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sábado, 11 de septiembre de 2010

Carta de despido al PSOE


¿Quién no recuerda la campaña de los defensores de la alegría?, aquellos artistas tan sonrientes que llamaban cenizos a los que no pensaban como ellos, la de las cejas, sí, esa. ¿Nadie va a recordar a esa panda de propagandistas del pesebre su engaño?. Sabina, Serrat, Victor Manuel, Ana Belén, Concha Velasco, etc. Un poquito de memoria histórica, que aquí todo el mundo se olvida de lo que decían los socialistas cuando llegaron al poder en 2004 y lo que han hecho. ¿Pero dónde están los once millones de simpáticos compatriotas que en su tremenda ignorancia e irresponsabilidad confiaron en una banda de gandules que nos han dejado en la ruina?. Parece que no se sienten orgullosos y no se muestran, con lo que nos gustaría darles las gracias.

Que no, que no está bien, que gracias a ellos me voy a jubilar a los 67 años, y han dejado en el paro a nuestros hijos y a nuestros amigos, y a los que trabajan de funcionarios les han bajado el sueldo mucho más de lo que decían, y a todos los españoles nos han subido el IVA por la gracia del dios cejado. Once millones once, se dice pronto. Menos los que están afincados y aferrados al pesebre nacional, los demás están tan jodidos como los que no votamos por el innombrable. ¿Pero no hay ninguno que diga yo vote a Zapatero, porque soy un demócrata y tal y tal y tal?. Al menos, poder decirle, ¡campeón, tú si que sabes! o algo así, pero nada desaparecidos en el dislate.

De lo que quería hablarles es de lo que nos van a dejar los del puño y la rosa de recuerdo, para que nos acordemos de sus antepasados de cinco generaciones, por aquello de la memoria histórica, ya saben.

Veamos algunos indicadores, así todos juntos, como nunca los presenta el Gobierno, ni los medios de comunicación, para que nos hagamos una idea de cómo están las cosas, las cifras se referirán al periodo 2004-2010, siempre que sea posible. Este es el auténtico legado que nos dejará la España de Zapatero, que nadie se quede sin saberlo.

Retrato de la España de Zapatero

1) Situación política catastrófica

Confianza en la política como algo positivo:
abril 2004: 63,5 %; julio 2010: 33,7 %

Valoración situación política actual positiva
: abril 2004: 58,4 %; julio 2010: 26,5 %


CIS

2) Crece la pobreza

El socialismo siempre ha pregonado que defiende a los más débiles y busca la igualdad, pues resulta que la pobreza en 2004 rondaba el 19,8 %, pero en 2009 ha pasado al 22,7 %, según el informe de Faessa, tenemos el honor de ser el segundo país de la Unión Europea con más tasa de pobreza.

Las comunidades gobernadas por el PSOE en solitario desde hace muchos años, siguen aportando las cifras más altas de pobreza a España ¿A dónde se va el dinero... que las más ricas aportan?

3) Crece la ignorancia

A pesar de que los datos del CIS han cambiado para que no se vea claramente, incluso se ha cortado el enlace, los mayores niveles de ignorancia de nuestro país se producen en comunidades donde los socialistas llevan gobernando 30 años, en cifras de 2006. Enhorabuena. A mayor ignorancia más perpetuación del PSOE.

Porcentaje de analfabetos y sin estudios

Cuenca: 24,59 %
Ciudad Real: 23,53 %
Jaén: 22,30 %
Córdoba: 22,02 %
Toledo: 21,22 %

4) Viva el Desempleo

El partido que tiene a gala la defensa de los trabajadores, y que ha sido apoyado por los representantes sindicales de UGT y CCOO, que se están forrando impartiendo cursos a parados, pagados por todos y que en los últimos meses han reducido sus afiliados en 300.000 (algo que no se había visto nunca en la democracia, que los sindicatos pierdan afiliados), ha logrado el mayor desastre laboral de la historia de España.

A finales del año 2004, el número total de parados registrados era de 1.670.290, es decir, un 8,9 % de la población trabajadora, sin embargo en el mes pasado la cifra era de aproximadamente 4 millones de parados, lo que supone un 20,1 % de la población activa. Cerca de dos millones y medio de españoles le deben la pérdida de su trabajo a Zapatero. Se espera que antes de fin de año, se alcance un 21,3 % de desempleo.

5) Más impuestos

En el año 2004 la carga fiscal de los españoles era de las más bajas de Europa con un 36,5 %, actualmente se aproxima al 41 %. Cada uno de los últimos años de gobierno socialista ha subido 0,5 % los impuestos a los españoles. Ahora ya pagamos más impuestos que la media de países de la Unión Europea.

6) Déficit Público

España cerró el año 2004 con un ligero déficit público del 0,28 %, sin embargo a finales del año 2009, alcanzó la cifra del 11,4 %. Con el gobierno del PSOE, el déficit ha crecido aproximadamente a un 2 % por año. En los informes del FUNCAS, se advierte de que España no logrará descender del 3 % establecido por la Unión Europea en el 2013, con lo que tendremos graves problemas para nuestra permanencia en el euro.

7) Crece la Corrupción


Según los informes de Transparencia Internacional, España estaba en el año 2004 en la posición mundial número 22 en cuanto a su situación de corrupción, en el año 2009 España ha retrocedido a la posición que tenía en 1996, es decir al número 32. Hemos descendido 2 puestos por año de Gobierno de Zapatero.

8) Pérdida de poder adquisitivo y endeudamiento

Los españoles hemos perdido poder adquisitivo con los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, algo que ha afectado especialmente a los salarios más bajos En proporción a lo anterior lo que ha crecido es la deuda de los hogares españoles, que si en 2004 era de 10,000 euros de media, hoy pasa de 20.000 euros. Consecuentemente los españoles que tienen la suerte de trabajar, deben trabajar más para vivir peor.

9) Productividad Laboral y Competitividad

España crece a la mitad de ritmo que los países de la Unión Europea en productividad. Además tenemos una de las productividades más bajas de Europa, que se ha reducido en los últimos años de Gobierno, posiblemente debido a las medidas de Estado Providencia que ha conseguido que las tasas de dependencia de los trabajadores españoles se hayan elevado considerablemente, mucho más que en cualquier otro país europeo. Un informe reciente del Foro Económico Mundial ha advertido que la legislación laboral de España es más adecuada para un país del tercer mundo que para un país avanzado

En correlación con lo anterior, la competitividad en España además de ser una de las más bajas de Europa, también ha disminuido. En el último informe anual del World Economic Forum, se puede ver la catástrofe de la competitividad de la economía española, que en el año 2003 ocupaba el puesto número 23 del mundo en competitividad, y en el año 2010 ha pasado a ocupar el puesto número 42 a nivel mundial. Siendo el país avanzado que más posiciones ha perdido en competitividad a lo largo de estos años.

10) Disfuncionarios

Pero lo mejor de todo, es que para organizar este magnífico desastre que se ha permitido el Presidente Zapatero rodeado de los ministros más inútiles de la Historia de España, el Estado ha tenido que crecer de forma impresionante durante estos años, tanto es así que si que desde l año 2004 el número de funcionarios en España ha crecido prácticamente en medio millón, alcanzando actualmente la cifra de 3,1 millones de trabajadores públicos, más de un 13 % de los trabajadores activos. Los funcionarios han crecido un 20,6 %, mientras que los demás trabajadores han crecido solamente un 8,5 % durante el periodo analizado. A cada español nos cuesta aproximadamente más de 10.000 euros al año la administración pública. Y para organizar este desastre hemos necesitado 60.000 empleados públicos más por año

España es así hoy, gracias a Zapatero y el PSOE, vamos a tardar al menos una o dos generaciones en olvidarnos de su obra, y todavía tienen la caradura de no pedir siquiera disculpas a los españoles por su incapacidad manifiesta y la ruina a la que nos han llevado. Es difícil saber si son más soberbios o ignorantes.

No se te ocurra no difundirlo, que todos los españoles se enteren de lo que ha ocurrido y está ocurriendo, para que no vuelva a ocurrir jamás.

Si te ha gustado el informe de Ciudadanos en la Red, puedes apoyarlo aquí para incrementar su difusión. Gracias.

Ciudadanos en la Red

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hacia la servidumbre

Reflexión: ¿cómo salvar a los condenados de sí mismos?

A pesar de las advertencias de los escasos filósofos con pensamiento propio que existen en la actualidad, la política se ha convertido en elemento clave y fundamental de nuestra existencia. El poder está aprovechando la emergencia de las nuevas tecnologías que nos mantienen entretenidos para establecer su yugo de forma discreta sobre nuestro pasado (que se reescribe continuamente), presente (que se deteriora sin descanso), y futuro (que se promete cambiar sin interrupción).

Hay varios elementos básicos en el procedimiento ejercido por el poder para integrarnos en su dominio con engaños y enmascaramientos, por enésima vez a lo largo de la historia: desidentificación, razón democrática, desconocimiento e igualdad.

La desidentificación

Es el último proceso de alienación a que los seres humanos estamos siendo sometidos por una aplicación de diseño del “divide y vencerás a escala social”. Los seres humanos estamos perdiendo nuestra identidad y con ello nuestra libertad y derechos. El poder, en todas sus formas, nos fragmenta en relación a sus propósitos de explotación y expolio. Nos convierte en usuarios, clientes y consumidores desde el poder económico. En vasallos, contribuyentes y electores desde el poder político. En creyentes y fieles desde el poder religioso (en estos momentos ocupado por los partidos políticos, además de por otras creencias).

Con la desposesión de la identidad, el ser humano se ha convertido en una entidad anónima y alienada, sin identidad todos somos clones al servicio del poder. Quien no conoce su identidad, difícilmente puede reclamar lo que le han arrebatado, porque dudará sobre si le correspondía realmente. Las nuevas tecnologías están contribuyendo al propósito del poder de dos formas, una permitiéndonos multiplicar nuestras identidades con nicks y avatares en el espacio virtual y otra sustituyendo la identidad por una IP, como único referente, como el Estado nos identifica por el DNI, en la ampliación virtual de la realidad nos identifican con un número. A los ojos de todos los depredadores de nuestra identidad somos un número que permite nuestra clasificación por categorías organizadas que permiten mejor nuestra desposesión.

Sólo saldremos de esta crisis humana con una recuperación de nuestra identidad real, con una expresión correspondiente en nuestro lenguaje a esa identidad real, y con una vida pletórica de conductas que se correspondan con nuestra identidad real, y no con nuestra desidentificación, en identidades virtuales o clasificaciones espúreas.

Los motivos por los que se establece esta desidentificación no son otros que la eliminación de nuestra libertad individual en función de alcanzar el objetivo de una libertad reducida, parcial, diseñada, para integrarnos en la colectividad. Porque la libertad sólo se quiere entender en estos tiempos en función de un patrón colectivo, especialmente promovido por las ideologías totalitarias, tanto de izquierdas como conservadoras. La identidad propia y autodefinida sólo se puede establecer en el nivel individual. Sin identidad dejamos de ser individuos para convertirnos en amorfos elementos de una sociedad de masas.

Razón Democrática

El segundo elemento de nuestra deshumanización es el que permite organizar nuestra convivencia en función de una interpretación perversa de la democracia. Supongamos que tres personas se reúnen para resolver un problema, una de ellas sabe cómo se resuelve y las otras dos no lo saben, pero deciden someter a criterio democrático, es decir a votación, la solución que elegirán para resolver el problema, y los dos que no saben resolverlo votan por sus soluciones, mientras que el que si sabe resolverlo vota por la suya. De una forma tan sencilla y diáfana, podemos entender como la democracia puede servir como procedimiento para equivocarse sin fin: esto es un resumen de los efectos perniciosos de la razón democrática.

Como la política impregna nuestra existencia, el método de decisión democrático ha comenzado a utilizarse como el más justo de todos, porque permite que todo el mundo tenga la misma capacidad de decisión. Esto es lo que se denomina con acierto fundamentalismo democrático, la imposición del criterio de la mayoría aunque represente la más extravagante de las irracionalidades.

El fundamentalismo democrático es una perversión de la razón, una pérdida de tiempo, y una barbaridad, que permite que dos idiotas se pongan de acuerdo para arruinar las mejores ideas de un sabio y lo consigan, en aras de la democracia. Como en el mundo hay muchos más idiotas que sabios estamos condenados a la decadencia ininterrumpida y democrática.

¿Cómo se podría corregir esta perversión política en las decisiones humanas? Fundamentalmente con justicia, porque la democracia puede no ser justa, tanto como la justicia puede no ser democrática. Sin embargo como la justicia se ha convertido en últimos tiempos en su perversión de justicia social, tampoco sirve para resolver los problemas, porque la justicia que no sea justicia social será despreciada como no democrática, porque no permite participar a todo el mundo en las decisiones. Esto contribuye a devaluar a los que realmente tienen criterio racional y alzar a los que no lo tienen.

Otro factor que nos conduce a la involución, porque supongamos que un ciudadano tiene una magnífica idea para resolver nuestros problemas, debe presentarla ante otros ciudadanos que no tienen ni idea del asunto, al mismo tiempo que otro, que les promete mucho más. Se somete a votación y triunfará el que más promete, pero en realidad no sabe cómo se resuelven los problemas, por disonancia cognitiva, como los electores han elegido al inepto embaucador, no dirán nada sobre el desastre, porque además se considerarán responsables de la metedura de pata. El mundo al revés, pero muy democrático, eso sí.

Desconocimiento e igualdad

Hasta que no nos demos cuenta de que la política ha sido colonizada por la ineptitud, y que la democracia se ha convertido en el mecanismo que permite ejecutar la ineptitud en nuestras vidas, las cosas no tendrán remedio.

Ni todo el mundo tiene la misma capacidad de razonar, ni de experimentar, ni de esforzarse por alcanzar sus objetivos, ni de sentir, ni de creer, ni de soñar, ni de crear, ni de vivir, nos han convencido de la falacia de que todos debemos pensar que somos iguales y si no lo hacemos somos unos inmorales, cuando en realidad todos somos diferentes. La diferencia, al contrario de lo que muchos piensan, no es origen de la desigualdad, sino de la diversidad. Lo diverso no tiene por qué ser desigual, al contrario, es la expresión natural de la libertad humana, la igualdad es una aspiración de los seres humanos diversos y una tiranía para los seres homogeneizados artificialmente, que les impide su desarrollo. Si sustituimos igualdad por equidad, que es la igualdad de condiciones, tenemos el problema resuelto. No somos iguales, pero podemos ser equitativos, como anticipo de organizar una sociedad más justa.

La libertad humana está siendo asfixiada por el poder, algo que siempre ha ocurrido, pero en esta ocasión por medio de la política, utilizando como coartada la democracia, que se ha acabado convirtiendo en un territorio que favorece que los menos cualificados reciban los máximos privilegios sin mérito alguno para ello, desvirtuando cualquier principio de autoridad porque se fundamenta en la imposición de forma violenta de criterios inadecuados e inadaptados, propios de las delirantes pretensiones de los que desconocen más de lo que conocen, sobre las tareas para las que han sido elegidos o designados, democráticamente. ¿Qué autoridad puede tener un inepto aunque haya sido elegido muy democráticamente?. Pero como en esta sociedad, "todos somos iguales" según nos dicen, nos han llevado a la conclusión de que no hay ineptos, ni sabios, cuando en realidad esa es la estrategia de los ineptos para anular a los que no lo son.

Creo que los ciudadanos debemos avanzar hacia la recuperación de una autoridad que provenga del conocimiento y la experiencia, pero no por ello que se establezca desde un principio jerárquico y autoritario establecido en el dominio de la superioridad intelectual, económica, o política, sino en el principio racional de que nuestros intereses serán mejor representados y defendidos por los que saben lo que se debe hacer, antes que por los que han utilizado el poder, la política, la democracia y todas las trampas que han sido capaces de tenderle al destino, para ocupar los puestos de decisión, para los que no sólo no están cualificados, sino que con tal de mantenerse en ellos, serán capaces de impedir que todos los que sí lo están puedan desplazarlos de su posición de privilegio. No es cierto que todo sea relativo, no hay relatividad alguna en el pago de más impuestos y recepción de menos servicios. La política debe tener como prioridad el Estado del Bienestar, no el bienestar del Estado, es decir, de los políticos que lo administran y gestionan.

Mientras no entendamos todas estas cosas y actuemos en consecuencia, seguiremos soportando que la estupidez de unos desaprensivos, sigan dirigiendo nuestra existencia y destino hacia el malestar progresivo, es nuestro particular camino de servidumbre.

Hay que dejar bien claro que la inmensa mayoría de los que hoy se dedican a la política, no lo hacen por una vocación de servicio público o finalidad altruista, sino porque en ningún otro escenario obtendrían tantos privilegios como les concede el abuso de poder en relación a sus condiciones y aptitudes.

Biante de Priena

miércoles, 8 de septiembre de 2010

¿En nombre de la democracia o amparados por ella?


Hay mucho crápula que menta la democracia para cometer las más bajas acciones en su nombre. La democracia se convierte en demagogia cuando sobrepasa el marco establecido por la ley, pero como va a cumplirse la ley si los que las hacen son los que menos las cumplen o mejor dicho, los que mejor las incumplen. Es sorprendente que desde la Justicia no haya nadie que diga ni haga nada, ante lo que está aconteciendo, más que en el limbo de la independencia perdida de los tiempos de Alfonso Guerra, la Justicia española vive ahora en franca dependencia del poder político que la chulea a su antojo, hasta prostituirla en su ceguera para convertir sus excesos en ejemplo de rigor democrático, aunque se pasen la Constitución por el forro de las gónadas.

La oclocracia, esa tiranía simbiótica del poder con las muchedumbres más zafias y denigradas, ha sustituido al embrión democrático en el que vivíamos en España. Hoy se menta la democracia para que un tarugo defienda lo indefendible, mienta sin descanso o se ría de sus prójimos en sus propias narices. ¡Oiga que esto es democracia!, se oye decir a los mayores impostores que la democracia ha tenido en su historia, ¿quiere que le llame facha y le condene al ostracismo?, pues a callar, a aceptar lo que hay porque es lo único posible y de paso vuelva a besarme el culo.

Vivimos estúpidos tiempos de decadencia, en que cualquier imbécil que se beneficia de su representación de los demás, alcanza plena impunidad a sus diatribas y crímenes contra la razón, con solo mencionar la palabra democracia. Parece mentira, pero la democracia tendría que presentar una denuncia por malos tratos de los políticos, a ver si alguno terminaba en la cárcel de forma preventiva, porque los acémilas que dicen representarnos no dejan de violarla constantemente, y supongo que la democracia española no tenga voluntad de meretriz, aunque los que apelan a ella la han convertido en su puta de referencia.

¿Cuantos criminales contra la razón y el sentido común hay en la política española que se amparan en la democracia para cometer sus crímenes sociales? Esta colección de demagogos que tenemos en el escenario de la representación política española nunca fueron demócratas, ni lo son, ni lo serán, son un engendro del poder que nada tiene que ver con la voluntad del pueblo, unos aprovechados que utilizan la democracia en su beneficio para obtener privilegios, que nunca hubieran soñado antes de instalarse en la política. La democracia se ha convertido en una depravada forma de dominio del pueblo por los políticos, en una miserable forma de explotación, en una coartada del poder para oprimir a los ciudadanos, que pagan la fiesta con sus impuestos y los recortes en su bienestar, para que los afortunados mancebos del poder sigan disfrutando de la vida, mientras los que los han elegido cada día estemos peor.

Sin embargo la gente se está hartando, el malestar se está haciendo sustancia, antes de convertirse en esencia. Creo que los políticos están recorriendo los últimos pasos de su calvario antes de ser crucificados, porque no se han dado cuenta de que la democracia es el gobierno del pueblo, no el dominio del pueblo, que es como lo entienden los demagogos, que campan con la brutalidad de los ignorantes con poder por los páramos de la patria, porque aún no se han enterado que gobernar es hacer lo que el pueblo quiera, no lo que quieran ellos, eso es mandar, hay que ser burros para pretender convertir la democracia en un lupanar en el que a los españoles y las españolas nos vayan dando por el culo, según les parezca.

Se acerca el final de su desafuero, de su locura de poder, de su vesania paleta, están sentados sobre un volcán que humea y pronto entrará en erupción, porque no se han dado cuenta que convirtiendo la democracia en un arma de opresión contra el pueblo, se les agota la coartada que les permitía sus privilegios. El siguiente capítulo será la venganza del pueblo contra los sinvergüenzas que les representan, que el pueblo cuando se pone bruto, también sabe recobrar el ojo por el ojo y el diente por el diente. Lo peor, es que tanto han manipulado la democracia, que vamos a tener que reinventarla cuando apartemos del poder a todos estos mangantes desenfrenados, y todo comenzará por una revolución sencilla que consistirá en llamar a las cosas por su nombre, al político que roba se le llamará ladrón, al que engaña mentiroso, al que se aprovecha aprovechado y al que es idiota se le llamará idiota.

Necesitamos un tsunami de realidad, fundamentalmente en el lenguaje, pero también en los hechos, para salir del océano de intoxicación y demagogia en el que nos han instalado nuestros representantes políticos.

Biante de Priena

martes, 7 de septiembre de 2010

Que Gundisalvo nos salve

Corría el año 1977 y surgió en escena una película que nos advertía a los españoles sobre lo que se nos venía encima. Antonio Ferrandis daba vida a un personaje, Don José Ufarte un político adhesivo, fundador del partido político Concordia Democrática del Estado Español. Pedro Lazaga dirigió esta desternillante parodia de la íntima vida de los políticos, que en los tiempos actuales ha sido sobrepasada con creces.

Nadie por entonces pensaba que la política iba a caer tan bajo, pero comparado con lo que hoy acontece, Gundisalvo, hombre campechano y con ideas, un poco pillín, y siempre barriendo para su casa, podría ser un candidato con muchas posibilidades para representar al pueblo español en el Parlamento. Al menos, Gundisalvo era humano, no como los mármoles que habitan los parlamentos en la actualidad. ¿Por qué ahora no se harán películas que satiricen la política? ¿A nadie se le ha ocurrido hacer una peli sobre Zapatero? El principal problema sería que no recibiría subvenciones, y sin subvenciones ya se sabe que no se hacen películas en España.

Hoy me he enterado de que mi admirado Arturo Pérez-Reverte ha decidido abandonar la presidencia de la Comisión para la celebración del bicentenario del nacimiento de la nación española en Cádiz, con motivo de la promulgación de nuestra primera Constitución en 1812, conocida como la Pepa, por haberse aprobado el 19 de marzo, día de San José.

Posiblemente, sin Agustín Argüelles entre nosotros, no haya nadie que pueda brindarle a Cádiz la gloria que podría pergeñar el autor de la novela “El Asedio” (un homenaje señero a la tacita de plata) y tantos otros relatos épicos, que han permitido que no nos olvidemos de que ser español sí es un hecho diferencial constatado por la realidad histórica y no una tribulación delirante de algunos enajenados sin tratamiento.

Dice el concejal Juan José Ortiz que tratará de que el escritor descubridor de Alatriste (en las novelas, hay personajes que se descubren y otros que se inventan) reconsidere su decisión, motivada por el acoso sin cuartel, nunca mejor dicho “el asedio” al que ha sido sometido por el concejal de IU Sebastián Terrada Galán y otros concejales del PSOE, como Rafael Román, alias "Franquito"(por su parecido con el dictador) , ex consejero de Cultura de la Junta de Andalucía y poder fáctico en el Cádiz socialista desde hace treinta años, porque la izquierda no quiere más memorias históricas que la suya, faltaría más, y dentro de poco descubriremos que más de la mitad de los padres de la patria española eran homosexuales, que realmente lo más importante fue lo que realizaron las feministas que por entonces no existían, que los españoles desde el pacifismo y la rendición lograron expulsar definitivamente a los franceses y que el pueblo, en realidad, más que contra Napoleón se rebeló contra Franco, que era en realidad el auténtico seudónimo de Fernando VII. Algo así, más o menos, será lo que pretenden contarnos los diseñadores de la realidad histórica de las izquierdas gaditanas.

Sirva de ejemplo para contemplar la miseria de lo que ocurre en este país, alguien que representa a menos de 25.000 gaditanos ha logrado que los demás gaditanos, gracias a su silencio o desinterés, vayan a quedarse privados del mejor comisario para los actos del bicentenario, como demostró serlo en la exposición de los actos del 2 de Mayo en la capital española. ¿Es suficiente criterio el haber sido elegido como concejal por CA-IU en Cádiz para decidir quién no debe ser el comisario del bicentenario? ¿Qué criterio más que el de los votos ilumina al “verdugo del escritor”?. ¿Qué conocimientos y criterio sobre la historia de Cádiz tiene el ínclito intruso oclócrata de los 25.000 votos, Sebastián Torrada Galán? ¿Cuántos lectores de El Asedio habrá en Cádiz que se estarán acordando de sus antepasados?

Desconozco el curriculum del pontífice comunista, porque solo consta que es funcionario de la diputación de Cádiz y que ha trabajado en drogodependencias, en internet no figura el puesto que ha ocupado, pero eso sí, busquen su nombre en internet y descubrirán que los cargos por designación política, en consejos, direcciones, asesoramientos y otros ámbitos institucionales, varias decenas, supongo que habrá sido evaluada su presencia por todos sus votantes en cada caso, pues ellos le han concedido el beneplácito, democráticamente, de recibir tan meritorios privilegios. Por cierto, sobre la historia de Cádiz, hecho de su mano, nada de nada. Pero es el que decide, por la gracia de las urnas, no por las urnas de Grecia, que no es lo mismo.

Desgraciadamente, Cádiz vive en un carnaval político permanente y los gaditanos lo permiten. ¿Qué esperan los gaditanos para recoger firmas en la plaza del ayuntamiento y nombrar a Pérez-Reverte comisario por aclamación popular?. Lo que más me cisca es que se salgan con la suya unos indigentes intelectuales que dicen representar al pueblo y lo único que hacen es patrocinar a sus sectas desde hace tres décadas, mientras viven del momio.

Lo dicho, visto como está el asunto, mejor será que nos gobierne Gundisalvo, que al menos sabe hasta donde puede robarnos, porque es un profesional de la política.

Biante de Priena

Los políticos españoles asombran al mundo


En un solo folio,  presento una propuesta para resolver los problemas que tenemos los españoles en relación a la desconfianza que nos ofrecen los políticos. Supongamos que mañana mismo, los políticos españoles mostraran su solidaridad con los ciudadanos en estos tiempos difíciles que estamos atravesando. ¿Se imaginan ustedes que decidieran por unanimidad en todas las instituciones que ocupan bajarse el sueldo a la mitad? Sería fascinante, una medida ejemplar para recobrar la credibilidad ante los ojos de sus representados.

Inmediatamente después, ante los rumores de que para lo único que acceden a la política es para obtener privilegios económicos y sociales, tras creación de una página en internet para tal propósito y de forma voluntaria, todos los políticos que así lo decidieran podrían presentar sus declaraciones de la renta y patrimoniales, así como la de sus cónyuges e hijos a su cargo, durante los últimos años, y por supuesto, su curriculum laboral anterior a su entrada en la política para comprobar que el acceso a la representación pública no ha supuesto un excesivo enriquecimiento en comparación con los trabajos que tenían antes de ocupar un cargo público.

De la misma forma, todos los cargos políticos de libre designación, siguiendo el ejemplo de los que les han nombrado, también de forma voluntaria, podrían hacer lo mismo que sus patrocinadores. También podrían hacerlo los sindicalistas, especialmente los liberados, los representantes de colectivos que reciban dinero del Estado y todos aquellos que ocuparan un puesto de representación que no provenga de las vías legítimas de las que cualquier español dispone para acceder a la administración pública.

En cuanto al Estado, para que los ciudadanos puedan comprobar que la administración del dinero público es escrupulosamente rigurosa, honesta y eficaz, el INE debería habilitar un espacio en internet, para que todos los ciudadanos pudieran comprobar cuando lo quisieran en que se han gastado los dinero públicos, de qué forma se han gastado y quienes han sido las empresas que se han beneficiado de sus negocios con el Estado, y en su defecto los nombres de las personas que las dirigen.

Con unas medidas tan simples, accesibles y barata, los españoles posiblemente volveríamos a confiar en la clase política española que se ha convertido en aristocracia de facto, cuando se les ha olvidado a nuestros representantes que estamos viviendo en una democracia. Sabiendo que es lo que ocurre con el dinero público, los ciudadanos seguramente volveríamos a creer en los políticos.

No es necesario que todos lo hagan, con que los que no tienen nada que ocultar lo hicieran, sabríamos en quienes podríamos depositar nuestra confianza. Los demás, poco a poco, serían apartados de la política y de la ostentación de cualquier puesto de trabajo público de origen político. Sería una magnífica forma de resolver todos los problemas de credibilidad que nos asolan a los españoles sobre la utilización de los recursos públicos y como los gestionan nuestros representantes políticos.

Ofrezco mi voto a aquel político que se atreva a ser el primero en mostrar una absoluta transparencia, si tengo que confiar en alguien, lo menos que puedo hacer es saber que rango de honestidad le caracteriza, y por supuesto, si lo que obtiene del Estado es justo en relación a lo que ofrece a la Sociedad, por sus méritos, trabajo y esfuerzo, al igual que cualquier otro ciudadano español tiene que mostrar su adecuación para los trabajos que ocupa a lo largo de su vida.

Biante de Priena

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