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lunes, 14 de diciembre de 2009

Desmontando la farsa del socialismo español

Lo único que actualmente separa a los españoles de una dictadura populista es la Constitución de 1978, no hay nada más que nos distinga de las democracias populares que hoy persisten en el mundo: Cuba, China, Corea del Norte, Vietnam, algunos ejemplos africanos y la colección de repúblicas bolivarianas integradas en el ALBA, la coalición socialista latinoamericana promovida por Hugo Chávez.

No es baladí por tanto la determinación que el Tribunal Constitucional adopte en relación al Estatuto de Cataluña, porque si los magistrados que velan por el criterio supremo de legitimidad vigente deciden avalar sin modificaciones la constitucionalidad del panfleto que promocionan los partidos nacionalistas y el socialismo catalanes, nuestra Carta Magna quedará derogada en ese mismo instante, “de iure” y “de facto”. Rodríguez Zapatero lleva laboriosos años preparando la sociedad española para tal fin.

De esta forma, el inofensivo Estatuto para Cataluña, no tiene otra intención que acabar con el orden constitucional que rige en España, con la Nación, con el Estado social y democrático de Derecho en el que vivimos 46,5 millones de españoles; el mismo objetivo perseguido por ETA y el nacionalismo vasco durante los últimos cuarenta años, pero urdido de una forma mucho más ladina y parsimoniosa, porque la violencia no ha sido manifiesta, sino latente, sumergiendo a la sociedad catalana en su versión de la realidad, poco a poco, para que no se note demasiado.

Todavía no he visto a ningún avezado periodista señalar auténtico problema que acontecerá si el Tribunal Constitucional aprueba el Estatuto catalán sin enmendar su despropósito, pero si he visto varios ejemplos de lo contrario en la legión de palmeros escribientes a sueldo de la Generalitat; porque si se admite tal como está el Estatut, la Constitución Española de 1978 aprobada por el pueblo español soberano, dejará de tener vigencia en Cataluña y consecuentemente en toda España, porque sin Cataluña dejará de existir la Nación española, subvirtiendo el artículo segundo de la Carta Magna en el que se fundamenta el principio de legitimidad constitucional.

El socialismo de Rodríguez Zapatero está imponiendo a los españoles un Estado Federal como mal menor –que es el modelo por el que siempre ha abogado el PSOE-, una nueva Constitución forzada, y posiblemente, una República, sin haber consultado a los legítimos soberanos que somos todos los españoles reunidos en referéndum, la Nación española, sobre la conveniencia de mutar la vigente Ley de leyes. Algo muy propio de alguien que quiere transformar nuestra democracia liberal en una democracia popular.

Esta acción se habrá convertido en un Golpe de Estado encubierto en el momento que el Tribunal Constitucional emita sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, tanto si su resolución es favorable como desfavorable, porque si es favorable, el Gobierno habrá participado en un Golpe de Estado, junto al Tribunal Constitucional, la Generalitat, y los parlamentarios españoles que aprobaron el Estatuto en el Congreso y el Senado, pero si su resolución es desfavorable, el Golpe de Estado no se habrá consumado, quedándose entonces en grado de tentativa, con la participación de todos los actores mencionados, menos el Tribunal Constitucional.

El Tribunal Constitucional se juzga a sí mismo

Hay varias cuestiones sobre las que el Tribunal Constitucional no puede inhibirse:
La primera es una cuestión semántica, porque una Autonomía –o su eufemismo particularizado de “nacionalidad”- tan sólo es una forma de ordenación descentralizada del Estado, nada tiene que ver con la Nación, que depende exclusivamente de la soberanía de los españoles, de todos reunidos como pueblo español, no acumulados o fragmentados según convenga a los políticos de turno. Autonomía y Nación no comparten el mismo campo semántico, ni jurídico, por mucho que se empeñen algunos en que así sea.

La segunda es que la Constitución vigente fundamenta su legitimación en la unidad indivisible de la Nación española, si la Nación deja de existir porque se divide, se disuelve, o se trastoca, la Constitución pierde su legitimidad de forma inmediata. Los socialistas y los nacionalistas pretenden abocarnos a una situación legal desesperada en la que puedan imponer sus criterios partidarios, contra la legitimidad de los criterios comunes de todos los españoles.

La tercera consiste en mostrar la ignorancia de los representantes políticos españoles porque su poder no es indeterminado, puesto que está limitado a lo establecido en la Constitución Española de 1978, precisamente porque las cuestiones relacionadas con la Nación y la Constitución, no pueden en ningún caso ser dirimidas con la representación política que provenga de unas elecciones por muy democráticas que hayan sido y aunque los ciudadanos hayan expuesto su voluntad al elegir entre galgos y podencos –algo que la Vicepresidenta de la Vega y el Presidente Rodríguez Zapatero desconocen, y no deberían-.

Para cualquier cambio en la Constitución o en cuestiones relacionadas sobre nuestra identidad nacional –algo que el Estatuto Catalán pretende-, es inevitable consultar al pueblo español en referéndum convocado a tal propósito, como el celebrado en 1978, en el que los ciudadanos puedan expresar su soberanía, no exclusivamente su ciudadanía. Recuerden ustedes que por ser españoles somos ciudadanos de un Estado Social y Democrático y soberanos de una Nación, no tan sólo ciudadanos, como pretenden los socialistas y los nacionalistas.

Lo que está haciendo este Gobierno y todos sus comparsas políticos es jugar un partido de fútbol sin respetar las reglas de juego, dejando exclusivamente en manos del árbitro –que es su empleado político- su legitimación, habiendo impedido que las cámaras de televisión, los periodistas, y el público puedan presenciar el partido, cerrando el campo a cualquier espectador que no sean los jugadores y el árbitro, porque no quieren observadores, ni testigos incómodos, que puedan denunciar la tropelía que se está cometiendo.

El fin no justifica los medios

La claudicación del Gobierno de España ante el Estatut, guiado por el ocurrente Presidente Rodríguez Zapatero, no tiene otro objetivo que la perpetuación de su partido en el poder, tanto en Cataluña como en España. El próximo año habrá elecciones en la Comunidad catalana y el Presidente de la Generalitat, José Montilla, necesita una sentencia favorable del Tribunal Constitucional que avale el catalanismo de su partido, para que pueda tener alguna opción de renovar su mandato, al igual que Rodríguez Zapatero necesita los votos del PSC para acceder de nuevo a la Presidencia del Gobierno, con el apoyo de los nacionalistas, una magnífica simbiosis que pone los intereses del PSOE y los nacionalistas por encima de los intereses de todos los españoles, es decir, de nuestra Nación que es España.

Por algo similar a lo ocurrido en España –promover un cambio en la Constitución para asegurarse la perpetuidad en el poder, como hizo Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia- en un país como Honduras, los parlamentarios, el ejército, y la mayoría de los ciudadanos, enviaron al Presidente Zelaya a vagar por el mundo, antes de verse en una situación como Venezuela, Bolivia o Cuba. Algo que ha denunciado el Gobierno español como no democrático, por supuesto, mientras que el norteamericano y nuestros socios de la Unión Europea han cambiado de opinión al haberse celebrado nuevas elecciones y haber salido un nuevo presidente constitucional.

La miseria del socialismo

El socialismo nunca ha respetado a los seres humanos, es un movimiento político que atenta contra las personas y su identidad, para conceder su representación a determinados grupos que patrocina. El socialismo es un fundamentalismo que clasifica, etiqueta y define a los seres humanos al bulto o al peso. Un ser humano en un régimen socialista va dejando de tener derechos fundamentales individuales, para recibir exclusivamente concesiones sociales desde el poder del Estado. Para esta ideología, la democracia consiste en establecer una dictadura de la mayoría sobre los seres humanos individuales. Si dos sujetos deciden que el robo es legítimo, y un tercero, apoyándose en la legalidad, está en contra, lo democrático es robar y prevalece siempre sobre lo legal. La democracia para el socialismo se restringe a lo popular, eliminando la libertad individual, que es su principal fundamento, algo que se puede comprobar en países próximos, pero no en el nuestro. Proudhon ya le advirtió a Marx en su obra “Filosofía de la Miseria” que el socialismo sin libertad sólo puede repartir miseria, cuanto más tiempo esté en el poder, más miseria repartirá.

El socialismo no respeta el orden legítimo establecido, porque es un movimiento mesiánico, que pretende la utopía de salvación de la humanidad. Por eso considera los votos por encima de las leyes, para utilizar el poder en función de sus objetivos, fundamentalmente para conceder privilegios a su secta, a los que apoyan desde el odio y la envidia un cambio que les favorezca, por eso en todos los sistemas socialistas hay dos mundos paralelos: uno lleno de ventajas y favores para los suyos, y otro privado de todo lo que legítimamente le corresponde, recluyendo en campos de concentración virtuales –cordón sanitario, archipiélago Gulag- a todos sus detractores.

El socialismo utiliza la democracia para recortar la diversidad, asfixiando la libertad de los seres humanos, delimitando la organización de su vida y de su muerte, porque sólo tienen derecho a la vida los necesarios –no se admiten sorpresas en las economías planificadas- para establecer una homogeneidad social que incluye a todos los ciudadanos sea cual sea su condición, esfuerzo, inteligencia, creencia o voluntad, porque los únicos que pueden tener distinción y privilegios son los gerifaltes del partido y sus aliados, que conforman una Nomenklatura que disfruta de todas las ventajas, a costa de crear todos los inconvenientes a los demás.

El socialismo es un fundamentalismo sectario, un movimiento fanático que se disfraza de democracia, cuando realmente es incompatible con cualquier tipo de libertad que no contribuya a fortalecer su sectarismo. El socialismo establece una insulsa revolución permanente que entretiene a los ciudadanos creando conflictos, transformando lo existente, por ejemplo introduciendo en el armario a la mayoría de los ciudadanos, para extraer de él y hacer proselitismo de todas las desviaciones de lo convencional, existentes o creadas. Porque los socialistas saben perfectamente que mientras haya conflicto social serán necesarios, por eso si no existe el conflicto, no tienen ningún recato para crearlo, aunque sea artificialmente; sin conflicto social el socialismo dejaría de existir, por eso el conflicto social es inherente a sus posibilidades de acceder y mantenerse en el poder.

El socialismo procura el enfrentamiento social representando ante los espectadores confrontaciones inexistentes, que exageran y patrocinan, se apropia del lenguaje para deformarlo en función de la propaganda y demagogia que conviene a sus intereses, creando problemas donde no los hay, porque es una ideología que necesita del malestar humano para triunfar. Por eso crea conflictos a la medida de sus necesidades. El socialismo nunca puede resolver los problemas sociales porque vive de ellos. Esperar que la paz social provenga del socialismo, es como pedirle a un proxeneta que acabe con la prostitución.

Las acciones políticas del socialismo tienen siempre como horizonte la búsqueda del enfrentamiento social de los ciudadanos, inoculando en la sociedad dosis inusitadas de violencia social y cultural de forma enmascarada, reprimiendo todo lo que no le beneficia e interesa. Un régimen socialista óptimo se caracteriza porque todo el mundo está enfrentado con todo el mundo, de forma latente o manifiesta. La sociedad crispada es el mejor caladero electoral del socialismo. Esa tensión de la que hablaba Rodríguez Zapatero al hermano del Ministro de Cultura, tan necesaria para triunfar en las elecciones.

Por eso el socialismo español legisla para tensar, gobierna para crispar, importándole una mierda si sus legislaciones son justas o injustas, y cuantos cadáveres se dejan en el camino, porque la única justicia que conoce el socialismo es la de llevar a los suyos a lo más alto y a todos los demás a lo más bajo. Alfonso Guerra guillotinó una tarde a Montesquieu, porque con una Justicia independiente sería imposible e impensable el totalitarismo socialista en el que vivimos.

Algunos ejemplos del desmadre

Siguiendo la tesis establecida, de que el socialismo sólo reconoce como justicia exclusivamente la justicia social que permite a los suyos obtener privilegios, aunque sea a costa de perjudicara a todos los demás, lo que nos indica su grado de egoísmo, podemos observar lo que ha hecho Rodríguez Zapatero en estos años inolvidables.

- La Ley de Violencia de Género para enfrentar a las mujeres con los hombres, beneficiar a las feministas, y crispar a la sociedad creando un despótico régimen en el que por ser hombre o mujer uno puede ser juzgado con reglas diferentes.

- La implantación del matrimonio homosexual, para beneficiar al lobby gay, y socavar la estructura de la familia convencional, de origen cristiano o laico, creando distorsión en su seno y convirtiéndola en una especie de pieza de museo arcaica, porque lo que se persigue es que cualquier unión o contrato entre seres humanos individuales sea abolido por superfluo, para que el Estado pueda determinar cuál es el papel social para cada miembro de la sociedad, desvinculado, desidentificado, anómico, y alienado.

- El Estatut de Cataluña enfrenta a los catalanistas contra todos los españoles, creando una tensión innecesaria porque esto permite, dividir a la sociedad en dos bandos, y siempre que esto ocurra uno de ellos apoyará el socialismo fundamentándose en el imaginario propagandístico que ofrece.

- La Ausencia de una Reforma Laboral, encona a los empresarios con los trabajadores, al tiempo que las pequeñas empresas privadas se van cerrando, y los autónomos van incorporándose al paro. Esta barbaridad ha producido ya más de cuatro millones de parados, porque la población en desempleo es muy rentable electoralmente para el socialismo. El trabajo es una magnífica fuente de conflictos, que administran los sindicatos de clase, otros de los grandes beneficiados del régimen, porque enfrentan a empresarios con trabajadores, a trabajadores con parados, a todo el mundo por la cuestión laboral, mientras las condiciones de los trabajadores se van deteriorando cada vez más, y la explotación se incrementa, teniendo que trabajar el doble para ganar lo mismo y dando las gracias por poder hacerlo.

- En cuanto a los jóvenes, el socialismo les ofrece desde la más absoluta irresponsabilidad un imaginario distorsionado, porque son los más asequibles a la propaganda y la creencia en las buenas causas. Primero les dice que el socialismo es libertad, y los panolis se lo creen. Luego les ofrece la oportunidad de vivir de forma irresponsable, ocupándose de resolver el hambre en el mundo, el cambio climático, las guerras lejanas o la injusticia social, condenándolos a la dependencia eternamente, con cursos que no sirven para nada –impartidos por los sindicatos, por supuesto- mientras aborrega y alecciona a las nuevas generaciones, diciéndoles que lo importante es vivir ahora, para que desaprovechen la oportunidad de formarse y en el futuro se conviertan en unos desgraciados. En los últimos años se ha pasado de un 56 % de estudiantes que concluían los estudios de bachiller a un 39 %, el paro supera el 40 % en la juventud española. Carne de cañón de recambio para el futuro electoral del socialismo.

No quiero extenderme demasiado, pero señalaré algunos conflictos que administra con criterio de cirujano social el socialismo español para generar enfrentamiento y crispación en nuestra sociedad.

La crisis económica enfrenta a los que tienen un puesto fijo, con los que no trabajan o tienen un puesto de trabajo eventual. La política permisiva en materia de inmigración ha generado bolsas de pobreza inexistentes previamente, porque los inmigrantes están dispuestos a trabajar en peores condiciones que los autóctonos, obligando en una situación de precariedad laboral a estos últimos, a tener que aceptar cualquier trabajo para poder vivir en las peores condiciones, gracias a que los sindicatos han permitido y fomentado que esto ocurra.

La desafortunada Ley del Aborto nada tiene que ver con las necesidades sociales, sino con el objetivo último de crispar a la sociedad, convirtiendo en un derecho inalienable algo que es una irresponsabilidad manifiesta, existiendo anticonceptivos para el día antes o el día después, quedarse embarazada sin desearlo es una tremenda irresponsabilidad, y los derechos no deben abogar por crear ciudadanos irresponsables, sino todo lo contrario.

El diálogo con ETA es una de las joyas de la corona de la política de Zapatero, con unos cuantos asesinados producto de su política de pacificación, una T4 que costó muchos millones de euros levantar dos veces y que hemos pagado todos los españoles, y una crispación sin parangón en las víctimas del terrorismo y en todos los que compasivamente apoyamos a los que perdieron a algún miembro de su familia, para que estos sinvergüenzas obtengan beneficios.

La retirada de las fuerzas de Irak, las manifestaciones del “No a la guerra” para alcanzar el poder, tras ese 11-M del que todavía nos quedan tantas cosas por conocer, fue una jugada magistral de la propaganda socialista, que los conservadores no supieron rebatir ante la barbarie que estaban presenciando. Pero los socialistas aprovechan siempre cualquier resquicio para encaramarse al poder, sea como sea y a cualquier precio, porque les va su bienestar en ello, algo que no ocurre con los conservadores en la misma medida, aunque no están libres de corrupción como se ha visto en Valencia o Madrid, pero en un ambiente generalizado de corrupción, con los casos de Santa Coloma, Mercasevilla, Palau, nadie puede erigirse en la política española en paladín de la honestidad, desde luego los socialistas y nacionalistas menos que otros.

Hay otros ejemplos numerosos como la represión de la inquisición moderna que representa la SGAE, la polémica del crucifijo para agradar a los anticlericales, la negación a la energía nuclear mientras le compramos electricidad a Francia que es la mayor potencia nuclear de Europa, el cambio climático y sus desmesuras y falacias, las cuestiones sobre la identidad de los españoles, sobre la posibilidad de modificar la Constitución, la Ley de Memoria Histórica o la prohibición encubierta de fiestas tradicionales en España como los toros o las navidades.

En resumen y concluyendo la tesis esbozada al comienzo, el socialismo es una ideología política que se alimenta electoralmente del conflicto social, y si este no existe entonces se procura, con legislaciones “ad hoc”, o movilizando a todos los que viven de la subvención y el engaño a los demás, para que armen suficiente bulla y salgan en los telediarios asustando, como ha ocurrido recientemente con los sindicatos CCOO y UGT, ocurrió con la campaña del “Nunca Mais”, o la de el “No a la guerra”. Los socialistas son unos profesionales de la política, la mayoría viven muy bien, como jamás vivirían si no estuvieran afianzados en el poder, por eso se han especializado en todas las estrategias de agitación, propaganda, y engaño para comerle el tarro a los ciudadanos con que los malos son siempre los otros y asegurando que ellos son los únicos que pueden salvarles. Los socialistas representan con inusitada desmesura una execrable farsa social.

Un país como España, en que la ignorancia se puede medir cada día en los programas de televisión, o en la disposición que adoptan los ciudadanos hacia la política, mucho más fundamentada en la creencia que en la racionalidad, tiene mal pronóstico. Porque mientras los ciudadanos ven como los políticos les están robando, ultrajando y masacrando, todavía son capaces de confiar en ellos, este país no tiene otra opción a corto plazo que seguir siendo socialista, porque quienes deberían oponerse y mostrar a la población española lo que realmente está ocurriendo, prefieren seguir mirándose el ombligo, no vaya a ser que les digan sus adversarios que con ese ombligo no pueden ser demócratas y se lleven un disgusto.

Sin una oposición tan ignorante, pésima y pasiva sería imposible un Gobierno tan malvado, así que repartan ustedes las responsabilidades de lo que ocurre como bien les parezca entre los actores implicados en la obra, sean libres para opinar, al menos, sobre cómo les están tomando el pelo, ya que el secuestro de la democracia en España no permite otra libertad que la de decir lo que se piensa, cuando se piensa, desde luego.

Evidentemente hay otros socialismos, como la socialdemocracia alemana, las socialdemocracias escandinavas o el laborismo británico, dignos de respeto y veneración por sus aportaciones sociales, pero el que nos ha tocado a los españoles es sin duda el más vergonzoso de Occidente, aunque posiblemente el más avanzado de Iberoamérica.

Enrique Suárez Retuerta

Un ciudadano español que no renuncia a su soberanía.

domingo, 13 de diciembre de 2009

¡Viva la hispanidad de Cataluña!. ¡Viva España Libre!

"¿pero qué se puede hacer con un idiota que se cree diferente en un país en el que todos somos diferentes y pretende que su diferencia es diferente a la de los demás?". Erasmo


Verán ustedes, no lo puedo llevar con resignación, por más que lo he intentado. La verdad es que nunca he soportado a los mequetrefes con poder, pero con los años la tolerancia se va consumiendo, y los aguanto menos.

Hoy se celebran referendums de juguete en Cataluña, que nos han traído los Reyes Magos de la Generalitat anticipadamente, Montilla, Carod y Saura, porque en el nordeste español hay mucho niño nacionalista que lleva esperando toda su vida que le hagan un DNI con cuatro franjas y en catalán, para que sus representantes puedan seguir comiendo del erario público, mientras realizan la conversión al catalanismo de todos los españoles residentes en su tierra, o si no que se vayan, y esto ocurre en pleno siglo XXI.

A esta orgía de ignorancia se ha sumado, como no, Papá Zapatero que trae una sentencia extraconstitucional favorable al Estatut bajo el brazo, en su trineo tirado por burros catalanes, porque sus alcaldes amiguitos del Partido Socialista de Cataluña, precisamente hoy se han reunido también para proclamar que representan al 75 % de Catalunya y que ellos quieren el Estatut como está, así que ya puede el pérfido Tribunal Constitucional darles la razón porque si no son capaces de llorar de pena.

A mí, personalmente, toda esta representación teatral me parece muy hermosa, encaja perfectamente en la magnífica muestra de ignorancia que el Gobierno español nos está ofreciendo. ¿Sería lo mismo Zapatero sin Cataluña y su Estatut?, por supuesto que no, porque un imbécil redomado, necesita una redomada imbecilidad para erigirse como supremo sacerdote del ridículo patrio.

No se acaban de enterar de que no cuela, pero yo lo repito, insisto y persisto, me gusta hacerlo, ver como en este blog no se atreven a escribir ya ni nacionalistas, ni socialistas, porque cuando lo hacen los chuzos les caen de punta lanzados en forma desabrida por los comentaristas habituales, ya ni siquiera intentan vender la alfombra mágica de sus sueños, para realizar ese espléndido viaje nacionalista a ninguna parte.

El problema sigue siendo el idioma español, que los catalanistas no acaban de entender. Dedico estas cosillas para los patrocinadores de los referenda, y los representantes de los ciudadanos españoles residentes en Cataluña, que han decidido sencillamente robarles su soberanía individual.

La primera, autonomía es una forma de organización política de la administración del Estado, al igual que el término “nacionalidades” –otra forma eufemística y relativa de denominar las autonomías- que nada tiene que ver con la Nación, porque la nacionalidad “in sensu estricto” es una condición que exclusivamente se puede obtener por nacimiento o adscripción legal cumpliendo los requisitos establecidos, y no por jugar a la democracia de monopoly. En fin, la nacionalidad como condición de pertenencia para este país es exclusivamente la española, ni la vasca, ni la catalana, ni la de los jugadores de petanca.

La segunda es que una cosa es la ciudadanía y otra muy diferente, la soberanía. Los españoles, como pueblo soberano, decidimos al mismo tiempo hacernos ciudadanos, todos iguales y libres, pero esa condición que se define con claridad meridiana en nuestra Constitución, estos tarugos que convocan consultas populares y festivas, no la quieren entender. Si los catalanes son ciudadanos con derechos constitucionales es por que son españoles, no por ser catalanes, pero una legión de imbéciles ignorantes nacional-socialistas prefieren seguir creyendo en sus supuestos delirantes hechos diferenciales, que por cierto sólo ellos ven algo, que nos orienta hacia su imprecisa salud mental.

La tercera es la que más me gusta, España es una mezcla singular de gentes y culturas, que pueden seguir siendo diferentes al tiempo que se acepta que todas son de igual rango y condición humana, porque gracias a ser españoles y tener una magnífica Constitución, un murciano no es más que un asturiano, ni un gallego que un catalán, ni un vasco que un castellano, ni un madrileño que un andaluz, pero al mismo tiempo todos y cada uno somos diferentes dentro del común, no más diferentes, igual de diferentes, TODOS IGUAL DE DIFERENTES, esto es ESPAÑA. Esta cuestión no la pueden entender los catalanistas y los socialistas, porque no distinguen lo que es un agregado de lo que es un conglomerado, su percepción totalitaria de la realidad se lo impide.

En un agregado todo el mundo tiene asegurada su propia identidad, pero no por pertenecer a un determinado territorio, ni por vivir en una definida creencia, ni por integrarse en una específica clase social, ni por sus habilidades, ni por su inteligencia o su ignorancia, sino por una condición singular: ser españoles, lo común y lo diferente al mismo tiempo. Un contrato social establecido en 1812 por los Padres de nuestra Patria cono el pueblo español soberano del que todos los españoles formamos parte, igual parte, no diferente parte, y que hemos logrado mantener contra invasores, reyes absolutistas, iglesias proselitistas, y todo tipo de fundamentalistas y fanáticos disfrazados de salvadores.

Pluralidad queridos amigos, eso es España, una condición imprescindible para vivir en libertad fuera de la opresión de todos los que pretenden convertirnos en conglomerados absurdos en su beneficio o interés.

Pobres idiotas convocadores de referenda, solicitadores de refrendo para su estatut desde la unidad socialista, no se dan cuenta de que ser catalán es una forma de ser español, como cualquier otra, ni diferente, ni singular, ni privilegiada, ni extraordinaria, una más tan solo. Resulta patético contemplar a estos homogeneizadores totalitarios querer hacer un catalán ideal y homogéneo a estas alturas de la historia, a la medida de sus intereses, como si los catalanes fueran todos iguales como salchichas o hamburguesas industriales, un rebaño de borregos en busca de pastor que los conduzca al matadero de la historia. ¡Hay que ser idiotas y arrogantes!.

Pobres imbéciles que piensan que los españoles somos homogéneos, como si ser español no fuera una condición nomotética que permite la idiosincrasia propia de los seres humanos, sin necesidad de etiquetar y estabular a los ciudadanos como el ganado.

Lo dije al principio y lo repito, no soporto a los mequetrefes con poder, porque si al menos fueran malvados, como decía Cipolla, habría materia para discutir, ¿pero qué se puede hacer con un idiota que se cree diferente en un país en el que todos somos diferentes y pretende que su diferencia es diferente a la de los demás?, nada, no se puede discutir nada, lo único que se puede hacer racionalmente es apiadarse de las víctimas, que por no atreverse a decir, alto y claro, ¡Viva España Libre de sinvergüenzas!, ahora se tienen que tragar una dictadura de indigentes intelectuales, sobrealzados por el destino en forma de urna, a un poder que no se merecen representar.

¿Para cuándo se piensa convocar una manifestación en la Diagonal barcelonesa en defensa de la condición española de Cataluña?. ¿Un espectáculo de banderas españolas ondeando al viento como cuando "la roja" fue campeona de Europa, o es que eso no ocurrió? ¿A qué coño tenéis miedo catalanes españoles residentes en Cataluña?. Las hienas de la política esperan vuestra agonía última para hincaros el diente, demostradles de una puñetera vez que sois españoles enfrentándoos a ellos, ¿a qué esperáis, a que os hagan “fuet” estos “chorizos” que viven cómodamente de vuestro silencio y paciencia?.

Una señal a vuestros compatriotas y nos los comemos vivos, que este pueblo es muy caníbal cuando la cuestión se lo merece, venga, ánimo, que tenemos ganas y somos muchos.

¡Viva España Libre!. ¡Viva la hispanidad de Cataluña!

Enrique Suárez Retuerta
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

sábado, 12 de diciembre de 2009

La vicepresidenta usurpa la soberanía de los ciudadanos españoles


"La soberanía de los ciudadanos sólo admite representación en la cabeza de los tiranos". Erasmo

Pasmado me dejan las declaraciones de la señora De la Vega, cada día más doctrinaria e histérica en sus soflamas. La matriarca del progresismo, que junto al Edipo de las cejas, se han creído que las urnas les conceden patente de corso para hacer lo que bien les parezca. Cada día estoy más seguro de que el mayor problema del Gobierno socialista es la indigencia intelectual, la suprema ignorancia que atesora, que unido a la mala leche, el instinto de venganza que proviene del odio a lo diferente, y que acompaña siempre a los sectarios fundamentalistas, miserables en sus ideas y mezquinos en sus acciones, nos conduce, sin remedio, al abismo del malestar social y del esperpento cultural, porque piensan que cuanta más decadencia se produzca más votos obtendrán los representantes del progresismo y más cargos públicos bien remunerados podrán repartirse.

Monseñor Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, ha hecho unas declaraciones considerando que para la Iglesia católica el aborto es un delito, evidentemente la Iglesia puede decir misa, pero no puede intervenir de ninguna forma en el ordenamiento jurídico español, aunque desde la libertad de expresión puede exponer su opinión como cualquier otra organización social o ciudadana.

El problema de la iglesia española es que hace tiempo que el socialismo se comporta como una secta religiosa, impartiendo una Nueva Fe que se contrapone a la Vieja Fe que representa la tradicional relación de nuestro país con el cristianismo. No es extraño que surja enfrentamiento en el ámbito de las creencias, caminamos a buena marcha hacia una nueva cruzada, porque cuando la política se fundamenta en la fe y no en razones, la violencia acaba emergiendo.

A la vicepresidenta De la Vega, una de las representantes más recalcitrantes del progresismo más infame, no le han sentado nada bien las palabras del representante episcopal, prorrumpiendo en un solemne exabrupto, para exclamar, con esa dulce faz que le ha brindado el destino, lo siguiente: “la última palabra la tienen los representantes de la soberanía, el Parlamento”.

La apropiación indebida de la semántica de los conceptos que hacen los políticos socialistas es propia de la Novela Picaresca española y las crónicas de los timos organizados en las películas de Toni Leblanc, porque alguien que ha estudiado la carrera de Derecho y ha ejercido como profesional en los tribunales, no puede ser tan torpe, tan ignorante, y tan ruin, como esta señora, pero la vicepresidente De la Vega lo es y lo demuestra sin recato alguno, sabiéndose lideresa mesiánica de la horda progresista que asola los páramos de la patria.

Verá usted, señora vicepresidenta, la iglesia no representa la soberanía de los ciudadanos, pero usted tampoco, ni nadie de su partido, ni de otro partido, es decir, exactamente nadie puede representar la soberanía de los ciudadanos, ni siquiera el Parlamento, porque la soberanía de los ciudadanos no puede ser representada, ni transferida, ni delegada, no admite representación, porque los ciudadanos somos legítimamente soberanos y la soberanía no se transfiere en las urnas, por lo tanto ni necesitamos, ni aceptamos, ni asumimos su representación, al igual que tampoco asumimos la representación de Monseñor Martínez Camino, ni de ningún otro u otra que se arrogue lo que no le corresponde.

Usted, lo que puede representar es la soberanía de la nación española, porque está legitimada para ello por ser un miembro del Gobierno, por ejemplo para prohibir las histriónicas consultas municipales sobre la independencia de Cataluña que apadrina Laporta, para ejercer su derecho de veto a un régimen no democrático y cerrar las fronteras con Marruecos por el asunto Haidar y la cuestión del Sáhara Occidental; también es representante del Estado para intentar derogar, por ejemplo, la Ley de Violencia de Género que patrocinó, y que está produciendo más damnificados que la Primavera flores, para eso si tiene potestad, pero prescinde de ejercer su derecho y su deber porque contraviene su ideología

Una ideología es simplemente una creencia racional o irracional, la creencia socialista es tan racional como puede ser la que defiende Monseñor Martínez Campos, sencillamente basada en otra fe que no es la suya. Y como este país tiene un Estado aconfesional según su Constitución, tan aconfesional es para su creencia como para la de Monseñor Martínez Campos. Mida sus palabras y deje de adoctrinar a los españoles en su sectarismo, porque la doctrina del partido socialista no será la de los españoles por mucho que se empeñe; actualmente estamos mucho más perjudicados por el fanatismo y radicalismo intempestivo de los socialista, que por todas las cuestiones relacionadas con la Iglesia cristiana, que socialmente ha sido desplazada por la cultura que usted patrocina.

Así que deje de suplantar a los ciudadanos en su soberanía, porque los ciudadanos españoles somos soberanos, la soberanía ciudadana no admite representación más que en la cabeza de los tiranos, que suprimirían la democracia si estuviera dentro de sus posibilidades. La soberanía de los ciudadanos en España proviene de que somos españoles, no de que seamos ciudadanos, ni catalanes, vascos, gallegos, socialistas, conservadores, progresistas, republicanos, cristianos, musulmanes o judíos, que no lo acaba de entender, la soberanía no dimana de la ciudadanía, es concurrente y convergente con ella; en todo caso somos ciudadanos como consecuencia de ser soberanos, y no al revés, por mucho que les interese a los socialistas que así fuera.

Los españoles somos ciudadanos y soberanos, no sólo ciudadanos. Y porque somos soberanos, somos los que tenemos la última palabra sobre lo que se diga y se haga en cuestiones relacionadas con la Nación y la Constitución españolas, somos lo que nos dé la gana ser, no lo que usted o cualquier otro indique y patrocine. En un país normal, alguien como usted ya debería estar ante un tribunal rindiendo cuentas por sus desmanes, por las tropelías que ha hecho y las gilipolleces que ha dicho en plena impunidad.

A ver si se enteran de una vez estos socialistas golpistas y dejan de subvertir el vigente orden Constitucional desde el Gobierno, excediendo los límites de su potestad; los socialistas se han embriagado de poder para beneficiarse personalmente a costa de nuestro bienestar y porvenir, y no se cortan un pelo para dar un Golpe de Estado permanente desde las instituciones que administran.

Precisamente en una nación hermana como es Honduras no han tenido ningún problema para comprenderlo, por eso enviaron al Presidente Zelaya a vagar por las embajadas, que es lo que tendríamos que haber hecho en España con Zapatero y su corte hace mucho tiempo.

Va siendo hora de que la caterva de ignorantes que dicen representarnos en el Parlamento Español se enteren de una vez de que su poder está limitado y controlado por nuestra Constitución, que su elección democrática sólo les permite administrar el Estado y sus instituciones provisionalmente, por el tiempo acordado, y representar nuestra Nación ante otras naciones, pero no pueden, ni modificarla, ni maquillarla, ni representarla ante los españoles que somos sus legítimos dueños, sin consultarnos previamente, y si lo hacen o lo intentan hacer, están cometiendo un delito de prevaricación.

¿Pero a dónde están mirando los representantes de la Justicia en este país?, ¿al amo Estado que les paga los sueldos?. Pues deberían mirar a los ciudadanos y soberanos españoles, que somos quienes tenemos derecho a ser representados, y los funcionarios de Justicia la obligación de representarnos, aunque sea contra el Gobierno que administra el Estado, porque nosotros pagamos realmente sus sueldos, los de los funcionarios públicos, los de los políticos, los del Gobierno y también los de los funcionarios de la Justicia Española, pero desde que Alfonso Guerra decapitó a Montesquieu, los representantes de la justicia en nuestro país se han convertido en una filial del Gobierno, subvirtiendo el orden Constitucional vigente.

Porque está claro que el que paga tiene derecho a exigir, y los representantes de la Justicia de este país tienen mucha responsabilidad en todo lo que ha ocurrido en este desmadre que estamos viviendo. Esa responsabilidad que los ciudadanos y soberanos españoles nunca vamos a olvidar, hasta que rindan cuentas de su extraordinaria complacencia con unos gobernantes que ilegítimamente se exceden en su representación pública para convertir una democracia en una tiranía demagógica.

Enrique Suárez Retuerta
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

viernes, 11 de diciembre de 2009

Las siniestras intenciones del prevaricador Rodríguez Zapatero


Va siendo hora de poner las cosas en claro, porque el Presidente del Gobierno de España ha prevaricado, cometiendo un delito penado por la justicia española vigente, como denunciaba recientemente en un artículo previo.

Para los no versados en terminología jurídica, les recuerdo que el diccionario de la RAE define
prevaricación.
(Del lat. praevaricatĭo, -ōnis).

1. f. Der. Delito consistente en dictar a sabiendas una resolución injusta una autoridad, un juez o un funcionario.


Rodríguez Zapatero ha participado muy directamente en el desarrollo preliminar del Estatut y en su aval público, reiterándose en su apoyo. Es decir, ha resuelto desde su autoridad como Presidente del Gobierno de España, y gracias al apoyo de su partido, convertirse en parte activa de la defensa del Estatut catalán contra el resto de la Nación española.

Un Estatut que dice en su preámbulo lo siguiente:

El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la voluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución Española, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad.
Según el diccionario de la RAE es evidente es que, una nación no es una nacionalidad. Dentro de nuestra vigente Constitución de 1978, no hay posibilidad alguna para que Cataluña sea una nación, aunque bien puede definirse como nacionalidad. La única nación indivisible en la Constitución es la nación española, no hay alternativas, ni resquicios.

El Parlamento de Cataluña no tiene capacidad jurídica para definir Cataluña como nación, porque eso es un delito de sedición en nuestro Estado de Derecho. Admitir esa posibilidad es aceptar que los catalanes son soberanos sobre su territorio, población e instituciones, algo que resulta inconcebible, puesto que Cataluña forma parte de la “patria común e indivisible de los españoles” que es España como bien expresa el artículo 2 CE 1978

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.

Y el artículo 11 CE 1978. nos dice:

Artículo 11.

1. La nacionalidad española se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la Ley.
2. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.

Y con estos conceptos es suficiente para demostrar la prevaricación de Rodríguez Zapatero al avalar el Estatut de Cataluña siendo Presidente del Gobierno de España, porque si la única nación legítima que puede existir en nuestro territorio, como bien dice la Constitución Española de 1978 es España, y los españoles no pueden ser privados de su nacionalidad: ¿cómo se puede hablar entonces de Cataluña como nación y de los catalanes como nacionalidad?.

Pues cometiendo un insidioso error, urdido para confundir el orden vigente, que es considerar nacionalidad –una forma de definir Autonomía como institución del Estado- con NACIONALIDAD –que es una consecuencia derivada del origen Nacional, una condición de pertenencia-.

Una nacionalidad, como bien define el diccionario de la RAE puede ser

nacionalidad.

1. f. Condición y carácter peculiar de los pueblos y habitantes de una nación.
2. f. Estado propio de la persona nacida o naturalizada en una nación.

3. f. Esp. Comunidad autónoma a la que, en su Estatuto, se le reconoce una especial identidad histórica y cultural.
4. f. Esp. Denominación oficial de algunas comunidades autónomas españolas.


Las acepciones 1 y 2 exclusivamente pueden dimanar de la condición de Nación, y según la Constitución Española de 1978, sólo hay una nación legítima que es España.

Las acepciones 3 y 4, y aprovecho para mostrar mi admiración por los veladores de nuestra magnífica lengua, el idioma español, en el relativo de España –no de una forma genérica-, sirven para definir comunidades autónomas, nada que ver con la cuestión nacional.

No volveré a repetir lo establecido en el artículo El Golpe de Estado, encubierto e ilegal de Rodríguez Zapatero, donde se explica que la autonomía es exclusivamente una forma de organización del Estado, nada que ver con el concepto de Nación, que depende exclusivamente de la soberanía del pueblo español.

Pero Rodríguez Zapatero, que en su día obtuvo su licenciatura con una memoria que llevaba por el título de “Un modelo de autonomía política: Castilla y León”, y habiendo sido profesor ayudante de Derecho Constitucional en la Universidad de León, no desconoce estas cuestiones, porque en sus propias palabras decía:

“El tribunal Constitucional ha definido con lucidez el significado de la autonomía como poder limitado: “Ante todo –dice el tribunal- autonomía no es soberanía, por lo que en ningún caso el principio de autonomía puede oponerse al de unidad dado que cada organización territorial es una parte del todo” (Rodríguez Zapatero).
Rodríguez Zapatero, al igual que el Parlamento de Cataluña, y todos los Parlamentarios Españoles que aprobaron el Estatut en el Congreso y el Senado, han prevaricado en su resolución.

Y regresamos de nuevo al artículo 2 de la Constitución Española de 1978, para reafirmar lo dicho, porque de forma artera, la estrategia insidiosa de Rodríguez Zapatero, se manifiesta en la plenitud de su perversión cuando descubrimos lo siguiente, y me permito repetir el artículo de nuevo:

Artículo 2.

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas

Lo hago para dejar bien clara la cuestión de fondo de toda esta representación teatral, que no es otra que la revocación sobrevenida de nuestra Constitución, subvirtiendo la voluntad del pueblo español, porque si ustedes se fijan en el siguiente párrafo lo entenderán con claridad meridiana

La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.... lo que quiere decir que si se aprueba el Estatut, España dejará de ser una Nación y patria común e indivisible de todos los españoles, porque los catalanes podrán decir sin problema alguno que no son españoles, puesto que su nacionalidad no es española, sino catalana, y en ese mismo momento la Constitución Española, aprobada por el soberano pueblo español en 1978, quedará derogada “de iure” y “de facto” de forma inmediata, porque el Estatut catalán no puede ser contenido por nuestra Constitución, y nuestra Constitución dejará de estar vigente en Cataluña, y consecuentemente, en toda España.

El Estatut supone de hecho un Golpe de Estado encubierto, porque elude consultar al soberano pueblo español sobre su legitimidad, que es el único sujeto legítimo para dirimir sobre cuestiones relacionadas con la Nación española, y quienes lo patrocinan son unos golpistas.

En estos momento se está perpetrando un Golpe de Estado encubierto, desde la Presidencia del Gobierno de España y la Generalitat de Cataluña, que sólo puede detener el Tribunal Constitucional. Si el Tribunal Constitucional acepta el Estatut tal como está, también habrá prevaricado, lo que no tiene ninguna consecuencia sobre la prevaricación cometida hasta ahora por el Presidente del Gobierno de España, los parlamentarios que aprobaron el Estatut y la Generalitat, por la que sus representantes que deben ser denunciados de oficio, por el Fiscal General del Estado, -y si no lo hace, siendo consciente de lo ocurrido como es, también habrá prevaricado-, y posteriormente juzgados en los tribunales españoles

Los españoles tenemos un grave problema, porque Rodríguez Zapatero ha prevaricado en sus funciones, arrastrando a la prevaricación al Parlamento español y estando a punto de llevar a las máximas instituciones judiciales de nuestra nación al harakiri de su legitimidad si osan hacerle caso. Los tres poderes que conforman el Estado social y democrático de Derecho, legislativo, ejecutivo y judicial están al borde del abismo gracias a la magnífica ocurrencia del inefable, por asegurarse un puñado de votos.

No son los únicos motivos por los que el Estatut es inconstitucional, hay otros muchos, como la bilateralidad y la multilateralidad, pero sin duda este es el más importante. De hecho el Estatut habla de la cooficialidad del idioma español en Cataluña, cuando se ha exterminado la posibilidad de su aprendizaje preceptivo.

Enrique Suárez Retuerta,
un ciudadano español que no renuncia a su soberanía

jueves, 10 de diciembre de 2009

Campaña de Navidad: Sienta un progresista a tu mesa también en Nochebuena

Es Navidad, vivimos en el mejor mundo de los posibles y tenemos el mejor Presidente de Gobierno del mundo mundial. Todo es paz y amor, casi todos tenemos el plus en el salón y podemos ver la cuatro y la sexta gratis. No hay trabajo, la educación está echa unos zorros, la economía española es la más deteriorada del mundo occidental, nuestros hermanos musulmanes secuestran españoles por todas partes, y el 1 de enero en ZEUROPA podrán disfrutar de las ocurrencias de ese prodigio de la naturaleza de las cejas circunflejas, que la fortuna nos ha deparado.

Con motivo de tan fastuoso acontecimiento es hora de aproximarnos y cantar todos juntos el Noche de Paz, por eso desde este blog lanzamos una iniciativa singular, que es la de conocer al progresista que estamos manteniendo con nuestros ingresos e impuestos, ¿cómo se llama?, ¿de dónde es?, ¿a qué dedica el tiempo libre?, ¿pertenece a la SGAE?, ¿ha estado apoyando la conferencia de Copenhague?, ¿qué ha hecho por el feminismo?, ¿participó en las manifestaciones del NO a la Guerra?, ¿estuvo recogiendo chapapote en el Nunca Mais?, ¿a qué sindicato pertenece?, ¿cuántos colectivos le tienen como socio?.

Para comunicarte con él o ella, no tendrás problemas si utilizas los consejos que nos ofrece Ann Coulter, sencillos y precisos.

Sentemos a nuestro progresista a la mesa en la próxima cena de Nochebuena, para que coma con nuestra familia ese día ya que come a costa de ella todo el año, para que nuestros hijos le pierdan el miedo a los extraños que nos hacen echar sapos por la boca, para que sepamos como ha podido vivir gracias a nosotros durante el último año, para que nos cuente que restaurantes con estrellas michelín ha visitado, que paises ha conocido y en que hoteles de cinco estrellas ha pernoctado, de que marca es el coche nuevo que ha estrenado y el piso al que se le ha trasladado desde que vive a costa del erario público. Ese progresista representa toda nuestra felicidad, nosotros estamos jodidos, pero él está fenomenal gracias a nuestro trabajo y Zapatero. ¿No es maravilloso?

Esperamos que el Ministerio de Igualdad nos apoye -y subvencione- en la promoción de esta magnífica campaña solidaria:

invita un progresista a tu mesa también en Navidad, ya que todo el año come a costa tuya.

No lo dudes, súmate a esta magnífica campaña solidaria, poniéndote en contacto con La Moncloa, donde te brindarán los datos del progresista que corresponde a tu familia.

Que se vea que somos solidarios, por unas Navidades progresistas, y no escatimes en gastos, que su paladar está acostumbrado a lo mejor.

Observatorio Español "Aprendiendo a compartir" les desea:

Felices Fiestas Progresistas

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