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miércoles, 30 de julio de 2008
El número de cuenta de Losantos

¿Quién dijo que la libertad era gratis?, de eso nada, y menos en los tiempos que corren. Es hora de pasar a la acción y hacer frente a la hecatombe que nos viene encima con la dictadura de lo políticamente correcto, que nada tiene que ver con el respeto al prójimo, sino con la manipulación interesada de los hechos para favorecer a un determinado sector de la población que son los políticos y sus intereses personales.
Porque si nadie se ha dado cuenta aún, el fundamento inicial del pleito que aconteció entre Zarzalejos, ex-director de ABC y Jiménez Losantos, director del programa La Mañana de la Cope no explica el origen de los improperios, que no fue otro que el cambio de línea editorial de un periódico centenario como el ABC cuando Zarzalejos fue nombrado director y posteriormente destituido por el consejo empresarial del periódico.
Losantos venía a decir más o menos que Zarzalejos había derrochado la historia de un periódico conservador y monárquico como ABC, aproximándolo a las directrices de El País. A mí me parece que estaba en lo cierto, pero todo es opinable. Aunque el ABC no levanta cabeza desde que Ansón se fue a fundar La Razón, por sus motivos propios.
Pero vamos a ver, ¿cuántos periodistas han criticado a Losantos por su línea editorial en la Cope?, que yo recuerde Gabilondo, Luis del Olmo y el propio Zarzalejos que se dejaba decir refiriéndose a Losantos: "No sólo la COPE dejaría de tener un problema sino toda la profesión periodística. Ya lo dijo González Urbajena, este señor ha ido más allá del periodismo”.
Pero que a Federico Jiménez Losantos le quieran hacer la cama, desposeerlo de su libertad de expresión, amordazarlo y domeñarlo a un pensamiento políticamente correcto, eso no es un crimen contra su libertad de comunicar y la nuestra de escucharle, porque claro, el problema no es lo que dice, sino "cómo lo dice". Hasta aquí podíamos llegar, porque el daño que le ocasiona Federico al sistema corrupto en el que estamos viviendo es insoportable. ¿Para quién es insoportable?, para Gallardón, para Zarzalejos, para el Grupo Prisa, para el PSOE, para los nacionalistas, claro. Y el daño que ellos nos han hacen a los españoles, a nuestro país, a nuestro presente y futuro defendiendo lo indefendible, no cuenta.
El señor Jiménez Losantos habla en una emisora de radio, la COPE, le conoce todo quisqui en este país, y al señor Zarzalejos se le ha conocido por el gran público más por su polémica con el periodista de la Cope que por cualquier otro motivo, porque el ABC, entre otras cosas gracias a los experimentos renovadores de algún intelectual, tiene cada día menos lectores. ¿Y no es un insulto a la inteligencia de los españoles todo este espectáculo, posiblemente pergeñado desde el poder político?.
Como decía al principio, es hora de pasar a la acción, porque el juicio que hoy ha tenido Jiménez Losantos mañana lo puede tener cualquiera, pero que curioso, que cuando un presupuesto se excede en más del 50 % y varios millones de euros, porque un político ha metido la pata y unos periodistas lo han maquillado echándole la culpa del desvío al cambio climático, no haya responsables, porque como dijo aquella ministra de la que no recuerdo el nombre: "el dinero público no es de nadie".
Pues nada Don Federico Jiménez Losantos, que abra usted una cuenta de apoyo a su causa, y con lo que pase de las deudas que la justicia le impone, le hacemos un homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado...., de Birmania, por supuesto.
Erasmo de Salinas
Porque si nadie se ha dado cuenta aún, el fundamento inicial del pleito que aconteció entre Zarzalejos, ex-director de ABC y Jiménez Losantos, director del programa La Mañana de la Cope no explica el origen de los improperios, que no fue otro que el cambio de línea editorial de un periódico centenario como el ABC cuando Zarzalejos fue nombrado director y posteriormente destituido por el consejo empresarial del periódico.
Losantos venía a decir más o menos que Zarzalejos había derrochado la historia de un periódico conservador y monárquico como ABC, aproximándolo a las directrices de El País. A mí me parece que estaba en lo cierto, pero todo es opinable. Aunque el ABC no levanta cabeza desde que Ansón se fue a fundar La Razón, por sus motivos propios.
Pero vamos a ver, ¿cuántos periodistas han criticado a Losantos por su línea editorial en la Cope?, que yo recuerde Gabilondo, Luis del Olmo y el propio Zarzalejos que se dejaba decir refiriéndose a Losantos: "No sólo la COPE dejaría de tener un problema sino toda la profesión periodística. Ya lo dijo González Urbajena, este señor ha ido más allá del periodismo”.
Pero que a Federico Jiménez Losantos le quieran hacer la cama, desposeerlo de su libertad de expresión, amordazarlo y domeñarlo a un pensamiento políticamente correcto, eso no es un crimen contra su libertad de comunicar y la nuestra de escucharle, porque claro, el problema no es lo que dice, sino "cómo lo dice". Hasta aquí podíamos llegar, porque el daño que le ocasiona Federico al sistema corrupto en el que estamos viviendo es insoportable. ¿Para quién es insoportable?, para Gallardón, para Zarzalejos, para el Grupo Prisa, para el PSOE, para los nacionalistas, claro. Y el daño que ellos nos han hacen a los españoles, a nuestro país, a nuestro presente y futuro defendiendo lo indefendible, no cuenta.
El señor Jiménez Losantos habla en una emisora de radio, la COPE, le conoce todo quisqui en este país, y al señor Zarzalejos se le ha conocido por el gran público más por su polémica con el periodista de la Cope que por cualquier otro motivo, porque el ABC, entre otras cosas gracias a los experimentos renovadores de algún intelectual, tiene cada día menos lectores. ¿Y no es un insulto a la inteligencia de los españoles todo este espectáculo, posiblemente pergeñado desde el poder político?.
Como decía al principio, es hora de pasar a la acción, porque el juicio que hoy ha tenido Jiménez Losantos mañana lo puede tener cualquiera, pero que curioso, que cuando un presupuesto se excede en más del 50 % y varios millones de euros, porque un político ha metido la pata y unos periodistas lo han maquillado echándole la culpa del desvío al cambio climático, no haya responsables, porque como dijo aquella ministra de la que no recuerdo el nombre: "el dinero público no es de nadie".
Pues nada Don Federico Jiménez Losantos, que abra usted una cuenta de apoyo a su causa, y con lo que pase de las deudas que la justicia le impone, le hacemos un homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado...., de Birmania, por supuesto.
Erasmo de Salinas
martes, 29 de julio de 2008
Si Andorra está en África, ¿dónde está España?
Gracias Ricardo-Barcelona
lunes, 28 de julio de 2008
La noción de Cataluña y el No Nacionalismo
“…lo que iba aconteciendo en mi propio entorno me recordaba lo que algunos escritores alemanes cuentan de la lenta y sinuosa implantación del nazismo en su país”.
“Adiós Cataluña”. Albert Boadella.
Recapitulemos. El mayor dilema político de Cataluña es la noción, no la nación. Los nacionalistas se han juramentado en la implantación de una noción común de lo que es ser catalán, sin darse cuenta de que ser administrativamente catalán o no serlo sigue dependiendo de las dos formas tradicionales de adquisición de una identidad política: la natural, por haber nacido en Cataluña, y la adscripción, por vivir en Cataluña y sentirse “voluntariamente” catalán.
Pero esto no es suficiente para el nacionalismo catalán, porque hay ciudadanos nacidos en Cataluña que se sienten españoles, y hay otros que a pesar de vivir durante largos años en esta comunidad siguen sin sentirse catalanes. Por eso el nacionalismo requiere un criterio selectivo más refinado que los naturales o adquiridos, un criterio artificial y artificioso que convenga a sus intereses.
La “codificación del catalanismo” es el criterio de selección para ser reconocido como catalán, porque es catalán aquel que se codifica a sí mismo como catalán, piensa, se siente y ejerce exclusivamente como catalán; ser catalán o no serlo es el criterio administrativo más importante por el que pueda ser definido un ser humano en Cataluña, de lo que depende vida y obra, por eso la noción de Cataluña en su interpretación nacionalista debe estar bien incrustada en cada uno de los catalanes, porque es el paso imprescindible para lograr la independencia de Cataluña del resto de España, que los catalanes “no se sientan españoles”.
Para lograr este objetivo se ha iniciado hace treinta años un genocidio cultural de lo español en Cataluña, partiendo del victimismo de la persecución del catalán por parte del franquismo –como ETA exactamente hace con lo vasco-, hasta llegar a la erradicación de la enseñanza en español a los niños que viven en Cataluña. El nacionalismo, utiliza las instituciones públicas y privadas para implantar su doctrina nacionalista, mientras el socialismo catalán apoya y abunda esta política por pura rentabilidad electoral y económica. El PSC abandona el PSOE para abrazar el nacionalismo que le puede dar mejor de comer, al igual que el PSE hace en Euskadi o el PSGA hace en Galicia.
El motivo principal del anhelo de independencia que ejerce el nacionalismo en Cataluña es exclusivamente económico, porque esta comunidad que se ha enriquecido fundamentalmente desde la segunda guerra mundial (con sus veleidades con los nazis), tras haber aprovechado la coyuntura de neutralidad de España, y sus excelentes condiciones tecnológicas y de proximidad a Europa, ahora pretende ejercer el “derecho a la diferencia” con el resto de los españoles que han contribuido a esa riqueza tanto con su trabajo en Cataluña como con su producción y consumo en Cataluña y en el resto del territorio nacional, pero también por no haber establecido ningún tipo de competencia de otras comunidades españolas con los sectores más productivos y competitivos de Cataluña.
Mal que les pese a algunos, el franquismo no estableció ninguna traba económica singular en Cataluña que no hubiera establecido en el resto de España, al contrario, precisamente esta comunidad fue la que más creció con el “desarrollismo”. Si hoy Cataluña es más rica que otras comunidades españolas es por qué fue más beneficiada económicamente por la dictadura franquista, por el capital de industrias españolas y por la fuerza de trabajo que inmigró a su territorio para tirar de su economía industrial. En definitiva, si Cataluña hoy es más rica que otras comunidades, no es a pesar de España, sino gracias a ella.
EL NO NACIONALISMO
El triunfo político del nacionalismo catalán en Cataluña y en España no se debe exclusivamente a los aciertos de los partidos nacionalistas catalanes, CIU y ERC, ni siquiera al apoyo del PSC a sus presupuestos, o la connivencia del PPC en su “oposición formal”; hay un ingrediente imprescindible para que las tesis nacionalistas hayan salido y sigan saliendo adelante que es la existencia del no nacionalismo y sus notorios representantes.
El no nacionalismo en Cataluña es una ideología política diversa, fragmentaria y sinuosa que se fundamenta en un principio: la negación del nacionalismo, tanto a los catalanistas como a los españolistas.
Las tesis no nacionalistas comparten el mito catalanista de expropiación del franquismo, del “hecho diferencial catalán”, y de la opresión-imposición de lo español en Cataluña en otras épocas. El no nacionalismo es una regresión al nacionalismo catalán de los años 70 del pasado siglo, cuando Raymon cantaba “Al vent” y LLuis Llach “La estaca”, cuando Boadella era aún un amigo de los catalanes, y cuando Barcelona era la proa intelectual de España.
El no nacionalismo es la frustración romántica de los que se enfrentaron al franquismo por Cataluña, de los que se sintieron estafados por el PSC cuando abrazó el nacionalismo para sobrevivir, de los que no han participado suficientemente del reparto de dividendos de la lucha política, y de los que se consideran con derecho a ocupar las riendas del poder en Cataluña para dirigirse a un escenario de convivencia normalizado con el resto de España. Pero el no nacionalismo catalán, es catalán antes que español, porque comparte con el nacionalismo el criterio del “hecho diferencial” y no considera que los catalanes sean unos españoles más, en todo caso, se consideran más bien unos europeos distinguidos.
Todos los movimientos de oposición al nacionalismo en Cataluña, tanto políticos como sociales, han fracasado precisamente por el no nacionalismo y los no nacionalistas, y el Partido Popular no ha levantado cabeza en Cataluña, ni la levantará, por la misma razón, porque los no nacionalistas han ocupado y ocupan el lugar de los españoles en la lucha por sus intereses en Cataluña.
Los no nacionalistas catalanes son el dique de contención de lo español en Cataluña, y sirven a los intereses culturales, políticos y sociales de los nacionalistas catalanes, porque en realidad son no nacionalistas españoles, pero “se sienten profundamente catalanes” aunque hayan nacido en Iznajar o Fermoselle.
Decía un refrán castellano que “es de bien nacidos ser agradecidos” y los que no son “bien nacidos” esperan alcanzar la carta de naturaleza, como cualquier inmigrante, siendo muy agradecidos a quien les ha dado y les da de comer, por eso el nacionalismo catalán y la versión socialista catalana, dan preferentemente de comer, cada día más, a la gente que defienda su “noción de Cataluña”.
Por esto ha fracasado Ciutadans, y está fracasando UPyD en Cataluña –mostrando que UPyD también es no nacionalista y lo de defender España es simple propaganda para obtener más votos-, por eso han fracasado todas las asociaciones cívicas y culturales en defensa de lo español en Cataluña, y seguirán fracasando, mientras no se erradique de sus filas a los “no nacionalistas” que son el auténtico cáncer de lo español en Cataluña.
Aprovecho esta ocasión para anunciar la constitución de la Asociación Ciudadanos en la Red, que luchará por la defensa de lo español en Cataluña, especialmente con las víctimas más inocentes de esta barbaridad cultural que es la inmersión lingüística en catalán de ciudadanos españoles convencidos, y en la que no tendrán cabida los no nacionalistas, pero sí todos los españoles de buena voluntad que tengan interés en que la cultura española no desaparezca de Cataluña.
Por lo que comunicamos a nuestros amigos Rivera, Robles, Domingo, Carreras, Espada, Sémur, Barbat, March, Ovejero, Azúa, entre otros muchos, que aparten sus “delicadas manos no nacionalistas" de nuestro proyecto.
La Asociación Ciudadanos en la Red ha nacido en Cataluña y es española.
Enrique Suárez Retuerta
Presidente "en funciones" de la Asociación Nacional de Ciudadanos en la Red
“Adiós Cataluña”. Albert Boadella.
Recapitulemos. El mayor dilema político de Cataluña es la noción, no la nación. Los nacionalistas se han juramentado en la implantación de una noción común de lo que es ser catalán, sin darse cuenta de que ser administrativamente catalán o no serlo sigue dependiendo de las dos formas tradicionales de adquisición de una identidad política: la natural, por haber nacido en Cataluña, y la adscripción, por vivir en Cataluña y sentirse “voluntariamente” catalán.
Pero esto no es suficiente para el nacionalismo catalán, porque hay ciudadanos nacidos en Cataluña que se sienten españoles, y hay otros que a pesar de vivir durante largos años en esta comunidad siguen sin sentirse catalanes. Por eso el nacionalismo requiere un criterio selectivo más refinado que los naturales o adquiridos, un criterio artificial y artificioso que convenga a sus intereses.
La “codificación del catalanismo” es el criterio de selección para ser reconocido como catalán, porque es catalán aquel que se codifica a sí mismo como catalán, piensa, se siente y ejerce exclusivamente como catalán; ser catalán o no serlo es el criterio administrativo más importante por el que pueda ser definido un ser humano en Cataluña, de lo que depende vida y obra, por eso la noción de Cataluña en su interpretación nacionalista debe estar bien incrustada en cada uno de los catalanes, porque es el paso imprescindible para lograr la independencia de Cataluña del resto de España, que los catalanes “no se sientan españoles”.
Para lograr este objetivo se ha iniciado hace treinta años un genocidio cultural de lo español en Cataluña, partiendo del victimismo de la persecución del catalán por parte del franquismo –como ETA exactamente hace con lo vasco-, hasta llegar a la erradicación de la enseñanza en español a los niños que viven en Cataluña. El nacionalismo, utiliza las instituciones públicas y privadas para implantar su doctrina nacionalista, mientras el socialismo catalán apoya y abunda esta política por pura rentabilidad electoral y económica. El PSC abandona el PSOE para abrazar el nacionalismo que le puede dar mejor de comer, al igual que el PSE hace en Euskadi o el PSGA hace en Galicia.
El motivo principal del anhelo de independencia que ejerce el nacionalismo en Cataluña es exclusivamente económico, porque esta comunidad que se ha enriquecido fundamentalmente desde la segunda guerra mundial (con sus veleidades con los nazis), tras haber aprovechado la coyuntura de neutralidad de España, y sus excelentes condiciones tecnológicas y de proximidad a Europa, ahora pretende ejercer el “derecho a la diferencia” con el resto de los españoles que han contribuido a esa riqueza tanto con su trabajo en Cataluña como con su producción y consumo en Cataluña y en el resto del territorio nacional, pero también por no haber establecido ningún tipo de competencia de otras comunidades españolas con los sectores más productivos y competitivos de Cataluña.
Mal que les pese a algunos, el franquismo no estableció ninguna traba económica singular en Cataluña que no hubiera establecido en el resto de España, al contrario, precisamente esta comunidad fue la que más creció con el “desarrollismo”. Si hoy Cataluña es más rica que otras comunidades españolas es por qué fue más beneficiada económicamente por la dictadura franquista, por el capital de industrias españolas y por la fuerza de trabajo que inmigró a su territorio para tirar de su economía industrial. En definitiva, si Cataluña hoy es más rica que otras comunidades, no es a pesar de España, sino gracias a ella.
EL NO NACIONALISMO
El triunfo político del nacionalismo catalán en Cataluña y en España no se debe exclusivamente a los aciertos de los partidos nacionalistas catalanes, CIU y ERC, ni siquiera al apoyo del PSC a sus presupuestos, o la connivencia del PPC en su “oposición formal”; hay un ingrediente imprescindible para que las tesis nacionalistas hayan salido y sigan saliendo adelante que es la existencia del no nacionalismo y sus notorios representantes.
El no nacionalismo en Cataluña es una ideología política diversa, fragmentaria y sinuosa que se fundamenta en un principio: la negación del nacionalismo, tanto a los catalanistas como a los españolistas.
Las tesis no nacionalistas comparten el mito catalanista de expropiación del franquismo, del “hecho diferencial catalán”, y de la opresión-imposición de lo español en Cataluña en otras épocas. El no nacionalismo es una regresión al nacionalismo catalán de los años 70 del pasado siglo, cuando Raymon cantaba “Al vent” y LLuis Llach “La estaca”, cuando Boadella era aún un amigo de los catalanes, y cuando Barcelona era la proa intelectual de España.
El no nacionalismo es la frustración romántica de los que se enfrentaron al franquismo por Cataluña, de los que se sintieron estafados por el PSC cuando abrazó el nacionalismo para sobrevivir, de los que no han participado suficientemente del reparto de dividendos de la lucha política, y de los que se consideran con derecho a ocupar las riendas del poder en Cataluña para dirigirse a un escenario de convivencia normalizado con el resto de España. Pero el no nacionalismo catalán, es catalán antes que español, porque comparte con el nacionalismo el criterio del “hecho diferencial” y no considera que los catalanes sean unos españoles más, en todo caso, se consideran más bien unos europeos distinguidos.
Todos los movimientos de oposición al nacionalismo en Cataluña, tanto políticos como sociales, han fracasado precisamente por el no nacionalismo y los no nacionalistas, y el Partido Popular no ha levantado cabeza en Cataluña, ni la levantará, por la misma razón, porque los no nacionalistas han ocupado y ocupan el lugar de los españoles en la lucha por sus intereses en Cataluña.
Los no nacionalistas catalanes son el dique de contención de lo español en Cataluña, y sirven a los intereses culturales, políticos y sociales de los nacionalistas catalanes, porque en realidad son no nacionalistas españoles, pero “se sienten profundamente catalanes” aunque hayan nacido en Iznajar o Fermoselle.
Decía un refrán castellano que “es de bien nacidos ser agradecidos” y los que no son “bien nacidos” esperan alcanzar la carta de naturaleza, como cualquier inmigrante, siendo muy agradecidos a quien les ha dado y les da de comer, por eso el nacionalismo catalán y la versión socialista catalana, dan preferentemente de comer, cada día más, a la gente que defienda su “noción de Cataluña”.
Por esto ha fracasado Ciutadans, y está fracasando UPyD en Cataluña –mostrando que UPyD también es no nacionalista y lo de defender España es simple propaganda para obtener más votos-, por eso han fracasado todas las asociaciones cívicas y culturales en defensa de lo español en Cataluña, y seguirán fracasando, mientras no se erradique de sus filas a los “no nacionalistas” que son el auténtico cáncer de lo español en Cataluña.
Aprovecho esta ocasión para anunciar la constitución de la Asociación Ciudadanos en la Red, que luchará por la defensa de lo español en Cataluña, especialmente con las víctimas más inocentes de esta barbaridad cultural que es la inmersión lingüística en catalán de ciudadanos españoles convencidos, y en la que no tendrán cabida los no nacionalistas, pero sí todos los españoles de buena voluntad que tengan interés en que la cultura española no desaparezca de Cataluña.
Por lo que comunicamos a nuestros amigos Rivera, Robles, Domingo, Carreras, Espada, Sémur, Barbat, March, Ovejero, Azúa, entre otros muchos, que aparten sus “delicadas manos no nacionalistas" de nuestro proyecto.
La Asociación Ciudadanos en la Red ha nacido en Cataluña y es española.
Enrique Suárez Retuerta
Presidente "en funciones" de la Asociación Nacional de Ciudadanos en la Red
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domingo, 27 de julio de 2008
Elogio de la Democracia Lúdica
La política es una profesión ancestral, tal vez antigua como la prostitución, pero los políticos actuales lo desconocen, la inmensa mayoría competirían en un concurso de ignorancia y quedarían muy bien clasificados.
Hace muchos años, ser político era algo honorable pero hoy es execrable; los políticos hoy son mirados de soslayo y no se les presta demasiada atención, salvo que se espere recibir algo o se quiera trincar, y entonces tienen una corte de "pelotas" a su alrededor que dan grima.
La representación del poder ha degenerado tanto como nuestras instituciones. Los representantes políticos, otrora ensalzados por sus virtudes, hoy son denigrados por sus hechos. La realidad se ha despojado del mito y todo el mundo conoce que para ser hoy representante político hay que haber bajado mucho la cerviz, lamer el culo del jerarca de turno y tragado demasiadas estupideces del prójimo, como para haber conservado cierta prestancia.
Los representantes políticos son cargos sin carga, estandarizados y normalizados, sin carga, porque si un funcionario mete la pata, se le reprende, pero si un político lo hace, se le aplaude. Aquí entra en juego la manipulación de los aparatos de propaganda, cada día más sofisticados y rentables.
Ya no se distinguen los políticos por su pertenencia a un partido u otro, son todos iguales, les une la explotación de sus congéneres. Los de la derecha, que tradicionalmente defendían determinados valores y principios asociados a la vida, el humanismo, el cristianismo, la nación, la historia, el respeto, la tradición y la autoridad han degenerado y están en reconversión. Los de la izquierda llegaron defendiendo a los desposeídos, a los maltratados, a las víctimas de la civilización, a los trabajadores, a los más oprimidos, con una conciencia de paz universal, una ecología religiosa y una excelencia social y ciudadana asociada al poder del Estado, que en su codificación personal de la realidad sustituye al mismo Dios.
En realidad, los políticos son funcionarios de la rama política, que administran el poder que se les confiere sin haber superado ningún examen de sus cualidades y condiciones, más que el de ese ritual de masas festivas, patético y agónico, que suponen las elecciones, como si todo lo que se votase tuviera garantizada su certeza, bondad y plenitud.
Las elecciones, son un elemento de consumo y no el factor más importante de la democracia, pero los políticos han procurado ocultar que la democracia, etimológicamente el poder del pueblo, es mucho más que acudir a las urnas cada cuatro años.
La democracia es un clima institucional, una forma de vivir que se plasma en que lo que se decida será lo mejor para el pueblo, y no para los amigos, empresarios o parientes. La democracia es necesaria para que la libertad, la igualdad y la justicia se desarrollen para todos, y no para que se utilicen exclusivamente en el beneficio de algunos próximos.
El sistema político que tenemos en España es adecuado al infantilismo de los ciudadanos que no saben ni siquiera sus derechos, como para conocer dónde está el límite de su libertad. Por eso nuestra democracia se corresponde más con el juego que con la política, es una democracia lúdica y divertida, en la que todos nos lo pasamos bien; los españoles jugamos a que somos ciudadanos de un país democrático, y los políticos a que nos representan institucionalmente de forma justa, por haber sido elegidos en las urnas, pero en realidad quienes les han elegido son los que mandan, que son los que invierten su dinero en el negocio del engaño a los electores, y luego lo rentabilizan en obras públicas y prebendas.
Todo es un juego, por eso tenemos de Presidente a Rodríguez Zapatero y de líder de la oposición a Mariano Rajoy, que no dan la talla, ni la darán en su vida. Por eso los españoles, vemos como se destruyen nuestras instituciones, se maltrata la Constitución, se ríen de la justicia, y dedican el ejército a misiones de paz y no pasa nada.
El 11-M ocurrió, mala suerte. Mister X, el del GAL era quien no podía ser por eso todavía no sabemos su nombre. De Juana Chaos, con record de víctimas mortales a sus espaldas, volverá a ser un ciudadano más y será vecino de los damnificados y no pasará nada.
La democracia lúdica es un invento de las últimas generaciones de representantes políticos españoles, es un “como si” fuera democracia, pero en realidad es un juego, los políticos en realidad son señores feudales y los ciudadanos, en realidad somos sus esclavos, lo que queda de las instituciones se convierten en el tablero de la partidao, y el Presidente del Gobierno es el niño que nos va a dejar a todos excrementaditos cuando alboree.
Erasmo de Salinas
Hace muchos años, ser político era algo honorable pero hoy es execrable; los políticos hoy son mirados de soslayo y no se les presta demasiada atención, salvo que se espere recibir algo o se quiera trincar, y entonces tienen una corte de "pelotas" a su alrededor que dan grima.
La representación del poder ha degenerado tanto como nuestras instituciones. Los representantes políticos, otrora ensalzados por sus virtudes, hoy son denigrados por sus hechos. La realidad se ha despojado del mito y todo el mundo conoce que para ser hoy representante político hay que haber bajado mucho la cerviz, lamer el culo del jerarca de turno y tragado demasiadas estupideces del prójimo, como para haber conservado cierta prestancia.
Los representantes políticos son cargos sin carga, estandarizados y normalizados, sin carga, porque si un funcionario mete la pata, se le reprende, pero si un político lo hace, se le aplaude. Aquí entra en juego la manipulación de los aparatos de propaganda, cada día más sofisticados y rentables.
Ya no se distinguen los políticos por su pertenencia a un partido u otro, son todos iguales, les une la explotación de sus congéneres. Los de la derecha, que tradicionalmente defendían determinados valores y principios asociados a la vida, el humanismo, el cristianismo, la nación, la historia, el respeto, la tradición y la autoridad han degenerado y están en reconversión. Los de la izquierda llegaron defendiendo a los desposeídos, a los maltratados, a las víctimas de la civilización, a los trabajadores, a los más oprimidos, con una conciencia de paz universal, una ecología religiosa y una excelencia social y ciudadana asociada al poder del Estado, que en su codificación personal de la realidad sustituye al mismo Dios.
En realidad, los políticos son funcionarios de la rama política, que administran el poder que se les confiere sin haber superado ningún examen de sus cualidades y condiciones, más que el de ese ritual de masas festivas, patético y agónico, que suponen las elecciones, como si todo lo que se votase tuviera garantizada su certeza, bondad y plenitud.
Las elecciones, son un elemento de consumo y no el factor más importante de la democracia, pero los políticos han procurado ocultar que la democracia, etimológicamente el poder del pueblo, es mucho más que acudir a las urnas cada cuatro años.
La democracia es un clima institucional, una forma de vivir que se plasma en que lo que se decida será lo mejor para el pueblo, y no para los amigos, empresarios o parientes. La democracia es necesaria para que la libertad, la igualdad y la justicia se desarrollen para todos, y no para que se utilicen exclusivamente en el beneficio de algunos próximos.
El sistema político que tenemos en España es adecuado al infantilismo de los ciudadanos que no saben ni siquiera sus derechos, como para conocer dónde está el límite de su libertad. Por eso nuestra democracia se corresponde más con el juego que con la política, es una democracia lúdica y divertida, en la que todos nos lo pasamos bien; los españoles jugamos a que somos ciudadanos de un país democrático, y los políticos a que nos representan institucionalmente de forma justa, por haber sido elegidos en las urnas, pero en realidad quienes les han elegido son los que mandan, que son los que invierten su dinero en el negocio del engaño a los electores, y luego lo rentabilizan en obras públicas y prebendas.
Todo es un juego, por eso tenemos de Presidente a Rodríguez Zapatero y de líder de la oposición a Mariano Rajoy, que no dan la talla, ni la darán en su vida. Por eso los españoles, vemos como se destruyen nuestras instituciones, se maltrata la Constitución, se ríen de la justicia, y dedican el ejército a misiones de paz y no pasa nada.
El 11-M ocurrió, mala suerte. Mister X, el del GAL era quien no podía ser por eso todavía no sabemos su nombre. De Juana Chaos, con record de víctimas mortales a sus espaldas, volverá a ser un ciudadano más y será vecino de los damnificados y no pasará nada.
La democracia lúdica es un invento de las últimas generaciones de representantes políticos españoles, es un “como si” fuera democracia, pero en realidad es un juego, los políticos en realidad son señores feudales y los ciudadanos, en realidad somos sus esclavos, lo que queda de las instituciones se convierten en el tablero de la partidao, y el Presidente del Gobierno es el niño que nos va a dejar a todos excrementaditos cuando alboree.
Erasmo de Salinas
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