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sábado, 23 de marzo de 2013

Si la violencia estalla, el poder justificará sus acciones



"El Estado llama ley a su propia violencia, y crimen a la del individuo." Max Stirner

Llevamos siete  años advirtiendo a nuestros lectores de que la política en este país se había convertido en un grave problema para los españoles. Hoy se confirma que no estábamos desacertados.

El mayor problema que tenemos los españoles es que la casta política forjada alrededor del dinero público se ha acantonado en la fortaleza del poder para imponer su voluntad mezquina a los ciudadanos que, inocentemente, consideraron que Mariano Rajoy iba a ser mejor que Zapatero, pues iba a resolver los problemas heredados por la política de tierra quemada ejercida por el PSOE, desde el año 2004 contra las instituciones y los vínculos que cohesionaban a los españoles,  desde el año 2008, contra la sostenibilidad económica del sistema, conduciendo este país a la quiebra técnica. También advertimos en su día que estos despropósitos acabarían con el PSOE y posteriormente con el PP.

No podía salir bien la farsa representada por el socialismo español que mientras aventuraba que en este país no había crisis, se permitía gastar más de 350.000 millones que no teníamos y que se convirtieron en deuda pública, en un país que acumula actualmente 4,2 billones de euros de deuda total.  Tampoco los maquillajes del déficit público que llegaron a superar el 11 % en los últimos años de gobierno de Zapatero.

No podía salir bien el fraude cometido con los trabajadores españoles por el PSOE, amparado y fomentado por los sindicatos UGT y CCOO, e IU, que incrementaba el paro hasta los seis millones de trabajadores (de los que un millón son licenciados sin posibilidad alguna de trabajar), un 25 % de la población activa, mientras al mismo tiempo durante los últimos diez años incrementaba un 25 % los empleados públicos, buena parte de ellos colocados por motivos políticos o corrupciones.

No podía salir bien la desquiciada política de ignorancia irredenta  que nos brindaron desde la izquierda española, que dedicaba recursos a causas sectarias y peregrinas mientras abandonaba los auténticos problemas de los ciudadanos.  No podía salir bien, tampoco, la politización de la justicia, ni la absorción de los medios de comunicación por las subvenciones partidarias. Eso nos condujo a una regresión suicida en nombre del progreso.

Ni por supuesto podía quedar impune la corrupción cometida por numerosos miembros de los partidos políticos más votados, que han conducido la credibilidad en la política a las cotas más bajas de la historia democrática reciente de este país. No puede permitirse, bajo ningún concepto, que los consejos de administración formados por PSOE, PP, IU, sindicatos y empresarios de la CEOE, quebraran las cajas de ahorros por sus desmanes y vayan a quedar impunes después del desfalco y la estafa pública cometida. Sólo en este tema se han desvanecido más de 300.000 millones de euros que han ido a parar a cuentas privadas relacionadas con gerifaltes del poder, auténticos caciques mafiosos. El señor Blesa debe dar explicaciones de su compra de edificios a Martinsa-Fadesa por ejemplo, hoy que Bankia ha sido intervenida por el Estado.

Pero llegó Mariano Rajoy, ganando las elecciones por agotamiento del contrario y mintiendo con la no subida de impuestos que realizó el primer día de Gobierno, desde la llegada del PP al Gobierno los españoles nos hemos empobrecido en un 20 %, para seguir teniendo un déficit público del 10 %, después de haber pagado las quiebras bancarias. España tiene actualmente la segunda presión fiscal más elevada de la zona euro, tras Bélgica, pero sin duda es la primera si se consideran los ingresos medios de los españoles en comparación con los de los belgas.

 Las acciones políticas contra el pueblo son  despotismo

Pero hay algo que realmente me preocupa de forma extraordinaria y no es otra cosa que el pacto de no agresión –pacto del duerno- establecido por el PP-PSOE, con la participación de nacionalistas e IU en algunas comunidades. Un gran pacto que ha permitido que todavía no haya ingresado en la cárcel durante mucho tiempo ningún político relevante de ningún partido político. Esto muestra que la justicia española está conchabada con el poder político, al igual que los medios de comunicación que ocultan el contubernio formado por los partidarios de cualquier opción de poder, contra los ciudadanos que les han elevado a los altares del privilegio y la extorsión.

Parece una broma pesada, ver cada día como surgen cuatro o cinco casos de corrupción que afectan a todos los partidos y que a la semana ya se ha olvidado, cuando han sido miles de millones de euros los que han desaparecido y nadie habla de su recuperación. Todavía no se le han incautado los bienes a ningún político, a ningún partido, a ningún sindicato.

La prevaricación es el clima en el que se desenvuelve la justicia española, ajena a la democracia, la gente ya no cree en los políticos ni en las instituciones, pero está comenzando a desconfiar de la justicia y eso es un grave problema, porque si no hay justicia, terminará habiendo violencia. ¿Acaso es lo que buscan los déspotas que imponen su voluntad a los ciudadanos en una tiranía sin precedentes para un país europeo en pleno siglo XXI? ¿Acaso es lo que desean los políticos españoles, que estalle la violencia, para justificar de esa forma acciones que de otra forma serían injustificables? Hay precedentes en la historia de este país, desde la década ominosa, hasta la era isabelina, las diversas dictaduras militares, las guerras y recientemente con algunas intervenciones como el GAL, el 23-F o el 11-M, de los que nunca se supo todo lo que tenía que saberse.

¿Pueden ser tan mezquinos los déspotas políticos españoles para no hacer nada más que esperar hasta que la gente se tire a la calle desesperada para forma justificar así que son imprescindibles para mantener un mínimo orden en este país aunque sea un orden corrupto y depravado?

Si quieren saber mi opinión, son capaces de eso, de mucho más y de lo siguiente, saben que si cae el telón que oculta sus miserias se van a quedar con el culo al aire y los españoles vivos nunca van a volver a confiar en ellos, por eso necesitan un milagro: que haya algo peor que su propia presencia, y según las enseñanzas de Maquiavelo, ya saben ustedes que si no existe se puede crear fácilmente, sólo se necesita una potencial amenaza, un muerto en una manifestación, o un episodio inexplicable y en este país ya no habrá quien detenga la reacción de loa ciudadanos y al mismo tiempo,  la represión del poder, hasta construir la enésima espiral de la violencia. 

Después todo se apaciguará y los de la casta seguirán arriba con todos sus privilegios y todos los demás abajo con todos los perjuicios. Y a aquellos que se atrevan a denunciarlo se les acusará de sediciosos, conspiradores o fascistas. Se ha escrito tantas veces esta misma historia a lo largo del tiempo, que es imposible que la opinión pública no se dé cuenta de lo que se está preparando.

Enrique Suárez

viernes, 22 de marzo de 2013

El ciudadano Blanco lo debe estar viendo negro



"Los españoles viven mejor que nunca, aunque alguno tiene algún problema." José Blanco

Asistimos a un espectáculo lamentable en el entremés que se ha organizado alrededor de la imputación del ex ministro de Fomento, José Blanco, por delitos relacionados con corrupción política y tráfico de influencias. El fiscal del caso ha incoado al juez correspondiente permiso para solicitar un suplicatorio en el Parlamento para poder juzgar al ex secretario de organización del PSOE como un ciudadano cualquiera, a lo que los abogados de José Blanco se han opuesto presentando un recurso.  

Eso quiere decir que el señor Blanco no quiere ser juzgado y se acoge a su condición de representante público para evitarlo, sabiendo que si lo hace es su partido el que sufrirá descrédito por sus andanzas.

Creo que el sr. Blanco representa como nadie una época de lamentable recuerdo que hemos vivido recientemente los españoles. Que se añade a otros ejemplos que se ofrecen tanto desde su partido como desde otros representados en Las Cortes (Bárcenas en el PP, Oriol Pujol en CIU). 

El sr. Blanco ha reiterado en numerosas ocasiones su plena confianza en la justicia, sin embargo cuando la justicia trata de convertirle en ciudadano para juzgarle como a cualquiera, él se aferra a su condición de político para impedirlo por cualquier medio. Cabe hacerse una pregunta, ¿si el señor Blanco supiera de su inocencia y pudiera probarla como ofreció en numerosas ocasiones, por qué se opone entonces a ser juzgado? Si realmente fuera inocente y confiara en la justicia como ha dicho, estaría feliz por ser juzgado y poder demostrar así su inocencia.

Parece que el sr. Blanco miente, o ha mentido antes diciendo que confía en la justicia y que es inocente, o miente ahora al impedir que la justicia pueda juzgarlo, o miente siempre, que parece lo más probable.

Precisamente él que no tuvo recato alguno en llamar delincuentes a los controladores aéreos y a muchos representantes de otros partidos que no eran el suyo, precisamente él que dictaba doctrina moral cuando estaba encumbrado por su partido al lugar, que evidentemente, nunca se mereció ocupar, a vista de lo acontecido. Se pueden encontrar en las hemerotecas sus protestas contra la corrupción política del PP, en un prodigio de farsa y fraude que pasará a la historia de los gobernantes españoles como una auténtica desfachatez de un cenutrio.

Digna apoteosis de un petimetre con ínfulas es lo que le espera, a él, precisamente, que trataba de imponer a los demás las reglas que él mismo no ha sido capaz de cumplir, sino que ha incumplido de forma extravagante,  en un prodigio de hipocresía. 

¿Y si el sr. Blanco termina siendo considerado un delincuente, que le contará el sr. Rubalcaba a sus padres cuando se había juramentado en la defensa de su honestidad ante ellos y de paso, ante todos los españoles antes de que se celebraran unas elecciones? 

Pero ya sabemos que los ministros del PSOE nunca mienten, como tampoco lo hacía José Luis Rodríguez Zapatero, no dicen siempre la verdad, que no es exactamente lo mismo. A ver si quedan claros los conceptos.

Enrique Suárez

sábado, 16 de marzo de 2013

España arde en la hoguera de la estupidez



"El máximo de poder es el comienzo de la decadencia." Lin Yu Tang

Los españoles seguimos caminando hacia el abismo económico, sin prisa pero sin pausa,  que nos acabará conduciendo al colapso, a pesar de los cuentos de la lechera del Presidente de Gobierno y los ministros de economía y hacienda. España no tiene ninguna, absolutamente ninguna posibilidad de salir adelante, con la política económica que se está dictando desde La Moncloa.

El modelo económico que ha puesto en práctica el gobierno del PP reúne en sus propuestas lo peor del socialismo de Estado y lo peor del capitalismo de Estado, al mismo tiempo. Partiendo de una situación de economía intervenida desde el Estado, con un sector privado que no ha dejado de destruirse desde hace cinco años, estamos condenados a la quiebra con absoluta seguridad. Lo extraño es que en el Gobierno no lo sepan, aunque en mi opinión, creo que lo saben y actúan con la malevolencia estúpida de los tiranos. 

España no puede salir adelante mientras no genere riqueza, desde hace mucho tiempo en este país sólo se genera pobreza, un 25 % de poder adquisitivo desde que ha comenzado la crisis hemos perdido los españoles, entre los impuestos que han subido y los ingresos que han bajado. Sin embargo, resulta extravagante que las estructuras e instituciones del Estado hayan seguido creciendo sin hacer ningún ajuste digno de reseña, mientras todos los españoles lo hemos hecho.

Prueba de ello es que la deuda de los hogares españoles ya es menor que la deuda pública del Estado. La deuda total de España financiera y no financiera supera ya los 4,2  billones de euros  a fecha actual (un 24 % deuda hogares, un 26 % deuda pública, un 35 % deuda empresas, un 15 % deuda entidades financieras). En este país a los únicos que se está asfixiando es a los ciudadanos, para mantener estado, empresas y bancos.

España tiene 6 millones de parados en la EPA (5 millones en el INE), alguien debería dimitir, porque no es normal que haya esa discrepancia y alguien debe estar haciendo mal su trabajo. Sin embargo, al mismo tiempo que el desempleo ha crecido por encima del 25 % durante los últimos diez años, el empleo público ha crecido un 25 % durante el mismo tiempo. El Estado es la primera empresa de este país, por el número de colocados.

No tiene sentido alguno que los españoles perdamos un 25 % de poder adquisitivo, para que un Estado descomunal que se ha creado para mayor gloria y poder de los partidos políticos se siga manteniendo. Tampoco tiene sentido alguno que los españoles paguemos las quiebras de las entidades financieras que han arruinado los políticos y sindicalistas que ocupaban los consejos de administración de las cajas de ahorros. Pero lo que clama al cielo es que además de pagar todos los errores y desfalcos que se han cometido desde las entidades públicas no haya ni un solo responsable en la cárcel, ni del PSOE, ni del PP, ni de ningún partido o sindicato, esto sólo puede ocurrir con una justicia corrupta conchavada con el poder político. El dinero público voló al extranjero a nombre de los Blanco, Pujol, Bárcenas o Urdangarines de turno, y los españoles pagamos las consecuencias de la corrupción, cuando somos las víctimas del despilfarro, la vesania y la perversión de los poderosos.

En España, todos los políticos de todos los partidos son corruptos, unos en grado de autoría, otros en grado de complicidad y otros en grado de negligencia. Tenemos auténticos delincuentes dirigiendo el Estado, las autonomías y los ayuntamientos. No sólo nos han estafado en plena impunidad, sino que lo siguen haciendo en pleno sarcasmo. Sólo hay algunas honrosas excepciones, pero posiblemente no sean más del 10 % de todos los representantes públicos. El sistema de poder en España está parasitado por lo peor de lo peor de nuestra sociedad.

La justicia es injusticia cuando juzga a políticos, mientras que actúa con severidad cuando lo hace con ciudadanos. Muchos desahuciados han saltado por las ventanas, y resulta que la ley que les llevó a la muerte era ilegal por incumplir la normativa europea. A todos los que han desahuciado ya no  resulta aplicable, porque no tiene efecto retroactivo, incluidos los que se han suicidado, cuando en realidad su muerte han sido homicidios cometidos por el Gobierno español, por el Parlamento español, por los tribunales de justicia españoles y por las instituciones financieras que han actuado desde la ilegalidad, sin que nadie lo haya impedido. Muertes causadas por el Estado, injusticias cometidas desde el poder, impunidad de aquellos que las cometen, sólo puede conducirnos a una reivindicación de venganza, si no se pone remedio a tiempo.

Los medios de comunicación están al servicio del poder, tanto como Pravda lo estaba al servicio del régimen en la Unión Soviética o Gramma lo está al servicio de los dictadores castristas en Cuba, o Pueblo al servicio de Franco. El Gobierno ha salvado a Prisa, una empresa quebrada que debe 3.200 millones de euros (450 millones de euros de los españoles a través de Bankia). 

Y la calle, la farsa de la calle absolutamente controlada por los partidos de izquierda que han participado en el desfalco, junto a los sindicatos que han destrozado más empleo en este país que la crisis, porque a los sindicatos mayoritarios les resultaba más rentable tener parados que trabajadores para incrementar sus negocios.

España arde en un proceso de combustión interna, los españoles estamos quemados, hastiados, desesperados, pero no va a ocurrir nada, hasta que comience la violencia contra tanta desvergüenza, sarcasmo del poder y tiranía. En Chipre el Estado ha comenzado la confiscación de bienes, creando el primer corralito de la Unión Europea. ¿No es acaso un ensayo para un futuro incierto en otros países que atraviesan crisis en Europa?. En realidad, en España, con la nacionalización de los bancos, el famoso rescate bancario, se nos ha hecho copartícipes a los ciudadanos de los desmadres cometidos por los políticos, posiblemente a fondo perdido.

España es un volcán que humea, no sólo por los españoles que estamos quemados, hastiados y desesperados, sino por la yesca podrida del poder que va a servir a la inevitable hoguera. El día que exijamos responsabilidades y restitución por todos los crímenes cometidos desde el poder político contra el pueblo, comenzarán a cambiar las cosas, hasta entonces estamos condenados a soportar la violencia del Estado sobre todos nosotros.

El capitalismo de Estado socialista de Mariano Rajoy tiene los días contados. Han acumulado tanto poder que no podrán evitar su decadencia, y ese será el momento para la liberación de aquellos que siguen oprimiendo en  el mayor de los desprecios.

La violencia del poder contra el pueblo siempre se acaba resolviendo con la violencia del pueblo contra el poder.

Enrique Suárez

miércoles, 13 de marzo de 2013

El acabose



Durante el franquismo se puso de moda “el colmo”, había colmos para todo, mostrando que los extremos y los excesos nunca eran buenos, “¡esto es el colmo!”, decía la gente cuando pillaban a alguien robando mil pesetas, ya no se puede vivir tranquilo en este país. Durante el franquismo la gente consideraba extraño cualquier cosa que se salía de la estricta normalidad, también en la política, claro. Los políticos de los tercios –¡que recuerdos!- tenían siempre  un comportamiento público encomiable, aunque luego todo el mundo sabía que lo que no se sabía era otra cosa, porque durante el franquismo había cosas que se podían saber y otras que no se podían saber y así se vivieron cuarenta años en este país “protegidos” de los asoladores vientos democráticos que devastaban Europa, cuarenta años en un armario.

Hoy, afortunadamente, las cosas han cambiado, sabemos que la política está llena de sinvergüenzas, de adeptos al “pamímismo” movimiento político que está haciendo estragos en las arcas públicas españolas, de corruptos e indeseables, de getas y cenutrios, de partidos vampiros y licántropos sindicatos que hacen de la depredación del bienestar de los españoles su modus vivendi y operandi. ¡Que se le va a hacer!, con Franco no vivíamos mejor, como dijeron algunos, vivimos mejor ahora, por supuesto, pero gracias a lo que hemos hecho los españoles, mucho más que a lo que han hecho los políticos, los periodistas vendidos, los sindicatos y empresarios que cultivan el paro como un negocio, los banqueros públicos del desfalco y los privados de la estafa, los jueces puestos a dedo por el partido correspondiente.

El problema de los españoles sigue siendo el mismo, la brutal ignorancia, ayer promovida desde la censura y hoy, desde la intoxicación y la propaganda. Pero los españoles seguimos sin saber lo que no se puede saber, parece que sabemos, pero no sabemos nada, ni creo que lleguemos a saberlo; bueno, sí sabemos algo: esto no es una democracia, ni nada que se le parezca, en este país no hay libertad efectiva ni conquistada, sólo es una libertad de movernos en la jaula mediática que nos impone el poder. De palito a palito, como los canarios, de partido a partido, en las elecciones.

Y la cosa seguirá así, salvo que la cambiemos, porque los que han organizado el tinglado y la farsa, maldita la voluntad que tienen de perder ni uno solo de sus privilegios aunque sea un tarugo como José Blanco o un mendrugo como Luis Bárcenas. Esto es lo que hay, los españoles al servicio de sus amos, como en la Edad Media, pudiendo elegir señor a quien servir,  como mucho, como en una behetría. Y la corona sin cabeza, como siempre, porque en este país no llegamos a decapitar a ningún rey, no ha habido cabeza que cortar desde Carlos III, los borbones ya venían decapitados de fábrica.

Sí, amigos, esto es el acabose, claro, pero sigue nevando en marzo y dentro de poco será primavera y florecerán las margaritas y los margaritos. Todo seguirá igual, España vive en el acabose desde los Reyes Católicos y al final nunca pasa nada, que nos expolian los de la tiranía, pero eso ya estaba descontado. Siempre nos pasa lo mismo en este país, llegamos al abismo y luego damos la vuelta y alguien o algo nos acaba salvando en el último momento... de nosotros mismos. Ruido, furia... y después, nada.

Sed felices con lo que os quede, y procurad que no os arrebaten más que se ha levantado la veda de los pardillos.

Enrique Suárez

jueves, 7 de marzo de 2013

Democracia es civilizar al poder político, no politizar a los ciudadanos



 
"El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros." Ambrose Bierce

Aceptemos que la democracia es el menos malo de los sistemas de formación de gobiernos, aquel que permite que los ciudadanos mayores de edad de un país puedan decidir quiénes van a representarles políticamente en los parlamentos, quienes van a detentar el poder y quienes la oposición, según el resultado que las distintas formaciones obtengan en las urnas electorales.

Xavier Zubiri, estableció que los tres grandes pilares que sustentan la civilización occidental son la religión judeo-cristiana, la filosofía griega y el Derecho romano. Por mi parte añadiría uno más, los deseos de libertad de los ciudadanos europeos, en particular la confrontación de aquellos que tratan de que la libertad avance y aquellos que tratan de que no lo haga, a los que se podría considerar enemigos de la libertad.

Se podrían añadir algunos conceptos relevantes más, como la constitución  naciones, la relación Estado-Sociedad, la distribución de la riqueza, la seguridad financiera, el afán de justicia,  el refinamiento cultural y artístico, la historia, la racionalidad, la burocracia,  las tecnologías, la corrupción, o la búsqueda de equidad y felicidad.

Hasta épocas recientes había un amplio consenso entre las diversas ideologías políticas occidentales en compartir un modelo único de convivencia, sin embargo, en la última década, posiblemente debido a la aparición de las comunicaciones inmediatas, que han expandido los límites de la libertad de expresión y relación, así como los de censura, intoxicación y propaganda, se ha producido una quiebra en los objetivos comunes.  En realidad lo que ha ocurrido es que la diversidad natural de las opiniones de los ciudadanos se están manifestando, venciendo las limitaciones impuestas por los creadores de opinión tradicionales, los medios de comunicación y al mismo tiempo, esto acontece en un clima de crisis económica y política, institucional, en la que la política se ve por mucha gente más como un problema que como fuente de soluciones.

En el caso de los países de la Europa del Sur y la del Este, se están viendo movimientos claros que tratan de desplazar las formas de representación política habituales del poder, porque se ha comprobado que prevalecen los intereses sectarios de las distintas formaciones políticas, antes que sus manidas propuestas de servicio a los ciudadanos. El poder en las democracias de partidos ha mostrado al fin y al cabo su cara y su farsa, pues no son los ciudadanos quienes eligen a sus representantes políticos sino las cúpulas de los partidos, y los ciudadanos lo único que hacen es ratificar las decisiones de los partidos, no las suyas propias, cuando acuden a las urnas.

El modelo de la polis, de los representantes y mediadores, ha perdido su sentido original tras establecerse desde el poder determinadas limitaciones a que sea una representación de los votos, para quedarse en una representación de los cotos. Los representantes políticos son delegados o agentes de los intereses de los partidos en los hechos, aunque se promueven como representantes directos de los intereses de los ciudadanos. Pero esta falacia se ha acabado, cada día la gente desconfía más de las instituciones denominadas partidos políticos, porque  se han alejado demasiado de la función que ofrecían y han defraudado. El contrato social de las voluntades generales ha caducado.

Sin duda vamos hacia nuevos modelos de representación política, menos alejados de la civis y las decisiones de los ciudadanos, es necesario recordar la historia de la Grecia clásica, porque los griegos se previnieron contra los acotamientos de poder que hoy padecemos los ciudadanos de los países occidentales dos mil años después, ningún griego hubiera aceptado algo parecido a partidos políticos que conculcaran su voluntad, en realidad, para evitar agrupaciones de poder, los griegos recurrieron a ingeniosas formas de elección como el sorteo, aunque al mismo tiempo aceptaron cierta profesionalización de los poderosos por sus conocimientos y experiencia, reconociendo a algunos de sus conciudadanos una condición de primus inter pares. Pienso que en los próximos años la democracia se hará más cívica que política, porque la representación será más directa y menos artefactada. La política seguirá siendo el escenario del debate, pero dejará de ser el escenario del combate.

Cívico será también el retorno al imperio de la ley sin inmunidades e impunidades asociadas al poder, que promueven una aristocracia representativa con el fondo de una democracia inexistente. La independencia de poderes se materializará, abandonando el modelo jerárquico que permite reinar al poder político sobre los demás. Sólo hay que contrastar dos términos: civilizar y politizar, en el diccionario de la RAE lo expone con claridad:


civilizar.
(De civil).
1. tr. Elevar el nivel cultural de sociedades poco adelantadas. U. t. c. prnl.
2. tr. Mejorar la formación y comportamiento de personas o grupos sociales. U. t. c. prnl.

politizar.
1. tr. Dar orientación o contenido político a acciones, pensamientos, etc., que, corrientemente, no lo tienen. U. t. c. prnl.
2. tr. Inculcar a alguien una formación o conciencia política. U. t. c. prnl.


Creo que está suficientemente claro, las sociedades occidentales desean avanzar hacia la civilización al tiempo que se alejan de la politización. No pasará mucho tiempo en que ciudadanos y políticos avancemos hacia modelos que dejen atrás las viejas representaciones más propias de Antiguos Regímenes absolutistas que de democracias avanzadas. 

La representación política indirecta quizás fue necesaria en la época en que había grandes bolsas de pobreza e ignorancia en los ciudadanos, con grandes distancias sociales y territoriales, que exigían un cuerpo representativo profesional, pero en la sociedad del siglo XXI es un anacronismo, porque las comunicaciones son inmediatas y los ciudadanos reúnen suficientes condiciones en sí mismos para saber lo que les conviene racionalmente y no confiando en la fe de los que les prometen el cielo y les terminan conduciendo al infierno.

Es hora de que entre todos los demócratas civilicemos definitivamente al poder político, a los políticos y a los partidos que les acogen. Es hora de civilizar a los políticos y abandonar para siempre la politización de los ciudadanos.

Enrique Suárez

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