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miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿Qué ha cambiado realmente en España tras el discurso de Mariano Rajoy?


"La democracia es el proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos." George Bernard Shaw

Tras el discurso de investidura de Mariano Rajoy y la votación parlamentaria que le convertirá en el sexto presidente de gobierno de la España democrática, he reflexionado sobre lo que ha cambiado en nuestro país tras las elecciones generales del pasado 20 de noviembre, llegando a la conclusión de que lo único que ha cambiado es el discurso que se emite sobre la realidad española, ayer más ocultado y hoy menos.

En cuanto a lo demás, creo que seguimos igual, la política no obra milagros, aunque sí es seguro que provoca muchos descalabros a las empresas, los trabajadores y todos los ciudadanos. Si antes del 20-N teníamos cinco millones de parados, seguimos teniendo cinco millones de parados. Nuestro déficit es el mismo que ayer, y nuestra deuda no ha cambiado.

He tratado de encontrar en el discurso de Mariano Rajoy y de todos los que han intervenido en la tribuna de oradores del Congreso, alguna diferencia relevante con la situación que se vivía en Las Cortes antes de las últimas elecciones generales: lamentablemente, no la he encontrado.

Los políticos españoles se siguen repartiendo los privilegios mientras los ciudadanos nos repartiremos los perjuicios que nos han causado y nos causarán. Han cambiado las caras de nuestros representantes pero nada más y todavía no se han dado cuenta nuestros diputados y senadores de que su vocación taumatúrgica es rancia y está obsoleta.

Siguen equivocándose, cuando representan sus propios intereses y no realmente los de los ciudadanos. Ni un solo político se ha atrevido a pronunciar, abiertamente, el discurso que está en la calle y que según las encuestas del CIS, convierte la representación política en el tercer problema para los españoles, en rango creciente. Siguen confundiéndose al pensar que eso era un síntoma de la nefasta política de los anteriores representantes gubernamentales, porque la confianza que los españoles hemos perdido en la política no se volverá a recobrar, hasta que algún político haga en el Parlamento una reflexión crítica sobre su condición privilegiada. Verán ustedes, la cuestión no es que el PSOE o el PP tengan más razón en sus debates, sino que entre el debate establecido entre las necesidades de la ciudadanía y las representaciones teatrales de los políticos, el precio que pagamos los ciudadanos es demasiado elevado para tener políticos que solo crean perjuicios.

¿Cómo podemos aceptar que no haya habido ni una sola crítica a la gestión catastrófica de la realidad que han desarrollado los gobiernos del PSOE dirigidos por Rodríguez Zapatero?. Volvemos al Pacto del Pardo, como ha indicado acertadamente el diputado de Foro, en el que los que hacían oposición perdonaban los errores de los que gobernaban, porque sabían que los siguientes en gobernar serían ellos. Creo que esto es una tomadura de pelo monumental a los españoles, los políticos viven en plena inmunidad e impunidad ante las conductas temerarias que distorsionan nuestra existencia y son irresponsables de los daños que nos ocasionan. Y que nadie comprenda mal mis palabras, porque si Rodríguez Zapatero hizo una política deleznable y ominosa, fue precisamente porque Mariano Rajoy hizo una oposición deleznable y ominosa. El PP tapa los errores del PSOE y mañana los del PSOE taparán los errores del PP, y mientras tanto los españoles seguiremos mirando a la luna de Valencia, que es lo que nos corresponde por ser una nación de borregos, sin capacidad de imponer control y limitación al expolio, molicie y despojo a que nos someten nuestros ilustres representantes políticos.

Esto de la política se está convirtiendo en un juego peligroso, en el que siempre pierden y ganan los mismos, ellos juegan en el teatro de la representación política librándose de todos los males que sufrimos los ciudadanos. No creo que vivamos en una democracia, más bien estamos viviendo en una behetría, en una elección de amo entre la aristocracia política que dice representarnos.

Considero que los políticos nos han perdido el respeto por completo, mientras que los españoles seguimos siendo fieles creyentes en esa nueva mitología que se han inventado para vivir a nuestra costa, a la que denominan democracia, cuando en realidad es una nueva forma de tiranía, eso sí, enmascarada, para que no nos demos cuenta del engaño.

Enrique Suárez

jueves, 15 de diciembre de 2011

Curso Rápido de Estrategias Defensivas (CRED)... en manipulación mediática



“La propaganda es en una democracia lo mismo que la coerción en el totalitarismo” Noam Chomsky

Los tiempos aconsejan estar preparado para afrontar los problemas que nos acechan en la sociedad actual, quizás uno de los más perniciosos sea la manipulación mediática; basado en las enseñanzas de Noam Chomsky, comenzamos la sección de cursos CRED (Curso rápido en estrategias defensivas), en esta ocasión dedicado a la manipulación mediática. A continuación les ofrecemos un decálogo, las diez tácticas de persuasión más frecuentes, utilizadas con la finalidad de “lavarnos el cerebro” desde los medios de comunicación de masas.


Distracción

Una de las formas más frecuentes de manipulación de la opinión pública consiste en DISTRAER SU ATENCIÓN, por medio de diversas técnicas, entre las más habituales se encuentra EL DILUVIO, que consiste en la inundación con información intrascendente pero atractiva, que concita su atención. La atención no se puede fraccionar, si se atiende una cosa, no se puede atender otra. Por tanto si el tiempo de atención de la opinión pública se ocupa con “ruido” e inanidad, no se ocupa de los temas que realmente son importantes para sus vidas, sin materiales para la reflexión, sin tiempo para pensar, induciendo paulatinamente el adoctrinamiento en el adocenamiento, que es una forma artera de imbuir a los seres humanos en la desesperanza y la frustración, sin saber realmente lo que está ocurriendo en sus vidas, ni a su alrededor.

Crear problemas para después ofrecer soluciones

También denominado como proceso de “PROBLEMA-REACCIÓN-SOLUCIÓN”. Se crea un problema, una situación que previsiblemente cause una reacción en la opinión pública, a fin de que esta sea la demandante de las medidas que se desean que sean aceptadas: dejar que se incremente la violencia urbana, organizar atentados terroristas, con el fin de que la opinión pública demande medidas política y legislaciones en perjuicio de la libertad. También se puede forzar una crisis económica con el fin de que la opinión pública acepte y asuma el retroceso en los derechos y en su bienestar como un mal necesario e inevitable, en evitación de supuestos perjuicios mayores.

Gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. De esa forma se van implantado, por ejemplo, condiciones socioeconómicas inde-seadas: legislaciones regresivas, precariedad laboral, incremento en el desempleo, disminución de los salarios, subida de impuestos, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

El mal diferido

Una forma de imponer una decisión impopular es diferirla en el tiempo, evitando su vigencia inmediata (ejemplo: el retraso de la edad de jubilación). Es más fácil aceptar un sacrificio en el futuro que en el presente, porque “diferir el sacrificio” crea la vana esperanza de que llegado el momento de su implantación, resulte innecesario. Esto permite que la opinión pública se adapte gradualmente al cambio y lo acepte de forma mucho más resignada.

Mensajes infantiles

Una de las estrategias más utilizadas por los manipuladores de la comunicación es presentar sus mensajes en formatos adecuados para la comprensión de un niño de doce años, aquellos que un niño de doce años puedan comprender. Pero para ser realmente útiles debe parecer que contienen un mensaje relevante, que no está al alcance de todo el mundo. Por ejemplo: motivos para creer.

Emocionar

En los mensajes de propaganda se utiliza con más frecuencia el so-porte apoyado en las emociones que en las reflexiones. Considerar verdugos de las esperanzas de la mayoría a los rivales, siendo los propios los únicos que se ocupan de los auténticos problemas que se deben resolver. Estimular los bajos instintos siempre ha sido muy rentable para la propaganda, apelando a las emociones comunes y compartidas por la inmensa mayoría.

Cultivar la ignorancia y la mediocridad

Un buen ciudadano es aquel que se comporta como demandan los intereses de los que aspiran a representarle. Aquel que acude a las urnas y vota, para que el sistema se siga reproduciendo. El mal ciu-dadano es aquel que se abstiene en las elecciones, protesta o se rebela, aquel que denuncia la tomadura de pelo a que la opinión pública es sometida por los manipuladores de la comunicación. Lo que dice la prensa es sagrado, ¿cómo iban a mentir los medios de comunicación si representan la libertad de expresión?

Promover la estupidez

Los propagandistas crean la moda de que ser estúpido es algo normal, toda la gente es estúpida, incluso, ser estúpido y manifestarlo públicamente es un acto de liberación humana contra aquellos que tratan de imponer su tiranía de conocimiento. El mensaje es claro: sé libre, no tengas criterio propio, no lo necesitas. Lo vulgar es lo popular, la incultura es un derecho, la ignorancia una bandera de aquellos que se rebelan contra los “listos”.

Inducir la culpabilidad

Es necesario apelar a la conciencia de la gente, para colocar un buen mensaje manipulador. Hay que “criminalizar” a los ciudadanos de las cosas que ocurren, si las cosas van mal, es que algo habrán hecho, porque el poder, representado en el Estado y los políticos es infalible.
Si sube el paro es que la gente no quiere trabajar, si suben los impuestos es que la gente no sabe ahorrar, si suben los servicios es que la gente consume demasiado, si hay accidentes de tráfico es que la gente no conduce bien. Ejemplo: no podemos conducir por ti.

Mentir, que todo se olvida

Vivimos en una época cargada de información, algo que es aprove-chado por los manipuladores de la comunicación para urdir sus men-sajes con mentiras, que no puedan demostrarse hasta que haya pa-sado el tiempo, y cuando el tiempo ha pasado dejan de tener vigen-cia. Mentir reiteradamente puede construir una “verdad”, tanto si aparece la misma mentira en muchos medios o se repite a lo largo del tiempo. Ejemplo: no hay crisis, hasta que la hubo, pero eso sirvió para que un presidente español triunfara en unas elecciones, gobernara durante cuatro años, hundiera un país, y nadie, todavía, se haya atrevido a pedirle explicaciones. ¿Por qué?, pues sencillamente porque lo importante es que “la mentira” continúe, ¿cómo se va a denostar lo que da de comer a tanta gente de una forma tan sencilla, con enormes privilegios, mientras los demás cada día vamos teniendo más problemas para sobrevivir?

Enrique Suárez

martes, 13 de diciembre de 2011

La crisis del poder y el poder de la crisis



El poder siempre ha buscado y presentado enemigos externos para no verse obligado a realizar su propia autocrítica, porque todo poder debe preciarse de ser infalible, da igual que sea religioso, político, económico, mediático o social. Este problema ha acompañado a la humanidad a lo largo de la historia. Si realizamos un análisis del poder a través del tiempo, veremos que al final siempre se producen dos clases bien definidas entre los seres humanos: los que están condenados a obedecer (desposeidos) y los que están obligados a mandar (poseedores), o eso se creen.

La crisis económica que estamos atravesando, es una nueva máscara del poder, para ocultar su fracaso, posiblemente su impotencia y con seguridad su miedo a la pérdida de control sobre la sociedad, que es esa aglomeración amorfa de ciudadanos. Cuando los medios de comunicación nos hablan más de mercados o de Estados, que de parados, desahuciados, desposeídos y desamparados, que son sus víctimas, la opinión pública se está dirigiendo al lugar contrario de aquel en el que debería fijarse. Hablamos entonces de demonios, enemigos, imponderables y factores determinantes de nuestro destino. Todo ésto sólo sirve a un propósito: ocultar que el poder y sus representaciones NO PUEDEN resolver nuestros problemas, esa es la contradicción que trata de ocultarse, LA IMPOTENCIA DEL PODER, que realmente es inútil e innecesario, para resolver nuestros problemas.

Surgen entonces fantasmas nuevos, que hasta ayer mismo desconocíamos: primas de riesgo, estanflaciones, eurobonos, teoremas diversos, especulaciones de augures denominados “gurús”, una tormenta de información sobre la que la mayoría de la población desconoce su interpretación, reformas laborales, impuestos indeterminados, recortes sociales, anticipando un escenario de miserias insospechadas. Toda una proyección fantasmagórica hacia el exterior para ocultar los auténticos fantasmas que tenemos en el interior, que son incapaces de resolver nuestros problemas pero por ello no reciben sanción alguna y siguen cobrando todos los meses, como si hubieran resuelto las dificultades a las que nos enfrentamos de la forma más eficaz.

Foucault nos advirtió sobre el poder y sus engaños, verán ustedes, todo es mucho más sencillo, el poder, en todas sus representaciones, ejecutivas, legislativas y judiciales ha fracasado al intentar resolver las diversas crisis que padecemos, pero no solo eso, ¿hasta qué punto no ha acrecentado las crisis en las que nos encontramos? ¿No resulta sorprendente que un gobierno de izquierdas ayude al capital, sin hacer reformas sociales, para que ahora venga un gobierno de derechas y realice esas reformas sociales, tratando de salvarnos del capital? ¿Hasta qué punto el PSOE, con su parsimonia, no ha contribuido a obligar a que el PP realice drásticas reformas, gracias a su “ineptitud” bien administrada?

La gente en su inocencia piensa que el PSOE ha tratado de resolver las cosas, pero que su impotencia (no su falta de intención), fue la que le impidió hacerlo y la crisis internacional de los mercados contribuyó a su fracaso. Imagínense ustedes por un momento que el propósito del PSOE no fuera resolver la crisis, sino acrecentarla, para que el PP estuviera obligado a tomar las medidas insociales, que ellos no asumieron, para que tuviera muy difícil gobernar. Imagínense que el PP le dejó hacer durante los últimos ocho años, esperando heredar una situación tan penosa que le permitiría obtener una mayoría absoluta en las urnas, para luego hacer lo que el PSOE evitó asumir de forma irresponsable, no por no poder hacerlo, sino con la intención de crear una tierra quemada en la que prácticamente no hubiera solución posible. Las consecuencias ya las conocemos deuda, déficit y desempleo, y herencia del rival de una situación endemoniada, pero también una crisis que pagaremos los ciudadanos, mientras en el PSOE y el PP juegan al tenis con nuestro bienestar.

¿Realmente se piensan ustedes que hay solo torpeza en las acciones del ejecutivo, el silencio connivente del legislativo y la mirada para otro lado del judicial? No sean inocentes, el poder es uno, da igual que sea PSOE o PP, la cuestión es que cuanto peor vayan las cosas, más necesarios se hacen los políticos para resolverlas, o mejor dicho, para hacer que las resuelven.

No se crean nada, todo es puro teatro, representan una catarsis de tragedia, pero el PSOE y el PP siguen arriba, igual o mejor, y los demás seguimos abajo, igual o peor. No se equivoquen al identificar el poder de la crisis, porque su principal finalidad es la instrumentalización que de ella hace el poder para incrementar el dominio de los ciudadanos.

En una época de intensa comunicación entre los seres humanos, gracias a las herramientas de la red, cuando ya no es suficiente con unos medios de comunicación subvencionados para intoxicar a la opinión pública y censurar el conocimiento de la realidad, una crisis económica es una causa fantástica para recobrar el valor, la credibilidad y la confianza que los ciudadanos han perdido con los políticos y ahora vendrá la retahíla predecible: que nos van a bajar el nivel de vida, pero luego, gracias a una milagrosa intervención y la magnanimidad, inteligencia y buen hacer de los que detentan el poder nos salvarán en el último momento, nos harán creer que estamos al borde de la asfixia y en el último instante evitarán nuestro final, con lo que la gente aplaudirá, sonreirá y volverá a ser feliz, por haber perdido sólamente el 20 % de su bienestar cuando le habían anunciado que podría ser mas del 50 %, mientras que los políticos se afianzarán con sus privilegios en el poder y recobrarán todas “las virtudes” de las que parecían adolecer.

Así el poder de la crisis terminará ayudando a resolver la auténtica crisis que el poder está atravesando, nos quitarán libertad, derechos y recursos, pero al menos conservaremos la vida, y al final, gracias a los medios de comunicación y sus intoxicaciones, lograrán convencernos de que si no somos felices realmente somos unos ingratos desaprensivos.

En fin, queridos visitantes de este blog, entre los que espero que haya algún lector todavía, esta regresión cada día da más asco, pero la tenemos bien merecida por haber progresado con Zapatero en el poder y Rajoy en la oposición, lo que no nos merecíamos. Ahora, Rajoy concluirá la obra de Zapatero, y dentro de cuatro años ni nos acordaremos de todo lo que nos han usurpado.

Enrique Suárez

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los seis demonios de la Economía española: DESEMPLEO, DEUDA, DÉFICIT, DESPILFARRO, DESVERGÜENZA Y DESCONOCIMIENTO

Terror en 6 D

Cuando a José Luis Rodríguez Zapatero le llamaron un día para decirle que España había entrado en una espiral catastrófica, una tarde del otoño de 2007, lo único que se le ocurrió es que España era el país de las maravillas que él tenía en su cabeza, tratando de engañar a todo el mundo con su exceso de confianza pueril, y esperando que la improvisación que le había servido para triunfar en la política, también le serviría para resolver la crisis económica; pocos meses antes había presumido ante sus socios europeos de que la economía española era la más sólida de Occidente, algo que no era cierto, pero además que empeoró con la llegada al poder de la banda de frikis e iluminados que conformaron sus gobiernos.

Las lecciones de “Economía en dos tardes” que Jordi Sevilla le había brindado al barón de Munchausen de la política española, parece que no fueron suficientes. José Luis se limitó a esperar sentado, que es lo que suelen hacer los autodidactas cuando la situación sobrepasa su entendimiento y sus posibilidades de reacción, esperando el milagro que resolviera los problemas de nuestro país o al menos que alejara el dedo acusador de la realidad de su nuca: una guerra, la invasión de los extraterrestres o de los musulmanes, cualquier catástrofe natural o artificial. En fin, el primer demonio que atenazó nuestro futuro fue el DESCONOCIMIENTO, de los que tenían que tomar las decisiones, que se unía al de los que tenían que matizarlas desde la oposición, y al del pueblo español, desconocedor de todo lo que tiene que ver con la política, la economíca, los medios y los fines, con tal de que no le afecte directamente.

Convergente con este propósito, a modo de máscara de la realidad, tenemos también el DESCONOCIMIENTO añadido de la opinión pública española sobra su realidad. Sobre determinados temas políticos o económicos, es más fácil estar informado por la prensa extranjera o por opciones aficionadas a través de la red, que por medio de los manipulados medios de comunicación españoles, en su inmensa mayoría dependientes de la política de subvenciones y propaganda del gobierno correspondiente, mucho más que de su audiencia real.

Y por supuesto, el DESCONOCIMIENTO de la justicia española, desde las más bajas hasta las más altas instancias de todo lo que ocurre, con una legión de fiscales, que a imitación del ministerio fiscal de su jefe, el Fiscal General Del Gobierno, junto con los miembros de los politizados CGPJ y Tribunal Constitucional, y cada vez más elevadas magistraturas, parecen los personajes de Ensayo sobre la Ceguera, de José Saramago, en todo lo concerniente a cuestiones políticas, porque miran a otro lado o mirando lo que miramos los demás, no ven nada. España debe hacer una gran reforma judicial y recobrar la independencia de la justicia de la política, si queremos avanzar por un camino de equidad.

Todavía hubo tiempo de rectificar los errores, si entre los que tomaban las decisiones hubiera alguien con criterio suficiente, que llegara a comprender la realidad, pero no lo había, y en la oposición tampoco. Lo que si había era mucha DESVERGÜENZA, para seguir huyendo hacia delante de forma irresponsable. La cuestión que preocupaba al PSOE y a Zapatero, era la de ganar las elecciones generales de 2008, y eso no admitía un reconocimiento de lo que acontecía, fue cuando el pirata Solbes le dijo en la televisión a Pizarro que se equivocaba, que España no tendría crisis. El PSOE ganó las elecciones mintiendo a los españoles, al mismo tiempo que entraba en la peor de las recesiones: una estanflación, que se anunció en este blog el 27 de mayo de 2008, para mostrar que realmente era posible saber lo que estaba ocurriendo, pero no interesaba hacerlo. En junio de 2008, nos enteramos de que Obama había llamado a Zapatero, para invitarlo de nuevo a rezar lo que supiera, pero en esta ocasión no en los desayunos de agradecimiento de la capital norteamericana por el porvenir del mundo, sino en Madrid, en el Palacio de la Moncloa, por el porvenir de España.

¿Y qué hizo el Gobierno de José Luis?, pues lo peor que se puede hacer en estos casos, en vez de iniciar medidas de austeridad, se dedicó a inyectar capital en los ayuntamientos, autonomías, entidades financieras, chiringuitos, asociaciones, y empresas públicas, en una auténtica oda al DESPILFARRO, acumulado a todos los anteriores. De las dos tardes en las que aprendió todo lo que sabrá en su vida de economía, había descubierto que Keynes había sugerido que para salir de las crisis económicas había que tirar de la demanda, pues el prestidigitador convirtió una demanda inexistente en nuestra economía que ya estaba acogotada en el mayor DESPILFARRO público realizado en España en las últimas décadas.

Deuda, Desempleo y Déficit, son CONSECUENCIAS, no causas

El resultado fue el esperado, la DEUDA se tragó, cual un dragón mitológico de la Edad Media, los tributos de los poderosos en un instante. El iluminado y su séquito nunca comprendieron que la DEUDA española, no era pública, sino privada en su inmensa mayoría. Desde este blog y otros muchos lugares también se dijo en numerosas ocasiones, pero nadie hizo caso a las advertencias de los “agoreros catastrofistas”, era el tiempo en que surgían proclamas de los mangantes que se habían forrado a costa del poder: esto-lo-arreglamos-entre-todos, la banda de la ceja, y similares. España se alejaba de la realidad, una vez más.

Una de las afortunadas ideas del iluminado fue la de ocultar la inflación, es decir la subida de los precios, de una forma muy sencilla, dejándolos más o menos igual, con fuertes intervenciones económicas, mientras se reducían los ingresos de los españoles, a los funcionarios se les bajó directamente el sueldo, a los pensionistas se les congelaron las pensiones, los parados perdieron sus ingresos, al final, el pueblo tenía menos dinero para comprar los productos que costaban más. Posiblemente la inflación REAL en España se haya incrementado en dos cifras, más del 10-12 %, a lo largo del último año.

Las consecuencias de la estanflación encubierta en la que vivimos desde 2008, fueron inmediatas gracias a la política socialdemócrata de convertir al Estado Providencia en dios: cierre de empresas, pérdida de empleo, inflación (que trató de camuflarse), más deuda, quiebras financieras, pérdida de crédito, aumento de la morosidad, la desconfianza y el malestar social, lo que se tradujo en un parche extremo, con recortes sociales, pérdida de derechos, de soberanía y una gran crisis social, al ver como los españoles perdían la calidad de vida que habían logrado en los últimos quince años de repente. La desconfianza en la solución de nuestros problemas que tienen nuestros acreedores es lo que hace subir nuestra deuda, que en 2007 hubiera sido fácil de resolver, sino hubiera sido porque en el Gobierno teníamos a unos ineptos y en la oposición a otros, que no fueron capaces de resolver desde su DESCONOCIMIENTO, DESVERGÜENZA IRRESPONSABLE, Y DESPILFARRO ESTÚPIDO, los problemas de la DEUDA y el DESEMPLEO, que funcionan en un crecimiento espiral y correlacionado.

La consecuencia última es el DÉFICIT PÚBLICO del Estado, y en general el DÉFICIT PRIVADO de toda la economía española, de la sociedad española. El Estado tiene menos ingresos y no puede mantener de ninguna forma la situación de bienestar que se ha mantenido hasta ahora, por lo que se avecinan dolorosos recortes sociales, en derechos, en soberanía y en libertad, porque la intervención encubierta en la que se encuentra España desde hace un año, ya no permite a un nuevo Gobierno, más que acatar las órdenes que le dicten desde Europa y el FMI.




Como ustedes podrán comprobar en el gráfico, el problema de la deuda española, no es la deuda del Estado, que se ha venido reduciendo desde el año 2000, sino la inmensa deuda privada en un país que tiene el 21 % de paro, una deuda de difícil cobro que hará quebrar las entidades financieras españolas que tengan su negocio en España, como ha ocurrido con las Cajas de Ahorros, que han absorbido ingentes cantidades de dinero público, después de haber sido mal gestionadas por políticos que no tenían otra finalidad que beneficiar a los empresarios amigos, como ha ocurrido en el caso de Castilla La Mancha.

Este es el cuento de los seis demonios que acabaron con el bienestar de los españoles, gracias a la nefasta actuación de unos políticos mendaces, que se aprovecharon y beneficiaron de su paso por el poder, y que ahora se marchan sin pedir disculpas siquiera de su tremenda ineptitud e irresponsabilidad. En este país siempre ocurre lo mismo, cuando se comete un crimen de Estado contra el pueblo, la culpa siempre la tiene Fuenteovejuna, que es la que se gasta el dinero público que no es de nadie.

Se va Zapatero y su PSOE, con la inmunidad que le concede haber perdido las elecciones "democráticas" y la impunidad de los códigos legales españoles hechos a la medida de irresponsables políticos y llega Rajoy con su PP, dispuesto a arreglarlo. ¿Pero cómo se va a arreglar un país en el que unos ineptos hacen las cosas mal, lo hunden, y no tienen ninguna responsabilidad ni por su ineptitud, ni por su soberbia, ni por su insidia?. ¿Pero qué ley de este país permite que los políticos sean inmunes cuando meten la pata y actúan con irresponsabilidad? Si un trabajador se equivoca en su empleo es sancionado, ¿qué sacrosanto derecho acoge a los políticos para ser inmunes ante sus equivocaciones y poder marcharse en plena impunidad, sencillamente por haber perdido las elecciones?. Esto no es democracia, esto es una demagogia de trileros y un pueblo engañado hasta el despropósito.

Tanta desmesura demanda un juicio público más allá de las elecciones, estos miserables (tanto los del PSOE que se van, como los del PP que llegan -sin haber hecho nada por evitar la catástrofe-) se merecen perder la libertad, igual que los españoles la hemos perdido gracias a ellos, convirtiéndonos en esclavos de los mercados, a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros nietos. No se merecen la confianza del pueblo que gobiernan, va siendo hora de hablar de un GOBIERNO LIMITADO, como aquel propuesto por Benjamín Constant.


Enrique Suárez

martes, 6 de diciembre de 2011

Palabras desde Grecia


5-10-2011

El asturiano Pedro Olalla, posiblemente el español que más sepa en estos momentos sobre lo que está ocurriendo en Grecia, nos habla en los vídeos anteriores de la situación que atraviesa el país heleno en el escenario global de la deuda. Esencial para quien quiera conocer la realidad en la que estamos viviendo.

¡Enhorabuena Pedro y gracias!

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