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miércoles, 18 de junio de 2008

Simplemente ganado

¿Quién ha dicho que la política es hacer algo por el bienestar público?. No es así, la política es también no hacer nada, hacer que se hace algo, hacer algo que se sepa que es intrascendente de antemano, hacer algo por el bienestar propio o por el malestar ajeno.

Nos han quitado todos los valores absolutos del escenario social, menos el de “la bondad de la política”, y en el caso que nos ocupa “la bondad del Estado” (sustituto de Dios). Evidentemente, esto demuestra una vez más, que quien quita y reparte se lleva la mejor parte.

Al contrario, la política es la mayor fuente de nuestro malestar, las decisiones de los políticos atañen a cualquier aspecto de nuestra vida, y cuando alguien tiene un problema tiene que resolverlo como pueda, si tiene afinidad con el Gobierno correspondiente, le sigue resultando más fácil.

No es cierto que la política reduzca nuestros problemas, más bien los incrementa, porque cuantos más problemas tenemos más “necesaria” es la política. Solo hay que ver los telediarios, todo son problemas. Porque los medios de comunicación también viven de informarnos sobre el malestar, sobre lo que no funciona o no sirve, o sobre lo mal que están los demás (para que nosotros pensemos “por nosotros mismos” lo bien que estamos). Todo es una gran falacia organizada, política y medios de comunicación son una gran fraternidad con idénticos propósitos.

Hoy, la política en España recuerda más a las organizaciones mafiosas que a otra cosa, cada día descubrimos como los políticos siguen beneficiándose de su condición gracias a perjudicarnos a los demás, a los ciudadanos.

Entonces, ¿por qué los mantenemos?, ¿por qué la gente no se echa a la calle y proclama su liberación de los políticos?. ¿por qué aceptamos seguir siendo sus esclavos?.

La respuesta no es fácil, posiblemente por falta de costumbre. Desde pequeños nos educan para que sigamos el camino trazado, para que hagamos lo que quieren los poderosos, para que les dejemos en paz, y ellos sigan viviendo como señores feudales a nuestra costa. No hay costumbre de rebelarse, el umbral de resistencia a la ofensa de nuestros derechos es muy alto. Y luego está la propaganda política bien organizada, con grandes recursos, que determina finalmente el objetivo de mantenernos a raya.

Zapatero representa perfectamente esta coyuntura, por eso ha salido elegido Presidente del Gobierno. Un pueblo como el nuestro se merece a alguien como Zapatero guíando sus pasos, no como pastor, sino como becerro de oro. Balan las ovejas al ocaso mientras las trasquilan, y sueñan con la libertad de seguir siendo lo mismo: simplemente ganado. Balan, para manifestar su alegría de que todo siga igual y nada cambie bajo el sol.

Biante de Priena

martes, 17 de junio de 2008

España hacia la dictadura

Publicado inicialmente en Cuadernos de Dante, Ciudadanos en la Red hace suyas las palabras del amigo Dante Pombo de Alvear. Buen artículo, compañero.

Sin sorpresas. Hoy, la (in)justicia española condenó a Federico Jiménez Losantos por un delito de injurias graves contra el político Gallardón. Ya tuve la oportunidad de pronunciarme sobre el juicio en un reciente artículo.

Para quienes leen este blog desde fuera de España, quizás sea necesario recordar algunas referencias fundamentales:


1- Cuando Federico Jiménez Losantos era antifranquista y defendía la democracia, Gallardón, actual alcalde "centrista" de Madrid, era de extrema derecha. Como lo eran también los jefes de la secta mediática de la izquierda Prisoe (Polanco, Cebrián) o los padres de la inmensa mayoría de los actuales ministros socialistas así como la propia familia de Rajoy, el actual líder del partido de centro-derecha al que pertenece Gallardón.

2- A Losantos se le condena por haber dicho, con el tono polémico que le caracteriza y en un programa de radio escuchado por tres millones de españoles, que Gallardón es un farsante y que los 200 muertos del todavía no esclarecido atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 no le importaban, pues lo único vital para este traidor era llegar al poder sea como fuere.

3-Es la primera vez desde el inicio de la democracia en España que se condena a un editorialista por verter unas opiniones contra un político en ejercicio, es decir por un delito de opinión.

4-Lo que realmente se persigue, a través de Federico Jiménez Losantos, es cualquier atisbo de crítica contra el partido único que se está haciendo con todo el poder en España; un poder que renuncia a defender a las víctimas del terrorismo; un poder que renuncia a defender la unidad de España; un poder que renuncia a garantizar la aplicación de la ley en un estado de derecho; un poder dispuesto a pactar con ETA y con los nacionalistas para salvar el pellejo y algunas prebendas.

5-En ese partido único conviven separatistas, la izquierda oficial y buena parte del Partido Popular, también dispuesto a rendirse.

6-Quienes se han pasado la vida siendo cómplices del autoritarismo acusan ahora a Federico Jiménez Losantos de ser de extrema derecha. Y a los obispos españoles de ser ultras.
Ellos, desde casi todos los partidos, casi todos los sindicatos y casi todos los medios de comunicación, cuyos padres se aprovecharon, en su gran mayoría, de la dictadura franquista; ellos, tan reciclados en la izquierda y en la derecha parlamentaria pero que nunca han creido en la libertad, ni cuando eran comunistas, ni cuando eran fascistas, ni cuando no eran nada ni nadie: ellos son quienes se dedican ahora a coartar la expresión de quien no piensa como se debe en el actual golpe de régimen; si además el rebelde puede ejercer una influencia en la opinión pública, al denunciar la rendición de los cobardes y de los oportunistas, se le persigue, se le denuncia y se le condena.

7-Federico Jiménez Losantos trabaja en la COPE, la radio de la Conferencia Episcopal Española. El comunicado de la cadena, minutos después de conocerse la sentencia, es una luz de esperanza, pues la defensa incondicional de Losantos por parte de la jerarquía eclesiástica española significa defender la libertad en España.

La Iglesia Española está donde tiene que estar: con las víctimas; con la libertad; con Federico.


Dante Pombo de Alvear

Tema relacionado: "De Giordano Bruno a Federico Jiménez Losantos", por Biante de Priena

lunes, 16 de junio de 2008

Final del Concurso de Corales Infantiles de Catalunya + Independencia + Els Segadors

Ayer por la tarde asistí a la final de corales infantiles de Cataluña, concurso celebrado en el Palau de la Música Catalana y que reunía a las 15 mejores corales de entre más de 300 colegios que se habían presentado este año.

Pero al llegar al acto y mirar el programa, lo que era una final de canto por obra de magia se había convertido en algo titulado "El País en la Escuela", y además estaban previstas una serie de "intervenciones" políticas y la interpretación final de "Els Segadors".

Anverso del Programa

Reverso del Programa

Discursos "Institucionales"

Como no podía ser de otra manera, el concurso se cerró con varios discursos institucionales por parte de organización y colaboradores, entre ellos el de un viejo chocho (supongo que alguna vieja gloria del nacionalismo ultra) de unos (calculo) 80 y pico de años, que agarró el micrófono y se pasó como 15 minutos reclamando la independencia de Cataluña, entre los vítores entusiastas y los aplausos del 99% de los asistentes, imagino que (por las características del acto) la mayoría de ellos votantes de Convergencia i Unió.

Entrega de Premios

Els Segadors

A continuación se puede ver la interpretación, por parte de los niños, de Els Segadors, la imagen y el sonido no son buenos, pues están tomados con una cámara de fotos, pero sirven para hacerse una idea de lo acontecido:

domingo, 15 de junio de 2008

Los asesinos del joven Wherther

¿Quién no recuerda el cartel de propaganda de Albert Rivera en las elecciones al Parlamento Catalán de finales de 2006?. Aquella imagen del joven Albert cubriéndose sus pudendas partes, era una representación diáfana de “transparencia pública”. Creo que el autor fue Ginés Górriz, si mal no recuerdo, alguien tan ingenioso que no podía sobrevivir ni en Ciutadans, ni más tarde en UPyD, porque estos partidos de nuevo cuño, aspirantes a la "política transversal" de supervivencia y transición hacia ningún sitio no son lo que parecen, ni lo que anuncian en el envoltorio.

Albert Rivera nos mostró su desnudez, Rosa Díez nos quiso mostrar la cruda realidad de la política española, “la verdad desnuda”, logrando engatusar con su discurso a los ciudadanos con esas palabras que muchos anhelábamos escuchar en boca de un político. “Lo que nos une”, que debería ser siempre mucho más que lo que nos separa, fue el eslogan que hoy le permite ocupar un escaño en el Parlamento español.

En realidad, la desnudez de Albert Rivera y "la verdad desnuda" de Rosa Díez, son lo mismo, forman parte del engaño de la mercancía, gracias a dos ilusionistas políticos avezados, dotados ambos con extraordinarias dotes para la retórica y la querencia, pero incapaces de constituirse realmente en lo que querrían representar. Ni uno, ni otra, son capaces de rellenar el hueco político que ha dejado la huída hacia delante de los grandes partidos políticos españoles, empujados por los nacionalistas.

Su “plante” es mucho más testimonial que real, porque un plante real les haría parecer conservadores, abominable calificativo, pues ambos se reconocen como progresistas, no quieren mantener lo existente y proponen un mundo nuevo, "otro mundo feliz como el de Zapatero", utópico, escénico, en el que la democracia sea un instrumento más del engaño. Rivera no la respetó en su partido, y Rosa Díez tampoco lo hace en el suyo.

En realidad, nuestra Lotte (Rosa Díez) sabe que su destino es abandonar al joven Wherther –la esperanza, el romanticismo, el idealismo, los ciudadanos hartos, sean camioneros o contribuyentes-, para fundirse con Albert -Rivera, Antonio Robles, el pragmatismo político, “estar en la pomada”, la participación en el juego-. Ambos podrían competir en un concurso de vanidad y “mesianismo”, y quedar empatados.

El psicodrama de Goethe, aquel liberal alemán que veía como el mundo se descomponía a su alrededor, está servido, al igual que "La Cena" del maestro Boadella con el cambio climático. Todo es uno, como diría Parménides.

El problema no es venderle el alma al Mefistófeles de turno (el Zapatero correspondiente), sino que el "príncipe de las tinieblas" no quiera comprártela, por eso el PP necesita a Gallardón, para que al menos le admitan en el juego de subasta.

Y para ese cambio menor que nos augura El Gatopardo, para que las cosas sigan igual cambiando algo, como decía Lampedusa, se necesita que los viejos conceptos se vistan de nuevas palabras y gestos, que los personajes se “desnuden” y “desnuden la realidad” pero sólo lo suficiente para poder vender el producto, no vaya a ser que se descubra el engaño. La estrategia es rentable, Rosa Díez es ya la política más valorada por los ciudadanos según El Mundo.

Albert Rivera y Rosa Díez, Ciutadans y UPyD, son alternativas simétricas y complementarias al mundo de Zapatero y el PSOE, al de Gallardón y el PP, son la misma nada enmascarada, el no-ser, el más puro estar, la supervivencia política de cualquier forma, la antítesis de la razón, ante la única "razón última" esgrimida por los nacionalismos, que necesitan destruir lo que existe para "crear su 'órdine nuovo'".

Nuestros mentores no son inteligentes en la taxonómica conspiración de Cipolla, juzguen ustedes mismos su clasificación entre estúpidos y malvados, porque tampoco son incautos como algunos de los que leerán estas palabras y casi todos los que no las leerán.

Regresando al drama, la “fiebre de Wherther” atenazó incluso a Napoleón en su día, que consideró esta obra como la más importante de su época. Tanto impacto causó en los coetáneos que fue preciso hacer “contrapropaganda” de forma inmediata, a cargo del Zapatero de turno, Nicolai Friedrich que evitó la conclusión propuesta por Goethe (el suicidio del joven Wherther), llenando las pistolas de Albert que Lotte le remitió con sangre de pollo y cediéndole su amada, sin más. "Cediendo sin más", que hermosa frase para lso objetivos del nacionalismo.

Goethe se enfadó tanto con este “plagio con epílogo feliz” que se pasó el resto de su vida increpando a Friedrich por su incuestionable osadía, haciéndole un poema en el que el autor del final “buenista” se defecaba en la tumba de Wherther. Su enemistad fue eterna. Goethe había llevado el idealismo alemán a su límite alcanzando el romanticismo radical, pero sabía que Friedrich había desposeído su obra de su auténtico sentido, dando comienzo de esta forma a la modernidad que se ve hoy en día por la televisión. Le molestaba tanto el fuero, como el huevo; sabía que se había corrompido su mensaje: "no hay vida para los perdedores", salvo que accedas a ser esclavo de la vida que se te ofrece.

El nuevo mundo, la modernidad, no necesitaba ni mitos, ni héroes, ni dramas, ni tragedias, ni épicas, ni líricas. Las revoluciones resultaban nocivas para la convivencia porque siempre anticipan los imperios y los despotismo, mejor reducir la realidad a pura comedia, porque ya todo está escrito bajo las estrellas: "hay que aceptar lo que hay como lo único posible", como nos decía Voltaire irónicamente.

La tragicomedia que Zapatero está representando en nuestro país con la colaboración directa de once millones de españoles como comparsa, ya tiene escrito su final: Albert Rivera (o Antonio Robles) se unirá con Rosa Díez en un nuevo partido socialista no-nacionalista, Gallardón llegará a liderar un PP socialdemócrata, Zapatero será retirado por las multinacionales cuando encuentren otro más tonto, y los nacionalistas se saldrán con la suya, llevando esta España Valleinclanesca a su fin "real" para convertirla en algo virtual, más pronto que tarde.

Pero siempre quedará un liberal, sea Goethe, o Ciudadanos en la Red, que levante testimonio de la historia, de este pequeño fascismo en el que nos obligan a vivir y al que llaman democracia. Hasta que el 12 % de camioneros, se pongan de acuerdo con el 22 % de pescadores, , el 15 % de los educadores, el 10 % de los médicos, el 14 % de los jueces, y el 23 % de las Fuerzas de Seguridad del Estado y le peguen una patada al régimen hasta mandar a las “élites políticas” a trabajar, para no seguir manteniendo a los actores de uno obra que nadie quiere ver representada.

Es cuestión de tiempo, tal vez mañana, o quizás dentro de uno, o cinco años, pero el final de "lo que hay" está asegurado, porque entre todos los que participan en el juego político no hay ninguno que tenga capacidad de cambiarlo realmente desde dentro; seguirán huyendo hacia delante, unos diciendo que no hay crisis, y otros que la hay, porque lo importante es que no se descubra que la auténtica crisis son ellos. Pero en esta ocasión, una vez más, Wherther les sobrevivirá a todos, y sin Lotte, ni Albert, porque no necesita más de lo mismo para lo mismo.

Y es que no se puede llamar progreso a que unos, siempre los mismos, retrocedan en sus derechos para que otros avancen en sus privilegios personales. Eso no es progreso, es explotación.


Biante de Priena

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