desde el Poder. Esa organización pretende difundir en nuestro país el concepto de Libertades Civiles, que no pueden estar exclusivamente protegidas y defendidas, y de hecho no lo están, por la presencia de derechos constitucionales fundamentales que se incumplen o derechos humanos que se desatienden, ni que pueden ser represantados por nadie de forma indirecta, pues afectan a cada uno y a todos los ciudadanos al mismo tiempo. Las Libertades Civiles se defienden siempre desde el agregado de individuales, no desde su conglomerado social. Las libertades civiles son precisamente los instrumentos para defender el cumplimiento de los derechos por parte del Estado y del Gobierno. Es la exigencia de justicia de la sociedad, conformada como individuos soberanos con derechos ciudadanos. Sin una participación numerosa de los ciudadanos hartos de los convencionalismos políticos y el más de lo mismo, esta organización no podrá alcanzar sus numerosos objetivos en la gestión de nuestra democracia en libertad, bajo el paraguas común de la Constitución.

Esa organización no tiene aún nombre, ni lo necesita, pero tiene futuro ante la opresión que viene y emergerá en el momento que corresponda.

Biante de Priena

sábado, 25 de septiembre de 2010

Falangismo sindical


En julio de 2007, el Presidente Zapatero decía en el Congreso que durante la siguiente legislatura, es decir la actual, España alcanzaría el pleno empleo, para ello se crearían 3 millones de nuevos puestos de trabajo. Tres años después la realidad ha vuelto a equivocarse, porque en vez de crear, se han destruido tres millones de puestos de trabajo desde que el Presidente Zapatero gobierna este país. Nunca se le ha escuchado al Presidente Zapatero pedir disculpas a los españoles por sus errores, siempre atribuibles a la situación internacional, la derecha, los bancos, el cambio climático o los extraterrestres.

Pasado mañana hay una Huelga General organizada por los sindicatos CCOO y UGT que han ocupado al alimón el ministerio de trabajo durante esta legislatura con Corbacho de Tancredo. No ha habido gobiernos en la historia de España que se hayan plegado más a las propuestas de los sindicatos que los del Presidente Zapatero. Supuestamente los sindicatos defienden los derechos de los trabajadores y el Presidente Zapatero también. Nunca en la historia de España los sindicatos han manejado tanto dinero recibido del Estado, de las empresas, de los trabajadores, de los cursos a la medida que les ofrece el Estado.

Evidentemente es cierto que el Presidente Zapatero y los sindicatos CCOO y UGT no defienden los intereses de los trabajadores, puesto que el primer interés de todo trabajador es tener un trabajo, y gracias a la intervención concertada de Gobierno y Sindicatos en España hay actualmente 4 millones y medio de parados, pero en realidad hay 6 millones de mentiras (los 3 millones de trabajos que no se crearon según la propuesta de Zapatero para triunfar en las elecciones generales de 2008 y los 3 millones de trabajos que se han perdido). Es sorprendente que en este país la Huelga no sea por la peor política laboral de la historia democrática de España desde 1978, sino por unas reformas laborales que dan risa, porque solo sirven para maquillar la realidad, y no resolver los graves problemas de estructura laboral anquilosada, productividad raquítica, competencia y competitividad decadentes que tenemos en España.

Hay algo que huele a negocio y estafa en todo este festival que se han montado entre Gobierno y Sindicatos. No salen las cuentas. ¿Cómo pueden recibir más dinero que nunca los sindicatos por parte del Estado si estamos en la cifra más elevada de paro de la historia de España?

Solo cabe una explicación, el Estado compra el silencio de los sindicatos domesticados por el Gobierno con nuestro dinero, mientras cada día más españoles engrosan las largas colas del paro.

Más que una huelga general el próximo 29 de septiembre habrá una huelga cabo chusquero, con piquetes violentos formados por liberados sindicales que se juegan el futuro con su éxito y volver a trabajar con su fracaso. Estoy seguro de que en este país mientras no se acabe con los liberados sindicales va a seguir habiendo paro.

Hay una terrible perversión en este sistema de connivencia entre sindicatos y Gobierno. El Gobierno accede al chantaje (o servicio) que los sindicatos le hacen con tener a los parados domesticados y a los trabajadores que tienen amenazado su empleo “representados”. Cuanto peor van las cosas en materia laboral en este país los sindicatos ingresan más dinero, se han convertido en guardianes del régimen, como en la dictadura era la falange, un instrumento de opresión al servicio del poder. A este paso, un día descubriremos que el auténtico abuelo de Zapatero era Francisco Franco, solo hay que mirar a los españoles, seguimos igual de sometidos y callados, como cuando en vez de democracia había una dictadura. Poco hemos avanzado como sociedad civil en 35 años.

Biante de Priena

Con PP o sin PP, Cascos será lo que decidan los asturianos


Algo bueno debe tener el señor Álvarez Cascos cuando desde todos los ángulos del “establishment”, sea a diestra o a siniestra, se le critica, pero también se le apoya, y todo al mismo tiempo. El vodevil que se está viviendo en Asturias gracias a su posible presencia como candidato a la presidencia de la Autonomía, está levantando ampollas entre sus partidarios y detractores, porque con Cascos no se puede ser neutro, o se le apoya o se le rechaza.

Un personaje como Francisco Álvarez Cascos que hace exclamar al líder de la UGT en Asturias en el epicentro de una huelga de la minería: “me gustaría que todo el PP defendiera el carbón como Cascos”, con el beneplácito de Fernández Villa, auténtico factótum del PSOE y la UGT en Asturias, y que promueve que el Presidente del PP de Ribera de Arriba, un pequeño concejo del centro de esta comunidad, persiga a sus detractores cuando iban a reunirse para imponer su candidata, llamándoles “sinvergüenzas” a voz en grito, no es baladí en los tiempos de menudencia política que vivimos en este país, mientras los ediles del PP del ayuntamiento de Villaviciosa cierran filas para emitir un comunicado en su apoyo.

Sin entrar en los orígenes de los motivos de la polémica, largos y profundos, que provienen de los enfrentamientos de Álvarez Cascos con los principales líderes asturianos del PP desde el Alcalde de Oviedo, pasando por la portavoz del PP en Gijón y el portavoz del PP en Avilés, así como el líder regional del PP, Ovidio Sánchez, y algunos alcaldes de otros concejos, las razones que se esgrimen para la ausencia de Cascos como candidato del PP en Asturias son pusilánimes: “no nos cae bien”, “es sexagenario”, “no nos van a decir en Madrid lo que tenemos que hacer en Asturias”.

Al PSOE de Asturias no le conviene la presencia de Cascos como candidato, más aún cuando presentan un nuevo cartel con Javier Fernández, un neófito en estas lides. Vicente Alvarez Areces, presidente asturiano por el PSOE durante cuatro legislaturas, ante la amenaza de tener que competir con Cascos ha preferido retirarse a sus aposentos.

Venecia, perdón Génova

En Génova saben que con Cascos tienen muy elevadas posibilidades de triunfar en Asturias y alcanzar la mayoría absoluta por primera vez en su historia, tras treinta años prácticamente ininterrumpidos de gobierno socialista. Sus encuestas internas así lo predicen. Pero la única razón que preocupa a la dirección del partido para no anunciar la candidatura de Cascos a la Presidencia de Asturias, no es la algarabía de gallinero de la dirección asturiana del PP, sino la presencia de Alvarez Cascos con mando en plaza en una autonomía convirtiéndolo en barón, pero en este PP de monasterio e imprecaciones de Mariano Rajoy, tan controlado y aséptico, la presencia del número dos de Aznar en su día, puede provocar daños colaterales imprevisibles. No se dejan de hacer cálculos sobre los pros y contras, mientras el PP desacomplejado, formado por un abanico que va desde Manuel Fraga a Esperanza Aguirre, pasando por Feijóo, Arenas, y algunos barones más, ya le han mostrado su apoyo. Pero las relaciones con la dirección del partido, es decir con Rajoy, Cospedal y su equipo, más Gallardón, del exvicepresidente no son buenas desde hace mucho tiempo, tal vez por que no comparte su política del avestruz.

Así el PP se enfrenta a una terrible encrucijada, por una parte las bases del PP de Asturias posiblemente se decantarían por Cascos en unas primarias, la dirección del PP de Asturias saldría derrotada, los líderes del PP más destacados celebrarían su victoria, y los más desvaídos y modernistas la asumirían con paciencia. En el PSOE nacional se pondrían nerviosos y en el PSOE asturiano epilépticos con la presencia de Cascos en la escena política. ¿Y los asturianos?, pues lo dicho, apasionados a favor y en contra, seguramente.

Quizás sea momento para recordar cuando se está celebrando el comienzo del primer periodo constituyente de España que la tierra asturiana es proclive a las epopeyas, cabe recordar que la Constitución de 1812 tuvo una presencia notable de políticos asturianos que proporcionalmente superaba a todas las demás comunidades españolas, sin contar que Jovellanos y los jovellanistas fueron impulsores de la misma, aún sin participar en ella y que otro asturiano el general Riego, fue el encargado de convencer al Rey de que la sancionara en 1820, cobrando por primera vez validez jurídica, algo que tres años después le costó la vida.

Asturias ye así

En Asturias es tradición enfrentarse contra los invasores y contra el poder, da igual que sea de un color que de otro, pero también de respetar las leyes cuando han sido elegidas por los ciudadanos, no porque supongan la decisión de alguna autoridad. Por eso los asturianos apoyarán a Cascos que finalmente será el próximo Presidente de Asturias, y da igual que sus detractores hagan simulacro de inmolación pública, porque va con el carácter de la tierra, lo de enfrentarse al poder cuando el poder no lo hace bien y decir las verdades como puños cuando los pusilánimes gobiernan. Es tiempo para Cascos, él lo sabe y los asturianos también lo sabemos, tiempo de realidad y no de su embalsamamiento en buenas intenciones, los únicos que no lo saben son los del PP y los del PSOE, que siguen resolviendo el puzle de la economía sostenible antes de que el cambio climático les haga cambiar de opinión, tan ignorantes de la historia de Asturias como del carácter de los asturianos.

Cascos será el próximo Presidente de Asturias con PP o sin PP, al tiempo. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla, el 9 de mayo de 1808, siete días después del levantamiento contra el francés en Madrid, el diputado García del Busto en la Junta proponía que Asturias declarara la guerra a Napoleón, tras el grito de libertad e independencia pronunciaba una declaración memorable, estas eran sus palabras:

"Si nos declaramos contra el opresor de la humanidad, nuestra voz sera de alarma en toda la peninsula, el Leon dormido despertara, su rugido llegara a Londres, Viena y San Petersrburgo, saldra la Europa de su letargo y conseguiremos ver derrotado al coloso... pero no basta librarnos del yugo de la Francia: preciso es reformar nuestras instituciones, poner coto al poder, hacer que prosperen las ciencias, las artes, la industria, el cornercio y la agricultura, sacandolas de la ayecci6n en que se encuentran; y finalmente cuanto conduzca al bien de la Nacion"
Viendo que algunos se pensaban los pros y los contras, el Marqués de Santa Cruz de Marcenado, un sexagenario, sin graves problemas para vivir con francés o sin él, tomó la palabra y prorrumpió:

"La tierra que pisamos quisiera yo se abriese en este instante y nos tragase a todos para que sepultase en sus entrañas tanta pusilanimidad y cobardía. Quédense en su abyección y en su egoismo los que se resignen a ofrecer sus cuellos a las argollas que les remachará el usurpador pero yo marcharé solo a encontrar sus legiones en el confín de Pajares con un fusíl, cuya bayoneta clavare en el primero que intente poner en el su planta. Me matarán y pasarán sobre mi cadaver, si no lo hiciesen pedazos, mas la posteridad sabrá que hubo un astur leal y bizarro que murió resistiendo solo en la invasion de este noble suelo"

Como si los del PP pudieran decidir por los asturianos, imponiendo su autoridad, si Cascos va a ser su Presidente de Asturias o no va serlo; le están haciendo una magnífica campaña, por que va a serlo si los asturianos deciden apoyarle, con PP y sin PP, y como sigan tocando las narices, lo será por aclamación, por el Partido de la Sidra y les fabes si es preciso, que se creará ex profeso para la ocasión.

No se dan cuenta de que Cascos no necesita al PP, es el PP el que necesita a Cascos. Pero mira que son mastuerzos los “decididores”, todos elucubrando y ya está todo decidido. ¡LLamuerga de políticos!

Biante de Priena

viernes, 24 de septiembre de 2010

El poder de la imaginación



"La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos." Louis Dumar

En este país nuestro hay mucho demagogo que se intitula demócrata, a veces no es con insidia, sino simplemente por descnoocimiento, ignorancia o despiste. Uno de los abismos inexplorados de la política española es cuantos demócratas hay en este país realmente, a la vista de las cosas que estamos observando en el gobierno y la oposición, creo un buen porcentaje de españoles desconocen que es la democracia, o más bien tienen una idea difusa, cuando no confusa del significado auténtico del término, absolutamente devastado de mezquindad por los políticos españoles, y sobre todo de como debe materializarse en la realidad.

Si en nuestro país hiciéramos una encuesta sobre lo que la gente comprende como democracia –algo que extrañamente no se ha promovido desde el poder político- nos llevaríamos una sorpresa enorme con las respuestas. A nadie se le examina de demócrata, porque la democracia se ha convertido en una creencia, al igual que el socialismo o el cristianismo, alejándose de su condición real, de hecho político, para convertirse en lo que le parezca bien al poder y sus administradores políticos.

Así se considera que todos somos demócratas por la laica o divina gracia de haber nacido en un país democrático, o supuestamente democrático. Los talibanes de la democracia son peligrosos, porque en muchas ocasiones se comportan de forma discretamente totalitaria, imponiendo sus criterios a los ciudadanos, pero simulando que los ciudadanos son los que deciden, cuando en realidad todo está decidido.

La democracia realmente existente en España carece de rigor, es una auténtica pantomima, una “representación falaz de la democracia”, pura demagogia, como ha denunciado recientemente el Profesor Gustavo Bueno en su libro “Fundamentalismo Democrático”.

No puede haber democracia sin elección libre, y no hay elección libre cuando la representación política está acotada prácticamente a los partidos políticos, que determinan en un sistema perverso, las condiciones democráticas que favorecen su perpetuación. En nuestro país no elegimos libremente a nuestros representantes políticos, en su lugar escogemos entre las alternativas que nos ofrecen. Cierto es que todo el mundo puede presentarse a la lid electoral, pero también es cierto que los partidos políticos que ya tienen representación política, se reparten prácticamente el 99 % de los recursos (económicos, informativos, institucionales), prácticamente la mitad de origen público, mientras que todas las demás alternativas no llegan al 1 %.

Cierto es que para concentrar más el poder, en nuestro país existe el dintel democrático del 3 % o el 5 % para que los votos emitidos en las urnas puedan contarse, eliminándose todas las alternativas que no alcancen esa cifra. Cierto es que la Regla D´Hondt reparte los escaños de forma indirecta y “proporcional”, por lo que algunos partidos con los mismos votos obtienen un escaño mientras otros logran seis, también es cierto que la distribución arbitraria de circunscripciones hace que un voto valga la décima parte que otro por emitirse en una gran urbe o en un pequeño pueblo, atentando contra la ley de igualdad de nuestra Constitución.

Pero no es menos cierto que la democracia española, que se restringe para impedir la diversidad política, también se limita a representar exclusivamente los votos emitidos por los partidos políticos, quedando los votos en blanco y la abstención sin representación parlamentaria. Como si abstenerse no fuera una decisión ciudadana tan válida como votar, un ciudadano que se abstiene paga sus impuestos igual que uno que vota, y por tanto tiene derecho a que su ausencia de las urnas también esté representada políticamente. En una democracia un voto tiene tanto valor como una abstención, pero los votos a los partidos políticos son los únicos que resultan válidos, como si abstenerse fuera una condición de inválidos. De esta forma los electores españoles somos obligados de forma violenta por el poder a consumir exclusivamente lo que nos ofrecen desde los partidos políticos, que sería como obligarnos a consumir un determinado refresco u otro cuando queremos tomar algo en una cafetería. ¿Qué ha pasado con la libertad en el proceso de inmersión de la democracia en el totalitarismo ejercido desde el poder?. Esta barbaridad no puede consentirse en pleno siglo XXI, es inadmisible, que la libertad se restrinja de tal forma, con el único objetivo de concentrar el poder en los partidos políticos, muchas veces en contra de los ciudadanos que denostan a todos los partidos políticos y no quieren partidos políticos representándoles.

Abstención computable

¿Qué ocurriría en España si se computara la abstención realmente existente?. Pues tendríamos muchas sorpresas. ¿Se imaginan ustedes un Parlamento sin 130 diputados con ciento treinta escaños vacíos mostrando la inconformidad de los ciudadanos?. Pues eso ocurriría exactamente si se computara la abstención, que la representación sería real y no artefactada en el interés de los partidos políticos. Pero ocurrirían otras muchas cosas, los diputados recobrarían el valor que ahora no tienen, por tanto serían más independientes de sus partidos, se tendrían que currar la elección como ocurre en Francia, Reino Unido, Alemania o Estados Unidos con sus electores, nos ahorraríamos mucho dinero y tendríamos un Parlamento acorde con la realidad, al mismo tiempo los partidos políticos tendrían que cambiar en su interior, porque estarían permanentemente advertidos de que su representación podría desvanecerse si no satisfacían a sus electores.

Pero la democracia española no es una democracia real, por otros muchos motivos que nada tienen que ver con las elecciones, ni con la desigualdad de oportunidades, ni con la libertad. No es una democracia real porque el poder político domina desde su elección directa al poder judicial que es el que tendría que establecer su control. Los órganos que dirigen la justicia en España son elegidos por los políticos (Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial, Fiscal General del Estado), impidiéndose la separación de poderes real entre ejecutivo, legislativo y judicial. En nuestro país hay un totalitarismo encubierto, porque los políticos eligen a los jueces que han de juzgarles y juzgarnos, y establecen las leyes por las que han de juzgarles y juzgarnos, sin participación directa del pueblo en el control del poder político, más que por medio de las urnas cada cuatro años. Con un poder judicial dependiente del poder político no puede haber control riguoso alguno ni de gobiernos, ni de parlamentos, ni de las demás instituciones. Una nueva pantomima de nuestra democracia.

Pero quizás la mayor perversión de nuestra democracia es la alienación de los ciudadanos convertidos en rebaño que solo tiene derecho a decidir en política una vez cada cuatro años cuando se convocan elecciones. Si alguien les defrauda al comienzo de la legislatura y hace una buena labor al final, por el efecto de recencia podrá obtener unos buenos resultados electorales aunque haya tumbado el país en la ruina. ¿Cómo puede responder el ciudadano cada día ante las barbaridades que le ofrecen sus representantes políticos?: de ninguna forma, cabreándose y haciéndose mala sangre cuando ve que algunos con su voto le han hecho la puñeta, pero cuando lleguen las próximas elecciones tendrán que votar por otros de signo contrario pero igual dirección que también le harán la puñeta.

Representación directa y derecho de veto

Ante esta patraña a la que algunos consideran democracia, hay numerosas alternativas en la era de las tecnologías, dejo un par de ellas para reflexión: una es la representación directa y otra el derecho de veto.

La representación directa es tan sencilla como la eliminación de los representantes políticos o su reducción a la mínima expresión y que los ciudadanos decidan directamente lo que les conviene o no les conviene. En España contamos con excelentes funionarios del Estado y también con muchos parados para llevar las decisiones directas de los ciudadanos a la realidad, sin necesidad de los representantes políticos. En un país tan avanzado como Japón, no gobiernan los políticos, sino los funcionarios y realmente no les ha ido tan mal en las últimas décadas.

Otra alternativa es el derecho de veto, en cada papeleta de votación se añade un código de barras como resguardo de haber acudido a las urnas y haber emitido un voto por una determinada formación política, resguardo que el votante puede utilizar en cualquier momento en un sistema tipo cajero automático para retirar su confianza por el político o el partido en el que ha confiado, esto introduciría un dinamismo en la política desconocido hasta ahora y permitiría que los ciudadanos mantuvieran el control del poder político en todo momento. ¿Se imaginan ustedes cuantos votantes del PSOE o el PP hubieran ejercido en esta legislatura su derecho a veto de existir esa posibilidad?. ¿Creen ustedes que estaríamos como estamos si hubiéramos podido vetar a los políticos que hemos votado en todo momento?. Los recuentos se harían cada mes, para reasignar la representación política resultante de los vetos.

Pues sencillamente con dos reglas como la computación de la abstención como representación y el derecho a veto, tendríamos controlados a los políticos en todo momento. Si además añadimos una cláusula que diga que cuando en el Parlamento haya menos de la mitad más uno de representantes (176 en el Congreso, por poner un ejemplo) se convocarían nuevas elecciones, ya tendríamos un sistema democrático controlado directamente por el pueblo, es decir una auténtica democracia representativa de la realidad y no una demagogia organizada para estafar a los ciudadanos.

Quizás sea el momento de gritar como en 1968: la imaginación al poder, ya que el poder carece de imaginación, honestidad e inteligencia. Si no nos gusta lo que existe, ¿por qué tenemos que conformarnos?, quizás sea el momento de que la democracia deje de ser un instrumento del poder para gobernar al pueblo y se convierta definitivamente en un gobierno ejercido por el pueblo. Los políticos nos han convertido en sus siervos, cuando debían ser servidores públicos y solo sirven a sus propios intereses, engañando a los españoles, es decir a sus soberanos. Seamos realistas, pidamos lo imposible (según el poder) y hagámoslo posible (desde nuestra libertad).

Biante de Priena

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