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jueves, 11 de marzo de 2010

11-M: Más allá del silencio


Homenaje a las víctimas del 11-M

Más allá del silencio (2007)
Dedicado a los peones negros y a EPI

¿El silencio?, el silencio,
¡el silencio en los muertos!.

La palabra no se rinde
ante la muerte,
La memoria no concluye
con el tiempo.

Ellos eran nosotros,
¿Y nosotros qué somos?:
lo que queda sin ellos.

Que se labren sus nombres
en lápidas de viento.
Queremos dormir en paz
y nos sobra el silencio.

¡Que se calle el silencio!.
Y que fluyan las lágrimas,
cuando el recuerdo brote
del audaz sentimiento.

Seamos lo que somos
con la fuerza de adentro,
una patria de todos
que despierta del sueño.

España no está muda,
porque clama justicia
dignidad y respeto,
y no acepta el silencio.

Con silencio, se entierra
el honor de los muertos.

E.S.R.

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IN MEMORIAM

Eva Belén Abad Quijada, española, 30 años
Óscar Abril Alegre, español, 19 años
Liliana Guillermina Acero Ushiña, ecuatoriana, 26 años
Florencio Aguado Rojano, español, 60 años
Juan Alberto Alonso Rodríguez, español, 38 años
María Joséfa Alvarez González, española, 48 años
Juan Carlos Del Amo Aguado, español, 28 años
Andriyan Asenov Andrianov, búlgaro, 22 años
María Nuria Aparicio Somolinos, española, 40 años
Alberto Arenas Barroso, español, 24 años
Neil Hebe Astocondor Masgo, peruano, 34 años
Ana Isabel Avila Jiménez, española, 43 años
Miguel Ángel Badajoz Cano, español, 34 años
Susana Ballesteros Ibarra, española, 42 años
Francisco Javier Barahona Imedio, español, 34 años
Gonzalo Barajas Díaz, español, 32 años
Gloria Inés Bedoya, colombiana, 40 años
Sanaa Ben Salah Imadaquan, española hija de marroquíes, 13 años
Esteban Martín De Benito Caboblanco, español, 39 años
Rodolfo Benito Samaniego, español, 27 años
Anka Valeria Bodea, rumana, 26 años
Livia Bogdan, rumana, 27 años
Florencio Brasero Murga, español, 50 años
Trinidad Bravo Segovia, española, 40 años
Alina Maria Bryk, polaca, 39 años
Stefan Budai, rumano, 37 años
Tibor Budi, rumano, 37 años
María Pilar Cabrejas Burillo, española, 37 años
Rodrigo Cabrero Pérez, español, 20 años
Milagros Calvo García, española, 39 años
Sonia Cano Campos, española, 24 años
Alicia Cano Martínez, española, 63 años
José María Carrilero Baeza, español, 39 años
Álvaro Carrion Franco, español, 17 años
Francisco Javier Casas Torresano, español, 28 años
Cipriano Castillo Muñoz, español, 55 años
María Inmaculada Castillo Sevillano, española, 39 años
Sara Centenera Montalvo, española, 19 años
Oswaldo Manuel Cisneros Villacís, ecuatoriano, 34 años
Eugenia María Ciudad-Real Díaz, española, 26 años
Jacqueline Contreras Ortiz, peruana, 22 años
María Soledad Contreras Sánchez, española, 51 años
María Paz Criado Pleiter, española, 52 años
Nicoleta Diac, rumana, 27 años
Beatriz Díaz Hernandez, española, 30 años
Georgeta Gabriela Dima, rumana, 35 años
Tinka Dimitrova Paunova, búlgara, 31 años
Kalina Dimitrova Vasileva, búlgara, 31 años
Sam Djoco, senegalés, 42 años
María Dolores Durán Santiago, española, 34 años
Osama El Amrati, marroquí, 23 años
Sara Encinas Soriano, española, 26 años
Carlos Marino Fernández Dávila, peruano, 39 años
María Fernández del Amo, española, 25 años
Rex Ferrer Reynado, filipino, 20 años
Héctor Manuel Figueroa Bravo, chileno, 33 años
Julia Frutos Rosique, española, 44 años
María Dolores Fuentes Fernández, española, 29 años
José Gallardo Olmo, español, 33 años
José Raúl Gallego Triguero, español, 39 años
María Pilar Gamiz Torres, española, 40 años
Abel García Alfageme, español, 27 años
Juan Luis García Arnaiz, español, 17 años
Beatriz García Fernández, española, 27 años
María de las Nieves García García-Moñino, española, 46 años
Enrique García González, dominicano, 28 años
Cristina Aurelia García Martínez, española, 34 años
Carlos Alberto García Presa, español, 24 años
José García Sánchez, español, 45 años
José María García Sánchez, español, 47 años
Javier Garrote Plaza, español, 26 años
Petrica Geneva, rumana, 34 años
Ana Isabel Gil Pérez, española, 29 años
Óscar Gómez Gudiña, español, 24 años
Felix González Gago, español, 52 años
Ángelica González García, española, 19 años
Teresa González Grande, española, 38 años
Elías González Roque, español, 30 años
Juan Miguel Gracia García, español, 53 años
Javier Guerrero Cabrera, español, 25 años
Berta María Gutiérrez García, española, 39 años
Sergio de las Heras Correa, español, 29 años
Pedro Hermida Martín, español, 51 años
Alejandra Iglesias López, española, 28 años
Mohamed Itaiben, marroquí, 27 años
Pablo Izquierdo Asanza, español, 42 años
María Teresa Jaro Narrillos, española, 32 años
Oleksandr Kladkovoy, ucraniano, 56 años
Laura Isabel Laforga Bajón, española, 28 años
María Victoria León Moyano, española, 30 años
María Carmen Lominchar Alonso, española, 34 años
Myriam López Díaz, española, 31 años
María Carmen López Pardo, española, 50 años
María Cristina López Ramos, española, 38 años
José María López-Menchero Moraga, español, 44 años
Miguel de Luna Ocaña, español, 36 años
María Jesús Macías Rodríguez, española, 30 años
Francisco Javier Mancebo Záforas, español, 38 años
Ángel Manzano Pérez, ecuatoriano, 42 años
Vicente Marín Chiva, español, 37 años
Antonio Marín Mora, español, 43 años
Begoña Martín Baeza, española, 25 años
Ana Martín Fernández, española, 43 años
Luis Andrés Martín Pacheco, español, 54 años
María Pilar Martín Rejas, española, 50 años
Alois Martinas, rumano, 27 años
Carmen Mónica Martínez Rodríguez, española, 31 años
Míriam Melguizo Martínez, española, 28 años
Javier Mengíbar Jiménez, español, 43 años
Álvaro de Miguel Jiménez, español, 26 años
Michael Mitchell Rodríguez, cubano, 28 años
Stefan Modol, rumano, 45 años
Segundo Víctor Mopocita Mopocita, ecuatoriano, 37 años
Encarnación Mora Donoso, española, 64 años
María Teresa Mora Valero, española, 37 años
Julita Moral García, española, 53 años
Francisco Moreno Aragonés, español, 56 años
José Ramón Moreno Isarch, español, 37 años
Eugenio Moreno Santiago, español, 56 años
Juan Pablo Moris Crespo, español, 32 años
Juan Muñoz Lara, español, 33 años
Francisco José Narváez de la Rosa, español, 28 años
Mariana Negru, rumana, 40 años
Ismael Nogales Guerrero, español, 31 años
Inés Novellón Martínez, española, 30 años
Miguel Ángel Orgaz Orgaz, español, 34 años
Ángel Pardillos Checa, español, 62 años
Sonia Parrondo Antón, española, 28 años
Juan Francisco Pastor Férez, español, 51 años
Daniel Paz Manjón, español, 20 años
Josefa Pedraza Pino, española, 41 años
Miryam Pedraza Rivero, española, 25 años
Roberto Pellicari Lopezosa, español, 31 años
María del Pilar Pérez Mateo, española, 28 años
Felipe Pinel Alonso, español, 51 años
Martha Scarlett Plasencia Hernandez, dominicana, 27 años
Elena Ples, rumana, 33 años
María Luisa Polo Remartinez, española, 50 años
Ionut Popa, rumano, 23 años
Emilian Popescu, rumano, 44 años
Miguel Ángel Prieto Humanes, español, 37 años
Francisco Antonio Quesada Bueno, español, 44 años
John Jairo Ramírez Bedoya, colombiano, 37 años
Laura Ramos Lozano, hondureña, 37 años
Miguel Reyes Mateos, español, 37 años
Marta del Río Menéndez, española, 40 años
Nuria del Río Menéndez, española, 38 años
Jorge Rodríguez Casanova, español, 22 años
Luis Rodríguez Castell, español, 40 años
María de la Soledad Rodríguez de la Torre, española, 42 años
Ángel Luis Rodríguez Rodríguez, español, 34 años
Francisco Javier Rodríguez Sánchez, español, 52 años
Ambrosio Rogado Escribano, español, 56 años
Cristina Romero Sánchez, española, 34 años
Patricia Rzaca, polaca, 7 meses
Wieslaw Rzaca, polaco, 34 años
Antonio Sabalete Sánchez, español, 36 años
Sergio Sánchez López, español, 17 años
María Isabel Sánchez Mamajón, española, 37 años
Juan Antonio Sánchez Quispe, peruano, 45 años
Balbina Sánchez-Dehesa Francés, española, 47 años
David Santamaría García, español, 23 años
Sergio dos Santos Silva, brasileño, 28 años
Juan Carlos Sanz Morales, español, 33 años
Eduardo Sanz Pérez, español, 31 años
Guillermo Senent Pallarola, español, 23 años
Miguel Antonio Serrano Lastra, español, 28 años
Rafael Serrano López, español, 66 años
Paula Mihaela Sfeatcu, rumana, 27 años
Federico Miguel Sierra Serón, español, 37 años
Domnino Simón González, español, 45 años
María Susana Soler Iniesta, española, 46 años
Carlos Soto Arranz, español, 34 años
Mariya Ivanova Staykova, búlgara, 38 años
Marion Cintia Subervielle, francesa, 30 años
Alexandru Horatiu Suciu, rumano, 18 años
Danuta Teresa Szpila, polaca, 28 años
José Luis Tenesaca Betancourt, ecuatoriano, 17 años
Iris Toribio Pascual, española, 20 años
Neil Torres Mendoza, ecuatoriano, 38 años
Carlos Tortosa García, español, 31 años
María Teresa Tudanca Hernández, española, 49 años
Jesús Utrilla Escribano, español, 44 años
José Miguel Valderrama López, español, 25 años
Saúl Valdez Ruiz, hondureño, 44 años
Mercedes Vega Mingo, española, 45 años
David Vilela Fernández, español, 23 años
Juan Ramón Zamora Gutiérrez, español, 29 años
Yaroslav Zojniuk, ucraniano, 48 años
Csaba Olimpiu Zsigovski, rumana, 26 años

Fuente: Barcepundit

Cien libros para el siglo XXI (013)


Camino de Servidumbre (1944) - Friedrich A. Von Hayek (1899-1992)- (013)

La obra más conocida del Premio Nóbel de Economía de 1974 Friedrich A. Von Hayek está dedicada “a todos los socialismos”. Posiblemente el economista vienés ha sido el principal adversario de la economía planificada de los socialismos. Discípulo de Von Mises y en la trayectoria de Hannah Arendt, el autor nos ofrece ideas claras, concretas y concisas sobre las perniciosas consecuencias de la ideología socialista en la economía y la política, tanto en su versión nacional-socialista como en la del socialismo real o la socialdemocracia.

La tesis fundamental de “Camino de Servidumbre” (The Road to Serfdom: Tax free) es muy sencilla, porque sencillamente niega la posibilidad de que una economía planificada origen de cualquier forma de redistribución social desde la ideología socialista, se pueda acoger a las leyes generales, pues está obligada a transgredirlas, pues para beneficiar a sus patrocinados debe perjudicar a los demás, algo que se puede comprobar en España actualmente con la Ley de Violencia de Género, la Ley del Aborto o el Estatut de Catalunya; pero sin embargo sus ideas originales han sido tergiversadas y manipuladas intencionadamente a lo largo de las últimas décadas por las diversas facciones defensoras del socialismo.

No hay ninguna posibilidad de realizar una economía redistributiva decidida por los propios actores implicados, pues siempre son un reducido grupo de oligarcas los que deciden y determinan, según sus pasiones personales y sus objetivos políticos (habitualmente electorales) las formas de redistribución, pues siempre que se beneficia a alguien se acaba perjudicando a alguien. La justicia social, resulta de esta forma, un mito, una creencia, que permite a los políticos socialistas hablar del más allá de una sociedad más justa, mientras en el más acá destrozan cualquier posibilidad de riqueza que no sea la suya, la de los oligarcas, para todos los demás.

En “Camino de Servidumbre”, Hayek va tejiendo la deriva del poder que acontece en las economías socialistas, fundamentadas en las consecuencias más que en las causas (“el fin justifica los medios”), en la teleología más que en la etiología. El Estado convertido en un remedo de la Divina Providencia fundamenta la destrucción de la libertad individual en función de una supuesta ética colectiva, que no es más que un eufemismo de la doctrina moral del socialismo. La democracia se termina distorsionando a su interés, convirtiendo el bien de la mayoría determinada por el poder en la única razón política, sin ocuparse de las minorías marginales que se segregan en esta arbitraria decisión autoritaria. La democracia languidece paulatinamente al dejar de estar soportada sobre la ley –que siempre se acaba transgrediendo- para afianzarse sobre la supuesta bondad de sus objetivos y el apoyo de las masas, que más que votar a favor de una opción que mejore su situación, lo hacen contra los posibles privilegios que determinan otras opciones políticas.

El socialismo en democracia no es una opción positiva para el bienestar común, no busca la creación de riqueza si no la supuesta eliminación de la pobreza, que a la larga se confunde con el privilegio de las facciones políticas que patrocina, mucho más que con la auténtica eliminación de la miseria. La única redistribución que realiza el socialismo, por ejemplo en el caso español, es llenar los restaurantes de cinco tenedores y los hoteles de gran lujo con la nueva burguesía roja de los afortunados que ocupan el poder de las instituciones y viven cómodamente en el pesebre de los negocios públicos, mientras que los pobres siguen aumentando, porque a los iniciales se suman los que pierden su puesto de trabajo, sus pequeños negocios personales, y los que están en peores circunstancias para competir por su supervivencia –pensionistas, marginados, menos formados, mujeres, jóvenes-.

El socialismo es con los movimientos nacionalistas a los que en España se aproxima, el modelo patriarcal por excelencia porque sustituye la mano invisible del mercado por la mano invisible del Estado, que es un regreso a los designios de la Divina Providencia, en esta ocasión en forma de colectivo social.

En la conclusión de su obra expone un epílogo que resume su pensamiento: “"En el pasado, ha sido la sumisión a las fuerzas impersonales del mercado lo que ha hecho posible el desarrollo de la civilización. Es esta sumisión lo que nos permite a todos construir algo que es mayor que lo que cada uno de nosotros pudiera construir. Se equivocan terriblemente los que creen que podemos ayudar a dominar las fuerzas de la sociedad de la misma forma que hemos aprendido a dominar las fuerzas de la naturaleza. Esto no sólo es el camino hacia el totalitarismo sino también el camino hacia la destrucción de nuestra civilización y, ciertamente, la mejor manera de bloquear el progreso”.

Camino de servidumbre es la mejor vacuna racional para dejar de creer definitivamente en la aparatosa propaganda del socialismo y su sinuosa destrucción del ser humano como sujeto con integridad propia, libertad y derechos individuales. Tras su lectura, a nadie se le olvidará jamás que el socialismo es la antítesis de la libertad.

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miércoles, 10 de marzo de 2010

La dieta del Acorazado Potemkim


La intención de este artículo no es fastidiar la cosa más de lo que está, que también, si no mostrar abiertamente a los “creyentes” que quedan en el zapaterismo, aunque cada día más escasos y discretos, la peligrosa temeridad de su creencia.

A pesar de que algunos pensadores como Nietzsche, Durkheim, James o el propio Marx nos advirtieron de la inexplicable fuerza de las creencias y considerando que el socialismo realmente existente en este país se ha convertido en una auténtica nueva fe que se fundamenta en la mitología de sus promesas mucho más que en la realidad de sus hazañas, algunos españoles, ingenuos por naturaleza y orgullosos por acomplejamiento, siguen pensando que cabe alguna posibilidad de que ese inefable personaje que habita La Moncloa desde hace seis largos años tiene posibilidades, aunque sean remotas, de devolver este país a la normalidad perdida.

No, no hay ninguna, absolutamente ninguna, lo siento y lo lamento, ni con “estosololoarreglamosentretodos.org”, ni con el milagro de los panes, los peces y los puños. Para que se hagan una idea de lo que está haciendo Rodríguez Zapatero y su corte de guardianes y edecanes, es como tratar de convertir el mundo esférico en plano, que las causas sean consecuencias, el sol se transforme en la luna y Obama reconozca que este personaje de las cejas circunflejas es un político de inexcusable referencia internacional (después de invitarle a rezar, haciendo un guiño al mundo sobre su soberana incongruencia, tanto por acudir a un rito en el que no cree, como por tratar de vender su ateismo en una congregación religiosa).

Hagan el favor de despertar de la hipnosis queridos creyentes, porque cuanto más tarde lo hagan peor será la pesadilla, y si no miren a su alrededor y contemplen lo que ha destrozado este malandrín en seis años: la política, la economía, la cultura, el significado de ser español y la consideración internacional de nuestro país. Tiene razón Aznar: “nadie ha destruido tanto en este país en tan poco tiempo”.

Lo único que ha creado es pesebres por doquier para sus amigos, afines y familiares. ¿Conocen ustedes algún socialista que esté en la política, aunque sea de secretario de una organización local, sin trabajo?. No, no conocerán a ninguno, porque todos han logrado hacerse con buenos puestos de trabajo, apartando a los españoles que realmente se lo merecían por su trabajo, esfuerzo, conocimiento o experiencia. ¿Conocen ustedes a algún hijo de políticos socialistas que esté en el paro?. No, porque el que no está haciendo algún trabajo social bien remunerado para alguna agencia estatal, está colocado magníficamente para ocupar el lugar que le espera en el mercado laboral, mucho más elevado del que le correspondería por sus propios méritos. ¿Conocen ustedes a algún militante socialista que haya sido parado de larga duración en los últimos años?.

Verán ustedes, el PSOE es una gran empresa de empleo para los militantes, votantes fieles, afines y familiares, que no tiene ningún recato en desplazar a los más de cuatro millones de parados de este país de los puestos de trabajo que les corresponden, por “la regla justa” de que los que tengan carnet socialista se aseguran el trabajo, mientras que los que no lo tengan ya se verá, que para eso el socialismo se fundamenta en la lucha de clases, dos clases fundamentalmente: la de los privilegiados (ellos) y la de todos los demás.

Gracias a este método igualitario que concede trabajo a quien menos se lo merece pero reúne suficientes méritos políticos, por delante de los que tienen facultades, conocimientos, experiencias o cumplen todos los requisitos exigidos, tenemos el país como está. Porque los que lo están dirigiendo son conserjes alzados a ministros, liberados sindicales convertidos en directores generales, y analfabetos funcionales que dan órdenes a funcionarios de carrera que están en huelga de celo, para que las cosas no vayan aún a peor, esperando a ver si pasa pronto la vorágine.

Lo único que ha hecho bien el socialismo hasta la fecha es repartir privilegios entre los suyos, eso lo bordan. Un país que sobrepasa en estos momentos el 40 % de paro juvenil, y más de cuatro millones de parados se permite tener un gobierno de inútiles que parecen salidos de un tebeo, que confunden la economía sostenida con la economía sostenible y la política laboral con el feudalismo sindical. Que no, no hay ninguna posibilidad, ni próxima, ni remota, de que Rodríguez Zapatero resuelva los problemas de los españoles.

Pero además, para su desgracia y nuestra alegría, tampoco hay ninguna posibilidad de que resuelva ya los problemas del PSOE, lo advertí hace un par de años, cuando Zapatero se vaya arrastrará al PSOE en su caída, la cosa ya no tiene remedio, y además se convertirá en el chivo expiatorio del socialismo español, porque lo van a destrozar todos los que han vivido como sultanes a costa nuestra durante todos estos años, se cruza mal la línea desde los restaurantes de cinco tenedores y los hoteles de gran lujo a costa del erario público, a comer en el bar de la esquina y dormir en la pensión de enfrente, trabajando en lo que haya.

Los adoradores del Potemkin se hunden con el acorazado (con Z de Zapatero) y lo saben, pero se hunden por sí mismos, nadie les ha tocado, su propia incoherencia e incongruencia les ha conducido a su final. Siempre ocurre lo mismo cuando se comienzan a ver gusanos en la carne podrida entre la tripulación, mientras en el puente de mando se disfruta de las viandas más preciadas, por aquello de tener carnet. La bandera de la igualdad será arriada en el momento en que los que han convertido a estos aprovechados en jefes, directores y ministros descubran que la carne podrida solo es para los desgraciados que han creído que iban a compartir su pato laqueado a la naranja con los desposeídos. La única igualdad posible es que los aprovechados sigan aprovechándose, mientras los demás se reparten la miseria en la que les han dejado, que es aún mayor de la que tenían cuando consideraron que había “motivos para creer” (que no para comer).

Creo que fue en una cena en el Bulli, cuando Miguel Bosé le comentó a Willy Toledo que un poquito de pimienta y cinamomo sobre la carne con gusanos la mejoraba mucho, mientras degustaban “una pularda a la esencia de trufa”. No sé, por si acaso ustedes prueben, no vaya a ser que les acaben llamando “fachas”. Digo yo (y posiblemente Rodríguez Zapatero esté de acuerdo conmigo) que valdrá más ser idiota que facha, aunque haya que comerse la carne podrida.

Biante de Priena

martes, 9 de marzo de 2010

Coitus interuptus de Rosa Díez en la U.A.B


COITUS INTERRUPTUS DE ROSA DÍEZ EN LA U.A.B.

______________________________________________________________________

· Hoy, 5 de marzo de 2010, a las 12h.15, estaba planificada una conferencia de Rosa Díez en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). “La que no va de moderna, sino que es moderna” (Rosa Díez dixit), la “Napoleona Mayor de la Granja de UPyD (en sentido orwelliano, por supuesto), debía disertar sobre “UNA ALTERNATIVA PARA CATALUÑA”.

· Cuando llegué al lugar del parlamento, el aforo estaba casi completo; pero sobre todo estaba colapsado el pasillo que conducía al estrado, donde debía oficiar lingüísticamente nuestra Rosa-Napoleona de UPyD (“Napoleona”, en sentido orwelliano, evidentemente). Esta ocupación del espacio era premonitoria de lo que podía suceder y que en efecto sucedió, como relataré infra.

· Sobre la tarima del aula, esperaban ya (yo llegué, como buen europeo, a las 12h.15 en punto), con la sonrisa puesta (por lo de las fotos y por lo de las cámaras de TV), los futuros grandes “cerdos orwellianos” de la Granja de UPyD-Cataluña: me refiero a los sectarios y autoritarios Antonio Robles, a su inseparable costilla de Adán, a Juan Ramón Periche (el palafrenero y monaguillo personal de A. Robles), así como a otros cuerpos a los que no puedo poner ni alma ni nombre, que deben formar parte de la “quinta columna”, que ha estado preparando la llegada, en paracaídas, de Antonio Robles, cual ave rapaz, para apropiarse de la Granja de UPyD-Cataluña, y que constituían la aguerrida guardia pretoriana que debía defender la integridad de la portadora de la buena nueva (“Una alternativa para Cataluña”). ¡Ah! Ocupaba también un espacio sobre el estrado, la inexpresiva y acartonada María Teresa Jiménez i Jiménez (alias Jiménez i Barbat, como ella se hace llamar); y Manel Gil, el “homme à tout faire” del “despoltronado”, según las buenas lenguas, tanto de la Coordinadora de UPyD-Cataluña como del Consejo Político, Ángel Hernández.

· Como he sugerido supra, la “Napoleona Mayor de la Granja de UPyD (siempre en sentido orwelliano, claro), Rosa Díez, no pudo hacer su prestación lingüística y exponer a los presentes la “alternativa para Cataluña”, que ella iba a ofrecer a los ciudadanos de nuestra comunidad autónoma. En efecto, entre el público eran mayoría los que consideraban que “la que no va de moderna, sino que es moderna”, Rosa Díez, era una “persona non grata” en la UAB. Y a pesar de que intentase entrar en la sala, escoltada, como diría Luis María Anson, por una de “esas viejas rameras que hacen la calle por los pasillos del Congreso y a los que todos llamamos políticos", me refiero a Antonio Robles, la mayoría de los presentes impidió con sus cuerpos (que abarrotaban el pasillo que conducía al estrado) y con sus gritos (que velaban el verbo del Decano de la Facultad, que pretendía poner orden en el recinto) que “la moderna” Rosa Díez pudiese entrar en el recinto y hacer uso de la palabra. Estos son los hechos acaecidos y así se los he contado, como diría un famoso locutor de TV.

· Es lamentable que, en un recinto como la Universidad, se prive a alguien de la palabra y se le censure. Los que hemos bebido en las fuentes de la cultura de la “liberté, égalité, franternité”, nunca lo podremos admitir y lucharemos siempre contra ello, tanto en la universidad como fuera de ella. La libertad es un valor supremo y es, además, garantía de todos los derechos humanos. Precisado esto, me veo en la obligación de afirmar y de informar que a Rosa Díez se le ha pagado con la misma moneda que ella ha puesto en circulación y que tiene curso legal en la “Granja Orwelliana de UPyD”, que ella regenta y gobierna, como un “Napoleón Orwelliano”, guiada por el sectarismo, el autoritarismo y la discrecionalidad. En efecto, ella ha acallado, vilipendiado, censurado, marginado, expedientado o expulsado a todos aquellos que han tenido la osadía de pensar y de tener criterio propio, y que han puesto por delante de las personas el proyecto encarnado por UPyD. Como dice el aforismo popular, donde las dan las toman.

· La mensajera Rosa Díez traía, en su discurso-zurrón, una “ALTERNATIVA PARA CATALUÑA”. El término “alternativa” implica que algo, en Cataluña, no va bien, no funciona y se propone, como dice el diccionario Vox, “una solución de repuesto”, algo diferente, algo nuevo, algo distinto. Ahora bien, para elaborar una alternativa para Cataluña, hay que analizar, desde muy distintos puntos de vista (económico, social, educativo, lingüístico, sanitario, seguridad, cultural, etc.) la realidad compleja de esta comunidad autónoma para conocer sus problemas, sus carencias y, en consecuencia, buscarles una solución. Que yo sepa y soy afiliado de la “primera hora”, en UPyD-Catalaña no hay equipos de trabajo que hayan analizado la realidad catalana y que hayan propuesto alternativas. Y la situación es aún mucho más grave: no sólo no se nos ha pedido nuestra opinión y criterio a los afiliados, sino que las “nomenklaturas de UPyD”, tanto de Madrid como de Barcelona, se han dedicado a marginar, a ningunear a guillotinar a profesionales y especialistas en economía, en ciencias políticas, en sociología, en lingüística, en sanidad,... o a simples militantes con criterio propio (no doy nombres por no personalizar). Todos estos profesionales y los que somos simples militantes, pero que conocemos la realidad multicolor de la realidad catalana por estar viviéndola y/o sufriéndola, somos los únicos que, con conocimiento de causa, podemos elaborar una alternativa para Cataluña, que la portavoz Rosa Díez podría presentar en la UAB o en cualquier otro sitio. Así no se hacen las cosas, así no se trabaja por los ciudadanos, así no se hace política, Sra. Rosa Díez. Los discursos de charlatán de mercadillo, que lo mismo valen para un roto que para un descosido, son las señas de identidad de los partidos al uso, que consideran a los ciudadanos ganado lanar. UPyD es o debería ser otra cosa, aunque parece que no se diferencia en nada de sus mayores.

·

Manuel I. Cabezas González

Afiliado de UPyD 1150

Pero, ante todo,

seguidor y practicante de la doctrina de la « Honestidad Radical »

5 de marzo de 2010

Un cazurro en La Moncloa


Monteira ha preparado sagazmente, reunido con los cientos de asesores, la primera comparecencia pública de Zapatero en televisión, que para lo único que ha servido es para contemplar la incapacidad absoluta que tiene el cejado de resolver los problemas que asolan España. Si quisiera credibilidad, que no la quiere, se hubiera reunido con tres periodistas críticos y no con tres almibarados pichones que babeaban mientras le escuchaban.

Zapatero es un cazurro de libro, que como bien expone el diccionario de la RAE se corresponde con las siguientes definiciones.

1. adj. Malicioso, reservado y de pocas palabras. U. t. c. s.
2. adj. Tosco, basto, zafio.
3. adj. Torpe, lento en comprender.
4. adj. ant. Se decía de las palabras, expresiones o actos bajos y groseros.
5. adj. ant. Se decía de la persona que las profería o los practicaba.

El cazurro de La Moncloa. Cazurro es un calificativo utilizado por los asturianos para definir la necedad de algunos leoneses, en especial los de León capital, no superada en todo el ámbito patrio por nadie, aunque ha sido adaptada por los propios leoneses para caracterizar al que eleva entre ellos su necedad a proporciones cósmicas e interplanetarias. Tradicionalmente un maño puede caracterizarse por su terquedad, pero un cazurro es "burro" además de terco, al mismo tiempo, y muchas otras cosas. Una expresión típica es la siguiente: "pero como eres tan cazurro si es facilísimo", pero el que no vio la crisis, dijo en su día a los que la vieron que mentían, esto es típico de un cazurro, porque la realidad se equivoca siempre antes que ellos.

También por los bercianos consideran cazurros a aquellos que se creen superiores a los demás y en realidad no valen una mierda. Chiste de cazurros: ¿en qué se parece un cazurro a un pescado?, en que la cabeza es la parte más inútil. Y los de la montaña leonesa consideran que los cazurros no tienen remedio: "es más difícil convencer a un cazurro que mover una montaña de sitio".

Al parecer, el término proviene de la latinización de la alocución árabe Cad´ur, que significa “el que no cesa” y que era la forma en que los musulmanes calificaban a los habitantes de la cordillera cantábrica cuando encontraron una resistencia extraordinaria a su avance invasor.

El personaje de nuestra literatura que mejor caracteriza al cazurro es Sancho Panza, ejemplo de persona taimada, callada, sumisa y supuestamente ignorante, que realmente hacen lo que les conviene con picardía y astucia. Un cazurro suele ser desconfiado y ... tímido, pero buscando el provecho fácil de su trabajo.

Y de ahí viene el término popular pancista (De panza.) adj. y s. fam. Dícese de quien, sirviendo sólo su interés personal, procura no pertenecer a ningún partido, para poder medrar, o estar en paz con todos. O como dice El País "Se dice de la persona sin ideas propias y que adopta fácilmente las de quienes mandan para favorecerse de ello". El problema es que cuando "manda" un pancista la cosa ya no tiene remedio.

En fin, tenemos un cazurro en La Moncloa, lo mejor que podemos hacer es echarnos a temblar y volver a rezar aunque seamos ateos, porque cuando un cazurro se aferra al poder no hay nadie en este mundo que le pueda obligar a soltarlo, sabe que ha llegado a él sin merecérselo, como Sancho Panza a la Ínsula Barataria.

Y luego dice el ínclito que España es discutida y discutible. ¡Será cazurro! (con Z de Zapatero). España condenada a vivir entre Don Quijote y Sancho Panza por los siglos de los siglos. Gracias Cervantes por la foto, lo has calcado.

Erasmo de Salinas

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