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domingo, 14 de noviembre de 2010

Asturias y la corrupción infinita. El pacto del Duerno


Como asturiano, siento realmente vergüenza de lo que escribiré a continuación, siento también pena y rencor por todos los asturianos, entre ellos mis hijos, por haber estado sometidos a la tiranía infame y el engaño de sus representantes políticos.

Asturias es una comunidad singular en el norte de España, con apenas un millón de habitantes, con unos paisajes inolvidables, una historia de milenios y una cultura distinguida, con tradiciones seculares e independientes. El carácter de los asturianos es variable, a veces eufórico y otras melancólico, posiblemente asociado al clima húmedo, a la naturaleza explosiva de nuestras montañas y costas, pero también a la forma de relacionarnos que tenemos los asturianos, que si bien vamos a nuestro viento propio, no dudamos en formar agregado con otros cuando hay una causa que merezca la pena.

Desde hace muchos años somos una comunidad decadente, que ha estado sometida a la desindustrialización y el abandono paulatino de la minería del carbón, al igual que las actividades tradicionales. La emigración ha sido una característica que se había superado en las últimas décadas, pero hoy vuelve a surgir con fuerza, sobre todo entre los más jóvenes, al mismo tiempo que somos la comunidad que recibe menos inmigrantes de España, porque aquí no hay nuevos trabajos para nadie, más que para aquellos que patrocinan los políticos. Al mismo tiempo, tenemos la tasa de fertilidad autóctona más baja de Europa y la tasa de pensionistas por trabajador, 3 jubilados por cada 2 cotizantes, más elevada de Europa.

Asturias está gobernada por el PSOE, a veces con IU y otras sin, desde hace casi 30 años, con la interrupción de una legislatura en la que comenzó gobernando el PP y terminó gobernando Sergio Marqués, tras haber creado un nuevo partido de corte asturianista, dejando el PP destrozado para unos años. Durante las últimas tres décadas, Asturias se ha mantenido gracias a las ayudas recibidas de Europa, por medio de los fondos mineros y las ayudas compensatorias del Estado, por la destrucción del tejido industrial y las privatizaciones de las empresas públicas aquí asentadas. Asturias, ha recibido así, cientos o tal vez miles de millones de euros, que han sido administrados por los políticos asturianos de tal forma que quien venga con ánimo de averiguar lo que aquí ha ocurrido debería exigir de forma inmediata una Auditoría General de las finanzas asturianas, realizada por una agencia internacional independiente, vigilada por la Unión Europea.

La corrupción infinita

En Asturias, la corrupción, al contrario de lo que ocurre en otros lugares, no ha sido exclusivamente de pelotazos puntuales, sino urdida de tal forma que ha permitido establecer un entramado inextricable de nuestro devenir. En Asturias la corrupción política y económica no es la excepción, sino la norma, el hábito adquirido por los políticos asturianos desde hace décadas, del que se benefician todas las instituciones, los medios de comunicación, las entidades financieras, los sindicatos, las asociaciones civiles, y todo aquel que cuente con el patronazgo político correspondiente. No hay actividad económica que se escape a la “mordida política” en Asturias, sea obra o gesto, Asturias está infestada de parásitos del erario público.

Alguno se preguntará como ha podido ocurrir tan enorme catástrofe, pues no resulta difícil de explicar, hay varios elementos que se unen, el primero es que ha habido enormes cantidades de dinero público gestionado por los políticos, el segundo es, que aprovechando el envejecimiento poblacional y la ausencia de reivindicación de los más jóvenes, se ha establecido un sistema proteccionista, que ha concedido ayudas públicas sin fin, para fumigar cualquier conato de protesta, fundamentalmente a través de los sindicatos y asociaciones públicas; en tercer lugar, los asturianos pasamos incluso más que el resto de los españoles de la política, aquí se acude a votar no por lo que hacen los políticos, sino por la tradición familiar, los votos están terriblemente cautivos por cuestiones emocionales y favores recibidos, hay otros factores de menor importancia.

Pero posiblemente lo que más ha contribuido a que los asturianos no hayamos levantado la voz durante estos años, es gracias a la conciencia de dependencia que los políticos han implantado en nuestros cerebros, con un discurso que venía a decir que los políticos hacían todo lo que podían para que no hubiera necesidades en los ciudadanos: aquí nadie pasa hambre, estaría bueno, pero nuestros hijos tendrán que emigrar, esa es la parte que se oculta; nuestra sanidad es buena, posiblemente la sanidad pública mejor de España, pero gracias a los profesionales que se han opuesto a las tremendas barbaridades que intentaron hacer los políticos; tenemos autopistas prácticamente sin tráfico, pero tenemos autopistas, mientras que otras están abarrotadas; los servicios públicos no son malos, pero podrían ser excelentes al precio que nos cuestan, y no lo son gracias a los ineptos que los gestionan.

El carácter de los asturianos está construido sobre la paciencia y la espera eterna. Cierto es que se ha declarado el 36 % de nuestro territorio como espacio protegido, lo que anuncia que el destino que nos espera es constituirnos en un gran parque nacional, donde los asturianos seremos contemplados como aborígenes en las próximas décadas, en las que se venderá nuestro paisaje y pasado mitológico a los turistas, hartos de tumbarse al sol.

El Pacto del Duerno

Pero sin duda lo que más me duele de todo lo ocurrido en Asturias, es la degeneración de la representación política asturiana, que ha organizado la vida institucional como un negocio. En Asturias, desde hace décadas, no hay grandes discrepancias entre los políticos, posiblemente seamos la comunidad donde menos conflictos haya habido entre distintos partidos, algo realmente insólito dado el carácter de los asturianos. Hay singular complacencia en la vida política, solo subvertida en alguna ocasión puntual, para que los asturianos no percibamos que estamos gobernados por “un partido único” en realidad, con ello no quiero decir que se sienten y negocien que es lo que van a hacer los del PP y los del PSOE, sino que saben perfectamente lo que no van a hacer, que es denunciarse unos a otros, para salir ambos mermados en poder y negocio.

Ese pacto implícito de no agresión lo he bautizado como Pacto del Duerno, que como ustedes sabrán es la artesa en la que comen los animales, habitualmente los cerdos. Verán ustedes, la cosa es sencilla, el poder está repartido en Asturias, si el PSOE gobierna la comunidad, Gijón, Avilés y las Cuencas mineras, el PP gobierna Oviedo y otros municipios importantes. Desde las direcciones provinciales de ambos partidos se dice lo que se puede y no se puede criticar. Así el PP no dice nada del imperialismo de Cajastur o las privatizaciones de grandes empresas públicas a cambio de que el PSOE no diga nada del estropicio de Villa Magdalena en Oviedo, o las inversiones faraónicas hechas con fondos públicos, de partidas dedicadas inicialmente para otros fines. Hoy por ti y mañana por mí.

Con los negocios establecidos con dinero público ocurre prácticamente lo mismo, aquí no se producen comisiones del 3 % como en Cataluña, eso es demasiado civilizado. No, en Asturias, se reparte el negocio directamente entre el PSOE y el PP por pacto implícito, supongan ustedes que si lo promueve el PSOE el PP se lleva su parte y si lo promueve el PP es el PSOE el que reclama su rédito. Así ganan todos y perdemos los asturianos. Los negocios privados, en su inmensa mayoría, se realizan a la sombra del poder político, por lo que se extiende sin fin la corrupción, llegando a todos los lugares.

Con los puestos de trabajo ocurre lo mismo, aquí no trabaja nadie en el sector público que no haya sido nombrado a dedo por el político correspondiente, lo que va desde peón en una obra hasta director general, así se ha llenado la administración pública de auténticos inútiles que buscan consagrarse sin hacer nada, porque en realidad no saben, más que esperar y verlas venir, mientras cobran sus buenos sueldos. El sector privado es cada día más dependiente del público y sigue su misma trayectoria.

El candidato ineludible: Francisco Álvarez Cascos

Esta Arcadia feliz y corrupta, en la que los políticos habitan de forma confortable, mientras los ciudadanos regresamos a épocas pretéritas, se vio de pronto atenazada por el pavor y el desenfreno, porque un personaje de la política española con rango de gran estadista, que es Paco Cascos, quería regresar a su pequeña patria para acabar con tanto marasmo y molicie. Ante la amenaza inminente, el Presidente Areces prefirió poner pies en polvorosa, alejándose de cualquier responsabilidad en el desaguisado, dejando al neófito Javier Fernández, el legado, el ejército y la batalla.

El Presidente Areces es un hombre inteligente y sabe que Francisco Álvarez Cascos viene con intención de tirar de la manta y mostrar a todos los asturianos la auténtica realidad de lo que han hecho los políticos en Asturias durante estos años, y le da igual que sean del PSOE, que del PP, algo que realmente le honra, porque posiblemente su intención más profunda sea devolver Asturias a la normalidad, salvándola del destino infausto que le espera en manos de todos estos mangantes. No en vano, por delante está aclarar el despilfarro y la dilapidación de recursos públicos que los políticos del PSOE han cometido durante estos años, con hospitales, puertos, autopistas, carreteras, aves y buitreras, y los del PP en menor escala, no porque sean más honestos, sino por que han tenido menor acceso a los fondos públicos.

Al mismo tiempo, Gabino de Lorenzo, factótum del desaguisado, líder in pectore del PP asturiano, del que la revista Atlántica XXII realiza una suculenta biografía, trató de contener la galerna pretendiendo colocarle a Francisco Álvarez Cascos una candidatura impuesta por él, para atenazarlo en una trampa y dejarlo sin posibilidad alguna de maniobra, a lo que el general secretario se negó y rompió cualquier posibilidad de acuerdo unilateralmente. Desde entonces, los dirigentes del PP asturiano se convirtieron en enemigos acérrimos de la candidatura de Paco Cascos al Principado, amenazando a la dirección nacional de una auténtica hecatombe si decidía proponerlo (o tal vez de algo más, que pudiera afectar, incluso, al magnífico porvenir que en Génova festejan, ante la ruina a la que nos han llevado a los españoles los socialistas de Rodríguez Zapatero).

Pero Asturias es diferente, porque en cualquier otro lugar, la hazaña por venir hubiera quedado en agua de borrajas, pero no en Asturias, los asturianos sabemos lo que ocurre hace muchos años y si hasta ahora hemos callado ha sido porque no serviría de nada gritarlo. Pero en la tierra original de la Reconquista de España a los musulmanes, no sabemos rendirnos ante el enemigo y somos capaces de afrontar las batallas más difíciles. A la llamada de Asturias primero, los asturianos nos agrupamos como las angulas para ascender el río. Somos un solo cuerpo y una sola mente, esa es nuestra historia y nuestro destino, del que no sabemos librarnos, ni tampoco queremos.

Así que primero unos cuantos, que fueron llamando a otros cuantos, que llamaron a su vez a otros cuantos y que seguiremos llamando a otros cuantos, nos reunimos bajo la bandera de ¡Cascos Candidato!, ¡Cascos Presidente!, con pico y pala, para abrir el futuro, igual que hemos labrado nuestro pasado. ¡Hay que recoger firmas! dijo alguien, y ya van siete mil (con acta notarial) y van llegando muchas más; hay que trabajar, y lo hacemos sin descanso; hay que luchar hasta el final y hasta el final lucharemos. Porque queridos amigos, los políticos se equivocan con nosotros, no es Cascos el que nos une para emprender la batalla, somos nosotros los que nos unimos para que Cascos nos represente con su palabra y sus hechos. Esto es democracia, esto es libertad, esto es justicia, esto es Asturias (léanlo como si trajera Esparta).

Don Mariano Rajoy, usted no tiene la última decisión, no se equivoque, tiene la oportunidad que le hemos concedido de bendecirnos en la batalla, nominando a nuestro elegido, Francisco Álvarez Cascos para emprenderla, nada más y nada menos; porque la decisión de hacer lo que creamos conveniente la tendremos siempre los asturianos, disfrute de nuestro aplauso mientras sea posible, pero líbrelo la historia de oponerse a la voluntad de nuestro pueblo. Nuestra ira está descrita con letras de oro en la historia de España, se lo recuerdo, por si lo hubiera olvidado.

Enrique Suárez

sábado, 13 de noviembre de 2010

Cascos, amigo, el pueblo está contigo


Tan solo contemplando la insidia de sus adversarios, se puede deducir que algo tendrá de bueno el candidato ineludible, Francisco Álvarez Cascos, posiblemente demasiado para los tiempos que corren en la política española. Ningún político español concita tanta animadversión entre propios y extraños, ni tantas pasiones, y tan confrontadas, entre partidarios y rivales.

¿No les parece extraño que solo haya un político en España que sea rechazado públicamente por algunos destacados compañeros de su propio partido, además de por todos los adversarios?. No negaré que esta circunstancia me intriga, al igual que me llama la atención las intenciones de Francisco Álvarez Cascos de regresar a la política, como ha expresado en ocasiones puntuales (sólo el corazón puede mover su decisión, gobernar una pequeña autonomía cuando se han ocupado los cargos más elevados en la política, no puede provenir de la ambición), así como el apoyo que ha desatado entre sus seguidores infatigables que se han puesto a recoger firmas en su apoyo y ya han pasado de las siete mil, con acta notarial incluida, y se siguen recogiendo.

Alguien dijo que para entender la política es necesario comprender lo que rompe la rutina, lo que siembra el caos, lo que se escapa del más de lo mismo, porque es en las ranuras que se abren en el poder donde se descubren los hechos reales, en este sentido el regreso de Cascos a la política es un hecho singular que merece nuestro análisis.

Creo que la presencia de Francisco Álvarez Cascos hay que encuadrarla en la situación actual de la política española y los políticos españoles, cuando alcanzan el mayor rechazo histórico de los ciudadanos en nuestra historia democrática, como nos indican las encuestas del CIS, cuando el Presidente del Gobierno de España solo recibe el apoyo del 19 % de los ciudadanos y el líder de la oposición, a pesar de la situación catastrófica, no acaba de despegar y consolidarse como alternativa, con claridad y contundencia.

Creo también que el rechazo de los dirigentes del PP de Asturias a su candidatura, cuando las encuestas conceden al candidato ineludible mayoría absoluta (y en todas las opciones alternativas una victoria al PSOE) debe enmarcarse en la cadencia de la política asturiana, con prácticamente 30 años ininterrumpidos de gobierno socialista (con una legislatura tormentosa en la que el PP resultó victorioso y quedó destrozado). Una situación de estancamiento político que grava nuestro futuro y el de nuestros hijos, al tiempo que complace, exclusivamente, a nuestros mandatarios.

En la dirección nacional del PP tratan de prolongar la ausencia de Cascos, posiblemente hasta que concluyan las elecciones catalanas, fundamentalmente por incompatibilidad de estrategias. Cascos tiene un discurso severo, manifiestamente hostil contra la incompetencia, riguroso, coherente y destemplado, lo que le ha procurado numerosas enemistades en la política y también en los medios de comunicación, pero no así entre los ciudadanos, que hartos de contemplar la representación teatral a que les someten sus representantes políticos, agradecen que alguien diga lo que todo el mundo piensa en voz alta, algo que posiblemente no agrade a los políticos, sean de su partido o de los rivales. Me fascina que un político sea más admirado por los ciudadanos que por la mayoría sus compañeros de actividad, pero lo comprendo, al comprobar que los que más le apoyan son los compañeros que triunfan en la política por sus propios medios, incluso a pesar de las estrategias ininteligibles de su propio partido.

Tras observar la trayectoria política de Francisco Álvarez Cascos, he llegado a la conclusión de que es el último romántico de la escena política española, precisamente por que conserva la “areté” que la inmensa mayoría de sus colegas han perdido hace mucho tiempo. Pero al mismo tiempo, Cascos es un político valorado por los ciudadanos españoles, entre otras muchas cosas, porque ha cumplido con su palabra siempre que ha podido, y si analizamos la utilización del dinero público cuando ocupó el ministerio de Fomento y lo comparamos con sus sucesores, que disponían de mucho más, llegaremos a la conclusión de que se hicieron proporcionalmente muchas más obras públicas, autovías, vías de AVE, e infraestructuras, lo que indica que es un buen gestor de recursos públicos.

Por otra parte, es el único político que conozco que ha sido capaz de enmendar la plana con claridad tanto a su propio partido, sin importarle si eran poderosos dirigentes nacionales o concejales de municipios minúsculos, como a sus rivales políticos del PSOE (que le han dedicado los insultos más ofensivos), diciendo lo que realmente pensaba, que en realidad era lo que sentíamos la mayoría de los ciudadanos españoles. Esto le ha traído desprecios y desdenes, incluso insultos e infamias, y numerosas estrategias de dilapidación de las que ha salido indemne, con la colaboración de numerosos medios de comunicación adversos y el silencio cómplice de los supuestamente favorables.

Haciendo recopilación de su vida y obra, he llegado a la conclusión de que Francisco Álvarez Cascos se postula para candidato respetando a quienes le van a conceder su representación, es decir, a los ciudadanos, cuando la inmensa mayoría de los políticos han dejado de hacerlo hace tiempo. Rechazado por casi todos los que se reparten el poder y admirado por la gente llana, por los ciudadanos de a pie, creo que estamos ante un personaje que reúne condiciones de heroicidad por su forma de actuar en política, que además contrastan con el pragmatismo y la desafección que sienten sus compañeros de profesión por quienes les eligen, y de los que se acuerdan exclusivamente cuando hay elecciones para prometerles el paraíso mientras cada día les conducen hacia el infierno más deprisa.

No sé ustedes, pero yo apoyo a Cascos porque creo en él, porque he visto a la gente que le apoya y lo único que he detectado es admiración, pico y pala, unidad y esperanza, sin las malas artes a que nos tienen acostumbrados los representantes políticos; también porque cree en sí mismo y no cree en todos los políticos que le rodean, por qué los conoce y se sabe sus artimañas. Soy iconoclasta por naturaleza, pero en el caso de Cascos sé que hay lo que se ve, porque no trata de enmascararse, sino de ofrecerse tal como es, sin campañas de propagandas, ni disfraces. Austero, sobrio, solemne.

Los políticos españoles temen su regreso a la política, no les gusta, muchos de ellos tampoco le gustan a él, ni posiblemente a muchos de los ciudadanos que vamos a convertirlo en Presidente de Asturias, en cuanto lo permita la dirección nacional del PP. Creo que es un acto de responsabilidad ciudadana votar por aquellos que se oponen a la estupidez que nos invade en la política española, en una democracia amortajada por la tiranía, la opresión y la demagogia. Cada día que pasa me agrada más la presencia de Cascos en la política asturiana y española, por sus numerosas virtudes, pero también por los numerosos defectos y maldades de todos sus detractores, los mismos que no han sabido hacer nada para evitar la catástrofe social, política y cultural en la que vivimos en España en estos momentos, más que vivir confortablemente a la sombra del poder.

Con Cascos tenemos una oportunidad de que las cosas vuelvan a ser normales, no la desaprovechemos, brindémosle nuestro apoyo, porque él se lo merece y los asturianos nos lo merecemos a él, tras más de treinta años de decadencia ininterrumpida. Asturias sólo puede cambiar su destino político hacia el declive seguro, librándose de lo existente y convirtiendo a Francisco Álvarez Cascos en su Presidente. Cualquier alternativa será mucho peor con certeza.

Enrique Suárez

viernes, 12 de noviembre de 2010

Hoja de ruta para una insurrección cívica


Como sigamos así terminaremos contemplando como arde La Moncloa, al tiempo. No se puede soportar ni por un instante más a este inepto con cejas, no se puede permitir que un tarugo rodeado de tarugos convierta la maltrecha democracia española en una tiranía estúpida, en la que auténticos zurupetos, que nunca han hecho nada fuera de la política, ocupen carteras ministeriales, con la única finalidad de que todos los que les aplauden puedan vivir en el privilegio inmerecido, mientras los demás pagamos los platos rotos de su orgía de poder.

La oposición política ha entrado en connivencia con el Gobierno y lo único que espera es a heredar el desastre que van a dejar los socialistas cuando se vayan del poder. El pueblo español nunca estuvo menos representado en sus interese por los políticos que en estos momentos.

Estoy cabreado, pero más que con el Gobierno lo estoy con el pueblo español, que no sé que espera para presentarse en todos los actos públicos a los que acuda algún impresentable político a mostrar su exasperación, no se puede permitir que sigan mintiendo sin responsabilidad alguna, la insurrección cívica está absolutamente justificada. No se puede permitir que nos sigan tomando el pelo gratuitamente.

Hay que organizarse en las colas del INEM, en los partidos de fútbol, en la calle, en las redes sociales. Es necesario crear grupos de ciudadanos para irrumpir en todo acto público que organice el PSOE o el PP, con pancartas y cornetas, hay que reventar sus mítines, debemos reunirnos a la entrada y la salida de los actos públicos y hacer una gran pitada permanente a lo largo de toda España.

Se deben utilizar los medios de comunicación, hacer que los periodistas entrevisten a los ciudadanos cabreados, que muestren su cabreo a todo el mundo, nos están invisibilizando. No se puede seguir reproduciendo el cancer de la política española. Si esperamos lo que queda de legislatura a que se marchen los que están, llegarán después otros que heredarán la tierra quemada que van a dejarles, para que los que se hayan ido puedan sacar a su gente a la calle, con la intención de culpabilizar de lo ocurrido a los recién llegados; así, nunca resolveremos los problemas que cada día nos atenazan más.

Es hora de que los españoles demos un paso al frente y pasemos a la acción, a este paso no solo van a hundir el país para que no lo puedan levantar ni los nietos de nuestros nietos, sino que además van a cerrar la jaula del poder y van a dejar encerrados a los ciudadanos en la cárcel del más de lo mismo para siempre.

Este problema ya no se resuelve sólamente en las urnas, los representantes públicos han roto todos sus compromisos con el pueblo en nombre de la democracia, por lo tanto son unos usurpadores. En Cataluña no se respeta la Constitución, tras la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut. El Gobierno está repartiendo la soberanía de los españoles para perpetuarse en el poder. La Oposición mira hacia otro lado.

¿Hasta cuando vamos a soportarlo?. Es hora de salir a la calle, de movilizarse, de enfrentarnos a los usurpadores que han mentido en plena impunidad y ahora pretenden quedar exentos de responsabilidad gracias al milagro de las urnas y la estupidez de los que acuden a ellas pensando que así van a cambiar las cosas, cuando lo único que consiguen es ratificar con su voto que aceptan la corrupción política y los desmadres del poder como algo normal.

¿Cuántos millones de españoles estamos hartos?. Es hora de que todos los españoles que sufrimos la estupidez de nuestros representantes públicos nos reunamos bajo la bandera de la libertad.

Biante de Priena

jueves, 11 de noviembre de 2010

Cascos: el candidato ineludible


El largo calvario que algunos le están haciendo pasar a Francisco Álvarez Cascos para alcanzar su postulación a la Presidencia del Principado de Asturias pasará a los anales de la política española como epifenómeno de los tiempos, mientras Poncio Rajoy Pilatos se sigue lavando obsesivamente las manos sin concluir una decisión, los saduceos del Caifás de turno promueven a su Barrabás alternativo, para agravio del condenado por prejuicios, menos mal que el pueblo avezado en estas lides del discernimiento, gracias a los numerosos engaños a que ha sido sometido, en esta ocasión distingue con facilidad el oro del oropel.

No en vano, Francisco Álvarez Cascos es un estadista reconocido que ha decidido regresar a sus orígenes políticos por diversas razones, entre las que posiblemente se encuentre la proeza de mostrar a una legión de inútiles regionales como se ganan unas elecciones, algo que dejaría en inhóspito recuerdo a los eternos opositores vocacionales de su partido en Asturias, con la excepción de Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo durante tres legislaturas que en esta ocasión se ha abanderado de paladín de las causas perdidas, posiblemente motivado por la indecisión de Génova al respecto de la nominación del general secretario, más que por el aplauso de sus acólitos comensales de camarilla.

Como he referido en ocasiones anteriores, la nominación de Francisco Álvarez Cascos como candidato del PP a la Presidencia del Principado de Asturias tiene diversos niveles de conflictividad, como cualquier hazaña heroica que se precie. Cascos se ha convertido en espejo para los que quisieran que tan solo fuera un espejismo, algo que se deduce de las reacciones histéricas de sus detractores ante su silencio y ausencia, acostumbrados a repartirse el poder en comandita. No en vano con todos ellos ha tenido conflictos personales, resumidos en un conflicto común con la incompetencia, pero lo más fascinante es que si bien produce pavor entre los compañeros de su partido que le recriminan sin descanso, entre los futuros rivales del PSOE produce verdadero pánico y en la dirección nacional del PP, verdadera incertidumbre, sencillamente porque Cascos no se calla y ahora toca callarse y mirar a otro lado, mientras el PSOE de Zapatero va destruyendo España un poco más cada día.

¿Qué planes tendrá Cascos para Asturias?. ¿Qué grado de participación tendrá en la política española?. ¿Realmente como encaja su carácter indómito en los enésimos planes del estratega Arriola –marido de Celia Villalobos, la que no se ha enterado de que Cascos quiera regresar a Asturias porque no lo ha dicho explícitamente- para triunfar en las elecciones?.

Verán ustedes todo tiene una explicación sencilla y es tremendamente fácil la previsión, tan simple que parece mentira que gente con largos años de dedicación en exclusiva a la política no se haya dado cuenta de qué es lo que va a hacer Cascos, pues lo que ha hecho siempre: trabajar.

Nada es verdad, ni mentira

Si España está destrozada, Asturias aún lo está más, la situación es tan precaria, que hasta el propio presidente Areces ha salido corriendo dejándole el legado ruinoso a Javier Fernández, para que se curta contracorriente, además contra Cascos de candidato, nada menos; los socialistas están francamente apabullados y la fiesta aún no ha comenzado, tanto que se han traido a José Blanco para que haga chistes, con esa peculiar ironía adusta que le caracteriza que provoca más irritación, por su babosidad, que gracia alguna.

Pero quizás lo más fascinante del episodio es que todos los que ganan elecciones en el PP apoyan a Cascos, con escasas excepciones, mientras que todos los que las pierden están en su contra o lo miran con indiferencia. Es decir, los que han visto colmadas sus ambiciones le aplauden y los aspirantes eternos al reconocimiento público de los electores le denostan, con la excepción de algún despistado que siempre sabe colocarse con los triunfadores a última hora.

Que Aznar discretamente, Esperanza Aguirre, Nuñez Feijoo, Juan Vicente Herrera, Mayor Oreja, Basagoiti o Pedro Sanz sean sus principales adalides, todos ellos triunfadores, es una garantía de futuro, porque todos ellos son de la escuela del esfuerzo y la lucha sin cuartel, hay algo que llama poderosamente la atención en esta historia. Cascos no ha tenido nunca conflictos con la gente que hace bien su trabajo y triunfa en las elecciones y siempre lo ha tenido con aquellos que se han habituado de forma conformista a la derrota, hay un PP sin complejos al que Cascos pertenece y otro que no acaba de encontrar su lugar en la historia, ni alcanzando con facilidad la confianza de los ciudadanos por falta de un mensaje claro, ni sabiendo enfrentarse al PSOE con contundencia, a pesar de haber dejado España destrozada en todos los ámbitos, con los gobiernos más desastrosos de la democracia.

Quizás esa sea la razón principal de la demora en la nominación de Cascos como candidato a la Presidencia de Asturias, realmente hay dos secciones bien diferenciadas en el PP, una que respeta hasta la extenuación para sus electores a los rivales del PSOE como si realmente no fueran unos gobernantes pésimos, que se soportan en el enmascaramiento propagandístico de los hechos, un PP hipnotizado por el poder del PSOE que trata de derrotarlo en su campo, y hay otro PP que pasa soberanamente del PSOE de Rodríguez Zapatero y desprecia su desmesura y extravagancia.

Son dos caras del PP, dos formas de afrontar la realidad, una organizada desde la rivalidad con el PSOE por el poder en el ámbito parlamentario, acostumbrada a la derrota y desgastada, y otra organizada desde la libertad, el contacto con la gente de la calle y acostumbrada al triunfo, sin complejos y orientada al gobierno y no a la oposición, en la que Cascos se encuentra.

Ciertamente el PP tendría que resolver esa incongruencia entre sus dos facciones definidas por sus experiencias diferentes, absolutamente consecuentes, antes de las próximas elecciones autonómicas y municipales, para poder obtener una victoria. Quizás ahí esté la clave del asunto, los que pierden las elecciones en el PP se desgastan en la oposición al gobierno y su percepción de la realidad está contaminada por vientos de derrota y desánimo, mientras que los que gobiernan en autonomías están acostumbrados a ver el PSOE como oposición, como un enemigo batido y no a batir, que siempre sale victorioso.

Cascos podría jugar ese papel de equilibrador entre ambas facciones del PP, por sus conocimientos de triunfo y de derrota, podría explicar a sus compañeros que en política unas veces se gana y otras se pierde, pero lo importante es esforzarse no en rebatir a los rivales, sino en triunfar en las elecciones. A los rivales no hay que prestarles atención hasta que no se gobierna, porque uno se acostumbra a exponer sus argumentos desde la derrota continuada, que es lo que le ocurre a Mariano Rajoy y no le ocurre a Esperanza Aguirre.

Son dos concepciones de la política diferentes, pero condicionadas por las circunstancias, más que por las características personales, muy pocos tienen la capacidad de Cascos, eso es cierto, para comenzar desde abajo del todo y resistir todas las zancadillas sin inmutarse y seguir adelante contra toda resistencia, en silencio franciscano. Es hora de reconocerlo por quienes tienen que concederle la nominación, pero también es hora de que Cascos asuma que no es lo mismo bregar contracorriente cada día como tienen que hacer los parlamentarios del equipo de Rajoy, que con el viento a favor y desde el Gobierno como por ejemplo le ocurre a Esperanza Aguirre.

Sea por la reconciliación fundamentada en la razón entre ambas perspectivas, que nadie se olvide que el adversario a batir es el PSOE, por el bien de España, y no la lucha por el poder contra los compañeros dentro del PP. La razón no es de nadie más que del que demuestra que la tiene. Con un PP dividido no se ganan unas elecciones, ni contra el PSOE de Rodríguez Zapatero. Si el PP defrauda a los españoles en esta ocasión, creo que perderá una oportunidad histórica y Cascos es necesario para que una buena proporción de españoles y una mayoría de los asturianos, no se sientan defraudados.

Recordemos a Don Ramón del Campoamor, poeta asturiano y padre no reconocido del relativismo, cuando decía: "en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es segun el color, del cristal con que se mira".

Biante de Priena

¿Cómo se fabrica un zurupeto poderoso, por ejemplo ZP?


La tarea es fácil. Se coge a algún voluntario iluminado que se deje y a partir de ahí se construye una leyenda a la medida de los deseos de los electores, según lo que indiquen las encuestas del momento. El proceso es parecido a la venta de un coche, un electrodoméstico o un detergente, pero en este caso con un ser humano, por eso es importante asignarle características notorias o sorprendentes, un abuelo inmolado por el franquismo, una mujer a la que no le agrade la política, o unas hijas adolescentes que van a su bola.

Al lider magnífico, se le confieren cualidades normales, muy normales, tiene que ser alguien que parezca un ciudadano más que pasaba por allí, que ocupó el poder de casualidad porque jamás fue ambicioso, ni envidioso, ni soberbio, ni vanidoso, es necesario que no haya destacado en nada con anterioridad, un portento de virtudes mayoritarias el peregrino; luego se le añaden unos cuantos discursos bonitos, en plan de “el día que yo llegue al Gobierno voy a convertir en pobres a los ricos y en ricos a los pobres”, “todo el mundo va a tener trabajo, vivienda y un sueldo por hacer nada” y por fin "se hará justicia universal, retirando del poder a todos los infames que no sean de mi partido o alíados."

Los mitologemas se van haciendo a la medida de los gustos de los electores y son distribuidos mediante propaganda y la compra de determinados medios de comunicación con promesas de concederles en el futuro, una vez alcanzado el Gobierno, todo lo que quieran. Al mismo tiempo se hace una televisión a la carta de los instintos más bajos, donde se pueda despellejar previo acuerdo millonario, a todo aquel o aquella que pase por las cámaras. Así se crea una supuesta modernidad, donde lo anormal es normal y lo normal anormal, eso atrae mucho la atención del público, y permite mantenerlo entretenido contemplando "el gran hijo puta" que es la versión del "gran hermano" desmesurada.

Es imprescindible saber aprovechar las oportunidades, por ejemplo un atentado terrorista como el del 11-M, para culpar al Gobierno que se pretende desplazar del poder, aunque sea apoyándose implícitamente en las intenciones de los terroristas y los descerebrados. La criminilazación de todos aquellos que no piensen según se establezca en la doctrina oficial del pensamiento políticamente correcto y el buen talante, es imprescindible. Así como el paulatino vaciamiento del lenguaje para darle contenidos adecuados a la nueva incultura que se pretende implantar, los "concetos" cambian con el tiempo, como nos ha permitido conocer ese ilustrado incontrovertible que es el actual ministro de Fomento.

Si la gente está a favor de la paz, pues lo primero es acusar al rival político de comenzar la guerra, convirtiendo en víctimas a todos los posibles damnificados, que puedan surgir, es importante señalar a los adversarios permanentemente construyéndoles una aureola de depravación y tiranía, una especie de monstruos infernales al borde permanente de la psicopatía. No importa si después resulta necesario participar en otras guerras cuando se gobierne, con denominarlas misiones de paz es suficiente, no es lo mismo matar un irakí que un afgano, como todo el mundo no descerebrado o de la derecha tiene que saber.

Al mismo tiempo es importante crear algún sueño para mantener entretenida a la población, por ejemplo una Alianza de Civilizaciones o un cambio climático que se precie, con la tierra del viento y esas cosas, economías sostenibles, brotes verdes, paz y amor y todo lo que se tercie para hipnotizar a la opinión pública. Como la mitad del electorado es femenino siempre queda bien hacer pensar a las mujeres que por fin alcanzarán la igualdad con los hombres, aunque sigan cobrando menos por hacer lo mismo y las diferencias se incrementen cada día, pero eso no importa demasiado, lo fundamental es la claridad del mensaje: todos los hombres son potenciales criminales y todas las mujeres potenciales víctimas.

Se hace lo mismo con todos los que consideran que ser españoles no les permite robar como a ellos les gustaría y entonces se dice algo así como España es un concepto discutido y discutible, con lo que se aseguran las alianzas necesarias con los nacionalista para perpetuarse en el poder. Es muy importante hacer un cordón sanitario con la oposición y todos aquellos que protesten, para considerarlos como extraños a la realidad, al mismo tiempo que la realidad se va haciendo cada día más extraña, casualmente.

Los jóvenes que si aún no votan, votarán, deben tener la idea de que el líder es el único que puede favorecerles, eso se puede hacer de diversas formas creando una generación nini subvencionada desde el Estado, una cultura del botellón, fumigando la desautorización de cualquier figura de poder que no sea el Estado, por ejemplo los padres o los profesores, sembrando la ignorancia por doquier, y concediéndoles condones gratis, píldoras del día despúes o aborto a partir de los 16 años. No importa si durante el tiempo de campaña los jóvenes en el paro llegan a superar el 50 % y mantienen una dependencia inevitable de los padres criminalizados o los abuelos amenazados para poder subsistir.

Mujeres contra hombres, hijos contra padres, padres contra hijos, nacionalistas contra españoles, todos contra todos, hay que crear crispación, una auténtica revolución social en la que nadie esté contento consigo mismo, ni con nadie que le rodee, al mismo tiempo que se habla de la bondad, el amor y la solidaridad fraterna. Eso agudiza la atención y somete más fácilmente a los ciudadanos a la figura que representa el poder desde el Estado Providencia, porque de él dependerá todo el futuro. Para crear aún más confusión se abre la puerta a los inmigrantes con la intención de crear una economía sumergida considerable, para realizar los trabajos peor pagados y más penosos sin derechos sociales, lo que abarata el precio del producto y baja los humos a los trabajadores, cada día más escasos, porque evidentemente aplicando la estupidez económica de dilapidar los ingresos públicos en las pijadas que se le ocurra a su magnanimidad y acólitos, no hay fortuna que lo resista, pero también es positivo al propósito de apoderamiento del poderoso, cada día más inflado de autoridad, al tiempo que los ciudadanos que gobierna se van quedando más desposeidos y despojados. Cuanto peor lo pasen los ciudadanos, más fácil será que respondan a las donaciones del poder como los animales que se mantienen hambrientos responden al amo que les da de comer.

Si el gobernante sin puta idea de gobernar tiene la fortuna de vivir en una crisis económica y poder conceder a los millones de parados una miseria de ayudas para taparles la boca con el dinero de todos, entonces ya no tiene nada de que preocuparse. Sólo hay que advertir sin interrupción de que si él y su partido deja nde gobernar, los desafortunados que no trabajan, los pensionistas y todos los que no tienen donde caerse muertos dejarán de recibir lo que él les concede (que es justo para la mala subsistencia, lo de todos repartido como a él le dé la gana) para asegurarse su voto, mientras se atribuye al rival político que pueda desplazarlo del poder “agendas sociales criminales” que pretenden disolver los sindicatos, quitar los pensiones, dejar de pagar el paro a los que tienen derecho a cobrarlo y las ayudas a los que tienen derecho a recibirla, y quitarle a la gente el pan que se lleva a la boca y la cama donde duerme.

En ese momento la obra está consumada, con una tiranía en el gobierno que inexplicablemente ha surgido de una supuesta democracia y un pueblo aborregado y adoctrinado en la dependencia y la estupidez, que es el más proclive a aceptar que su dioz Zp es el único verdadero y las verdades de Pepiño, su profeta “concetista”, las únicas creencias imprescindibles para la vida, mientras Rubalcaba va acumulando mierda de todos los españoles que puedan hacer frente a la dictadura impuesta, para soltarla cuando lleguen las elecciones.

Así se construye un zurupeto (zp) poderoso, , y se destruye un país al mismo tiempo, dejando a sus ciudadanos en la ruina y la miseria. Ante próximos comicios consultar manual de instrucciones y la garantía del producto. Este país cada día tiene más estafadores profesionales instalados en las instituciones, hay que prevenir para no lamentarse después.

Biante de Priena

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