desde 2.006 en Internet

viernes, 29 de abril de 2011

La solución más rápida para resolver la crisis: mandar los políticos del PSOE al paro


Los españoles del presente y el futuro te lo agradecerán, sobretodo los del futuro que son los que tendrán que pagar con su progresiva esclavitud laboral y el deterioro de su calidad de vida la deuda que van a dejar los que venían a crear pleno empleo, y se van a marchar con rentas vitalicias que jamás hubieran soñado.

Durante los últimos siete años, este país se ha convertido en un auténtico carnaval de depredadores, el socialismo que se presentó para sacarnos de una guerra en la que se habían enviado como tropas un barco hospital nos ha metido en otra que ya nos ha costado 45 millones de euros. Pero ahora no hay manifestaciones por las calles, ni artistas que se dan golpes en el pecho por su pacifismo.

La mejor forma de salir de la crisis es sacar a todos los socialistas que se pueda del poder sean concejales o diputados autonómicos. Cuantos menos socialistas haya con acceso al poder, antes saldremos de la crisis económica y política en la que nos vamos arrastrando hacia el abismo.

Se crearán puestos de trabajo, porque con el PSOE sólo se han destruido, a razón de 1.050 parados por día desde que el nefasto José Luis Rodríguez Zapatero accedió al Gobierno, se han perdido 385.000 puestos de trabajo por año. En España se ha duplicado el paro desde que el PSOE está en el poder.

Se disminuirá la deuda, porque el ritmo de crecimiento de la deuda pública española es de 20 millones de euros diarios, 6.000 millones de euros al mes, 72.000 millones de euros al año. Cada español deberá en el 2012 17.600 euros, la deuda pública ascenderá a 812.472 millones de euros, y la deuda privada triplicará esa cantidad.

La gestión del Gobierno de José Luis se puede analizar con un solo dato, en el año 2009 el Estado ingresó 105.000 millones de euros y el Gobierno de José Luis se gastó 205.000 millones de euros

La mejor forma de mejorar la economía y la política de este país es enviar a los políticos del PSOE al paro en las próximas elecciones municipales y autonómicas, cuantos menos políticos del PSOE haya en las intituciones más rápido mejoraremos nuestras circunstancias. La relación entre los problemas existentes en España y el número de políticos socialistas con representación es directamente proporcional, cuantos menos socialistas haya en el poder, mejor irá España e iremos los españoles.

Cuantos menos políticos del PSOE estén representados en las instituciones antes saldremos de la crisis económica y más pronto se recuperarán los puestos de trabajo. Tu decides, si quieres que vayamos mejor: NO VOTES PSOE. No votes por lo que te cuenten que van a hacer, vota por lo que nos han hecho. Está en tu mano ciudadano, apartar un socialista del poder es garantía de futuro, antes de que las cosas vayan a peor: quien mejora sus circunstancias personales a costa de empeorar las de todos los demás no se merece representar políticamente a nadie.

Biante de Priena

Grandes diferencias entre la guerra de Irak y la de Libia



Gracias C"SI

miércoles, 27 de abril de 2011

Asturias necesita un Gobierno que no nos mienta


El próximo 22 de mayo se celebran elecciones autonómicas y municipales en el Principado de Asturias. Cuatro alternativas políticas parten como favoritas: el PSOE que lleva más de treinta años gobernando en la Comunidad, con una legislatura de interrupción, el PP que gobierna en la capital desde hace veinte años, IU que ha gobernado con el PSOE y gobierna actualmente, y Foro Asturias, que presenta a Francisco Álvarez Cascos como candidato.

Triunfe quien triunfe, los problemas a los que nos enfrentamos en Asturias serán los mismos para cualquier partido, sin embargo, conocemos lo que han hecho el PSOE-IU y el PP hasta ahora, los primeros gobernando y el último en oposición, consentir un deterioro paulatino de los recursos económicos y humanos del Principado, que no tiene parangón en las demás comunidades españolas. La única alternativa para salir de la crisis será reconocer definitivamente la precaria situación que atravesamos para poner en marcha los remedios necesarios. Algo que ha tratado de ocultarse hasta ahora por el Gobierno y la oposición, en búsqueda de la perpetuación en la representación pública. No reconocer los errores cometidos por el Gobierno, su despilfarro desbordado, su pantomima igualitaria, su ineptitud gestora, así como la inexistencia de una oposición rigurosa, es la mejor forma de vover a repetir los mismos errores y profundizar aún más en la crisis económica y política.

Los medios de comunicación del Principado han contribuido, en la mayoría de las ocasiones, a ocultar la realidad a los asturianos, en un seguidismo de las actividades propagandísticas organizadas desde el Palacio de Suárez de la Riva y consentidas desde Manuel Pedregal. Si los asturianos no saben lo que ha ocurrido y está ocurriendo, difícilmente podrán abordar con criterio su decisión electoral en las urnas. Evidentemente, si no se cambia de camino, no se puede cambiar de destino.

La política del Gobierno del Principado ha estado orientada durante estos años a las políticas sociales, paliativas de una época de reconversiones y deterioro prolongado de las condiciones laborales; pero no han afrontado con rigor la auténtica transformación que el Principado necesita, para que los jóvenes no se vean obligados a emigrar. La orientación política del Gobierno se ha dirigido a un modelo de política que podrá dar beneficios a largo plazo, como es la declaración de espacios naturales protegidos para más del 38 % del territorio asturiano, algo que redundará, posiblemente, en beneficio de nuestros biznietos, pero no de nuestros hijos y nietos, que requieren soluciones inmediatas para no tener que abandonar su tierra en búsqueda de un trabajo y unas condiciones de vida independientes.

Demografía

La situación demográfica de Asturias es de una precariedad sin precedentes a nivel europeo, no solo español, alcanzando condiciones de “genocidio político”. Esta es la situación actual de la población en Asturias, que se oculta desde el Gobierno:

1) La natalidad más baja de Europa en 2007. La más baja de España a lo largo de los últimos 30 años.
2) La mortalidad más elevada de España a lo largo de los últimos 30 años.
3) La mayor emigración joven de España. Descapitalización humana.
4) La tasa más baja de inmigración del páis, junto con Extremadura
5) La mayor despoblación municipal de España. Descenso general de la población continuado. Mayor envejecimiento poblacional de España.
6) Tasa más elevada de suicidios consumados de España

Trabajo

Asturias presenta la Tasa de Actividad Laboral más baja de todas las comunidades españolas (51,2 %), diez puntos por debajo de la comunidad anterior, la tasa de dependencia más elevada de España, con 3 pensionistas por cada 2 trabajadores, la población más envejecida de España, la cifra más elevada en crecimiento del paro del país, con cerca de 90.000 asturianos sin trabajo. El paro ha crecido en un 70 % durante la úlitma legislatura, pasando de 51.229 personas a 88.000 personas. Las posibilidades de que en Asturias se puedan crear nuevos puestos de trabajo son las más bajas de toda España, según los informes ofrecidos por las principales entidades financieras.

Economía

Durante la última década, Asturias ha sido la comunidad que menos ha crecido de España. tan solo un 1,69 % al año, cuando la media de España es del 2,21. El poder adquisitivo que hemos perdido los asturianos durante esta década se suma al perdido durante las anteriores. Asturias es además la única comunidad española que pierde población durante la década –1,75 %, al otro extremo se encuentra Baleares que gana un 25,28 %. Actualmente Asturias es la comunidad más dependiente del Estado, alcanzando una insostenible situación porque recibe el 150 % de lo que ingresa, condenando a los asturianos a una dependencia que no se resolverá en décadas.

Las inversiones realizadas en Asturias han sido de carácter social y paliativo en su inmensa mayoría, mientras que en infraestructuras, en condiciones proporcionales, durante los últimos siete años han sido de poco más de un tercio de los siete años anteriores, aunque en dinero haya sido más por la elevación del coste de los recursos y la inflación. Proporcionalmente, por cada 100 euros de inversión de los años 1997-2003 se han invertido 36 euros en el periodo del 2004-2010. En las grandes obras faraónicas que se han realizado como el Hospital Central, el Puerto de Gijón, la Ciudad Laboral, el centro Niemeyer, o la Variante de Pajares los sobrecostes han pasado de los mil cuatrocientos millones de euros en su totalidad, dando pruebas de la desajustada gestión del Gobierno.

El tejido financiero asturiano ha emprendido una deriva inexplicable con pérdida de independencia al embarcarse Cajasturias en operaciones como las relacionadas con la venta de Hidroeléctrica del Cantábrico a una multinacional portuguesa, la adquisición de la quebrada Caja de Castilla La Mancha por motivos políticos o la reciente fusión con Caja Extremadura y Caja Cantabria, con una finalidad más política que financiera.


Actividades productivas

La terciarización de la economía asturiana ha sido sinuosa, tortuosa y escabrosa, con una reducción de la actividad económica en todos los sectores industriales sin sustitución por nuevas alternativas, así como una reducción de las actividades tradicionales del Principado como la minería, la agricultura, la ganadería, y la pesca. Se ha producido la deslocalización de numerosas empresas autóctonas, esto ha redundado en la reducción de puestos de trabajo, sin implementar nuevas áreas productivas que absorban la mano de obra excesiva, que así se ve condenada a la emigración. La construcción en Astuiras atraviesa sus horas más bajas. Los proyectos en nuevas tecnologías no han redundado en los beneficios que se esperaban. No es cierto que en Asturias solo emigren los más formados, como indica la propaganda gubernamental, por cada universitario que emigra hay tres no universitarios que lo hacen.

Cultura, Información y Bienestar

Las inversiones culturales realizadas en Asturias, tradicionalmente se han orientado al patrocinio político, más que a la demanda ciudadana. Algo similar ha ocurrido con las inversiones sociales en el exterior, que en la mayoría de las ocasiones han servido para patrocinar proyectos de cariz político, que siempre ha prevalecido sobre la pluralidad social a las que debieran estar destinadas.

Ciertamente se han hecho infraestructuras culturales, como la Ciudad Laboral o el Centro Niemeyer, pero prueba de la improvisación, es que no han recibido una orientación a una oferta cultural permanente y estructurada, sirviendo ambos focos culturales a una deslabazada programación orientada a las obsesiones particulares de los patrocinadores.

Pero quizás uno de las más lesivas negligencias que el Gobierno ha tenido es el abandono del Patrimonio histórico-cultural asturiano, que ha llevado a la UNESCO a exigir responsabilidades sobre la conservación del prerrománico, patrimonio mundial, tan solo hace unas semanas. Mientras que se han dedicado ingentes recursos a crear sucedáneos culturales insatisfactorios, como el recientemente inaugurado en Ribadesella

En cuanto a los medios de comunicación subvencionados por el Principado, la RTPA recibe una financiación próxima a los 50 millones de euros para convertirse en un aparato de propaganda al servicio del partido gubernamental, mientras que las subvenciones y publicidades institucionales, mantienen a los medios de comunicación no públicos, en la mayoría de las ocasiones, al servicio del poder, tanto del PSOE como del PP.

Corrupción

Por último, es necesario recordar que en la última legislatura se han desvelado dos asuntos que afectan a los principales partidos, tanto los que están en el Gobierno (PSOE-IU) como el que está en la oposición (PP). En cuanto al Gobierno, un exconsejero y dos altos cargos del Gobierno han ingresado en prisión por su relación con empresas determinadas a las que favorecían en sus contrataciones, así como por contrataciones laborales que no seguían procedimientos habituales. Esta actividad parece que también se extenderá a algunos importantes ayuntamientos de Asturias. En cuanto al PP, el caso de Villa Magdalena en Oviedo, está creando una auténtica revolución en la capital del Principado, porque se ha producido un desfase de 60 millones de euros que pretenden ser compensados creando un aparcamiento bajo los aledaños del campo San Francisco de Oviedo.

Además, sobre el Principado se hiergue la sombra de un cártel de corrupción, en una entente cordial, establecida entre los partidos gubernamentales y el de la oposición, con acuerdos de no agresión como se ha mostrado en las filtraciones acontecidas en los últimos meses.

Este es el desolador panorama de crisis institucional, política y económica con que el Principado de Asturias afronta el próximo proceso electoral, ante esta situación, es imprescindible que los asturianos exijan responsabilidades por lo acontecido a sus representantes públicos, al menos un Gobierno que no les mienta, y sancionen en las urnas la falta de respeto y la tomadura de pelo a que han sido sometidos por sus representantes políticos. Los asturianos y las asturianas tendrán sentido común e inteligencia suficiente para saber que si votan por lo mismo, no podrán esperar resultados diferentes a los ocurridos en los últimos treinta años. Es hora de buscar alternativas.

Biante de Priena

lunes, 25 de abril de 2011

La responsabilidad colectiva: refugio de parásitos sociales

"La anarquía está en todas partes cuando la responsabilidad no está en ninguna". Gustave Le Bon

Una de las más perniciosas adquisiciones institucionales de las doctrinas colectivistas es la insoportable irresponsabilidad sobre sus actos: cuándo las cosas no salen bien, no hay nadie responsable, porque todos los que han participado en los procesos de decisión se lavan las manos, unos echan la culpa a los otros, en un acto de renuncia a la razón inconcebible termina siendo el sistema el agente insidioso.

¿Pero si los que controlan el sistema son los gobernantes?, puede preguntarse un avezado observador. De eso nada, responden los colectivistas, porque el sistema no puede ser controlado, es como la naturaleza desbocada, una caja negra inescrutable. Y se queda el observador con dos palmos de narices, mientras todos los que cobran sus sueldos para que el sistema no falle siguen cobrándolos, y no pasa nada, los seres humanos somos limitados y poniendo, incluso, toda su voluntad en los asuntos públicos, y sus mejores intenciones, a veces, las cosas no salen bien. Los creyentes electores del socialismo se quedan satisfechos con la explicación, sin preguntarse por la inteligencia de los ejecutivos, eso se omite, no vayan a ofenderse los idiotas, ya saben, la ley de igualdad de trato.

Pero el avezado observador se pregunta entonces, ¿por qué en España vamos tan mal y en el resto de los países europeos, no gobernados por el socialismo, van tan bien? En Europa ya nadie está en crisis, más que España, Portugal y Grecia, todos gobernados por socialistas, Italia e Irlanda es cierto que van como van, pero siguen adelante. La soberbia de los socialistas en el Gobierno es un drama, para el socialismo y para sus sufridos gobernados, porque no viven en la misma realidad: se han inventado una economía sostenible de brotes verdes y tratan de convencer al mundo de que su verdad es la única sobre la Tierra.

Mientras tanto, la inmensa mayoría de los españoles responsabilizan a Zapatero de todo lo acontecido, los socialistas se empeñan en demostrar que ha sido el viento, la confabulación internacional de los grandes caciques, el cambio climático o la pertinaz sequía las causas y motivos de la debacle en la que nos encontramos, que nada se ha podido hacer para evitarlo, porque bien que se han esforzado todos los que están instalados en el poder por hacer lo posible para evitarnos los males que nos han traído, o mejor dicho, que nos ha traído su soberana ignorancia y su intempestiva ineptitud, así como su irresponsabilidad y su parasitismo social.

¿No será que ha fallado el socialismo?, se pregunta el avezado observador, para que los palmeros de Marx se enojen y comiencen a despotricar contra el osado que niegue los dogmas políticos y económicos del socialismo. Esa derecha decrépita y casposa empeñada en mostrar la realidad, con luz y taquígrafos, ¡que osadía!, que no permite oculatar la patente de incompetencia socialista, su parasitación de la opinión pública con la propaganda, su intoxicación mediática sin fin, con tal de no reconocer públicamente que han metido la pata, que no valen sus propuestas, que lo que han fallado son ellos y sus ideas.

El socialismo está herido de muerte desde la caída del muro de Berlín y en España, lugar en que la gente no se metía en política desde hace décadas, ha resistido en sus engaños, gracias a un diseño del embaucamiento público y la irresponsabilidad que pasará a los anales de la persuasión en la propaganda con los diarios de Goebels y en las campañas publicitarias de Cocacola. Nos han timado y estafado, en el más profundo sentido de “los concetos”. Hasta que en España la responsabilidad no vuelva a tener autores vamos listos, porque la actual mitología política nos lleva a la conclusión de que cuando en este país se produce un problema provocado por el gobierno, el gobernante en cuestión ni siquiera acepta que ha sido por su responsabilidad, su ausencia de inteligencia o su tremenda ineptitud.

Pregunten ustedes a los socialistas, ya verán como la crisis económica y política que vivimos en España no es culpa de nadie, ha ocurrido por sí misma, o por la derecha, o por Bush, o por el tsunami de Japón, y no pregunten demasiado, que les pueden acusar de fachas por pensar por sí mismos, que tremenda osadía, todavía hay gente que cree que puede pensar por sí mismo después del lavado de cerebro camboyano al que nos han sometido, sin reconocer que sólo el cerebro colectivo socialista es el que piensa por todos, (mal o bien, eso no importa) vamos, o en su defecto, el sistema representado por el socialismo infalible, que cuando falla, no es responsabilidad del socialismo, sino del viento que da en su cara, o de su cara que da en el viento, ni se sabe.

Biante de Priena

miércoles, 20 de abril de 2011

Cien libros para el siglo XXI (015)


"La Democracia en América" (1835 y 1840) - Alexis de Tocqueville (1805-1859) - (015)

Cuando leí por primera vez “La Democracia en América”, de Alexis de Tocqueville, comprendí que en la concecpión de la política, el pueblo americano no tiene nada que ver con el europeo, pero sus políticos tampoco. Con el paso de los años, he constatado que el valor clásico que los ciudadanos norteamericanos conceden a su democracia, poco tiene que ver con el que le concedemos los europeos. La democracia para los americanos es, en esencia, una búsqueda del control del poder por el pueblo, para los europeos es una búsqueda del control del pueblo por el poder, posiblemente a pesar del pueblo.

En Europa el despotismo político no se ha erradicado del todo, el poder sigue fundamentado en la dominación del pueblo más que en las potestades concedidas por el pueblo. Esta situación ejerce una violencia inusitada sobre los ciudadanos. Con la excepción de las democracias anglosajonas y alguna nórdica, el jacobinisimo del Estado impera sobre la sociedad democrática y libre, ocurre fundamentalmente en las democracias latinas, en Francia, Italia, España, Portugal y algunas otras. El modelo napoleónico de gobierno se expandió por sur de Europa, es necesario recordar la veneración al despotismo del pequeño corso: “He de gobernar de acuerdo con el bien general, no de acuerdo con la voluntad general, que muchas veces no ve bien todos los problemas".

Alexis de Tocqueville (1805-1859), contemporáneo de Napoleón, lo expresa con maestría y de una forma singular, cuando nos recuerda que los americanos no esperan a que el Estado resuelva sus problemas, porque el país es suyo, no del Estado, no del Presidente, no de los políticos, y ellos, tienen que velar por su custodia, por su seguridad, para que funcionen bien las cosas, por la libertad, por la justicia, y la democracia.

En Estados Unidos, los ciudadanos son vigilantes permanentes de las acciones políticas, no tanto de las propuestas políticas, al contrario de lo que aquí, en Europa, acontece. Cuando no están de acuerdo con algo, forman una asociación y recurren a los tribunales hasta que su problema crece y termina llegando al Congreso o al Presidente. Y entonces, reciben respuesta argumentada por parte de los representantes públicos, ejercen sus derechos, porque consideran que es su libertad.

Cuando alguien pide algo se le dice que no o que sí, o que espere cinco días o dos años, pero siempre recibe respuesta de la administración; sea para una queja, sea para una solicitud de trabajo, o para su propuesta de invadir Irán, sea para lo que sea, la administración pública funciona, tanto para regular a los políticos como a los ciudadanos.

La sociedad norteamericana está organizada sobre la libertad, la quinta enmienda, una constitución de muy pocos artículos, una judicatura con máximo poder en la que pesa el criterio del juez incluso tanto o más que las leyes. Hay que recordar que son comunidades que eligen a sus jefes de seguridad, los famosos sherif del condado. Al elegir libremente los órganos que les representan, surge el respeto por sus elecciones.

Pero no se engañen ustedes, nada es perfecto. Se habla de que no hay seguridad social o sanidad universal, y es cierto. Por la sencilla razón de que a la gente no se le obliga a participar en la constitución de un sistema sanitario único, y en sus sueldos, al contrario que en Europa, no se les descuenta una parte para servicios sociales. El Estado no se ocupa de ellos, ellos deben ocuparse del Estado, libremente. También hay unas diferencias sociales mayores que las de Europa, unas regulaciones laborales muy simples, pero esto no quiere decir que no haya nada, los cheques sanitarios o los cheques de alimentos y otras alternativas, cubren buena parte de las necesidades de los americanos más desafortunados. El icono de una sociedad norteamericana, cainita y despiadada hacia sus semejantes, es un artificio de los propagandistas de la izquierda europea.

En Estados Unidos hay exactamente los mismo pobres que en Europa, a pesar de la propaganda extenuante de los partidos de izquierda. El 20 % de la población es pobre, igual que en España, y eso no cambia, gobierne quien gobierne.

Las grandes corporaciones y multinacionales ejercen su poder económico sobre la política en los aledaños de la presidencia, por medio de “lobbys” muy organizados. Aunque también hay otros que se ocupan de la justicia, las diferencias raciales, la paz, o la guerra. Se sigue la teoría de Hamilton, que considera que la mejor forma de preservar la democracia es la doctrina de contrarios, si una facción defiende la energía nuclear, otra surgirá que esté en su contra, al final se establecerán acuerdos que permitirán seguir adelante y en último extremo, el Presidente decidirá, aunque no suele intervenir demasiado en cuestiones ideológicas, al contrario de lo que ocurre en Europa. Un Republicano puede estar en contra de un Demócrata, pero nadie dirá en Estados Unidos, como aquí ocurre, que sus rivales políticos no son democráticos, o no respetan las reglas de juego.

Hay críticos reconocidos en la sociedad norteamericana, que han liderado o lideran los movimientos contra las políticas intervencionistas internacionales, o por la búsqueda de alternativas más justas, quizás el más activo sea Noam Chomsky, pero hay muchísimos más Jay Gould, Gore Vidal, entre los intelectuales, Sarandon, Pen, Robbins, entre los actores de cine; Oliver Stone, entre los directores cinematográficos.

Periódicos como el Washington Post, cadenas de televisión, iglesias evangelistas y congregaciones budistas, veteranos del Vietnam, movimientos ecologistas. El ejercicio de la crítica es libre, la sociedad civil está organizada y al contrario de lo que ocurre en Europa, los movimientos civiles se enfrentan al Estado cuando observan que el Estado se inmiscuye en la vida privada de los ciudadanos, cuando un Gobierno trata de imponer su voluntad, o cuando se observa que hay medios de comunicación que apoyan exclusivamente al Gobierno, la sociedad responde a los políticos. Una justicia independiente con unos criterios compartidos fundamentados, que esencialmente defiende el bien común, legitima definitivamente el sistema. El nivel de satisfacción con su sistema político es mucho más elevado en los Estados Unidos que en la mayoría de los países europeos.

La democracia en América, una obra singular, escrita por un preciso observador francés a comienzos del siglo XIX es posiblemente la mejor forma de comprender que cuando un norteamericano habla de libertad, lo hace sin añadirle condiciones, la libertad no admite apellidos.

Resumen

Almendrón

Obra Completa

e-books
quedelibros (versiones en español e inglés)
libroos

Enlaces Relacionados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...