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lunes, 30 de noviembre de 2009

Aula Democrática: la representación política en España


Ningún cargo político de este país puede ser representante público sin expresar explícitamente su respeto y obligado cumplimiento de la Constitución Española de 1978 al incorporarse a su cargo. En este país todavía no ha habido ni un solo caso de un político que haya sido juzgado por faltar a su palabra, y los tenemos que han arremetido contra la nación, la monarquía, el Estado, nuestro idioma, el Estado de Derecho, y la Constitución Española. Ha habido políticos, o sujetos nombrados por los políticos, numerosos, que han detraído dinero público hacia sus cuentas personales, para favorecer a familiares (Chaves), amigos (Gürtell, Pretoria, Palau, Marbella), o miembros de sus colectivos (asociaciones afines a los partidos, sindicatos).

Si bien la responsabilidad en los delitos económicos sigue el mismo criterio que en los demás ciudadanos, no se le ha ocurrido a ningún notable de los que viven de representarnos, sugerir una ley de agravamiento de pena en el caso de que los dineros hurtados, robados o desviados sean de origen público. Tampoco en el caso de que un político falte a su palabra en respetar y hacer respetar la Constitución y el Estado de Derecho, lo que le deslegitima para seguir siendo representante público. Llevamos más de treinta años de democracia y ni una sola ley efectiva contra la corrupción política.

Es difícil que un político se represente a sí mismo en este país, por no decir imposible, todos los políticos que se convierten en delincuentes no se representan a sí mismos o a los ciudadanos que les han votado, como quieren hacernos ver los que viven de representarnos, porque en realidad representan las siglas de un partido. Cuando un cargo público es elegido democráticamente bajo las siglas de una organización, partido político, sindicato, o colectivo a quienes representa, esta organización debe ser inequívocamente responsable subsidiario de los delitos que cometan sus representantes, y devolver hasta el último céntimo del dinero que hayan substraído o desviado, además de responder jurídicamente del autor y sus actos que bajo su pabellón ha utilizado un cargo de representación pública para hacer un desfalco de recursos contra los intereses de sus representados pasivos. Esto sería lo que ocurriría en cualquier empresa privada y no puede consentirse que las empresas públicas sean un corralito para la delincuencia.

Por otra parte, en este país hay que superar determinadas pruebas personales para acceder a cualquier trabajo, mientras que los políticos están eximidos de cualquier prueba de idoneidad para utilizar millones de euros, sin rendir cuentas a nadie sobre su finalidad de interés público, con el único mérito de que su partido político les conceda un cargo.

El artículo 14 de la Constitución Española, en el que se recuerda que todos los españoles somos iguales ante la ley, no tiene vigencia alguna en el caso de los políticos, que tienen patente de corso para hacer y deshacer a su antojo lo que les dé la real gana, sin rendir cuenta a los ciudadanos que los han elegido, pues su partido hace de valladar para su protección legal, pero cuando se les descubre en un delito, su partido político se desvanece, eximiéndose de responsabilidad, dando de baja al interfecto y dejándolo como si fuera elegido por su persona, y no en representación de una formación política.

Quizás estas malas artes, argucias y falacias sirvieran para los comienzos de la reinstauración democrática en este país hace más de treinta años, pero tras la experiencia vivida, que los partidos políticos queden exentos de responsabilidad legal cuando uno de sus representantes es sorprendido en un delito público, es algo que debería sonrojarnos a todos los españoles. Se deben pensar que somos idiotas, porque los medios de comunicación que subvencionan se callan lo que no interesa que se diga y el poder judicial de representación pública que se corresponde con las distintas fiscalías relacionadas, sólo esté dispuesto a defender a sus amos políticos contra los ciudadanos, que les pagamos el sueldo con nuestros impuestos .

Este país es de vergüenza, cada día más, pero sobre esta cosas no hablan ni los políticos, ni los representantes de la justicia, ni los medios de comunicación. ¿Será la nueva censura del Ministerio de Propaganda encubierto que dictamina lo que se publica y no se publica en España?

Enrique Suárez Retuerta

domingo, 29 de noviembre de 2009

Aula Democrática: ¿Por qué los políticos son diferentes ante la Ley a los demás ciudadanos españoles?


Que los políticos que tenemos en España actualmente sean una caterva de mendaces, no quiere decir que en el elenco no destaque alguno sobremanera, y quiero referirme en esta ocasión al Presidente de la Comunidad Catalana, el señor José Montilla, para ejemplificar la situación que estamos viviendo.

La formación intelectual de este individuo es muy precaria, sin duda es un producto de los tiempos de inepcia que vivimos en la política española, en la que cualquier iletrado sindicalista o portavoz de un colectivo, puede ser ministro.

El señor Montilla desconoce, desde su analfabetismo irredento, algunos conceptos que no podría desconocer, siendo como es, presidente de una institución autonómica del Estado español.

Como buen socialista, se empeña en obviar y ocultar a los españoles algunas cuestiones interesantes, precisamente con la insidia que caracteriza a los ignorantes que tratan de colocar su mercancía y suponen que los adquirentes son más idiotas que ellos.

Este señor es el prototipo de lo que hay, un inepto alzado por el destino, que representa la estulticia en su grado supremo. Parece mentira, al mismo tiempo, que nadie entre esa pléyade de periodistas y políticos que asolan el presente, sea capaz de decirle un par de cosas, en vez de criticar sus excesos periodísticos avalados por La Moncloa.

Los españoles somos soberanos y ciudadanos

Aquí no se entera nadie de que los españoles somos un pueblo, que en su conjunto ocupa un territorio delimitado, al que se denomina en su conjunto España. España, por tanto, es un conjunto indivisible de españoles que comparten una cultura, antes incluso que un territorio

La nación española está gobernada y administrada por un Estado descentralizado parcialmente en comunidades autonómicas, sin capacidad, ni potestad, para delimitar las características de la nación.

La nación compete al ámbito del dominio, de la propiedad, mientras que el Estado compete al ámbito del poder, de la administración. Por ser españoles, una condición nacional, los ciudadanos de este país somos administrativamente vascos, gallegos, catalanes, madrileños, etc. Ser vasco, gallego, catalán, madrileño es una condición administrativa, no soberana. Para que fueran soberanas las categorías fragmentarias, la categoría unitaria dejaría de tener sentido.
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El problema que no acaba de entender el señor Montilla, ese iletrado, es que los catalanes no pueden ser una nación, porque entonces los españoles dejaríamos de serlo, es decir, para que los catalanistas fueran soberanos, los españoles dejaríamos de ser españoles, de tener una Constitución, un régimen parlamentario, una monarquía, una bandera, un idioma, y un pasaporte.

Por eso la locura que trata de ocultar el desaguisado económico de la corrupción en Cataluña no acaba de pasar por el arco del triunfo, ni pasará jamás. Más bien al contrario, el señor Montilla con sus bravatas se está convirtiendo en el paradigma de la delincuencia política, lo que puede conducirle directamente a la cárcel, en el actual Estado de Derecho que vivimos.

El señor Montilla está faltando al respeto a los españoles, nos está llamando idiotas a la cara y encima se está riendo de todos nosotros, porque el ocupa de la Moncloa –y digo ocupa, porque lo es, si no por los votos, por los diversos incumplimientos inconstitucionales, algo de lo que tendrá que rendir cuenta algún día ante la justicia, porque si ha sido elegido como presidente por los votos, ES PARA DEFENDER ANTE TODO LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA, NO PARA DEFECAR EN ELLA, porque para eso no tiene poder ningún español, zoquetes-; pues a lo que iba, que estos indigentes intelectuales, están tratando de desplazar de su soberanía a los españoles, y eso es algo que en nuestra Constitución y nuestro Código jurídico, está tipificado como delito, no es el artículo 155 el que debe esgrimirse en este caso que algunos reclaman, el artículo que debe respetarse es fundamentalmente el 102 de nuestra Constitución, que dice así:

Artículo 102.

1. La responsabilidad criminal del Presidente y los demás miembros del Gobierno será exigible, en su caso, ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo.

2. Si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones, sólo podrá ser planteada por iniciativa de la cuarta parte de los miembros del Congreso, y con la aprobación de la mayoría absoluta del mismo.

Va siendo hora de que el artículo 14 de nuestra Constituciónsea respetado por todos, que dice

"Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

¿Por qué los políticos están exentos de cumplir el artículo 14 de nuestra Constitución como los demás españoles?. ¿Son los políticos españoles iguales ante la ley?. ¿Si son iguales que los demás españoles porque cuando incumplen la ley nadie les reclama jurídicamente su conducta delictiva?. Esto es totalitarismo encubierto. Lo que éstá haciendo Montilla es un delito, y lo que hace Zapatero no reclamándoselo, también. ¿Porque no interviene el Fiscal General del Estado?, ¿porque está en connivencia con ellos?, pues también es un delincuente, porque no fue elegido, ni prometió su cargo para hacer lo que está haciendo, que es permitir que los delincuentes se salgan con la suya.
Erasmo de Salinas

Carroñeros sin fronteras


Dice el diccionario de la RAE que una prensa es una máquina que se utiliza para comprimir, cuya forma varía según los usos a que se aplica; también refiere otras acepciones que se relacionan con los diarios, periódicos o libros. Pero quedémonos con la primera, porque el caso que voy a relatarles se lo merece.

Hace unos días surgió una noticia que encrespó los pelos de la nuca a los ciudadanos de este país acostumbrado a las barbaridades informativas, porque los medios de comunicación que tenemos en España son posiblemente los más violentos y desastrosos de Europa por su rigor a la hora de ofrecer noticias.

Al parecer, el compañero sentimental de una chica canaria había maltratado despiadadamente y agredido sexualmente a una niña de tres años de nombre Aitana, que posteriormente falleció y que era hija de ella, pero no de él. Esta noticia fue ofrecida por los medios de comunicación más relevantes del país, en google figuran 596 referencias.

El País decía lo siguiente en sus titulares: “Muere una niña de tres años con signos de maltrato” y en subtítulo añadía:”un juez de Tenerife prorroga el arresto de la pareja de la madre”.

ABC decía: “Muere la niña de tres años presuntamente agredida por el novio de su madre”, añadiendo a continuación: “ La niña de tres años que fue agredida y violada presuntamente por el compañero sentimental de su madre falleció ayer en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, de Tenerife, según informaron a Europa Press fuentes del centro hospitalario”, aún hubo otro titular que decía: “Novio, canguro y asesino”.

El Mundo lo describió así: “Fallece una niña de tres años agredida por el novio de su madre”; La Vanguardia tituló la noticia de la siguiente forma: “Muere una niña de 3 años por presuntos malos tratos”; La Voz de Galicia dijo: ”Muere la niña de 3 años agredida por el novio de su madre”, y el Diario Vasco fue más incisivo: “una niña tinerfeña de tres años muere víctima de golpes y quemaduras”.

Incluso el Parlamento Canario, por voz de su presidenta circunstancial pidió reflexión para educar en el respeto y derechos de los menores, tras morir una niña en Tenerife. Levante dijo: “quema y viola a la hija de su novia”, añadiendo después: ”La pequeña de tres años presentaba desgarros vaginales y anales, y sufrió parada cardirrespiratoria” y La Nueva España: “detenido en Tenerife por violar, golpear y quemar a la hija de 3 años de su pareja”.

La realidad fue la siguiente, la pobre Aitana se cayó de un columpio dándose un fuerte golpe en la cabeza, el novio de su madre y una cuñada la llevaron a un centro médico donde fue diagnosticada de un golpe sin mayor importancia que le hizo sangrar por la nariz. A los pocos días la niña ingresó en el hospital y fue diagnosticada de malos tratos y posible agresión sexual, y la pareja de su madre, Diego P.V. fue detenido y acusado de inmediato de su agresión. Tras la autopsia se ha sabido que la niña falleció del traumatismo craneal mal diagnosticado por los servicios sanitarios que la atendieron de urgencia, y el novio de su madre fue detenido por el mal diagnóstico de sus agresiones físicas y sexuales como principal sospechoso de habérselas causado, cuando en realidad hizo lo que debía y los que se equivocaron fueron los servicios sanitarios, los medios de comunicación, la policía y los jueces, y porque no decirlo, también la opinión pública.

Todavía no he visto a nadie pedir disculpas a Diego P.V, por eso he titulado este artículo “carroñeros sin fronteras” en relación a los medios de comunicación que han intervenido en la construcción de la noticia, y a los profesionales que han participado en la misma. Es tal el estado de crispación y negligencia que vivimos en este país gracias a los políticos que cualquier día asistiremos a un linchamiento público de algún ciudadano que pasaba por el lugar inadecuado a la hora inoportuna. Y todavía esta legión de impresentables se atreve a hablar de dignidad y se consideran y son considerados por algunos políticos como representantes legítimos de la sociedad civil.

Me estremece pensar el calvario que ha tenido que pasar el ciudadano Diego P.V. al haber perdido a la hija de su pareja y haber sido prácticamente linchado por todo el país, comenzando por los medios de comunicación. Esto es una prueba de que los ciudadanos estamos en estos momentos en el mayor estado de indefensión jurídica de nuestra historia gracias a los innovadores culturales de la política que han convertido lo que ocurre en este país en carroña y ya no tienen límite en su insania. ¿Es normal lo que ocurre en este país?, ¿pero que más cosas tenemos que ver para comprender que esta sociedad está muy enferma y tiene muy mal pronóstico?.

Siento la muerte de la pobre niña Aitana, que ha sido utilizada por unos desalmados imprudentes para construir un crimen a la medida de la locura en que nos movemos, cuando en realidad fue víctima de una negligencia y su madre con su pareja de la locura colectiva de unos magníficos profesionales del periodismo, el orden público, la política y la justicia.

Biante de Priena


sábado, 28 de noviembre de 2009

España tiene derecho a decidir. Por una ley de plazos para el Estatut



La nación perpleja


Dice un tal Carod, vicepresidente democrático del bodrio catalán (120 millones de euros nos cuesta su representación), que hay que exigir la denominación de fascistas para los que protestan por el editorial conjunto de la prensa del movimiento catalán de independencia nacional. Hasta hoy pensaba que los fascistas eran los que se rebelaban contra un orden constitucional vigente, pero en este país de las mil y una corrupciones, no es así. Companys es celebrado como héroe por los catalanistas y en su día dio un golpe de Estado local contra el Gobierno legítimo de la República española. Se repiten las barbaridades.

Alguien como el tal Carod, que debería estar en la cárcel hace tiempo por sus responsabilidades fascistas, se atreve a reclamar justicia contra los que desprecian su sagrado movimiento de liberación nacional catalán. Verán ustedes, no sería digno de comentario, si al mismo tiempo otro payaso en ejercicio, un tal Benach, no hubiera hecho unas declaraciones para sacar a la calle a los de siempre, a los que viven del erario público haciendo naciones, y que tampoco está en la cárcel. Casualmente si lo están los validos de Jordi Pujol, Prenafeta y Maciá por corrupción, y Millet el trincón del Palau, pero Pujol también sale en la prensa diciendo que en España no se entiende lo de Cataluña. Hay otro tal Montilla, haciendo bravuconadas estériles -que sólo escucha Zapatero- que habla de naciones, pero sigue sin decir nada del caso Pretoria y todos los casos similares de corrupción que han desvalijado de dineros públicos la Generalitat, "porque Espanya les roba". Este señor debería callarse hasta explicar porque la Generalitat que está bajo su mandato está implicada en numerosos casos de corrupción, pero no es así, hablar para ocultar la auténtica realidad.

En el País Vasco ocurre algo similar, porque también hay muchos miles que han vivido cómodamente de la creación de naciones inexistentes, con el único objetivo de aproximarse la pasta a las cajas fuertes personales. Todavía es pronto, pero antes de que la legislatura se agote se sabrán algunas cosas increibles ocurridas en Euskadi, relacionadas con la corrupción económica.

En este país de chiste y chisteras, con conejos -billetes de 500- que aparecen y desaparecen y políticos que hacen de prestidigitadores, porque les falta tiempo cuando reciben un acta de representación pública para convertirla en efectivo, ya casi no nos sorprende nada.

Pero vamos a jugar a provocar a los pobres desgraciados que contribuyen con su trabajo y esfuerzo a mantener a toda esta gentuza. De cada 1000 españoles, tan sólo 10 tendrán algún día un millón de euros en toda su vida, de los cuales posiblemente sólo uno lo obtenga legalmente, de los nueve restantes un par serán herederos del patrimonio de sus antecesores, y de los siete restantes, dos se dedicarán a los negocios -todo tipo de negocios-, incluso los relacionados con los políticos -al igual que los herederos, por supuesto- y los cinco restantes provendrán de la política, bien de forma directa o indirecta: asesores, concejales, alcaldes, consejeros, presidentes autonómicos, diputados provinciales, ministros, o presidentes de la nación española, o todos los colaboradores necesarios que estos se encuentran en el camino.

Pero lo que llama poderosamente la atención es que de cada mil españoles hay 990 que se forman durante años, trabajan y se esfuerzan durante décadas, para que unos inútiles alzados por la fortuna y la estupidez de quienes les votan se lleven toda la riqueza que les corresponde legalmente al 99,9 % de los españoles y así durante varias décadas.

Miren ustedes para organizar este negocio no es de extrañar que creen naciones, imperios e incluso planetas independientes, causas por el feminismo, cruzadas contra el cambio climático, alianzas de civilizaciones, códigos laborales inauditos para que los sindicatos y los sindicalistas reciban lo suyo, o sectores empresariales como las energías renovables o vehículos sin combustible; se juegan mucho en el asunto, nada más y nada menos que volver a ser como los demás, porque ustedes han pensado en alguna ocasión ¿en qué trabajaría Montilla si no estuviera en el PSC haciendo naciones?, ¿y Zapatero?, ¿y Carmen Chacón?, ¿y Celestino Corbacho?, y ¿Carod Rovira?, ¿y Ridao?, ¿y Urkullu?, ¿y los del PP, el PSOE, y el resto de los que viven de la política en este país?.

El problema no es España, ni la igualdad, ni la libertad, ni la justicia, ni la democracia, ni siquiera la política, nada de eso, el único problema que tenemos los españoles es que no salimos de la perplejidad al observar como unos sinvergüenzas se lo llevan calentito, mientras los demás las pasamos putas para llegar a fin de mes, trabajando como posesos y sin hacer ningún exceso.

El único problema que tiene la nación española, es que unos cuantos mangantes se han adueñado del tesoro público que es de todos y no somos capaces de llevarlos a la cárcel. Mientras sigan en la calle, los españoles tendremos numerosos problemas, porque estos crápulas necesitan crear problemas para vivir del chantaje al que llaman política y que ofrece resolverlos. Y no, no sean ustedes imbéciles, es cierto que no todos los políticos roban directamente a sus compatriotas en este país, pero los que no roban se callan, son cómplices. Todavía queda por ver que unos ciudadanos con carnet de un partido político se presenten en los juzgados para denunciar a los que convierten la profesión de político en una categoría más de la delincuencia. Quien no es delincuente en la política española, es cómplice de quienes lo son, y hay varios millones, que desgraciadamente nunca se van al paro

Enrique Suárez Retuerta

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