desde 2.006 en Internet

martes, 31 de mayo de 2011

En el Principado de Asturias comienza el cambio político que España necesita

Dedicado a todos los que han hecho una Asturias mejor.

Tras las pasadas elecciones, han cambiado muchas cosas en la política española, pero sobretodo en la política asturiana; la frase de Lord Acton que dice que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, permanece vigente.

Bajo la debacle del PSOE y el triunfo del PP en España, se encuentra realmente el hartazgo de los españoles con la forma en que son representados por sus políticos, más ocupados en defender sus propios intereses que los de sus representados. La democracia española requiere un cambio profundo, porque no puede seguir secuestrada por las cúpulas de los partidos políticos, que son los que deciden, como si de un Antiguo Régimen se tratase. Los designados para representar a los ciudadanos, son elegidos por las cúpulas de los partidos y no por las bases, que solo pueden ratificarlos u oponerse y ser condenados al ostracismo. Una vez que las listas salen a urnas, sólo pueden ser apoyadas o rechazadas por los electores, que no eligen lo que quieren, sino que escogen entre lo que se les ofrece, cocinado en los sanedrines de las cúpulas partidarias. Esto ha derivado en un proceso de selección negativa perverso, que conculca la representación a los mejores y premia la de los peores, que son los designados por las cúpulas, no por su valía o capacidad, sino por su sumisión y acatamiento de lo que le manden desde arriba.

La crisis a la que asistimos no es una crisis de representación, sino de usurpación de la representación política por parte de los dirigentes, de las cúpulas de los partidos políticos; en el PSOE se está viendo cuando Rodríguez Zapatero ha colocado a Rubalcaba como su sucesor, al igual que Aznar colocó en su día a Mariano Rajoy. Con el dedo del poder, contra la democracia, contra los afiliados, contra el pueblo español que requiere dignidad, rigor y respeto. De esta forma, la democracia se ha convertido en demagogia, en una tiranía discreta que promueve el poder autoritario y totalitario. La cuestión es grave.

Mientras las plazas de España se llenan de indignados, desocupados, revolucionarios, indigentes, turistas y curiosos, en una protesta contra la política realmente existente, que no acaba de materializarse en una acción concreta, posiblemente, porque las que surgen no les agradan a los que tratan de subyugar y pastorear el movimiento social a sus propósitos, tras erigirse en “espontáneos” líderes de las masas, para favorecer la perpetuación de lo existente, en Asturias se ha iniciado una auténtica revolución política, gracias a la presencia de un político coherente y congruente: Francisco Álvarez Cascos. El experimento asturiano ha funcionado y Foro Asturias de Ciudadanos se ha alzado con la mayoría simple en las pasadas elecciones, sorprendiendo más a los extraños que a los propios. En España, los ciudadanos observan con simpatía lo acontecido, mientras que las cúpulas del PP, PSOE e IU, con su sentido patrimonial de la representación pública están aterrorizadas.

Gracias a la desinformación e intoxicación a que los medios de comunicación han sometido a la opinión pública, pocos conocerán que Francisco Álvarez Cascos ha sido el único político de España elegido de forma directa, por votación, por todos los afiliados a su partido. Más de 3000 votos a favor de los afiliados a Foro Asturias el 5 de marzo de este año, le han permitido ser el encargado de representarles. También muchos desconocen que el sistema de elección de candidatos y representantes del partido, aprobado en los Estatutos de Foro Asturias, es el de elecciones primarias, pero no como las que promueve el PSOE, sino como las que existen en los Estados Unidos, en las que los candidatos se presentan libremente, comunicándolo al partido cuando se abre el proceso electoral interno. También se desconoce que Foro Asturias ha aprobado un Código Ético en sus representantes, que les obliga a ser transparentes ante los ciudadanos y en el que la sanción por incumplimiento, les puede costar directamente el puesto.

En Asturias, tras más de treinta años de gobierno socialista, actualmente nos encontramos más bien ante un cambio de régimen, pues la fosilización e incrustación de los políticos al poder, ha conducido a un sistema de corrupción institucionalizado, denominado pacto del duerno, en el que todos los partidos con representación se han repartido los privilegios del poder, sin hacer política ni crítica que socavara o pusiera en peligro su abuso de poder. La corrupción existente en Asturias es infinita, y va desde comprar lapiceros a las mismas empresas (siempre a las mismas empresas desde hace décadas), por el PP y el PSOE, hasta la designación de los trabajadores de la administración pública por tener carnet de un partido o de otro, no sólo para los mejores puestos de trabajo, sino para cualquier puesto de trabajo, incluso para los contratos temporales.

En estos momentos se están celebrando negociaciones para formar gobierno en Asturias, la fuerza con más escaños es Foro Asturias y Francisco Álvarez Cascos debería ser el próximo Presidente del Principado, pero tanto el PSOE, que ha iniciado una campaña de ostracismo y exclusión contra Foro Asturias considerándolo de extrema derecha, para perfilar un acuerdo con el PP, que es simplemente de derechas y con IU que ya no sabe ni lo que son, sin embargo ha sido un fiasco, algo que se ha roto por completo al integrarse en Foro Asturias, Rafael Fernández Tomás, heredero del legado del socialismo histórico de Asturias, hijo del primer presidente democrático de Asturias y nieto del último presidente asturiano en la República, pero también en el PP que, por medio de Mariano Rajoy, y los líderes regionales, no aceptan el varapalo a que han sido sometidos, perdiendo más del 60 % de sus votos, por mor de su hijo pródigo, tratan ambos de coartar el resultado de las urnas, no sólo por la pérdida de poder y puestos de trabajo en sus partidos que esto supone, sino porque están aterrorizados ante las auditorías de las instituciones que han gobernado, que ya ha anunciado Francisco Álvarez Cascos.

Las bases del PSOE y del PP en Asturias, están exigiendo en estos momentos congresos respectivos en sus formaciones políticas, algo a lo que se están resistiendo las cúpulas en la región y a nivel nacional. Tanto la presión externa, desde Foro Asturias, con la victoria electoral sobre la mesa, como la presión interna desde las bases del PP y del PSOE, para erradicar a las cúpulas de sus partidos que han participado en la corrupción, como la presión en la calle de los ciudadanos, los acampados y los que han acudido a las urnas, tienen asediadas en estos momentos a las cúpulas del PSOE y del PP en Asturias. Realmente, los que están deslegitimados por sus propios compañeros, no deberían ser los que llevaran adelante un acuerdo para la próxima legislatura con la formación que ha triunfado en las elecciones, porque lo único que tratarán de negociar, no es lo mejor para su partido, sino lo que no resulte peor para ellos, es decir, lo que resulte, a la larga, mejor para ellos y peor para Asturias.

Por eso, en Asturias, más que un cambio de gobierno en una democracia, lo que se está dirimiendo es un auténtico cambio de régimen, de una demagogia infame y corrupta, urdida para beneficiar a las cúpulas de los partidos, a una democracia real y rigurosa en beneficio de todos los asturianos, los del PSOE, los del PP, los de IU, los de FORO, los acampados, los que no acudieron a votar, y los que no confían en la democracia. Quizás sea la última oportunidad que tengamos en España de mostrar que desde la política se pueden hacer las cosas bien, por eso el cambio de régimen en Asturias, puede ser el principio de la regeneración de la democracia en España y al mismo tiempo, el final de un régimen usurpador de la democracia por los partidos políticos que se han convertido en una nueva aristocracia.

Cuando nos echamos al monte, lo que hacemos en Asturias tiene su eco en la Historia de España, en esta tierra sabemos que lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos, no se lo podemos pedir a nadie y cuando nos rebelamos no nos detenemos hasta lograr nuestro propósito. "Mirad a Francisco Álvarez Cascos, pues así son la inmensa mayoría de los que están con él" (estas palabras nos dijo un día a los picopaleadores, su cónyuge, María Porto, cuando se dio cuenta de que Francisco no era el único, que había miles como él en esta tierra dispuestos a darlo todo por Asturias).

Somos diferentes, pero no por eso dejamos de considerarnos iguales a los demás españoles, no somos mejores, somos distintos y lo sabemos, pero no para aprovecharnos de los demás, sino también para hacer frente a las dificultades, ahí siempre aparecemos los primeros, esa es nuestra virtud más encomiable.

Enrique Suárez

lunes, 30 de mayo de 2011

Mariano Rajoy, no tienes ni puta idea de lo que es el orgullo de ser asturianos


Cada día me sorprende más el papanatismo de Mariano Rajoy, ahora se deja decir, que cuando Cascos se mostró disponible para ser el Presidente del Principado de Asturias por el partido en el que había militado durante 34 años, todavía tenía su ficha en Madrid, sólo le ha faltado decir que Cascos es madrileño de nacimiento. En fin, Rajoy cada día decepcionas a más españoles, y una vez que Zapatero se aparte de los focos del escenario público, algo que ocurrirá en breve, la intensidad de la luz pública, en su heliotropismo contumaz, va a destrozar al “Ícaro de Pontevedra”, porque desde el PSOE largarán la especie de ¿qué ha hecho Rajoy, esa recreación del tancredismo expectante, para ser Presidente del Gobierno de España?

Si no fuera gallego, se le podría perdonar lo que ha dicho, pero siéndolo, no se puede. El Presidente del PP debería saber que la condición asturiana, al igual que la gallega, no se adquiere por el lugar de nacimiento, sino por el vínculo a nuestra tierra. No es más asturiano quien nace en Oviedo, que quien nace en Buenos Aires, México, Hamburgo o Bruselas, siendo hijo o nieto de asturianos. Ni siquiera hay que nacer en Asturias para ser asturiano, porque los asturianos no somos segregacionistas, al contrario, desde que hay crónicas escritas (hace más de 2.000 años) somos acogedores con los que vienen, siempre que respeten nuestra libertad y nuestras costumbres.

Nunca ha habido xenofobia en Asturias, con razones para haberla, como cuando en el Avilés de los años sesenta sólo 1/3 de su población era de origen avilesino y 2/3 de otros lugares de Asturias o de España, al final nos arreglamos; porque los asturianos nos hemos movido por el mundo, venciendo nuestra condición de aislamiento y somos extraordinariamente cosmopolitas. Nadie en Asturias desdeña lo ajeno, aunque todos presumamos de lo propio. Ambas cosas son compatibles.

En Asturias nunca han medrado los nacionalismos, porque los asturianos nos sabemos españoles sin complejos, aquí se dice: Asturias es España y lo demás tierra conquistada. Y ciertamente es así, el concepto de comunidad integrada con el resto de las comunidades españolas surge en Asturias antes que en ningún otro lugar y si la unidad de la nación se resiente, en Asturias nos enfrentamos a quien sea, porque buena parte de la historia de España nace en Asturias.

Rajoy no tiene idea de la historia de Asturias, hasta en siete ocasiones Asturias se ha levantado contra los opresores que han tratado de cambiar su destino, desde fuera, en todas ellas tuvo repercusiones en España, lo que aquí hicimos. La invicta Asturias siempre ha sido la última frontera contra la opresión, el inexpugnable territorio tras las montañas, en el que un puñado de asturianos rechazaban doblegarse y se enfrentaban a los invasores, hasta la muerte si era neceario, porque aquí sabemos que la vida sin libertad no es vida.

La primera ocasión, en la noche de los tiempos, hace milenios, fue con la resistencia de los celtas y castreños a las invasiones de los ligures del norte de Italia. Hasta aquí llegaron y no pasaron.

La segunda, en la que la mayoría del pueblo astur fue exterminado, fue contra los romanos: Asturias fue el último lugar por conquistar de la Europa Continental por el Imperio Romano. El mismo emperador Augusto tuvo que desplazarse hasta Astorga para someter a la gente que poblaba estas tierras.

En el año 718, Asturias fue el lugar donde se resistió a las invasiones musulmanas y la Batalla de Covadonga fue el inicio de una monarquía asturiana con afán de reconquista, el último foco de resistencia y el origen de una España cristiana y occidental, con la fundación de su monarquía. No pudo ser una simple refriega, lo que terminó siendo un alineamiento con el orden occidental, cristiano y europeo.

En la época de Enrique II de Trastámara, heredero del Conde de Noreña, Asturias fue el último reducto de la España cristiana que se enfrentó a la vesania de su hermanastro, Pedro I el Cruel, al que derrotó definitivamente en la batalla de los Campos de Montiel, provocando un cambio de dinastía y orden, en los destinos de España.

El 9 de mayo de 1808, cuando se tardaba 15 días en llegar desde Madrid a Asturias, sólo siete días después del alzamiento de los madrileños contra la invasión francesa, los asturianos enviaron embajador a Londres, comenzaron a crear juntas locales, declararon la guerra a Napoleón, y decidieron gestionar sus propios asuntos frente al pequeño corso. En 1812, en Cádiz, se promulgó la primera constitución española, en buena parte, gracias a la participación de los ilustrados liberales asturianos. En 1820 fue sancionada porque el General Riego sometió al felón Fernando VII al orden constitucional, algo que le costó la vida tres años después.

En octubre de 1934, Asturias se levantó contra la República, en una revolución sin precedentes, declarándose independiente de los destinos del Gobierno de Madrid, algo que intentaron en otros lugares de España, pero que sólo en Asturias se materializó. El mismo general Franco sofocó la revuelta a distancia, por medio del General López Ochoa (y el abuelo de Rodríguez Zapatero). Sin embargo, dos años después, Asturias permaneció leal a la República cuando el general Franco decidió alzarse contra el orden establecido y el desorden existente. Durante la dictadura posterior, Asturias fue el lugar de España donde hubo más enfrentamientos contra el poder franquista, desde los maquis que se echaron al monte, hasta “la huelgona del 62”. En Asturias se configuraron las opciones políticas que se enfrentaron al régimen franquista desde la clandestinidad.

La séptima ocasión en que Asturias se ha levantado, ha sido el pasado domingo, 22 de mayo, cuando los asturianos han concedido con sus votos el triunfo en las elecciones a Francisco Álvarez Cascos y a su partido Foro Asturias, en tan solo cinco meses de existencia, por delante del PP y del PSOE al mismo tiempo, contra la campaña más infame de estos partidos en el desprestigio del candidato ineludible, contra viento y marea, contra la mayoría de los medios de comunicación, sin apenas recursos, con un puñado de indignados asturianos, a pico y pala, a tres turnos, y con un Francisco Álvarez Cascos que ye más asturiano que la boina de Pinón, que ha recorrido 60.000 kilómetros en esta campaña y realizado más de 120 actos electorales y muchos más, no electorales, para recoger el apoyo de sus paisanos.

La semana pasada, tras conocerse el resultado electoral, Fernando Alonso decidió cambiar su domicilio fiscal de Suiza a Asturias, ayer David Villa, paseaba su asturianía con orgullo envuelto en su bandera azul con la cruz de la victoria, en el Camp Nou, tras haber obtenido el barsa su cuarta copa continental. Hoy Rafael Fernández Tomás, hijo del primer presidente socialista de Asturias en la actual democracia, nieto del último presidente asturiano de la República, se ha afiliado a Foro Asturias, tras que un indigente intelectual de la FSA dijera que Foro Asturias representaba "la entrada de la extrema derecha" en España.

Y tú, Rajoy, que tuviste que traer autobuses de León, Valladolid y Palencia, para rellenar el mismo auditorio, en el que se quedaron 1000 personas en el hall, por no haber ya espacio posible, cuando Cascos cerró la campaña, nos vienes a instruir, una vez más, a los asturianos y asturianas sobre el pensamiento políticamente correcto. Perdona, ¿pero no tienes sentido del ridículo?, ¿te ha contagiado Zapatero la estupidez? Por cierto, Zapatero también tuvo que traer autobuses de otros lugares fuera de Asturias, para rellenar su acto central.

Mariano Rajoy, a pesar de ser gallego, tú no entiendes Asturias, nosotros no somos como en otros lugares de España que juegan a ser naciones para sacar tajada, al contrario nosotros somos españoles y nos han condenado a la dependencia porque quieren someternos, lo mismo hizo Franco, que el PP, que el PSOE, pero también nos rebelamos contra el “sometimiento féliz”, sabemos que lo que no depende de nosotros mismos no sirve.

No se puede ser asturiano sin amar la libertad hasta enfrentarse con los opresores, tanto si te quitan como si te dan, eso es lo que define a nuestro pueblo, la independencia, pero no la sedición y para eso no hay que nacer asturiano, hay que sentir, sencillamente, que somos diferentes, y eso se logra amando Asturias. Te dejo con Melendi, sigue aprendiendo, marianín, que te queda todavía mucho para que en esta tierra te recibamos con los brazos abiertos.

Te lo vuelvo a repetir Mariano, Asturias será tu talón de Aquiles, trátanos sin respeto, como estás haciendo y terminarás tus últimos días como Napoleón en Santa Helena, en un pazo de las Rias Baixas, maldiciendo Asturias, porque fue el origen de los errores que malograron tus ambiciones. Sin acritud, por ahora.



Enrique Suárez

domingo, 29 de mayo de 2011

Los acampados en el poder son los que sobran


"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno raras veces vence, pero alguna vez vence”. Harper Lee, 1960 (frase recordada por Francisco Álvarez Cascos el 2-01-2011)

A una semana de la debacle electoral del PSOE, y el triunfo consecuente del PP, más por los errores de su adversario que por sus propios méritos, las cosas siguen igual. En el PSOE, se siguen disputando quien hace las listas electorales, porque ahora se avecinan tiempos difíciles y su poder va a resultar muy mermado. No hay suficientes puestos en la política, o derivados de la política, para todos y ese es su principal problema. Nada que ver con la democracia. Nombrar a Rubalcaba a dedo, desde la cúpula socialista, algo que ya se conocía al día siguiente del adiós de Zapatero, más que una novedad, es una ratificación demagógica del más de lo mismo.

En el PSOE no se están dando cuenta de que muchos de los que están acampados en las plazas de España ayer fueron sus votantes y se sienten defraudados, además de indignados. No les falta razón, aunque tampoco les sobra en su deriva cínica a lo Diógenes de Sínope, al reivindicar cambios radicales en la política española. Todavía no se sabe en qué parará la revolución ciudadana de las acampadas, porque en estos momentos se fragua quien la representará.

Si se hace desde la libertad, puede salir adelante, si se hace contra la libertad, no tiene ningún futuro. Desde la libertad solo puede condensarse en una alternativa política radical que se enfrente a lo existente, lo habíamos anunciado el año pasado en este blog: la creación de un antipartido político, una facción política que se enfrente a todas las existentes, con un programa breve pero intenso. La alternativa de masas, social, que pretende imponer su visión del mundo por decreto oclocrático no tiene ningún futuro, si el socialismo ha fracasado en el experimento desde el poder, peor aún se podría organizar desde la calle.

Rajoy sigue sin enterarse de lo que está ocurriendo y en estos momentos es tan peligroso para recobrar la salud política de este país como el Presidente que no se acaba de ir. El PP ha triunfado a pesar de Rajoy, al igual que el PSOE ha fracasado gracias a Zapatero. Ambos partidos sufren una impresionante crisis de liderazgo, sin precedentes. Zapatero se va, dice, pero Rajoy, piensa que se queda, cuando ni se está dando cuenta de que Zapatero le arrastrará con él, porque si el Presidente del Gobierno ha sido el responsable fundamental de la crisis total que estamos viviendo en España, Rajoy es el responsable de no haberle detenido, de no haber corregido sus excesos, siendo el Jefe de la Oposición. Nadie le va a perdonar que desde su tancredismo expectante, haya permitido que España haya sido asolada por el progresismo de Zapatero y sus huestes, que nos han traído la mayor crisis institucional de nuestra historia democrática.

España necesita un cambio en su relación entre políticos y ciudadanos, esa es la revolución que compartimos la mayoría de los españoles, unos tomando las plazas y otros las urnas, ese es el mensaje que ha emitido el pueblo con claridad. La gente está harta de que en nombre de unas siglas haya unos ciudadanos que, por dedicarse a la política, se conviertan en una nueva aristocracia que recibe todos los privilegios, mientras el pueblo que les ha alzado a la representación pública recibe todos los perjuicios. No se enteran de que la época de la representación censitaria, con listas organizadas desde las cúpulas de los partidos y no desde sus bases se ha acabado. La democracia no puede ser un instrumento para que unos aprovechados exploten y expolien al pueblo. No se trata de cambiar las formas en los representantes políticos, sino los contenidos, y lo terminarán haciendo, a la fuerza, si no son capaces de hacerlo de forma inteligente y voluntaria.

En Asturias se ha producido un fenómeno insólito, un indignado con la política española, proveniente de su mismo seno, viendo el desastre que se avecina ha establecido una nueva relación (en realidad, una relación auténtica y real) con los ciudadanos asturianos, más allá de las etiquetas ideológicas y los códigos trasnochados. Ni el PSOE, ni el PP se han enterado de lo acontecido, y Francisco Álvarez Cascos ha triunfado en las elecciones autonómicas, contra ambos, gracias a su portentoso esfuerzo y la confianza de sus paisanos. La relación que Francisco Álvarez Cascos ha establecido con sus electores, rompe con la indignante representación política a que están siendo sometidos por el PSOE, el PP y los demás partidos políticos.

Con un singular discurso de regeneración política, haciendo alarde de que la representación política está al servicio del pueblo y no para servirse del pueblo, ha triunfado en las elecciones, volviendo a los cimientos de la democracia española. Álvarez Cascos es un obrero de la política, un auténtico trabajador serrano, que ha recorrido Asturias varias veces, llevando su mensaje, como un buhonero, a los lugares más recónditos de Asturias. En tan solo cinco meses, con un puñado de ilusionados seguidores, ha logrado obtener más diputados autonómicos que el PSOE o el PP, 158 ediles y representación en 60 de los 78 concejos que conforman Asturias, con posibilidades de gobernar en Gijón y de decidir quién gobierna en Oviedo.

La FSA no ha encajado su derrota y trata de enmascararla atribuyendo a Foro Asturias la representación de la extrema derecha en España (y a los 175.000 asturianos que lo han hecho posible) o echando la culpa a los trabajadores de correos de su derrota. No reconocen sus errores. Ni una dimisión. En el PP asturiano, que fue el responsable junto a la cúpula de Génova de que Cascos se saliera del partido en el que había militado 34 años, tampoco han encajado la derrota. No reconocen sus errores. Ni una dimisión.

No reconocen sus errores por una sencilla razón, en la que los seguidores de Foro Asturias compartimos criterio de protesta con los indignados acampados por las plazas de España: su representación política es ficticia, no es real. Los partidos políticos convencionales han degenerado por completo hacia una alegoría del antiguo régimen, mientras sean las cúpulas las que elijan a los representantes políticos y no las bases de los partidos, todo será un engaño a la democracia. Ni Rajoy, ni Zapatero, ni Rubalcaba, ni Cascos siquiera, pueden decidir mejor que todos aquellos que trabajan por una idea. Sin democracia, los partidos políticos se convierten en empresas políticas que se dedican al negocio de conceder privilegios a aquellos que posiblemente menos se lo merezcan. Esa es la lección de los acampados y la de Álvarez Cascos, con dos discursos extraordinariamente convergentes, uno desde la política de Foro Asturias y otro desde las plazas públicas convertidas en foros, que sin respeto, sin rigor, sin honestidad, sin justicia, sin libertad, sin igualdad de oportunidades y sin democracia todo lo demás cae.

Rajoy se está pensando si concede su apoyo a Cascos en Asturias, en Foro Asturias nos estamos pensando si expandimos la idea de la nueva forma de hacer política a toda España, porque es el momento más adecuado de la historia para que cambien realmente las cosas. Seguiremos pensando, a ver que nos depara el destino. Mientras tanto, regresamos al comienzo de nuestra epopeya: ¡a verlas venir!.

Enrique Suárez

viernes, 27 de mayo de 2011

Asturias deja atrás el socialismo


Han tenido que pasar 35 años para que en Asturias se pueda respirar en libertad, la democracia lo ha hecho posible.

La evolución del socialismo ha concluido en su apogeo dejando un legado de pobreza, paro y totalitarismo. El Principado de Asturias es la comunidad española más intervenida desde la política, incluso más que Andalucía. Durante los últimos tiempos el ambiente de putrefacción que se había organizado desde la izquierda asturiana entre censuras, intoxicaciones, manipulaciones de la opinión pública, difamaciones y diatribas recordaba a la Rusia Soviética o a la Cuba castrista.

El fundamentalismo socialista siempre ha brillado en Asturias con un concepto patrimonial de la democracia, pero el discurso que ha rentabilizado el miedo de los ciudadanos se ha agotado. Durante muchos años los socialistas han manipulado a la opinión pública con un programa político que les presentaba como única alternativa posible, porque las reconversiones y deslocalizaciones, así lo recomendaban. En Asturias lo público es inmanente. Ninguna comunidad española tiene tantos empleados públicos en relación a los no públicos como el Principado, incluyendo Andalucía.

Los casos de corrupción del Gobierno del Principado, que ha llevado a un consejero del Gobierno de Areces a la cárcel, junto con otros altos funcionarios, ha sido una imagen fija durante estas elecciones, a pesar de que desde el PSOE se trataba de atemorizar a la población con la irrupción de las derechas, sin dar siquiera una explicación a los ciudadanos de lo acontecido con los caudales públicos. El Presidente de los últimos doce años se ha ido prácticamente sin despedirse, dejándole un legado a su sucesor que realmente sí mete miedo. En las próximas semanas se espera la imputación de más miembros del PSOE en el caso Riopedre, detenido judicialmente para no influir en las elecciones.

Los sobrecostes desmesurados, los contratos irregulares, el patrocinio sectario de las obras más singulares, las subvenciones a las causas más peregrinas han sido elementos que el electorado asturiano no ha podido ignorar, a pesar de la reticencia de los medios de comunicación asturianos, bien subvencionados con dinero público, a publicar sus entresijos. Los asturianos llevan tres décadas con un burka informativo impuesto por el socialismo, la opinión pública no conoce siquiera la punta del iceberg de la corrupción socialista.

La realidad de la gestión económica en el Principado, se conocerá en los próximos meses, ayer mismo, Francisco Álvarez Cascos advirtió en Canal 10 que se disponía a iniciar las auditorías que correspondieran para conocer los misterios que entrañan las arcas del Principado, tras tres décadas de totalitarismo y sectarismo, nadie sabe lo que puede hallarse al revisar las cuentas. Evidentemente, la experiencia de un estadista como el presidente de Foro Asturias es imprescindible para no asumir un estado de cuentas sobre el papel, sin revisión independiente de las mismas.

Por eso no son de extrañar las declaraciones del secretario de organización del PSOE, cuando ha dicho que la victoria de Cascos supone la entrada de la extrema derecha en España. Evidentemente, el derechazo de Cascos, si es verdad que ha tumbado al PSOE, y también a su antiguo partiodo, el PP, al mismo tiempo y de un solo golpe, eso sí es cierto, pero decir que el pueblo asturiano ha votado a la extrema derecha porque no ha votado al PSOE e IU como siempre, es faltarle al respeto a cerca de 300.000 asturianos que han decidido no votar a la izquierda.

Cabe preguntarse que concepto de la democracia tiene el PSOE cuando desde sus filas se hacen estas declaraciones, cuando han perdido las elecciones y ya no se encuentran en el poder. Por cierto las mismas declaraciones que se hacían antes de las elecciones. Lo que está claro es que el pueblo asturiano, con la libertad que le quedaba, tras la asfixia totalitaria a que le ha sometido el socialismo ha decidido en la primera ocasión que ha tenido librarse de los que no dan explicaciones de por qué los miembros de su gobierno han terminado en la cárcel.

Una pregunta que cabe hacerse es cuanto tiempo tardarán los que hoy abandonan las prebendas del poder en salir a la calle para protestar por que han perdido las elecciones, fundamentalmente cuando comiencen a salir los datos reales sobre su gestión económica en el Principado, pero con una gran pancarta pidiendo al próximo gobierno todo lo que ellos no han hecho durante los últimos treinta años.

Aunque no va a resultar fácil la tarea que Cascos tiene por delante, con una administración pública que está plagada de todos los cargos que se han apalancado por tener carnet socialista en los mejores puestos durante los últimos treinta años, desplazando de la libre competencia a otros más capacitados, la remodelación que viene tiene atemorizadas a las plantillas socialistas de la administración pública asturiana.

Al fin, corren malos tiempos para la lírica del puño que asfixia la rosa, no sólo a lo largo de España, sino también en Asturias. Como decía Zapatero a sus rivales en las elecciones del 2007 "hay que acostumbrarlos a que estén fuera del poder", se lo han ganado a pulso. Como decimos en esta tierra: por San Martín, a esconderse.

Biante de Priena

jueves, 26 de mayo de 2011

El cultivo de la indignación


España está indignada, se siente en las plazas, en las urnas, en el PSOE, en las colas del INEM, en Sol, en los empresarios, en los funcionarios, en los pensionistas, en Telefónica. ¿Quién no está indignado en España?, habría que preguntarse. Una vez que sabemos que el país, en general, está indignado sería interesante averiguar con quien está indignado en particular.

Quizás el candidato con más posibilidades para recoger la mayor cuota de indignación nacional, sea el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a la vista de los resultados que ha obtenido su partido, el PSOE, en las elecciones del 22 de mayo. En realidad, menos el 15 % de los españoles que le apoyan a ultranza en las encuestas del CIS, todos los demás estamos indignados con el ente que habita en La Moncloa, hasta ayer mismo todos menos el PSOE, pero tras el batacazo electoral se han unido a la indignación y lo han hecho con vehemencia con un enfrentamiento entre gobierno y partido que no se recuerda en su historia desde lo del GAL y Felipe González.

Hace tres años, en un artículo titulado El Síndrome de China se preveía que algo así iba a ocurrir en España, cuando José Luis Rodríguez Zapatero triunfó en las elecciones generales, porque el día que la realidad alcanzara a los que engañaron a los españoles para triunfar en unas elecciones negando la crisis, ofreciendo lo imposible y creando un poquito de tensión, se iba a armar gorda. El resultado de la política experimental, consentida por el PSOE, mal opositada por el PP, parasitada por los nacionalismos, ha conducido al final a lo que se esperaba, a la debacle nacional, con cinco millones de parados, un endeudamiento galopante, la gente en las calles y el vuelco en las urnas.

Durante siete años hemos vivido en España bajo la hipnosis urdida por las huestes socialistas, empeñadas en demostrar la cuadratura del círculo, cuando trataban de demostrar que el bienestar social dependía de los deseos y no de las posibilidades, de la voluntad y no de la inteligencia, del “tira pal ante” y no del rigor en la gestión, la austeridad en el gasto y el esfuerzo en alcanzar los objetivos. Siempre he pensado que si en vez del PSOE estuviera gobernando el PP y hubiera ocurrido lo mismo, La Moncloa ya hubiera desaparecido, pero como la izquierda de este país tiene patente de iluminación democrática, pues ahí tenemos a los socialistas tratando de convencernos de que la crisis no es para tanto y que los cinco millones de parados es una consecuencia de la presión del capitalismo sobre nuestra sólida economía, es decir, el mismo mantra que llevan repitiendo años.

El PSOE posiblemente desaparezca, gracias a Zapatero (también lo advertimos en su día), porque ha tratado de abrir tanto las fauces para acapararlo todo que se ha quedado con la mandíbula bloqueada en un trismus y la foto le sale con apariencia de tiburón ballena hambriento. En realidad al PSOE de socialismo le queda el recuerdo, y se ha convertido en los últimos años en una agencia de intereses y expoliación pública, un peligro para la convivencia pacífica entre los ciudadanos españoles. Tanta violencia como ha ejercido sobre este país en nombre del progresismo no podía quedar impune, al final la gente se ha dado cuenta de que tanto progresismo sólo incrementaba su poder en provecho del socialismo y que no se podía seguir más allá, dando pasos hacia el abismo de abandonar la condición de españoles para acogerse a la proclama moral de la última república soviética de Europa. En fin, parece que la gente, al final, se ha dado cuenta del engaño.

Pero eliminar a Zapatero y el PSOE de nuestra realidad no va a resolver nuestros problemas, aunque por lo menos vamos a lograr que no sigan creciendo sin fin. El legado que nos va a dejar el PSOE es terrorífico, se han cargado la estructura económica, política, social, cultural e institucional que teníamos en España. El buenismo nos ha resultado pésimo. Hoy tenemos más problemas económicos, políticos, sociales, laborales, institucionales, personales y colectivos, que en los últimos 35 años de democracia. Todo lo acontecido no puede ser casual, sino causal, es decir, promovido con intención y voluntad. No es fruto de la negligencia sino de la imprudencia temeraria y la ambición extrema de una caterva de ineptos que han pretendido demostrar que el mundo se equivoca resolviendo los problemas, mientras ellos tienen razón creándolos, porque las políticas de valor añadido del malestar, la tensión y la crispación, han sobrepasado los límites de la asfixia ciudadana.

Que nadie se equivoque, el PSOE ha cultivado la indignación en España con celo y excelencia, porque en su objetivo estaba sembrar el caos, si no podían resolver los problemas que se presentaban. Soberbia, egoísmo, mezquindad, ignorancia, prepotencia, chulería e indiferencia por el destino al que nos remitían han sido los fertilizantes con los que el PSOE ha cultivado de forma perseverante la indignación en España. Evidentemente ayudados por la inepcia de la oposición y la anuencia de los ciudadanos, que le han dejado hacer las mayores barbaridades pensando que algún día ocurriría un milagro que resolviera el desastre.

A pesar de que el ocupante de La Moncloa no reciba mi simpatía, de nada sirve ahora lamentarse de lo acontecido, ni condenarlo a la hoguera del linchamiento de la opinión pública como chivo expiatorio, a lo que él siempre estaría dispuesto, para redimirnos de nuestros pecados con su espíritu de sacrificio magnánimo. Ya darán buena cuenta de él sus compañeros ahora que van a tener que volver a trabajar a pie de obra y abandonar las prebendas del poder. Apartados Zapatero y el PSOE del poder, seguiremos teniendo los mismos problemas al día siguiente. Así, que en este caso, con acabar con la causa de nuestros problemas no los resolvemos, porque al final tendremos otros con los que vengan.

Sin embargo si tenemos que agradecerle a Zapatero algo antes de que se vaya, y es que nunca tantos españoles se han dado cuenta de que la política no proporciona soluciones a nuestros problemas, sino que los incrementa, sobre todo cuando la representación está fundamentada en los motivos para creer y no en las condiciones de la realidad. Quizás esta experiencia haya servido a los españoles para aprender la lección de que no se puede votar con el corazón, ni creyendo lo que nos dicen los políticos desde la propaganda interesada, porque al final los errores de los ineptos los acabamos pagando todos.

A los indignados que hoy se reúnen en las plazas de España, reclamando pan a los chorizos que les han representado en la política, querría enviarles ánimo y decirles como Punset que no paren, pero eso sería volver a repetir los mismos errores, porque la mayoría ya están parados y lo que deben hacer es parar de estar en el paro, es decir, trabajar. Que despierten del largo sueño hipnótico en el que les han cultivado desde la política es el mejor consejo que puede dárseles. Si el problema es la política, que formen un partido político y triunfen en las elecciones para demostrarnos a todos que sus razones son mejor que las de los demás, los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, decía Lord Acton, están perdiendo el tiempo, las elecciones generales serán pronto, que se olviden de que los demás les resuelvan sus problemas, que creen un partido político con todos los objetivos que se proponen y que se presenten a las elecciones, pero claro, como han sido cultivados en el aborregamiento del Estado Providencia no harán nada para sacarse las castañas del fuego y esperarán a que sean los demás los que les den trabajo, una vivienda, seguridad social gratuita y una pensión vitalicia por haber nacido en el país de los milagros.

Si no les gusta lo existente que se enfrenten a ello, pero claro en un país en que la gente confunde la libertad con los derechos eso es pedir mucho. El nombre del partido ya lo tienen, se pueden llamar INDIGNADOS y elegir entre los suyos a los que mejor les representen, una vez que obtengan la mayoría parlamentaria, pueden promover un cambio Constitucional y convertir España en lo que bien les parezca. Eso de hacer una insurrección cívica para que sean otros los que les resuelvan sus problemas, pudiendo hacerlo ellos mismos, es el colmo de la dependencia y el ancilaje. Mi pregunta es la siguiente, ¿cómo van a conseguir lo que se proponen sin cambiar el sistema? ¿Cómo van a conseguirlo en una democracia sin triunfar en unas elecciones?, ¿cómo van a conseguir cambiar la realidad que no les gusta si permiten que otros sean los que representan sus intereses? ¿Cómo van a dar lecciones a los demás de lo que debe hacerse cuando ellos no están dispuestos a mostrarnos el camino con su ejemplo y esfuerzo?. Yo también les animo, que no paren hasta tomar el Parlamento, pero en las urnas, como los demás, no con la coacción y la coerción de que su verdad es mayor que la de los demás, porque eso hay que demostrarlo en las urnas y no en las calles protestando contra lo que sale de las urnas y no les agrada. Mientras sigan plantados en las plazas, pocos frutos van a lograr, de los que han cultivado su indignación, en esas condiciones, más que indignados podrían denominarse cultivados por los políticos españoles.

Así que menos quejarse de los que les han defraudado y a trabajar y esforzarse por lo que quieren conseguir, a ver si los demás tenemos que renunciar a esta cochambrosa democracia que tenemos, para que ellos puedan dormir a pierna suelta imponiéndonos su versión de la vida y el mundo, como unos dictadores del tres al cuarto. Hace seis meses proponíamos desde este blog una hoja de ruta para la insurrección cívica, sigue vigente, con una buena campaña pueden triunfar en las elecciones, como cualquiera que se presente a ellas, no vamos a cambiar ahora las reglas para que puedan jugar los que no se sienten cómodos con ellas, eso ya lo hicieron los socialistas durante los últimos siete años, desde el poder, y la experiencia ha sido espantosa, como para repetirla ahora desde la calle.

Aunque tengo la sospecha de que no lo harán, de que no formarán un partido político que se llame INDIGNADOS o como les dé la gana, a buena hora se lo iban a permitir desde el PSOE e IU.... y desde el PP y los nacionalistas.

Biante de Priena

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...