desde 2.006 en Internet

jueves, 18 de noviembre de 2010

Nos merecemos un gobierno que nos mienta


Cuando Rubalcaba pronunció aquella frase que abría la nueva historia de Patraña (antes España), en ebriedad de oclocracia, aliando inexplicablemente al PSOE con Al Qaeda para tomar el el poder en España al asalto del pásalo, poco nos imagníbamos los ciudadanos de este país lo que nos esperaba a partir de entonces

Dirán ustedes que al final en la guerra de Afganistán (“misión de paz” en la versión socialista) han fallecido casi 100 españoles, y en la de Irak, prácticamente ni entramos. A la larga hemos visto que lo único que les interesaba a los socialistas era forrarse a costa de los ciudadanos y colocarnos la estupidez como única razón desde la más asquerosa de las propagandas.

Claro que necesitamos un gobierno que no nos mienta, Sr. Rubalcaba, ahora usted es vicepresidente y tiene ocasión para demostrar su coherencia, los españoles esperamos ansiosos a que el gobierno nos diga la verdad, ahora que usted tiene más poder que su superior, pero también que nos aclaren porque nos han mentido con insistencia e intensidad a los españoles desde que el PSOE llegó al poder.

José Luis Rodríguez Zapatero, ese hombre con más palabras que un diccionario, nos ofreció pleno empleo y ya vamos por los cinco millones de parados sin maquillaje. Nos dijo que España gozaba, bajo su mandato, de una situación económica privilegiada, para envidia de nuestros vecinos y la realidad es que estamos al borde de la quiebra, mientras que nuestros vecinos, no gobernados por socialistas van saliendo a flote. Crisis, jamás, como mucho desaceleración y nadie se atreve a decir cuando el PIB volverá a crecer en este país.

Pero no fueron las únicas ocasiones en que nos han tomado el pelo, a los catalanes les dijeron que “nuestro Estatut” como decía Leire Pajín era Constitucional, engañaron al mismo Parlamento, con esos diputados que por unos millones de euros, le bailan fandangos con alegría, y no fue la única ocasión, con ETA hicieron lo mismo, que si negociación que si no negociación, que si la parrala se murió.

Pero también engañaron a los sindicatos, diciendo que no habría reformas laborales, a los ciudadanos diciendo que no habría recortes sociales, a todos los españoles subiendo los impuestos, elevando la edad de jubilación, endeudando este país sin fin. Con los gobiernos del PSOE se ha reducido la productividad, la competitividad y la fortaleza económica de nuestro país.

Señor Rubalcaba, creo que usted pronunció mal la frase que le habían soplado los de la compañía de propaganda contratada, textualmente decía: nos merecemos un gobierno que nos mienta.

Decía George Bernard Shaw que “La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos” y quiero darle la razón, los españoles nos merecemos este gobierno, un gobierno que nos lleva directamente a la ruina, en el que once millones de castrati no son capaces de exigir responsabilidades a quienes les han tomado el pelo, al solicitar su confianza para hacerles la vida imposible a ellos y ellas, pero también a todos los demás. Junto con otros once millones de postrati que no han sido capaces de correr a gorrazos a la oposición, por no haber sabido defender sus derechos ante unos gobiernos de crápulas.

Claro que nos merecemos un gobierno que nos mienta, es de justicia, un pueblo de borregos que confunde la democracia con su usurpación y detentación, que aceptan la demagogia, la tiranía, y los privilegios de los que están en el poder, a cambio de tener cada día más perjuicios, se merece lo peor y agradecidos de que todavía no nos sodomicen, por ahora, que es lo que nos queda, para ser auténticos progresistas. No solo un gobierno que nos mienta, nos merecemos un gobierno que nos insulte cada día, diciéndonos lo idiotas y acomplejados que somos en nuestra misma cara, mientras nos roba el pasado, nos destroza el presente y nos hipoteca el futuro.

Biante de Priena

martes, 16 de noviembre de 2010

Cuando las urnas huelan a mierda

Al Prufasò Nibey Se, con cariño.


Hoy voy a hablarles de las elecciones en Cataluña, aunque tendré que nombrar a los candidatos, por lo que les pido de antemano disculpas por las naúseas. Desde que tengo uso de razón política jamás había visto un elenco de mequetrefes semejantes disputando el poder, es que no se salva ninguno de la quema.

Verán ustedes, estas elecciones son patéticas, creo que la mayoría de los ciudadanos catalanes tienen un enorme problema, si bien saben a quien no pueden conceder su voto para no sufir eternamente de arrepentimiento, la proeza de acudir a las urnas alcanza proporciones heroicas. ¿Cóm elegir entre Joan Laporta y Carmen de Mairena?, es algo prácticamente imposible, aunque yo me decantaría sin duda por Carmen de Mairena y la androginia, al menos será divertido verla en el Parlament Catalán reclamando lo inconcebible.

Estas elecciones son las del arrepentimiento, Montilla se arrepiente de haber sido demasiado catalanista y ahora busca sus votos cantando el poropompero por el cinturón industrial de Barcelona, Puigcercós se arrepiente de no haber sido suficientemente catalanista y por eso quiere declarar la guerra a los andaluces, para que los voten los racistas catalanes, que los hay, pero la culpa la tendrá Carod al final. Más siempre va a Más, que si independencia, que si estridencia y así sin fin, pero no nos habla del Palau, ni palabra, debe ser por arrepentimiento. Alicia Sánchez Camacho se arrepiente de que su hijo hable en castellano, y no en perfecto catalán, que es lo que mola. ICV-Euia se arrepiente de no ser más verde y más roja, rojiverde, como la bandera del Sáhara, cualquier día nos dirán que Cataluña es el Sáhara ibérico y se quedarán tan tranquilos, también de no haber añadido más letras a su marca, que eso impresiona. Ciutadans y UPyD se arrepienten mucho y hacen bien. Y Carretero, quiere que se arrepientan todos menos él, porque él se arrepiente de no ser igual a los demás, pero no lo quiere reconocer.

En fin, que se agradece no tener que votar en Cataluña, viendo el elenco es como para emigrar, pero muy lejos. Sin embargo entre todos ellos se consideran a sí mismos la representación más pura de la democracia y los intereses de todos los catalanes. Solo recordar al que acuda a las urnas, que cuando vaya a depositar su voto tenga un instante de conciencia y reflexión y piense si merece realmente la pena entregarle la llave de sus grilletes a alguno de estos personajes.

Aunque no lo crean hay alternativas absolutamente democráticas, sin tener que pasar por la humillación de tener que depositar su confianza en cualquiera de estos personajes, que pueden ser mucho menos perjudiciales para su salud, una quedarse en casa, a ver si se mejora la abstención del Estatut; otra, votar en blanco con dos alternativas, una directamente con el sobre sin papeleta, y otra con la papeleta de escaños en blanco, para dejar las sillas vacías en el Parlament, al menos, eso que se ahorrará en sueldos y seguro que en descrédito.

También tienen otra alternativa que es coger el día anterior la papeleta del candidato que peor les caiga de todos ellos –tarea harto dífícil-, llenarla de garabatos o ripios para que sea nula, mientras se está defecando y limpiarse el culo con ella, procurando que el embadurnado quede en la parte doblada sin que se note demasiado, luego se mete en el sobre, se perfuma un poquito y ¡a votar!

Procuren hacerlo a primera hora de la mañana, así a mediodía las urnas ya olerán a mierda y ustedes se sentirán como auténticos demócratas, piensen por un momento que con veinte honestos ciudadanos que lo hagan por cada colegio electoral, el olor puede llegar a ser insoportable, todos los presentes se mirarán entre ellos a ver quien ha sido el guarro o la guarra, quien verá al presidente de mesa fumigando con el ambientador y a todos los vocales de los partidos con una pinza en la nariz. Y ya verán que sorpresa se llevan cuando abran el sobre de su decisión democrática, imagínense las caras de los guardianes del régimen.

Que magnífica foto, abriendo los informativos y ocupando las primeras planas de los periódicos, que fiesta para la dermocracia, sepan ustedes que cuando las urnas huelan a mierda, habremos alcanzado la realidad y estoy seguro de que las cosas cambiarán en Cataluña para siempre, a mejor, por supuesto, a peor, es imposible.

Biante de Priena

domingo, 14 de noviembre de 2010

Asturias y la corrupción infinita. El pacto del Duerno


Como asturiano, siento realmente vergüenza de lo que escribiré a continuación, siento también pena y rencor por todos los asturianos, entre ellos mis hijos, por haber estado sometidos a la tiranía infame y el engaño de sus representantes políticos.

Asturias es una comunidad singular en el norte de España, con apenas un millón de habitantes, con unos paisajes inolvidables, una historia de milenios y una cultura distinguida, con tradiciones seculares e independientes. El carácter de los asturianos es variable, a veces eufórico y otras melancólico, posiblemente asociado al clima húmedo, a la naturaleza explosiva de nuestras montañas y costas, pero también a la forma de relacionarnos que tenemos los asturianos, que si bien vamos a nuestro viento propio, no dudamos en formar agregado con otros cuando hay una causa que merezca la pena.

Desde hace muchos años somos una comunidad decadente, que ha estado sometida a la desindustrialización y el abandono paulatino de la minería del carbón, al igual que las actividades tradicionales. La emigración ha sido una característica que se había superado en las últimas décadas, pero hoy vuelve a surgir con fuerza, sobre todo entre los más jóvenes, al mismo tiempo que somos la comunidad que recibe menos inmigrantes de España, porque aquí no hay nuevos trabajos para nadie, más que para aquellos que patrocinan los políticos. Al mismo tiempo, tenemos la tasa de fertilidad autóctona más baja de Europa y la tasa de pensionistas por trabajador, 3 jubilados por cada 2 cotizantes, más elevada de Europa.

Asturias está gobernada por el PSOE, a veces con IU y otras sin, desde hace casi 30 años, con la interrupción de una legislatura en la que comenzó gobernando el PP y terminó gobernando Sergio Marqués, tras haber creado un nuevo partido de corte asturianista, dejando el PP destrozado para unos años. Durante las últimas tres décadas, Asturias se ha mantenido gracias a las ayudas recibidas de Europa, por medio de los fondos mineros y las ayudas compensatorias del Estado, por la destrucción del tejido industrial y las privatizaciones de las empresas públicas aquí asentadas. Asturias, ha recibido así, cientos o tal vez miles de millones de euros, que han sido administrados por los políticos asturianos de tal forma que quien venga con ánimo de averiguar lo que aquí ha ocurrido debería exigir de forma inmediata una Auditoría General de las finanzas asturianas, realizada por una agencia internacional independiente, vigilada por la Unión Europea.

La corrupción infinita

En Asturias, la corrupción, al contrario de lo que ocurre en otros lugares, no ha sido exclusivamente de pelotazos puntuales, sino urdida de tal forma que ha permitido establecer un entramado inextricable de nuestro devenir. En Asturias la corrupción política y económica no es la excepción, sino la norma, el hábito adquirido por los políticos asturianos desde hace décadas, del que se benefician todas las instituciones, los medios de comunicación, las entidades financieras, los sindicatos, las asociaciones civiles, y todo aquel que cuente con el patronazgo político correspondiente. No hay actividad económica que se escape a la “mordida política” en Asturias, sea obra o gesto, Asturias está infestada de parásitos del erario público.

Alguno se preguntará como ha podido ocurrir tan enorme catástrofe, pues no resulta difícil de explicar, hay varios elementos que se unen, el primero es que ha habido enormes cantidades de dinero público gestionado por los políticos, el segundo es, que aprovechando el envejecimiento poblacional y la ausencia de reivindicación de los más jóvenes, se ha establecido un sistema proteccionista, que ha concedido ayudas públicas sin fin, para fumigar cualquier conato de protesta, fundamentalmente a través de los sindicatos y asociaciones públicas; en tercer lugar, los asturianos pasamos incluso más que el resto de los españoles de la política, aquí se acude a votar no por lo que hacen los políticos, sino por la tradición familiar, los votos están terriblemente cautivos por cuestiones emocionales y favores recibidos, hay otros factores de menor importancia.

Pero posiblemente lo que más ha contribuido a que los asturianos no hayamos levantado la voz durante estos años, es gracias a la conciencia de dependencia que los políticos han implantado en nuestros cerebros, con un discurso que venía a decir que los políticos hacían todo lo que podían para que no hubiera necesidades en los ciudadanos: aquí nadie pasa hambre, estaría bueno, pero nuestros hijos tendrán que emigrar, esa es la parte que se oculta; nuestra sanidad es buena, posiblemente la sanidad pública mejor de España, pero gracias a los profesionales que se han opuesto a las tremendas barbaridades que intentaron hacer los políticos; tenemos autopistas prácticamente sin tráfico, pero tenemos autopistas, mientras que otras están abarrotadas; los servicios públicos no son malos, pero podrían ser excelentes al precio que nos cuestan, y no lo son gracias a los ineptos que los gestionan.

El carácter de los asturianos está construido sobre la paciencia y la espera eterna. Cierto es que se ha declarado el 36 % de nuestro territorio como espacio protegido, lo que anuncia que el destino que nos espera es constituirnos en un gran parque nacional, donde los asturianos seremos contemplados como aborígenes en las próximas décadas, en las que se venderá nuestro paisaje y pasado mitológico a los turistas, hartos de tumbarse al sol.

El Pacto del Duerno

Pero sin duda lo que más me duele de todo lo ocurrido en Asturias, es la degeneración de la representación política asturiana, que ha organizado la vida institucional como un negocio. En Asturias, desde hace décadas, no hay grandes discrepancias entre los políticos, posiblemente seamos la comunidad donde menos conflictos haya habido entre distintos partidos, algo realmente insólito dado el carácter de los asturianos. Hay singular complacencia en la vida política, solo subvertida en alguna ocasión puntual, para que los asturianos no percibamos que estamos gobernados por “un partido único” en realidad, con ello no quiero decir que se sienten y negocien que es lo que van a hacer los del PP y los del PSOE, sino que saben perfectamente lo que no van a hacer, que es denunciarse unos a otros, para salir ambos mermados en poder y negocio.

Ese pacto implícito de no agresión lo he bautizado como Pacto del Duerno, que como ustedes sabrán es la artesa en la que comen los animales, habitualmente los cerdos. Verán ustedes, la cosa es sencilla, el poder está repartido en Asturias, si el PSOE gobierna la comunidad, Gijón, Avilés y las Cuencas mineras, el PP gobierna Oviedo y otros municipios importantes. Desde las direcciones provinciales de ambos partidos se dice lo que se puede y no se puede criticar. Así el PP no dice nada del imperialismo de Cajastur o las privatizaciones de grandes empresas públicas a cambio de que el PSOE no diga nada del estropicio de Villa Magdalena en Oviedo, o las inversiones faraónicas hechas con fondos públicos, de partidas dedicadas inicialmente para otros fines. Hoy por ti y mañana por mí.

Con los negocios establecidos con dinero público ocurre prácticamente lo mismo, aquí no se producen comisiones del 3 % como en Cataluña, eso es demasiado civilizado. No, en Asturias, se reparte el negocio directamente entre el PSOE y el PP por pacto implícito, supongan ustedes que si lo promueve el PSOE el PP se lleva su parte y si lo promueve el PP es el PSOE el que reclama su rédito. Así ganan todos y perdemos los asturianos. Los negocios privados, en su inmensa mayoría, se realizan a la sombra del poder político, por lo que se extiende sin fin la corrupción, llegando a todos los lugares.

Con los puestos de trabajo ocurre lo mismo, aquí no trabaja nadie en el sector público que no haya sido nombrado a dedo por el político correspondiente, lo que va desde peón en una obra hasta director general, así se ha llenado la administración pública de auténticos inútiles que buscan consagrarse sin hacer nada, porque en realidad no saben, más que esperar y verlas venir, mientras cobran sus buenos sueldos. El sector privado es cada día más dependiente del público y sigue su misma trayectoria.

El candidato ineludible: Francisco Álvarez Cascos

Esta Arcadia feliz y corrupta, en la que los políticos habitan de forma confortable, mientras los ciudadanos regresamos a épocas pretéritas, se vio de pronto atenazada por el pavor y el desenfreno, porque un personaje de la política española con rango de gran estadista, que es Paco Cascos, quería regresar a su pequeña patria para acabar con tanto marasmo y molicie. Ante la amenaza inminente, el Presidente Areces prefirió poner pies en polvorosa, alejándose de cualquier responsabilidad en el desaguisado, dejando al neófito Javier Fernández, el legado, el ejército y la batalla.

El Presidente Areces es un hombre inteligente y sabe que Francisco Álvarez Cascos viene con intención de tirar de la manta y mostrar a todos los asturianos la auténtica realidad de lo que han hecho los políticos en Asturias durante estos años, y le da igual que sean del PSOE, que del PP, algo que realmente le honra, porque posiblemente su intención más profunda sea devolver Asturias a la normalidad, salvándola del destino infausto que le espera en manos de todos estos mangantes. No en vano, por delante está aclarar el despilfarro y la dilapidación de recursos públicos que los políticos del PSOE han cometido durante estos años, con hospitales, puertos, autopistas, carreteras, aves y buitreras, y los del PP en menor escala, no porque sean más honestos, sino por que han tenido menor acceso a los fondos públicos.

Al mismo tiempo, Gabino de Lorenzo, factótum del desaguisado, líder in pectore del PP asturiano, del que la revista Atlántica XXII realiza una suculenta biografía, trató de contener la galerna pretendiendo colocarle a Francisco Álvarez Cascos una candidatura impuesta por él, para atenazarlo en una trampa y dejarlo sin posibilidad alguna de maniobra, a lo que el general secretario se negó y rompió cualquier posibilidad de acuerdo unilateralmente. Desde entonces, los dirigentes del PP asturiano se convirtieron en enemigos acérrimos de la candidatura de Paco Cascos al Principado, amenazando a la dirección nacional de una auténtica hecatombe si decidía proponerlo (o tal vez de algo más, que pudiera afectar, incluso, al magnífico porvenir que en Génova festejan, ante la ruina a la que nos han llevado a los españoles los socialistas de Rodríguez Zapatero).

Pero Asturias es diferente, porque en cualquier otro lugar, la hazaña por venir hubiera quedado en agua de borrajas, pero no en Asturias, los asturianos sabemos lo que ocurre hace muchos años y si hasta ahora hemos callado ha sido porque no serviría de nada gritarlo. Pero en la tierra original de la Reconquista de España a los musulmanes, no sabemos rendirnos ante el enemigo y somos capaces de afrontar las batallas más difíciles. A la llamada de Asturias primero, los asturianos nos agrupamos como las angulas para ascender el río. Somos un solo cuerpo y una sola mente, esa es nuestra historia y nuestro destino, del que no sabemos librarnos, ni tampoco queremos.

Así que primero unos cuantos, que fueron llamando a otros cuantos, que llamaron a su vez a otros cuantos y que seguiremos llamando a otros cuantos, nos reunimos bajo la bandera de ¡Cascos Candidato!, ¡Cascos Presidente!, con pico y pala, para abrir el futuro, igual que hemos labrado nuestro pasado. ¡Hay que recoger firmas! dijo alguien, y ya van siete mil (con acta notarial) y van llegando muchas más; hay que trabajar, y lo hacemos sin descanso; hay que luchar hasta el final y hasta el final lucharemos. Porque queridos amigos, los políticos se equivocan con nosotros, no es Cascos el que nos une para emprender la batalla, somos nosotros los que nos unimos para que Cascos nos represente con su palabra y sus hechos. Esto es democracia, esto es libertad, esto es justicia, esto es Asturias (léanlo como si trajera Esparta).

Don Mariano Rajoy, usted no tiene la última decisión, no se equivoque, tiene la oportunidad que le hemos concedido de bendecirnos en la batalla, nominando a nuestro elegido, Francisco Álvarez Cascos para emprenderla, nada más y nada menos; porque la decisión de hacer lo que creamos conveniente la tendremos siempre los asturianos, disfrute de nuestro aplauso mientras sea posible, pero líbrelo la historia de oponerse a la voluntad de nuestro pueblo. Nuestra ira está descrita con letras de oro en la historia de España, se lo recuerdo, por si lo hubiera olvidado.

Enrique Suárez

sábado, 13 de noviembre de 2010

Cascos, amigo, el pueblo está contigo


Tan solo contemplando la insidia de sus adversarios, se puede deducir que algo tendrá de bueno el candidato ineludible, Francisco Álvarez Cascos, posiblemente demasiado para los tiempos que corren en la política española. Ningún político español concita tanta animadversión entre propios y extraños, ni tantas pasiones, y tan confrontadas, entre partidarios y rivales.

¿No les parece extraño que solo haya un político en España que sea rechazado públicamente por algunos destacados compañeros de su propio partido, además de por todos los adversarios?. No negaré que esta circunstancia me intriga, al igual que me llama la atención las intenciones de Francisco Álvarez Cascos de regresar a la política, como ha expresado en ocasiones puntuales (sólo el corazón puede mover su decisión, gobernar una pequeña autonomía cuando se han ocupado los cargos más elevados en la política, no puede provenir de la ambición), así como el apoyo que ha desatado entre sus seguidores infatigables que se han puesto a recoger firmas en su apoyo y ya han pasado de las siete mil, con acta notarial incluida, y se siguen recogiendo.

Alguien dijo que para entender la política es necesario comprender lo que rompe la rutina, lo que siembra el caos, lo que se escapa del más de lo mismo, porque es en las ranuras que se abren en el poder donde se descubren los hechos reales, en este sentido el regreso de Cascos a la política es un hecho singular que merece nuestro análisis.

Creo que la presencia de Francisco Álvarez Cascos hay que encuadrarla en la situación actual de la política española y los políticos españoles, cuando alcanzan el mayor rechazo histórico de los ciudadanos en nuestra historia democrática, como nos indican las encuestas del CIS, cuando el Presidente del Gobierno de España solo recibe el apoyo del 19 % de los ciudadanos y el líder de la oposición, a pesar de la situación catastrófica, no acaba de despegar y consolidarse como alternativa, con claridad y contundencia.

Creo también que el rechazo de los dirigentes del PP de Asturias a su candidatura, cuando las encuestas conceden al candidato ineludible mayoría absoluta (y en todas las opciones alternativas una victoria al PSOE) debe enmarcarse en la cadencia de la política asturiana, con prácticamente 30 años ininterrumpidos de gobierno socialista (con una legislatura tormentosa en la que el PP resultó victorioso y quedó destrozado). Una situación de estancamiento político que grava nuestro futuro y el de nuestros hijos, al tiempo que complace, exclusivamente, a nuestros mandatarios.

En la dirección nacional del PP tratan de prolongar la ausencia de Cascos, posiblemente hasta que concluyan las elecciones catalanas, fundamentalmente por incompatibilidad de estrategias. Cascos tiene un discurso severo, manifiestamente hostil contra la incompetencia, riguroso, coherente y destemplado, lo que le ha procurado numerosas enemistades en la política y también en los medios de comunicación, pero no así entre los ciudadanos, que hartos de contemplar la representación teatral a que les someten sus representantes políticos, agradecen que alguien diga lo que todo el mundo piensa en voz alta, algo que posiblemente no agrade a los políticos, sean de su partido o de los rivales. Me fascina que un político sea más admirado por los ciudadanos que por la mayoría sus compañeros de actividad, pero lo comprendo, al comprobar que los que más le apoyan son los compañeros que triunfan en la política por sus propios medios, incluso a pesar de las estrategias ininteligibles de su propio partido.

Tras observar la trayectoria política de Francisco Álvarez Cascos, he llegado a la conclusión de que es el último romántico de la escena política española, precisamente por que conserva la “areté” que la inmensa mayoría de sus colegas han perdido hace mucho tiempo. Pero al mismo tiempo, Cascos es un político valorado por los ciudadanos españoles, entre otras muchas cosas, porque ha cumplido con su palabra siempre que ha podido, y si analizamos la utilización del dinero público cuando ocupó el ministerio de Fomento y lo comparamos con sus sucesores, que disponían de mucho más, llegaremos a la conclusión de que se hicieron proporcionalmente muchas más obras públicas, autovías, vías de AVE, e infraestructuras, lo que indica que es un buen gestor de recursos públicos.

Por otra parte, es el único político que conozco que ha sido capaz de enmendar la plana con claridad tanto a su propio partido, sin importarle si eran poderosos dirigentes nacionales o concejales de municipios minúsculos, como a sus rivales políticos del PSOE (que le han dedicado los insultos más ofensivos), diciendo lo que realmente pensaba, que en realidad era lo que sentíamos la mayoría de los ciudadanos españoles. Esto le ha traído desprecios y desdenes, incluso insultos e infamias, y numerosas estrategias de dilapidación de las que ha salido indemne, con la colaboración de numerosos medios de comunicación adversos y el silencio cómplice de los supuestamente favorables.

Haciendo recopilación de su vida y obra, he llegado a la conclusión de que Francisco Álvarez Cascos se postula para candidato respetando a quienes le van a conceder su representación, es decir, a los ciudadanos, cuando la inmensa mayoría de los políticos han dejado de hacerlo hace tiempo. Rechazado por casi todos los que se reparten el poder y admirado por la gente llana, por los ciudadanos de a pie, creo que estamos ante un personaje que reúne condiciones de heroicidad por su forma de actuar en política, que además contrastan con el pragmatismo y la desafección que sienten sus compañeros de profesión por quienes les eligen, y de los que se acuerdan exclusivamente cuando hay elecciones para prometerles el paraíso mientras cada día les conducen hacia el infierno más deprisa.

No sé ustedes, pero yo apoyo a Cascos porque creo en él, porque he visto a la gente que le apoya y lo único que he detectado es admiración, pico y pala, unidad y esperanza, sin las malas artes a que nos tienen acostumbrados los representantes políticos; también porque cree en sí mismo y no cree en todos los políticos que le rodean, por qué los conoce y se sabe sus artimañas. Soy iconoclasta por naturaleza, pero en el caso de Cascos sé que hay lo que se ve, porque no trata de enmascararse, sino de ofrecerse tal como es, sin campañas de propagandas, ni disfraces. Austero, sobrio, solemne.

Los políticos españoles temen su regreso a la política, no les gusta, muchos de ellos tampoco le gustan a él, ni posiblemente a muchos de los ciudadanos que vamos a convertirlo en Presidente de Asturias, en cuanto lo permita la dirección nacional del PP. Creo que es un acto de responsabilidad ciudadana votar por aquellos que se oponen a la estupidez que nos invade en la política española, en una democracia amortajada por la tiranía, la opresión y la demagogia. Cada día que pasa me agrada más la presencia de Cascos en la política asturiana y española, por sus numerosas virtudes, pero también por los numerosos defectos y maldades de todos sus detractores, los mismos que no han sabido hacer nada para evitar la catástrofe social, política y cultural en la que vivimos en España en estos momentos, más que vivir confortablemente a la sombra del poder.

Con Cascos tenemos una oportunidad de que las cosas vuelvan a ser normales, no la desaprovechemos, brindémosle nuestro apoyo, porque él se lo merece y los asturianos nos lo merecemos a él, tras más de treinta años de decadencia ininterrumpida. Asturias sólo puede cambiar su destino político hacia el declive seguro, librándose de lo existente y convirtiendo a Francisco Álvarez Cascos en su Presidente. Cualquier alternativa será mucho peor con certeza.

Enrique Suárez

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hoja de ruta para una insurrección cívica


Como sigamos así terminaremos contemplando como arde La Moncloa, al tiempo. No se puede soportar ni por un instante más a este inepto con cejas, no se puede permitir que un tarugo rodeado de tarugos convierta la maltrecha democracia española en una tiranía estúpida, en la que auténticos zurupetos, que nunca han hecho nada fuera de la política, ocupen carteras ministeriales, con la única finalidad de que todos los que les aplauden puedan vivir en el privilegio inmerecido, mientras los demás pagamos los platos rotos de su orgía de poder.

La oposición política ha entrado en connivencia con el Gobierno y lo único que espera es a heredar el desastre que van a dejar los socialistas cuando se vayan del poder. El pueblo español nunca estuvo menos representado en sus interese por los políticos que en estos momentos.

Estoy cabreado, pero más que con el Gobierno lo estoy con el pueblo español, que no sé que espera para presentarse en todos los actos públicos a los que acuda algún impresentable político a mostrar su exasperación, no se puede permitir que sigan mintiendo sin responsabilidad alguna, la insurrección cívica está absolutamente justificada. No se puede permitir que nos sigan tomando el pelo gratuitamente.

Hay que organizarse en las colas del INEM, en los partidos de fútbol, en la calle, en las redes sociales. Es necesario crear grupos de ciudadanos para irrumpir en todo acto público que organice el PSOE o el PP, con pancartas y cornetas, hay que reventar sus mítines, debemos reunirnos a la entrada y la salida de los actos públicos y hacer una gran pitada permanente a lo largo de toda España.

Se deben utilizar los medios de comunicación, hacer que los periodistas entrevisten a los ciudadanos cabreados, que muestren su cabreo a todo el mundo, nos están invisibilizando. No se puede seguir reproduciendo el cancer de la política española. Si esperamos lo que queda de legislatura a que se marchen los que están, llegarán después otros que heredarán la tierra quemada que van a dejarles, para que los que se hayan ido puedan sacar a su gente a la calle, con la intención de culpabilizar de lo ocurrido a los recién llegados; así, nunca resolveremos los problemas que cada día nos atenazan más.

Es hora de que los españoles demos un paso al frente y pasemos a la acción, a este paso no solo van a hundir el país para que no lo puedan levantar ni los nietos de nuestros nietos, sino que además van a cerrar la jaula del poder y van a dejar encerrados a los ciudadanos en la cárcel del más de lo mismo para siempre.

Este problema ya no se resuelve sólamente en las urnas, los representantes públicos han roto todos sus compromisos con el pueblo en nombre de la democracia, por lo tanto son unos usurpadores. En Cataluña no se respeta la Constitución, tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. El Gobierno está repartiendo la soberanía de los españoles para perpetuarse en el poder. La Oposición mira hacia otro lado.

¿Hasta cuando vamos a soportarlo?. Es hora de salir a la calle, de movilizarse, de enfrentarnos a los usurpadores que han mentido en plena impunidad y ahora pretenden quedar exentos de responsabilidad gracias al milagro de las urnas y la estupidez de los que acuden a ellas pensando que así van a cambiar las cosas, cuando lo único que consiguen es ratificar con su voto que aceptan la corrupción política y los desmadres del poder como algo normal.

¿Cuántos millones de españoles estamos hartos?. Es hora de que todos los españoles que sufrimos la estupidez de nuestros representantes públicos nos reunamos bajo la bandera de la libertad.

Biante de Priena

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...