desde 2.006 en Internet

Mostrando entradas con la etiqueta Participación Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Participación Política. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de enero de 2013

En busca de los orígenes de la democracia



"El mal que impregna la democracia es la tiranía de la mayoría o que un partido, no siempre la mayoría, consiga ganar las elecciones por fuerza o fraude" Lord Acton

El siglo VI a. de C. es, sin duda, el momento crucial para el origen de la democracia en Grecia, fundamentalmente en Atenas y el Ática. ¿Qué ocurrió en Grecia para que aconteciera semejante fenómeno?

Sin duda, las cosas no ocurren de repente, posiblemente para que pudiera emerger un concepto como Democracia debieron producirse previamente aproximaciones diversas.

Así pueden considerarse a los misterios órficos, que posteriormente derivaron en pitagóricos, se produjo una evolución religiosa hacia la humanización de los dioses; con Ferécides de Siros se crearon las primeras obras en prosa de la Grecia clásica (hasta entonces la escritura se utilizaba de forma meta-mágica en forma de poesía); con Tales, pronunciando en las puertas del mercado de Mileto (uno de los más importantes puertos comerciales de intercambio), la frase: “todo está lleno de dioses” se produjo definitivamente el paso del mythos al logos en el pensamiento griego, que dio lugar la larga evolución entre el pensamiento mítico y el presocrático; con Pitágoras, se nombró por primera vez la filosofía (también la armonía) y se estableció una concepción determinada del mundo, de la vida, del ser humano; y con Solón, se produjo la primera Constitución política en el año 594 a.de C. que transformó en timocracia lo que era una plutocracia, o gobierno de los más ricos. Una de sus más controvertidas propuestas fue la de amortizar las enormes deudas contraídas por las clases menos afortunadas del Ática. Pero lo más fascinante es que todos estos personajes se llegaron a conocer y posiblemente a dialogar entre ellos sobre los grandes cambios que iban a producirse a partir de entonces y de los que serían protagonistas.

Pero sin duda fue Clístenes (uno de los Alcmeónidas, sin esta estirpe no se podría entender la historia política de la Grecia clásica) quien dio forma a la incipiente democracia griega, aunque por entonces todavía era exclusivamente isonomia (igualdad ante la ley de todos los ciudadanos) superando la aristocracia propuesta por Solón. Surge la democracia con diversas instituciones, la boulé o consejo de los quinientos, con cincuenta miembros por cada tribu elegidos  por sorteo; la ekklesia o asamblea de ciudadanos a la que pertenecían todos los ciudadanos mayores de edad; el aerópago o consejo aristocrático, cuyas funciones eran consultivas y relacionadas con tribunales de honor. La ekklesia elegía la Helea o tribunales de justicia y también los arcontes mayores y menores. Así surgió la democracia griega en la que todos los ciudadanos tenían posibilidad de participación y también capacidad de decisión sobre la inmensa mayoría de decisiones políticas de la polis. Si bien es cierto que los metecos (inmigrantes), mujeres y esclavos no eran considerados ciudadanos. Por aquella época Atenas tendría aproximadamente  300.000 habitantes.

Los elementos fundamentales de la democracia griega clásica

Los griegos estaban excepcionalmente preocupados por la igualdad en su condición de ciudadanos, su concepto de libertad (eleutherios) se limitaba a ser libres ante los demás pueblos, libres ante los poderosos, su condición de libertad ante los demás estaba plenamente establecida,  los ciudadanos  de la polis griega se consideraban libres e iguales, pero evidentemente había diferencias entre ellos, que fueron corregidas con algunas estrategias ingeniosas, al menos en el ámbito político, y reducidas en el ámbito económico.

Los griegos se consideraron a sí mismos iguales ante la ley (isonomia), pero también portadores de una igualdad de derechos (isotemía). No había, por tanto, privilegios legales o jurídicos que distinguieran a los ciudadanos griegos, si los había para distinguirse de extranjeros, mujeres y esclavos.

Otro de los conceptos relevantes de la democracia griega era la isegoría (igualdad en la libre expresión ante la asamblea), en realidad integraba más conceptos, como la libertad de comunicación, reunión y expresión. Es interesante recordar que los griegos tenían tres niveles de libertad (eleutherios), ante el destino no tenían ninguna pues las moiras se encargaban de su biografía desde el nacimiento hasta la muerte, pero sí tenían una libertad pública, la de expresarse libre y directamente en la asamblea y también una libertad privada restringida al oikos, es decir, el hogar y también a las iniciativas mercantiles y comerciales.

Sobre el siguiente concepto hay discrepancias, nos referimos a la isomoiría, que algunos interpretan como una forma de igualdad económica o de las condiciones económicas de partida, aunque más bien se refiere a una cuestión de equilibro y proporción (de origen pitagórico), que tiene más relación con la equidad o igualdad de oportunidades. Los griegos estaban extraordinariamente preocupados por evitar la corrupción política y los abusos de poder, establecieron una condición para definir los excesos de los poderosos, la hibrys, una forma de considerar la desmesura y la soberbia. La hibrys se relaciona directamente con el concepto de moira, que en griego significa “destino”, “parte”, “lote” y  “porción”. El destino es la parte de felicidad o desgracia, de fortuna o infortunio, de vida o muerte, que corresponde a cada uno en función de sus condiciones y cualidades, transgredir el destino aprovechándose de los demás, tenía como sanción la némesis o venganza, el castigo de toda desmesura por los mismos dioses. Junto a la asebeia o impiedad, que era el adoctrinamiento de los más jóvenes contra los dioses (y los intereses) de la ciudad – delito del que fue acusado Sócrates y por ello condenado a suicidarse- la hibrys y la traición, eran las afrentas más importantes a la polis. Si bien en el oráculo de Delfos, templo común de los griegos, a su entrada se leía la frase: “conócete a ti mismo”, a la salida, según Platón, estaba escrita una frase contra la desmesura: “nada en exceso”.

La preocupación de los griegos por la igualdad se manifiesta también en un último término, la isocracia, que es la igualdad de poder y ante el poder, por la que todos los griegos podían ser electores y elegidos en cualquier forma de representación, se complementa con el término isogonía, que es la igualdad de participación en los asuntos públicos y administrativos. Los ciudadanos griegos tenían igualdad de derechos pero también igualdad de deberes, no podían declararse ajenos a los asuntos de la polis y tenían la obligación de participar en los mismos.

La configuración de la democracia griega se completa con la justicia (Diké), que debía ser independiente de los demás poderes y autónoma en sus decisiones. En la mitología griega, Diké es la justicia. Hija de Zeus y Temis, tiene como hermanas a Irene (la paz) y Eunomía (la legalidad o el orden). Son conocidas como las Horas, representan los valores que sostienen la convivencia entre los hombres y crean el bienestar. Su función es la búsqueda del equilibrio y la armonía, siendo las encargadas de abrir y cerrar las puertas del Olimpo, presidir las bodas de los dioses, regir las vidas de los hombres por el camino justo.

Diké es una implacable enemiga de la violencia. Como diosa de la justicia divina le corresponde examinar todas las sentencias de su padre Zeus, proteger las empresas nobles de los hombres y perseguir a los transgresores de la ley para imponer su castigo. Como personificación de la justicia humana, era la encargada de brindar sabiduría a aquellos que impartían justicia, no sólo a los jueces, sino también a la boulé y la ekklesia.

Los griegos consideraban que la convivencia armónica entre los ciudadanos de la polis era indispensable para el buen funcionamiento de la vida pública. Sus preocupaciones y temores se fundamentaban prácticamente en las mismas que tenemos los ciudadanos del siglo XXI, temían los excesos y abusos  de poder, la ausencia de libertad, la desmesura en los poderosos, la corrupción, el sectarismo, la impunidad, la injusticia. 

Temían al poder, temían a los poderosos,  temían a los enemigos de otras ciudades, temían al destino, temían a la opresión y a la desigualdad, temían al hambre y la miseria, por eso establecieron un sistema que les permitiera defenderse de todos los males que les acechaban. La democracia es, sin duda, la forma más acabada de protección de los ciudadanos ante el poder, quizás la forma más eximia de armonía en la convivencia cívica; sin embargo, cuando los ciudadanos abandonan sus funciones y obligaciones, permiten que pisoteen sus derechos, consienten la corrupción y la injusticia, toleran la desigualdad y la desmesura, y no hacen nada cuando les oprimen, son víctimas de todos aquellos que pueden imponerles su voluntad de forma ilegítima. 

Deberíamos recordar todos los días que cuando la democracia deja de funcionar, no es por la habilidad de los poderosos en ocultar sus transgresiones y desmanes, sino por el abandono de los demócratas en sus obligaciones. La última responsabilidad no es de los políticos, sino de los ciudadanos.

Enrique Suárez

viernes, 5 de agosto de 2011

La política hunde económicamente España


Cuando hace 30 meses se publicaba en este blog el artículo: “No hay salida”, pocos daban crédito a los argumentos expuestos; hoy, sin embargo, la realidad ha convertido las hipótesis en tesis confirmadas, lo que nos cogratula por el criterio acertado, pero nos decepciona por la realidad que hemos alcanzado.

Ha llegado la realidad para mostrarnos en todo su esplendor la ineptitud de los políticos socialistas que nos han gobernado y la estupidez de los políticos del PP y nacionalistas que han hecho oposición, más bien disposición ancilada a cualquier soberana majadería que partiera del poder. También nos ha mostrado la descomunal manipulación de la opinión pública realizada por los medios de comunicación dependientes, tanto los públicos como los privados. Al PSOE le va a costar la existencia el periplo de Zapatero, pero al PP, de conchaveos y oportunismos, le va a costar lo mismo. Los nacionalismos están satisfechos, lo que buscaban era una nación más débil para seguir sacando tajada y lo han conseguido. Los españoles, cabreados, crispados, empobrecidos, explotados y esclavizados a la dictadura del pensamiento correcto.

Pero de nada sirve el espectáculo, el teatro se cierra por obras. Cuando la realidad controla un país como ocurre actualmente en España, se ponen en práctica los mecanismos de supervivencia de forma inmediata, así como los ingenios personales, y ahí los españoles siempre hemos tenido ventaja y oportunidad, hasta que nos castraron la improvisación tan castiza.

¿Y ahora que viene?, pues todo lo contrario, la reacción, que pasará por la eliminación de todo lo supérfluo e innecesario, y todas las pijadas que ha creado el gobierno para mantener a sus afines en los lugares que no les corresponden. Se acaba la soberbia del poder y viene la humilde, pero despiadada, selección natural a poner las cosas en su sitio. La misma ley es de aplicación para el PP y los nacionalistas, viene la “desparasitación política” de España, algo parecido a una erradicación de todos los que son prescindibles en sus tareas y están parasitando los recursos públicos. Viene mucho más trabajo para los que permanezcan.

Viene la extinción de los socialistas de todos los partidos políticos y organismos públicos que de forma sectaria han ocupado las instituciones, llevándose mucho más de lo que aportan. Viene la igualdad real, la de precio = valor y exención de externalidades. Viene lo auténtico, lo mejor debe estar en el lugar que le corresponde y desplazar a lo peor que lo usurpa. Viene justicia real, política real, y sociedad real, por eso no es extraño que en la calle los ciudadanos se reunan bajo la bandera de la democracia real. Y después de expurgar el país de todos los que lo han masacrado desde el poder, volveremos a vivir otra vez sin problemas, pero si los ciudadanos no conseguimos imponernos en esta ocasión a los que nos expolian, entonces viviremos en un mundo mucho peor, con más violencia e insania, incultura, depravación, corrupción y molicie. Así que todos decidimos en un referendum que no se va a celebrar más que en nuestras conciencias, o participamos en la tarea común de desparasitación o estamos perdidos.

Enrique Suárez

martes, 31 de mayo de 2011

En el Principado de Asturias comienza el cambio político que España necesita

Dedicado a todos los que han hecho una Asturias mejor.

Tras las pasadas elecciones, han cambiado muchas cosas en la política española, pero sobretodo en la política asturiana; la frase de Lord Acton que dice que los problemas de la democracia se resuelven con más democracia, permanece vigente.

Bajo la debacle del PSOE y el triunfo del PP en España, se encuentra realmente el hartazgo de los españoles con la forma en que son representados por sus políticos, más ocupados en defender sus propios intereses que los de sus representados. La democracia española requiere un cambio profundo, porque no puede seguir secuestrada por las cúpulas de los partidos políticos, que son los que deciden, como si de un Antiguo Régimen se tratase. Los designados para representar a los ciudadanos, son elegidos por las cúpulas de los partidos y no por las bases, que solo pueden ratificarlos u oponerse y ser condenados al ostracismo. Una vez que las listas salen a urnas, sólo pueden ser apoyadas o rechazadas por los electores, que no eligen lo que quieren, sino que escogen entre lo que se les ofrece, cocinado en los sanedrines de las cúpulas partidarias. Esto ha derivado en un proceso de selección negativa perverso, que conculca la representación a los mejores y premia la de los peores, que son los designados por las cúpulas, no por su valía o capacidad, sino por su sumisión y acatamiento de lo que le manden desde arriba.

La crisis a la que asistimos no es una crisis de representación, sino de usurpación de la representación política por parte de los dirigentes, de las cúpulas de los partidos políticos; en el PSOE se está viendo cuando Rodríguez Zapatero ha colocado a Rubalcaba como su sucesor, al igual que Aznar colocó en su día a Mariano Rajoy. Con el dedo del poder, contra la democracia, contra los afiliados, contra el pueblo español que requiere dignidad, rigor y respeto. De esta forma, la democracia se ha convertido en demagogia, en una tiranía discreta que promueve el poder autoritario y totalitario. La cuestión es grave.

Mientras las plazas de España se llenan de indignados, desocupados, revolucionarios, indigentes, turistas y curiosos, en una protesta contra la política realmente existente, que no acaba de materializarse en una acción concreta, posiblemente, porque las que surgen no les agradan a los que tratan de subyugar y pastorear el movimiento social a sus propósitos, tras erigirse en “espontáneos” líderes de las masas, para favorecer la perpetuación de lo existente, en Asturias se ha iniciado una auténtica revolución política, gracias a la presencia de un político coherente y congruente: Francisco Álvarez Cascos. El experimento asturiano ha funcionado y Foro Asturias de Ciudadanos se ha alzado con la mayoría simple en las pasadas elecciones, sorprendiendo más a los extraños que a los propios. En España, los ciudadanos observan con simpatía lo acontecido, mientras que las cúpulas del PP, PSOE e IU, con su sentido patrimonial de la representación pública están aterrorizadas.

Gracias a la desinformación e intoxicación a que los medios de comunicación han sometido a la opinión pública, pocos conocerán que Francisco Álvarez Cascos ha sido el único político de España elegido de forma directa, por votación, por todos los afiliados a su partido. Más de 3000 votos a favor de los afiliados a Foro Asturias el 5 de marzo de este año, le han permitido ser el encargado de representarles. También muchos desconocen que el sistema de elección de candidatos y representantes del partido, aprobado en los Estatutos de Foro Asturias, es el de elecciones primarias, pero no como las que promueve el PSOE, sino como las que existen en los Estados Unidos, en las que los candidatos se presentan libremente, comunicándolo al partido cuando se abre el proceso electoral interno. También se desconoce que Foro Asturias ha aprobado un Código Ético en sus representantes, que les obliga a ser transparentes ante los ciudadanos y en el que la sanción por incumplimiento, les puede costar directamente el puesto.

En Asturias, tras más de treinta años de gobierno socialista, actualmente nos encontramos más bien ante un cambio de régimen, pues la fosilización e incrustación de los políticos al poder, ha conducido a un sistema de corrupción institucionalizado, denominado pacto del duerno, en el que todos los partidos con representación se han repartido los privilegios del poder, sin hacer política ni crítica que socavara o pusiera en peligro su abuso de poder. La corrupción existente en Asturias es infinita, y va desde comprar lapiceros a las mismas empresas (siempre a las mismas empresas desde hace décadas), por el PP y el PSOE, hasta la designación de los trabajadores de la administración pública por tener carnet de un partido o de otro, no sólo para los mejores puestos de trabajo, sino para cualquier puesto de trabajo, incluso para los contratos temporales.

En estos momentos se están celebrando negociaciones para formar gobierno en Asturias, la fuerza con más escaños es Foro Asturias y Francisco Álvarez Cascos debería ser el próximo Presidente del Principado, pero tanto el PSOE, que ha iniciado una campaña de ostracismo y exclusión contra Foro Asturias considerándolo de extrema derecha, para perfilar un acuerdo con el PP, que es simplemente de derechas y con IU que ya no sabe ni lo que son, sin embargo ha sido un fiasco, algo que se ha roto por completo al integrarse en Foro Asturias, Rafael Fernández Tomás, heredero del legado del socialismo histórico de Asturias, hijo del primer presidente democrático de Asturias y nieto del último presidente asturiano en la República, pero también en el PP que, por medio de Mariano Rajoy, y los líderes regionales, no aceptan el varapalo a que han sido sometidos, perdiendo más del 60 % de sus votos, por mor de su hijo pródigo, tratan ambos de coartar el resultado de las urnas, no sólo por la pérdida de poder y puestos de trabajo en sus partidos que esto supone, sino porque están aterrorizados ante las auditorías de las instituciones que han gobernado, que ya ha anunciado Francisco Álvarez Cascos.

Las bases del PSOE y del PP en Asturias, están exigiendo en estos momentos congresos respectivos en sus formaciones políticas, algo a lo que se están resistiendo las cúpulas en la región y a nivel nacional. Tanto la presión externa, desde Foro Asturias, con la victoria electoral sobre la mesa, como la presión interna desde las bases del PP y del PSOE, para erradicar a las cúpulas de sus partidos que han participado en la corrupción, como la presión en la calle de los ciudadanos, los acampados y los que han acudido a las urnas, tienen asediadas en estos momentos a las cúpulas del PSOE y del PP en Asturias. Realmente, los que están deslegitimados por sus propios compañeros, no deberían ser los que llevaran adelante un acuerdo para la próxima legislatura con la formación que ha triunfado en las elecciones, porque lo único que tratarán de negociar, no es lo mejor para su partido, sino lo que no resulte peor para ellos, es decir, lo que resulte, a la larga, mejor para ellos y peor para Asturias.

Por eso, en Asturias, más que un cambio de gobierno en una democracia, lo que se está dirimiendo es un auténtico cambio de régimen, de una demagogia infame y corrupta, urdida para beneficiar a las cúpulas de los partidos, a una democracia real y rigurosa en beneficio de todos los asturianos, los del PSOE, los del PP, los de IU, los de FORO, los acampados, los que no acudieron a votar, y los que no confían en la democracia. Quizás sea la última oportunidad que tengamos en España de mostrar que desde la política se pueden hacer las cosas bien, por eso el cambio de régimen en Asturias, puede ser el principio de la regeneración de la democracia en España y al mismo tiempo, el final de un régimen usurpador de la democracia por los partidos políticos que se han convertido en una nueva aristocracia.

Cuando nos echamos al monte, lo que hacemos en Asturias tiene su eco en la Historia de España, en esta tierra sabemos que lo que no somos capaces de hacer por nosotros mismos, no se lo podemos pedir a nadie y cuando nos rebelamos no nos detenemos hasta lograr nuestro propósito. "Mirad a Francisco Álvarez Cascos, pues así son la inmensa mayoría de los que están con él" (estas palabras nos dijo un día a los picopaleadores, su cónyuge, María Porto, cuando se dio cuenta de que Francisco no era el único, que había miles como él en esta tierra dispuestos a darlo todo por Asturias).

Somos diferentes, pero no por eso dejamos de considerarnos iguales a los demás españoles, no somos mejores, somos distintos y lo sabemos, pero no para aprovecharnos de los demás, sino también para hacer frente a las dificultades, ahí siempre aparecemos los primeros, esa es nuestra virtud más encomiable.

Enrique Suárez

viernes, 8 de mayo de 2009

Abstención activa como protesta

Alguien ha dicho con acierto en algún blog, que las próximas Elecciones Europeas en nuestro país son un referéndum, en el que se dirime nuestro futuro, de la misma forma que hace treinta años decidimos dotarnos en este país de una Constitución, que permitiera una convivencia en paz, democracia y libertad.

Ahora estamos a las mismas puertas de la historia, una vez más, las alternativas están sobre la mesa, dos opciones claras se han establecido, que además son mutuamente excluyentes. Una es la opción política, que defienden los partidos, los medios de comunicación, y los que viven del sudor ajeno, haciendo que hacen, y otra es la opción ética, la única que puede conducir nuestra nación al futuro, y alejarnos de la ciénaga en que se ha convertido la política en nuestro país.

Votar a cualquier partido es aceptar que lo que se ofrece es lo único posible, el PSOE de Zapatero, el PP de Mariano Rajoy, la UPyD de Rosa Díez, la IU de Cayo Lara, o los partidos nacionalistas. Es apoyar la misma decadencia, corrupción, y apropiación indebida. Es elevar a quienes se ríen de nuestra Constitución y deciden quién y cómo se administra la justicia en nuestro país. Es votar contra España y la libertad de los españoles, más paro y más miseria para los ciudadanos y más beneficios para los políticos.

Hay otras alternativas más éticas, de sanción a los partidos políticos en su desmesura y oprobio.

La primera es el voto nulo, no me interesa vuestro juego, que os den a todos; la segunda el voto en blanco, aprobando la democracia, pero no a quienes quieren representarla. La tercera es la abstención, no acudir a votar, no participar en el juego de tráficos que han organizado con nuestras voluntades y existencia.

Pero sólo la abstención es insuficiente, porque si acudiera a votar sólo un 10 %, los políticos seguirían repartiendo escaños y echándole la culpa a la meteorología. Es hora de que los ciudadanos de este país seamos más inteligentes, y la forma de conseguirlo es la abstención activa, una acción conjunta de los ciudadanos contra los políticos.

Hay muchas formas de llevarla a la práctica, desde campañas organizadas con reparto de folletos explicativos, hasta la presencia de los ciudadanos que no vamos a votar en la puerta de los ayuntamientos en concentraciones silenciosas, en la jornada de reflexión o el mismo día de las elecciones. Algún día tendremos que acabar con esta representación teatral a la que nos someten con los procesos electorales que sólo sirven a los intereses de los políticos.


Erasmo de Salinas

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...