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miércoles, 2 de abril de 2008

Por la erradicación de los intermediarios políticos




En las democracias "consolidadas", la representación política se encuentra en vías de extinción, creo que esta legislatura será la última en que los dos grandes partidos, PSOE y PP, se disputen el derecho a gobernar en España. Se van a producir vertiginosos cambios en los próximos tres años

No se acaban de enterar los políticos de que los ciudadanos del siglo XXI no están por la labor de ser representados, sino por la auto representación, por la defensa directa de sus intereses. ¿Es que acaso necesitamos ser representados políticamente?.

Eso estaba bien cuando la ignorancia inundaba el país, pero actualmente con una población no analfabeta, con criterio suficiente sobre lo que le conviene en la vida, con acceso a más información de la que podrán consumir, con unas posibilidades de comunicación ilimitadas, y con una tecnología que permite la decisión inmediata, no hay ninguna necesidad de tener 350 diputados y 260 senadores, representando a los ciudadanos, por la sencilla razón de que los ciudadanos pueden representarse a sí mismos.


El sistema representativo español ha alcanzado unos niveles de perversión inimaginables, cuando en 1978 se aprobó la Constitución española, nadie pensaba que 30 años después ibamos a estar así. Realmente, ¿para qué sirven los parlamentarios?, no veo su la utilidad, alguien que accede a un puesto representativo con el único criterio de que su jefe de partido le imponga en el puesto, no reúne méritos para representar a nadie. Si al menos superaran los exámenes que tiene que hacer cualquier opositor a auxiliar administrativo, cualquier mínmima selección de personal en relación al puesto que van a ocupar.

El Parlamento español está desprestigiado y es absolutamente inútil para resolver los problemas que tenemos los españoles, largas discusiones inanes, una frivolidad rayana en el espectáculo, una falta de rigor dramática, y una presencia mediática insoportable, convierte a esta colección de privilegiados en una reunión de aprovechados. Ya no hay nada más allá del interés personal y partidario en la representación política.

En Italia, que mantiene un sistema democrático al que cada día nos parecemos más, los ciudadanos ya se están cuestionando que utilidad tienen los políticos que les representan. En Japón, el sistema no permite que los políticos controlen el poder que está habitualmente en manos de los funcionarios. En Suiza, nadie conoce al presidente porque lo cambian todos los años, para que no le dé tiempo a corromperse. En Francia, Bayrou, el tercer candidato más votado en las elecciones presidenciales, se ha desplazado hacia el movimiento ciudadano abandonando el sistema tradicional de partidos, y en España, estamos comprobando que no hay alternativa política que realmente represente los intereses de los ciudadanos, a pesar de que un 70 % de la población haya votado por partidos políticos, hay un 30 % que no lo ha hecho, y que realmente no participan de la representación teatral que cada cierto tiempo nos ofrecen con el gran espectáculo de las elecciones.

Los medios de comunicación viven de la controversia política, del futbol, y de los programas viscerales, alguna serie de televisión, alguna película, algún documental y para de contar. Necesitan de la política de forma directa para las subvenciones e indirecta para la publicidad. Pero también están llamados a modificar su programación, porque en menos de un año la oferta de canales por internet será impresionante. Se está acabando un modelo, al tiempo que nace otro que nada tiene que ver con el anterior.

De la prensa y las emisoras de radio se puede decir lo mismo, y también de las grandes agencias informativas, hoy la información fluye por la red, y un buen porcentaje de la población utiliza la red como única fuente de información.

El único problema que veo en dar el paso que necesitamos hacia la representación directa de los ciudadanos en la política es que precisamente depende de los ciudadanos el hacerlo, porque los políticos se opondrán por activa y por pasiva a perder sus privilegios, en este caso serán los rivales a batir.

Los políticos han acabado con la gallina de los huevos de oro que les suponía el "velo de silencio" que rodeaba sus actos, y realmente no tenemos absolutamente ninguna necesidad de ser representados, si nos podemos representar a nosotros mismos.

La próxima revolución política es la de conseguir que los ciudadanos podamos representarnos directamente -sin intermediarios-, defendiendo nuestros intereses en el sistema político. Y mientras tanto, tenemos que avanzar hacia el "voto dinámico", es decir, los ciudadanos conceden un voto a un partido, pero si les defrauda se lo puede retirar, en un ámbito en que la confianza ha sido defraudada tantas veces, solo queda el control directo de las gestiones políticas de nuestros representantes. En realidad, que más nos da que nos represente el PSOE, el PP, los nacionalistas, IU o UPyD, si todos son más de lo mismo.

Desde el comienzo de esta legislatura, hace falta dar un giro copernicano en la democracia representativa, eso de obtener un acta de diputado y pasarse cuatro años cobrando del erario sin tener que dar cuentas de lo que se ha hecho es algo que debe resolverse, y solo se puede hacer desde el control ciudadano.

Es hora de que hagamos un seguimiento de los diputados que hemos votado, uno a uno, al igual que de los senadores, por mi parte voy a hacerlo, y sería bueno que todos hiciéramos lo mismo, o al menos unos cuantos. Seamos la sombra de nuestros políticos, exijamos rendimiento y eficacia, al fin y al cabo, con nuestro voto hemos contribuido a que sean contratados en el servicio público, con buenos sueldos y un horario de trabajo que no les va a causar demasiados trastornos en su vida, algo que pagaremos entre todos.

Si queremos luchar por la igualdad, lo primero es acotar los privilegios de los políticos, si queremos luchar por la libertad, tenemos que zafarnos de los que oprimen nuestra existencia, si queremos luchar por la justicia, no debemos consentir que nos sigan tomando el pelo. ¿Seremos capaces de defender nuestros propios intereses?, ojalá sea así. Que nadie decida por ti, exige tus derechos.

Erasmo de Salinas

3 comentarios:

En positivo dijo...

En positivo

"En términos concretos, Sartori distingue entre dos tipos de democracia directa: la democracia directa observable, que corresponde al modelo presentado arriba, y la democracia directa de referéndum. En su manifestación extrema, la democracia de referéndum supondría la existencia de una comunidad política en la cual los individuos podrían ser consultados permanentemente sobre los asuntos públicos. Los progresos actuales de la cibernética hacen que esa posibilidad no sea tan fantasiosa como puede aparecer a primera vista. De esta manera, se superarían las limitaciones derivadas del tamaño y del espacio de la democracia directa, sin tener que recurrir a la representación política".

Democracia Directa

Chikilicuatre dijo...

Giovanni Sartori, Homo Videns

Comienza así este trabajo elaborado en México por diversos autores:

Dice Ortega, en La rebelión de las masas, que "lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho de la vulgaridad y lo impone dondequiera". Dicha aseveración, escrita a finales de la década de los veinte, se ratificaba a mediados del siglo, cuando aparecía el aparato creador y recreador, por excelencia, de las masas: la televisión.

A partir de ese hecho, Giovanni Sartori advierte: un mundo concentrado sólo en el hecho de ver es un mundo estúpido. El homo sapiens, un ser caracterizado por la reflexión, por su capacidad para generar abstracciones, se está convirtiendo en un homo videns, una criatura que mira pero que no piensa, que ve pero que no entiende.

El proceso comienza desde la infancia. La televisión es la primera escuela del niño, en donde se educa con base en imágenes que le enseñan que lo que ve es lo único que cuenta. Así, la función simbólica de la palabra queda relegada frente a la representación visual . El niño aprende de la televisión antes que de los libros: se forma viendo y ya no lee. Dicha formación va atrofiando su capacidad para comprender, pues su mente crece ajena al concepto -que se forma y desarrolla mediante la cultura escrita y el lenguaje verbal-. De esta manera, "Los estímulos ante los cuales responde cuando es adulto son casi exclusivamente audiovisuales".

Chikilicuatre

Anónimo dijo...

En la sociedad, el hombre sensato es el primero que cede siempre. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios y extravagantes.
Jean de la Bruyere

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