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domingo, 28 de abril de 2013

Maduro Rajoy




Si Rajoy fuera liberal bajaría los impuestos, pero es socialista, social-liberal, conservador, o cualquiera sabe lo que es, pero lo que sabemos es lo que no es: un Presidente de Gobierno que no miente a su pueblo, un gobernante eficaz y eficiente, próximo a los ciudadanos, con ideas de estadista, consecuente, fiable, sensible, amable y buen comunicador, que sabe resolver con agudeza los problemas de los españoles. Esto es aquello que no es Mariano Rajoy.

Rajoy sube los impuestos porque tiene miedo a que Ángela Merkel le diga algo sobre su irresponsabilidad, no le importa lo que digan los españoles, ni siquiera aquellos que votaron a su partido para que fuera Presidente de Gobierno, se comporta como un déspota, que es aquél que gobierna para el pueblo (o la idea que tiene de lo que es el pueblo), pero al mismo tiempo contra el pueblo.

Mariano Rajoy no tiene más idea de economía que de inglés, como Zapatero, es un presidente digno sucesor de aquel que estuvo siete años por accidente (que fue como denominó el atentado de la T4 que nos costó millones de euros). A Zapatero nos lo trajo la riada del 11-M y se lo llevó la crisis, a Mariano Rajoy nos lo trajo la crisis y se lo llevará la historia hacia el olvido como el peor presidente, aparentemente no descerebrado,  que ha tenido este país.

Es curioso que lo que permitió ganar las elecciones a Mariano Rajoy fueron unas promesas falsas (bajar los impuestos) y el hartazgo de Zapatero (el que prometió pleno empleo, que no habría crisis, se gastó medio billón de euros de deuda para satisfacer a los amigos y ahora se encuentra en paradero desconocido). ¿Qué méritos propios reúne Mariano Rajoy Brey para ser Presidente de Gobierno de España?, es algo que muy poca gente debe conocer.

Mariano Rajoy obtuvo como calificación en el CIS 3,56, cuando Zapatero en su derrumbamiento obtenía 3,55. No obstante ganó las elecciones, porque lo del trinque del PSOE fue demasiado, por mucho que trataran de ocultarlo bajo todas las pancartas de la justicia social y la igualdad. Es un presidente que no se merece la confianza de los españoles y lo sabe, pero gobierna como si hubiera llegado al poder después de haber luchado como un campeón, cuando en realidad llegó al poder después de haber salido elegido en un congreso de su partido amañado en origen y en final. Maduro Rajoy, deberían llamarlo, por su amor a la democracia y la libertad. También porque ha superado cualquier categoría suprema del cuento, para pasar directamente al recuento. Maduro Rajoy nos cuenta cuentos como Zapatero, una y otra vez, a ver si a fuerza de repetirlo se lo creen ellos y hacen que los demás también nos los creamos.

Pero la cuestión es que a Mariano Rajoy se le acaban los conejos y la chistera, la situación de España es catastrófica tirando a peor, estamos atrapados en un bucle con una prima de riesgo que no permite que nos liberemos del peso de la deuda, con un paro descomunal que alcanza los 6,2 millones de parados y una deuda total, pública y privada, que se aproxima a los 4,5 billones de euros. Cierto es que buena parte del pufo se lo debemos al PSOE de Zapatero, aproximadamente el 75 %, con la política de tierra quemada que estableció cuando sabían que iban a perder las elecciones y que no iban a gobernar, pero un 25 % de la crisis es exclusivamente obra de la genialidad de Mariano Rajoy y el PP, que se ha convertido en el primer partido socialista de derechas de la historia, que es capaz de mantener el Estado a costa del pueblo, cueste lo que cueste.

Pues sí, Mariano Rajoy es un fraude, porque sigue manteniendo las estructuras del Estado y Administraciones públicas sin tocar, al igual que los gastos fijos que les corresponden. No solo ha reducido la deuda pública, sino que la ha incrementado a un ritmo aún mayor que Zapatero, para salvar a las Cajas de Ahorros transformadas en bancos que hundieron políticos y sindicalistas después de trincar lo que ni se sabe, sin ser responsables de nada.

Maduro Rajoy está al caer, como fruta del árbol, porque si no le coge el camión le pillará el tren, y además lo sabe, le quedan tres telediarios, con su credibilidad no puede sostenerse durante lo que queda de legislatura, aunque no haya recambio alguno para el PP. Si en el PP hubiera alguien con inteligencia le diría que lo que debía hacer era bajar los impuestos, ¿pero cómo va a poder pagar todo lo que han robado y todo lo que gastan los de la casta si se bajan los impuestos?, así que los españoles estamos condenados a pudrirnos en la miseria, para que los señoritos de la casta sigan viviendo a cuerpo de rey, a costa nuestra.

Y a este sistema lo denominan los de la casta como Democracia, y los del pueblo como Despotismo, y como los del pueblo somos más, llegará el día en que van a tener que rendir cuentas y dejarse de cuentos, porque lo que está claro es que los españoles no vamos a seguir soportando por mucho más tiempo a unos tarugos con sueldo de ministro y a un Presidente del Gobierno que nos habla desde una pantalla de plasma, porque está acojonado y tiene miedo de que si aparece en público alguien le tire un zapato o una pedrada.

Está la cosa poniéndose seria,  ¿no les parece? En tres meses nos dirán que España no puede salir de la crisis con sus propios recursos, porque tal cosa no sólo es imposible, sino también inconcebible para alguien que no sea idiota o del Gobierno, que viene a ser lo mismo.

Enrique Suárez 


sábado, 27 de abril de 2013

Soy español y estos políticos ¡NO ME REPRESENTAN!


Un lema sencillo:

¡NO ME REPRESENTAN!

 para unirse contra la casta política española.


Te esperamos en FACEBOOK

Cuando llegue este mensaje a ti, podrás hacer dos cosas, colaborar con la casta política deteniendo su marcha o continuar expandiéndolo para que la casta política sepa que tiene enfrente a los ciudadanos reaccionando ante su opresión.

Esa decisión depende de ti exclusivamente, pero cuando la tomes, sabrás de que lado estás.

miércoles, 24 de abril de 2013

Esta indecente casta política española



"El deber de un patriota es proteger a su país de los ataques del gobierno.” Tom Paine

Ciertamente, no se puede perdonar a la indecente casta política española que siga actuando fuera de la ley como si este país fuera una república bolivariana. Tampoco se puede permitir que sus crímenes queden impunes, pero si por algo merecen ser juzgados y encarcelados es por haber llevado la democracia de este país a un lupanar, para que sea vejada por todos los poderes, como si fueran proxenetas reconvertidos en parlamentarios.


Esta indecente casta política española que presume de representarnos, exclusivamente representa sus intereses sectarios, precisamente contra los españoles, que fueron quienes les elevaron al capitolio del trinque, la depravación y la desmesura.


Esta indecente casta política española no tiene vergüenza, ni se respeta a sí misma, ni respeta a los demás, ni siquiera respeta a sus propios hijos, ni padres, ni hermanos. Son depredadores a sueldo, ambiciosas sanguijuelas, parásitos y vividores. 


Esta indecente casta política española debería mirarse en el espejo de la calle, de los seis millones de parados, del empobrecimiento que han traído a este país por su corrupción impía y desaforada. No se merecen nada y sin embargo lo poseen todo. 


Esta indecente casta política española tiene sus días contados, no llegarán más allá de las próximas elecciones, el PSOE está muerto, el PP en agonía, y las demás formaciones políticas serán arrastradas por su hecatombe. No se dan cuenta, como iban a dársela, de que los españoles, ciudadanos de un país europeo, les vamos a esperar en las urnas para decirles adiós para siempre en su viaje al olvido sin billete de regreso.


Esta indecente casta política española sigue viviendo su orgía de miseria cada día sin darse cuenta de que han comenzado a sonar los tambores que anuncian su procesión hacia el infierno.  No se han percatado de que son los muertos del funeral que se anuncia para los partidos políticos españoles. 


En la próxima legislatura el problema no será quien vaya a representarnos, gracias a esta indecente casta política española, la representación política en las condiciones de despotismo, opresión y tiranía que han establecido no tiene continuidad posible. Ni siquiera pidiendo disculpas a los españoles durante el tiempo que queda hasta las próximas elecciones obtendrían los partidos convencionales los votos que necesitan para repetir el ciclo de asfixia a los ciudadanos de este país que se han inventado para mantener indemnes sus malditos privilegios y los beneficios que obtienen por salvarnos.


¿De qué pueden salvarnos estos mequetrefes?, nuestra única salvación pasaría porque decidieran suicidarse, hacerse el harakiri y pasar página deprisa sobre esta maldita extorsión a la inteligencia y el sentido común a que nos someten cada día. Pero se salvarán ellos, como han hecho siempre, hasta que seamos capaces de impedirlo. Va faltando menos para que cada uno se represente a sí mismo, no necesitamos espabilados que nos vendan cielos, mientras nos conducen al infierno, que a ellos les procura la gloria. 

El morlaco ha doblao de patas, babea sangre, rezuma muerte,  sólo espera una puntilla amiga que lo envíe a su destino definitivo: la nave del olvido que gobierna Caronte .


Enrique Suárez

lunes, 22 de abril de 2013

Efectos de las redes sociales sobre la Democracia. A propósito de Venezuela


Sin duda el impacto de las nuevas formas de comunicación interactivas, está dando al traste con todos los formatos anteriores. Twitter y Facebook, forman parte de la vida de muchos millones de personas como la televisión o la plancha, son instrumentos útiles que, supuestamente, facilitan nuestras vidas, aunque desde mi criterio, creo que las van  transformando poco a poco. No son las únicas, otras como las  redes de  comunicación por teléfonos móviles, WhatsApp, también está teniendo un auge insospechado.


El cambio que se está produciendo no es otro que pasar de sociedades informadas a sociedades intercomunicadas. Si en la década pasada el acceso a la información se multiplicó por mil con respecto a la anterior gracias a los recursos de internet, en la presente estamos asistiendo a la intercomunicación, que se ha multiplicado por cien con respecto a la anterior. Información y comunicación están transformando nuestras vidas, pero fundamentalmente las formas tradicionales de convivencia. Hoy se puede estar mejor comunicado con un amigo que vive en Vladivostock, al otro lado del planeta, que con el vecino de la puerta de al lado.

Estas circunstancias están modificando también nuestro conocimiento de la realidad, que hoy puede ser mucho más profundo que hace un par de décadas. Y parece ser que también va camino de modificar nuestras relaciones con los demás, pero también nuestras relaciones sociales y posiblemente lo que es más importante, nuestras relaciones con el poder.

España está siendo un auténtico laboratorio en esta experiencia, porque la casta política no se ha adaptado a las nuevas circunstancias con la celeridad que correspondería a los más avezados paladines de la comunicación pública. Realmente la casta política española es muy mayor, la mayoría de los líderes de los partidos políticos supera los sesenta años y no están adaptados como las generaciones venideras a esta nueva categoría existencial que supone la realidad ampliada que nos ofrece internet. Forman en su conjunto una grey bastante mal preparada para los tiempos, no sólo por desconocimiento de las técnicas de comunicación, sino también por desconocimiento de los canales preferidos por los ciudadanos para informarse de lo que ocurre.

Asistimos a una auténtica revolución en materia de información y comunicación, con una decadencia sin fin de los medios tradicionales: prensa, emisoras de radio, canales de televisión, pues los que no están en quiebra, están a punto de estarlo. También en formas de cultura subvencionadas con recursos públicos como el cine español (y menos el de otros países), pues esta semana ha sido la peor que se recuerda en la historia del gremio. Este mundo de cambios sin duda tendrá repercusiones sobre las relaciones de los ciudadanos con el poder en un futuro inmediato, pero ya los está teniendo con la cultura.

De hecho ya las ha tenido en las dictaduras del norte de África, pero también en países atenazados por la crisis como Grecia, Portugal, Italia o España. El mediterráneo es el área del planeta donde realmente la nueva forma de comunicarse que ofrecen los medios del presente, está teniendo un mayor impacto, como aconteció hace 2500 años con la revolución en la  navegación y los intercambios comerciales, hoy es otra forma de navegación e intercambio, pero también está resultando revolucionaria en los países que bordean el mare nostrum.

Sin embargo no son los únicos lugares, en Argentina el activismo cibernético cada día es más importante, al igual que está ocurriendo en países inmersos en conflictos bélicos como Siria. Pero también en  sociedades más avanzadas como Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido o Japón.  Evidentemente, no hay libertad de comunicación en muchos países: China, Cuba, Corea del Norte, Irán, Birmania, precisamente los países menos democráticos del mundo.


El mejor ejemplo de su impacto, y además positivo, se está produciendo en estos momentos en Venezuela tras el golpe de Estado perpetrado por el fascismo chavista y su cerrilidad en impedir un nuevo recuento de los resultados electorales. El mundo está atento a lo que ocurre en Venezuela, entre el modelo del pasado representado por las hordas de Nicolás Maduro y el mundo del futuro representado por los seguidores de Henrique Capriles, que sencillamente se está dedicando a hacer las cosas y al mismo tiempo ir informando en Facebook y Twitter de los pasos que se están dando para revocar un pucherazo organizado desde el poder. 

Sin duda, hoy se puede agradecer a Facebook y a Twitter que haya habido muchos menos muertos de los previstos ante una farsa electoral como la representada. Y por supuesto, a Henrique Capriles, que ha sabido y está sabiendo actuar como un auténtico Jefe de Estado ante la impertinencia del "#mientras tanto" que ha ocupado el poder de aquella manera.  

Enrique Suárez

domingo, 21 de abril de 2013

Reflexiones sobre soberanía y autonomía



"Una nación es un resultado, nunca un propósito" Max Weber

Los problemas políticos que acucian el porvenir de la nación española no provienen de realidades disgregadoras o sensibilidades confrontadas, sino más bien de la ignorancia irredenta de los interlocutores que han establecido el mapa cognitivo de la realidad en función de sus emociones e intereses y no de la razón necesaria y suficiente, para alcanzar un lenguaje compartido. El error, la confusión, la mentira y las ilusiones han contribuido a crear un escenario imposible para el acuerdo y la superación de las disquisiciones. El problema entre España y Cataluña o España y el País Vasco, antes que cualquier motivación real, tiene un origen semántico.

Los nacionalismos catalán o vasco, tienen entre sus aspiraciones crear en Cataluña o Euskadi nuevas naciones, cometen un grave error de partida: para ser naciones, deben suprimir la existencia de la nación española y al mismo tiempo,  la pertenencia histórica de sus comunidades a la nación española. Si la segunda es extremadamente difícil, la primera es imposible sin el concurso de todos los españoles en un referendum.

En el ideario nacionalista catalán o vasco, ser españoles es una imposición obligada por la fuerza de una nación fuerte sobre naciones débiles, sin duda un colonialismo. Difícil aventura la que se proponen, cuando en la historia de España no hay espacio, ni tiempo desde hace muchos siglos en que Cataluña o Euskadi hayan sido algo diferente a lo que España representa. 

La pregunta que debemos hacernos los españoles es la siguiente, ¿si para catalanes y vascos ser españoles es una imposición, ¿qué sería entonces para los españoles dejar de serlo porque se les antojara a una minoría estridente formada por unos vendedores de humo y coacciones interesadas?. ¿Acaso ser vasco o catalán concede más derechos  que a cualquier otro español para poder determinar lo que los españoles debemos ser para que los secesionistas se sientan felices?

Por la misma razón, los gitanos, los rumanos, los ecuatorianos, los marroquíes  o los alemanes o ingleses que habitan en nuestro país, o cualquier comunidad del facebook, o los jugadores de petanca, o de mus, podrían declararse naciones independientes, posiblemente con muchos más motivos y crear un Estado plasmático implantado en ningún sitio, dentro de la confederación del País de Nunca Jamás que se quieren inventar los guionistas del futuro a la carta de sus privilegios. ¿O tienen acaso menos derecho cualquiera de ellos que los catalanes y vascos?

Enrique Suárez

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